Tema 4: el arte del siglo XIX el arte rococó el arte neoclásico



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E.S.O. CURSO 2014-15

HISTORIA 4º ESO


TEMA 4: EL ARTE DEL SIGLO XIX

1.- EL ARTE ROCOCÓ

2.- EL ARTE NEOCLÁSICO

2.1. La arquitectura

2.2. La escultura

2.3. La pintura



3.- EL ROMANTICISMO

3.1. La arquitectura

3.2. La escultura

3.3. La pintura



4.- EL REALISMO

4.1. La pintura



5.- FRANCISCO DE GOYA

5.1. Biografía

5.2. Los caprichos

5.3. Los cartones

5.4. Los retratos

5.5. Los fusilamientos

5.6. La pintura religiosa

5.7. Las pinturas negras



6.- EL IMPRESIONISMO

6.1. Características

6.2. Principales pintores (Monet, Renoir y Degas)

7.- EL POSTIMPRESIONISMO

7.1. Características

7.2. Principales pintores ( Cezanne, Gaughin y Van Gogh)

1.- EL ARTE ROCOCÓ

El Rococó surgió en Francia en la primera mitad del SXVIII. Fue un arte aristocrático, cortesano, refinado y frívolo, de poco éxito en España.

La decoración rococó se aplicó a los pequeños salones y gabinetes. Se realizaba en estuco, con formas delicadas, ondulantes e irregulares. En España tienen decoración rococó algunas salas del Palacio real de Madrid y del Palacio de la granja de Segovia y el Palacio de Aranjuez.

La pintura utilizó un dibujo difuminado, colores suaves y temas variados (costumbristas, cortesanos, amorosos, exóticos y retratos).

En Francia destacaron Watteau y Fragonard, el autor del columpio y en España, Luis Paret, que pintó a Carlos III comiendo en su corte.

2.- EL ARTE NEOCLÁSICO

Si inició en Francia en la segunda mitad del SXVIII. Fue un arte burgués, austero y racional, basado en la imitación de los modelos griegos y romanos, lo que le restó originalidad. El deseo de someter el arte a unas reglas racionales dio lugar a la aparición de las academias de Bellas Artes, como la de San Fernando de Madrid.



2.1. La arquitectura

Imitó los modelos griegos y romanos. Se construyeron edificios de formas puras y sencillas: iglesias, palacios y edificios públicos, como escuelas, cárceles, mercados u hospitales. En Francia destacó el Panteón; en Gran Bretaña, el Museo Británico y la Galería Nacional; En Alemania, la puerta de Brandemburgo. Y en España, la Puerta de Alcalá, obra de Sabatini, El Museo del Prado y el Observatorio Astronómico, ambos de Juan de Villanueva. Y el Panteón de París



2.2. La escultura

Buscó la belleza ideal, la sencillez y la serenidad. Prefirió los temas mitológicos, de historia antigua y los retratos. El escultor más famoso fue el italiano Antonio Canova. En España destacan la fuente de Cibeles en Madrid, de Francisco Gutiérrez, y el monumento a la defensa de Zaragoza de Álvarez Cubero



2.2. La pintura

Concedió gran importancia al dibujo, se desinteresó por el color y presentó temas mitológicos e históricos. En Francia destacó David, autor del Juramento de los Horacios y el Rapto de las Sabinas. Y en España, el alemán Mengs, decoró los techos de varios salones del Palacio Real y dirigió la real Academia de Bellas Artes de san Fernando.



3.- EL ROMANTICISMO

El Romanticismo fue el movimiento artístico que mejor expresó el individualismo de la burguesía.

Surgió en la primera mitad del SXIX, como reacción al Neoclasicismo y defendió la imaginación, la creatividad, la fantasía y la expresión de los sentimientos.

3.1. La arquitectura

Se inspiró en los estilos del pasado. En el estilo historicista, se construyeron edificios neorrománticos (catedral de Marsella), neogóticos (Parlamento Británico) y neobarrocos (Ópera de Paris) y en el estilo ecléptico se combinaros varios estilos históricos en un mismo edificio.

La única innovación vino del empleo de nuevos materiales proporcionados por la industria (hierro y cristal), que originó edificaciones como estaciones de ferrocarril, o el Palacio de Cristal de Londres.

