Universidad Mayor, Real y pontificia De San Francisco Xavier De Chuquisaca



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Teoría del Pensamiento Reflexivo y Crítico

Antes de partir sobre lo que es la teoría del pensamiento reflexivo y crítico, partiremos definiendo cada una de ellas.



a) La Crítica

Una crítica (del griego κριτικός (kritikós), "capaz de discernir") es la reacción o la opinión personal y/o analizada ante un tema, varias opiniones pueden formar a veces también una critica, siempre que sea de la misma tendencia (45). También se llama crítica al arte de juzgar las cualidades (bondad, verdad, belleza...) de las cosas.

La crítica, es una formula, una opinión positiva o negativa basándose en la argumentación y el análisis. Esto implica juzgar, valorar y censurar (45).

Según su intención o tendencia, una crítica puede ser constructiva, negativa o positiva.



Crítica constructiva

La crítica constructiva es la que propone nuevas soluciones a los problemas o defectos que se expongan en la crítica. Como criterio general, la crítica constructiva debe de estar basada en una observación objetiva de un equipo o individuo cuyo comportamiento se desvía del estándar o del proceso (45).

La motivación para dar a conocer esta opinión debe de ser el bien común y/o la prevención de problemas potenciales. La crítica se debe de dar a conocer al mismo equipo o individuo en donde se detecta el área de oportunidad, o a su jefe directo.

Utilizar la crítica constructiva puede tener efectos muy positivos en un equipo de trabajo o en cualquier grupo de personas que se reúnen por un objetivo común. Sin embargo, será indispensable plena conciencia de que la crítica no es algo personal, sino algo que beneficiara al equipo de trabajo.



Crítica negativa

La crítica negativa se dirige a la persona, a la identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir "eres tonto", que decir "has hecho una tontería". En el primer caso implicamos a toda la persona, mientras que en el segundo caso estamos hablando de una conducta determinada.

La crítica negativa busca culpabilizar, mientras que el feedback quiere encontrar soluciones. No es lo mismo decir "arrepiéntete de lo que has hecho, de las consecuencias de tus actos", que decir "qué puedes aprender de tu error, cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez".

La crítica negativa es general, mientras que la retroalimentación es concreta, específica. La crítica negativa utiliza generalizaciones ("lo has hecho todo mal"), mientras que el feedback es muy específico ("has accionado mal esa palanca").

La crítica negativa se centra en el pasado, mientras que la crítica positiva se centra en el futuro. No importa lo que pasó, lo que nos importa es cómo nos va a servir esto en el futuro.

b) La Reflexión

De acuerdo a Barcerril, es un 'volverse dentro de sí' para conocer, interpretar, analizar o aclarar (46).

Según Cabral, es la actividad consciente que intenta relacionar de nuevas maneras cada vez, conceptos, para llegar a nuevas conclusiones, o para actuar de determinada manera.

Es la imagen de un objeto que se produce en un espejo, también en una lente, o en la retina.

Para Villalón, es lograr una reelaboración sistémica de un proceso u objeto que posibilite la orientación del sujeto en su relación con el mismo o con la realidad que la circunda. Es poner a funcionar todos los procesos del pensamiento en función de la comprensión de un fenómeno o hecho dado (46).

Es la capacidad de comprender e interpretar un hecho gracias a un proceso mental.

En Filosofía se refiere al proceso de meditar. Capacidad del ser humano, proporcionada por su racionalidad, que le permite pensar detenidamente en algo con la finalidad de sacar conclusiones. El término, aplicado a la filosofía, fue introducido por John Locke en su Ensayo sobre el entendimiento humano; previamente se usaban conceptos como "meditar", examinar o considerar con uno mismo (47).

De las diferentes concepciones se puede indicar que la crítica es la reacción o la opinión personal respecto a un tema, varias opiniones también pueden formar una crítica, siempre que sea de la misma tendencia. Por otro lado la crítica es considerado como el arte de juzgar, valorar y censurar las cualidades (bondad, verdad, belleza...) de las cosas, basándose en la argumentación y análisis.

