Un argumento en contra del innatismo



Descargar 6.47 Kb.
Fecha de conversión26.10.2018
Tamaño6.47 Kb.

Un argumento en contra del innatismo

No hay dos cerebros iguales. El cerebro de una persona sólo se parece al de otra como un árbol se parece a otro: parecen iguales si se les mira de lejos, pero los detalles de su estructura, de dónde sale cada rama y cada hoja, son completamente distintos. Sin embargo,los dos hacen más o menos lo mismo: sus estructuras conceptuales son más o menos iguales. Si el cerebro tiene que aprender y generar conceptos, tiene que aprenderlos del ambiente, no puede leerlos en el genoma. No hay información genética suficiente para generar estructuras cerebrales innatas demasiado específicas. La escasez de información genética es un argumento muy general contra el innatismo a la Chomsky. Además, si miramos dentro del cerebro y tratamos de encontrar el supuesto órgano del lenguaje, no está en ningún lado. La capacidad del habla está repartida por todo el cerebro. (Paul Churchland, entrevista en El País, 12 de abril de 2000). Cfr. Santillana 1 pág. 70



No todo conocimiento se funda en la experiencia

No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia. Pues ¿cómo podría ser despertada a actuar la facultad de conocer sino mediante objetos que afectan a nuestros sentidos y que ora producen por sí mismos representaciones, ora ponen en movimiento la capacidad del entendimiento para comparar esas representaciones, para enlazarlas o separarlas y para elaborar de este modo la materia bruta de las impresiones sensibles con vistas a un conocimiento de los objetos denominado experiencia? Por consiguiente, en el orden temporal ningún conocimiento precede a la experiencia y todo conocimiento comienza con ella.

Pero, aunque todo nuestro conocimiento empiece con la experiencia, no por eso procede todo él de la experiencia. En efecto, podría ocurrir que nuestro mismo conocimiento empírico fuera una composición de lo que recibimos mediante las impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer produce, siempre motivado por las impresiones, a partir de sí misma.

Es pues por lo menos, una cuestión que necesita de una detenida investigación y que no ha de resolverse enseguida a primera vista, la de si hay un conocimiento semejante, independiente de la experiencia y aún de toda impresión de los sentidos.

Esos conocimientos llámanse a priori y distínguense de los empíricos, que tienen sus fuentes, a saber, en la experiencia. (Kant, Crítica de la razón pura, B1) Cfr. Santillana 1 pág. 73

Los objetos del conocimiento humano

Es evidente para quienquiera que haga un examen de los objetos del conocimiento humano que estos son o ideas impresas realmente en los sentidos, o bien percibidas mediante atención a las pasiones y las operaciones de la mente; o, finalmente, ideas formadas con ayuda de la imaginación y de la memoria, por composición y división, o, simplemente, mediante la representación de las ideas percibidas originariamente en las formas antes mencionadas. La vista me da idea de la luz, del color en sus diferentes grados, variaciones y matices. Mediante el tacto percibo, por ejemplo, lo blando y lo duro, el calor y el frío, el movimiento y la resistencia, y de todo esto el más y el menos, bien como cantidad o como grado. El olfato me da para olores; el paladar sabores; y el oído lleva a la mente los sonidos con sus variados tonos y combinaciones. Y cuando se ha observado que varias de estas ideas se presentan simultáneamente, se viene a significar su conjunto con un nombre y ese conjunto se considera como una cosa. Así, por ejemplo, observamos que van en compañía un color, gusto y olor determinados, junto con cierta consistencia y figura: Todo ello lo consideramos como una cosa distinta, significada por el nombre de manzana. Otros conjuntos de ideas constituyen la piedra, el árbol, el libro y las demás cosas sensibles; conjuntos que, siendo placenteros o desagradables, excitan en nosotros las pasiones de amor, de odio, de alegría, de pesar y otras.(George Berkeley, Principios del conocimiento humano) Cfr. Santillana 1 pág. 77





Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal