Teoría y técnica del cuento



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4.4. Mosaico de definiciones
Si le pedimos a un cuentista que defina qué es el cuento es probable que nos proponga como modelo la clase de cuento que él cultiva. Cuento es cualquier narración que decidamos llamar cuento. Para no parecer demasiado arbitrario, el cuentólogo suele apelar a lo que el público ya sabe. Las introducciones —y el libro que estoy escribiendo es una introducción al estudio del cuento— suponen una imagen previa de la provincia que se va a explorar. Es un círculo vicioso: necesitamos saber primero cuál es el significado del concepto cuyo enunciado es el vocablo «cuento» para luego delimitar sus objetos; pero sólo sabremos qué significa el cuento después de haber analizado esos objetos. Partamos, pues, de la representación general que toda persona culta se hace del cuento y tratemos de precisar las características de los objetos que han suscitado aquella presentación.

He aquí un mosaico de definiciones que extraigo de diversas fuentes (no las identificaré —todo el mundo reconocerá que la primera es Poe— para no distraer al lector con la imagen de un autor particular):

«El cuento se caracteriza por la unidad de impresión que produce en el lector; puede ser leído en una sola sentada; cada palabra contribuye al efecto que el narrador previamente se ha propuesto; este efecto debe prepararse ya desde la primera frase y graduarse hasta el final; cuando llega a su punto culminante, el cuento debe terminar; sólo deben aparecer personajes que sean esenciales para provocar el efecto deseado.»

«Cuento es una idea presentada de tal manera por la acción e interacción de personajes que produce en el lector una respuesta emocional.»

«Cuento es una narración de acontecimientos (psíquicos y físicos) interrelacionados en un conflicto y su resolución; conflicto y resolución que nos hacen meditar en un implícito mensaje sobre el modo de ser del hombre.»

«Un cuento capta nuestro interés con una breve serie de eventos que tiene un principio, un medio y un fin: los eventos, aunque los reconozcamos como manifestaciones de una común experiencia de la vida, son siempre imaginarios porque es imaginación la que nos crea la ilusión de realidad.»

«Un cuento, mediante una secuencia de hechos relativos a la actividad de gente ordinaria que realiza cosas extraordinarias o de gente extraordinaria que realiza cosas ordinarias, invoca y mantiene una ilusión de vida.»

«Un cuento es la breve y bien construida presentación de un incidente central y fresco en la vida de dos o tres personajes nítidamente perfilados: la acción, al llegar a su punto culminante, enriquece nuestro conocimiento de la condición humana.»

«Un cuento trata de un personaje único, un único acontecimiento, una única emoción o de una serie de emociones provocadas por una situación única.»

«El punto de partida de un cuento es un personaje interesante, claramente visto por el narrador, más una de estas dos situaciones (o la combinación de ambas): a) el personaje quiere algo o a alguien y según parece no lo puede conseguir; b) algo o alguien, rechazado por el personaje, según parece va a sobreponerse al personaje.»

«Breve composición en prosa en la que un narrador vuelca sucesos imaginarios ocurridos a personajes imaginarios (si son reales, al pasar por la mente del narrador se han desrealizado).»

«El cuento es una ficción en prosa, breve pero con un desarrollo tan formal que, desde el principio, consiste en satisfacer de alguna manera un urgente sentido de finalidad.»

He aquí mi propia definición:
El cuento vendría a ser una narración breve en prosa que, por mucho que se apoye en un suceder real, revela siempre la imaginación de un narrador individual. La acción —cuyos agentes son hombres, animales humanizados o cosas animadas— consta de una serie de acontecimientos entretejidos en una trama donde las tensiones y distensiones, graduadas para mantener en suspenso el ánimo del lector, terminan por resolverse en un desenlace estéticamente satisfactorio.

5. UN NARRADOR, UN CUENTO, UN LECTOR
5.1. Introducción
La comunicación oral podría reducirse a este simple esquema:


Un hablante










un mensaje










un oyente.

Demasiado simple. En realidad ese hablante y ese oyente no podrían entenderse si no fuera porque ambos viven en la misma circunstancia y las palabras que se pronuncian significan algo gracias a un código convencional de origen histórico-social-antropológico-psicológico. Además, tal esquema es reversible pues en una conversación el oyente puede interrumpir al hablante y convertirse él mismo en hablante.

También sería demasiado simple un esquema de la comunicación escrita que se asemejara al anterior:



Un escritor










un texto










un lector.

Semejanza superficial pues, en el caso de la literatura, el escritor y el lector pueden desconocerse por haber vivido en diferentes lugares y épocas. Además, la comunicación es irreversible: el escritor impone una obra ya concluida que el lector lee después, libre para interpretada en silencio pero no para intercalar palabras en el texto.

El esquema de la comunicación literaria es mucho más complejo. Lo aplicaré al cuento, que es el asunto de este libro:










CUENTO










Hombre







Escritor







Narrador
ficticio




Lector
Ideal




Lector real







Hombre





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