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3. PANORAMA CUANTITATIVO DE LA DISCAPACIDAD EN MÉXICO Y LAS BASES DE DATOS DEL INE 2008-2009, 2011-2012 Y 2014-2015

3.1 Panorama nacional

Para hablar de discapacidad hay que reconocer la dificultad para abordar el tema, esto debido a que su multicausalidad y complejidad dificultan la conceptualización y medición (INEGI, 2013).

Si bien en todos los censos, desde 1900, hay preguntas que abordan, de una manera u otra, lo que hoy se entiende por discapacidad, no fue sino hasta el XII Censo General de Población y Vivienda (2000) que el tema se incluyó de manera formal “con base en la propuesta metodológica de la CIDDM17 y siguiendo las recomendaciones de la ONU vertidas en el documento Principios y recomendaciones para los censos de población y habitación, Revisión 1” (INEGI, 2013, p. 26).

La conceptualización para medir la discapacidad en México ha transitado por distintos parámetros vinculados al modelo médico y al modelo social de discapacidad. El mejor ejemplo de ello se puede apreciar en los censos de población del 2000 y 2010:



  • XII Censo General de Población y Vivienda 2000

Metodología CIDDM: se considera discapacidad como un problema de la persona directamente causado por una enfermedad, trauma o condición de salud (INEGI, 2013, p. 27).

  • XIII Censo de Población y Vivienda 2010

Metodología CIF18: se miden sobre todo los riesgos de experimentar restricciones en la actividad o participación (INEGI, 2013, p. 27).

Debido a la diferencia de cada una de las metodologías, se obtienen diferentes resultados. En el último censo 2010, donde se utilizó la metodología de la CIF el porcentaje de personas con discapacidad se eleva.

La autoridad en materia estadística conceptualizó para el censo del 2010 a la discapacidad como “limitación en la actividad”. Además, el INEGI intentó recuperar el marco mundial en materia de medición de discapacidad: la CIF (INEGI, 2010a) y aplicando el marco conceptual de la Clasificación Internacional del Funcionamiento (OMS, 2001) buscó averiguar:
“si una persona tiene o no dificultad para realizar determinadas actividad[es], más que por las enfermedades o deficiencias corporales, ayuda a no catalogar a las personas sino a las dificultades que presenta y a disminuir los prejuicios personales y sociales de declararse persona enferma o con deficiencias. Además, las personas son, en general, más conscientes de las dificultades para realizar determinadas tareas que de sus enfermedades o deficiencias corporales” (INEGI, 2013, p. 27).
En el Censo de Población y Vivienda 2010 se preguntó en el cuestionario ampliado: “En su vida diaria, ¿tiene dificultad al realizar las siguientes actividades?: a) caminar, moverse subir o bajar; b) ver, aun usando lentes; c) hablar, comunicarse o conversar; d) oír, aun usando un aparato auditivo; e) vestirse, bañarse o comer; f) poner atención o aprender cosas sencillas; g) ¿Tiene alguna limitación mental?” (INEGI, 2010b). Todos estos dominios, si bien, son partes de la CIF, no son todos los incluidos en esta clasificación, además carecen de grados de limitación y desempeño, lo cual reduce la riqueza y la posibilidad de comparación con los datos de otros países (INEGI, 2013, pp. 27-28).

Así, entendiendo que el INEGI mide la discapacidad en términos de limitación en la actividad, en México 5.13 por ciento de la población vive con alguna discapacidad, es decir, 5 726 864 de mexicanos y mexicanas, según los tabulados básicos del Censo de Población y Vivienda 2010 dados a conocer por el Instituto (INEGI, s. f.)19.

En contraste con el promedio mundial, México tiene un porcentaje bajo de personas con discapacidad, pues de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que el 15 por ciento de las y los habitantes del planeta viven con una discapacidad (OMS, 2011). La diferencia entre la cifra de los datos dados por el INEGI y las estimaciones de la OMS se deben, en gran medida al uso del mismo marco conceptual, pero aplicado de manera diferente, incluso, el mismo INEGI reconoce limitaciones en su adaptación de la metodología de la CIF (INEGI, 2013 pp. 27-28).

A pesar de los detalles metodológicos, el marco de referencia estadístico que ofrece el INEGI puede ser de utilidad para dar cuenta del fenómeno de discapacidad en México, pues permite comparar entre causas de la discapacidad.