En cambio la reflexión, es lograr una reelaboración sistémica de un proceso u objeto que posibilite la orientación del sujeto en su relación con el mismo o con la realidad que la circunda. De acuerdo a Barcerril, es un 'volverse dentro de sí' para conocer, interpretar, analizar o aclarar. Es poner a funcionar todos los procesos del pensamiento en función de la comprensión de un fenómeno o hecho dado, es decir es la capacidad de comprender e interpretar un hecho gracias a un proceso mental.

De ahí que se puede decir que la persona cuyo hábito de conducta procede a una crítica de los datos del problema antes de formular su opinión o de actuar conforme a un fin. Se señala en oposición al pensamiento no crítico o vulgar, por el que se da por sentado la verdad de una creencia sin más y en la que los prejuicios sociales actúan como evidencias cognoscitivas prácticas y fuente de conocimiento y de la acción sin ponerlas en cuestión respecto a un contenido objetivo.



El Pensamiento Reflexivo y Crítico

Sobre el pensamiento como actividad vital histórico-cultural, existen múltiples definiciones elaboradas por diversos filósofos, psicólogos y educadores acerca de la naturaleza del pensamiento. En el documento “Principios para la Integración del Currículo” de Villarini se observa la siguiente definición: “Pensamiento es la capacidad que tiene el ser humano para construir una representación e interpretación mental significativa de su relación con el mundo” (24).

Todo ser humano desarrolla la capacidad para pensar a partir de ciertas condiciones biológicas naturales e histórico-culturales. Como parte de sus procesos de adaptación natural y apropiación cultural, el ser humano desarrolla funciones mentales superiores como lo son la percepción, la memoria, la solución de problemas y la toma de decisiones. El proceso por el cual se constituye un mundo significativo para el sujeto es el mismo por el cual se constituye el sujeto. A lo largo de su desarrollo el sujeto va elaborando no sólo sus conocimientos, sino también las estructuras o mecanismos mediante los cuales adquiere esos conocimientos, es decir construye su conocimiento del mundo, pero también su propia inteligencia. 

En relación a los elementos del pensamiento, según Villarini la organización del sistema de pensamiento comprende tres subsistemas íntimamente relacionados, cuyo carácter específico está determinado por los procesos adaptativos y de apropiación histórico-cultural, estos elementos:



  • Sistema de representaciones o codificación; se trata de patrones mentales en términos de los cuales se organizan los estímulos o la información de modo que ésta se torna significativa. Las imágenes, las nociones, los libretos, los esquemas, los conceptos, etc. son ejemplos de estos patrones o formas de representación.

  • Sistema de operaciones; se trata de procedimientos mentales que se llevan a cabo sobre la información para organizarla o reorganizarla. Las destrezas intelectuales, las estrategias y tácticas de pensamiento, las heurísticas, los algoritmos y los métodos, etc. son ejemplos de tipos de procedimiento.

  • Sistema de actitudes; se trata de disposiciones afectivas que proporcionan finalidad y energía a la actividad del pensamiento. Las emociones, los intereses, los sentimientos, los valores, etc. son ejemplos de tipos de actitud.

Por otro lado, si bien es cierto que otros animales piensan, pero sólo el ser humano puede analizar su forma de pensamiento. La metacognición es precisamente esta capacidad del pensamiento para examinarse, criticar y ajustar el proceso de pensamiento tanto en sus destrezas, como en sus conceptos y actitudes, de modo que pueda ser más eficaz y efectivo en lograr sus propósitos.

Pedagogía del Pensamiento Reflexivo y Crítico

De acuerdo a Talízina, el desarrollo del pensamiento que se aspira a promover es un proceso que el estudiante tiene que asumir y dirigir a partir de su potencial. La base para ello es la actividad de estudio y el proceso de aprendizaje que ello implica (25).

El aprendizaje es un evento, es decir, que se traduce en un cambio de estado, en la manera de pensar, de sentir y de actuar del estudiante. Pero ese evento sólo ocurre como parte de una actividad y la acción que llamamos estudiar, no el mero ejercicio. Cuando el estudiar es actividad y acción, es un proceso que se enmarca en el contexto más amplio de los procesos adaptativos y de aculturación en los que se encuentra insertado el ser humano. La actividad de estudio adquiere sentido práctico en ese contexto.

El aprendizaje auténtico supone que el estudiante es agente activo, es decir que tiene la intención de aprender y desarrollarse; se comporta de modo que conduce a la producción del evento que llamamos aprender. El estudiante tiene el aprender como un fin, como una idea que quiere hacer real. El estudiar es entonces una acción que tiene valor intrínseco, un sentido final o de fin porque en su ejercicio, el estudiar, suscita su fin, el aprender. En la educación formal el estudiante agente reconoce que su finalidad de aprender y desarrollarse requiere de la colaboración de otros y por ello está dispuesto a entrar en un pacto colaborativo, es decir, a recibir los apoyos que necesita para el logro de sus fines. En el aprendizaje auténtico el estudiante pasa por un proceso que: parte de la adaptación y desarrollo en el contexto histórico-cultural concreto en que le ha tocado vivir y del cual emergen sus potencialidades, necesidades, intereses y capacidades; a partir de este proceso contexto asume los objetivos del proceso de enseñanza, al reconocer sus fortalezas y limitaciones; se involucra en una actividad, que lo lleva a interactuar con los otros educandos y educadores y una experiencia educativa. Cuando el estudiante reflexiona sobre su experiencia, y se percata de que ya no es el/la mismo/a, de que ahora comprende o domina un aspecto nuevo de la realidad, que ha adquirido una capacidad o poder, se completa el proceso de aprendizaje y se promueve aprendizaje auténtico.



El Pensamiento crítico desde la perspectiva del constructivismo

Desde un punto de vista constructivista  se considera, que la educación es de calidad si ésta se identifica con los postulados de dicha corriente y que se reflejarán en aspectos tales como, el desarrollo de la autonomía moral e intelectual, la capacidad de pensamiento crítico, el autodidactismo, la capacidad de reflexión, la motivación, la responsabilidad, etc.

Ahora, para poder lograr que efectivamente se dé el aprendizaje significativo, se requiere que la información se relacione con lo que el alumno ya sabe, dependiendo de la disposición que éste muestre para aprender. Esto podría ser visto desde dos perspectivas:

Por un lado, si bien es cierto se puede provocar que el alumno se interese más por el tema en cuestión y obtenga novedosas conclusiones, también es cierto que puede dar una interpretación errónea de lo aprendido ya que depende del conocimiento previo, y si este no se encuentra debidamente aclarado en su proceso reflexivo del estudiante podría llegar a una incorrecta apreciación sobre el nuevo conocimiento. Esto le implicará al docente que, de manera previa conozca sobre los conocimientos  con los que el estudiante adquirirá el nuevo aprendizaje.



El desarrollo del pensamiento y la pedagogía latinoamericana

En América hay una larga tradición que configura los elementos principales de lo que podríamos llamar una pedagogía latinoamericana. En esta pedagogía reconocemos tres motivos centrales que la definen. Primero la educación como instrumento de liberación política y social. Segundo, la formación integral del ser humano como meta y contribución de la escuela a dicha liberación. Tercero, el desarrollo de la razón, o el pensamiento, como tarea central de la escuela que busca promover el desarrollo humano y la liberación.

