Universidad de las palmas de gran canaria



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VERGARA, J. – Editor. ( 1984). Salgamos de la depresión. (Buenos Aires, Argentina): Para vivir mejor.

VV.AA. (1998). Actividades físicas y deportivas para los mayores. Ejercicio Físico y Salud. (Cabildo de Gran Canaria. Área de Asuntos Sociales): Gymnos.

WWW. Saludlatina.com.

WWW. Depress.com

2. MALTRATO FAMILIAR

Sheila del Carmen Sánchez Rodríguez, Patricia Vega Dávila




1.- INTRODUCCIÓN

A lo largo de la historia, las mujeres y los niños han sido las víctimas más frecuentes de las agresiones dentro del seno familiar. En hogares donde hay mujeres maltratadas también suele haber niños maltratados. Hasta ahora, generalmente la mujer maltratada, ha soportado indefensa y en silencio los abusos de su compañero.

La violencia familiar suele estar escondida celosamente de la luz pública, en gran parte amparada por costumbres sociales y por normas religiosas que tradicionalmente han promulgado la subyugación de la mujer al hombre y los pequeños a sus progenitores.

El derecho a la vida no siempre le ha sido recocido al niño. El fenómeno del maltrato infantil en la actualidad es un tema aceptado y estudiado en la gran mayoría de los países industrializados, pero la opinión pública y científica hasta la década de los sesenta de nuestro siglo.

La sociedad reconoce la existencia del maltrato infantil en el momento que ha conseguido cubrir unas necesidades materiales, sanitarias o higiénicas que le permiten dejar de luchar por la supervivencia para pasar a luchar por la calidad de vida.

La violencia no afecta sólo a las clases económicas y culturalmente débiles, sino a todos los grupos. No es fruto de ninguna enfermedad mental ni de ninguna adicción, sino de la consolidación de un sistema de poder y de relaciones sociales basado en la dominación y no en la igualdad entre ambos sexos. Actualmente el problema ha trascendido a la opinión pública. Las actuaciones promovidas desde diferentes corrientes han generado la necesidad de cambios en dicha situación.

Hasta hace poco tiempo no se consideraba como delito la violencia física o psíquica ejercida dentro del ámbito familiar o de parejas. Se entendía que eran asuntos privados. Actualmente la visión de estos hechos está cambiando, la sociedad intenta proteger los derechos de todos sus miembros y para ello trabaja en favor de la igualdad enfrentándose a la violencia, adoptando medidas para su erradicación.

Este tipo de violencia es una muestra clara de la relación de desigualdad entre hombres y mujeres. Bajo los distintos mecanismos de socialización se nos fuerza a actuar ejerciendo nuestro rol de forma adecuada. Los niños aprenden a responder agresivamente y se les entrena en aspectos activos como competir, luchar, etc. por el contrario a las niñas se las enseña a tener actitudes más pasivas, de entrega y obediencia. Se hace necesario, por tanto, cambiar entre todos este adiestramiento incorrecto y adoptar una postura más activa generando una situación de igualdad entre los distintos sexos.

Un proceso judicial sobre malos tratos físicos, psíquicos y abusos sexuales a mujeres y menores se inicia con el parte de lesiones. La actuación de otros profesionales, dependerá en gran medida de la valoración realizada por el facultativo que atendió al paciente en el primer momento y de cómo se registre esta valoración inicial en el parte.

De lo completo que sea este parte dependerá que un hecho sea visto como una falta o un delito, aplicándose el artículo 153 en caso de delito y el artículo 617 en él da falta. El personal sanitario tiene la obligación de denunciar ante la autoridad competente cualquier maltrato físico, psíquico o sexual a menores, según se recoge en el articulo 18 de la Ley del Menor de la Comunidad Autónoma Canaria

Los profesionales de la salud tienen una importante responsabilidad en la detección y prevención de los caos de malos tratos. Para ello se debe adquirir preparación, conocimiento y disponer de protocolos de actuación y recursos que faciliten la mejora de la atención a la mujer y al menor maltratado. Es preciso lograr un enfoque integral y la coordinación con otros servicios externos al sistema de salud, como pueden ser la Administración De Justicia, los Cuerpos de Seguridad, los Servicios Públicos dirigidos a la atención de mujeres y menores víctimas de malos tratos y violencia sexual.

También es competencia educativa detectar los presuntos malos tratos o abusos sexuales desde los Centros Escolares, a través del profesorado, que realiza un seguimiento a los alumnos vinculado con su salud, y debe trabajar conjuntamente con los demás recursos responsabilizados en la sociedad de esta misión.

2.-DETECCIÓN DEL MALTRATO Y LA AGRESIÓN SEXUAL EN MENORES

2.1.- Conceptos:

"Cualquier acto por acción y omisión realizado por individuos, por instituciones o por la sociedad en su conjunto y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a los niños de su libertad o de sus derechos correspondiente o que dificulten su óptimo desarrollo" (Centro Internacional de la Infancia de París)

2.2.- TIPO DE MALTRATO

1).- Por omisión:

A).- Negligencia en el cuidado físico, o en el cuidado psicoafectivo o en ambos, en cuyo caso se denomina abandono: Se produce cuando por parte de su familia o grupo conviviente no se asegura la satisfacción de las siguientes necesidades a que todo niño o niña tiene derecho.

B).- Necesidades fisiológicas:

- Estar bien alimentado

- Vivir en condiciones de temperatura e higiene adecuadas.

- Estar protegido de los peligros reales que puedan atentar contra su salud y su integridad física.

- Disponer de asistencia social y sanitaria. Vivir en un ambiente que le permita la actividad física rica y variada.

C).- Necesidades cognitivas:

- Vivir en un ambiente físico y social que le ofrezca condiciones de interacción que le permitan desarrollar adecuadamente capacidades mentales; sus sentidos, la atención, la percepción, la memoria, el lenguaje emocional, gestual y verbal, sus capacidades lógicas - matemáticas y de razonamiento en general.

- Disponer de la ayuda de los adultos que le permita comprender el significado de las cosas y de la realidad, sin adoctrinamientos fundamentalistas, sectarios o racistas, sino trasmitiendo los valores más universales y la tolerancia hacia las diferencias culturales, religiosas, étnicas y personales. En todo caso, transmitiéndole un sentido positivo de las posibilidades del hombre y de los grupos sociales.

D).- Necesidades emocionales, sociales y de autoestima

- Derecho a sentirse emocionalmente seguro, disponiendo para ello de vínculos afectivos con personas incondicionales que, estando disponibles y siendo accesibles y capaces de ofrecer ayuda, le acepten, expresen su afecto y ayuden tal y como es.

- Derecho a disponer de una amplia red de relaciones de amistad con los iguales, formar parte de asociaciones sociales y sentirse en comunidad.

- Derecho a que sean reconocidos los intereses y las manifestaciones de la conducta sexual propias de su edad; así como ser respetado por los adultos de forma que éstos no los conviertan en objeto sexual, abusando de una u otra forma de su condición de menor.

- Derecho a sentirse protegido de los peligros imaginarios siendo escuchado, comprendido y adecuadamente apoyado.


  • Derecho a ser participante activo de acuerdo a su edad, en la familia, la escuela y la sociedad en general.

2).- Por acción:

A).- Maltrato físico: Cualquier acción, por parte de los adultos que provoque o pueda o pueda provocar daño físico o enfermedad en el menor.

B).- Maltrato emocional: acto de la naturaleza intencionada o cualquier esfuerzo que trata de socavar la valoración que tiene el menor de sí mismo. Se produce por la imposibilidad de aceptar al niño tal y como es, y se manifiesta a través de insultos verbales, rechazo activo, aislamiento, culpabilizaciones, críticas aterrorizar, ignorar al menor y su corrupción.

C).- Abusos sexuales: es cualquier clase de gratificación sexual, con un menor realizado por un adulto desde una posición de poder o autoridad sobre él. Pueden ser intra (incesto) o extra familiares, siendo más frecuentes los primeros. Se incluye el tocamiento intencionado de los genitales o partes intimas (pechos, áreas genitales, parte interna de los muslos y nalgas, o las ropas que cubren estas partes) por parte del adulto hacia el menor. Estos pueden ser ocasionales o permanentes a lo largo de la vida infantil.

D).- Maltrato prenatal; son todas aquellas condiciones de vida de la madre gestante que pudiéndolas evitar, se mantienen y tienen consecuencias negativas para el feto. Los hijos de madres drogodependientes representan una variante muy especial y bastante frecuente.

E).- Maltrato institucional: aquellos actos de comisión o de omisión y condiciones o acciones permitidas en el contexto de organizaciones, sistemas de protección del menor y programas o protocolos llevados en centros que violan los objetivos del cuidado institucional del menor, con amenaza para su correcto desarrollo. Se debe considerar maltrato institucional ese más ejercicio desde la institución sanitario, educativa, jurídica, o de los servicios sociales.

F).- Mendicidad: el menor es utilizado habitual o esporádicamente para mendigar, o bien el niño ejerce la mendicidad por iniciativa propia.

G).- Corrupción: aquellas conductas en los adultos que promueven en el menor pautas de conductas antisocial o desviada, particularmente en las áreas de la agresividad, la apropiación indebida, la sexualidad y el tráfico o consumo de drogas.

H).- Explotación laboral: el menor es obligado a realizar trabajos (sean domésticos o no) que exceden los límites de lo habitual y deberían ser realizados por adultos, interfiriendo de manera clara en las actividades y necesidades escolares del niño.

2.3.- FACTORES DE RIESGO

Son circunstancias que pueden favorecer que se produzcan agresiones sobre el menor. Su producción hay que verla como consecuencia de la disfunción en el contexto padres - niños - ambiente, y no como resultado de unos rasgos patológicos de personalidad parental, estrés ambiental o características del menor. Se entienden como situaciones de riesgo las siguientes:



A).- Sociales:

- Dificultades para establecer el vínculo padre - madre - hijo

- Actitud hacia el castigo en la infancia

- Precariedad económica.

- Problemas laborales: desempleo, insatisfacción o tensión laboral

- Marginación: Hacinamiento.

- Prostitución o delincuencia de los padres.

- Falta de soporte social en situaciones difíciles.



B).- Familiares:

- Antecedentes de los malos tratos infantiles en los padres.

- Padres con excesiva vida social, o profesional que dificulta el establecimiento de relaciones afectivas con sus hijos

- Familias con historia de violencia familiar

- Enfermedades de los padres que conlleva a la desatención del menor.

- Figura monoparental. Madre soltera (especialmente adolescente), divorciados, separados. Ausencia de padres (abandono del hogar, prisión, fallecimiento).

- Padres con actitud intolerante, indiferente o con excesiva ansiedad ante las responsabilidades de crianza de los hijos

C).- Psicológicas parentales:

- Insatisfacción personal.

- Problemas psicopatológicos. Depresión, alcoholismo, drogadicción.

- Ausencia de capacidad empática y dificultad para la comunicación.

- Rechazo emocional o falta de afecto hacia el menor.

- Baja tolerancia al estrés.



D).- Derivados del niño:

- Prematuro y bajo de peso al nacer

- Enfermizo

- Handicaps físicos o psíquicos.

- Fruto de embarazos no deseados o de relaciones extra matrimoniales.

- temperamento difícil, pautas extremas de conducta: apático/ hiperactivo

La presencia de varios factores de riesgo (sociales, familiares, psíquicos) hace que exista un riesgo elevado en la aparición del maltrato. No obstante, hay muchas familias que a pesar de coexistir con varios factores de riesgos mantienen una buena relación con sus hijos.
2.4.- INDICADORES DEL MALTRATO Y ABANDONO INFANTIL

La mayoría de las situaciones de maltrato infantil tienen lugar en un entorno familiar privado, y en el ámbito del domicilio; por lo que generalmente no es posible observarlas directamente. Aunque hay excepciones, como la mendicidad y la explotación laboral, que suelen tener lugar en público

Los indicadores son aquellos que se derivan de:

la anamnesis (historia clínica)

de las explotaciones (sintamos, lesiones en el menor)

de la historia social que señalan la posible presencia de maltrato, abandono y abuso sexual.

La constatación de un único indicador no prueba que exista maltrato. Sin embargo, la presencia reiterada de uno de ellos, la de diversos indicadores combinados, o la a parición de lesiones serias, han de alertar a cualquier profesional ante una situación de maltrato.

INDICADORES DE MALOS TRATOS EN EL NIÑO



3.1.- CONCEPTO.

Aunque se admiten distintas acepciones, el término malos tratos se emplea comúnmente para referirse a al violencia que tiene lugar dentro del ámbito del hogar, donde el agresor es alguien con el que convive. Pero existen otras clases de maltrato, como las agresiones y abusos sexuales, el incesto, el acoso sexual en el trabajo, la prostitución forzada, el tráfico de mujeres y otro tipo: el maltrato institucional, del que todos podemos ser víctimas. La coordinación entre las distintas instituciones podría paliarlo, corrigiendo la manera de llevar a cabo ciertas situaciones.

El artículo 1 de la "Declaración sobre la Eliminación de la violencia contra la Mujer" de las Naciones Unidad, considera que la violencia contra las mujeres es: "todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o puede tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la pública o privada"

"Los derechos humanos de las mujeres o las niñas son una parte inalienable, integral o indivisible de los derechos humanos" Teniendo esto en cuenta, los malos tratos pueden ser:



A).- Físicos: Todo acto no accidental que provoque o pueda provocar daño físico o enfermedad (heridas, fracturas, golpes, quemaduras, bofetadas...)

B) Psíquicos: todo acto o conducta que produce desvalorización o sufrimiento en las mujeres. Comprende amenazas, humillaciones, exigencias de obediencia, conductas verbales coercitivas como los insultos, así como el aislamiento, el control de las salidas, descalificaciones públicas y retención del dinero. Suele venir aparejado al maltrato físico, pero es más difícil de demostrar. El empleo de este tipo de violencia conduce a la destrucción del equilibrio psicológico.

C).- Sexuales: es aquella conducta que atenta contra la libertad sexual de la mujer mediante el empleo de la fuerza o intimidad, o que valiéndose de una posición de poder impone a la mujer una relación sexual contra su voluntad. El término penetración, ya sea anal, bucal o vaginal, abarca tanto el uso del miembro sexual masculino como la introducción de objetos. Este tipo engloba las agresiones y abusos sexuales, los incestos y también el acoso sexual, entendiéndolo como todo comportamiento sexual ofensivo y no deseado, impuesto valiéndose de una situación de superioridad laboral, docente o similar que genera un entorno hostil y humillante repercutiendo negativamente en sus condiciones de vida y estabilidad psíquica.

La prostitución forzada y el tráfico de mujeres son otras de las formas en las que se manifiestan los malos tratos: mercantilización

La violencia física, psicológica y sexual no aparecen normalmente de forma independiente, sino combinadas en ambientes donde reina la violencia entre hombres y mujeres

INDICADORES DE MALOS TRATOS EN MUJERES


INDICADORES

SIGNOS Y SINTOMAS




FÍSICOS

Hematomas en rostro, labios, torso, espalda, muslos, cuello

Fracturas en: cráneo, nariz, mandíbula

Quemaduras de cigarros/ puros en: manos, pie…

Cortes o pinchazos

Mordeduras humanas

lesión de órganos internos

.- heridas

.- Arañazos

.- Perforaciones del oido

.-Problemas dentales: lesiones en tejidos blandos del área de la boca






PSÍQUICOS



Sintomatología ansiosa

.- Falta de aliento (disnesia) o sensación de ahogo

.- Mareo, sensación de inestabilidad, sensación de pérdida de conciencia

.-Sudoración

.- Nauseas

.- Miedo a morir

.-Miedo a volverse loca o perder el control

Sintomalogía depresiva

.- Poco apetito o voracidad

.- Insomnio o hipersomimnia

.- Pérdida de la energía o fatiga

.- Falta de concentración o dificultad para tomar decisiones

.- Sentimiento de desplazamiento

.- Poca comunicativa

.- Intentos de suicidio

.- Dificultad para resolver problemas

.- Escasas habilidades sociales




SEXUALES


.- Hematomas y heridas: interior de los muslos

.- Sangrado anal o genital

.- Fisura anales

.- Dolor en genitales

.- Contusiones y hematomas en: monte de venus, vulva y mamas

.- Traumatismos en la vulva



3.3.- LAS CAUSAS DE LAS AGRESIONES.

Desde fuera resulta muy difícil entender por qué las mujeres soportan una convivencia bajo la violencia, incluso como algunas mujeres regresan a la misma situación cuando ya habían conseguido dar el paso de "abandonarlo". Son múltiples las causas, hay que tener en cuenta que la dependencia de la mujer no sólo se produce en el ámbito económico, sino también en el ámbito afectivo y emocional. Lo que está claro es que la mujer sufre y que en la mayoría de los casos su inacción se debe a un trasfondo depresivo causado por la propia situación de agresión y a que en su desesperación no ve otra salida que seguir sufriendo. Por eso la actuación del Facultativo y la posterior intervención judicial y social resultan fundamentales La violencia familiar produce en las mujeres trastornos emocionales profundos y duraderos: el trastorno de estrés postraumático y la depresión mayor son los de más prevalencia. La baja autoestima, el embotamiento afectivo y el aislamiento social determinan en gran medida la prolongación de la situación del maltrato Existen diversa teorías que intentan explicar por qué se proceden estas agresiones:

Algunos profesionales, desde una perspectiva psicoanalista, consideran que es la mujer la trastornada, que atrae sobre sí misma la agresión, permaneciendo junto al agresor de forma autodestructiva, es decir, no entendiendo sus síntomas como la consecuencia de la exposición prolongada a la violencia, sino como causas de su propia patología. Dicha teoría creemos que es absolutamente errónea.

