Viaje de un naturalista alrededor del mundo



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11. Aprovecho esta ocasión para dar las gracias muy especialmente a Mister Bynoe, médico del Beagle, quien me cuidó con el más acendrado afecto en Valparaíso.



1 Las islas de Cabo Verde fueron descubiertas en 1440. Hemos visto el sepulcro de un obispo con la fecha de 1571; otra tumba, adornada con un escudo compuesto de una mano y un puñal, tiene la fecha de 1497.


2 Aprovecho esta ocasión para dar las gracias a este ilustre naturalista por la atención que ha tenido dignándose examinar un gran número de mis especimenes. En junio de 1845 dirigí a la Sociedad de Geología una Memoria completa acerca de la caída de ese polvo.


3 Mr. Horner y Sir David Brewster describieron (Philosophical Tran­sactions, 1836, pág. 65), una extraña «sustancia artificial parecida al nácar». Esta sustancia se deposita en láminas morenas, tenues, transparen­tes, admirablemente pulimentadas, con particulares propiedades ópticas, en el interior de un vaso con agua, dentro del cual se hace girar con rapidez un tejido untado primero de liga y después de cal. Esta sustancia es mucho más blanda, más transparente y contiene más materias animales que las incrustaciones naturales de la Ascensión; pero esa es otra prueba de la facilidad con que el carbonato de cal y las materias animales se combinan para formar una sustancia sólida que se parece al nácar.

4 Personal Narrative, tomo V, parte 1, pág. 18.

5 M. LESSON. (Voyage de la Coquille, tomo I, pág. 255) señala la existencia de agua roja a lo largo de Lima, color producido sin duda por la misma causa. El célebre naturalista Peron indica, en el Voyage aux terres australes, lo menos doce viajeros que han aludido a la coloración del mar (tomo II, pág. 239). A los viajeros indicados por Peron pueden añadirse: Humboldt, Pers. Narr., tomo VI, pág. 804; Flinder, Voyage, tomo 1, página 92. Labillardiere, tomo I, pág. 287; Ulloa, Viaje; Voyage de l Astrolabe et de la Coquille; Capitán King, Surrey of Australia, etc.


1 Annales des ciences naturelles, 1883.


2 He descrito y nombrado estas especies en los Annal de Nar. Hist., tomo XVI, pág. 241.


3 Deseo manifestar mi agradecimiento a Mr. Waterhouse, quien hizo el favor de determinar este insecto y otros muchos y de ayudarme de todas maneras.

4 KIRBY: Entomology, tomo II, pág. 317.


5 Mr. Doubleday describió ante la Sociedad de Entomología (3 de marzo de 1845) una forma particular de las alas de esta mariposa, forma que parece permitirla producir el ruido de que hablo. «Esta mariposa (dice) es notable porque lleva una especie de tambor en la base de las alas anteriores, entre la nervadura costal y la nervadura infracostal. Además, estas dos nervaduras tienen en su interior un diafragma o vaso extraño, en forma de tornillo». Leo en los viajes de Langsdorff (años 1803 a 1807, pági­na 74), que en la isla de Santa Catalina, costas del Brasil, hay una mariposa

6 Puedo citar aquí, como ejemplo de la caza de un solo día (23 de junio), que cogí 68 especies de coleópteros, cuando no me ocupaba en particular de este orden. Entre esas 68 especies no había más que dos especies de Carábidos, cuatro de Braquélidos, 15 de Rincóforos y 14 de Crisomélidos. Al mismo tiempo recogí 37 especies de Arácnidos, lo cual Prueba que yo no concedía exclusiva atención al orden de los coleópteros, tan favorecido comúnmente por los naturalistas.

7 En un manuscrito del British Museum, obra de Mr. Abbot, que ha hecho sus observaciones en Georgia. Véase la Memoria de Mr. A. White en los Annals of Nat. Hist., tomo VII, pág. 472. El teniente Hutton ha descrito un Sphex que vive en las Indias y que tiene las mismas costumbres (Journal of the Asiatic Society, tomo 1, pág. 155).


8 Don Félix Azara (tomo I, pág. 175), hablando de un insecto hime­nóptero perteneciente con toda probabilidad al mismo género, dice que le vio arrastrar el cadáver de una araña a través de altas hierbas, en línea recta hasta su nido, que estaba a una distancia de 163 pasos. Añade que la avispa, con el fin de reconocer el camino, daba de vez en cuando «rodeos de unos tres palmos».


