V economía internacional economía de los Estados Unidos de Norteamérica Nos obsesionamos por el aumento de las capacidades cuando Estados Unidos de Norteamérica sólo puede mitigar la crisis mundial



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V. ECONOMÍA INTERNACIONAL
Economía de los Estados Unidos de Norteamérica

Nos obsesionamos por el aumento de las capacidades

cuando Estados Unidos de Norteamérica sólo puede

mitigar la crisis mundial (The Australian)

EL 1º de octubre de 2015, Ana Palacio1, ex Ministra española de Asuntos Exteriores, indicó que los Estados Unidos de Norteamérica siguen siendo la única potencia capaz de proporcionar

liderazgo mundial y garantizar cierto orden internacional. A continuación se presentan detalles del artículo publicado en la revista The Australian y distribuido por Project Syndicate.

Comentario mundial

La reciente merma en la calificación crediticia de Brasil que lo ubica en la categoría de basura o de chatarra fue seguida por una serie de artículos anunciando el desmoronamiento de los países que integran el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Como es predecible: el júbilo casi siempre sigue a las malas noticias sobre los BRICS, cuyos miembros alguna vez fueron aclamados como potencias económicas prometedoras del mundo y la próxima fuerza política importante.




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Algo más profundo sucede aquí. La aparente obsesión mundial respecto al ascenso y descenso percibido de los BRICS refleja la necesidad por identificar al país o grupo de países que tomaría el relevo de Estados Unidos de Norteamérica como líder mundial. Pero, en la búsqueda de la “próxima gran potencia”, el mundo pasa por alto el hecho de que Estados Unidos de Norteamérica siguen siendo la única potencia capaz de proporcionar liderazgo mundial y garantizar una cierta apariencia de orden internacional.

La historia de los BRICS es por todos conocida. Comenzó como una agrupación técnica en 2001, cuando el economista británico Jim O’Neill les agrupó (sin Sudáfrica) y les dio su nombre pegajoso por la única razón de que todos eran grandes, economías emergentes de rápido crecimiento. Pero, reconociendo que el poder económico se podría traducir en influencia política, los BRICS celebraron su primera reunión informal en 2006, y la primera cumbre de sus líderes en 2009.

El grupo fue ganando terreno, o al menos eso parecía. Pero siete años, siete cumbres, y más tarde un miembro nuevo (Sudáfrica se unió en 2010), la importancia de la permanencia de los BRICS fue objeto de acalorados debates.

Las diferencias entre los BRICS son bien sabidas. La producción económica de China es casi el doble que en el resto del BRICS combinados, y aproximadamente 30 veces mayor que la de Sudáfrica. Sus modelos de gobierno son muy diferentes, desde la democracia sólida de India, pasando por el modelo liberal de Rusia, hasta el sistema de partido único de China. Rusia y China, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), han ofrecido, a lo sumo, un tibio apoyo a las aspiraciones de los demás BRICS para unirse a ellos. Después, están los desacuerdos bilaterales de sus miembros, entre ellos una disputa territorial acalorada entre India y China.

No obstante, los BRICS han actuado en armonía como bloque único en más de una ocasión. En marzo pasado, en medio de la condena casi mundial de la anexión rusa de Crimea, las contrapartes BRICS de Rusia —incluso aquellos que apoyaron durante mucho tiempo la inviolabilidad de las fronteras y la no intervención— se abstuvieron ante una resolución de la Asamblea General de la ONU que afirma la unidad de Ucrania y la integridad territorial.

Tres meses más tarde, los BRICS lanzaron su “Declaración de la cumbre de líderes” en la que se condena la imposición de sanciones económicas a Rusia por parte de la Unión Europea (UE) y por parte de Estados Unidos de Norteamérica. Más concretamente, el tan esperado “Nuevo Banco de Desarrollo”, manejado de manera conjunta y en partes iguales por los cinco países BRICS, abrió sus puertas en Shanghai en julio.

Claramente, los BRICS son el tema. Pero ellos simplemente no son solo un tema. Los BRICS surgieron en momentos en que gran parte del mundo, especialmente las economías avanzadas, estaban sumidas en la crisis. La narrativa de la “caída de Occidente” acaeció junto a la del “ascenso del resto”. Sin embargo, la historia no transcurrió como se esperaba.

Económicamente, los BRICS enfrentan serios desafíos. Además de una desaceleración del crecimiento bien documentada, China ha experimentado últimamente una considerable turbulencia bursátil y la devaluación de su moneda. Las economías brasileña y rusa se contraen; el crecimiento de Sudáfrica disminuye; e India, a pesar de mantener un crecimiento relativamente fuerte, debe emprender importantes reformas.

Los BRICS también han incumplido su promesa de liderazgo internacional. A principios de la década, Brasil mostró cierta aspiración, junto con Turquía, para seguir adelante con un acuerdo nuclear alternativo con Irán. Pero la propuesta se vino abajo, y, en medio de la presión de los escándalos de corrupción y la caída de los precios de las materias primas, Brasil abandonó el escenario global.

Sudáfrica e India también continúan actuando por debajo de su aparente peso en el plano internacional (a pesar de la visibilidad del primer ministro indio Narendra Modi). En cuanto a Rusia, el único líder mundial tradicional del grupo, la política del Kremlin sobre Ucrania ha hecho un grave daño al perfil internacional del país —daño que ni siquiera su posible victoria diplomática en Siria puede anular.

Sólo China ha mostrado cierta propensión a liderar, como se ejemplificó en la visita del Presidente Xi Jinping a Washington la semana pasada, al realizar grandes anuncios sobre la acción en pro del clima, la seguridad cibernética y el desarrollo internacional. China también ha perseguido iniciativas como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y la revitalización de la Organización de Cooperación de Shanghai. Pero la creciente asertividad de China, en particular en el Mar del Sur de China, ha alimentado la percepción de que es más una amenaza que un líder. Con todo, los BRICS ya no parecen estar creciendo.

Al mismo tiempo, el centro de Occidente ya no parece estar decreciendo. Aunque Europa sigue estando sumida en crisis y con duda existencial, Japón aún se recupera después de dos décadas de estancamiento económico, Estados Unidos de Norteamérica está tan vigente como siempre. De hecho, no hay mayor desafío mundial —desde los conflictos en Medio Oriente, pasando por el cambio climático hasta la regulación financiera mundial— que pueda ser enfrentado sin el compromiso de Estados Unidos de Norteamérica.

El dominio perdurable de Estados Unidos de Norteamérica vuelve locos a muchos, y con buena razón. Un cuarto de siglo después del fin de la Guerra Fría, el mundo debería haber llegado a una forma más equitativa y equilibrada de hacer las cosas, pero no es así, y no hay otra potencia que esté en condiciones de tomar el lugar de Estados Unidos de Norteamérica. Europa está demasiado centrada en sí misma; China inspira demasiado recelo; India, a pesar de mostrar signos de que se está preparando para una mayor función mundial, carece de la suficiente autoridad internacional por sí sola. Como resultado, casi 20 años después que la ex secretaria de estado estadounidense Madeleine Albright consideró a su país “indispensable”, lo sigue siendo.

El imperativo ahora es que Estados Unidos de Norteamérica y el mundo reconozcan esto. En lugar de centrar la atención en alternativas al liderazgo estadounidense, deberíamos poner énfasis en su importancia, un enfoque que ayudaría a estimular a Estados Unidos de Norteamérica a reafirmar su determinación respecto a sus responsabilidades internacionales. Existen indicios de que todavía dicho impulso persiste —en particular, el acuerdo nuclear de Irán— pero siguen siendo insuficientes para los desafíos que enfrenta el mundo.

El orden internacional está en una encrucijada. Necesita que Estados Unidos de Norteamérica lo guie —con ingenio, iniciativa, y resistencia— en la dirección de paz y de prosperidad. Obsesionarse acerca de quién podría reemplazar a Estados Unidos de Norteamérica nos pondría al límite de perdernos todos.

Fuente de información:

http://find.galegroup.com.pbidi.unam.mx:8080/gic/basicSearch.do



Estados Unidos de Norteamérica acorrala a China (RIE)

El 6 de octubre de 2015, el Real Instituto Elcano (RIE) publicó el artículo “Estados Unidos de Norteamérica acorrala a China”, elaborado por Federico Steinberg2. A continuación se incluye el contenido.

Aunque a los economistas les cueste entenderlo, la política comercial es más política exterior que política económica. Y, por lo tanto, además de buscar aumentar los intercambios de bienes, servicios e inversiones para aumentar el crecimiento y el empleo —algo que puede o no suceder según las circunstancias— es un instrumento para mantener y aumentar el poder en las relaciones internacionales.

Por lo tanto, el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), un acuerdo de libre comercio que Estados Unidos de Norteamérica acaba de concluir con otros 11 países de la cuenca del Pacífico incluido Japón (pero excluido China), que cubre el 40% de los intercambios comerciales y que es la negociación más ambiciosa llevada a buen puerto desde la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace 20 años, es, sobre todo, un importante paso en la estrategia estadounidense de contención del auge de China.

“La estrategia (de Estados Unidos de Norteamérica) para cercar a China es hábil y sutil, pero todavía está por ver si resulta efectiva”.

Durante los próximos días se subrayará que su impacto económico será muy significativo. Por ejemplo, un reciente estudio del Peterson Institute, el think-tank económico más prestigioso de Estados Unidos de Norteamérica, estima que el TPP añadiría a la producción estadounidense 77 mil millones de dólares para 2025, 105 mil millones a la japonesa, 24 mil millones a la mexicana y 10 mil millones a la de Malasia.

Aunque el reparto de estas ganancias será muy desigual, es evidente que este acuerdo de libre comercio tiene un gran potencial: permitirá ganancias de eficiencia en la producción, mejorará el aprovechamiento de las economías de escala para las empresas, sofisticará las cadenas de suministro globales al reducir los aranceles y facilitar las inversiones cruzadas y creará muchos empleos (aunque también es de esperar que destruya otros tantos). Peor, en cualquier caso, todos estos beneficios se materializarían solo a largo plazo y, como explica Dani Rodrik, es realmente difícil estimarlos. Por lo tanto, el TPP ni sacará a Japón de su letargo económico, ni servirá para dar un acelerón a las economías del sudeste asiático o la Alianza del Pacífico (México, Perú y Chile son miembros) ante el parón económico de China, ni acelerará el crecimiento en Estados Unidos de Norteamérica y Canadá.

Lo que sí hará el TPP, siempre que finalmente sea ratificado por todos los países (algo que probablemente terminará sucediendo pero que será un proceso complicado), es acorralar a China y poner presión sobre Europa para concluir el acuerdo de libre comercio que en la actualidad negocia con Estados Unidos de Norteamérica (el TTIP).

La estrategia para cercar a China es hábil y sutil, pero todavía está por ver si resulta efectiva. Lo que Estados Unidos de Norteamérica ha conseguido hacer es poner de acuerdo con las principales economías de Asia-Pacífico (recordemos que ya concluyó un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur, que no está incluida en el TPP) para abrir sus economías y fijar una serie de estándares comunes en materia regulatoria, en un momento en el que la pujanza económica y comercial de China en la región es tan grande que muchos de sus socios comerciales se estaban viendo obligados a aceptar los estándares que proponía China para vender sus productos en el enorme mercado del gigante asiático (de hecho, China negocia desde 2012 su propio acuerdo de libre comercio con sus vecinos, el Regional Comprehensive Economic Partnership, RCEP). Con el TPP, Estados Unidos de Norteamérica ofrece a los países asiáticos un enorme mercado para sus productos (del mismo tamaño que el chino, pero mucho más innovador y sofisticado), pero les exige a cambio que adopten los estándares norteamericanos (por ejemplo, en materia de propiedad intelectual, protección de las inversiones y responsabilidad medioambiental), alejándolos así de la órbita de China, no tanto en términos comerciales como de filosofía de los estándares regulatorios. Con este ejercicio de liderazgo comercial, que recuerda al papel de potencia hegemónica en materia de regulación del comercio que Estados Unidos de Norteamérica adoptó tras la Segunda Guerra Mundial al impulsar el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), da un primer paso en la fijación de las reglas de la globalización económica en el siglo XXI.

Además, al haber concluido con éxito el TPP, Estados Unidos de Norteamérica ahora puede centrar todos sus esfuerzos diplomáticos en negociar con la Unión Europea el TTIP. Intentará que los mismos estándares regulatorios que ha “impuesto” en Asia-Pacífico se fijen también en el comercio transatlántico. Así mismo, aumentará la presión sobre la Unión Europea para concluir el acuerdo con el poder jugar la baza de que si no lo hace se quedará atrás tanto en el acceso a mercados en las potencias emergentes como en la fijación de estándares.



En definitiva, el TTP supone un gran éxito para el Presidente estadounidense, que dedicó su primer mandato a la política interior, centrando sus esfuerzos en combatir la crisis, reformar el sistema financiero y aprobar una controvertida reforma sanitaria, pero que está dedicando este segundo a la política exterior, con grandes éxitos en la relación con Cuba e Irán y, ahora, con un primer gran paso en materia de política comercial.

Fuente de información:

http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/b3c459004a1be65d9edb9e207baccc4c/Comentario-Steinberg-EEUU-acorrala-a-China.pdf?MOD=AJPERES&CACHEID=b3c459004a1be65d9edb9e207baccc4c

INDICADORES DE LA ECONOMÍA DE ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA

Concepto

2013

2014

2015

Dic

Dic

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct*/

PIB (Variación %)

3.8

2.1

3.9













Producción Industrial

0.2

0.0

-0.4

0.0

0.8

-0.1

-0.2




Capacidad utilizada (%)

78.4

79.6

77.6

77.5

78.0

77.8

77.5




Precios Productor (INPP)

0.0

-0.3

0.5

0.2

0.2

0.0

-0.5




Precios al Consumidor (INPC)

0.2

-0.3

0.4

0.3

0.1

-0.1

-0.2




Desempleo (millones de personas)

10 376

8 688

8 674

8 299

8 266

8 029

7 915




Tasa de desempleo

6.7

5.6

5.5

5.3

5.3

5.1

5.1




Tasa Prime

0.25

0.25

0.25

0.25

0.25

0.25

0.25

0.25

Certificados del Tesoro a 30 días

0.15

0.16

0.16

0.16

0.16

0.16

0.16

0.16

Balanza Comercial (mmdd)

-37.45

-45.55

-42.54

-45.20

-41.80

-48.33







Dow Jones (miles)

16.58

17.82

18.01

17.62

17.69

16.53

16.28

17.23

Paridad del dólar

























Yen/dólar

100.14

120.52

122.75

123.45

123.49

123.43

120.30

120.33

Euro/dólar

0.73

0.83

0.89

0.88

0.90

0.89

0.88

0.88

Libra/dólar

0.62

0.65

0.66

0.65

0.66

0.67

0.66

0.65

*/ Cifras al día 19.

FUENTE: Fondo Monetario Internacional (FMI), Departamento de Comercio y Departamento del Trabajo de Estados Unidos de Norteamérica y Buró de Análisis Económico.



Evolución de los Precios (BLS)

Variación mensual del IPC

Con información estacionalmente ajustada, en septiembre de 2015, el Índice de Precios para los Consumidores Urbanos de los Estados Unidos de Norteamérica registró un decremento de 0.2%, menor en 0.3 puntos porcentuales en contraste con el mismo mes del año anterior (0.1%).



ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR

PARA CONSUMIDORES URBANOS 1/

- Variación mensual -

Septiembre

2006 - 2015

- Por ciento -

.

1/ Con ajuste estacional.

FUENTE: Elaborado por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos con información del Buró de Estadísticas Laborales del Departamento del Trabajo de los Estados Unidos de Norteamérica.



Los conceptos que registraron las bajas de precios más importantes fueron los siguientes: gasolina sin plomo regular (9.3%), gasolina sin plomo medio grado y gasolina sin plomo premium (8.1%, cada una). En sentido inverso, los que presentaron las alzas más substanciales fueron camisas y suéteres para hombre (8.7%), lechuga (4.7%) y tocino y productos relacionados (3.5%).

Variación acumulada del IPC

El Índice de Precios para Consumidores Urbanos con ajuste estacional, de enero a septiembre de 2015, acumuló una variación de 0.5%, cantidad inferior en 0.7 puntos porcentuales a la registrada en similar intervalo de 2014 (1.2%).



ÍNDICE DE PRECIOS AL CONSUMIDOR

PARA CONSUMIDORES URBANOS 1/

- Variaciones acumuladas -

Enero - septiembre

2006 - 2015

- Por ciento -

.

1/ Con ajuste estacional.

FUENTE: Elaborado por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos con información del Buró de Estadísticas Laborales del Departamento del Trabajo de los Estados Unidos de Norteamérica.


El decremento del indicador en el transcurso de los primeros nueve meses de 2015, en balance con el mismo ciclo de 2014, se determina en gran parte por las mayores bajas en los precios de los conceptos que se listan en la siguiente tabla.




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