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T R I B U N A L S U P R E M O

Sala de lo Penal
SENTENCIA




Sentencia Nº: 891/2008
Fecha Sentencia: 11/12/2008
Ponente Excmo. Sr. D.: José Ramón Soriano Soriano





Segunda Sentencia




RECURSO CASACION :1419/2007
Fallo/Acuerdo: Sentencia Estimatoria Parcial
Señalamiento: 08/10/2008
Procedencia: Audiencia Provincial de Almería. Sección Tercera.
Secretaría de Sala: Ilma. Sra. Dña. María Josefa Lobón del Río
Escrito por: TCP


- ATENTADO CONTRA LA INTEGRIDAD MORAL, LESIONES

E IMPRUDENCIA.

* Caracterización del delito del art. 175 C.P. No concurren los

elementos tìpicos, especialmente de carácter subjetivo.

* Aplicación del art. 142-1º C.P. Influencia causal coadyuvante

en el resultado mortal.

* Lesiones graves o leves (art. 147 y 617 del C.P.). Concepto de

tratamiento médico.



Nº: 1419/2007
Ponente Excmo. Sr. D.: José Ramón Soriano Soriano
Fallo: 08/10/2008
Secretaría de Sala: Ilma. Sra. Dña. María Josefa Lobón del Río

TRIBUNAL SUPREMO

Sala de lo Penal
SENTENCIA Nº: 891/2008

Excmos. Sres.:
D. Juan Saavedra Ruiz

D. José Ramón Soriano Soriano

D. Miguel Colmenero Menéndez de Luarca

D. Juan Ramón Berdugo Gómez de la Torre

D. Enrique Bacigalupo Zapater



En nombre del Rey
La Sala Segunda de lo Penal, del Tribunal Supremo, constituída por los Excmos. Sres. mencionados al margen, en el ejercicio de la potestad jurisdiccional que la Constitución y el pueblo español le otorgan, ha dictado la siguiente
SENTENCIA

En la Villa de Madrid, a once de Diciembre de dos mil ocho.

En los recursos de casación por infracción de ley y quebrantamiento de forma que ante Nos pende interpuesto por EL MINISTERIO FISCAL, los acusados: JOSÉ MANUEL RIVAS RUIZ, representado por el Procurador Sr. Lledó Moreno, MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ PARRÓN Y JOSÉ ANTONIO MORENO FERNÁNDEZ , representados por el Procurador Sr. Lledó Moreno, la acusación particular D. JUAN JOSE MARTÍNEZ LOPEZ y Dª NABILA OUBBAD, representados por la Procuradora Sra. Cardeñosa Cuesta, y la acusación popular ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ESPAÑA, representada por la Procuradora Sra. Ayuso Gallego, contra sentencia de fecha veintisiete de abril de dos mil siete de la Audiencia Provincial de Almeria, Sección Tercera, que entre otros pronunciamientos condenó al primero de dichos acusados por un delito de atentado no grave contra la integridad moral y por una falta de lesiones y a los dos restantes por una falta de lesiones, los componentes de la Sala Segunda del Tribunal Supremo que arriba se expresan se han constituido para la deliberación y fallo bajo la Presidencia del primero de los indicados y Ponencia del Excmo Sr. D. José Ramón Soriano Soriano, quien expresa el parecer de la Sala.

Ha sido parte recurrida: el Abogado del Estado y Domingo Jodar Moya, José Raúl Ayuso Escudero, José Antonio Muñoz Montes, José Antonio Sanchez Granero, Antonio Marcos Vega Ávila, representados por el Procurador Don Jose Lledó Moreno.