En España se realizaron edificios de estilo neorrománico, neogótico y neomudéjar o clasicista como el Congreso de los Diputados de Madrid o el Liceo de Barcelona. Muchos edificios fueron civiles, como mercados, ayuntamientos y bancos.

La nueva arquitectura del hierro y del cristal, se empleó en edificios funcionales como la Estación de Atocha de Madrid (1851) o el Puente de Triana en Sevilla (1852)

3.2.- La escultura

Se caracterizó por el movimiento y la expresividad de los rostros. Un buen ejemplo es el relieve de la Marsellesa de François Rude.

En España tuvo poco desarrollo. Sus realizaciones más habituales fueron retratos y los monumentos urbanos. Entre las figuras más representativas está Ricardo Bellver, cuyo Ángel caído es la única estatua del mundo dedicado al demonio.

4.- EL REALISMO

Se manifestó primordialmente en la pintura. Sus características principales fueron la inspiración en la realidad y la representación de temas de la vida cotidiana, protagonizada por el pueblo. Millet, reflejó la vida del campesinado tradicional en el Ángelus.

Gustave Coubert, mostró la dureza del trabajo de las clases populares en los picapedreros.

En España se cultivó la pintura histórica. Fue muy demandada por las instituciones. En general son cuadros de mayor tamaño, colores sobrios, donde se concede gran importancia al detalle.



5.- FRANCISCO DE GOYA

5.1.- Biografía

Francisco de Goya y Lucientes nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos, un pueblecito de la provincia de Zaragoza. Se formó en el taller de José Luzán y posteriormente viajó a Roma, donde estudió el barroco italiano.

Su boda con Josefa Bayeu en 1773, hermana de los pintores Francisco y Ramón Bayeu, facilitan su instalación en la Corte, donde bajo la dirección de Mengs. Comienza a pintar cartones para la Real Fábrica de Tapices.

Hacia 1790 Goya sufre una enfermedad que le deja sordo.

La vuelta de Fernando VII y la instalación del absolutismo en el país hacen que Goya se exilie a Burdeos. Sus últimos años los pasó allí, donde falleció en 1828. Su última obra es la Lechera de Burdeos.

Se le ha considerado como el primer pintor moderno ya que muchos de los movimientos pictóricos posteriores beberán de su obra, como el Impresionismo y el Expresionismo.



5.2.- Los caprichos

La sordera lo lleva al aislamiento y a la introspección, deja de contemplar la sociedad como un conjunto de costumbres amables y empieza a considerar el lado negativo, como plasmará en Los Caprichos. Son ochenta y cuatro grabados en los que destacan claramente cuatro temas principales: la corrupción de las costumbres, en las que tienen un gran papel la prostitución y el celestinaje; la superstición y la brujería; el anticlericalismo, apoyado en los vicios de los clérigos y en su poder sobre las personas y la ignorancia. El pintor se sirve de la ambigüedad para dar una visión crítica. Por ejemplo, en Están calientes se mantiene la incertidumbre entre si se trata de la sopa que comen glotonamente los frailes o de los frailes mismos, o en El sueño de la razón que produce monstruos.

Su intención es generalizar, universalizar, la multitud se convierte en la protagonista de las escenas y la individualidad desaparece. Critica el mundo en el que vive porque está corrompido, satiriza los defectos sociales y las supersticiones de la época. La vieja dama y sus galanes, Nadie nos ha visto, No grites tonta, etc.

5.3.- Los cartones

Son un conjunto de cincuenta pinturas sobre lienzo, con temas de caza y de la vida cotidiana en la corte.

Son pintados a lo largo de veinte años, entre 1775 y 1792. Son cartones preparatorios para la manufactura de los tapices.

Están distribuidos en siete series y destinados a la decoración de distintos aposentos del rey y de su familia en los sitios reales de El Escorial y el Pardo.

Tenía poco libertad creativa, ya que le decían que tenía que pintar. Pintaba sobre cartón y cuando se lo aprobaban lo pasaba al tamaño del tapiz.