Por ejemplo, del 5.13 por ciento de la población que vive con una discapacidad, según el censo de 2010, la causa de ésta es congénita en el 16.3 por ciento de los casos, 39.4 por ciento fue resultado de una enfermedad, el 14.9 por ciento se debió a un accidente y, un 23.1 por ciento dijo que su discapacidad es provocada por su edad avanzada. El 7.6 por ciento de los casos se registraron como otra causa, y en el 2.2 por ciento no se especificó la causa.20 Asimismo, mientras que los hombres con mayor frecuencia viven con discapacidad a causa de un accidente y por razones congénitas; las mujeres viven, en mayor medida, con discapacidad por razones de enfermedad y edad avanzada.

Ahora bien, según el tamaño de la localidad, la prevalencia de discapacidad es mayor en aquellas con menos de 2,500 habitantes (6.10 por ciento, versus el promedio nacional de 5.13 por ciento). Las localidades con 2,500 a 14,999 habitantes, tienen una prevalencia similar a la nacional (5.33 por ciento), las localidades de 15,000 a 99,999 habitantes tienen un descenso de la prevalencia de discapacidad, respecto a le media nacional (4.73) y algo muy similar ocurre con la localidades de 100,000 y más habitantes (4.70 por ciento). Se observa una tendencia en la que conforme aumenta el tamaño de la localidad, disminuye discretamente el porcentaje de personas con discapacidad (véase Gráfica 1).


Gráfica 1

Personas con discapacidad como total de la población según tamaño de la localidad

(porcentajes)
Fuente: Elaboración propia con la información de los tabulados básicos del cuestionario ampliado del Censo de Población y Vivienda 2010. INEGI. México. 2010.
Cuando se analiza por grupos etarios, la discapacidad en México tiene un comportamiento fuertemente asociado con la edad, en especial después de los 60 años. Se puede apreciar que el porcentaje de discapacidad se mantiene sin grandes cambios para todos los grupos etarios, pero cuando se llega a la edad mencionada o más, el porcentaje de población que vive con discapacidad se incrementa de manera considerable (véase Gráfica 2).

Gráfica 2

Personas con discapacidad como total de la población según grupos etarios

(porcentajes)

Fuente: Elaboración propia con la información de los tabulados básicos del cuestionario ampliado del Censo de Población y Vivienda 2010. INEGI. México. 2010.

Por último, se presenta la agrupación de las diferentes modalidades de discapacidad que hace el INEGI. De la población del país que vive con discapacidad, el 58.1 por ciento tiene alguna limitación para caminar o moverse, 27.1 por ciento para ver, el 12.1 por ciento para escuchar, el 8.3 por ciento para hablar o comunicarse, el 5.5 por ciento para atender el cuidado personal, un 4.4 por ciento para poner atención o aprender cosas sencillas, y finalmente un 8.5 tiene alguna limitación mental (véase Gráfica 3).
Gráfica 3

Personas con discapacidad según tipo de discapacidad

(porcentajes)
Fuente: Elaboración propia con la información de los tabulados básicos del cuestionario ampliado del Censo de Población y Vivienda 2010. INEGI. México. 2010.

Nota: Debido a que una misma persona puede pertenecer a más de un grupo, el total de la suma de los porcentajes no suma 100 por ciento.


Desde una perspectiva de inclusión, el objetivo trasciende en cuantificar el número de personas que viven con discapacidad. El reto es conocer el contexto y registrar el impacto en la vida diaria de los individuos, reconociendo así los distintos factores contextuales y ambientales en los que se desenvuelven los sujetos. Por lo tanto, cualquier instrumento que recoja información sobre el tema de discapacidad demanda una perspectiva lo suficientemente amplia para dimensionarla en toda su complejidad. La perspectiva médica entendía la discapacidad como una pérdida de salud, sin embargo a partir del modelo social se tiene que plantear la discapacidad como un proceso social dinámico. Es decir, dejar de concebir la discapacidad como un atributo de las personas para entenderla como la interacción de las condiciones de salud, personales y ambientales; lo cual cambia sustantivamente el qué y para qué medir.

Debido a la naturaleza particular de los instrumentos del INEGI (cuestionario ampliado del Censo de Población y Vivienda 2010) y del INE (talón comprobante de visita, talón acuse de recibo de la carta–notificación y hoja de datos para el curso de capacitación a ciudadanos(as) sorteados(as) sobre personas con discapacidad), no es posible hacer una comparación estricta entre sus resultados. Por lo tanto, en el siguiente apartado únicamente se enfoca en el análisis descriptivo de las bases de datos otorgadas por el INE en materia de discapacidad durante el proceso de primera insaculación y de sustitución de funcionarios.





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