I. ANTECEDENTES

1.- El Juzgado de Instrucción número 1 de Roquetas de Mar instruyó Diligencias Previas número 1633/2005 (P. Abreviado nº 3/2006) contra los acusados : JOSÉ MANUEL RIVAS RUIZ, ANTONIO MARCOS VEGA ÁVILA, DOMINGO JODAR MOYA, MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ PARRÓN, JOSE ANTONIO SÁNCHEZ GRANERO, JOSÉ RAUL ACUYO ESCUDERO, JOSÉ ANTONIO MORENO FERNÁNDEZ, JOSÉ ANTONIO MUÑOZ MONTES y ANTONIO GARCÍA RODRÍGUEZ, y, una vez concluso, lo remitió a la Audiencia Provincial de Almeria que con fecha 27 de abril de 2007 dictó sentencia que contiene los siguientes HECHOS PROBADOS:
"Sobre las 16,15 horas del día 24 de julio de 2005, Juan Martinez Galdeano, tras su implicación en un accidente de tráfico de carácter leve - en el cual, éste, con su vehículo, al querer adelantar al que le precedía, dio en el espejo retrovisor izquierdo de este automóvil, arrancándolo y dejándolo unido al coche sólo por los cables - accidente acaecido en el casco urbano de la localidad de Roquetas de Mar, a la altura del barrio de San Julian, se vio perseguido e increpado por varios individuos ocupantes y familiares del otro vehículo al que había rozado, ante lo cual se dirigió hacia las dependencias del Cuartel de la Guardia Civil, sito en la calle Duque de Ahumada s/n de la referida localidad, lugar donde se encontraban destinados los, finalmente, ocho agentes acusados, José Manuel Rivas Ruiz, Teniente y Jefe del Puesto, los funcionarios José Antonio Moreno Fernández, Antonio Marcos Vega Avila, Maria José Sanchez Parrón, Domingo Jodar Moya, José Antonio Sánchez Granero y José Antonio Muñoz Montes, y el funcionario en prácticas, Jose Raúl Acuyo Escudero, así como Antonio García Rodriguez, inicialmente imputado, todos ellos, mayores de edad y sin antecedentes penales.
Juan Martinez Galdeano -persona de constitución obeso-atlética, con un índice de masa corporal superior a 21, en concreto de 31 (107,5 kgs. de peso y 1,86 m. de altura), con una reducción arteriosclerótica de entre 10 y el 40% en el calibre de las arterias coronarias, y que, entre sus antecedentes clínicos, consta adición a opiáceos, cocaína y alcohol- al presentarse en el Acuartelamiento de la Guardia Civil había realizado un consumo previo de cocaína y bebidas alcohólicas, entre diez y doce horas antes, y todavía con cocaína en sangre, en una concentración de 0,20 mg/1, se había administrado, aproximadamente en la media hora anterior de su llegada al Cuartel, una dosis o "papelina" de mezcla de heroína y cocaína.

Este consumo de cocaína le produjo un "delirio agitado" que ya se manifestaba en su fase inicial cuando entró en el Acuartelamiento.
Una vez en el referido Acuartelamiento, Juan Martinez Galdeano requirió ayuda de dos de los tres agentes que se encontraban en ese momento de servicio en el Puesto, los acusados DOMINGO JODAR MOYA, como guardia de puertas, y ANTONIO MARCOS VEGA AVILA, que junto con MARÍA JOSE SÁNCHEZ PARRÓN, se hallaba en las oficinas, manifestándoles Juan Martinez Galdeano a los dos primeros que le venían persiguiendo, que le querian matar y que había consumido "de todo", invitándole Domingo Jodar y Antonio Marcos Vega a que permaneciera en el interior de las dependencias, mientras disuadian a sus perseguidores, familiares e implicados en el incidente de circulación, puesto que se habían presentado también todos ellos en el Cuartel momentos después, primero, parte de aquellos familiares, un hombre y una mujer, e instantes más tarde los demás, indicándoles a éstos los agentes Domingo Jodar Moya y Antonio Marcos Vega Avila que se trasladaran a las dependencias municipales de la Policia Local, competente para la instrucción del accidente de tráfico ocurrido, y al Centro Médico para que examinase el dolor que decía tener en el cuello el conductor del vehículo dañado.
Sobre las 16,33 h, cuando estas personas ya se habían retirado del Acuartelamiento -llegando Antonio Marcos Vega Avila a acompañarlas hasta el exterior y quedando en ese momento Domingo Jodar Moya en la puerta, y en el interior Juan Martinez Galdeano- éste, pese a que ambos agentes le habían indicado que permaneciese dentro de las dependencias para evitar un enfrentamiento con sus perseguidores y, también hasta tanto llegase una dotación de la Policía Local que le practicaría la prueba de alcoholemia, haciendo caso omiso de lo manifestado por dichos agentes, hallándose Domingo Jodar Moya y Antonio Marcos Vega Avila en la puerta de entrada a las dependencias, ocupando prácticamente entre ambos el hueco de la misma, Juan Martínez Galdeano pretendió pasar de costado entre los dos acusados, cosa que hizo, indicándole nuevamente, Antonio Marcos Vega y Domingo Jodar, que pasara al interior, desatendiendo otra vez la indicación de éstos, marchándose, no hacia la puerta de salida, situada enfrente, sino hacia la parte izquierda del Cuartel, y dando un empujón a Antonio Marcos Vega, continuó por el lado izquierdo de dicha puerta, y de allí, a la zona de aparcamiento, situada en el lado opuesto, saliendo entonces, tras él, ambos agentes, quienes consiguieron darle alcance a la altura de los citados aparcamientos del Acuartelamiento.

