Viaje de un naturalista alrededor del mundo



Descargar 1.7 Mb.
Página27/27
Fecha de conversión04.02.2019
Tamaño1.7 Mb.
1   ...   19   20   21   22   23   24   25   26   27
Canis magellanicut que el capitán King ha llevado del estrecho de Magallanes. Este animal es muy común en Chile.


1 La sustancia empleada para esta pintura blanca es, cuando está seca, bastante compacta y de poco peso específico. El profesor Ehrenberg la ha examinado, y dice (Kon. Acad. der Wisench, Berlín, febrero 1845) que está compuesta de infusorios, o sea, catorce polygastrica y cuatro phytolitharia, añadiendo que todos estos infusorios habitan en agua dulce. He aquí un magnífico ejemplo de los resultados que pueden obtenerse por medio de las investigaciones microscópicas del profesor Ehrenberg; porque Jemmy Button me ha asegurado que se recogen siempre estos polvos blancos en el lecho de los torrentes de las montañas. También es este un hecho demos­trativo respecto de la distribución de los infusorios, puesto que todas las especies que componen esta sustancia recogida en la punta más meridional de la Tierra del Fuego, pertenecen a formas antiguas y conocidas.

1 Mediante ejemplares y notas mías ha sido descrita por el reverendo J.M. Berkeley, en las Linncan Transactions, vol. XIX, pág. 37, bajo el nombre de Cyttaria Darwinü: la especie chilena ha sido llamada C. Berte­roii. Este género está unido al género Bulgaria

2 Creo que debe exceptuarse una Altica alpestre y un ejemplar único de Melatoma. Me dice Mr. Waterhouse que hay ocho o nueve especies de Harpalida (cuyas formas son especiales), cuatro o cinco especies de Heteromera, seis o siete de Rhinchophora, y una especie de cada familia de Staphytinidos, Eloteridos, Cehrionidos y Melolontidos. En los otros órde­nes, son menos aún las especies, y en todos ellos más notable la escasez de individuos que la de las especies. Mr. Waterhouse ha descrito con esmero en los Annals of Nat. Hist. la mayor parte de los coleópteros.


3 La habitación geográfica de esta planta es muy extensa. Se la encuentra desde los islotes más meridionales cerca del Cabo de Hornos, hasta los 43 grados de latitud norte, en la costa oriental, según me dice Mister Stokes; dice a su vez el doctor Hosker, que en la costa occidental se extiende hasta el río San Francisco, en California, y quizá llega hasta Kamtschacka. Esto implica un desarrollo inmenso en latitud, y como Cook, que debía conocer muy bien esta especie, la ha encontrado en la Tierra de Kerguelen, se extiende en 140 grados de longitud.

4 En la cordillera de Chile central creo que el límite de las nieves varía mucho en su altura en los distintos veranos. Se me ha asegurado que durante uno muy largo y muy seco desapareció toda la nieve del Aconca­gua, por más que esta montaña alcanza la prodigiosa altura de 6.900 metros. Es probable que a estas grandes alturas se evapore la nieve en lugar de fundirse.

1 Por medio de la aguja me proporcioné en estos lugares gran número de insectos pertenecientes a la familia de los Staphilinidos, otros parecidos al Ptelaphus y pequeños himenópteros. Pero la familia más característica por la gran variedad de sus especies y el número de sus individuos, en las partes más abiertas de Chiloé y del archipiélago de las conos, es la de los Telesforidbs.

2 Se dice que algunos pájaros de presa llevan a sus nidos las víctimas todavía vivas. Si es cierto, podrá suceder que alguna vez hayan logrado salir algunos de las garras de los pájaros jóvenes. Sólo recurriendo a causas de esta naturaleza puede explicarse la presenecia de estos pequeños roedores en islas tan distantes entre sí.


1 «Mal de muchos, consuelo de tontos», dice un refrán castellano; y desde que tengo alguna experiencia he procurado insistir en que se modifi­que diciendo: «Mal de muchos. consuelo de todos»; pues la consideración de la igualdad con que los daños se reparten en tales casos es universal lenitivo al dolor que producen.- (B. Avilés).


