Ústav románských jazyků a literatur Bakalářská diplomová práce 2010 Nikola Kadlecová masarykova univerzita filozofická fakulta Ústav románských jazyků a literatur



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4.1.1. La Cenicienta en la literatura española

Vamos a ver cómo se refleja el cuento de Cenicienta en la literatura española y en la checa. En España tiene siempre otros nombres. Aurelio M. Espinosa, el famoso recopilador, encontró cuarenta y ochos versiones hispánicas de dicho cuento.49 Nosotros hemos encontrado tres versiones, una bajo el nombre Blanquita, y dos llamadas Estrellita del Oro.



Blanquita es el texto reproducido por J.Camarena, en sus Cuentos tradicionales recopilados en la provincia de Ciudad Real.50 Al leer esta versión de Cenicienta, da la impresión de encontrarse ante la Cenicienta de los Grimm. La historia y algunos diálogos son iguales; no obstante, hemos encontrado algunas diferencias. Una muy clara está en el nombre: se llama Blanquita, no encontramos ninguna referencia al nombre Cenicienta o a la ceniza, pero ocupa el mismo rol en el hogar que Cenicienta. Eso se refleja en frases como: ‹‹Y ya Blanquita barría, y fregaba, y encendía la lumbre: en el puesto de una criada [...] anda, márchate a fregar, que estás llenita de harapos, la deshonra nuestra››. No aparecen los deberes y trabajos encargados por la madrastra, que simplemente dice: ‹‹Tú no puedes ir bajo ningún concepto››. No se mencionan las preparaciones para el baile y enseguida se escribe, que diferencia de Blanquita, las hermanastras eran tan feas que no podían atraer la atención del príncipe. El árbol que plantó junto a la tumba de su madre le regala el traje, que aparece mágicamente bajo sus ramas. Tan pronto como el príncipe la vio, dijo: ‹‹Tú eres la escogida de mi corazón››. Después de la llegada de Blanquita al baile, la historia continúa igual que la de Cenicienta: pierde el zapatito y la madrastra le corta los dedos a una de sus hijas y el talón a la otra. A diferencia del príncipe de Cenicienta, el príncipe de este cuento reconoce que no se trata de la joven de sus sueños, pero sabe que debe cumplir su promesa. Lo vemos en esta oración : ‹‹¡Santísima Virgen, pero qué calabazona y qué fea! Si ésta no la quiero yo. Pero en fin, he dicho que tengo que casarme con la que venga el zapato››. Las golondrinas (palomas en la versión de Cenicienta) al ver la sangre advierten al príncipe de que era un engaño. Por segunda vez, se da cuenta de que la joven que se calzó el zapatito no es su novia y se lamenta: ‹‹¡Señor, una calabazona he vuelto patrás y otra viene! Yo, no me gusta ni aquélla ni ésta, no quiero ninguna. Pero, en fin, tengo que llevármela. ¡Bendito sea Dios, qué mala suerte voy a hacer!›› Cuando regresa y pide ver la prueba del zapatito con sus propios ojos, Blanquita viene vestida con uno de sus magníficos trajes y él enseguida sabe que ésta es la escogida de su corazón. A diferencia de otras versiones, en ésta el príncipe la reconoce sin el zapatito. Además vemos un paralelo a la versión de Perrault, porque el príncipe ve solamente a Blanquita vestida con sus bonitos trajes. La última prueba del zapatito, que el padre de Blanquita pide al final del cuento, tampoco se encuentra en otra versión. En el final no hay ninguna mención sobre el castigo o el destino futuro de la madrastra o las hermanastras: el cuento termina con el canto de las golondrinas.

Se ofrece la idea de que ‹‹el autor›› omite el castigo intencionadamente, al juzgar que la envidia de la madrastra y las hermanastras fue suficientemente castigada por la boda de Blanquita y que la victoria del bien ya significa el castigo para el mal. El hecho de que el padre pida que su hija se pruebe el zapatito puede significar que no quiere, como ningún padre, que la hija salga de casa; no le gusta la idea de que su niña ya es adulta y vivirá con un hombre, más aún cuando es su única hija, y se esfuerza por ello en alejar este momento. Pero, pese a todo, dice que el cumplir la condición dará el permiso a la boda. La conducta del príncipe muestra por un lado su honradez, cuando quiere cumplir su promesa aunque no le guste, y, por otro lado, cierta ingenuidad y ninguna fortaleza cada vez que cree verdaderamente que la joven a la que le entra el zapatito es la joven de su corazón, más aún cuando presiente que no es ella. El príncipe solamente ve a Blanquita bien vestida, lo que da la impresión de que el príncipe no pueda casarse con una joven ordinaria, reflejo de la realidad social de la época: los de sangre azul se podían casar sólo con las personas nobles. La joven no es noble, pero por lo menos en traje de princesa lo aparenta. Para la gente ordinaria el mundo aristocrático se encontraba muy lejano, la vida de nobleza parecía fabulosa, una vida en la riqueza, un poco irreal y sin problemas cotidianos. Esto se deja ver en el comportamiento de la madre, que, tal y como en versión de los Grimm, dice a sus hijas durante de la probación del zapatito: ‹‹Cortátele, cuando seas reina nunca irás a pie››. Como hemos mencionado anteriormente, la decisión de cortar el pie proviene probablemente de la versión china, puesto que las madres deformaban los pies de sus hijas para que fueran pequeños y pudieran casarse con un hombre rico.

Nos puede sorprender el estilo en que el cuento está escrito. Los cuentos maravillosos suelen estar escritos con una lengua rica y las situaciones están descritas detalladamente, para que los niños obtengan el fondo léxico y enriquezcan su fantasía. En este cuento no vemos nada similar. Las oraciones son cortas, muchas de ellas empiezan con la preposición ‘y’ o las partículas ‘pues’ o ‘bueno’, lo que acelera la historia, ya que se escribe solamente lo más fundamental e interesante. Por ejemplo, cuando Blanquita quiere marcharse del baile: ‹‹Y dice que se tiene marchar. Y dice que él quiere acompañarla. Y le dice que no puede bajo ningún concepto. Y le dice que le pone la servidumbre de palacio pa que vean dónde entra. Y le dije que no››. El uso de las expresiones religiosas es interesante. No cumplen una función de oración o rezo, sino que el protagonista llama a Dios, o a la Virgen, en las situaciones en que no lo pasa bien, o que le parecen injustas e imposibles. Incluso puede parecer que echa la culpa a Dios, como si renegara un poco. Lo vemos claramente en la situación en que el príncipe ve a sus novias falsas. ‹‹¡Santísima Virgen, pero qué calabazona y qué fea! ¡Bendito sea Dios, qué mala suerte voy a hacer!››.

Todo lo que hemos mencionado demuestra que se trata realmente del cuento popular y que el folklorista lo escribió exactamente como lo oía y como lo narraba la gente. Como ya sabemos, los cuentos no fueron destinados para los niños, se los contaban unos a otros, no necesitaban una lengua muy rica y lo importante era el contenido, de ahí que las oraciones sean tan rígidas. También el uso de la llamada a Dios, en sentido negativo, es una reacción común en situaciones difíciles o sorprendentes.



Estrellita de Oro es la versión que publicó Aurelio M. Espinosa en Cuentos populares de España51 y en la que se ve influencia tanto de Perrault como de Grimms.

A diferencia de otras versiones, en las que la protagonista es una muchacha sencilla, Estrellita de Oro es la hija del rey. ‹‹Éstos eran un rey y una reina que tenían una sola hija››. Después de la muerte de la reina, el rey se casó otra vez. Su nueva mujer empezó a maltratar a su hijastra tras del nacimiento de su propia hija. La obligó a hacer todo tipo de trabajos y hasta a lavar ropa en la fuente. Un día le dio ropa llena de ceniza, un jabón y un puchero de sopa, y le dijo que trajera la ropa muy blanca, dos libras de jabón y el puchero lleno de sopa. La Virgen, bajo la apariencia de una abuelita, la ayudó a conseguir cumplir sus tareas, tras seguir sus indicaciones. Cuando Estrellita de Oro hizo lo que le había dicho la Virgen, miró al cielo y le cayó una estrellita de oro en la frente. De ahí le viene su nombre. Cuando Estrellita de Oro volvió a casa y su madrastra supo lo que había sucedido, mandó a su hija a la fuente. Ella también encontró a la abuelita e hizo lo mismo que su hermanastra. Pero fue castigada por su envidia y le cayó un rabo de burro en la frente. Desde este momento todos la llaman Rabo de Burro y la madrastra maltrata a Estrellita más y más.