9 AZARA: Viaje, tomo 1, pág. 213.


1 HEARNE: Journey, pág. 383.

2 MACLAREN: artículo AMERICA, Enciclopedia Británica.

3 Azara dice: «Creo que la cantidad anual de lluvias es en todas estas comarcas más cuantiosa que en España». Tomo I, pág. 36.


4 En junio hallé 27 especies de ratones en la América del sur, donde aún se conocen 13 más, según las obras de Azara y de otros autores. Mister Waterhouse ha descrito y dado nombre, en las reuniones de la Sociedad Zoológica, a las especies que traje. Aprovecho esta ocasión para mostrar mi agradecimiento a Mr. Waterhouse y a los demás sabios miembros de esta Sociedad por la benévola ayuda que se han dignado concederme en todas ocasiones.

5 En el estómago y en el duodeno de un Capybara que abrí, encontré una grandísima cantidad de un líquido amarillento, en el cual apenas podía distinguirse ni una sola fibra. Mr. Owen me participa que una parte de su esófago es de tan poco calibre, que por él no podría pasar ninguna cosa más gruesa que una pluma de cuervo. Los anchos dientes y las fuertes mandíbulas de este animal son ciertamente a propósito para reducir a papilla las plantas acuáticas de las cuales se alimenta.


6 En las márgenes del río Negro, en la Patagonia septentrional, hay un animal que tiene las mismas costumbres. Probablemente es de una especie afín, pero no la he visto nunca. El ruido que hace este animal difiere del de la especie de Maldonado; no repite su llamada sino dos veces en lugar de tres o cuatro, y es más distinta y sonora. Cuando se oye a cierta distancia se asemeja tanto al ruido que se haría cortando un arbolito con un hacha, que algunas veces me puse a dudar si no sería ésta la causa del ruido que oía.


7 Philo oph. Zoolog., tomo I, pág. 242.


8 Magazine of Zoology and Botany, tomo 1, pág. 217.


9 Memoire au devant 1'Académie des Sciences, à Parir. L'Institut, 1834, pág. 418.


10 Geolog. Trans., tomo II, pág. 528. El Dr. Prietsley descubrió en las Philosoph. Tran . (1790, pág. 294) algunos tubos silíceos imperfectos y una piedra de cuarzo fundido encontrados en el suelo, debajo de un árbol, donde un hombre había sido muerto por el rayo.


11 Annales de chimie et de physique, tomo XXXVII, pág. 319.


12 AZARA: Viaje, tomo 1, pág. 36.


1 El corral es un cercado hecho con fuertes estacas de madera clavadas en el suelo y unidas entre sí. Cada estancia o granja tiene su corral.

2 Nombre que se da siempre a las chozas indias.

3 Report of the Agricult. cherrt. Assoc., en Agric. Gazette, 1845, pági­na 93.


4 Linneam Transactions, tomo XI, pág. 205. Hay notable analogía entre los lagos de la Patagonia y los de Siberia. La Siberia, como la Patago­nia, parecen haberse levantado recientemente sobre las aguas del mar. En ambos países es negro y fétido el barro que hay en las márgenes de esos lagos; en ambos países hay sulfato de sosa o de magnesia imperfectamente cristalizados debajo de la costra de sal común; por último, en ambos países la arena fangosa está llena de cristales de yeso. Pequeños crustáceos habi­tan en los lagos de Siberia, y los flamencos frecuentan también sus orillas. (Edimhurgh New Philosophical journal, enero de 1830). Como estas circunstancias, tan insignificantes al parecer, se repiten en dos continentes tan lejanos uno de otro, puede afirmarse que son resultados necesarios de causas comunes. Véase PALLAS: Viajes, 1793 a 1794, págs. 129 a 134.

5 Aprovecho esta ocasión para manifestar mi profundo agradeci­miento por la bondad con que el gobierno de Buenos Aires puso a mi disposición pasaportes para todos los puntos del país, atendiendo a mi calidad de naturalista agregado al Beagle.


