Vega 200 Victor Vasarely, 1968, acrílico sobre lienzo, 200x200 Colección Michael Vasarely análisis



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Enrique Valdearcos Guerrero Historia del Arte



Vega 200

Victor Vasarely, 1968, acrílico sobre lienzo, 200x200

Colección Michael Vasarely

ANÁLISIS

Vasarely, nació en Pecs, Hungría en 1908 y muere en 1997, en Paris. Este pintor húngaro, radicado en París, estudia medicina para abandonarla y se deja seducir por el arte abstracto debido principalmente a la influencia de Bortnyik, y la Bauhaus húngara. Mondrian y toda la escuela de De Stijl pueden encontrarse en las raíces de la sensibilidad de Vasarely, mientras que, en arquitectura, Gropius y Mies van der Rohe, Le Corbusier, los constructivistas rusos se destacan con luz propia. Lo de Vasarely es un llamado a las artes aplicadas y la creación de una estética propia. Sin olvidar, por lo demás, la importancia de Malevich, claro, en la inspiración de su obra.

Observemos el cuadro que tenemos con nosotros: Vega 200 (1968). Pedagógicamente podemos acercarnos a él por vía de contraste. No solamente no hay centro alguno, sino, por consiguiente, tampoco existe un punto de anclaje. Nada en la historia del arte se corresponde con este cuadro, a excepción, naturalmente, de los antecedentes más directos, como Delaunay.

No hay en Vega 200 perspectiva cónica, no hay anclaje alguno. Es abstracto, eso sí. Pero se antojan motivos “reales”, figurativos. Geométricos, en todo caso.

Lo que salta a la vista es una esfera que quiere sobresalir de un fondo plano. Pero luego de un momento, cabe fijarse que la esfera está compuesta de formas planas. Círculos insertos en un cuadrado. Forma y color. Forma contra color. Una unidad extraña, si cabe. Por lo menos la combinación. O bien, al contrario, es una esfera que se desinfla y tiende a volverse plana. Ambas posibilidades, de hecho, pueden ser ciertas. Los colores dan otras formas que los elementos geométricos.

El cuadro consiste en una combinación simple: círculos rodeados de un borde sobre un cuadrado. Sólo cambian los colores. Tres formas, y en rigor, seis colores. Complejidad combinatoria a partir de pocos elementos.

Vemos globalmente una figura imposible. La cuadratura del círculo, si se quiere. La mirada gira de la figura central a sus componentes, y de estos a los extremos, y de los colores a la forma, y al revés, nuevamente. Si algo hace falta aquí, manifiestamente, es la perspectiva cónica.

Geometría pura. Espacio. Operaciones con el espacio. Eso exactamente es lo que hace la ciencia del espacio, y la más elegante de sus hijas, la topología: estirar, comprimir, torcer. Gracias al computador, estas operaciones se alimentan con una adicional: iterar. Contrario sensu a las operaciones clásicas que se hacían con el espacio: rotación, traslación, reflexión.

Tenemos ante nosotros colores mates o brillantes. La superficie se encuentra en continuo movimiento. No hay ya una visión estática. Antes bien, encontramos con nosotros un campo dinámico que, consiguientemente, implica la participación del observador. Incluso, de manera radical, lo que tenemos es el fenómeno visual mismo. Y sin embargo, comprendemos que el movimiento no es real. Por el contrario, es una ilusión que surge de la relación directa entre la obra y el espectador.

En Vasarely las historias hacen referencia a los átomos, las moléculas, las estrellas y las flores y con ellos, a los patrones mismos que los componen y los articulan. En este artista, los objetos naturales se convierten en signos que sustituyen a las figuras. No se trata, por tanto, de abstraer el mundo figurativo, sino, por el contrario, de leer figurativamente un modelo abstracto. Más exactamente, la estética de Vasarely es la de la ambigüedad de las superficies.

Vasarely es un estudioso de la ciencia. Él mismo confiesa haber leído y estudiado asiduamente en la década de 1960 libros sobre la teoría de la relatividad, mecánica cuántica, cibernética, astrofísica. Temas sobre antimateria. Estamos ante un artista que emplea el arte para hacer asequibles conceptos, avances, desarrollos e investigaciones científicos de punta.

Observar Vega 200 permite una evocación casi romántica de lo cósmico. Caben, sin dificultad, reminiscencias, evocaciones o asociaciones con átomos, células, moléculas, granos de arena, cantos rodados, hojas, flores. La obra de Vasarely refiere a una estructura interna del mundo y de la realidad, al orden de los fenómenos. Vasarely se consideró siempre a sí mismo más cercano a la naturaleza que un paisajista.

