Sintesis de la relatoria del encuentro afro XXI



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SINTESIS DE LA RELATORIA DEL ENCUENTRO AFRO XXI

Niky Fabiancic

Director Regional Adjunto

Dirección Regional para América Latina y el Caribe

Programa de Las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Salvador, Bahía, Brasil, 17 y 18 de Noviembre de 2011


El Año Internacional de los Afrodescendientes fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas para “fortalecer las medidas nacionales y la cooperación regional e internacional en beneficio de los afrodescendientes en relación con el goce pleno de sus derechos económicos, culturales, sociales, civiles y políticos, su participación e integración en todos los aspectos de la sociedad, y la promoción de un mayor conocimiento y respecto de la diversidad de su herencia y su cultura”.

Este encuentro, AFRO XXI, une esfuerzos del ámbito latinoamericano y caribeño y de países de África en esta ciudad de Salvador de Bahía –capital afro de América Latina y puente natural entre nuestra región y el continente africano- constituye un hito para contribuir a la visibilidad y reconocimiento a las contribuciones de las poblaciones afrodescendientes en nuestro continente, cuya diversidad se construyó y sigue desarrollándose principalmente a partir de una triple vertiente: los pueblos indígenas originarios, las poblaciones de origen europeo y africano, cuyo mestizaje y diversidad caracterizan y valorizan el capital humano de nuestra región.

En las jornadas previas a esta reunión se ha impulsado un debate amplio y participativo entre miembros de la sociedad civil, expertos, funcionarios de gobierno y de los organismos internacionales con más de 2,000 participantes de 16 países de América Latina, 10 del Caribe, 3 de África y 2 de Europa. Se hace imposible reflejar en pocos minutos la riqueza de las ideas y propuestas de los debates de las 21 mesas de estas dos jornadas, pero aquí presentaremos algunos ejes centrales con el ánimo de contribuir a las reflexiones y decisiones que se adoptaran a este nivel cumbre con el objetivo de avanzar en el efectivo reconocimiento y goce pleno de los derechos de los afrodescendientes.

La población afro representa entre el 20 y el 30% -entre 150 y 200 millones- de la población total del continente y en muchos de nuestros países, la población afrodescendiente es mayoritaria – como en el Caribe y este gran país que hoy nos acoge-. La imprecisión de las cifras responde a la “invisibilidad estadística”, y uno de los consensos iniciales alcanzados se resume en “hacer visible la invisibilidad”, tanto desde su magnitud demográfica como de sus aportes a la historia y al desarrollo en todos los países de América Latina y el Caribe.

El debate también acentuó que no se puede concebir nuestra historia y la conformación de nuestras sociedades sin reconocer los aportes de la cultura afro en sentido amplio – en sus manifestaciones artísticas y religiosas, idiomas y comidas, contribuciones a la diversidad y justicia sociales, al desarrollo económico y político-.

El reconocimiento por parte de nuestras sociedades de las contribuciones de los afrodescendientes no solo constituye un acto de reivindicación y justicia, sino también un paso ineludible para avanzar hacia una democracia de ciudadanía plena, que supone asumir un esfuerzo general y focalizado para combatir el racismo, la discriminación, la desigualdad y la exclusión que sufren los afros, no solo por parte de los gobiernos sino también de las sociedades latinoamericanas y caribeñas.

En cuanto a los principales ejes del debate, en primer lugar, se destacaron nuevas estrategias y acciones para el combate al racismo, tanto al racismo generalizado como a los racismos específicos – en especial al institucional. Se reconoció que los movimientos sociales constituyen piezas fundamentales tanto para la reflexión sobre los avances conquistados hasta ahora, como para impulsar la implementación de políticas, el cumplimiento de los tratados nacionales y de las leyes. También, como un factor clave para la condena y resistencia a las muertes de los jóvenes negros, como también promover la inclusión de los afros -hombres y mujeres-, y de esos mismos jóvenes, mediante el acceso a la educación, los servicios de salud y el trabajo decente.

En este contexto, los movimientos sociales y la sociedad civil como un todo fueron convocados a innovar el abordaje a estos desafíos, aprovechar las ventajas y beneficios de las nuevas tecnologías, invertir en la construcción de redes locales, regionales y globales para una acción conjunta cada vez más efectiva por la causa afro.

El segundo eje, – posiblemente el más abordado de este encuentro – fue la visibilizacion con base en la afirmación de la identidad racial – todavía pendiente en muchos países de la región-, como un elemento indispensable para impulsar los mecanismos de reivindicación por la igualdad. En muchas mesas se habló de la identidad racial como determinante para el reconocimiento y goce efectivo de los derechos. En este punto, mucho se discutió sobre la importancia de desarrollar –y por ende asegurar la inversión necesaria- las estadísticas y datos desagregados sobre los afrodescendientes en censos y encuestas, para que los números reflejen el peso demográfico y socio-económico real de las poblaciones afro en los países de la región y sustenten la ejecución y monitoreo de las políticas públicas.

En este eje también, pueden ser incluidas las discusiones sobre la promoción de la participación política y la calificación de los jóvenes, el fortalecimiento de las organizaciones juveniles, y el uso del deporte como un espacio propicio para el desarrollo e inclusión de los afrodescendientes.