2 Para el completo relato de los fenómenos volcánicos que acompaña­ron al terremoto del 20 de febrero de 1835, y conclusiones que de ellos pueden sacarse, véanse las Geological Transactions, vol. V.


1 Ya hace mucho tiempo que Scoresby observó, en las montañas de ­Spitzberg, esta transformación de la nieve helada. El coronel Jackson (Journal of Geograph. Soc., vol. V, pág. 12) la ha observado recientemente con mucho cuidado en el Neva. M. Lyell (Prínciples, vol. IV, pág. 360) ha comparado las fisuras que dan lugar a ese aspecto de columnas, con las que atraviesan a casi todas las rocas, pero que se marcan mejor en las rocas estratificadas. Yo creo poder afirmar que la formación de columnas de nieve congelada, debe proceder de una acción «metamórfica» y no de un fenómeno que se produjese durante el depósito.


2 Este es un ejemplo de las admirables leyes que Mr. Lyell fue el primero en señalar sobre la influencia de los cambios geológicos en la distribución geográfica de los animales. Por supuesto, todo el razona­miento se funda sobre el principio de la inmutabilidad de las especies. También podría explicarse de otro modo la diferencia entre las especies de las dos regiones, por cambios sobrevenidos en el transcurso de los siglos.


1 Temple, en sus viajes por el Perú superior y por Bolivia, hablando del camino que ha seguido para ir de Potosí a Oruco dice: «He visto muchas aldeas o casas indias en ruinas hasta en la misma cima de las montañas, lo que prueba que han vivido poblaciones enteras allí donde hoy todo es desolación». La misma indicación hace en otro lugar; sin embargo, es imposible decidir, por las expresiones de que se vale, si la desolación procede de falta de población o de cambio en las condiciones climatéricas.


2 Reales fuertes o columnarios de los que entran ocho en un peso duro.- B.A

3 El nombre que le dan los naturales y especialmente en Lima y en el Callao es guara- B.A.

1 Sinsontes.

1 Especie de hórreos- B.A.


2 Es probable que los 10 céntimos fuesen de dollar o de peso.- B.A.

1 Narration of Missionary Enterprise, pág. 282

2 En este mismo sitio he visto el agujero cónico de una hormiga-león o de algún otro insecto análogo. Primero vi caer en él una mosca, que desapareció en el acto; después una hormiga grande; ésta hizo los mayores esfuerzos imaginables por escapar y entonces pude observar esa especie de bombardeo con granos de arena de que han hablado Hirby y Spencer (Entonzol., vol. 1, pág. 425); pero la hormiga fue más afortunada que la mosca y escapó de las terribles mandíbulas ocultas en la base del agujero cónico. Este agujero australiano no tiene casi más que la mitad del tamaño de los que hace la hormiga-león europea.

1 En nuestra hermosa isla de Mallorca, y en la parte sur, llana y arenosa como playa emergida, de varios kilómetros cuadrados de exten­sión, brota un manantial de aguas minero-medicinales conocido con el nombre de San Juan de Campos, cuya dirección facultativa hemos tenido la honra de desempeñar. La composición química de este agua difiere tan poco de la del mar Mediterráneo, que también ha dado lugar a que se crea que es, como la de estos pozos, filtración del mar a través de las arenas. Dista el manantial en línea recta de la costa, dos kilómetros; pero la circunstancia de aparecer en la superficie con una temperatura de 42QC, . hace pensar que no sólo recorre ese trayecto horizontal, sino que atraviesa también, de abajo a arriba, distancias considerables. A pesar, pues, de tan extensa filtración y de tan fuerte cambio de temperatura, no ha perdido los principios salinos de su composición primitiva. Esto prueba lo raro y difícilmente explicable de que el agua de los pozos a que el autor se refiere fuese agua de mar que perdiese las sales con tanta facilidad y en tan poco tiempo como representa el hecho de bajar y subir con las mareas. Mucho más conformes estamos con la lógica y razonable explicación que Mister Darwin da en las líneas siguientes al fenómeno que cita.- Dr. B. Avilés.


2 Por supuesto, he descontado algunos terrenos que han sido impor­tados de Malaca y dejava y ciertos pequeños fragmentos de piedra pómez llevados por las olas, y exceptúo también el bloc de gres de que he hablado.