6 Los acontecimientos han desmentido esta profecía 1845.


7 Voyage dans l'Ameiique meridionale, por M.A. D'Orbigny, part. hist., tomo 1, pág. 664.


1 Principtes of Geology, tomo IV, pág. 40.

2 Esta historia fue desarrollada por primera vez en la Zoología del Viaje del Beagle, y después en la Memoria del profesor Owen acerca del Mylodon robustus.

3 Empleo estas palabras, no queriendo indicar la cantidad total que sucesivamente ha podido producirse y consumirse durante un período cualquiera.


4 Travels in the Interior of South Africa, tomo 11, pág. 207.

5 El peso de un elefante muerto en Exeter-Change se estimó (sólo fue pesada una parte de él) en 5 1/2 toneladas (5.582 kg). La hembra del elefante me han dicho que pesaba una tonelada (1.015 kilos) menos. Por lo tanto, debemos inferir de esto, que un elefante llegado a su completo crecimiento pesa, por término medio, 5 toneladas (5.075 kilos). En los Surreg Gardens me han dicho que un hipopótamo remitido a Inglátera pesaba, después de descuartizado, 3 1/2 toneladas (3.552 kilos); pongamos 3 toneladas (3.045 kilos). Asentado esto, podemos atribuir un peso de 3 1/2 toneladas a cada uno de los cinco rinocerontes (3.552 kilos); una tonelada (1.105 kilos) a la jirafa, y media tonelada (507 kilos) al Bos cofer, así como al danta. Con arreglo a esta estimación, se llega a 2 7/10 (2.740 kilos) como peso medio para cada uno de los diez mayores animales herbívoros de Africa meridional. En cuanto a la América del Sur, si se conceden 1.200 libras (544 kilos) a los tapires tomados en junto, 550 libras (249 kilos) al guanaco y a la vicuña, 500 libras (227 kilos) a tres ciervos, 300 libras (135 kilos) al capibara, al pecán y a un mono, se llega a un promedio de 250 libras (113 kilos), lo cual es exagerado. Por tanto, la proporción sería como 6.048 = 250 ó 24 = 1, para los diez animales más grandes de ambos continentes.


6 Supongamos que no se conociese ningún cetáceo y que de pronto se descubriera el esqueleto fósil de una ballena en la Groenlandia. ¿Qué naturalista se atrevería a sostener que un animal tan gigantesco sólo se alimentaba de crustáceos y moluscos casi invisibles (¡tan pequeños son!) que habitan en los mares glaciares del extremo norte?


7 Véase Zoological Remarcks to capt Backs Expedition, por el Dr. Richardson, quien dice: KA los 500 latitud norte, el suelo está ya helado perpetuamente; en la costa, el deshielo no penetra más allá de tres pies; y en Bear-Lake (64° latitud norte) no llega a 20 pulgadas. El subsuelo helado no perjudica a la vegetación, puesto que magníficos bosques crecen en la superficie a alguna distancia de la costa.


8 Véase HUMBOLDT: Fragmentos asiáticos, pág. 386; BARTON, Geography of Plants, y MALTE-BRUN. En esta última obra se dice que el límite extremo del crecimiento de los árboles, en Siberia está en el 70Q latitud norte.

9 STORT: Travels, tomo 11, pág. 74.

10 Un gaucho me aseguró haber visto un día una variedad tan blanca

11 BURCHELL: Travels, tomo I, pág. 280.

12 AZARA; tomo IV, pág. 173­

13 Por otra parte, Lichtenstein afirma (Travels, tomo II, pág. 25) que la hembra empieza a incubar en cuanto ha puesto 10 ó 12 huevos y que continúa su puesta en otro nido, supongo. Esto me parece muy poco probable. Afirma que cuatro o cinco hembras se asocian para incubar con un macho y que éste último sólo incuba durante la noche.

14 Durante nuestra permanencia en el río Negro, oímos hablar mucho de los inmensos trabajos de este naturalista. Desde 1825 a 1833, M. Alciades d'Orbigny atravesó varias partes de la América meridional, donde reunió una importantísima colección. Luego publicó los resultados de esos viajes con una magnificencia que ciertamente le hace ocupar, después de Humboldt, el primer lugar en la lista de los viajeros por la América.


