Thorstein Veblen



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INTEGRACIÓN DE UN MODELO ORGANIZACIONAL, FUNCIONAL Y FLEXIBLE, QUE RESPONDA A LAS CARACTERÍSTICAS Y NECESIDADES CAMBIANTES DE LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI.
No hay en la evolución cultural un punto antes del cual no se produzcan luchas”
Thorstein Veblen

La cambiante humanidad que cotidianamente es denominada como la sociedad de la información, debido a las constantes modificaciones al estilo de vida de los individuos, que el uso de las tecnologías han provocado, nos llevan a un total descontrol en todos los sentidos, dejándonos ante la latente de ¿Cómo nos iremos apropiando paulatinamente a un estilo de vida que requiere que los sujetos desarrollen en un nivel mayor sus habilidades cognitivas y tecnológicas?


La clave a este cuestionamiento está en el ofrecer una educación de calidad, diseñando planes y programas educativos que permitan la integración de un modelo organizacional, funcional y flexible como el mismo tema señala, el cual permita atender a las necesidades cambiantes de la sociedad del siglo XXI.
Pero, ¿qué características deben contener estos planes y programas?, ¿en manos de quién se encuentra la responsabilidad y el compromiso de ofertar una educación de calidad?, ¿cómo la misma sociedad debe trabajar en conjunto con las escuelas para dar solución a esta problemática ineludible?, cuestionamientos que requieren de la profunda reflexión y compromiso de los diversos sujetos que componemos esta sociedad.
Atender a las necesidades propias de la sociedad, requiere de la composición de un modelo educativo integral que permita que los alumnos desarrollen todas sus competencias funcionales para la vida, dando especial énfasis en aquellas que son de más utilidad en la actualidad, reconociendo que las características de los niños son diferentes y esto depende de la edad y el nivel de maduración de los mismos. Por lo cual considero esencial que los modelos educativos para los diferentes niveles se encuentren articulados entre sí.
Los procesos de desarrollo y aprendizaje infantil necesitan mantener un carácter integral y dinámico basando en la interacción de factores biológicos, sociales, culturales, entre otros. Es esencial que los contenidos que se diseñen para abordarse en los diferentes niveles educativos mantengan concordancia con los aspectos de la diva cotidiana, permitiéndoles adquirir competencias reales que aplicarán en su hacer cotidiano; favoreciendo de forma conjunta todas sus competencias básicas, las cuales les brindarán la oportunidad de aspirar a un futuro mejor y diferente.
Con el desarrollo de cada una de las actividades realizadas en el aula, el profesor puede promover de forma transversal las capacidades de los niños, ya que los nuevos propósitos y aprendizajes esperados planteados en los más recientes programas educativos tienen un carácter flexible y funcional.
Volviendo al tema de las tecnologías en la educación, es necesario reconocer que la responsabilidad y el compromiso de acercar a los alumnos al uso de las mismas recae en manos de los creadores de los planes y programas, estableciendo de forma clara la manera en las que se pueden utilizar en el sistema educativo, así como del gobierno de nuestro país.
La Secretaria de Educación Pública tiene la obligación de prever que en México se oferte una educación de competente y de calidad, es por eso que ninguna escuela debería de carecer de sistemas tecnológicos que permitan el uso y conocimiento de los alumnos de los mismos; pero sin embargo encontramos que la realidad es otra, porque a pesar de encontrarnos en el siglo XXI, muchas de las instituciones que rindan educación básica, no cuentan los requerimientos mínimos para brindar una educación efectiva.
“No obstante, por debajo de la hojarasca, en las escuelas públicas y privadas la pedagogía continúa frecuentemente incuestionada e intocada de la, anclada en una concepción antigua acerca de lo que es enseñar y aprender, en el memorismo de y el encliclopedismo, en la repetición sin comprensión. Una educación así, aun cuando se disponga de computadoras, laboratorios, bibliotecas y una infraestructura de primera, es una educación de segunda, pues priva a niños de y jóvenes de lo fundamental; el derecho a pensar, a comprender, a ser tratados como seres inteligentes, a desarrollarse plenamente como personas.” (Aebli, 1995).
Otro de los aspectos que imposibilitan el cumplimiento de los propósitos que estipulan los actuales planes y programas educativos, es el poco compromiso de los docentes que se encuentran brindando el servicio escolar en los diferentes niveles, dadas las circunstancias de que no cumplen con un perfil a doc, pero ¿por qué permitir que continúen en el sistema? La respuesta es sencilla, vivimos en un país corrupto que necesita cambiar.
Para ser un país competente nuestro México necesita cambiar a fondo, es decir, el cambio debe ser desde cada uno de nosotros el compromiso que los docentes deben asumir, necesita ser real, existen muchas investigaciones que nos permiten conocer cuáles son los aspectos claves que los maestros necesitan poner el práctica, en momentos de reflexión, tomándolos como un mecanismo de valoración educativa en su conjunto.
Por ejemplo, podemos nombrar las aportaciones de Zabalza, (1996), quien nos señala que un docente para ofrecer una educación de calidad necesita dominar las siguientes competencias:


  • Organización de los espacios.

  • Equilibrio entre la iniciativa infantil trabajo dirigido a la hora de planificar y desarrollar las actividades.

  • Atención privilegiada a los aspectos emocionales.

  • Uso de un lenguaje enriquecido.

  • Diferencias de actividades para abordar todas las dimensiones del desarrollo y todas las capacidades.

  • Rutinas estables.

  • Materiales diversificados y polivalentes.

  • Atención individualizada a cada niño y a cada niño.

  • Sistemas de evaluación, toma de notas, etc., que permitan el seguimiento global del grupo y cada uno de los niños/as.

  • Trabajo con los padres y madres y con el entorno (escuela abierta).

Para concluir puedo determinar que la integración de un modelo organizacional, funcional y flexible, que responda a las características y necesidades cambiantes del siglo XXI es una labor que nos corresponde a todos como sociedad unida, que busca la mejora del estilo de vida, considerando las características propias de los individuos, sus necesidades de aprendizaje y la demanda en el desarrollo de competencias tecnológicas que el mundo actual nos exige.


La historia de la evolución es que la vida escapa a todas las barreras. La vida evade los encierros. La vida se expande a nuevos territorios. De manera dolorosa, quizás hasta peligrosa, pero la vida encuentra el modo. No pretendo filosofar, pero así son las cosas”
Michael Crichton
Escrito por: Verónica Garfias Mejía

Escuela de Procedencia: Escuela Normal de Valle de Bravo.

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