Unidad I. Crisis de los Estados Modernos. 1 El imperialismo



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TEMARIO

Unidad I. Crisis de los Estados Modernos.

1.1 El imperialismo.

1.1.1 Características del Imperialismo.

• Definición imperialismo. • Monopolio.

1.1.2 Capitalismo Monopólico de Europa y América.

Expansionismo Norteamericano.

• Manifestaciones monopolistas de Inglaterra y Francia.

1.2 La Primera Guerra Mundial.

1.2.1 Causas primera guerra mundial.

• Rivalidad entre potencias. • Nacionalismo. • Sistema de alianzas. • Crisis balcánica.

1.2.2 Etapas primera guerra mundial.

• Guerra de Movimientos.

Guerra Submarina.

• Entrada de Estados Unidos. • Caída de las potencias centrales. • Tratados de Paz.

1.2.3 Repercusiones primera guerra mundial.

• Nuevo mapa político. • Hegemonía de Estados Unidos. • Crisis Europea.

1.3 La Revolución Rusa.

1.3.1 Causas revolución rusa.

• Zarismo. • Crisis económica. • Situación social. • Milicia.

1.3.2 Etapas revolución rusa.

• Revolución Democrático Burguesa. • Revolución socialista.

1.3.3 Consecuencias revolución rusa.

• La nueva política económica (NEP). • Stalinismo.

Unidad II. El mundo entre Guerras y la Segunda Guerra Mundial.

2.1 El mundo entre guerras.

2.1.1 Recuperación económica europea.

• Alemania. • Francia. • Inglaterra. • Italia.

2.1.2 La depresión económica Mundial.

• Causas depresión económica Mundial. • Efectos depresión económica Mundial. • Soluciones depresión económica Mundial. - Política de austeridad. - New Deal. - Carrera armamentista.

2.1.3 Doctrinas Totalitarias.

• Fascismo. • Nazismo. • Militarismo Japonés. • Falangismo.

2.2 La Segunda Guerra Mundial.

2.2.1 Causas segunda guerra mundial:

• Tratado de Versalles. • Invasión de Austria. • Pacto de Munich. • Política de alianzas.

2.2.2 Fases segunda guerra mundial.

• Guerra Relámpago. • Guerra en el Pacifico. • Guerra en el Mediterráneo. • Contraofensiva Aliada.

2.2.3: Consecuencias segunda guerra mundial.

• Conferencias y tratados. • División de Europa. • Creación de la ONU. • Guerra Fria. - Definición guerra fría.

Unidad III. La Guerra Fría.

3.1. La Bipolaridad Mundial.

3.1.1 Características de la Bipolaridad.

• Ideologías. - Capitalismo. - Socialismo. • Manifestaciones de la política de bloques. - Carrera armamentista. - Bloques económicos.

3.1.2 Objetivos de los Organismos internacionales.

• Económicos. -Fondo Monetario Internacional (FMI). -Banco Mundial. • Políticos. -Organización de la Naciones Unidas (ONU). -Organización de los Estados Americanos (OEA). • Militares. -Organización del Tratado Atlántico Norte. -Pacto de Varsovia.

3.1.3 Enfrentamientos Bipolares.

• Israel. • Corea. • Cuba. • Vietnam.

3.2 Los Países del tercer Mundo.

3.2.1 Características.

• Definición del Tercer Mundo. • Conferencia de Bandung. • Política de No Alineamiento.

3.2.2 Movimientos de Liberación Nacional.

• Asia. -Nacionalismo. -Neocolonialismo. • África. -Fundamentalismo. -Rivalidad Étnica. • América Latina. -Dictadura Militar. -Intervencionismo Imperialista.

3.2.3 Los pueblos Islámicos.

• Irán. • Afganistán. • Palestina. • Irak.

Unidad IV. El Nuevo Orden Internacional.

4.1 La Caída del Bloque socialista europeo.

4.1.1 La URSS.

Gobierno de: • Perestroika. • Glasnost.

4.1.2 Alemania. • Reunificación Alemana. • Caída del Muro de Berlín.

4.2 El mundo Unipolar.

4.2.1 Estados Unidos.

• Ronald Reagan. • George Bush.

4.2.2 La guerra del Golfo Pérsico.

• Antecedentes La guerra del Golfo Pérsico. • Desarrollo del conflicto guerra del Golfo Pérsico. • Consecuencias La guerra del Golfo Pérsico.

4.3 La Globalización.

4.3.1 Características la globalización

• Económica. -Interdependencia Económica. -Los Bloques Económicos.


  • Comunidad Económica Europea (CCE).

  • Cuenca del Pacifico.

  • Tratado de Libre Comercio.

• Política. -Fenómeno de Migración. -Terrorismo Internacional. • Cultura. -Transculturación. -Revolución en los medios de comunicación.

Unidad I. Crisis de los Estados Modernos.



    1. El imperialismo.

El Imperialismo es una ideología que pretende la expansión de un estado por encima de otros estados o comunidades a las que considera en un estado inferior. El imperialismo moderno suele referirse a la actitud de algunas potencias, principalmente europeas, desde la Edad Moderna hasta el proceso de descolonización tras la Segunda Guerra Mundial; y más específicamente, incluso con el nombre Era del Imperialismo,

      1. Características del Imperialismo.

1. Concentración de la producción y del capital en gigantescas empresas que ejercen el control absoluto de la producción de mercancías y de su distribución, lo que influye decisivamente en la sociedad.

2. La fusión de los capitales bancarios e industrial para dar origen al capital financiero y a la creación de la oligarquía financiera.

3. Sustitución de la exportación de mercancías, que pasa a un segundo plano, por la exportación de capitales.

4. Formación de asociaciones internacionales de capitalistas monopolistas que se distribuyen en el mundo.

5. Reparto territorial del mundo, entre las grandes potencias capitalistas.

• Definición imperialismo. • Monopolio.

En sentido genérico, tendencia expansionista de un Estado o de un pueblo con el objetivo de dominar, directa o indirectamente, otros Estados o pueblos. En sentido restringido, se aplica al expansionismo occidental en el período 1850-1950, especialmente en la denominada, ya por sus contemporáneos, «edad del imperialismo» (1880-1914): reparto planificado del mundo entre las grandes potencias capitalistas, modalidades del proceso, implicaciones sociales, económicas, diplomáticas, etc.

Monopolio y sus características:

Situación de un sector del mercado económico en la que un único vendedor o productor oferta el bien o servicio que la demanda requiere para cubrir sus necesidades en dicho sector. Para que un monopolio sea eficaz no tiene que existir ningún tipo de producto sustituto o alternativo para el bien o servicio que oferta el monopolista, y no debe existir la más mínima amenaza de entrada de otro competidor en ese mercado. Esto permite al monopolista el control de los precios. 

Para ejercer un poder monopolista se tienen que dar una serie de condiciones: 

1) Control de un recurso indispensable para obtener el producto. 

2) Disponer de una tecnología específica que permita a la empresa o compañía producir, a

precios razonables, toda la cantidad necesaria para abastecer el mercado; esta situación a veces se denomina monopolio ‘natural’. 

3) Disponer del derecho a desarrollar una patente sobre un producto o un proceso productivo. 

4) Disfrutar de una franquicia gubernativa que otorga a la empresa el derecho en exclusiva para producir un bien o servicio en determinada área.  Cuando un mercado presenta una composición de monopolio, simplemente existe una única firma que suple el bien o los bienes de una canasta específica de bienes.  En terminología de mercado se suele denominar monopolio "bueno" al que nace como consecuencia de la voluntad mayoritaria de los consumidores que, en un verdadero proceso democrático (de mercado) votan con sus compras y abstenciones de comprar a efectos de decidir cuál es el proveedor que deberá prevalecer por sobre sus competidores. 
Esta decisión es irreprochable desde el punto de vista democrático porque nace de la voluntad de la mayoría de los consumidores que, sin injerencia gubernamental, así han decidido asignar sus escasos recursos a quienes ellos consideran que mejor los satisfacen. La decisión en última instancia corresponde al consumidor, verdadero soberano del proceso de mercado. 

Los economistas han desarrollado complejas teorías para explicar el comportamiento de la

Empresa monopolista y las diferencias de ésta con una empresa que opera en un marco competitivo. 

Una empresa monopolista, como cualquier otro negocio, tiene que enfrentarse a dos fuerzas

Determinantes: 

1) Un conjunto de condiciones de demanda del bien o servicio que produce 

2) Un conjunto de condiciones de coste que determinan cuánto tiene que pagar por los recursos que necesita para producir y por el trabajo requerido por su producción. 

Toda empresa o compañía debe ajustar su producción para maximizar sus beneficios, es decir, que pueda maximizar la diferencia entre lo que ingresa por sus ventas y los costes que ha de cubrir para producir la cantidad de bienes vendidos. El nivel de producción que maximiza los beneficios viene dado por aquella cantidad que permite poner el máximo precio posible. 

Las consideraciones efectuadas al caso del monopolio son aplicables a todos los llamados duopolios, oligopolios, carteles y trust. No hay técnicamente ninguna diferencia entre los monopolistas ya sea que se trate de uno o de muchos. 

Tipos de Monopolio 

Podemos distinguir entre monopolios naturales, trusts, cárteles y fusiones entre empresas, entre otros. 

Monopolio natural 

El monopolio natural es creado por mandato del consumidor.    El monopolio natural no puede controlar precios porque se enfrenta a cinco límites: 

La competencia potencial. 

El factor competitivo permanente. 

La elasticidad de la demanda. 

Los sustitutos. 

La ley de rendimientos decrecientes. 

El monopolio natural (siempre privado) subsiste, dentro de la competencia, gracias al voto del consumidor emitido en proceso de mercado, conforme lo explica la teoría de la imputación. Este mandato es esencialmente revocable por parte del consumidor, que disconforme con su proveedor habitual, tiene la libertad de volcarse a un productor alternativo. 

Monopolio Puro 

El monopolio puro —una única empresa en una industria— no suele darse en la economía real, excepto cuando se trata de una actividad desempeñada mediante una concesión pública. En estas industrias se suelen producir bienes y servicios vitales para el bienestar público, como el suministro de agua, electricidad, transportes y comunicaciones. Aunque parece que estos monopolios son la mejor forma de proporcionar estos servicios a la sociedad, sigue siendo necesario regularlos cuando están en manos privadas; de lo contrario, tendrán que depender de una empresa pública. 

Existe un monopolio puro si sólo hay un único vendedor en un mercado bien definido con muchos compradores.  En éste caso no existe rivalidad personal, por la sencilla razón que no hay rivales.  Sin embargo, las políticas de un monopolista podrían verse restringidas por la competencia indirecta de todos los bienes por el dinero del consumidor, así como por la competencia de los bienes que sean sustitutos razonablemente adecuados y por la amenaza de una competencia potencial si es posible la entrada en el mercado. 

Un monopolista puro es la única empresa en la industria y se enfrenta a la curva de demanda de la industria, la cual, necesariamente, presenta pendiente negativa.  La curva de demanda a la cual se enfrenta un monopolista será más elástica en la medida en que los sustitutos del artículo sean más numerosos, mejores y tengan menores precios.  Sin embargo, exite una disyuntiva entre la cercanía y el número de los sustitutos, un gran número de sustitutos imperfectos generará una curva de demanda relativamente elástica, igual cosa sucederá con unos pocos buenos sustitutos.  Monopsonio  Cuando hay un comprador y muchos vendedores.   Cuando hay un solo comprador de un insumo, decimos que existe un monopsonio; si hay varios compradores decimos que hay un oligopsonio.   Se puede establecer una amplia variedad de categorías.  En términos generales, los mercados de bienes puede ser de competencia perfecta, de competencia monopólica, oligopólicos o monopólicos.  Para cada uno de estos cuatro tipos de organización del mercado de bienes, el mercado de insumos puede ser un Monopsonio o un Oligopsonio.  Sin embargo, el principio analítico es el mismo independientemente de cual sea la organización de los mercados de bienes y de insumos.   El monopsonista se enfrenta a una curva de oferta del insumo en cuestión que presenta pendiente positiva, puesto que, debido  a que él es el único comprador, se enfrenta enteramente a la curva de oferta del mercado.  El monopsonista debe pagar un mayor precio p9or la última unidad del insumo, pero, además, en el caso en que no sea posible efectuar discriminación de precios al comprar el insumo, también debe pagarse un mayor precio sobre todas la unidades previamente adquiridas. 

La empresa que es competidor en su mercado de productos y monopsonista en el mercado de insumos, empleará un recurso hasta aquel punto en el cual el valor del producto marginal sea igual al costo marginal del factor.  La curva de demanda de un servicio productivo en el mercado es la curva de demanda del comprador individual en condiciones de monopsonio.  Además si sólo se utiliza un insumo variable en el proceso de producción, la curva de demanda es la curva del producto del ingreso marginal del monopsonista.  El monopsonista enfrenta una curva de oferta del insumo de pendiente positiva y una curva más alta del gasto marginal del insumo.  

Trusts 

La historia económica de todos los países está llena de ejemplos en que los productores intentan crear acuerdos para obtener poder monopolista sobre el mercado aunque se ofrezca la imagen de que impera la competencia. Uno de los primeros ejemplos lo constituyen los trusts. Este tipo de acuerdos permiten transferir el control real de una empresa a un individuo o a otra empresa intercambiando las acciones por certificados emitidos por los individuos que pretenden controlar la empresa. La generalización y el abuso de esta técnica en Estados Unidos, tras la Guerra Civil, llevaron a que se dictara el Sherman Antitrust Act (1890), una ley que pretendía ilegalizar este tipo de acuerdos y cualesquiera acciones encaminadas a crear monopolios y a limitar la competencia interestatal. Una técnica parecida a la de los trusts son los holdings, que emiten sus propias acciones públicamente pero controlan otras empresas comprando sus acciones. Estos acuerdos no tienen por qué ser ilegales, excepto cuando se adoptan con el fin de monopolizar el comercio. 

Cárteles 

Hoy en día, el cártel es quizás la forma de asociación monopolista más conocida debido a la importancia de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Un cártel es una organización de productores cuyo objetivo es ganar cuotas de mercado, controlar la producción y regular los precios. La OPEP defiende estos mismos objetivos, y es mundialmente conocida por haber podido imponer el precio del petróleo en todo el planeta. 

Fusiones 

Los intentos de organizar la industria con el fin de lograr un control monopolista del mercado pueden ser de diversa índole. Una combinación de empresas tendente a reducir la competencia puede tener un carácter vertical, horizontal o de conglomerado. La combinación vertical implica la fusión de empresas que controlan distintas etapas del proceso productivo de un mismo producto. Ciertas empresas petrolíferas, por ejemplo, tienen campos de petróleo, refinerías, compañías de transportes y gasolineras. Una combinación horizontal es aquella formada por empresas de una misma industria que desarrollan los mismos productos. Una fusión de conglomerado combina compañías de diversas industrias independientes dentro de una misma organización. Todas las fusiones y combinaciones de empresas tienen un potencial para eliminar la competencia entre ellas creando así monopolios. Las fusiones suelen ser analizadas por las autoridades en todos los países y, dentro de la Unión Europea, por la Comisión Europea.

Cualquier fusión que pretenda lograr un poder monopolista y actuar contra el interés público será prohibida. 

Artificial 

El monopolio artificial nace como consecuencia del mandato gubernamental, contrariando los deseos del consumidor. A su vez estos pueden ser públicos (estatales) o privados. 

Muchos monopolios artificiales se traducen en las tristemente célebres empresas estatales. Se los crea por razones estratégicas, de bien público, subsidiariedad, fiscales, interés nacional y con otras excusas. 

El mecanismo de creación es el que utiliza el estado para crear cualquier empresa estatal: la extracción de recursos de los bolsillos del consumidor vía impuestos, inflación, empréstitos internos o externos, operaciones del mercado abierto, etc. pero siempre contra la voluntad del consumidor, por la fuerza, la exacción (en otras palabras mediante el robo "legal").   Solo el monopolio artificial controla precios. 

La decisión de compra no corresponde al consumidor en los monopolios legales o artificiales que nacen como consecuencia de la decisión arbitraria del comité gubernamental de cada país, que se arroga facultades por sobre la de los consumidores y establecen, unos pocos soberbios burócratas, qué empresas deben proveer determinados servicios o bienes. 

El monopolio artificial (estatal o privado) subsiste gracias a la ley que dicta para él el burócrata, sacándolo fuera de la competencia. 

Oligopolio 

Mercado dominado por un reducido número de productores o distribuidores u ofertantes. Es un mercado que se encuentra en una posición intermedia entre lo que se conoce como competencia perfecta y el monopolio, en el que sólo existe un fabricante o distribuidor. Un mercado oligopolístico puede presentar, en algunas ocasiones, un alto grado de competitividad. Sin embargo, los productores tienen incentivos para colaborar fijando los precios o repartiéndose los segmentos del mercado, lo que provoca una situación parecida a la del monopolio. Este tipo de políticas están prohibidas por las leyes antitrust y por las leyes de defensa de la competencia.

Pero también dependen de que las empresas cumplan sus acuerdos.  En los mercados oligopolísticos, como por ejemplo el mercado de petróleo y el de los detergentes, con frecuencia se suceden largos periodos de estabilidad en los precios. Los productores se limitan a competir mediante la publicidad de sus productos

1.1.2 Capitalismo Monopólico de Europa y América.

Expansionismo Norteamericano.

Estados Unidos surgió a partir de la colonización británica de América, protagonizada por oleadas de inmigrantes británicos que fundaron entre los siglos XVII y XVIII Trece Colonias en la costa atlántica del subcontinente norteamericano, al Este de los Apalaches. Estas colonias daban la espalda a las posesiones francesas del Quebec y la Luisiana.

En 1775 comienza oficialmente la guerra, cuyo desarrollo inicial fue claramente de dominio inglés, pero su curso cambiaría cuando tras la Batalla de Saratoga, primera gran victoria estadounidense, Francia y posteriormente España entrasen en guerra apoyando a los independentistas norteamericanos.

En 1783 por la Paz de Versalles, Inglaterra se ve obligada a reconocer la independencia de las 13 colonias británicas, tal y como éstas habían redactado en la famosa Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776.

Una vez lograda la independencia, resultó muy complicado poner de acuerdo a todas las antiguas colonias sobre si seguían como estados independientes, o se reunían en una sola nación. Tras varios años de negociaciones, en 1787, 55 representantes de las antiguas colonias se reunieron en el Congreso de Filadelfia con el fin de redactar una constitución. Se creaba así un único gobierno federal, con un Presidente de la República y dos Cámaras Legislativas (Congreso y Senado) como solución intermedia. Se redactó también la Constitución de 1787, y se llamó a las elecciones por las cuales George Washington fue elegido como el primer Presidente de los Estados Unidos bajo la nueva constitución.

Después de esta segunda guerra, Estados Unidos gozó de un período de rápida expansión económica, sobre todo a partir de la colonización y expansión hacia el Oeste. Ya a fines del siglo XVIII se había iniciado el avance imparable de los colonos, bien desde los trece estados originales (las antiguas trece colonias que están representadas en las trece barras de la bandera estadounidense) o directamente desde el continente europeo, por lo general, emigrantes anglosajones (irlandeses, escoceses, ingleses) y de otros países de la Europa Central y Occidental. Muchos de estos inmigrantes viajaban desde Nueva York y Filadelfia hacia la parte oriental del estado de Pensilvania, donde se construían en el hoy conocido como Dutch Country las carretas de gran tamaño tiradas por mulas que se conocían como «Conestoga Wagons» ('carretas Conestoga').

Las inacabables caravanas de estas carretas fueron los verdaderos motores de la ocupación progresiva del continente hacia el oeste. Sin embargo, no se trató de la ocupación de áreas «pioneras» (es decir, áreas deshabitadas que podían destinarse a la ocupación sistemática con fines agropecuarios), ya que gran parte del territorio estaba previamente ocupado por pueblos originarios, colonos franceses procedentes del Canadá francés, así como todas las ciudades fundadas por los españoles antes en los territorios de Arizona, Texas, Colorado, Nuevo México, Utah, Nevada y California, ciudades que ya habían crecido, incluso, antes de la expedición de los peregrinos en 1620 que dio origen a la formación de las colonias inglesas en el siglo XVII. Así pues, ciudades como Detroit, Dubuque, Saint Louis, Nueva Orleans, Baton Rouge, Des Moines, Louisville y muchas otras, ya habían sido fundadas por los franceses bastantes años antes de esa especie de estampida hacia el oeste, y lo mismo podía decirse de las ciudades fundadas por los españoles que procedían de México, como Socorro, San Antonio, Albuquerque, Santa Fe, El Paso, San Diego, San Bernardino, Los Ángeles, San Francisco, etc. que se habían fundado durante los siglos XVI y XVII.

Toda esta expansión hacia el Lejano Oeste (Far West) se vio dinamizada por dos hechos muy importantes: el descubrimiento de oro en California (1848) y la culminación de la red ferroviaria con la primera línea transcontinental en 1869 (el primer ferrocarril de vapor se había inaugurado en Baltimore (Maryland), en 1830). Una red nacional de carreteras y canales recorría el país, buques de vapor surcaban los ríos, y la Revolución Industrial había llegado a Estados Unidos: la región de Nueva Inglaterra contaba con fábricas de textiles y Pensilvania con fundiciones de hierro. Para la década de 1850 había fábricas que producían artículos de hule, máquinas de coser, zapatos, ropa, equipos agrícolas, pistolas, relojes, etc.

Entre las décadas de 1820 y 1830, después de la proclamación de la Doctrina Monroe de expansión territorial hacia el Pacífico, miles de colonos estadounidenses se establecieron en las comunidades anglosajonas de Texas (entonces territorio mexicano). En aquel momento el gobierno mexicano se encontraba en una mala situación económica al término de una guerra de independencia con España que duró más de una década, y dio la bienvenida a los colonos. El gobierno mexicano obtuvo fondos vendiendo tierras a estos colonos que prefirieron mudarse a territorio mexicano en vez de pagar altos precios en Louisiana y otros estados del sur. Estos colonos esperaban, además, que Estados Unidos comprara Texas para proveer de más tierra a sus nuevos ciudadanos.

En 1820 un empresario de Misuri, Moses Austin, había negociado con España para que se le permitiera llevar 300 colonos a Texas. Stephen Austin, el hijo (conocido como el padre de la República de Texas) siguió estos planes con el nuevo gobierno mexicano, escogiendo colonos que fueran buenos trabajadores y que pudieran ser leales al gobierno mexicano. El gobierno mexicano, que había abolido la esclavitud, toleró que los colonos trajeran sus esclavos para trabajar las tierras y venderlos a otros colonos pero se listaban como «sirvientes contratados» (indentured servants en inglés). Problemas con el nuevo gobierno del presidente Antonio López de Santa Anna causaron que los colonos se levantaran en armas y lucharan, con el franco apoyo del «Norte», para obtener la independencia, ya que para entonces los colonos anglosajones eran más numerosos que los colonos mexicanos. Después de la guerra (1836), Texas se estableció como una república independiente, pero casi inmediatamente buscó su anexión a los Estados Unidos, que obtuvo algunos años después.

En 1846 Estados Unidos incursiona en el norte de México en una zona texana en disputa, donde las tropas son atacadas y como consecuencia en 1847 Estados Unidos le declara la guerra a México, venciéndole. Por el Tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848) adquiere además de la zona en disputa, los territorios mexicanos de Alta California y Nuevo México que hoy actualmente conforman los estados de Arizona, California, Nevada, Nuevo México, Utah, y partes de Oregón, Colorado y Wyoming.

• Manifestaciones monopolistas de Inglaterra y Francia.

Los conflictos bélicos europeos del siglo XVIII tuvieron como telón de fondo la rivalidad económica y colonial entre Francia e Inglaterra.

Las claves de la ventaja de Inglaterra sobre Francia fueron:


  • El liberalismo económico inglés, desarrollado en su formulación clásica por Adam Smith (1723-1790).

  • Las primeras innovaciones tecnológicas de la Revolución Industrial.

  • El tratado de Methuen con Portugal (1703) permitió la entrada en este país de la lana inglesa, otorgó a Inglaterra el monopolio del comercio con Brasil y le permitió usar el puerto de Lisboa como base comercial.

  • Por el tratado de Utrecht (1713), que puso fin a la guerra de Sucesión española, Inglaterra se apoderó de Menorca y de Gibraltar, puntos estratégicos del comercio mediterráneo.

Además, España concedía a los británicos dos privilegios de la flota española de Indias, que abrieron las puertas al contrabando masivo y rompieron de hecho el monopolio:

  • El navío de permiso, una autorización para enviar anualmente un barco a los puertos de la América española

  • El derecho de asiento, es decir, la participación en el comercio de esclavos.

La paz de París (1763), tras la guerra de los Siete Años, supuso para Inglaterra el dominio sobre Canadá (comercio de pieles y pesquerías), los territorios situados al Este del Mississippi y diversas colonias francesas en las Antillas (cultivos de azúcar) y en la India (productos tropicales y especias).

    1. La Primera Guerra Mundial.

El dominio sobre las áreas coloniales provocó conflictos entre las potencias que se resolvían a través de acuerdos diplomáticos, o bien de guerras que se mantenían dentro de un mareo estrictamente local. Además, las alianzas que se formaban duraban poco y los países cambiaban de bando frecuentemente, según las circunstancias.

La situación fue tomándose aún más explosiva a raíz de los conflictos internos que atravesaban muchas de las grandes potencias. Rusia estaba amenazada por una revolución social, el Imperio austro-húngaro se desgarraba en luchas entre nacionalidades que ya no podían ser controladas por el gobierno; en el Estado alemán los enfrentamientos políticos paralizaban la política exterior. Los gobiernos parlamentarios, como los de Gran Bretaña y Francia, debían hacer frente a los reclamos de los trabajadores y los sectores medios que demandaban mayores derechos políticos y mejores condiciones de vida.

Muchos gobiernos trataron de resolver estas crisis sociales y políticas llamando a todos los sectores a dejar de lado sus diferencias y a unirse detrás de los superiores intereses nacionales. Fomentaron un sentimiento patriótico

La escuela y el servicio militar obligatorio les sirvieron para estimular los sentimientos nacionalistas a través de ceremonias diarias, como el izamiento de la bandera. Con el mismo objetivo se establecieron nuevas fiestas nacionales, como la que conmemora la Revolución Francesa, recordada los 14 de julio en Francia.

La prensa también jugó un papel importante en todo este proceso exagerando las cualidades de la nación y ridiculizando o disminuyendo las de los pueblos extranjeros.

Pero había otro nacionalismo, el de los pueblos dominados por naciones extranjeras y que luchaban por su autonomía. Tal el caso de los Balcanes, considerado el polvorín de Europa.

La mayor parte del territorio de los Balcanes estaba dominada por los imperios turco y austro-húngaro. A principios del siglo XX, los Balcanes constituían una de las zonas más explosivas de Europa. En ella chocaban distintos intereses. Los serbios querían construir un Estado yugoslavo que reuniera a todos los eslavos de la región. Para ello, debían apropiarse de territorios que estaban en poder de los imperios austro-húngaro y turco. El imperio ruso, alejado del Extremo Oriente tras su derrota ante los japoneses en 1901. 1905, estaba interesado en extender sus dominios hasta el Mediterráneo. Para lograrlo, prometió su ayuda a los serbios.

Alemania, Francia e Inglaterra deseaban apropiarse del territorio que en la zona ocupaba el imperio turco para dominar un punto estratégico: el estrecho de los Dardanelos, puerta esencial para la comunicación entre el Mediterráneo y Asia central.

El 5 de agosto de 1914 comenzaba la Primera Guerra Mundial.

Una vez declarada la guerra, una oleada de patriotismo se extendió por todos los países involucrados. En Berlín, París y Londres, los hombres acudieron fervorosos para matar o morir defendiendo la bandera de su nación. Pensaban regresar para Navidad con el orgullo de la victoria conseguida. Pero muchos no volvieron. Los que regresaron, después de cuatro largos años de penurias, enfermedades y muerte, quedaron para siempre marcados por los recuerdos de una experiencia terrible.




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