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norte en el siglo XX parecen no haber tenido precedentes durante el

milenio, y no pueden ser considerados simplemente como una recuperación

de la “pequeña edad de hielo” de los siglos XV a XIX. Estos

análisis se complementan mediante análisis de sensibilidad de la

representatividad espacial de los datos paleoclimáticos disponibles, que

indican que el calor del último decenio excede el intervalo de confianza

del 95% de la incertidumbre en la temperatura, incluso durante los períodos

más cálidos del último milenio. Más aún, se han completado ahora

varios análisis diferentes que sugieren que las temperaturas del hemisferio

norte en el último decenio han sido más cálidas que en cualquier

otro período de los últimos seis a diez siglos. Este es el lapso en el cual

pueden calcularse las temperaturas descomponiéndolas anualmente

gracias a los anillos de crecimiento de árboles, muestras de hielo,

corales y otros datos indirectos de descomposición anual a escala

hemisférica. Como hay menos datos accesibles, se sabe menos acerca

de las medias anuales antes de los mil años previos al presente y

sobre las condiciones predominantes en la mayor parte del hemisferio

sur antes de 1861.

Es probable que se hayan producido grandes cambios rápidos decenales en la temperatura durante el último máximo glacial y su deglaciación (entre unos 100.000 y 10.000 años atrás), particularmente en las altas latitudes del hemisferio norte. En unos pocos lugares durante la deglaciación, es probable que se hayan producido aumentos locales en la temperatura de 5 a 10°C, en apenas unos pocos decenios. Durante los últimos 10.000 años, hay cada vez más pruebas de rápidos y significativos cambios regionales de temperatura, que forman parte de la variabilidad natural del clima.

B.2 Cambios observados en las precipitaciones y en la humedad de la atmósfera Desde la época del SIE, las precipitaciones anuales en tierra han seguido aumentando en las latitudes medias y altas del hemisferio norte (muy probablemente, serán de 0,5 a 1%/decenio), excepto en Asia oriental. En los subtrópicos (10°N a 30°N), la lluvia en la superficie


Valor instrumental de 1998

Datos instrumentales (1902 d.C.–1999)

Reconstrucción (1000 d.C.–1980)

Reconstrucción (suavizado de 40 años)

Anomalía del hemisferio norte (°C)

relativa a 1961–1990


Figura 5: Reconstrucción de la

temperatura del hemisferio norte (HN)

en el milenio (gris oscuro – anillos de

crecimiento de árboles, corales,

muestras de hielo y registros históricos)

y datos instrumentales (azul) desde

1000 d.C hasta 1999. Se muestran una

versión suavizada de la serie HN (negro)

y dos límites de error tabular (gris claro).

[Basado en la Figura 2.20]


1800 2000

terrestre ha disminuido en promedio (probablemente a un ritmo de un 0,3%/decenio), aunque esto ha mostrado signos de recuperación en los últimos años. Las mediciones de las precipitaciones en la superficie en las tierras tropicales indican que probablemente las precipitaciones hayan aumentado en un 0,2 a 0,3%/decenio durante el siglo XX, pero los aumentos no son evidentes en los últimos decenios y la superficie de las tierras tropicales en las latitudes de 10°N a 10°S es relativamente pequeña con relación a los océanos. Sin embargo, las mediciones directas de las precipitaciones y los análisis modelizados de las precipitaciones inferidas indican que la lluvia también ha aumentado en grandes zonas de los océanos tropicales. Donde y cuando existen, los cambios en el caudal de las corrientes anuales suelen coincidir con los cambios en las precipitaciones totales. Los aumentos de las precipitaciones en las zonas terrestres en las latitudes medias y altas en el hemisferio norte se correlacionan firmemente con los aumentos a largo plazo en la nubosidad total. En contraste con el hemisferio norte, no se han detectado cambios sistemáticos comparables de las precipitaciones en amplios promedios latitutinales en el hemisferio sur.

Es probable que el vapor de agua total en la atmósfera haya aumentado en varios puntos porcentuales por decenio en muchas regiones del hemisferio norte. Se han analizado en algunas regiones los cambios en el vapor de agua durante los últimos 25 años aproximadamente, usando observaciones in situ en la superficie, así como mediciones en la troposfera inferior desde satélites y globos meteorológicos. De la mayoría de los conjuntos de datos más fiables, surge un cuadro de aumentos generales en el vapor de agua en la superficie y en la troposfera inferior durante los últimos decenios, aunque probablemente haya desviaciones según la hora de los datos y variaciones regionales en las tendencias. También es probable que haya aumentado el vapor de agua en la estratosfera inferior en un 10% por decenio, desde que se inició el registro de observaciones (1980).