Después la historia continúa tal como la conocemos. La madrastra fue con la hermanastra al baile mientras que Estrellita de Oro tuvo que sacar lentejas de entre las cenizas. Obtuvo la ayuda de los pajarillos y de su varita mágica, que era una varillita de árbol que le trajo su padre de su viaje. Y consiguió ir al baile. El príncipe se enamoró de ella, y al perder ella el zapato la tercera noche, emprendió su búsqueda. Todas las mujeres se probaron el pequeño zapato, algunas incluso se cortaron algunos de sus dedos, pero no le calzó a ninguna. Cuando el zapato no le entró a Rabo de Burro, Estrellita apareció ante el príncipe en su traje del baile. Él la reconoció inmediatamente y pidió su mano. Se casaron y perdonaron a la madrastra con su hija.

De esta corta descripción de la historia, podemos extraer que mezcla las dos versiones famosas del cuento. La Virgen, que ayudó a Estrellita con el deber, nos puede recordar al hada de Perrault. Si la varita mágica puede remitir tanto a la varita del hada madrina de la versión de Perrault como al árbol mágico de los Grimm, no hay ninguna duda de que los pájaros que ayudan a Estrellita y el corte de los dedos remiten a los Grimm, mientras que el final es el mismo que tiene la versión francesa.

También hemos encontrado el cuento Estrellita de Oro en el libro Cuentos maravillosos españoles de Antonio Rodríguez Almodóvar.52 La línea principal es la misma que en el cuento anterior. Tanto el principio como buena parte del desarrollo final son diferentes y se distinguen no sólo de la Estrellita de Oro de Espinosa, sino también de las otras variantes de Cenicienta. La historia no acaba con la prueba del zapato, sino que ofrece una continuación sorprendente.

Estrellita de Oro insistió en que su padre se casara con una vecina viuda, que tenía convencida a Estrellita con promesas de lo bien que se comportaría con ella. El padre la rechazaba, presintiendo que la viuda no era buena persona, lo que se ve en su frase: ‹‹Que primero te dará sopita de miel y después sopita de hiel››. Tras la boda, se quejó del comportamiento de la madrastra, pero el padre repitió esta frase y no hizo nada. Cuando Estrellita tuvo que lavar la ropa y conseguir un puchero lleno de sopa, encontró a una viejecita que la ayudó a cumplir sus deberes y dijo: ‹‹Entonces te concederé tres gracias: que cuando te peines, caigan perlas; que cuando te rías, caigan rosas y que cuando te metas la mano en el bolsillo halles siempre dinero››. Estas tres gracias van a jugar un rol importante en el desarrollo de la trama.

La historia continua igual que en la anterior Estrellita de Oro hasta después de la prueba del zapato. Cuando el príncipe quiso llevarse a Estrellita de Oro a su castillo, la madrastra y su hija decidieron matarla. La golpearon duramente y, cuando creyeron que estaba muerta, le sacaron los ojos y la lengua. La salvó un pastor de ovejas que poco después pasó por allí. La cuidó con su mujer y Estrellita se puso mejor. Un día se echó a reír y al momento cayeron rosas, que el pastor fue a vender en el mercado. Se las vendió a Rabo de Burro, pero no por dinero, sino a cambio de la lengua de Estrellita. Con un toque de varita de virtud, ella se puso la lengua y empezó a hablar. Otro día la mujer del pastor peinó a Estrellita y al momento cayeron perlas. El pastor se las vendió, nuevamente, a Rabo de Burro, esta vez a cambio de los ojos de Estrellita de Oro. Después se los entregó a Estrellita de Oro y ella volvió a ver. Inmediatamente le escribió una carta al príncipe contándole todo lo que le había pasado. El príncipe fue a su encuentro y finalmente celebraron la boda. El príncipe quiso castigar a la madrastra y la hermanastra, pero Estrellita dijo que las perdonaba.

