Universidad de las palmas de gran canaria



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FIGURA 12.- Ejercicio de relajación.

La gestante adopta la postura más cómoda para relajarse lo mejor posible.






ANEXO 3
“Taller de educación para la salud”
Cuidados generales durante la gestación.-
Siendo el embarazo un estado fisiológico de la mujer, ésta no debe cambiar en lo esencial su forma de vida habitual. No obstante, hay una serie de puntos que conviene recordar. En primer lugar, la mujer embarazada no debe renunciar a sus obligaciones laborales normales, aunque debe evitar los trabajos duros y esfuerzos importantes, intentando aumentar las labores sedentarias.
El reposo nocturno debe prolongarse a unas 8-10 horas diarias en habitaciones que puedan ser aireadas convenientemente y en camas no excesivamente blandas, para evitar desviaciones exageradas de la columna.
El vestido ha de ser cómodo sin que oprima circularmente ninguna parte de su organismo (atención a las medias y ligueros que oprimen el muslo). La mujer debe disponer de las fajas según su propia conveniencia. Las fajas maternales que existen en el comercio pueden ayudar a una mejor sujeción del abdomen y así evitar los dolores lumbares debidos a su desplazamiento hacia delante. El calzado ha de ser muy cómodo, de tacón ancho y mediana altura que ayude a mantener la estabilidad en los últimos meses de embarazo.
Los viajes no están contraindicados en absoluto, siempre que existan unas mínimas condiciones de confort; el primer trimestre y el último mes de gestación son las épocas en que deben adoptarse mayores precauciones. Un viaje largo requerirá la máxima comodidad e intervalos de descanso.
La higiene corporal ha de ser cuidadosa. Se aconsejan duchas diarias con agua templada, evitando los baños de inmersión en las últimas semanas de gestación. Los pechos se lavarán cuidadosamente durante la ducha con agua y jabón, sobre todo los pezones, para impedir que se obstruyan los orificios de los conductos galactóforos. Los hidratantes o preparados de glicerina y alcohol a partes iguales no se han demostrado del todo eficaces para prevenir la posible aparición de grietas durante la lactancia.
La mujer gestante puede mantener una vida sexual normal sin temor a infecciones o traumatismos que puedan dañar el feto. Sólo en el caso de que aparezcan contracciones uterinas violentas durante el orgasmo, se deberá disminuir la frecuencia de las relaciones íntimas, para evitar la posibilidad de una amenaza de parto prematuro. En caso de metrorragia, las relaciones sexuales están contraindicadas. En condiciones normales, la mujer podrá mantener relaciones sexuales hasta 2-4 semanas antes del parto. El ginecólogo, evaluará el grado de dilatación cervical y aconsejará en algún caso el cese de las mismas, con el fin de evitar posibles infecciones amnióticas.

ANEXO 4
Taller de preparación al parto”
Desarrollo de la actividad.- Se llevará a cabo una charla en la que se abordará el siguiente tema: “Factores que predisponen a alteraciones en el parto”.

Los factores más relevantes y que se explicarán en dicha charla serán los siguientes:


* Del feto.-

- Tiempo: prematuro o postmaduro

- Peso: bajo o excesivo

- Anomalías del cordón



* De la madre.-

- Edad


- Estrechez de la pelvis

- Falta de preparación al parto



* Del parto.-

- Presentación: de cara, nalgas...

- Duración: rápido o demasiado prolongado.

- Maniobras obstetricia: mal empleo de fórceps

y ventosas.

* Del momento del nacimiento.-

- Ictericia del recién nacido por incompatibilidad

sanguínea del niño con la madre.

