Sigmund Freud la interpretacion de los sueñOS



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Estos dos últimos sueños son característicos de los individuos que padecen de angustia, y sería muy interesante una investigación especial del material por ellos utilizado. En su lugar expondré aquí dos observaciones; advirtiendo previamente que no se refieren de un modo exclusivo a los sueños típicos.
I
Cuando más nos ocupamos de la interpretación de los sueños, más obligados nos vemos a reconocer que la mayoría de los soñados por sujetos adultos elaboran un material sexual y dan expresión a deseos eróticos. Sólo aquellos investigadores que analizan verdaderamente los sueños, esto es, los que penetran desde el contenido manifiesto hasta el latente, puede formarse un juicio sobre esta cuestión, nunca aquellos otros que se limitan a examinar el contenido manifiesto (por ejemplo, Näcke en sus trabajos sobre los sueños sexuales). Afirmaremos, pues, desde ahora, que este hecho no constituye sorpresa ninguna para nosotros, sino que coincide perfectamente con los fundamentos de nuestra explicación de los sueños. Ningún instinto ha tenido que soportar, desde la infancia, tantas represiones como el instinto sexual en todos sus numerosos componentes, y de ningún otro perduran tantos y tan intensos deseos inconscientes, que actúan luego durante el estado de reposo provocando sueños. En la interpretación onírica no deberá, pues, olvidarse nunca

esta importancia de los complejos sexuales, aunque, naturalmente, sin exagerarla hasta la exclusividad.


Una cuidadosa interpretación nos permitirá reconocer muchos sueños como bisexuales, o sea susceptibles de una segunda solución en la que realizan tendencias homosexuales, contrarias a la actividad sexual normal del sujeto. Pero el que todos los sueños hayan de ser interpretados bisexualmente, como pretenden W. Stekel y Alf. Adler, me parece una generalización tan.indemostrable como inverosímil. No puede olvidarse que existen numerosos sueños que satisfacen necesidades distintas de las eróticas. Así, los de hambre, sed, comodidad, etc.

También las análogas afirmaciones de que detrás de todo sueño se descubre «la cláusula de la muerte» (Stekel) y que todo sueño muestra una «progresión desde la línea femenina a la masculina» (Adler) me parecen transgredir los límites de lo permitido a la interpretación onírica. La afirmación de que todos los sueños reclaman una interpretación sexual, que tanta oposición ha despertado y en derredor de la cual han surgido tantas polémicas, es ajena a mí y no aparece en ninguna de las seis ediciones publicadas hasta ahora de La interpretación de los sueños, hallándose, en cambio, visiblemente contradicha por varios pasajes de la misma.


Lo que sí hemos afirmado y podríamos confirmar con numerosos ejemplos a más de los ya expuestos, es que los sueños de apariencia singularmente inocente dan cuerpo casi siempre a groseros deseos eróticos. Asimismo muchos sueños de aspecto indiferente en los que a primera vista no observamos nada de particular, quedan referidos, después del análisis, a impulsos optativos indudablemente sexuales y a veces de naturaleza inesperada. Nadie supondría, por ejemplo, antes de la interpretación, que el sueño siguiente encerrase un deseo sexual. «Entre dos magníficos palacios -relata el sujeto- y un poco hacia el fondo, hay una casita cuyas puertas están cerradas. Mi mujer me conduce por el trozo de calle que va hasta la casita y empuja la puerta. Entonces penetro yo rápida y fácilmente en el interior de un estrecho patio en cuesta arriba.»
Toda persona algo experimentada en la traducción de sueños recordará en seguida que el penetrar en espacios estrechos y el abrir puertas son símbolos sexuales muy corrientes, y reconocerá sin esfuerzo este sueño como la representación de una tentativa de coito more ferarum entre dos magníficos palacios (entre las nalgas del

cuerpo femenino). El patio en cuesta arriba es, naturalmente, la vagina y el auxilio que en el sueño presta al sujeto su mujer nos fuerza a la interpretación de que en realidad es sólo la consideración que la misma merece lo que le retiene de intentar con ella la realización del coito. Informaciones posteriores nos muestran que el mismo día del sueño había entrado a servir en casa del sujeto una criada joven que le había agradado, dándole, además, la impresión de que no habría de negarse a tal intento. La casita entre los dos palacios es una reminiscencia del Hradshin, de Praga, y alude, al mismo tiempo, a la criada de referencia, natural de dicha ciudad.