Las mujeres maltratadas hablan de sentimientos de culpa, vergüenza, miedo e indefensión, características que no se incluyen en el masoquismo. Realmente éste, no explica por qué se soportan estos hechos, pues algunas de las razones que sostienen esta situación son más de tipo práctico y económico. Entre ellas tenemos

1.- la esperanza de que el marido o compañero cambie.

2.- no tener a donde ir

3.- temor a represalias del marido o compañero.

4.- preocupación por los hijos: necesidad de la figura paterna, imposibilidad de mantenerlos,...

Walker (1.984) trata de explicar a través de su teoría del ciclo de violencia, basada en el refuerzo conductual, los mecanismos psicológicos que actúan en el mantenimiento del maltrato doméstico. Descubrió que suele darse un ciclo de violencia típico, que cada pareja experimentaba a su modo. Distinguiéndose tres fases bien diferenciadas en él:

1.- Fase de acumulación de tensión: en ella la mujer todavía posee un mínimo de control sobre la frecuencia y severidad de la agresión. Al aceptar o rechazar las exigencias de su compañero, evita o acelera el maltrato. Comienzan los insultos, desprecios y demostraciones de hostilidad, que van escalando hasta alcanzar un estado de máxima tensión. Algunas parejas no pasan de esta fase y entran en una guerra de desgaste, sin llegar nunca a la violencia física.

2.- Con la aparición de la violencia física se inicia la fase de "descarga". Se trata de una descarga incontrolada de las tensiones acumuladas (episodios agudos. Las agresiones actúan de castigo ante la conducta de la mujer, que pierde el control total de la situación. En esta fase algunas mujeres entran en contacto con policías, médicos, etc., al denunciar estos hechos o recibir asistencias médica por las lesiones producidas en la agresión.

3.- En la fase "de arrepentimiento", el maltratador muestra una actitud de aflicción por lo sucedido y promete tratar de reparar el daño causado. El castigo se asocia a un refuerzo inmediato, que es el arrepentimiento y los episodios de afecto que lo acompañan y a un potencial refuerzo demorado, que es el deseo de que cambie. Pero el maltrato se hace más frecuente y severo, disminuyendo las fases de arrepentimiento, acortándose el ciclo cada vez más. La mujer maltratada no percibe este ciclo, reaccionando ante la violencia y el amor como hechos que ocurren al azar. La teoría de la indefensión aprendida de Seligman nos ayuda a explicar, por qué la mujer puede optar por quedarse o romper.

Ante la pérdida de capacidad para predecir las consecuencias de sus actos, la situación de inseguridad de maltrato origina en la mujer, respuestas de ansiedad extrema y alerta permanente. Acomodarse a las exigencias del agresor, no es una actitud pasiva, sino una respuesta adaptativa para aumentar las posibilidades de supervivencias.

El castigo ante las respuestas adaptativas de la víctima, como el miedo, el enfado o la búsqueda de ayuda, disminuye la probabilidad de que éstas se den.

Hay que tener presente que cuando la mujer intenta romper la situación, el riesgo de sufrir maltrato aumenta y en los casos más extremos puede llegar al homicidio. El aislamiento social favorece la dependencia con el agresor y el refuerzo de ciertas conductas inadaptadas como la sumisión, conducen al manteniendo de la depresión.

La atribución de la responsabilidad y la baja autoestima son síntomas importantes de la depresión. El nivel de autoestima está relacionado con la frecuencia y severidad del abuso. Un nivel de autoestima adecuado actuará como amortiguador ante la aparición de la depresión

Y es que una vez instalada en el ciclo de la violencia, la mujer sólo buscará una salida distinta a la progresiva humillación y sumisión cuando considere que aún llevando éstas a su último extremo no garantiza su integridad física y supervivencia o la que sus hijos o bien porque un apoyo externo le presente una alternativa que le ofrezcan garantías claras de seguridad. Por ello una correcta actuación institucional comenzando por la sanidad resulta clave.

Todo este maltrato del que son víctimas las mujeres también tiene repercusiones en los hijos. La violencia es una conducta que se prende. Si los hijos viven dentro de este ambiente violento se corre el riesgo de que sus patrones de conducta perpetúen el ciclo, si es una niña aunque sea maltratada o si es un niño que sea un agresor.



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