Vega 200 consiste en una alineación vertical y horizontal de moléculas compuestas por contrastes de colores y formas básicas. El cuadro tiende hacia la superficie y permanece en ella, irremisiblemente. Contraste de colores. Uno claro contra uno oscuro.

Cuadros que tienen nombres de constelaciones (en la década de 1950). Términos húngaros con fonética francesa que designan conceptos científicos y cósmicos: luz, espacio, planeta, sombra, crepúsculo, o estados de ánimo.

Son los años de la emergencia de las nuevas tecnologías (en rigor un concepto ya, hoy, caduco; pues es de la década de 1970, cuando emergieron las TICs). La consolidación de la cibernética. La computación en toda la línea, creciente hasta hoy. Y, entre otras, muchas buenas matemáticas y física, política e investigación.

COMENTARIO

El Op art, también conocido como optical art y como arte óptico, es un estilo de arte visual que hace uso de ilusiones ópticas. Además, surge a partir del arte cinético (Es una corriente artística, principalmente pictórica y escultórica, basada en el movimiento).

Este movimiento nació en 1958, en Estados Unidos, aunque se empleó por primera vez en 1964 en la revista Times. Es una corriente artística abstracta, basada en la composición pictórica de fenómenos puramente ópticos, sensaciones de movimiento en una superficie bidimensional, engañando al ojo humano mediante ilusiones ópticas. Se situaban estructuras de repetición con un orden claro. Frente a otras tendencias racionales, el Arte Óptico se basa en principios científicos rigurosos con el fin de producir efectos visuales inéditos.

El movimiento quedó definido a partir de una exposición celebrada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York titulada “The Responsive Eye”, en 1965, que agrupaba a una serie de artistas de distintas nacionalidades que eran seguidores de esta tendencia.

Las obras de este estilo interactúan con el espectador provocando una sensación de movimiento virtual mediante efectos de ilusión óptica, desencadenando una respuesta dinámica del ojo y una cierta reacción psicológica que deriva de su apariencia.

Características:
- Las composiciones crean un complejo de tensiones visuales en la mente, que da la sensación de ser una ilusión en movimiento.

- Las obras son planas, estáticas y bidimensionales.

- Usa los recursos de líneas paralelas, tanto rectas como sinuosas, contrastes cromáticos marcados, ya sea poli o bicromáticos, cambios de forma y tamaño, combinación y repetición de formas y figuras, entre otros recursos ópticos.

- Usa también figuras geométricas simples, como rectángulos, triángulos y circunferencias en tramados, combinaciones o formaciones complejas.

- Se usa el acrílico para obtener superficies lisas, limpias y muy bien definidas.

- El artista del Op-Art no pretende plasmar en su obra sensaciones o situaciones, no existe ningún aspecto emocional en la obra.


Representantes:
· Víctor Vasarely

· Jesús Rafael Soto

· Bridget Riley

· Kenneth Noland

· Lawrence Poons
Víctor Vasarely (1906-1997)

Fue un artista al que se ha considerado a como el padre del Op-Art. Nació en 1906, en Hungría, donde comenzó a estudiar medicina en Hungría, pero dejó la carrera al cabo de dos años. Se interesó entonces por el arte abstracto y por la escuela de Muheely, en Budapest.

Se trasladó a París al principio de los años 1930 y allí trabajó como grafista, donde desarrolla su primer trabajo mayor, Zebra, que se considera hoy en día la primera obra de Op art. Durante los siguientes años, Vasarely desarrolló un modelo propio de arte abstracto geométrico, con efectos ópticos de movimiento, ambigüedad de formas y perspectivas, e imágenes inestables.

A partir de 1948 expone habitualmente sus obras a la galería Denise René. En los años cincuenta introduce nuevos materiales a su trabajo (aluminio y cristal), y comienza a realizar obras de integración en el espacio.



Más tarde, en 1965, recibe el Premio Internacional Guggenheim, y en 1965 el Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo. También en estos años realiza obras bidimensionales que sugieren visualmente el movimiento y obras tridimensionales que requieren el desplazamiento del espectador. En los siguientes años recibe algunos premios más de pintura, y en 1970 inaugura el Museo Didáctico Vasarely en el castillo de Gordes en Vaucluse y en 1976 se inaugura la Fundación Vasarely en Aix en Provence.
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