II
Cuando hago resaltar ante mis pacientes la frecuencia del sueño de Edipo, en el que realiza el sujeto el coito con su propia madre, suelen contestarme que no recuerdan haber tenido nunca tal sueño, pero inmediatamente surge en ellos el recuerdo de otro, irreconocible e indiferente, que han soñado repetidas veces, y el análisis muestra que se trata de un sueño del mismo contenido; ésto es, de un sueño de Edipo. Podemos afirmar que los sueños de este género que se presentan bajo un disfraz cualquiera son infinitamente más frecuentes que los sinceros, o sea aquellos que muestran directamente al sujeto en comercio sexual con su madre.
Existen sueños de paisajes o localidades en los que aparece, además,.intensamente acentuada, la seguridad de habernos encontrado ya otra vez en aquellos lugares. (Este déjà vu posee una especial significación-1914). El lugar de que en ellos se trata es siempre el órgano genital materno. Realmente, de ningún otro lugar podemos afirmar con tanta seguridad «habernos encontrado ya en él». Una sola vez ha llegado a hacérseme difícil esta interpretación ante el sueño en que un neurótico obsesivo visitaba una vivienda en la que ya había estado dos veces. Pero hube de recordar que algún tiempo antes me había relatado este paciente que una noche que su madre le acogió en su lecho, teniendo él seis años, aprovechó la ocasión para introducir un dedo en los genitales de la durmiente.
Un gran número de sueños, con frecuencia angustiosos, cuyo contenido es el avanzar a través de estrechísimos espacios o hallarnos sumergidos en el agua, aparecen basados en fantasías referentes a la vida intrauterina -la permanencia en el seno materno y el nacimiento-. Reproduciré aquí uno de estos sueños, soñado por

un joven, el cual aprovecha en su fantasía la ocasión que le ofrece su situación para espiar un coito de sus padres.


«Se encuentra en un profundo foso, en el que se abre una ventana como en el túnel de Semmering. A través de ella ve al principio un paisaje desierto y compone luego en él un cuadro, que resulta, en el acto, presente. Este cuadro representa una tierra de labor profundamente removida por el arado, y el hermoso ambiente, la idea de trabajo aplicado y los terrenos negroazules, le producen una impresión de serena belleza. Después ve abierto ante él una Pedagogía… y se asombra de que se conceda en ella tanta atención a los sentimientos sexuales (del niño), cosa que le hace pensar en mí.» He aquí un bello sueño de agua, soñado par una paciente mía y que fue objeto de un particular aprovechamiento en la cura:
«Se encuentra en su residencia veraniega, junto al lago de…, y se arroja al agua oscura allí donde la pálida luna se refleja en ella.»
Los sueños de este género son sueños de nacimiento y llegamos a su interpretación invirtiendo el hecho comunicado en el contenido manifiesto, o sea en lugar de arrojarse al agua, salir del agua; esto es, ser parido. El lugar del que se nace queda reconocido en cuanto pensamos en el caprichoso sentido que en francés se da a la lune. La pálida luna es el blanco trasero del que el niño supone haber salido. ¿Mas, qué puede significar el que la paciente desee «nacer» en su residencia veraniega? Interrogada, me responde sin vacilar: «¿Acaso el tratamiento no me ha dejado como si hubiera nacido de nuevo?» De este modo se convierte el sueño en una invitación a continuar el tratamiento en su residencia estival, o sea a visitarla allí. Por último, contiene, quizá, también, una tímida indicación de su deseo de ser madre.
De un trabajo de E. Jones tomamos el siguiente sueño de nacimiento y su interpretación: «La sujeto se hallaba a la orilla del mar vigilando a un niño -al parecer, su hijo- que andaba por el agua. Poco a poco va el niño entrando mar adentro y metiéndose más en el agua, hasta no dejar fuera sino la cabeza, que la sujeto ve moverse de arriba abajo sobre la superficie. Luego se transforma la escena en el hall, lleno de gente, de un hotel. Su marido la abandona y ella entra en conversación con un desconocido.»

La segunda mitad del sueño se reveló sin dificultad, en el análisis, como la representación de los hechos de abandonar a su marido y entrar en relaciones íntimas con una tercera persona. La primera constituía una clara fantasía del.nacimiento. Tanto en los sueños como en la mitología queda representada la salida del niño del líquido amniótico por un acto contrario, o sea por su inmersión en el agua. Conocidos ejemplos de esta representación son, entre otros muchos, los nacimientos de Adonis, Osiris, Moisés y Baco. La emersión e inmersión de la cabeza del niño, en el sueño, recuerdan inmediatamente a la sujeto la sensación de los movimientos del feto, experimentada durante su único embarazo. La imagen del niño metiéndose en el mar despierta en ella una ensoñación en la que, después de sacarle del agua, le lleva a una habitación, le lava, le viste y le conduce luego a su casa.


La segunda mitad del sueño representa, como ya indicamos, pensamientos referentes a la fuga del hogar conyugal, la cual se halla relacionada con la primera mitad de las ideas latentes. La primera mitad corresponde al contenido latente de la segunda, o sea a la fantasía del nacimiento. Además de la inversión antes mencionada, tienen efecto otras varias en cada una de las dos mitades del sueño. En la primera entra el niño en el agua y después mueve la cabeza; en las ideas latentes correlativas surgen primero tales movimientos y después abandona el niño el agua (una doble inversión). En la segunda, la abandona su marido; en las ideas latentes le abandona ella.
Abraham relata otro sueño de nacimiento, soñado por una señora joven, próxima a su primer alumbramiento. De un cierto lugar del piso de su cuarto parte un canal que va directamente al agua (agua del nacimiento, líquido amniótico). La sujeto abre una trampa que hay en el suelo y ve surgir una figura vestida con una piel oscura y semejante a una foca. Al quitarse la piel, resulta ser el hermano menor de la sujeto, para con el cual ha desempeñado ésta el papel de madre.
En toda una serie de casos ha demostrado Rank que los sueños de nacimiento se sirven de igual simbolismo que los de estímulo vesical. El estímulo erótico es representado en ellos como vesical y la estratificación de sus significados

corresponde a una serie de cambios de sentido, por los que el símbolo ha pasado desde la época infantil.


Podemos retornar aquí el tema del papel que los estímulos orgánicos perturbadores del reposo desempeñan en la formación de los sueños, tema que antes dejamos interrumpido. Los sueños constituidos bajo tales influencias no se limitan a mostrarnos claramente la tendencia a la realización de deseos y el carácter de sueños de comodidad, sino que presentan muchas veces un simbolismo por completo transparente, pues no es nada raro que nos haga despertar un estímulo cuya satisfacción simbólicamente disfrazada ha sido ya intentada inútilmente. Esto es aplicable a los sueños de polución y a los provocados por la necesidad de evacuar la vejiga o el intestino. El singular carácter de los sueños de polución nos permite desenmascarar directamente determinados símbolos sexuales reconocidos ya como típicos, pero aún muy discutidos, sin embargo, y nos convence, además, de que algunas situaciones oníricas, aparentemente inocentes, no son sino el preludio simbólico de una escena groseramente sexual, la cual no llega, sin embargo, casi nunca a una representación directa sino en los sueños de polución, relativamente raros, transformándose, en cambio, con frecuencia, en un sueño de angustia que conduce igualmente a la interrupción del reposo.
El simbolismo de los sueños de estímulo vesical es especialmente transparente y ha sido adivinado desde muy antiguo. Hipócrates suponía ya que.los sueños en que el sujeto veía surtidores y fuentes indicaban algún trastorno de la vejiga (H. Ellis).