Este giro final de la trama lo encontramos también en una obra de la literatura checa. La balada ‹‹Zlatý kolovrat››53 de Karel Jaromír Erben narra la historia de Dora, una joven de la que se enamoró un rey. Cuando lo llegó a saber su madrastra, intentó matarla. Le sacó los ojos, le cortó los brazos y las piernas y la dejó en el bosque. Sin saberlo, el rey se casó con su hermanastra, que se parecía a Dora. El hijo del viejo que salvó a Dora le vendió a la hermanastra el torno de hilar y otros elementos de costura a cambio de piernas, brazos y ojos. Cuando el rey le pidió a su esposa que cosiera, el torno de hilar empezó a hablar y le contó al rey toda la historia. El rey encontró a Dora y mandó matar a la madrastra y la hermanastra.



    4.1.2. La Cenicienta en la literatura checa

Vamos a ver cómo aparece la Cenicienta en la literatura checa. A esta heroína la encontramos en nuestra literatura sobre todo en la obra de Božena Němcová. Existen dos versiones, pero una probablemente proviene, como indica su nombre ‹‹O Popelušce››, de Eslovaquia. La versión que nos interesa principalmente es la checa, que es totalmente diferente de las otras versiones conocidas. De la Cenicienta de los Grimm o de Perrault encontramos en nuestra versión solamente las hermanas mimadas, el baile, la pérdida de la zapatilla y la boda con el príncipe. El cuento es diferente ya desde el principio. Cenicienta no tiene hermanastras ni madrastra, sino dos hermanas de quienes se dice que son guapas, y vive con sus padres, muy pobres. Lo único que es igual en esta parte con otras versiones es que todos los quehaceres los hace Cenicienta, que está sucia de la ceniza, por eso la llaman así, y que sus hermanas son muy perezosas. Por causa de su pereza y de la gran pobreza de toda la familia, el padre decide dejarlas a las tres en el bosque para obligarlas así a buscar trabajo. Pero Cenicienta oyó el plan de su padre y fue a casa de su tía, que le aconsejó que tomara consigo ceniza y una bola de lana para saber cómo volver a casa, pero que dejara en el bosque a sus hermanas. Las dos primeras veces encontró el camino a casa, con la ayuda de la bola y la ceniza, pero la tercera vez echó en el camino guisantes, que comieron las palomas, y ya no sabía como regresar. Al día siguiente trepó a un árbol para observar si veía alguna casa y encontró el castillo. Pero en el castillo vivían los caníbales que no se los comieron tan sólo porque les prometieron que harían los trabajos domésticos, incluso las hermanas. Se portaron bien y colaboraron con ellos, pero en realidad planeaban cómo matarlos y salvarse. Al fin echaron al caníbal al horno y a la bruja le cortaron la cabeza. A partir de este momento la historia se empieza a parecer a la que ya conocemos. Cenicienta hace de criada a sus hermanas, que se preparan para ir al baile. Cenicienta no va porque no tiene traje. Tras salir las hermanas, ella encontró durante la limpieza la llave de oro que abría la puerta de una sala llena de tesoros. Eligió el traje y se fue al baile, que, nuevamente, tuvo lugar en tres ocasiones. Y, también por tercera vez, perdió su zapatito de oro en la escalera pegada con pez. El príncipe quería encontrar a la dueña del zapatito, pero no fue a buscarla, ni él, ni su servidumbre, sólo ordenó que todas las mujeres del reinado fueran a su palacio a probarlo. Las hermanas apretaron con dolor sus pies, pero el zapatito no les entró. A Cenicienta sí. Apareció vestida en un traje normal y le dijo al príncipe que tenía que aceptarla como una joven normal y sencilla. Después de su boda se llevaron parte del tesoro, que compartieron también a las hermanas. Pero cuando ellas quisieron llevarse el resto del tesoro, éste se convirtió en piedras y unas gatas las arañaron y las afearon para siempre. Cenicienta invitó a sus padres para que vivieran todos juntos en el palacio. La puerta del tesoro desapareció para siempre.