De vuelta hacia las dependencias, y habiendo salido en apoyo de sus compañeros, al oír el alboroto producido, Maria José Sanchez Parrón, que inicialmente había permanecido en el interior de las oficinas, se produjo un intenso forcejeo entre los tres agentes mencionados y Juan Martinez Galdeano, ante la fuerte resistencia que éste oponía, forcejeo en el curso del cual se le cayeron los pantalones tipo bermudas que llevaba, y ya frente a la misma puerta de las dependencias, tras unos minutos en los que los tres agentes trataban de levantarlo del suelo donde había caído, revolviéndose él boca arriba y boca abajo, y uniéndose en ese momento al grupo el funcionario en prácticas JOSE RAUL ACUYO ESCUDERO, que acababa de llegar al Cuartel, junto a su compañero de patrulla, JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ GRANERO, que permaneció estos instantes en la puerta exterior, Juan Martinez Galdeano cesó en su resistencia, y apartándose los cuatro agentes de él, éste se levantó del suelo por su propio pie, pero acto seguido, siendo ya sobre las 16:35 h., en lugar de dirigirse al interior de las dependencias como se le había indicado, se zafó de nuevo de los agentes y se agarró al mástil de la bandera existente a la entrada del Acuartelamiento -situada en la parte derecha desde el exterior y parte izquierda desde el interior- al tiempo que braceaba para impedir que le cogieran, y gritaba que llamaran a su madre y al Alcalde, oponiéndose, de nuevo a introducirse en las oficinas, pese a que los agentes le indicaban que lo hiciera. En esos momentos, el agente Acuyo recogió los pantalones de aquél, que se hallaban en el suelo, entregándoselos a Juan Martinez Galdeano, llegando también en esos instantes una pareja de la Policía Local, así como, de nuevo, familiares del conductor del vehículo dañado, mientras que Sánchez Granero atendía a una persona dentro de las dependencias.

Como quiera que Juan Martínez Galdeano persistía en su actitud, braceando y desobedeciendo las indicaciones de los mencionados agentes, el alboroto que esta situación producía fue escuchado por el teniente y jefe del Puesto, JOSE MANUEL RIVAS RUIZ, que se encontraba fuera de servicio, en su domicilio sito en el mismo Acuartelamiento, quien, siendo ya alrededor de las 16:38 h, se personó en el lugar para ver lo que ocurría, portando en su mano derecha un objeto no identificado, sin que conste que fuese utilizado, uniéndose al grupo que se había formado alrededor del mástil, ordenando a Juan Martinez Galdeano que entrase en las dependencias, logrando entre todos convencerlo y tranquilizarlo para que pasase al interior de las oficinas, lo que, finalmente, así hizo de manera voluntaria, sin ser sujetado por ninguno de los agentes, descalzo, y llevando los pantalones en la mano, sucediendo esto sobre las 16:40 h.

Ya dentro de las dependencias, a las que Juan Martinez Galdeano había entrado en un estado más calmado, seguido del agente en prácticas José Raúl Acuyo Escudero, de la agente Maria José Sánchez Parrón, del teniente José Manuel Rivas Ruiz y de los agentes Antonio Marcos Vega Avila y José Antonio Sanchez Granero -el agente Domingo Jodar Moya segundos antes ya había pasado al interior-, se ordenó su detención como autor de un presunto delito de desobediencia y resistencia a agentes de la autoridad, acordando el teniente que le colocaran los grilletes en las muñecas, y procediéndose a la lectura de sus derechos, Acta que no firmó; permaneciendo los citados agentes en las oficinas con Juan Martinez Galdeano, si bien algunos de ellos entraban y salían, o permanecían en la puerta unos momentos.

Con la situación tranquila y controlada, el teniente Rivas regresó a su domicilio alrededor de las 16:48 h.

A continuación, los agentes Antonio Marcos Vega Avila, Domingo Jodar Moya, Maria Jose Sanchez Parrón, Jose Antonio Sánchez Granero y José Raúl Acuyo Escudero, se dispusieron a trasladar a Juan Martinez Galdeano, en un vehículo mampara, hasta el Centro de Salud situado próximo al Cuartel, a fin de ser sometido al preceptivo reconocimiento médico de todo detenido, y después hasta la Policía Local, al no contar con calabozos el Acuartelamiento.

Para ello, y siendo entre las 17:09 y 17:10 h, habiendo sido colocado el citado vehículo mampara próximo a la puerta de salida de la zona de aparcamiento por José Raúl Acuyo Escudero, fue conducido Juan Martinez Galdeano a dicho lugar, siendo llevado de las esposas por Antonio Marcos Vega Avila, seguidos ambos de los restantes agentes, portando en la mano Sánchez Granero el pantalón corto del detenido.