José Martí decía: “Hombres haga quien quiera hacer pueblos”, de este modo resumía el credo central que ha animado a nuestros grandes educadores y liberadores. El puertorriqueño Eugenio María de Hostos fue quizá el primero en articular con claridad y sistematicidad esta pedagogía del desarrollo humano y el pensamiento. Para Hostos la escuela debía tener una acción directa sobre la mente de la niñez y la adolescencia y por acción refleja sobre la inteligencia popular de nuestros pueblos predestinados a completar la obra de la independencia, forjando a martillazos la nueva sociedad. (15)

El ideal educativo para Hostos es la formación del ser humano pleno en razón, sensibilidad y voluntad entregada a la causa de la patria chica que es la nación y la patria grande que es la humanidad. Pero ya desde el pasado siglo Hostos comprendía, como sabemos ahora, que hemos superado el conductivismo, que todo el desarrollo humano tiene como eje el desarrollo cognitivo, lo que Hostos llamaba la razón. Hostos desarrolló un modelo de la razón como órgano que se nutre y desarrolla evolutivamente a través del contacto con los objetos y relaciones reales y a partir de los cuales descubre la verdad. El desarrollo de la persona se cumple entonces en su contacto con la realidad, poniendo en acción las funciones y operaciones y orientado por el sentimiento de búsqueda de la verdad, lo bueno y lo bello.

Desarrollar la razón es pasar gradualmente por el desarrollo de estas funciones. Por eso otorgaba a los niveles inicial y a la primaria la tarea de propiciar el desarrollo de la intuición a la inducción; a la secundaria, el paso de la inducción a la deducción; a la universidad el paso de la deducción a la sistematización.

Como la verdad y el conocimiento, sólo existen para el sujeto que activa y desarrolla las facultades, las funciones y las operaciones que permite reconocerlas como tales, es inútil, pensaba Hostos, pretender enseñar si simultáneamente no trabajamos con el desarrollo intelectual. Para Hostos la base de todo programa de estudios racional y todo método razonable (pedagógico) estriba en que el maestro conozca la estructura, funciones, operaciones y forma de desarrollo del intelecto humano. Esta tarea tiene gran vigencia; las propuestas de un currículo humanista constructivista carecen de fundamento psicopedagógico si el maestro no cuenta con un modelo del funcionamiento, estructura y desarrollo del intelecto.

Al respecto durante los últimos años, partiendo de Hostos, pero ampliando su trabajo con las ideas sugeridas por autores como John Dewey, Jean Piaget, Jerome Brunner, Lev Vigotsky, Robert Sternberg, Pablo Freire y corrientes de investigación y reflexión filosófica como lo son las psicologías del procesamiento de información y el constructivismo, la neurobiología, la hermeneútica y la teoría crítica, se ha desarrollado un modelo del pensamiento que sirva de base a las prácticas educativas orientadas a su desarrollo.

La lectura

Cuando una sociedad trasciende la comunicación cara a cara, necesita comunicarse a través del tiempo y el espacio y requiere recordar su herencia de ideas y conocimientos, se vale del lenguaje escrito. Por ello, si el lenguaje escrito es el mismo y cumple las mismas funciones intercomunicativas en los sujetos, aún en la pluralidad de las lenguas, se puede afirmar que hay un único proceso de lectura, pues no hay muchas maneras de dar sentido a un texto sino solamente una. De tal manera que la diferencia entre un buen y un mal lector radica en la profundidad y acierto con que cada uno utiliza ese proceso.

Este proceso está por encima de las ortografías de los idiomas, de las mismas características diversas de los tipos de textos, de las intencionalidades de los autores e intereses de los lectores.

La Lectura Transaccional

Rosenblat, adopta el término transacción, tal como fue utilizado por Jhon Dewey, para indicar una relación doble, recíproca, entre el cognoscente y lo conocido, en lugar de interacción al analizar la relación entre lector y el teto. El verdadero eje del proceso lector debe constituirse desde la transacción autor-texto-lector, donde convergen no sólo la capacidad lectora de un individuo en particular, sino el propósito del lector, la cultura social, el conocimiento previo, el control lingüístico y los esquemas conceptuales (19).

Se podría decir, en términos filosóficos, que el texto contiene el significado en potencia, pero que éste se actualiza por medio del lector en el proceso de transacción que supone la lectura. Habría que añadir, además, que el significado potencial del texto y el construido por el lector nunca son idénticos sino aproximados. Goodman, quien en sus últimos trabajos adoptó la denominación de “tracción” para referirse a la lectura, dice que en ésta el lector construye un texto paralelo y extrechamente relacionado con los textos editados, pero no idéntico al que el autor tenía en su mente antes de expresarlo por escrito. Entre el lector y el texto se da un proceso de transacción a través del cual ambos se transforman.