Es evidente que el cuento de Němcová junta rasgos de varios cuentos. Todo el mundo reconoce en la primera parte similitudes con el cuento Juanito y Margarita, en checo ‹‹O perníkové chaloupce››: el abandono de las hijas en el bosque, el árbol al que trepan, la bruja que se las quiere comer y la escena del horno son situaciones prácticamente idénticas en los dos cuentos. También el motivo de la casa llena de tesoros lo encontramos en Juanito y Margarita, pero solamente en la versión de los Grimm, no en la de Němcová. Božena Němcová fue más escritora que folklorista. Se sabe que no escribía los cuentos exactamente como los oía, los arreglaba un poco, quería darles valor literario y su personalidad. Puesto que vivió casi en el mismo tiempo de los Grimm, podía conocer sus cuentos y ‹‹tomar prestados›› algunos motivos suyos, además de recopilar los cuentos de una región de gran alemana. Su versión es más real que maravillosa; de hecho, la única maravilla es la desaparición del tesoro y su transformación en piedras. El descubrimiento de los trajes y del tesoro tras la puerta secreta es claramente más real que el hada madrina o el árbol que da el traje. Por primera vez se quiere demostrar que las hermanas son capaces de trabajar y ayudar a su hermana cuando se encuentran en una situación difícil. Su pereza puede tener origen en una mala educación, ya que los padres dejaron hacer todo el trabajo a su hija menor, y así formaron su carácter. Por todo esto, el cuento no enseña solamente un tema, sino que se enfoca hacia problemas diferentes. Menciona la pobreza, el comportamiento humano en la miseria, la capacidad de matar para poder sobrevivir y, por supuesto, también que el buen comportamiento tiene que ser premiado y el malo, castigado. Němcová opta por un final fuerte, la buena Cenicienta es premiada no solamente con el amor, sino también con la riqueza. Y las malas hermanas son castigadas para la eternidad, lo que cambia un poco su carácter, dado que al final las hermanas aceptaron que habían sido castigadas por causa de su codicia.

Su Cenicienta eslovaca se diferencia mucho de la checa y se parece más a la de los Grimm. La diferencia más evidente es el cambio del ambiente. La Cenicienta encuentra al príncipe en la iglesia. Němcová no arreglaba los cuentos eslovacos tanto como los checos, los cuentos mantienen más o menos su forma originaria. La iglesia era el lugar al que la gente iba cada domingo, era de algún modo un evento social y en la iglesia, ante los ojos de Dios, todas las personas eran iguales, por lo que podían encontrarse personas de todas las clases sociales. Parece más probable el encuentro de la joven ordinaria con el príncipe en la iglesia que en el baile en el palacio. En esta versión el príncipe tampoco llega a ver a su novia con su vestimenta habitual.

También encontramos diferencias cuando comparamos la versión de los Grimm traducida al español y al checo. La checa no se diferencia en casi nada con el original, solamente en algunas versiones carece de de cualquier mención sobre la oración. Por ejemplo, la versión del año 196954 omite las últimas palabras de la madre, cuando ésta le dice a su hija que se comporte bien y que rece a Dios. Esto se puede explicar porque en esa época la religión era indeseable; el gobierno se esforzó en reprimir la fe, la única fe correcta era la fe en el socialismo. En la traducción española, por supuesto, la fe no podía faltar. La diferencia la encontramos en el pasaje en el que la Cenicienta desaparece en las ramas del árbol. En la versión original, el padre corta el árbol, pero en la versión española leemos esto: ‹‹Y yendo a buscar una linterna, miró cuidadosamente todas las ramas del árbol, pero no había nadie en él55››. Se ofrece la idea de que el traductor eligió esta manera de contar la situación porque, si Cenicienta estuviera en las ramas, la caída del árbol la podría matar, por eso no quiso que pareciera que el padre arriesgaba la vida de su hija.

Aunque las circunstancias o el ambiente se diferencian en cada una de las versiones mencionadas, la trama es siempre la misma y es evidente que se trata del mismo cuento. El tema principal es la rivalidad entre las hermanas, la envidia cuando ven que una de ellas es mejor a todas luces, todo ello sumado a la preferencia de la madre por las que son sus propias hijas. Las mujeres presentan el rol principal, los hombres están al margen del interés. En segundo lugar se trata de la lucha entre mujeres, la lucha por el hombre, que es un tema que era, es y será siempre de actualidad.