3 Es muy notable que el mismo Mr. Lyell haya dicho en la primera edición de los Principios de Geología que las depresiones en el Pacífico han debido exceder a los levantamientos, y eso porque la superficie de las tierras es muy pequeña, respecto de los agentes que tienden a formar tierras, es decir, los corales y la acción volcánica.


4 He tenido la fortuna de encontrar el siguiente pasaje en una Memo­ria de Mr. Couthony, uno de los naturalistas agregados a la gran expedición antártica organizada por los Estados Unidos: «Habiendo examinado per­sonalmente muchas islas de coral y residido ocho meses en islas volcánicas rodeadas en parte de arrecifes, no dudo en decir que mis observaciones me han conducido a adoptar la teoría de Mr. Darwin». Sin embargo, difieren de mí los naturalistas de esta expedición en varios puntos relativos a la formación de las islas de coral.

1 Después de los muchos volúmenes que se han escrito acerca de este punto, es casi peligroso hablar de la tumba. Un viajero moderno da a esta pobre isla, en doce versos, los epítetos siguientes: ¡tumba, pirámide, cementerio, sepulcro, catacumba, sarcófago, minarete y mauselo!


2 Entre los pocos insectos me ha sorprendido mucho hallar un pequeño Aphodius (u. esp.) y un Oryetes que se encuentran en gran número bajo el estiércol vacuno. Cuando se descubrió la isla no había con seguridad en ella ningún cuadrúpedo, excepto, quizá, un ratón; por lo cual es muy difícil saber si han sido importados después estos insectos por accidente, o, sin son indígenas, de qué se alimentaban antes. En las orillas del Plata, donde por razón del gran número de toros y caballos, los inmen­sos prados están cubiertos de césped y llenos de estiércol, en vano se buscan las numerosas especies de insectos que se alimentan de esta mate­ria, y que tan abundantes son en Europa. Yo no he encontrado más que un Oryetes (los insectos de este género, en Europa, se alimentan de ordinario de sustancias vegetales en descomposición) y dos especies de Phanoeus. Al otro lado de la cordillera en Chiloé, se encuentra abundante otra especie de Phanaeus que cubre de tierra los excrementos del ganado vacuno; habiendo motivo para creer que este género se nutría, antes de la introducción de las vacas, de los excrementos humanos. Tan numerosos son en Europa los insectos que se alimentan de materias que han contribuido ya a sostener la vida de otros animales de mayor tamaño, que, con seguridad, hay más de cien especies diferentes. Esta consideración y el hecho de que tan gran cantidad de materias alimenticias se perdiese de este modo en las llanuras de La Plata, me han hecho pensar que el hombre había roto allí esa cadena que une entre sí a tantos animales en su país natal. Sin embargo, en la tierra de Van-Diemen he encontrado en el estiércol de las vacas un gran número de individuos pertenecientes a cuatro especies de Onthophagus, dos espcies de Aphodius y otra de un tercer género; y sólo hace unos treinta y tres años que se han introducido allí las vacas. Antes de esta época los únicos cuadrúpedos de la isla eran el canguro y algunos otros animales pequeños; y la calidad de los excrementos de estos animales es muy dife­rente de la de los introducidos por el hombre. La mayor parte de los insectos extercóvoros en Inglaterra tienen apetitos, por decirlo así, dife­rentes, es decir, que no se alimentan indistintamente de los excrementos de toda clase de animales. Por consiguiente, el cambio de costumbres producido en Nueva Zelanda es muy notable. El reverendo F.W. Hope, de quien espero que me permita el honor de llamarle mi maestro en entomo­logía, me ha dado los nombres de los insectos de que acabo de hablar.


3 Este sentimiento de filantropía de los ingleses me parece del mismo género que la afición a lar cuerdas de aquel mozo del cuento, que robó una, de la cual iba atada una mula, que no era, sin embargo, la más negra. Esta filantropía inglesa es la mejor prueba que puede aducirse de que, como hemos dicho en nuestro Estudio sobre el valor económico de la vida y la salud, el hombre tiene además de su valor moral incalculable, un valor material nada pequeño, que hacemos mal en despreciar los españoles.­Dr. Avilés.



Compartir con tus amigos:
1   ...   19   20   21   22   23   24   25   26   27


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal