Un Ensayo sobre la Liberación – Herbert Marcuse



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Un Ensayo sobre la Liberación – Herbert Marcuse

  • María Cristina Cárdenas

  • Nicole Cevallos Rueda

  • Scarlet Gómez

  • Emilio Revelo

  • María Susana Roa

  • Nicole Rojas

Tarea: extraer 3 ideas principales por cada capítulo.

Capítulo 1: ¿Un fundamento biológico para el socialismo?

  1. El progreso capitalista, así, no sólo coarta el medio ambiente de la libertad, el "espacio libre" de la existencia humana, sino también la "aspiración", la necesidad de tal medio ambiente. Y, al hacer esto, el progreso cuantitativo milita contra el cambio cualitativo aun cuando se superen las barreras institucionales contra la educación y la acción radicales.

  2. La nueva sensibilidad se ha convertido en una fuerza política. Cruza la frontera entre la órbita comunista y la capitalista; es contagiosa porque la atmósfera, el clima de las sociedades establecidas, lleva consigo el virus.

  3. El automóvil no es represivo, la televisión no es represiva, los artefactos domésticos no son represivos, sino que el automóvil, la televisión, los artefactos domésticos, producidos según requerimientos del mercado lucrativo, se han convertido en parte esencial de la existencia misma de la gente, de su propia modernización.

Capítulo 2: La nueva sensibilidad.

  1. La nueva sensibilidad, que expresa la afirmación de los instintos de vida sobre la agresividad y la culpa, nutriría, en una escala social, la vital urgencia de la abolición de la injusticia y la miseria, y configuraría la ulterior evolución del "nivel de vida". Los instintos de vida encontrarían expresión racional (sublimación) en el planeamiento de la distribución del tiempo de trabajo socialmente necesario dentro y entre las varias ramas de la producción, determinando así prioridades de objetivos y selecciones: no sólo lo que se debe producir, sino también la "forma" del producto.

  2. La moralidad estética es lo opuesto al puritanismo. No insiste en el baño o la ducha diaria para gente cuyas prácticas de limpieza incluyen la tortura sistemática, el asesinato en masa, el envenenamiento; ni insiste en la necesidad de tener ropa limpia para hombres que están profesionalmente dedicados a negocios sucios. Pero si insiste en limpiar la tierra de la verdadera basura material producida por el espíritu del capitalismo, así como de este espíritu mismo.

  3. Éste puede ser el futuro, pero el futuro se incrusta en el presente: en su negatividad, el arte de sublimador y el antiarte de hoy anticipan una etapa en la que la aptitud de la sociedad para producir podrá matrimoniarse con la capacidad creadora del arte, y la construcción del mundo del arte estará emparentada con la reconstrucción del mundo real: unión de arte liberador y tecnología liberadora

Capítulo 3: Las fuerzas subversivas en transición

  1. La noción de "forma estética" como la Forma de una sociedad libre significaría por cierto invertir el desarrollo del socialismo de científico a utópico, a no ser que podamos señalar determinadas tendencias en la infraestructura de la sociedad industrial avanzada capaces de dar a esta noción un contenido realista.

  2. Esta misma tendencia de la producción y el consumo, que contribuye a la abundancia y la atracción del capitalismo avanzado, contribuye asimismo a la perpetuación de la lucha por la existencia, a la necesidad cada vez mayor de producir y consumir lo que no es necesario.

  3. La transformación radical de un sistema social depende todavía de la clase que constituye la base humana del proceso de producción. En los países capitalistas avanzados, ésta es la clase trabajadora industrial. Los cambios en la composición de esta clase y el grado de su integración al sistema alteran, no el potencial, sino el real papel político del sector obrero.

Capítulo 4: Solidaridad

  1. Las fuerzas revolucionarias emergen en el proceso mismo de cambio; el paso de lo potencial a lo actual es obra de la práctica política. Y la práctica política, al igual que la teoría crítica, tiene escasas bases para orientarse sobre un concepto de la revolución que corresponde al siglo diecinueve y los principios del veinte, y que todavía es válido en vastas áreas del Tercer Mundo.

  2. La disolución de la moralidad social puede manifestarse en un colapso de la disciplina laboral, tortuguismo, propagación de la desobediencia a las reglas y reglamentos, huelgas locas, boycots, sabotaje, actos gratuitos de insumisión. La violencia intrínseca del sistema de represión puede hacerse incontrolable o requerir controles cada vez más totalitarios.

  3. ¿Qué va a hacer la gente en una sociedad libre? La respuesta que, según creo, da en el meollo de la cuestión, fue enunciada por una muchacha negra. Ella dijo: por primera vez en nuestra vida, seremos libres para pensar en lo que vamos a hacer.


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