Los cartones fueron los que forjaron a Goya como pintor y los que le introdujeron en los caminos de la libertad formal. Los primeros cartones para tapiz revelan la influencia de Francisco Bayeu, Tiépolo, Mengs y Velázquez. Representa temas populares, costumbristas, ofreciendo una visión fresca y amable de la vida madrileña, ferias, fiestas, romerías, verbenas y juegos como La pradera de San Isidro o La gallina ciega.

A lo largo de los cartones el tema irá adoptando una atención crítica sarcástica como se observa en algunos detalles de Riña en la ventana nueva, El ciego de la guitarra y La boda.

5.4. Los retratos

En 1785 se convierte en pintor del rey Carlos III y en 1799 en pintor de cámara del rey Carlos IV. Inicia grandes retratos, La marquesa de Solana o La Duquesa de Alba, que culminarán en La familia de Carlos IV. Todas estas obras, aunque siempre de compromiso por las exigencias de su clientela, revelan los cambios estilísticos de Goya. Ocupan un papel principal la pincelada suelta y la preocupación por la luz. La luz aparece sobre todo en el tratamiento espacial y en los ropajes.

Algunos de estos retratos destacan por la penetración psicológica, no capta simplemente los rasgos físicos, sino que traspasa la apariencia para indagar en los rasgos anímicos y mostrar su antipatía o simpatía por el personaje.

La familia de Carlos IV representa la familia real, aunque se salta el protocolo ya que es la reina el centro. Inspirada en Las Meninas de Velázquez, aquí también aparece el pintor trabajando. Sorprende el estatismo, las posturas hieráticas de las figuras, que puede considerarse un efecto buscado para concretar la atención en la expresión de los rostros, sacando a la luz la verdadera fisonomía de los personajes. Las mujeres antes de cumplir los treinta años, ya estaban desdentadas y la reina lo sufría, por lo que le hicieron una dentadura postiza, aunque como no la podía ver delante la pinta desdentada. Fernando VII lo pinta aceptable porque todavía le caía bien

La gran época de madurez en el dominio del retrato la alcanzó a finales del siglo XVIII cunado pinta “Retrato de la Duquesa de Alba”, “Condesa de Chinchón”, “Jovellanos”, “Maja vestida”, “Maja desnuda”, etc. Estos dos últimos parecen ser retratos de la misma persona, encargados al parecer por Godoy , aunque esto no está claramente probado. Lo que sí está claro es que por primera vez el desnudo en España no se justifica por el tema mitológico, sino que es una mujer real, de carne y hueso, en la que incluso se refleja el vello púbico, y tal vez esté basada en la anatomía de la Duquesa de Alba (cuerpo fino, delgada, cintura estrecha, menuda, etc.). Respecto a la gama cromática destacan los colores fríos, lo que, junto a la precisión en el dibujo, hacen encuadrar la obra dentro del estilo neoclásico. El contraste entre la piel casi nacarada de la mujer y la tela que recubre la cama, entre los rosados y los blancos es magistral, lo mismo que el resto de calidades táctiles de la obra. Además de blancos y rosas las tonalidades de los verdes son soberbias en contraste con los anteriores. En lo que se refiere a la pincelada, combina la técnica suelta en partes como los volantes de los almohadones con la abigarrada en el cuerpo de la mujer. Respecto a la “Maja vestida”, se trata de una mujer aristócrata, debido al traje que lleva, en postura provocativa, realizada con una técnica un tanto más suelta que la anterior y con un colorido más claro y luminoso que su compañera.


5.5. Los fusilamientos

Goya vivió entre dos épocas históricas, el Antiguo Régimen, con las monarquías absolutas y los estamentos privilegiados y el Régimen Liberal, nacido de los principios revolucionarios franceses, con la exaltación de las clases medias y la soberanía popular. La Guerra de la Independencia en 1808, intensificó su veta pesimista y crítica. La relación entre artista y sociedad en Goya será evidente. Lo que ve en la guerra no es la lucha entre dos frentes, sino la violencia y la crueldad, la miseria humana, el aplastamiento del inocente, la desolación y el exterminio. Es enormemente realista en cuanto a los hechos y se sitúa al lado del pueblo que es quien padece los acontecimientos.

Las obras célebres de este periodo son El 2 de Mayo de 1808, Los fusilamientos del 3 de Mayo de 1808 y la serie de grabados titulados Los desastres de la guerra.

En El 2 de Mayo de 1808 le interesa la imagen de la multitud. No hay ningún protagonista individual, los gestos y la expresión de los personajes sirven para dar significado al conjunto.


En Los fusilamientos del 3 de Mayo de 1808, el pelotón de ejecución formado por soldados franceses son personajes anónimos, solo interesa su función. Entre los patriotas ejecutados se encuentran las diferentes actitudes ante la muerte, como un hombre que alza los brazos increpando a sus ejecutores, otro que reza arrodillado, otro que llora de terror y la figura en escorzo situada en primer plano que es un cadáver.

Goya se preocupa por la tipificación, es decir, la presentación de lo universal a través de lo particular o concreto. Esto se hace más patente todavía en Los desastres de la guerra, que es una brutal crítica a la crueldad del conflicto armado.

El Coloso representa la invasión de las tropas napoleónicas en España. Aquí la línea ha desaparecido, destaca la intensidad en la utilización del negro y la agresividad de las manchas, que produce una auténtica descomposición de las formas.

5.6. La pintura religiosa

Goya fue un pintor que tocó todo tipo de géneros a lo largo de su dilatada carrera, por tanto cultivó también las pinturas religiosas pese a que su temperamento y estilo no se inclinaba hacia las mismas. De hecho a su vuelta de Italia inició su primera obra importante, la bóveda del “Coreto de la basílica del Pilar de Zaragoza” (1771-1772) en la que representa la “Adoración del nombre de Dios”, en la que se aprecia la influencia de pintores italianos como Giaquinto y Lucas Jordán, representantes ambos del tardobarroco. La escena que pinta Goya representa en el centro al símbolo de Dios, un triángulo perfecto, con dos grupos de seres angélicos y personajes celestiales situados a distinta altura, todos ellos rodeados de un mar de nubes. La composición se estructura a base de diagonales y triángulos y en cuanto a los colores, han perdido intensidad al estar tal vez en exceso diluidos en agua.

Otro de los encargos que recibe es para pintar la Cartuja del Aula Dei de Zaragoza, en 1773-74, con un ciclo del nacimiento y vida de la Virgen María. Distribuye las escenas a lo largo de los muros, arrancando con “San Joaquín y Santa Ana”, continuando con “El nacimiento de la Virgen”, “Los Desposorios de la Virgen y San José”, la “Visitación”, “La Circuncisión”, “Adoración de los Reyes Magos” y la “Presentación de Jesús en el templo”. En estas obras se ve la maestría de oficio del artista a la hora de enfrentarse a las grandes composiciones, destacando la colocación de arquitecturas y personajes, aunque de una forma un tanto académica, como corresponde a las pinturas de su juventud.

Una de sus obras maestras fue la decoración de la iglesia de San Antonio de la Florida de Madrid en 1798. En la cúpula de la misma representó un milagro de San Antonio de Padua (santo al que está dedicada la iglesia, pese a que su nombre popular sea de la Florida), concretamente el que el santo realizó al preguntar a un fallecido si era cierto o no que el padre de San Antonio lo había asesinado, a lo que respondió éste evidentemente que no. El pintor elige precisamente ese momento para representarlo y, aunque la leyenda sitúa la acción en Lisboa, de donde eran los padres del santo, él la trae hasta Madrid, ya que asisten como espectadores de la escena personajes populares del momento como majas, chulapas, etc. Precisamente los personajes que asisten al milagro lo contemplan tras una barandilla, actuando con gran naturalidad, como si fuese una escena cortesana o incluso popular, con dinamismo en las conversaciones y en las disposiciones de los personajes. La barandilla se abre a cielo abierto. La técnica es de una pincelada muy suelta, ciertamente expresionista, por primera vez en la obra del artista, logrando plasmar una escena realmente popular, acercando el milagro a las clases populares. En esta ocasión, los colores tienen más brillo y variedad que en Zaragoza, debido al uso del temple para los retoques y al toque suelto del pincel.