15 Account of the Abipones, 1749, tomo I, pág. 314. Traducción inglesa.

16 Esta serpiente es una nueva especie de Trigonocephalus, que Mister Bibron propone T. crepitans.


17 Las cavidades que nace de los compartimentos carnosos de la extremidad están llenas de una materia pulposa amarilla, que vista al microscopio, presenta un aspecto extraordinario. La masa consiste en unas granulaciones redondeadas, semitransparentes, irregulares, aglomeradas, formando partículas de diferentes tamaños. Todas esas partículas, así como los granos sueltos, tienen la facultad de moverse con rapidez; por lo común giran en derredor de diferentes ejes; algunas veces tienen también un movimiento de translación. El movimiento es perceptible con un débil poder amplificante, pero no he podido determinar su causa ni aun valién­dome de los mayores aumentos que permitía mi microscopio. Ese movi­miento es muy diferente de la circulación del fluido dentro del saco elástico que contiene el extremo delgado del eje. En otras ocasiones, al disecar en el microscopio pequeños animales marinos, he visto partículas de materia pulposa, a veces de grandes dimensiones, comenzar a girar en cuanto quedaban sueltas. No sé con qué grado de verdad he pensado que esa materia granulo-pulposa estaba en vías de convertirse en huevos. Cierta­mente, eso es lo que parecía estar verificándose en aquel zoofito.


18 KERR: Collections of Voyages, como VIII, pág. 119.

19 Azara duda que los indios de las Pampas hayan usado nunca los arcos y las flechas

1 A falta de una expresión más correcta, empleo la palabra cardo. Creo que es una especie de Eryngium.


2 Travels in A frica, pág. 233.


3 Dos especies de Tinamus y la Budromia elegans, de A. d'Orbigny, a la cual sólo sus costumbres pueden hacer que sé la denomine perdiz.

4 Story of the Abipones, tomo II, pág. 6.

5 FALCONER: Patagonia, pág. 70

6 Fauna boreal-americana, tomo I, pág. 35

7 Véase la descripción de las praderas por M. Atwater, en Silliman. N. A. Journal, tomo I, pág. 117.

8 AZARA. Viaje, tomo I, pág. 373.

9 A. d'Orbigny (tomo 1, pág. 474) dice que el cardo y la alcachofa se encuentran en estado salvaje. El doctor Hooker (Bota nical Magazine, tomo LX, pág. 2.862) ha descrito con el nombre de inermis una variedad del Cynara procedente de esta parte de la América meridional. Afirma que la mayoría de los botánicos creen hoy que el cardo y la alcachofa son varieda­des de la misma planta. Puedo añadir que un hortelano muy inteligente me ha afirmado haber visto en un huerto abandonado convertirse plantas de alcachofa en cardo común. El doctor Hooker cree que la magnífica descrip­ción que Head hace del cardo silvestre de las Pampas se aplica al cardo común, pero es un error. El capitán Head alude a la planta de que luego me ocuparé con el nombre de cardo gigante. ¿Es un verdadero cardo? No lo sé; pero esa planta difiere en absoluto del cardo común y se parece mucho más al cardo silvestre.

1 El viscache (Lagostomus Trichoductylus) se parece un poco a un conejo grande, pero tiene más gruesos dientes y más larga la cola. Sin embargo, como el agutí sólo tiene tres dedos en las patas de atrás. Desde algunos años se exporta su piel a Inglaterra, a causa de beneficiarse en la peletería.

2 Journal of A iatic Soc.; tomo V, pág. 363.

3 Es casi inútil adevertir aquí que en América no existía el caballo en tiempos de Colón.


4 CUVIER: Ossements fosiles, tomo I, pág. 158.


5 Esta es la división geográfica adoptada por Lichrenstein, Swainson, Erichson y Richardson. La sección del país pasando el corte por Veracruz y Acapulco, dada por Humboldt en el Ensayo político acerca del reino de Nueva España, prueba cuán inmensa barrera forma la meseta de México. El doctor Richardson, en su admirable informe de la zoología de la Amé­rica del Norte, leído en la Asociación Británica (1837, pág. 157), habla de la entidad entre un animal mexicano y el Symetherex prehensilis, y añade: «No pudo probar que la analogía esté demostrada en absoluto; pero, de ser así, esto sería, ya que no un ejemplo único, a lo menos un ejemplo casi único de un animal roedor común en la América meridional y en la Amé­rica septentrional.


6 Véase Dr. Richardson, Report, pág. 157; L'lnstitut, 1837, pág. 253. Cuvier dice que el Kinkaju se encuentra en las Antillas mayores, pero es dudoso. M. Gervais afirma que allí se encuentra el Didelphis cancrivora. Es cierto que las Indias occidentales poseen algunos mamíferos que son pro­pios de ellas. De Bahama se ha traído un diente de mastodonte (Edinb. New Philosoph. Journal, 1826, pág. 395).


7 Véase el admirable Apéndice puesto por el doctor Buckland al Viaje de Beechey, véanse también las notas de Chamisso al Viaje de Kotzebue.


8 En el Viaje del Capitán Ou'en (tomo II, pág. 274) hay una curiosa descripción de los efectos de la sequía sobre los elefantes de Benguela (costa occidental del Africa): «Gran número de esos animales habían pene­trado en tropel dentro de la ciudad para apoderarse de los pozos, pues ya no podían encontrar agua en el campo. Reuniéronse los habitantes y atacaron a los elefantes, resultando una lucha terrible que terminó por la derrota de los invasores; pero éstos habían muerto a un hombre y herido a varios». El capitán añade que esa ciudad tiene unos 3.000 habitantes. El doctor Malcolmson me hace saber que durante una gran sequía que hubo en las Indias penetraron animales feroces en las tiendas de algunos solda­dos en Ellora; y una liebre fue a beber en el vaso que tenía el ayudante del regimiento.

9 Viajes, tomo 1, pág. 374.


10 Esas sequías parecen ser periódicas en cierta medida. Me han citado las fechas de otras varias y parecen producirse cada quince años.


1 Mr. Warterhouse ha escrito una descripción muy completa de esta cabeza, y espero que la publicará en algún periódico.


2 En la carpa y en el cocodrilo del Ganges se ha observado una estructura anormal casi análoga, pero no sé si es hereditaria.- Histoire des Anomalies, por Isidoro Geoffroy Saint-Hilaire, tomo I, pág. 244.


3 A. d'Orbigny ha hecho observaciones casi análogas acerca de estos perros. Tomo 1, pág. 175.

4 Las moscas que acompañan a un barco por espacio de varios días, dejan de verse tan pronto como se pasa de un puerto a otro.


5 En este país he encontrado una especie de cactus descrita por el profesor Henslow, bajo el nombre de Opuntia Darwinii (Magazine of Zoology and Botany, tomo 1, pág. 466). La irritabilidad de sus estambres cuando se introduce un dedo o el extremo de un palo en la flor, hace muy notable este cactus. Las hojuelas del perianto se cierran también sobre el pistilo, pero con más lentitud que los estambres. Algunas plantas de esta familia, que se considera por la generalidad como tropical, se encuentran también en la América del Norte (LEWIS Y CLARKE, Travels, pág. 221) bajo la misma latitud que en el sur, es decir, a los 474.

6 Estos insectos se encuentran con frecuencia bajo las piedras. Un día he encontrado un escorpión caníbal ocupado tranquilamente en devorar a uno de sus hermanos.


7 Recientemente he sabido que el capitán Sulivan, de la Marina real, ha encontrado numerosos huesos fósiles en las orillas del río Gallegos, a los 544,4' de latitud, unos grandes y otros pequeños, y que parecían haber pertenecido a un armadillo. Descubrimiento es este de mucho interés e importancia.


1 He observado que algunas horas antes de la muerte de un cóndor, todos los piojos de que está cubierto huyen hacia las plumas exteriores. Se asegura que siempre ocurre lo mismo.


2 ? - Nota del traductor.


3 Según observaciones publicadas después de nuestro viaje y más todavía en las interesantes cartas del capitán Sulivan, que ha hecho la triangulación de estas islas, parece que yo he exagerado un poco su mal clima. Sin embargo, cuando pienso que están casi por completo cubiertas de turba y que el trigo apenas madura allí nunca, paréceme difícil creer que el clima, en verano, sea tan seco y tan hermoso como se asegura ahora.


4 Tengo motivos para suponer que hay también un ratón. El europeo común y la rata están muy alejados de las habitaciones de los colonos. El cerdo común vive también en estado de libertad en uno de los islotes: todos son negros. Los jabalíes son muy fieros y tienen enormes colmillos.


5 El culpen es el


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