Importante mencionar todavía en esta área, el énfasis dado a la baja presencia de los afrodescendientes –principalmente de las mujeres negras – en altos cargos del Estado y de responsabilidad institucional. Esta situación es resultado de una herencia secular –dado que el racismo estructura las relaciones sociales- que se percibe claramente en todas las esferas. Con esta premisa, se habló de la necesidad urgente de repensar la identidad afro para elevar la autoestima y fortalecer la lucha por una mayor participación profesional y representación institucional de los afros –con el objetivo que esas instancias de responsabilidad reflejen realmente la composición étnica de nuestras sociedades-.

Para ello se argumentó que es preciso realizar una aproximación crítica de la historia, rescatar la historicidad negada u olvidada, ampliar el acceso a informaciones sobre la creación de la identidad afrolatinoamericana y caribeña, para un rescate de los orígenes y de la herencia cultural de la diáspora africana.

El reconocimiento de la Herencia Africana en Brasil y el Caribe, título de la obra editada en el 2011 por la Fundación Alexandre Gusmão del Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil fue tema ampliamente analizado en cuatro mesas que reforzaron el debate sobre esta temática.

Igualmente importante fue la discusión sobre el racismo y las representaciones mediáticas. Se concluyó que el lenguaje crea la realidad. Por eso se debe garantizar un trato lingüístico en los medios de comunicación que elimine el lenguaje discriminatorio y estereotipado.

El tercer eje de las discusiones de estos dos días se refiere a las políticas públicas y las garantías de los derechos. Se intercambiaron ideas, opiniones y experiencias sobre diversos temas que fueron desde la necesidad de políticas afirmativas para el combate a la desigualdad hasta el acceso a la justica y a mecanismos institucionales que permitan acciones concretas contra las injusticias. Se destacaron los avances en ciertos países de la institucionalidad estatal para el combate al racismo y la promoción de la igualdad racial. En este sentido, se destaca, por ejemplo, la creación y labor de la Secretaria de Políticas de Promoción de Igualdad Racial (SEPPIR) en Brasil. También en este punto, se habló mucho de la promoción de la ciudadanía de los afrodescendientes, mediante el empoderamiento por medio de mecanismos afirmativos de educación que reconecten las contribuciones de la cultura afro, que alcancen no solo a la población afro sino también a la sociedad en general, como mecanismo de convergencia y cohesión social.

La cuestión de la salud de la población negra se mostró también como un punto relevante de este eje en los debates. Se destaco especialmente el acceso y la calidad de la salud que incluye aspectos culturales, financieros y organizacionales, como dimensiones críticas de sensibilización y de interculturalidad en áreas de población negra mayoritaria, al igual que acciones de protección de la niñez afro para asegurar efectivamente la igualdad de oportunidades.

La necesidad de políticas de rescate de la memoria y de reconocimiento de territorios de identidad étnica también fue abordada.

Un eje transversal de extrema relevancia fue el correspondiente a la mujer afro y a los jóvenes, dado que la discriminación se multiplica por género, etnia, edad y nivel de pobreza. Además los jóvenes también sufren de manera particular la violencia y la exclusión, reclamándose políticas específicas que den respuesta a esas situaciones.

Otra dimensión transversal considerada es la cooperación Sur-Sur, tanto entre países de América Latina y Caribe cuanto de estos con África. Existen buenas prácticas que pueden contribuir al diseño y ejecución de las políticas públicas que impulsen un desarrollo humano pleno o sea que incluya el combate al racismo y la promoción de la igualdad racial desde la perspectiva de los derechos humanos.

No habrá democracia plena ni desarrollo sin la inclusión de todos los grupos poblacionales, en particular los más vulnerables y marginalizados. Por ello se reclaman políticas públicas eficientes de inclusión social de la población afro: mejor educación, mejores centros de salud, planes de vivienda y de empleo focalizados. No es posible alcanzar sociedades más justas y equitativas si todos los individuos no gozan de manera efectiva y plena de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, para lo cual los valores de igualdad, solidaridad y no discriminación –fundamentados en la dignidad humana- deben convertirse en resultados concretos para un desarrollo humano y una democracia ciudadana.

Las Agencias de las Naciones Unidas están altamente comprometidas con la causa de la igualdad y la lucha contra el racismo y la discriminación. Lo rechazamos con todas nuestras fuerzas. Para este encuentro tan significativo, el PNUD, UNFPA y UNESCO y CEPAL han hecho aportes sustantivos y financieros importantes que confirman nuestra determinación. Quiero que sepan todos que pueden confiar en las Agencias de Naciones Unidas como sus aliados para luchar por esta noble causa. Agradezco y felicito al Gobierno de la República Federativa de Brasil por haber convocado esta Cumbre y a la Secretaria General de la Cumbre Iberoamericana por habernos invitado a sumarnos como socios en este esfuerzo de gran trascendencia regional.

La región tiene una deuda histórica con su población afrodescendiente que debe ser saldada y este evento de conmemoración del Año Internacional de los Afrodescendientes, de reconocimiento y de compromiso renovado, constituye sin dudas un hito importantísimo en la lucha por la igualdad y contra el racismo y la discriminación y nos ha dejado a todos altamente motivados, unidos y con una agenda clara para el futuro.





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