Tras la Guerra de la Independencia (1808-1813) pinta dos cuadros religiosos de gran dramatismo que delatan una profunda emoción religiosa y una intensa expresión mística, “La última comunión de San José de Calasanz” y “La Oración en el huerto” de 1819, siendo el último un boceto. Se trata de una pintura de mancha, que técnicamente tienen como base el negro, realizados a brochazos de gran efecto, materializados en pinceladas densas totalmente expresionistas.

El Cristo de Goya, lo pinta con cuatro clavos, y no se le ve con mucho sufrimiento. En este cuadro quiere hacer un homenaje a Velázquez, ya que hace un estudio anatómico y sigue las tendencias de Mengs que era el jefe de la Academia.



5.7. Las pinturas negras

En la última etapa de su vida, Goya se quedó sin amigos, su sordera fue en aumento, tuvo problemas con la inquisición y se volvió solitario y huraño, y como si todo eso fuera poco, cargaba ya con 74 años.


Es en esta etapa cuando realiza las llamadas pinturas negras, pintadas con colores oscuros y sombríos sobre las paredes de su casa madrileña, la popularmente conocida como “Quinta del sordo”.

Es un conjunto de catorce escenas para su casa. Decora dos habitaciones, en las plantas baja y alta.

Se pintaron directamente sobre la pared seca, no al fresco y en la mezcla de los pigmentos se utilizó el óleo. Como era su casa la pinta como él quiere sin que nadie le pueda decir nada. No le explica a nadie lo que quiso transmitir. Tenía preocupación y estrés y sabía que la muerte estaba cerca.

Predomina el negro y abandona la representación de lo visible creando un mundo lleno de monstruos. En Saturno devorando a sus hijos no pinta simplemente un tema mitológico, sino que presenta el horror, un mundo poblado por el miedo y la superstición.


Los temas son siniestros, fantasmagóricos y sórdidos: brujería, aquelarres, violencia, personajes tenebrosos, etc. La España de su época (principios del siglo XIX) queda retratada en su vertiente más horrible y oscura.

Antes de que la Quinta del sordo fuese demolida, las pinturas fueron arrancadas de la pared y trasladadas a lienzos, pero la técnica en aquellas épocas no era muy avanzada y el responsable del trabajo destruyó partes, añadió otras y no fue realmente muy respetuoso con el original de Goya.
Los cuadros son de lo más expresivo que podemos encontrar, los temas muy originales, y la visión de todo ello, completamente pesimista.

6.- EL IMPRESIONISMO

6.1. Características

El Impresionismo es un movimiento pictórico que surge en Francia a finales del S. XIX en contra de las fórmulas artísticas impuestas por la Academia Francesa de Bellas Artes, que fijaba los modelos a seguir y patrocinaba las exposiciones oficiales en el Salón parisino.

El objetivo de los impresionistas era conseguir una representación del mundo espontánea y directa.

El Impresionismo parte del análisis de la realidad. Hasta ahora la pintura reproducía un escenario en el que ocurría un acontecimiento que conformaba el mensaje para el espectador. Ahora, se quiere que la obra reproduzca la percepción visual del autor en un momento determinado, la luz y el color real que emana de la naturaleza en el instante en el que el artista lo contempla. Se centrarán en los efectos que produce la luz natural sobre los objetos y no en la representación exacta de sus formas ya que la luz tiende a difuminar los contornos. Ven colores que conforman cosas, y esto es lo que plasman, formas compuestas por colores que varían en función de las condiciones atmosféricas y de la intensidad de la luz. Todo esto hace que elaboren una serie de un mismo objeto en diferentes circunstancias atmosféricas y temporales, no les importa el objeto, sino las variaciones cromáticas que sufre éste a lo largo del día.

Los impresionistas eliminaron los detalles minuciosos y tan sólo sugirieron las formas, empleando para ello los colores primarios (azul, rojo y amarillo) y los complementarios (naranja, verde y violeta). Consiguieron ofrecer una ilusión de la realidad aplicando directamente sobre el lienzo pinceladas de color cortas y yuxtapuestas.

Aunque los hallazgos del impresionismo francés resultaron decisivos para la pintura del S. XX, conceptos como los de luz y color se encontraban ya en la pintura veneciana de mediados del S. XVI. Efectos que también están presentes en obras realizadas por Hals, Velázquez y Goya.

El término impresionistas les fue impuesto de modo peyorativo por el crítico Louis Leroy al ver la obra de Monet Impresión atardecer o Impresión sol naciente en la exposición de 1874. Lo habitual era exponer en el Salón Oficial, pero los nuevos artistas, conocidos como "Los Rechazados", tenían que buscar lugares alternativos donde les permitieran exhibir sus obras.

6.2. Principales pintores (Monet, Renoir y Degas)


  • Eduard Manet (1832-1883)

Se sitúa a caballo entre el realismo y el Impresionismo. Muchos han clasificado su estilo como naturalista porque se basa en la observación de la realidad y su plasmación sin alteración alguna. Representa la vida tal cual, sin adorno ni metáfora. Por ello sus obras suscitan escándalos y polémicas como en su Desayuno sobre la hierba que provocó la hostilidad de los críticos conservadores. El tema ya contaba con antecedentes en el Renacimiento, pero Manet lo interpreta adecuándolo a la modernidad.

Lo mismo sucede con Olimpia, para su desnudo no necesitó diosas ni musas como en el Renacimiento y en el Barroco, sino que representaba el desnudo de una prostituta, una mujer de la vida contemporánea. Para captar la realidad y la fugacidad utilizó la pincelada rápida y empastada, rasgo que identificará al Impresionismo. Por ello podría decirse que Manet fue su precursor.



  • Monet (1840-1926)

Es uno de los pintores que más contribuye al movimiento. Nunca derivó hacia otras corrientes artísticas, sino que se mantuvo fiel al Impresionismo hasta su muerte.

Su máxima preocupación es plasmar la vibración cromático-lumínica en sus lienzos. La luz engendra el color y la forma. Sus temas preferidos son las marinas, las escenas fluviales y los paisajes. Ejemplos: Impresión atardecer, Regatas en Argentuil, Las amapolas, Paseo con sombrilla, La estación de San Lázaro, La Catedral de Rouen.



  • Degas (1834-1917)

Es un impresionista más de la forma que del color. Es un hábil dibujante, le preocupó captar el movimiento con fidelidad, de ahí que desarrollara temas como las bailarinas y las carreras de caballos.

Es un gran observador de la mujer, capta las posturas más insólitas, las poses naturales e instantáneas. Algunas de sus obras son: Clase de danza, La bebedora de ajenjo, Bailarina en la escena, Planchadores, Carreras. Cultivó el dibujo en detrimento del color, por lo que no armonizó bien con el Impresionismo, y tampoco con las tendencias conservadoras por sus temas contemporáneos.



  • Renoir (1841-1919)

Ofrece una interpretación más sensual del Impresionismo. Se pone en relación con los pintores del S. XVIII que mostraban la sociedad galante del Rococó.

En sus creaciones muestra la alegría de vivir, incluso cuando los protagonistas son trabajadores. Siempre son personajes que se divierten, en una naturaleza agradable. Trató temas de flores, escenas dulces de niños y mujeres y sobre todo el desnudo femenino, que recuerda a Rubens por las formas gruesas.

Renoir posee una vibrante y luminosa paleta que hace de él un impresionista muy especial. El palco, El columpio, El Moulin de la Galette, Le dèjeuner des canotiers, Bañistas, son sus obras más representativas.


  • Otros genios del impresionismo: Sisley, Pisarro

Tan fiel como Monet a la técnica del Impresionismo se mantuvo Sisley (1839-1899), que fue exclusivamente un pintor paisajista y será Pisarro (1830- 1903), quien lleve hasta las últimas consecuencias el estudio de la luz y el color llegando al post-impresionismo y al puntillismo.

Los autores impresionistas no tenían conciencia de grupo, aunque todos reivindican la libertad a la hora de seleccionar el motivo pictórico, cada uno plasmará lo que ve. Es un arte íntimo arraigado en el sentimiento de la originalidad individual, que se inicia con las vivencias personales y con las experiencias en soledad.

A principios de 1880 estas diferencias estilísticas y las cuestiones personales comenzaron a agudizarse y el Impresionismo como movimiento de vanguardia acabó diluyéndose. De sus cenizas comenzaron a gestarse las propuestas de otros artistas que darán lugar al post-impresionismo y al neoimpresionismo.

En España, el Impresionismo tuvo varios seguidores que manifestaron su preocupación por la luz. Entre ellos destacan Regoyos, Sorolla, Rusiñol y Casas.



7.- EL POSTIMPRESIONISMO

7.1. Características

El impresionismo, con su afán por captar la luz del natural, había ido disolviendo las formas en su ambiente y todos los elementos del cuadro habían ido perdiendo volumen, dibujo y sentido del espacio. En los últimos años del XIX y principios del XX nos encontramos con unos pintores que partiendo del impresionismo, derivan hacia una pintura personal que anuncian algunos de los movimientos pictóricos más importantes del siglo XX. El postimpresionismo supone entre otras cosas una recuperación de la importancia del dibujo y de la preocupación por captar no sólo la luz sino también la expresividad de las cosas y de las personas iluminadas. Su trascendencia para la evolución del arte es, si cabe, mayor que la de los pintores impresionistas.



Algunas características generales, con inclusión del pintor que mejor las representa:
- Interés por la construcción de la forma, el dibujo y la expresividad de los objetos y figuras humanas.
- Conciliación entre efecto volumétrico (conculcado por el fulgor luminoso impresionista que casi había desmaterializado las formas) y el gusto puramente estético (Cézanne).
- Concepción del cuadro a base de cuerpos rigurosamente geométricos (Cézanne)).
- Empleo de colores contrastantes para distendir y definir los planos y formas.
- Efectos pictóricos basados en búsquedas estructurales, espaciales y cromáticas.
- Utilización de colores puros con gran carga emotiva ( Van Gogh) y modulados (Gauguin)).
- Creaciones imaginativas a base de pinceladas cursivas que intentan expresar la angustia y el desconsuelo interior (V. Gogh).
- Interés por lo exótico (Gauguin) y los bajos fondos (Toulouse-Lautrec).
- Creación de composiciones simplificadas y estáticas, buscando la armonía de las masas cromáticas encerradas en perfiles bien ceñidos (Gauguin).

7.2. Principales pintores ( Cezanne, Gaughin y Van Gogh)

  • Paul Gauguin.

Se inicia en el impresionismo con Pissarro; deja una vida confortable, familia, mujer e hijos y se instala pobremente en París y Bretaña y después se traslada a Tahití, donde pinta sus series de mujeres tahitianas. Destaca por el uso tan expresivo que hace del color con tonos fuertes, vivos y muchas veces arbitrarios que dispone en grandes planos delimitados por ritmos lineales curvos. Tiene dos temas preferentes: el mundo exótico de Tahití y el "primitivismo" de Bretaña. Su obra es preferente del simbolismo y su sentido del color influirá en los fauvistas y expresionistas. Renuncia a la perspectiva, suprime el modelado y las sombras e identifica la sensación de plano igual que en las pinturas japonesas.


  • Paul Cézanne.

En su pintura se recupera el volumen gracias a la geometría, el dibujo y la definición de las formas mediante pinceladas que han sido llamadas constructivas; todo esto sin renunciar al color de gran intensidad mediante los contrastes y las sombras coloreadas. En sus cuadros se potencia el primer plano y realiza pequeñas distorsiones fruto de la utilización de más de un punto de vista (bodegones). Su pintura es el punto de arranque del cubismo y ha influido en coloristas como Matisse. Los jugadores de cartas, la montaña de Santa Vitoria.

  • Van Gogh.

Se establece en Arlés entusiasmado por la luz de la Provenza pinta figuras y paisajes de formas serpenteantes y flamígeras que traducen su fuego interior. Es un apasionado del color como vehículo para expresar las frecuentes depresiones y angustias que padeció. Su pincelada es muy característica, sinuosa, cursiva y espesa; los colores son a veces agresivos con contrastes no frecuentes- amarillo sobre naranja-. Abre las puertas al expresionismo del XX. Autorretrato, Noche estrellada, La siembra,...


  • Toulouse-Lautrec.

Nos refleja el ambiente de los salones nocturnos: bailarinas, cantantes y prostitutas son sus modelos. En su técnica el dibujo, la captación del movimiento y la carga irónica y caricaturesca es esencial. Fue el impulsor del cartel. En sus obras, destaca: Moulin Rouge.

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