La lectura es interpretación y ella depende del éxito con que el lector pueda transaccionar significados a partir del texto. En el proceso de lectura se emplea una serie de estrategias para obtener, evaluar y utilizar información y como todo proceso exige un orden y una estructuración donde el lector pueda desarrollar estrategias para tratar con el texto y construir significados a partir de la interacción con él. Además, el lector debe dejar abierta la posibilidad de modificar esas estrategias si considera que no son exitosas.

El foco de atención del lector durante la transacción de la lectura es de suma importancia para Rosenblatt porque es el que va a determinar dos tipos de postura diferentes ante el texto: la estética y la eferente. Cuando un lector adopta la primera permanece absorto en lo que piensa y siente, en lo vive a través y durante el acto de lectura. En la segunda postura la atención del lector está centrada en lo que “se lleva”, en lo que retiene después de leer un texto (20).

Resenblatt advierte que el hecho de que se den estas dos postura no implica que se separe el conocimiento del afecto (o del sentimiento) puesto que ambos van siempre unidos; se trata más bien de que el lector dirige selectivamente su atención hacia unos elementos e ignora o subordina otros. Por ejemplo en la lectura eferente subordinará el afecto a los referentes deseados, en cambio en la lectura estética fundirá todos los elementos cognitivos y afectivos de la conciencia de una experiencia vivida a través de la lectura (20).

En el modelo transaccional estos dos tipos de lectura, la eferente y la estética, son dos modos coordinados o paralelos. Dice la autora que a medida que el lector comienza a transactuar con el texto, se produce la adopción, consciente o inconscientemente, de una postura o actitud predominante que afectará el proceso de lectura de dicho texto.

A manera de resumen indicar que el modelo transaccional supone que:

1. El texto es menos un objeto que un potencial que es actualizados durante el acto de lectura.

2. La comprensión surge de la compenetración de lector y textos y es así algo único a ese evento.

3. El texto es un sistema abierto y por lo tanto la variación en la interpretación es la respuesta esperada.


  1. Proceso Cíclico de la Lectura

Se puede pensar en la lectura como en un proceso cíclico donde en cada paso se va progresando para preceder a otros hasta que el lector se detiene o la lectura llega a su fin.

La lectura se inicia con un ciclo óptico, que va hacia un ciclo perceptual, de allí a un ciclo gramatical y termina con un ciclo de significado.

El ciclo óptico apunta a la adquisición de los mensajes a partir de la lectura fonética del texto. Éste es un paso fundamental del proceso porque a través de una adecuada decodificación de contenidos se construyen significados pertinentes a la realidad del texto.

El ciclo perceptual aborda los detalles gráficos del texto que enriquecen el valor comunicativo del mensaje escrito. Los dibujos, encabezados, resúmenes y cuadros agregan significados que ayudan a completar el sentido global de la lectura.

El ciclo gramatical requiere fuertemente el uso de la predicción y la inferencia para ser capaces no sólo de reconocer elementos clave de las pautas de oración (nexos, sufijos, prefijos, puntuación), sino predecir las relaciones que se dan entre ellas y en que contribuyen a la elaboración de significados complejos.

El ciclo del significado es el momento más importante del proceso de lectura pues si bien el significado es construido mientras se lee, es también construido por la constante modificación de información producto de la acomodación a partir de las nuevas percepciones logradas. Éste es el final del recorrido cuando se logra una verdadera aprehensión del sentido del texto gracias a la transacción autor-texto-lector.

La Lectura Transaccional: Una Manera de Acceder al Pensamiento Crítico

Una preocupación para quienes se interesan en el estudio del pensamiento, en este caso del pensamiento crítico, es de qué forma acceder a éste para su estudio a fin de lograr algunas comprensiones sobre el mismo, sin desconocer su complejidad y guardando la rigurosidad necesaria para no caer en distorsiones.