Los cambios en la nubosidad total sobre las regiones continentales en

las latitudes media y alta del hemisferio norte indican un probable

aumento en la capa de nubes, de un 2% desde principios del siglo XX,

que ahora se ha demostrado que se correlaciona positivamente con
disminuciones en el margen de variación de la temperatura diurna. Se

han demostrado cambios semejantes en Australia, el único continente

del hemisferio sur en que se ha completado este tipo de análisis. Los

cambios en la nubosidad total son inciertos en las zonas terrestres

subtropical y tropical, así como en los océanos.

B.3 Cambios observados en la extensión de la capa de nieve y del hielo terrestre y marino La reducción en la extensión de la capa de nieve y del hielo terrestre se mantiene correlacionada positivamente con el aumento de las temperaturas en la superficie terrestre. Los datos satelitales muestran que es muy probable que haya habido reducciones de un 10% en la extensión de la capa de nieve desde fines de los años sesenta. Existe una correlación muy importante entre los aumentos de las temperaturas terrestres en el hemisferio norte y esas reducciones. Ahora existen amplias pruebas que explican una recesión importante de los glaciares alpinos y continentales en respuesta al calentamiento del siglo XX. En algunas pocas regiones marítimas, los aumentos de las precipitaciones debidos a cambios regionales en la circulación atmosférica han sido más importantes que los aumentos de temperatura en


Cambio climático 2001–– La base científica

los últimos dos decenios, y los glaciares han vuelto a avanzar. En los últimos 100 a 150 años, las observaciones en tierra demuestran que es muy probable que haya habido una reducción de aproximadamente dos semanas en la duración anual del hielo de los lagos y ríos en las latitudes medias a altas en el hemisferio norte.

Las cantidades de hielo marino en el hemisferio norte están disminuyendo, pero no resulta evidente ninguna tendencia significativa en la extensión del hielo marino en el Antártico. Una retracción de la extensión del hielo marino en la primavera y verano del Ártico del 10 al 15% desde los años cincuenta coincide con un aumento de las temperaturas primaverales y, en menor grado, de las temperaturas estivales en las altas latitudes. Hay pocos indicios de que se haya reducido la extensión del hielo marino en el Ártico durante el invierno, cuando las temperaturas han aumentado en la región circundante. En cambio, no hay ninguna relación fácilmente evidente entre los cambios decenales en las temperaturas antárticas y la extensión del hielo marino desde 1973. Después de una reducción inicial a mediados de los años setenta, la extensión del hielo marino en el Antártico se ha mantenido estable, o incluso ha aumentado ligeramente.

Recuadro 2: ¿Qué es lo que modifica el nivel del mar?

El nivel del mar en la línea costera está determinado por muchos fac-cendido durante el último período glacial fue la cantidad de agua acutores

en el medio ambiente mundial que funcionan con un gran mar-mulada en la gran extensión de las capas de hielo sobre los continentes

gen de escalas temporales, desde horas (las mareas) hasta millones del hemisferio norte. Después de la expansión térmica, se prevé que

de años (los cambios en las cuencas oceánicas debidos a la tectóni-la fusión de los glaciares de montaña y de los casquetes de hielo consca

y a la sedimentación). En la escala temporal de los decenios a los tituirá el principal aporte al aumento del nivel del mar en los próxisiglos,

algunas de las mayores influencias sobre los niveles medios mos cien años. Esos glaciares y casquetes de hielo representan sólo

del mar se vinculan con el clima y los procesos de cambio climático. un escaso porcentaje de la superficie de hielos continentales en el

mundo, pero son más sensibles al cambio climático que las capas de

En primer término, cuando el agua del océano se calienta, se expan-hielo más vastas en Groenlandia y en la Antártida, porque las capas

de. A partir de observaciones de las temperaturas oceánicas y resultados de hielo están en climas más fríos, con menos precipitaciones y

modelizados, se cree que la expansión térmica es uno de los principales bajos índices de fusión. En consecuencia, se prevé que las grandes

contribuyentes a los cambios históricos en el nivel del mar. Además, capas de hielo sólo harán un reducido aporte al cambio de nivel del

se prevé que la expansión térmica aportará el mayor componente al mar en los próximos decenios.

aumento del nivel del mar en los próximos cien años. Las temperaturas

de las profundidades de los océanos cambian muy lentamente; por El nivel del mar también recibe la influencia de procesos que no

lo tanto, la expansión térmica continuaría por muchos siglos, aunque están explícitamente relacionados con el cambio climático. El alma-

se estabilizacen las concentraciones de GEI en la atmósfera. cenamiento de agua terrestre (y por ende, el nivel del mar) puede ser

alterado por la extracción de agua subterránea, la construcción de

La cantidad de calentamiento y la profundidad del agua afectada va-embalses, los cambios en la escorrentía superficial y la infiltración a

rían según el lugar. Además, el agua más cálida se expande más que acuíferos más profundos desde los embalses y la irrigación. Quizás

el agua más fría para un determinado cambio de temperatura. La estos factores compensen una fracción importante de la aceleración

distribución geográfica del cambio en el nivel del mar es resultado de prevista en el aumento del nivel del mar por la expansión térmica y la

la variación geográfica de la expansión térmica, los cambios en la fusión de los glaciares. Además, la subsidencia de la costa en las

salinidad, los vientos y la circulación de los océanos. La gama de regiones con deltas fluviales puede influir también sobre el nivel

variación regional es considerable, comparada con el aumento medio local del mar. Los movimientos verticales en tierra firme provocados

del nivel del mar en el mundo. por procesos geológicos naturales, como los lentos movimientos del

manto terrestre y los desplazamientos tectónicos de la corteza, pueden

El nivel del mar cambia también cuando la masa de agua oceánica tener efectos sobre el nivel local del mar comparables a los impactos

aumenta o disminuye. Esto ocurre cuando el agua oceánica es inter-vinculados con el clima. Por último, en las escalas temporales esta-

cambiada con el agua acumulada en tierra. El principal acopio en cional, interanual y decenal, el nivel del mar responde a cambios en

tierra es de agua congelada en los glaciares o en las capas de hielo. la dinámica de la atmósfera y el océano, de los cuales el ejemplo más

En realidad, la principal razón de que el nivel del mar hubiese des-notable es el que se produce durante los episodios El Niño.


Resumen técnico del Grupo de trabajo I del IPCC
Nuevos datos indican que probablemente ha habido una disminución

de aproximadamente un 40% en el espesor del hielo marino en el

Ártico, entre el fin del verano y el comienzo del otoño, entre el período

1958–1976 y mediados de los años noventa, y una disminución considerablemente

menor en invierno. La longitud relativamente breve de los

registros y las muestras incompletas limitan la interpretación de estos

datos. La variabilidad interanual y la variabilidad interdecenal podrían

influir en estos cambios.

B.4 Cambios observados en el nivel del mar

CAMBIOS DURANTE EL REGISTRO INSTRUMENTAL

Según los datos aportados por los mareógrafos, el ritmo de aumento del nivel medio del mar en todo el mundo durante el siglo XX varía entre 1,0 y 2,0 mm/año, con un valor central de 1,5 mm/año (el valor central no debería interpretarse como la mejor estimación) (véanse en el Recuadro 2 los factores que influyen sobre el nivel del mar). Como lo indica la Figura 6, los registros instrumentales más prolongados (dos o tres siglos, como máximo) del nivel del mar local provienen de mareógrafos. Según los muy escasos registros prolongados de mareógrafos, el ritmo medio de aumento del nivel del mar ha sido más amplio durante el siglo XX que durante el XIX. No se ha detectado ninguna aceleración importante en el ritmo de aumento del nivel del mar durante el siglo XX. Esto no es incongruente con los resultados del modelo, debido a la posibilidad de factores de compensación y a lo limitado de los datos.

CAMBIOS PREVIOS AL PERÍODO DE REGISTRO INSTRUMENTAL

Desde la última glaciación (último máximo glacial) hace unos

20.000 años, el nivel del mar en lugares alejados de las actuales

y antiguas capas de hielo ha subido más de 120 m, como resultado de

una pérdida de masa de esas capas de hielo. Todavía se están produciendo

movimientos verticales en zonas terrestres, tanto ascendentes

como descendentes, en respuesta a esas grandes transferencias

de masa de las capas de hielo a los océanos. El aumento más rápido en

el nivel mundial del mar ocurrió hace unos 15.000 a 6.000 años, con un

Amsterdam

Brest


Sheerness

Estocolmo

(sin tendencia

1774–1873)

Swinoujscie/Swinemunde

Liverpool

(pleamar media

ajustada)

Año

Figura 6: Serie temporal del nivel relativo



del mar en los últimos 300 años en Europa

septentrional: Amsterdam, Países Bajos;

Brest, Francia; Sheerness, Reino Unido;

Estocolmo, Suecia (sin tendencia en el

período 1774–1873 para eliminar hasta el

primer orden la contribución del levanta-

miento isostático postglacial);

Swinoujscie, Polonia (antes Swinemunde,

Alemania) y Liverpool, Reino Unido.

