Unos ejercicios espirituales



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No es raro el encontrarse con Religiosas que han de practicar solas sus Ejercicios Espirituales. A esas Religiosas amigas les ofrezco estos apuntes por si se encuentran en esta situación. Están dispuestos para ocho días, con cuatro actos diarios. Puede que les sirvan.



UNOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

Pedro García

Misionero Claretiano

PLAN DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

Fundamentalmente, ignacianos..

Meditaciones y pláticas para la renovación espiritual propiamente dicha.

Ni conferencias ni charlas, incluso de formación en la vida religiosa. Para eso están los cursos, asambleas y congresos especializados, más ahora con la Formación Permanente.


A fin de que todo se centre en la Palabra misma de Dios, y que después ha de quedar como un fruto especial de estos días, se tendrá desde el principio una charla sobre la Lectio divina, tan querida hoy por la Iglesia. Las demás pláticas versarán sobre la Vida consagrada.
Las Religiosas que practican los Ejercicios suelen pedir los esquemas... ¡Pobres directores!

Como esto lo sé desde siempre, esta vez no me limitaré a satisfacer ese deseo de darles unos guiones fríos, secos, y que después no saben a qué van porque muchas veces no contienen más que una palabra o simple alusión a lo que se dijo. Me decidí a hacer una redacción completa de cada tema. Y es lo que les voy a entregar a las que lo deseen.

Así, cada meditación o plática es un recuerdo completo de lo que se escuchó o se dictó para meditar o reflexionar.

Como van para Religiosas, y no para varones, he procurado poner todo en femenino (nosotras, no nosotros), aunque el masculino se ha escapado muchas veces... Lo corregiré.


Una vez redactado todo, no lo he corregido como para darlo. Por lo mismo, no extrañen las incorrecciones en el lenguaje y ni tan siquiera los errores tipográficos. Yo considero todo lo de este cuaderno como provisional, pues pienso completar el trabajo con algunas meditaciones más ―las más clásicas de San Ignacio―, de manera que vengan a resultar unos Ejercicios hasta de 12 días para las que a veces se los hacen en particular por estar impedidas para realizarlos comunitariamente. Realizado todo ese plan después de los Ejercicios, en diskette de computadora podré mandar el trabajo definitivo a quien me lo pida, de manera que ella misma se lo pueda imprimir y hasta añadir al trabajo notas personales.

Agradeceré por eso las sugerencias que se me hagan.


Como podrá notarse fácilmente, el último acto del día lo suelo hacer siempre ante el Santísimo expuesto. Por eso, si se hacen los EE en privado, conviene que esta meditación se realice ante el Sagrario.

Una observación importante. Como estos temas pueden servir para Religiosas de diversos Institutos, expresamente se han omitido todas las citas y hasta alusiones a una familia religiosa determinada. Precisamente éste va a ser el trabajo personal. Después de cada meditación o plática, cada una completa todo buscando en las propias Constituciones, en la Vida y escritos del Fundador o Fundadora, y en las tradiciones y costumbres de la propia Congregación, lo referente al tema expuesto. Es la manera de convertir todo en vida propia.

Temario

1. ¡Aquí estamos! - Introductoria, pág. 5

2. Jesucristo, Ideal, 8


3. Punto de arranque. Identidad, 11

4. La Lectio divina, 15

5. Altar, Comulgatorio, Sagrario, 21

6. ¿Para qué estoy aquí? ═ Fin, 24

7. Luchadores con Jesucristo ═ Tres pecados, 27

8. Los Votos que me consagran, 30

9. Jesús y su oración al Padre, 35


10. Conversión, 38

11. Jesús enseña la Vida Eterna, 41

12. Nuestra Comunidad, 47

13. Siempre en oración, 50

14. La proclama de Cristo ═ El Reino, 54

15. La Encarnación, 57

16. Nazaret, 60

17. O Iesu, Fili Mariae!, 63

18. Siempre en misión, 66

19. Jesucristo, Bandera ═ Dos banderas, 69

20. Luces en el mundo, 72

21. El Sagrario, imán, 75

22. En comunidad de amor, 79

23. Las Virtudes humanas, 81

24. Reforma ═ Binarios, Generosidad, 84

25. ¡Quédate con nosotros, Señor!, 97

26. El Estudio, 100

27. Jesús Crucificado, Maestro mío, 103

28. Jesús, el Resucitado, 109

29. En el fin sin fin, 112

30. El Rosario, arma y guirnalda, 115

31. El Espíritu Santo, 118

32. Contemplación-Acto de amor, 121

33. Ad maioren Dei gloriam, 126

34. Permaneced en mi amor, 129

El RESUMEN de la noche y la PREPARACIÓN de la mañana

según las circunstancias
Mañana. Breve motivación del día. Espiritualidad. Máximo 10 minutos.

Noche. Resumen del día. Muy breve. Máximo 7 minutos. Cuanto menos, mejor.
Según lo dicho anteriormente, éste es un temario sólo para estos Ejercicios de ahora.

¡AQUÍ ESTAMOS!

Charla introductoria

San Antonio María Claret: Una de las grandes gracias y extraordinarias que Dios dispensa a un alma es que le permita hacer los Ejercicios Espirituales. Sabía lo que se decía, en orden a una conversión y a la orientación definitiva de la vida. Fue la historia de todos los que iniciaron la Compañía de Jesús bajo la guía de Ignacio. Para nosotros, que los hacemos cada año, esa gracia extraordinaria se nos ha convertido en ordinaria. ¿Pero es por eso pequeña o sigue siempre grande?...


Ambientación. Mirando a Jesús. Un paréntesis en el tráfago de la vida. Jesús mismo se interesa por nosotras: “Venid a un lugar apartado, y descansad un poco” (Mc. 31)... Y es también su llamada apremiante, como en Betania: “El Maestro está y te llama” (J.11, 28). Hoy, y ya resucitado en el cielo, es el que se acerca a cada corazón: “Mira que estoy a la puerta y llamo” (Apoc. 3,20)
1. ¿Necesitamos los Ejercicios?... Hoy el Papa Juan Pablo II, el Magno, como se le empieza a llamar, un Gigante del Pontificado, ha dado como lema a la Iglesia para el Tercer Milenio el “Duc in altum!”, ¡Rema mar adentro!... Una llamada a cada hijo de la Iglesia para aspirar a la santidad más alta. Cuánto más a nosotras, consagradas.

Se está dando en el mundo moderno una enorme falta de fe. Y entre almas consagradas, unas componendas muy peligrosas con la secularización tan preocupante de la sociedad actual.

Esas religiosas que padecen semejante crisis no son felices, aunque lo quieran aparentar. Podrían apropiarse las palabras que el poeta ponía en labios de Javier antes de rendirse ante el Jesucristo que le proponía Ignacio: “Mientras mi afán más y más - en el mundo se concentra, - hay algo en mí que no encuentra - nunca en el mundo su paz” (Pemán).

Y los Ejercicios son para esas tales una misericordia grande de Dios, que las quiere felices.

Al revés, ante tanta insatisfacción de algunas, hay muchas, muchas, no lo dudemos, que sienten bullir dentro de sí unas grandes ansias de hacer algo por Dios. Y son entusiastas, ante la apatía de otras; son generosas, que lo quieren dar todo; están sedientas de algo más grande, y Dios las quiere llenar de Sí.

Los Ejercicios anuales son para éstas un nuevo punto de arranque en sus ideales, y los Ejercicios que ahora comenzamos no van a ser una excepción. De aquí van a salir con nuevos bríos, que las mantendrán cada vez más vigorosas en su envidiable entrega.


2. ¿Qué frutos van a producir? Todos se resumen en una sola palabra: renovación. Es decir, volver a hacer nuevo lo anterior, lo de siempre, los ideales que nos llenaron en los albores de nuestra vida consagrada, y que se reducen a lo que ya sabemos:

- un impulso a mayor perfección, porque la llamada de Dios a la santidad persiste en toda su fuerza;

- un mayor celo apostólico, al cual conducen siempre los Ejercicios bien hechos, conforme decía el gran Papa Pío XII a los Capitulares Jesuitas en Septiembre de 1946: “Si queréis ser apóstoles en el verdadero sentido de la palabra, esforzaos asiduamente por formaros y embeberos del todo en el espíritu de los Ejercicios de vuestro Padre San Ignacio”;

- un enamoramiento cada vez hondo de Jesucristo. Y éste va a ser nuestro fin principal, porque todo se compendia en esta palabra enardecedora: ¡Jesucristo!.

La Beata Madre Teresa intuyó y vivió esto con pasión. Le pregunta el periodista: -¿Cuál cree que es el acontecimiento más importante de su vida?... Y ella, como una chispa: -¡Haber conocido a Jesucristo! ¡Naturalmente!...
3. ¿Qué método seguiremos?... Esto nos lleva a decir una palabra sobre el cariz que vamos a dar a nuestros Ejercicios. ¿Qué método vamos a seguir?... Y lo expreso con un hecho del Papa Juan Pablo II y nuestros Obispos de América reunidos en Santo Domingo en la cuarta asamblea del CELAM el año 1991. El documento elaborado durante veinte días por los Obispos arrancaba del conocido y siempre válido “Ver, juzgar, actuar”. Llega el Papa, y modifica: “Arrancar de Cristo”. Confusión, protestas, temor de no llegar a nada concreto y plausible. Inútil el trabajo de tantos días anteriores, sustituido por otro elaborado precipitadamente. El Padre Egidio Viganó, Rector Mayor de los Salesianos y participante en la Asamblea, comentaba después: “Estamos viviendo día por día la intervención palpable del Espíritu Santo”. El nuevo documento, aprobado por unanimidad, era del agrado de todos.

Así nosotras. En líneas generales, haremos las meditaciones medulares ignacianas, como lo más tradicional y seguro. Pero Jesucristo lo llenará todo. La Biblia ―el Evangelio, sobre todo―, no se nos caerá de la mano.

Aunque, para “sentir con la Iglesia”, nos basaremos también en los documentos cardinales más recientes: “Novo Millenio Ineunte”, “Vita Consacrata”, “Ripartire da Chisto”, “Ecclesia de Eucharistia” y “Rosarium Virginis Mariae”.
4. Sentimientos. ¿Qué experimentamos ahora, en estos momentos? Conocemos de memoria lo que nos sucede al comenzar unos Ejercicios que queremos hacer bien. Ilusión, sí; pero también temor. Nos da algo de miedo lo que Dios nos puede pedir. Sentimos la debilidad de nuestras fuerzas. Pero esto no debe rendirnos.

a. Contar con Jesús, ante todo, ese “Jesucristo que es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hebr.13,8). Si invita a “remar mar adentro” (Lucas 5,4), sabe lo que pide y lo que ofrece. Como Pedro en la barca: confianza total en nuestro esfuerzo centrado en la Persona de Jesús: “En tu nombre echaré la red”.

b. ¡Fuera miedos!... El “Non abbiate paura!” de Juan Pablo II al iniciar su pontificado aquel 22 de Octubre de 1978. Ese slogan “¡No tengáis miedo!” ha sido un santo y seña formidable del Papa, que lo ha repetido nada menos que 368 veces a lo largo de estos 25 años, sobre todo en ocasiones cruciales, como Puebla en 1979 o Tor Vergata en el 2000 ante más de dos millones de jóvenes.

No tener miedo ante lo que Jesús nos quiera pedir; ante la debilidad de nuestras fuerzas; ante los fracasos que podemos prever... El Papa lo confesó con humildad, ante la carga que le vino encima con todo lo que él preveía: “Me dije a mí mismo que no debía tener miedo”. Esta confesión confidencial a toda la Iglesia es colosal.



c. Ese “¡No tengáis miedo!” lo completó el Papa con las celebérrimas palabras que siguieron: “Abrid de par en par las puertas a Cristo”. “¡No tengáis miedo! Cristo sabe qué hay dentro del hombre. ¡Sólo Él lo sabe!”.
5. Disposiciones. Las consabidas. Ya las hemos dicho todas. Ilusión. Confianza. Entrega en estos días a la oración tranquila y personal con el Señor Jesús. durante estas jornadas, el “Fiat” de María siempre en los labios y en el corazón...

Y contar con María. El Papa del “Non abbiate paura!” lo decía, y se lo decía a sí mismo con tanta audacia, porque se sabía seguro en las manos de Aquélla a quien se había dado de manera tan plena con su también celebérrimo “Totus tuus”.


Conclusión. ¡En el nombre del Señor!...




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