Una vez en el lugar, y cuando procedían a introducirlo en el referido vehículo, volvió a producirse un episodio de violencia y activa resistencia por parte de Juan Martinez Galdeano, que se negaba a entrar en el coche, iniciándose un intenso forcejeo entre él y los citados agentes, cayendo aquél al suelo y comenzando a dar patadas, alcanzando una de ellas una de las puertas del coche que aprisionó la mano derecha de Maria José Sanchez Parrón, aplastándole dos dedos, apartándose ésta unos instantes del lugar, ante el dolor que padecía, lo que sucedió alrededor de las 17:12 h.; continuando el forcejeo en el curso del cual Juan Martinez Galdeano propinó un bocado a Antonio Marcos Vega en el antebrazo izquierdo y a Domingo Jodar otro mordisco en el cuarto dedo de la mano derecha.

Mientras el detenido permanecía caído en el suelo, dando patadas y revolviéndose, los agentes -excepto María José Sánchez Parrón que había entrado en las dependencias a curarse las heridas y a llamar a una patrulla a fin de que acudiese al Cuartel para ayudar a inmovilizar a Juan Martínez Galdeano- continuaron intentando reducirlo mediante el uso único de la fuerza corporal.

Minutos después, sobre las 17:16 h., hizo acto de presencia otra vez el teniente José Manuel Rivas Ruiz, quien, desde su domicilio, había vuelto a escuchar el alboroto y había observado la lesión de María José, portando aquél en la mano derecha una defensa extensible de su propiedad, no reglamentaria, al no formar parte de la dotación del Cuartel, cuyas caracteristicas se desconocen al no haber sido encontrada, y en la mano izquierda una defensa eléctrica, de la marca "Security Plus nº de serie NW ES 263.681, cuyo estado de funcionamiento era correcto, ignorándose si la bateria de la misma estaba completamente cargada, instrumento este igualmente antirreglamentario. La utilización de defensas eléctricas había sido retirada en agosto de 1.995 de la Guardia Civil.

Al mismo tiempo, volvió al lugar Maria Jose Sánchez Parrón, portando una defensa reglamentaria en la mano izquierda, puesto que la derecha la tenía inutilizada por las lesiones que le había producido Juan Martinez Galdeano.

Ambos se unieron inicialmente al grupo de los cuatro agentes que continuaban sobre el cuerpo del detenido, que seguía dando patadas y revolviéndose en el suelo; pero instantes después, ordenando José Manuel Rivas Ruiz a sus subordinados que se retiraran de Juan Martinez Galdeano, cosa que hicieron, excepto uno de ellos que continuó unos segundos sujetándolo de las esposas, el teniente, situado a la altura de los pies del detenido, inesperadamente extendió la defensa que portaba en la mano derecha, y prevaliéndose no sólo de su condición de funcionario público, sino también de jefe del Puesto, y, por tanto, como superior jerárquico de los actuantes, hallándose Juan Martinez Galdeano en el suelo, de modo innecesario y en actitud denigrante y de prepotencia hacia el detenido, si bien, pretendiendo, sobre todo, y a toda costa, que cesase en su resistencia y que quedase inmovilizado, lanzó, con la referida defensa extensible, unos golpes aislados contra el cuerpo de aquél, así como presionó, en varias ocasiones, sobre dicho cuerpo, con la punta de la referida defensa, en la zona lateral izquierda del tronco, produciéndole diversas equimosis, hasta un total de ocho, y realizando, igualmente, un par de toques en el cuerpo con la defensa eléctrica que no produjeron quemaduras en la piel, pero si en la parte posterior de la camisa, en dos puntos de pequeña extensión.

Al mismo tiempo, Maria José Sánchez Parrón, sin tener conciencia de lo que el teniente estaba realizando, continuando con la defensa reglamentaria en la mano izquierda, y observando que Juan Martinez Galdeano seguía agitando las piernas, dando patadas al aire, le golpeó con dicha defensa, de forma rápida e inesperada, y de modo igualmente innecesario, dos veces a la altura de las piernas, produciéndole equimosis y erosiones en pierna izquierda, y erosiones a nivel de fémur derecho.

Los restantes agentes acusados, Domingo Jodar Moya, Antonio Marcos Vega Avila, José Antonio Sanchez Granero y Jose Raúl Acuyo Escudero, que se encontraban alrededor del cuerpo de Juan Martinez Galdeano, no pudieron hacer nada para impedir estas inesperadas y breves agresiones, no tanto por la orden dada por el teniente de que se apartasen, sino, sobre todo, por la rapidez en que se produjeron los golpes y los toques de presión, en breves instantes, cuya intensidad, por ello, y por no quedar ninguna marca inmediata en el cuerpo, difícilmente podían conocer los citados agentes, además de por la situación de confusión existente, con Juan Martínez Galdeano sin dejar de dar patadas y de revolverse en el suelo, y con algunos de esos agentes ya lesionados por el detenido.

A continuación y sobre las 17:20 h., se personó en la zona de aparcamiento del Cuartel JOSE ANTONIO MUÑOZ MONTES, junto con su pareja de patrulla Antonio García Rodriguez, que habían sido llamados previamente por María José Sánchez Parrón para su personación el el Acuartelamiento a fín de ayudar a inmovilizar al detenido, saliendo Antonio García Rodríguez instantes después, por orden del teniente, para dirigirse al cercano Centro de Salud, buscando un médico que tranquilizase a Juan Martinez Galdeano, dada la agresividad que presentaba, no pudiendo acompañarle ningún facultativo al no haber ambulancia disponible en el Centro en ese momento para trasladar al médico, volviendo al Acuartelamiento el citado agente, tras encontrarse en dicho Centro de Salud con Antonio Marcos Vega Avila y Maria José Sánchez Parrón, que habían acudido allí para ser curados de sus heridas, constando como hora de registro de llegada, el primero a las 17:26 y la segunda, a las 17:22, y constando como hora que fueron atendidos las 17:30 y a las 17:43, respectivamente.

Entretanto, los restantes agentes que habían quedado en el Cuartel, Domingo Jodar Moya, Jose Antonio Sánchez Granero, José Raúl Acuyo Escudero y José Antonio Muñoz Montes, en unión del teniente José Manuel Rivas Ruiz, continuaban intentando inmovilizar a Juan Martinez Galdeano, para que no los dañase ni se dañase más a si mismo, uniéndose al grupo, en esta tarea, el agente JOSE ANTONIO MORENO FERNÁNDEZ, que llegó de paisano, pues no se encontraba de servicio, desde su domicilio sito también en el Acuartelamiento.

Todos ellos trataban de inmovilizarlo de pies y manos, lo que no conseguían, por lo que el teniente ordenó al agente Muñoz Montes que le colocase un lazo reglamentario de un solo lazo, quién también efectuó una sola pulsación a un spray de defensa personal, autorizado, marca "Heat", para intentar su reducción, pulsación que no le produjo ninguna lesión.

Mientras, Jose Antonio Moreno Fernández, viendo que con los métodos hasta ese momento empleados no había sido posible inmovilizar a Juan Martinez Galdeano, de manera sorpresiva cogió la defensa extensible que se encontraba en el suelo, y de modo innecesario, tratanto de inmovilizarlo a toda costa, lo que no conseguían los otros agentes que en ese momento lo sujetaban, le propinó, con dicha defensa, varios golpes o puntazos en la zona lumbar, produciéndole ocho equimosis en el lateral derecho, y cuatro en el izquierdo, sin que tampoco los demás compañeros pudiesen hacer nada para impedir estas innecesarias agresiones, por la rapidez con que se produjo la acción y la situación de confusión en que continuaban encontrándose los agentes, sin saber cómo actuar ante esa persistente y violenta resistencia del detenido, y sin que hasta ese momento hubiese hecho acto de presencia el médico.

Pese a ello, Juan Martinez Galdeano seguía agitándose en el suelo, con gran agresividad, por lo que, como todavía no había regresado del Centro de Salud el agente Antonio Garcia Rodriguez, Jose Antonio Muñoz Montes, efectuó, desde su teléfono móvil, una llamada al 061, a las 17:25 h., reclamando la presencia de un médico en el Cuartel para que tranquilizase al detenido, y llamando el propio teniente, a las 17,27 h., desde el teléfono del Acuartelamiento, a la Central COS de la Comandancia de Almeria, comunicando lo que estaba sucediendo, Central que, a su vez, se puso en comunicación con el 061; ordenando, a continuación José Manuel Rivas Ruiz que colocasen a Juan Martinez Galdeano decúbito prono para una mejor inmovilización, hasta la llegada del facultativo.

Cuando, finalmente, lograron darle la vuelta, Domingo Jodar salió del lugar por indicación del teniente, dado que sangraba por el dedo lesionado, y en esta posición decúbito prono de Juan Martinez Galdeano, Jose Antonio Moreno Fernandez, de manera igualmente innecesaria, intentando que no se moviera en absoluto, presionó unos instantes el cuello del detenido, ocasionándole erosión y equimosis a nivel mandibular izquierdo.

Como quiera que el médico no venía, Jose Antonio Muñoz Montes, esta vez desde el Cuarto de Puertas, siendo las 17:35 h., volvió a llamar al 061, decidiendo, finalmente acercarse directamente al Centro de Salud con un coche oficial, cosa que hizo instantes después, encontrándose al llegar a dicho Centro a la ambulancia y al equipo médico preparados, marchando todos hacia el Cuartel.

Mientras tanto, el teniente y los agentes que continuaban en el Acuartelamiento, observaron que Juan Martinez Galdeano parecía haberse tranquilizado, percatándose instantes después de que el cuello del detenido tomaba un color amoratado, que parecía haber perdido el conocimiento y el pulso, dándole inmediatamente la vuelta, colocándolo decúbito supino, quitándole los grilletes de las manos y el lazo de los pies, y comenzando José Antonio Moreno Fernández a efectuarle masajes en la zona del corazón, intentando reanimarle, lo que estuvo realizando hasta que apareció, un poco antes de las 17:43 h., y seguida por el vehículo conducido por Jose Antonio Muñoz Montes, la ambulancia del Centro de Salud, con el médico y el enfermero, además del conductor, llamando éstos inmediatamente al 061, al encontrar a Juan Martinez Galdeano en parada cardiorrespiratoria, continuando los masajes de resucitación el conductor de la ambulancia, que se iba relevando con algunos guardias civiles, y finalmente, el médico, llegando, por último, la ambulancia del 061 sobre las 18 h., cuyo equipo no pudo hacer nada, constatándose la muerte a las 17:43 h.

Los masajes de resucitación fueron fuertes e intensos, dada la corpulencia de Juan Martinez Galdeano, lo que provocó, ignorándose por quién, la fractura del esternón, y una luxación de la tercera costilla de ambos lados en su unión con dicho hueso.

La causa inmediata del fallecimiento de Juan Martinez Galdeano fue una insuficiencia cardiorrespiratoria agua, causada por una reacción adversa a drogas de abuso, en concreto al consumo previo de cocaína, que le provocó un "delirio agitado", produciéndole un aumento de catecolaminas o "tormenta energética". con taquicardia, arritmia, fibrilación ventricular, y, finalmente, paro cardiorrespiratorio. Ese aumento de catecolaminas, ocasionado por la ingesta de cocaína pudo verse favorecido por otros factores, bien carácter orgánico del propio fallecido, bien ambientales, bien estresantes, como los derivados del accidente de tráfico o de la propia detención, pero sin que en ningún caso estos factores, si no hubiese existido "ese delirio agitado", habrían abocado al fallecimiento, no siendo tampoco necesarios tales factores para que dicho "delirio" desembocase en la muerte de Juan Martinez Galdeano.

Como consecuencia de los hechos relatados, el cuerpo de Juan Martinez Galdeano presentaba las siguientes lesiones a nivel externo : Nº 1 Un hematoma a nivel frontal derecho. Nº 2 Un hematoma a nivel frontal izquierdo. Nº 3 Una erosión también a nivel frontal izquierdo. Nº 4 dos equimosis sobre ceja izquierda. Nº 5 Un hematoma en párpado superior derecho. Nº 6 Un hematoma en pirámide nasal con erosión. Nº 7 Un hematoma en pómulo derecho. Nº 8) Una erosión a nivel submandibular izquierda. Nº 9 ) Una equimosis debajo del ángulo mandibular izquierdo. Nº 10) Dos heridas, a nivel de mucosa, en la cara interna del labio superior izquierdo y hematoma en cara interna, también a nivel de mucosa, del labio inferior izquierdo. Nº 11) Placa contusa (hematoma), con erosiones lineales, en región dorsal del hombro izquierdo. Nº 12) Equimosis digitadas en brazo izquierdo a diversos niveles (cara anterior e interna). Nº 13) Equimosis en tercio interno e inferior del brazo izquierdo. Nº 14) Placa contusivo-erosiva en codo izquierdo. Nº 15) Dos erosiones lineales sobre fondo equimótico, a nivel dorsal del miembro superior izquierdo. Nº 16) Banda equimótica (contusiva y de presión) rodeando la muñeca izquierda, y sobre ella una placa erosiva. Nº 17) Pequeña equimosis de la primera falange (dorsal) del quinto dedo de la mano izquierda. Nº 18) Erosiones y contusiones y placa contuso-erosiva en rodilla izquierda. Nº 19) Dos equimosis y dos erosiones en la cara anterior de la pierna izquierda. Nº 20) Lesión contuso-erosiva rodeando el tobillo izquierdo. Nº 21) Erosión en dorso del pie izquierdo. Nº 22) Erosión en dorso del primer dedo también del pie izquierdo. Nº 23) Ocho erosiones sobre fondo contusivo a nivel del hombro derecho (deltoides). Nº 24) Diversas equimosis digitadas en la cara anterio-interna del brazo derecho. Nº 25) Placa contusivo erosiva en codo derecho. Nº 26) Erosión en tercio superior externo del antebrazo derecho. Nº27) Equimosis con erosiones en la parte distal del antebrazo, cercano a la muñeca derecha. Nº 28) Placa contusiva rodeando la muñeca derecha y tres erosiones a ese nivel. Nº 29) Equimosis a nivel de cara dorsal del quinto metacarpiano derecho. Nº 30) Placa erosiva en muslo derecho. Nº 31) Tres erosiones en extremo distal del fémur derecho. Nº 32) Tres placas contusivo-erosivas, unidas entre sí por otra erosión, en rodilla derecha. Nº 33) Placa contusivo-erosiva en la cara lateral externa de la pierna derecha. Nº 34) Zona o placa contusivo-erosivo alrededor del tobillo derecho. Nº 35) Tres erosiones en la cara dorsal del pie derecho. Nº 36) Erosión a nivel de maléolo, o tobillo, externo derecho. Nº 37) Hematoma en cara interna del pie derecho. Nº 38) Dos erosiones en torax anterior a nivel preesternal. Nº 39) Tres equimosis erosivas, también en torax anterior y a nivel paraesternal. Nº 40) Diversas erosiones y punteado equimótico a nivel lateral derecho externo del tronco. Nº 41) Equimosis figurada ovoidea en el lateral iquierdo del tronco. Nº 42) Equimosis figurada alargada en la misma zona lateral izquierda del tronco. Nº 43) Seis equimosis, sobre la anterior lesión, y sobre zona equimótica más amplia. Nº 44) Placa contusivo-erosiva en cara dorsal de hombro derecho. Nº 45) Equimosis figuradas, a nivel de linea media, en el tórax dorsal. Nº 46) Equimosis figuradas por presión a nivel escapular en tórax dorsal. Nº 47) Zona contuso-equimotica en el tórax dorsal, a nivel caudal paravertebral derecha. Nº 48) Tres erosiones en la misma zona, a nivel más lateral externo. Nº 49) Ocho equimosis figuradas redondas, circulares, a nivel lugar derecho lateral. Nº 50) Cuatro equimosis figuradas, igual que las anteriores a nivel lumbar izquierdo.