Los datos de esta última son de la

“pleamar media ajustada” en vez del

nivel medio del mar e incluyen un término

nodal (18,6 años).

La barra de escala indica ±100 mm.

[Basado en la Figura 11.7]

ritmo medio de unos 10 mm/año. Según datos geológicos, el nivel del

mar eustático (o sea, correspondiente a un cambio en el volumen de los

océanos) puede haber subido con un ritmo medio de 0,5 mm/año en los

últimos 6.000 años y con un ritmo medio de 0,1 a 0,2 mm/año en los últimos

3.000 años. Este ritmo es de alrededor de un décimo de lo que se

produjo durante el siglo XX. En los últimos 3.000 a 5.000 años, es probable

que las oscilaciones en el nivel mundial del mar en escalas temporales

de 100 a 1.000 años, no hayan excedido de 0,3 a 0,5 m.

B.5 Cambios observados en las pautas de circulación atmosférica y oceánica El comportamiento del ENOA (véase una descripción general en el recuadro 4) ha sido atípico desde mediados de los años setenta, comparado con los cien años precedentes; los fenómenos ENOA en la fase cálida son relativamente más frecuentes, persistentes e intensos que la fase fría opuesta. Este comportamiento reciente del ENOA se refleja en variaciones en las precipitaciones y la temperatura en gran parte de las zonas tropicales y subtropicales del globo. Es probable que el efecto general haya sido una pequeña contribución al aumento en las temperaturas mundiales durante los últimos decenios. La Oscilación interdecenal del Pacífico y la Oscilación decenal del Pacífico están asociadas con la variabilidad climática decenal a multidecenal en la cuenca del Pacífico. Es probable que esas oscilaciones modulen la variabilidad del clima relacionada con el ENOA.


Se están caracterizando otros factores de circulación importantes que

afectan el clima en grandes regiones del globo. La Oscilación del

Atlántico Norte (OAN) se vincula con la intensidad de los vientos del

oeste sobre el Atlántico y en Eurasia extratropical. Durante el invierno,

la OAN muestra oscilaciones irregulares en escalas temporales de

interanuales a multidecenales. Desde los años setenta, la OAN invernal

ha estado con frecuencia en una fase que aporta vientos del oeste más

fuertes, que se correlacionan con el calentamiento de la estación fría en

Eurasia. Nuevas pruebas indican que probablemente la OAN y los

cambios en el hielo marino en el Ártico estén estrechamente ligados.


Ahora se cree que la OAN forma parte de una oscilación ártica atmosférica

de mayor escala que afecta gran parte del hemisferio norte extra-

tropical. Ha habido una oscilación antártica semejante en una fase

positiva acrecentada durante los últimos 15 años, con vientos del oeste

más fuertes sobre los océanos meridionales.

B.6 Cambios observados en la variabilidad del clima y en los episodios meteorológicos y climáticos extremos Nuevos análisis muestran que en las regiones en que la precipitación total ha aumentado, es muy probable que haya habido aumentos más pronunciados aún en episodios de precipitaciones intensas y extremas. También ocurre lo contrario. En algunas regiones, sin embargo, los episodios intensos y extremos (o sea, definidos como los que están dentro de los percentiles diez, superiores o inferiores) han aumentado a pesar de que las precipitaciones totales han disminuido


o se mantienen constantes. Esto se atribuye a una disminución en la

frecuencia de los fenómenos de precipitación. En general, es probable

que para muchas zonas en las latitudes medias y altas, principalmente

en el hemisferio norte, se hayan producido aumentos estadísticamente

significativos en la proporción de precipitaciones anuales

totales que corresponde a episodios de precipitaciones intensas y

extremas; es probable que haya habido un aumento del 2 al 4% en la

frecuencia de los episodios de precipitaciones intensas en la última

mitad del siglo XX. En todo el siglo XX (de 1900 a 1995), hubo

aumentos relativamente reducidos en las áreas terrestres del mundo que

experimentaron graves sequías o graves excesos de humedad. En

algunas regiones, como en partes de Asia y África, se ha observado que

la frecuencia e intensidad de las sequías ha aumentado en los últimos

decenios. En muchas regiones, esos cambios están dominados por una

variabilidad climática interdecenal y multidecenal, como el cambio en

el ENOA hacia episodios más cálidos. En muchas regiones, la variabilidad

interdiaria de la temperatura ha disminuido, y aumentos en la

temperatura mínima diaria están prolongando el período sin heladas

en la mayoría de las regiones de latitudes medias y altas. Desde 1950,

es muy probable que haya habido una importante reducción en la frecuencia

de temperaturas medias muy inferiores a la normal de la

estación en gran parte del globo, pero ha habido un aumento menor en

la frecuencia de temperaturas muy superiores a la normal.

No hay ninguna prueba categórica que indique que han cambiado las

características de las tomentas tropicales y extratropicales. Los cambios

en la intensidad y frecuencia de las tormentas tropicales están

dominados por variaciones interdecenales a multidecenales, que pueden

ser considerables, p.ej., en el Atlántico septentional tropical. Debido

a los datos incompletos y a análisis limitados y contradictorios, no

es seguro que se hubiese dado algún aumento a largo plazo y en gran

escala de la intensidad y frecuencia de los ciclones extratropicales en el

hemisferio norte. Se han detectado aumentos regionales en el Pacífico

Norte, partes de América del Norte y Europa en los últimos decenios.

En el hemisferio sur, se han completado menos análisis, pero sugieren

una reducción de la actividad de ciclones extratropicales desde los

años setenta. Análisis recientes de los cambios en condiciones meteorológicas

locales extremas (p.ej., tornados, tormentas y granizo) en

unas cuantas regiones escogidas no ofrecen pruebas categóricas que

sugieran cambios a largo plazo. En general, las tendencias en los condiciones

meteorológicas extremas son notoriamente difíciles de detectar,

por su aparición relativamente rara y su gran variabilidad espacial.

Cambio climático 2001–– La base científica

B.7 La visión de conjunto: Un mundo en fase de calentamiento y otros cambios en el sistema climático Como se ha resumido, ahora está bien documentada una sucesión de cambios climáticos, en particular en los últimos decenios del siglo, con su serie creciente de mediciones directas. En la Figura 7 se muestran esas tendencias en los indicadores de temperatura (Figura 7ª) y en los indicadores hidrológicos y relativos a las tormentas (Figura 7b), y también se indica la certeza de esos cambios.
EN CONJUNTO, ESTAS TENDENCIAS ILUSTRAN LA IMAGEN COMPLETA DE UN

PERÍODO DE CALENTAMIENTO:



  • Se han medido y ajustado independientemente registros de la temperatura en la superficie de las tierras y los océanos (con dos estimaciones separadas en este último caso). Todos los conjuntos de datos muestran tendencias mundiales en ascenso bastante semejantes, con dos períodos principales de calentamiento en todo el mundo: de 1910 a 1945 y desde 1976. Aparece una creciente tendencia a que las temperaturas de la atmósfera en la superficie terrestre, en todo el mundo, aumenten más rápido que las temperaturas en la superficie oceánica en general.

  • Las mediciones con globos meteorológicos muestran que las temperaturas en la troposfera inferior han estado aumentando desde 1958, aunque sólo levemente desde 1979. A partir de 1979, se cuenta con datos satelitales, que muestran tendencias similares a los datos recogidos por globos.

  • La reducción del margen de variación de la temperatura diurna en los continentes coincide con los aumentos en la nubosidad, las precipitaciones y los aumentos en el vapor de agua total.

  • La disminución casi mundial en la extensión de los glaciares de montaña y de la masa de hielo coincide con los aumentos de la temperatura en la superficie, en el mundo entero. Unas pocas excepciones recientes en las regiones costeras son coherentes con las variaciones en la circulación atmosférica y los correspondientes aumentos en las precipitaciones.

  • Las reducciones en la capa de nieve y el acortamiento de las temporadas de congelación en lagos y ríos se relacionan bien con los aumentos de temperatura en la superficie terrestre, en el hemisferio norte.

  • La reducción sistemática de la extensión del hielo marino en primavera y verano y de su espesor en el Ártico es coherente con los aumentos de temperatura en la mayoría de las tierras y océanos adyacentes.


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