Scherner estudió también la diversidad del simbolismo del estímulo vesical y afirmó ya que «el intenso estímulo vesical queda siempre transformado en excitación de la esfera sexual y en formaciones simbólicas correspondientes… El sueño de estímulo urinario es también, con frecuencia, el representante del sueño sexual».


O. Rank, cuyas observaciones en su trabajo sobre «la estratificación de símbolos en el sueño provocado por un estímulo que acaba interrumpiendo el reposo» hemos seguido aquí, ha hecho muy verosímil la atribución de una gran cantidad de sueños de estímulo vesical a un estímulo sexual que intenta satisfacer primero por el camino de la regresión a la forma infantil del erotismo uretral. Especialmente instructivos son aquellos casos en los que el estímulo urinario así constituido conduce a la interrupción del reposo y a la evacuación de la vejiga, no obstante lo cual continúa

luego el sueño, exteriorizando ya entonces su necesidad en imágenes eróticas no encubiertas.


De un modo totalmente análogo encubren los sueños de estímulo intestinal el simbolismo correspondiente y confirman simultáneamente la conexión de los conceptos oro y excrementos, de la cual testimonian también numerosos datos de la psicología de los pueblos. «Así, una mujer que se halla sometida a tratamiento médico a causa de una perturbación intestinal, sueña con un avaro que entierra su tesoro cerca de una chocita de madera semejante a aquellas en que es situado el retrete en las casas aldeanas. Un segundo fragmento de este sueño muestra a la sujeto limpiándole el trasero a su hija, una niña pequeña que se ha ensuciado.»
A los sueños de nacimiento se agregan sueños de salvamento. Salvar a alguien, sobre todo extrayéndolo del agua, es equivalente a parir, cuando es una mujer quien lo sueña, y modifica este sentido cuando es un hombre. (Nota de 1911: Véase un sueño de este género en el trabajo de Pfister: Ein Fall von psychoanalytischer Seelensorge und Seelenheilung. Evangelische Freiheit, 1909.) Sobre el símbolo de

«salvar», véase mi conferencia «El porvenir de la terapia psicoanalítica» (Zentralblatt

f. Psychoanalyse, número 1, 1910) y el ensayo titulado «Aportaciones a la psicología de la vida erótica. I. Sobre un tipo especial de la elección de objeto en el hombre» (Jahrbuch, f. Ps., tomo I, año 1910),
Los ladrones, los asaltantes nocturnos y los fantasmas de los que se siente miedo antes de acostarse y con los que luego se sueña a veces, proceden de una misma reminiscencia infantil. Son los visitantes nocturnos que han despertado al niño para ponerle en el orinal y evitar que mojase la cama o han levantado cuidadosamente las sábanas para observar la posición de sus manos durante el reposo. En el análisis de algunos de estos sueños de angustia he logrado que el sujeto reconociese la persona del visitante. El ladrón era, casi siempre, representación del padre, y los fantasmas correspondían más bien a personas femeninas vestidas con el largo camisón de dormir.
f) Algunos ejemplos. El cálculo y el discurso oral en el sueño.

Antes de situar el cuarto de los factores que rigen la formación de los sueños en el lugar que le corresponde, quiero comunicar algunos de los ejemplos por mí reunidos que esclarezcan la acción conjunta de los otros tres factores hasta el momento examinados, aporten pruebas de afirmaciones anteriormente consignadas y permitan deducir conclusiones incontrovertibles. En la exposición de la elaboración onírica que venimos desarrollando, nos ha sido muy difícil demostrar por medio de paradigmas la exactitud de nuestras deducciones. Los ejemplos correspondientes a cada uno de los principios establecidos, sólo dentro de la totalidad de un análisis onírico conservan toda su fuerza probatoria. Separados de su contexto, pierden casi por completo su atractivo. Pero una interpretación total -aunque no sea muy profunda- adquiere en seguida amplitud más que suficiente para hacer perder al lector el hilo de la cuestión a cuyo esclarecimiento se la destinaba. Este motivo técnico explica y disculpa que acumulemos ahora una gran cantidad de casos y ejemplos, cuyo único lazo de unión es su general relación con el texto del apartado precedente.


Comenzaremos con algunos ejemplos de formas de representación extrañas o poco corrientes. Una señora sueña lo que sigue: «La criada esta subida en una escalera, como para limpiar los cristales de la ventana, y tiene a su lado un chimpancé y un gato de Gorila (luego rectifica: de Angora). Al acercarse la sujeto, coge la criada aquellos animales y se los arroja. El chimpancé se abraza a ella, haciéndole experimentar una gran sensación de repugnancia.» Este sueño alcanza su objeto por un medio extraordinariamente sencillo; esto es, tomando en sentido literal, y representándola conforme al mismo, una corriente expresión figurada. La palabra

«mono» es, en efecto, a más de un nombre zoológico, un insulto usual, y la escena del sueño no significa otra cosa que ir arrojando insultos a diestro y siniestro. En mi colección de sueños existen, como veremos, otros muchos ejemplos del empleo de este sencillo artificio por la elaboración onírica.


Muy análogamente procede este otro sueño: «Una mujer con un niño de cráneo singularmente mal conformado. La sujeto ha oído que este defecto obedece a la posición que el niño ocupó en el seno materno. El médico dice que por medio de una compresión podía corregirse la deformidad, aunque corriendo el peligro de dañar el cerebro del niño. La sujeto piensa que tratándose de un chico tiene menos importancia tal defecto.» Este sueño contiene la representación plástica del concepto

abstracto impresiones infantiles, oído por la sujeto en las explicaciones relativas a su tratamiento.


En el ejemplo siguiente adopta la elaboración onírica un camino algo distinto. El sueño contiene el recuerdo de una excursión al lago de Hilmteich, cerca de Graz:

«Fuera hace un tiempo horrible. El hotel es malísimo; las paredes chorrean agua y las camas están húmedas.» (La última parte del contenido aparece en el sueño menos directamente de lo que aquí la exponemos.) El significado de este sueño es superfluo (überflüssig). La elaboración onírica hace tomar forzadamente un sentido equívoco a este concepto abstracto, contenido en las ideas latentes, sustituyéndolo por rebosante (überfliessend) o descomponiéndolo en über-flüssig (super-líquido o más liquido) y lo representa luego por medio de una acumulación de impresiones análogas: agua fuera (un tiempo horrible); agua chorreando en las paredes y agua (humedad) en las camas; todo líquido y más que líquido (flüssig und über-flüssig). No podemos extrañar que la representación onírica relegue a la ortografía a segundo término, ateniéndose en el primero a la similicadencia para el cumplimiento de sus fines, pues la rima nos da ya un ejemplo de tales libertades. En un extenso sueño de una muchacha, muy penetrantemente analizado por Rank, va la sujeto paseando por entre los sembrados y corta bellas espigas de cebada y de trigo. Luego ve venir a un joven amigo suyo y procura evitar encontrarse con él. El análisis muestra que se trata de un «beso inocente». (Ein Kuß in Ehren = un beso inocente; ein Kuß in Ähren