A nivel interno, Juan Martinez Galdeano, como consecuencia de todos los hechos narrados, presentaba las siguientes lesiones: En la cabeza, infiltrados hemorrágicos abundantes y extensos, coincidentes con las lesiones externas de esa zona. En el cuello, infiltrados hemorrágico abundantes y diseminados a nivel de musculatura cervical de ambos lados. En el tórax, fractura transversal del esternón y luxación de la tercera costilla de ambos lados, en su unión con aquél.

Todas estas lesiones se produjeron en vida, excepto la fractura de esternón y luxación de tercera costilla, que se ocasionaron después de la muerte, como ya se ha narrado.

Las lesiones descritas con los números 8 y 9, fueron causadas por el acusado Jose Antonio Fernández Moreno; las lesiones señaladas en los números 19 y 31 las produjo la acusada Maria José Sánchez Parrón; las indicadas con los números 41, 42 y 43 por el acusado José Manuel Rivas Ruiz; y las referenciadas en los números 49 y 50, también producidas por Jose Antonio Moreno Fernández.

NO CONSTA ACREDITADO que las restantes lesiones hubiesen sido causadas, de modo intencional, por los acusados.

De no haber fallecido Juan Martíenez Galdeano, todas las lesiones descritas habrían curado mediante reposo, curas locales y medicación analgésica y antiinflamatoria local, habiendo tardado en curar veinte días, con siete días de incapacidad y, previsiblemente sin secuelas.

Como consecuencia, igualmente, de los hechos narrados, varios de los agentes acusados sufrieron lesiones: Antonio Marcos Vega Avila presentó lesión por mordedura en el dorso del antebrazo izquierdo y contusión en la mano derecha, que requirieron una primera asistencia y tratamiento médico, tardando en curar 20 días y quedándole, en el antebrazo, una cicatriz como secuela; Domingo Jodar Moya sufrió herida contusa en dorso de la mano y herida por mordedura en cuarto dedo de la mano derecha, que precisaron una primera asistencia médica; Maria Jose Sanchez Parón presentó fractura abierta de la falange distal del tercer dedo de la mano derecha, fractura del cuarto dedo de la mano derecha, herida en pulpejos de ambos dedos y hematomas o lesiones hemorrágicas en región rotuliana y cara interna de la rodilla derecha y en cara latero-interna de la muñeca izquierda, lesiones que precisaron una primera asistencia facultativa y tratamiento médico y quirúrgico, tardando en curar cuarenta días y quedándole como secuelas dos cicatrices en pulpejos del tercer y cuarto dedo de la mano derecha y mínima cicatriz en cara anterior de la muñeca izquierda; y José Antonio Moreno Fernandez presentó diversas erosiones en el antebrazo derecho, que requirieron una primera asistencia médica, con siete días de curación.