4.2. Blancanieves

El cuento de Blancanieves, también conocido como Blancanieves y los siete enanitos, es, tal como La Cenicienta, uno de los cuentos más conocidos en el mundo. Los primeros que publicaron el cuento de Blancanieves en la versión que conocemos hoy en día fueron los hermanos Grimm, aunque ya en la obra de Basile encontramos un cuento con motivos que aparecen también en la Blancanieves de los Grimm. En su cuento La esclava joven56, Basile narra la historia de una niña de siete años que muere temporalmente tras clavarse un peine y después es enterrada en un ataúd del cristal, como le sucede a Blancanieves, que se llama así por su piel alabastrada.

Blancanieves está también basado en el odio de una madrastra por su hijastra. La reina, orgullosa y obsesionada por su belleza, se pregunta frente al espejo si es la más guapa en todo el mundo. Cuando el espejo le dice que la más guapa es su hijastra, decide llevarla al bosque y matarla. Pero su sirviente no obedece su orden y deja vivir a Blancanieves. Ella encuentra la casa de los enanitos y empieza a vivir con ellos. La madrastra, pensando que Blancanieves está muerta, acude otra vez al espejo; cuando averigua que su hijastra vive, decide ir a matarla personalmente. Transforma su apariencia y, bajo la forma de una anciana le ofrece primero el peine envenenado y después las manzanas, que finalmente matan a Blancanieves. Los enanitos la meten en el ataúd de cristal. El príncipe encuentra el ataúd con Blancanieves en su interior y quiere llevársela a su reinado. Cuando mueve el ataúd, un trocito de manzana salta de la boca de Blancanieves y ella se despierta. Poco tiempo después celebrarán su boda.

4.2.1. Blancanieves en la literatura española

Entre los cuentos populares españoles encontramos algunos cuentos basados en motivos de Blancanieves. Al igual que ocurre con Cenicienta, en la literatura española dichos cuentos son conocidos bajo varios títulos. Una de las versiones es el cuento ciudadrealeño Cuento de los ladrones, recopilado por J.Camarena.57 Hemos encontrado otras tres versiones en el libro Cuentos maravillosos españoles de Antonio Rodríguez Almodóvar: La peña de los enamorados, La madre envidiosa y Mariquita y sus siete hermanitos.

Primero vamos a tratar el primer cuento, cuyo nombre no indica que se trata de una versión de Blancanieves, pero es así. El cuento se llama Cuento de los ladrones, título que de hecho difiere mucho del original. El cuento tiene un comienzo sorprendente. La madre prohibió a su marido ver a su propia hija, porque era muy guapa. No le preguntaba al espejo si era la más guapa en el mundo, sino que le preguntaba a su marido si era más guapa que su hija. Un día el marido dijo que su hija era más guapa; por eso ella hizo que tres hombres se llevaran a su hija a las montañas para matarla. Por supuesto, no la mataron, sino que mataron a un perro y llevaron su corazón a la mujer. A los enanitos los sustituyen en esta versión doce ladrones. La madre se enteró de que su hija vivía, así que intentó matarla con un peine y lo logró. Los ladrones hicieron lo mismo que los enanitos, la pusieron en el ataúd del cristal. Así la vio el príncipe y la llevó a su palacio. La dejó en su habitación sin nadie saberlo, hasta que un día la encontraron la criada y la madre del príncipe y la revivieron, extrayéndole la aguja del peine. Al final se casó con el príncipe, en un desenlace feliz, sin ninguna mención a su madre.

El cuento nos enseña una forma muy fuerte de envidia, la que siente una madre por su propia hija. La madre tiene miedo de perder la atención de su marido, teme que la hija será más importante para su marido que ella y no quiere luchar por él. La belleza de su hija significa para ella el peligro, el peligro de no ser guapa eternamente. Se da cuenta de que envejece cuando ve crecer a su hija. Para ella lo más importante en su vida es la belleza propia, se trata de una persona superficial, inmadura, egoísta y sin espíritu maternal. Los ladrones representan un papel interesante. Al contrario de lo que sucede en otros cuentos, aquí representan personajes buenos; cuando cuidan a la joven, hasta la consideran su hermana, con el calor de una familia. La salvación de su futura suegra es también un motivo extraordinario, como si se tratara de un signo de aceptación de la boda de su hijo: sabe que ya es adulto y quiere que viva su propia vida. Tal vez el príncipe no tuviera muy claro qué hacer; está claro que tuvo dudas, ya que ni siquiera se esforzó para despertar a la joven, solamente la guardó en su habitación sin decírselo a sus padres. El otro hecho interesante es que la heroína no tiene nombre y son los ladrones los que le dan nombre al cuento, como si la heroína no fuera importante aunque la historia evolucione en torno de ella. Conocemos un único nombre, el del padre, la persona menos importante en la historia. Se trata de otra muestra más de que este cuento está lleno de contrastes y de paradojas, y de que cambia las características que deberían ser intangibles, que en otros cuentos presentan siempre el mismo rol. Cuento de los ladrones demuestra que es posible cambiar lo tradicional y, con todo, conservar los atributos de los cuentos.

El cuento Mariquita y sus siete hermanitos58 tiene casi la misma trama que Cuento de los ladrones. El cuento empieza con la salida de casa de los siete hermanos de Mariquita, a los que su padre trató muy mal después del nacimiento de Mariquita. El padre la quería tanto que la madre empezó a sentir mucha envidia. Después la historia continúa tal como la conocemos. En vez de con enanitos, Mariquita vive con siete ladrones, que, en este caso, son sus hermanos. En esta versión Mariquita muere después de vestir una camisa que le dio una bruja a órdenes de su madre. A partir de ahí la historia está en consonancia con El cuento de los ladrones. Mariquita fue salvada por una criada que le quitó la camisa. A diferencia del cuento anterior, en esta versión no falta un castigo para madre: tanto ella como la bruja fueron quemadas.

La madre envidiosa59 cuenta casi la misma historia que las dos anteriores. La gran diferencia la encontramos en la última parte del cuento, cuando la protagonista fue asesinada después de la boda con el príncipe. Una criada negra que la envidiaba por su belleza le clavó un alfiler mientras la peinaba y la convirtió así en paloma. La negra se hizo pasar por la reina e intentó explicarle al rey que se había quemado con el sol. El rey no la creyó y se puso muy triste. La paloma voló cada día al palacio hasta que el rey se dio cuenta de que tenía un alfiler clavado en la cabeza. Se lo quitó y así la paloma recobró su apariencia. La negra fue castigada: la mataron.

La peña de los enamorados60, el último cuento que vamos a ver, se desarrolla en la isla que da nombre al cuento. A diferencia de otras versiones, en esta historia no aparece la figura del príncipe. Se basa solamente en la envidia que siente la madre por su propia hija. La madre no tenía ningún espejo mágico, sino que fueron los habitantes de la isla los que provocaron su envidia cuando decían que su hija era más guapa que ella. Por esta razón, como ya sabemos, ordenó su asesinato, pero los criados la dejaron vivir. La joven vivió en la peña con siete bandidos. Un día llegó a los oídos de la madre que todavía vivía una mujer más guapa que ella. Mandó a una gitana para que la matara. La gitana la encontró y le puso un anillo que le causó la muerte. Los bandidos, cuando la encontraron, la llevaron hasta la puerta del palacio de su padre y la dejaron allí. Cuando el padre quiso enterrarla, le quitó el anillo y la hija se despertó. El cuento acaba con el castigo para la madre y la gitana: ambas fueron encerradas en un subterráneo.

Vemos que todas versiones se parecen mucho entre sí. Para todas ellas son comunes los ladrones, que sustituyen a los enanitos que conocemos de la versión de Grimm. En ningún cuento aparece el nombre de la protagonista principal, ni siquiera en Mariquita y sus siete hermanitos, ya que el nombre está sólo en título. Los personajes son denominados por su posición en la sociedad, en la familia o por su trabajo. Se habla del rey, del conde, de los ladrones, de la hija, del príncipe o de la criada. Aunque todas las versiones se parezcan mucho, cada una de ellas añade a la historia algunos detalles que le dan a cada cuento su propio rostro.




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