= un beso entre las espigas.) Las espigas, que no deben ser arrancadas, sino cortadas, sirven en este sueño, y tanto por sí mismas como por su condensación con honor (Ehre) y honras (Ehrungen) para la representación de toda una serie de otros pensamientos.
Hay, en cambio, otros casos en los que el sueño ve extraordinariamente facilitada la representación de sus ideas latentes por el idioma, el cual pone a disposición toda una serie de palabras usadas primitivamente en sentido concreto y ahora en sentido abstracto. El sueño no tiene entonces más que devolver a estas palabras su anterior significado o avanzar un poco más en su transformación de sentido. Ejemplos: un individuo sueña que su hermano se halla encerrado en un baúl. En la interpretación queda sustituido el baúl por un armario (Schrank) y la idea latente correlativa revela ser la de que su hermano debiera restringir sus gastos (sich einschränken); literalmente, «estrecharse, meterse dentro de un armario». Otro sujeto sube en su

sueño a una montaña, desde la cual descubre un panorama extraordinariamente amplio. El análisis nos muestra que el sujeto se identifica de este modo con un hermano suyo, editor de una revista (Rundschau) que se ocupa de nuestras relaciones con los países del Lejano Oriente, o sea con el hombre que pasa revista al espacio que le rodea (Rundschauer).


En la novela de G. Keller, `Der Grüne Heinrich', se relata un sueño: `un brioso caballo iba y venía por una hermosa pradera de avena, cada grano de la cual estaba formado por almendra, uva y una moneda nueva de un penique… todo envuelto en seda roja y atado con un trozo de cerda'. El autor (o soñante) nos da una inmediata interpretación de este cuadro onírico; el caballo sintiendo una agradable cosquilla gritaba: `Der Hafer sticht mich' (`me pica la avena', giro que significa: `estoy loco de alegría'.
Las primitivas sagas nórdicas hacen, según Henzen, abundantísimo empleo de estos sueños de frase hecha o juego de palabras, hasta el punto de no encontrarse en ellas casi ninguno que no contenga un equívoco o un chiste.
La reunión de tales formas de representación y su ordenamiento conforme a los principios en que se basan constituiría una labor especial. Muchas de estas representaciones podrían ser calificadas de chistosas, y experimentamos la impresión de que no hubiésemos logrado nunca solucionarlas si el sujeto mismo no nos las hubiese explicado.


  1. Un individuo sueña que le preguntan un nombre del que le resulta imposible acordarse, por más esfuerzos que hace. El sujeto mismo nos da la interpretación siguiente: Esto no puede ocurrirseme ni en sueños (1911).

He mencionado `cuidado de la representabilidad' como uno de los factores que influencian la formación de sueños. En el proceso de transformar un pensamiento en una imagen visual se evidencia una facultad especial del soñante y un analista raramente se iguala en seguirlo con su adivinación. Por lo que será de real satisfacción si la percepción intuitiva del soñante -creador de estas representaciones- es capaz de explicar su significado. (Nota que precedía a los sueños 2, 3 y 4 en el

trabajo de 1911: `Nachträge zur Traumdeutung', que ha sido incorporado a `La interpretación de los sueños'. Nota del E.)


  1. Una paciente relata un sueño cuyos personajes eran todos de proporciones gigantescas. Esto quiere decir -añade- que se trata de un suceso de mi temprana infancia, pues claro es que entonces tenían que parecerme grandísimas las personas adultas que me rodeaban. La propia persona de la sujeto no aparecía en el contenido manifiesto de este sueño.

El retorno a la infancia es expresado también, en otros casos, por la conversión del tiempo en espacio, y las personas y escenas de que se trate se nos muestran entonces situadas a gran distancia de nosotros, al final de un largo camino o como si las contemplásemos a través de unos gemelos vueltos al revés (1911).




  1. Un individuo que gusta de expresarse en formas abstractas e indeterminadas, hallándose, por lo demás, dotado de un vivo ingenio, sueña, dentro de un más amplio contexto, que se encuentra en una estación y ve llegar un tren. Pero luego presencia cómo el andén es acercado al tren, el cual permanece inmóvil, absurda inversión de la realidad. Este detalle es un indicio de que en el contenido latente hay también algo invertido. El análisis nos conduce, en efecto, al recuerdo de un libro de estampas, en una de las cuales se veían varios hombres andando cabeza abajo sobre las manos (1911).






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