Juan Martinez Galdeano tenía 39 años, estaba casado con Nabila Oubbad y tenía un hijo de una unión anterior, Juan Jose Martinez López, de 19 años de edad"
2.- La Sentencia de instancia dictó el siguiente pronunciamiento:
"FALLAMOS: QUE DEBEMOS CONDENAR Y CONDENAMOS : Al acusado JOSE MANUEL RIVAS RUIZ, como autor penalmente responsable de las siguientes infracciónes: A) De un delito ya definido, de ATENTADO NO GRAVE CONTRA LA INTEGRIDAD MORAL, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la PENA DE QUINCE MESES DE PRISIÓN, así como a la PENA DE INHABILITACIÓN ESPECIAL PARA EMPLEO O CARGO PÚBLICO DURANTE TRES AÑOS; y B) De una FALTA DE LESIONES, también definida, sin la concurrencia, igualmente de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la PENA DE UN MES Y MEDIO DE MULTA, CON CUOTA DIARIA DE DOCE EUROS, con arresto sustitutorio en caso de impago e insolvencia; condenándole, asimismo, al pago de una novena parte del tercio de costas correspondientes al delito de atentado no grave contra la integridad moral, y de una octava parte del tercio de costas correspondiente a las lesiones; incluidas en las costas las originadas por la Acusación Particular y excluidas las de la Acusación Popular.

A la acusada MARIA JOSÉ SÁNCHEZ PARRÓN, como autora penalmente responsable de una FALTA DE LESIONES, igualmente definida, concurriendo la agravante de abuso de superioridad, a la PENA DE UN MES Y MEDIO DE MULTA, CON CUOTA DIARIA DE DOCE EUROS, con arresto sustitutorio en caso de impago e insolvencia; condenándola, asimismo al pago de una octava parte del tercio de costas correspondientes a las lesiones, incluidas en las costas las de la Acusación Particular y excluidas las de la Acusación Popular.

y al acusado JOSÉ ANTONIO MORENO FERNÁNDEZ como autor penalmente responsable de una FALTA DE LESIONES, también definida, concurriendo la agravante de abuso de superioridad, a la PENA DE DOS MESES DE MULTA, CON CUOTA DIARIA DE DOCE EUROS, con arresto sustitutorio en caso de impago e insolvencia; condenándole, igualmente, al pago de una octava parte del tercio de costas correspondientes a las lesiones incluidas en las costas las de la Acusación Particular y excluidas las de la Acusación Popular.

El acusado José Manuel Rivas Ruiz INDEMNIZARÁ a los herederos de Juan Martínez Galdeano, en la suma de 6.000 euros por el daño moral padecido, más los intereses legales establecidos en el art. 576 de la LEC., hasta su completo pago.

Igualmente, los acusados José Manuel Rivas Ruiz, Maria Jose Sánchez Parrón y Jose Antonio Moreno Fernández, INDEMNIZARÁN, de forma conjunta y solidaria, a los herederos de Juan Martinez Galdeano en la cantidad de 701 euros, por las lesiones sufridas por éste, más los intereses legales establecidos en el art. 576 de la LEC., hasta su completo pago.

Se CONDENA también al pago de dichas cantidades, como RESPONSABLE CIVIL SUBSIDIARIA a la Administración del Estado.

Y DEBEMOS ABSOLVER Y ABSOLVEMOS al acusado ANTONIO GARCIA RODRÍGUEZ, por falta, finalmente, de acusación contra el mismo.

Se declaran de oficio las restantes costas procesales causadas, correspondientes a las infracciones y a los acusados, respecto a los que se ha dado un pronunciamiento absolutorio.

Reclámese del Instructor las piezas de responsabilidad civil de los acusados, terminadas con arreglo a Derecho.

Asi por ésta nuestra sentencia, definitivamente juzgado y de la que se unirá certificación a la causa de su razón, lo pronunciamos, mandamos y firmamos".
3.- Notificada la sentencia a las partes, se preparó recurso de casación por infracción de ley, quebrantamiento de forma e infracción de preceptos constitucionales por EL MINISTERIO FISCAL, JOSE MANUEL RIVAS RUIZ, MARIA JOSE SÁNCHEZ PARRON, JOSE ANTONIO MORENO FERNANDEZ, JUAN JOSÉ MARTINEZ LÓPEZ, NABILA OUBBAD, Y ASOCIACIÓN PRO DERECHOS HUMANOS DE ESPAÑA, que se tuvo por anunciado, remitiéndose a esta Sala Segunda del Tribunal Supremo las certificaciones necesarias para su sustanciación y resolución, formándose el rollo y formalizándose el recurso.

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