Como quedó establecido en otros apartes, el proceso de pensamiento se expresa, entre otras formas, en las inferencias que el pensador formula durante la lectura, la escritura, el habla o la escucha, así como durante la solución de problemas; éstas son fruto de operaciones de razonamiento que se ponen en juego y se hacen explícitas a través del discurso oral o escrito. Afirma Lipman, que la escritura, la lectura y el cálculo son habilidades básicas para cualquier progreso educativo posterior, así como el habla y la escucha.(27)

No puede desconocerse que el pensamiento es mucho más amplio que tales habilidades y que su complejidad no puede ser reducida, por ejemplo, a procesos inferenciales, pero tampoco se puede abandonar la investigación, buscando el método omnicomprensivo que dé cuenta del pensamiento. En ese sentido, desde el paradigma cognitivo y con una perspectiva constructivista, la alternativa de acceder a procesos cognitivos complejos a través de procesos inferenciales en el proceso de lectura, tiene sentido.

Como bien lo expresan Santiuste, son los esquemas cognitivos del lector los que hacen posible la elaboración de inferencias durante el proceso de comprensión lectora. Según este autor, en el contexto de la lectura de textos, “las inferencias son actividades cognitivas mediante las cuales el lector adquiere informaciones nuevas a partir de las informaciones disponibles”. La diversidad en el tipo de inferencias que son generadas en dicho proceso explica las distintas interpretaciones que se pueden hacer de un mismo texto. Podría decirse que las inferencias cumplen una doble función en la lectura; por una parte, expresan las relaciones establecidas entre los diversos elementos del texto, y por otra, integran la información nueva con los conocimientos previos y con los esquemas cognitivos del lector.

Ahora bien, si la intención es emplear la lectura como medio para acceder al pensamiento, es importante hacer un giro transitorio para comprender la lectura, a través de un modelo que mediante la representación esquemática, dé cuenta de su complejidad como proceso.



Construcción del Significado de los Textos

La comprensión de textos ha sido estudiada en la historia de la investigación en torno a este tema desde enfoques conceptuales diversos. En la década de los setenta y podría decirse que hasta nuestros días, un conjunto de investigaciones ha tenido una gran influencia, las denominadas teorías de la transferencia de información.

En este enfoque se hace referencia a la lectura como un proceso letra a letra, donde los lectores extraen el significado del texto impreso procesándolo de forma lineal, lo que permite transferir el significado de la página impresa a la mente. Para hacer esto se da por supuesto que los lectores necesitan técnicas específicas que les permitan realizar la transferencia.

Entre los sesenta y los setenta algunos teóricos como Goodman y Smith comenzaron a formular algunas objeciones a los supuestos básicos de tales teorías, formulando otras de carácter Interactivo, en las cuales cobró mayor importancia al papel del lector y sus conocimientos previos en el proceso de lectura.

Más adelante surgieron una serie de teorías denominadas Transaccionales, como las de Rosenblatt y Shanklin , entre otros, quienes ampliaron el concepto de comprensión de lectura de las llamadas teorías Interactivas. El principal aporte de sus planteamientos consistió en afirmar que el significado no está en el texto o en el lector. El significado se crea cuando los lectores y escritores se encuentran en los textos, significado que es mayor que el texto escrito o que los conocimientos previos del lector.

Esta breve revisión de las teorías existentes en torno al concepto de comprensión de textos permite apreciar que en su definición influyen las concepciones teóricas de quienes se han aproximado a su comprensión y, seguramente, las ideas existentes en ese momento histórico respecto a qué es conocimiento y qué se entiende por aprendizaje. Las primeras, nos hablan de un lector pasivo que se apropia de un conocimiento dado, en tanto que las segundas reconocen la existencia de un mundo interno al lector, aquél integrado por sus comprensiones e interpretaciones, el cual media su comprensión del texto.




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