Recursos Humanos: Un médico o comadrona.
Recursos Materiales: Una sala, material técnico y medios audiovisuales.
Nº de Sesiones: Una charla de noventa minutos.
ANEXO 5
TALLER DE EDUCACIÓN PARA LA SALUD
Cómo dar el pecho.
Durante los primeros días el niño no recibe leche, sino un líquido llamado calostro, muy alimenticio y rico en sustancias de defensa. No sólo la madre debe hacer su aprendizaje sobre la forma de sostener y manejar al niño mientras le alimenta; también el recién nacido debe resolver sus problemas, aunque con la perspectiva de un merecido premio. Algunos niños, instintivamente, se agarran con firmeza al pecho y chupan el pezón; otros niños, por el contrario, deben ser colocados por la comadrona en la posición adecuada para mamar.

En los primeros días lo más fácil y cómodo es amamantar al niño en la cama. Más adelante puede hacerse igualmente bien sentándose en una silla cómoda, con las rodillas un poco levantadas para que el niño se sienta protegido en el regazo de su madre. Hay que buscar una posición en que el niño pueda alcanzar el pezón con comodidad.

Al colocar al niño en posición de mamar hay que cuidar siempre que, a la vez que se alimenta, no le falte la respiración, al taparle la nariz la mama. Para evitar este inconveniente basta presionar un poco la mama con el índice de la mano que queda libre, por debajo de la nariz del niño; a la vez, con el dedo corazón, el anular y el meñique, se empujará el pecho ligeramente, desde abajo, contra la barbilla del niño.

Los horarios.

El niño se pondrá al pecho por primera vez entre las doce y las veinticuatro horas después de nacer. Las primeras veces se le pondrá al pecho con cierta frecuencia, para que se estimule la subida de la leche y el bebé se ejercite en la práctica de la succión y deglución; aunque en estos primeros momentos no extraiga ningún o muy escaso líquido, es fundamental este primer estímulo para que la secreción de la leche se ponga en marcha; por otra parte ya sabemos que el calostro es muy rico en calorías, mucho más que la leche normal, así que es muy alimenticio para el pequeñín, proporcionándole lo que él necesita en estos primeros días de su vida.

Al segundo o tercer día se pondrá al pecho menos veces, para pasar seguidamente a un horario más fijo. Hay dos criterios respecto al horario que se ha de seguir en la alimentación del niño. En la lactancia materna es más correcto dar el alimento cada tres horas y descansar seis horas por la noche, con lo que es niño toma el pecho siete veces; si se da la primera toma del día a las seis de la mañana, la última será a las doce de la noche. Este horario está basado en que la leche de mujer la digiere el niño mejor y más rápidamente que las otras leches, para las que es mejor seguir el ritmo de cuatro horas, con descanso de ocho horas durante la noche


¿Cómo tratar las lesiones?.
Las nalgas son la parte más expuesta y, por tanto, más necesitada de cuidados. La orina y las deposiciones, que son materias de eliminación, irritan la piel con suma facilidad, produciendo rojeces y pequeñas escoceduras. Estas lesiones se pueden prevenir untando la piel de las zonas afectadas con una pomada infantil y aplicando polvos de talco para bebés.
La cara y las manos.
Como el bebé, a partir de los diez días, ya puede estar casi siempre expuesto al aire libre, conviene cuidar especialmente la piel de estas regiones; si el clima es muy seco, pueden protegerse cara y manos con una ligera capa de una crema suave infantil.

Nariz, orejas, cabellos, uñas.
La nariz y las orejas no tienen que limpiarse a fondo cada día. Por una parte, es una labor siempre peligrosa ya que se corre el riesgo de lesionar al niño con cualquier movimiento inesperado; por otro lado, todos los esfuerzos por limpiar el cerumen de los oídos resultarán vanos. Más vale conformarse con limpiar la suciedad exterior. Debe hacerse una excepción si el niño está resfriado y sólo con la ayuda de medios externos se le puede limpiar la nariz. Pretender limpiar el interior de la boca del niño es tan exagerado como peligroso.

Cada vez que se cambian los pañales del niño debe peinársele. El masaje con un suave cepillo de cerdas naturales favorece el crecimiento del cabello. Si se realiza con frecuencia mantiene sana la suave pelusilla capilar y evita por completo la aparición de la caspa.

Todas las madres pasan grandes apuros cuando tienen que cortar las uñas de su bebé por primera vez. Esta operación no debe constituir ningún problema: los deditos del niño se aferran al dedo índice de la mano izquierda de la madre. Sólo hay que sujetarlos fuertemente con el pulgar libre de la misma mano y comenzar a cortar las uñas. Más riesgo se corre si se dejan crecer demasiado las uñas del bebé y éste se araña la cara, produciéndose pequeños focos de infección. Para mayor seguridad, se pueden utilizar tijeras especiales, de puntas curvas, que incluso servirán más adelante, cuando el niño crezca, sobre todo si es revoltoso.
El baño, una feliz necesidad.
El baño puede ser uno de los momentos más felices de la vida del bebé durante las primeras semanas. Los niños hacen sus primeras experiencias a través de la piel, que es el órgano sensitivo más importante de la primera infancia; por medio de ella, van conociendo el mundo exterior.

La temperatura del baño (36 a 37º) no es segura si se comprueba con el codo, sino que es mejor hacerlo con un codo, sino que es mejor hacerlo con un termómetro adecuado.


La preparación del baño.
Para que el baño no sea una causa de preocupaciones para la madre, conviene preparar a tiempo una serie de cosas:

Poner el termómetro en la bañera.

Tener a mano las toallitas para la cara y para el cuerpo y el jabón para niños.

Disponer de una toalla de baño.


¿Cómo sostener al niño?
Ninguna madre debe temer que su hijo pueda resbalar y ahogarse en la bañera. Hay una manera de sostener al niño, que no impide la libertad de movimientos y sin embargo es completamente segura: se desliza la mano izquierda por detrás de la espalda del niño y se le sujeta fuertemente por la parte superior del brazo izquierdo. De este modo, el niño puede apoyar la cabeza en el brazo de la madre y patalear tan fuerte como quiera. Para bañar al niño boca abajo sirve el mismo sistema, pero sujetándolo por la parte superior del brazo derecho.

Si por casualidad la cara del niño se sumergiera en el agua no ocurre ninguna desgracia: durante los primeros meses, el niño tiene un sentido protector de “oclusión” que le llevará automáticamente a cerrar la nariz, los oídos, los ojos y la boca, de forma que no pueda entrar ninguna gota de agua.


¿Cómo enjabonar al niño?
Al niño debe jabonársele de arriba hacia abajo. Cuando el agua está todavía limpia, se le lavarán los ojos y la cara. Los primeros cabellos no necesitan ningún champú especial. Después de la cabeza se lavará el cuerpo y, finalmente, se limpiarán con mucho cuidado, sin presionar, los pliegues de la piel de la parte superior de los muslos y la ingle. Estas partes del cuerpo, al igual que las orejas, el cuello y las axilas, se secarán a base de toques suaves con la toalla, sin frotar, para no erosionar los pliegues de la piel del niño y producirle heridas.
Horario del baño.
En principio, da lo mismo bañar al niño antes de la comida de las diez de la mañana, a mediodía o por la noche; pero no conviene alterar el horario con demasiada frecuencia, porque se perturbaría el sentido del ritmo y del orden que el niño ha conseguido con esfuerzo.

Concepto de maltrato infantil.

A la hora de definir el concepto de maltrato infantil, nos encontramos con algunas limitaciones y dificultades para establecer una definición concreta. Esto se debe a que todas ellas suelen tener visiones más o menos parciales en relación al tipo, intencionalidad, ubicación, responsabilidad o repercusión. La problemática para definirlo adecuadamente parte de una serie de consideraciones:

Amplitud o restricción a determinados aspectos.

Contraposición o no con el concepto de “buentrato” en relación a los distintos modelos culturales.

Grado de intencionalidad por parte del maltratador.

Utilización posterior de la definición: acción legal, acción social, toma de decisiones, etc.

Percepción de la víctima y del maltratador del hecho abusivo.

Disciplina y ámbito profesional en la que se vaya a aplicar la definición.

Estatus evolutivo y de desarrollo del niño.

Por ello, en este manual, hemos optado por la definición que aparece en la obra de Martínez Roig y Paúl Ochotorena (Maltrato y abandono en la infancia), en la cual hacen referencia a todas esas limitaciones.


Así, un niño, en cualquiera de sus fases de desarrollo, es objeto de maltrato cuando presenta unas manifestaciones físicas y/o conductuales que son consecutivas a un comportamiento anómalo de violencia física y/o sexual y a la omisión de los cuidados y/o atenciones necesarias para la correcta maduración, crecimiento y desarrollo; este comportamiento es ejercido por parte de personas o instituciones, teóricamente responsables de los mismos. Además, dicha situación comportamental, activa o pasiva, repercute negativamente en el desarrollo y/o hipoteca el futuro del menor, a la vez que puede presentar efectos totalmente imprevisibles, si la situación se cronifica. Dicho de otro modo más resumido sería: “Las lesiones físicas o psicológicas no accidentales ocasionadas por los responsables del desarrollo, que son consecuencia de acciones físicas, emocionales o sexuales, de comisión y omisión y que amenazan el desarrollo físico, psicológico y emocional considerado como normal para el niño”.
Aunque esta definición no acaba con los problemas que hasta ahora se han mencionado y con el gran defecto de su extensión, puede eludir los problemas derivados de los aspectos culturales y la costumbre, y puede facilitar el establecimiento del límite entre “buentrato” y “maltrato” a la infancia. En el caso del abuso sexual se deberán añadir unos condicionantes que se expondrán al hablar de los diferentes tipos.
Tipología del maltrato infantil según contextos maltratantes.

Tipos de malos tratos

INTRAFAMILIARES Negligencias

Abandono

Físico


Psíquico o emocional

Sexual


Síndrome de Münchhausen por poderes

Prenatal
EXTRAFAMILIARES Institucional escolar

sanitario

jurídico


fuerzas de seguridad

servicios sociales

medios de comunicación

Explotación laboral

Sexual

Consumismo





Tipologías básicas de malos tratos.

Maltrato Físico.

Es el tipo de maltrato más conocido, y suele recibir la denominación de “Síndrome del niño apaleado. Se define como “ cualquier acción no accidental por parte de uno o ambos padres biológicos o adoptivos, de otras personas que vivan con el cuidador, del compañero/a sentimental del progenitor encargado/a de su custodia (viva o no en la misma casa) o de cualquier otra persona en quien los padres deleguen su responsabilidad; que provoque daños físicos o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo”.


A nivel operacional, se pueden considerar como conductas físicamente abusivas las de arrojar agua hirviendo, quemar, envenenar, provocar asfixia o ahogamiento, pinchar o acuchillar, morder, golpear con algún objeto contundente (palo, vara o correa), dar puntapiés, zurrar con la mano, dar puñetazos, abofetear, zarandear / empujar y arrojar algo al niño (Cortés, 1995a).
Los indicadores de tipo físico que se han considerado que suelen ser consecuencia de maltrato son los siguientes:

1.- Magulladuras o moratones que aparecen en el rostro, los labios o la boca, en zonas extensas del torso, la espalda, las nalgas o los muslos; suelen estar en diferentes fases de cicatrización fruto de repetidas agresiones o tienen formas no normales, están agrupados o con formas o marcas del objeto con el que ha sido producida la agresión.

2.- Quemaduras con formas definidas de objetos concretos o de cigarrillos o puros, que cubren las manos o los pies o que son expresión de haber sido realizadas por inmersión en agua caliente.

3.- Alopecia traumática.

4.- Fracturas de nariz o mandíbula o en espiral de los huesos largos, por ejemplo. Suelen aparecer en niños pequeños en diferentes fases de cicatrización.

5.- Torceduras o dislocaciones.

6.- Heridas o raspaduras en la boca, labios, encías y ojos o en la parte posterior de los brazos, piernas o torso.

7.- Señales de mordeduras humanas, claramente realizadas por un adulto y reiteradas.

8.- Cortes o pinchazos.

9.- Lesiones internas, fracturas de cráneo, daños cerebrales, hematomas subdurales, cataratas, luxación de cristalino a hemorragias retinianas, traumatismo abdominal, asfixia y ahogamiento, intoxicaciones.


La conceptualización del maltrato físico puede completarse, especialmente de cara al establecimiento del pronóstico y la intervención, si se hace una limitada referencia a las diferentes situaciones ambientales en las que se produce. Hay una serie de características que pueden resultar clarificadoras en los casos de maltrato fisico:

Casos en los que las agresiones son de tipo disciplinario y premeditado y tienen la intención de “educar” al niño por métodos que el padre / madre consideran adecuados.

Casos donde las agresiones se dirigen a un niño no querido ni deseado y son la expresión del rechazo y el desprecio hacia él.

Casos en los que las agresiones son realizadas con características patentes de sadismo y perversión y que tratan de satisfacer dichos impulsos.

Casos en los que las agresiones son fruto del descontrol del padre / madre, que puede estar sufriendo una excesiva presión ambiental para su tolerancia. Se suele tratar de descargas emocionales impulsivas que no tienen intención real de producir daño.

Abandono o negligencia.

Es el tipo de maltrato infantil más frecuente. Se define como aquellas actuaciones inconvenientes por parte de los responsables del cuidado y educación del niño, ante sus necesidades físicas, sociales, psicológicas e intelectuales, así como a una falta de previsión de futuro. Suele suceder en actuaciones familiares donde existen unas necesidades adicionales.


A partir de esto podemos hacer una distinción con respecto al concepto de abandono, tal y como aparece en las bibliografías más recientes, estableciendo una división entre abandono físico y abandono emocional, como las dos grandes vertientes de este episodio.
El abandono físico se definiría como “aquella situación donde las necesidades físicas básicas del menor (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación y/o cuidados médicos) no son atendidas temporal o permanente por ningún miembro del grupo que convive con el niño”. La definición se centra de manera muy evidente en las necesidades del niño que no son cubiertas y no tanto en los posibles comportamientos de los padres. Los Indicadores que pueden aparecer en el niño serían los siguientes:

Alimentación: no se le proporciona la alimentación adecuada. Está hambriento.

Vestido: vestuario inadecuado al tiempo atmosférico. El niño no va bien protegido del frío.

Higiene: constantemente sucio, escasa higiene corporal.

Cuidados médicos: problemas físicos o necesidades médicas no atendidas o ausencia de cuidados médicos rutinarios.

Supervisión: un niño que pasa largos períodos de tiempo sin la supervisión y vigilancia de un adulto. Se producen repetidos accidentes domésticos claramente debidos a negligencia por parte de los padres o cuidadores del niño.

Condiciones higiénicas y de seguridad del hogar que son peligrosas para la salud y seguridad del menor.

Área educativa: inasistencia injustificada y repetida a la escuela.


Pero el problema esencial de la conceptualización del abandono físico no se encuentra precisamente en el tipo de necesidades no satisfechas. Lo que provoca la no satisfacción de tales necesidades es siempre una omisión de ciertos comportamientos por parte de los responsables de su bienestar. La duda en la conceptualización de este tipo de maltrato surge cuando se quiere precisar dicha responsabilidad. Muchos casos de niños cuyas necesidades básicas no son satisfechas pasarían o no a ser considerados como casos de abandono físico en función de la precisión con la que se establezca la responsabilidad de cuidado de los niños. Si se supone que la negligencia infantil se produce únicamente cuando los padres no satisfacen las necesidades básicas, la mayoría de los niños que viven en ambientes sociales empobrecidos, marginales, etc., y cuyos padres no tienen posibilidad de satisfacer sus propias necesidades ni las de sus hijos, no serían considerados como niños maltratados.
El abandono emocional se define en el Manual para la Atención del Maltrato Infantil (1990) como “ aquello que ocurre en circunstancias en que los adultos significativos son incapaces de proporcionar el cariño, estimulación, apoyo y protección necesarios para el niño en sus diferentes estadios de desarrollo y que inhiben su funcionamiento óptimo”.
Por otra parte, Arruabarrena y de Paúl, nos lleva a definir el abandono emocional como “falta persistente de respuesta a las señales ( llanto, sonrisa), expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción y contacto, por parte de una figura adulta estable”.
Maltrato emocional.

El maltrato emocional se define como la “ hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacción infantiles (desde la evitación hasta el encierro o confinamiento) por parte de cualquier miembro adulto del grupo familiar”.


El maltrato y el abandono de tipo emocional son las formas de maltrato infantil que presentan mayores dificultades para delimitar los comportamientos concretos que los componen y los daños en el niño que se consideran indicadores de sus posibles consecuencias. Un intento de organización de las formas más frecuentes de presentación del maltrato y abandono emocional lo ha realizado Garbarino (1986), quien propone cuatro tipos de indicadores comportamentales de los padres:

1. Rechazo. En general, implica conductas que comunican o constituyen abandono; rechazo a las iniciativas espontáneas del niño y a las iniciativas de apego, exclusión activa del mismo de las actividades familiares e inducción de una valoración negativa de si mismo.

2. Aterrorizar. Se refiere a situaciones en las que se amenaza al niño con un castigo extremo o con uno vago pero siniestro que intentan crear en el un miedo intenso. También se puede aterrorizar creando hacia él unas expectativas inalcanzables con amenaza de castigo por no alcanzarlas; ruptura deliberada de la tolerancia del niño a los cambios y los nuevos estímulos, gestos y palabras exagerados que tratan de intimidar, amenazar y castigar al niño, exigencia de respuesta a demandas contradictorias, la crítica constante, etc.

3. Aislamiento. Se refiere a todos los comportamientos que tienden a privar al niño de las oportunidades para establecer relaciones sociales; imposibilidad de interactuar con los padres y otros adultos, enseñanza activa de la evitación de cualquier contacto social, etc.

4. Ignorar. Se refiere a aquellas situaciones en las que hay una ausencia total de disponibilidad del padre o madre para el niño y cuando estos se muestran inaccesible e incapaces de responder a cualquier conducta del mismo.
Maltrato prenatal.

Se incluyen todas aquellas condiciones de vida de la madre gestante que, pudiéndolas evitar, se mantienen y tienen consecuencias negativas en el feto. Ejemplos típicos de estas condiciones son: alimentación deficitaria, exceso de trabajo corporal, enfermedades infecciosas, hábitos tóxicos, seguimiento inadecuado de una enfermedad crónica, etc.

Existe una situación en la que participa todos estos elementos, a los que se añaden otros, y que configura un tipo especial de maltrato: el maltrato infligido a los hijos de drogadictos. En el enolismo, entre el 30 y 35% de los hijos de madre alcohólica crónica presenta el síndrome alcohólico fetal, en mayor o menor medida. Las manifestaciones de este síndrome son: retraso en el crecimiento intrauterino, dificultades para el desarrollo cerebral, disfunción motora, etc. En los adictos a drogas por vía parenteral, existen factores sociales (embarazo no deseado, indiferencia emocional, estilo de vida, etc.), factores toxicológicos (asociación de sustancias), factores de negligencia personal y factores médicos (promiscuidad, ETS, etc.), que influyen en la gestación. Las consecuencias neonatales pueden ser: bajo peso al nacer, síndrome de abstinencia, etc. En las adictas a la cocaína, pueden producirse lesiones cerebrales permanentes en el niño.



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