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La verdad es que, dentro de lo que uno atisba de las críticas planteadas al Presupuesto 2014, tiene que ver con lo que estamos hablando; sin embargo, aquí estamos haciendo una visión más global de las finanzas públicas, con todo el ajuste del último año.

Las cifras dicen lo contrario. No dicen que estemos haciendo el ajuste en el 2014. Porque resulta que ya desde 2011 nosotros alcanzamos la meta de llegar al 1 por ciento estructural, más rápido de lo que nos planteamos originalmente el año 2010. De tal manera que el esfuerzo fundamental ocurrió entre los años 2009 al 2010, y 2010 al 2011, donde se registró una caída de alrededor de un punto del PIB por año, lo que implica hoy día alrededor de 2.800 millones de dólares.

Un esfuerzo fiscal de reducción del déficit estructural de 2,1 puntos del PIB significa una cifra del orden de 6 mil millones de dólares anuales para poder reducir de 3,1 a un punto del PIB.

Lo otro interesante es que uno puede ver que en 2011 fue menos uno (-1) y en 2012, menos 0,4 (-0,4).

Bueno, ¿qué pasó que de menos 0,4 no seguimos para abajo? Es muy simple. Que en el año 2012 tuvimos un ingreso extraordinario por una operación puntual, que allegó a las arcas fiscales del orden de 1.000 millones de dólares. Esa fue la operación de Anglo American. Tal ingreso podríamos haberlo gastado, para tener un déficit estructural más cercano al uno (1), pero decidimos no hacerlo.

Ese es el efecto fundamental de por qué el 2012 tuvimos ese menos 0,4.

Pero, así como los elefantes blancos se ven raramente, el tipo de operaciones como la de Anglo American también se dan en forma muy espaciada. Por lo tanto, uno no podría proyectar que vamos a tener operaciones de este tipo en forma recurrente. Efectivamente, no la hemos tenido ni en 2013 ni avizoramos alguna operación semejante, con un aumento de recaudación, por una sola operación, en el año 2014.

Lo que mostramos ahí es que el déficit fiscal estructural, que se mantiene en el 1. El compromiso nuestro del año 2010, lo estamos cumpliendo.

Se podrá observar alguna diferencia respecto del año 2013, en que se había informado 1,2 por ciento. Nuestra mejor proyección en este momento es del 1; y la razón fundamental de ello radica en que hemos tenido mejores ingresos fiscales, motivados por mayores pagos de PPM, lo que ocurrió después de la operación renta. Las revisiones posteriores a la operación renta también implicaron mayores remesas de utilidades y más impuesto adicional.

Esas son algunas de las razones que han generado mayores ingresos.

La proyección de gastos -como va a quedar claro entre hoy y mañana- no ha cambiado, fundamentalmente en lo relativo a mayores ingresos, lo que permite llegar al 1 por ciento en el 2013.

En cuanto a la discusión de las cifras, quiero poner en antecedente de esta Comisión Mixta -ha habido debate respecto de la cifra del 3,1- que acaba de salir un informe del Fondo Monetario Internacional, el cual nada tiene que ver con la discusión política interna.

Tal informe del Fondo Monetario dice que nuestro punto de partida el año 2009 no fue 3,1 del déficit estructural, sino de 4,3. Nosotros no pretendemos cambiar la metodología, sino simplemente poner en conocimiento que para el análisis, el Fondo Monetario dispone de una metodología para definir el balance estructural, que se aplica a todos los países. En el caso de Chile le dio un 4,3. En el resto de los años tenemos menos diferencia. Pero ese año hay 1,2 puntos del PIB de diferencia.

Frente a opiniones independientes de entidades altamente respetadas, la proyección o estimación es que el déficit estructural es mayor. Yo lo digo, porque nosotros nos vamos a quedar con esto, según hemos dicho, pues la metodología fue aceptada y publicada.

Pero creo importante poner en conocimiento de la Comisión estos antecedentes nuevos.

En lo referente al Balance Fiscal Efectivo, tenemos datos efectivos hasta el año 2012 y una proyección para 2013 y 2014. Se mantiene la proyección de 1 por ciento del PIB para 2013. La del déficit fiscal efectivo para 2014 es menos 0,9. En ambos casos, la proyección de déficit estructural es muy cercana, pero algo menor en el año 2014.



Por otra parte, nosotros nos comprometimos a dos cosas: llegar al 1 por ciento de déficit estructural y tener un crecimiento del gasto público promedio inferior al crecimiento del PIB. Ello obedece -quiero decirlo bien claramente- no a una razón de tipo ideológico, sino a que tuvimos una expansión muy importante del gasto público en el período anterior. Podremos conversar a qué se debe, pero ahora no es del momento tal vez de entrar a discutir si se debió hacer o no. Eso ya es una cosa de juicio de valor.

Pero, habiendo tenido una expansión muy importante del gasto público y habiendo llegado a una tasa de gasto superior a 23 puntos del PIB, ello nos pareció prudente, a fin de lograr un mejor ambiente macroeconómico, ya que, cuando el gasto crece menos que el PIB, ayudamos al control de la inflación del Banco Central, tener tasas de interés más bajas y contar con un tipo de cambio más competitivo que no afecte a todo el sector exportador.

También nos complace que haya un reconocimiento del Foro Económico Mundial. Estas estadísticas -quiero insistir- no las hacemos nosotros, las hace tal Foro, pero hemos pasado desde la posición 40 en el ranking de Eficiencia Mundial de Gasto Público a la posición 13 en el año 2013. Hay una mejora de 27 puestos en la eficiencia del gasto público entre 2009 y 2013.



Señor Presidente, me tengo que hacer cargo de un punto que ha sido discutido también y que ayer, en una reunión que sostuvimos en el Ministerio de Hacienda, se planteó: la posición financiera del sector público y el ahorro público.



En cuanto a la Deuda Pública, quiero hacer un pequeño paréntesis metodológico.

Hay dos conceptos de deuda pública: el primero se refiere a la deuda pública bruta; es decir, el total de pasivos financieros del sector público chileno, que es 11,9 puntos el PIB. Es una de las deudas públicas más bajas del mundo. Pocos países tienen las suyas más bajas en proporción al PIB.

Sin embargo, hay otro concepto -en el cuadro figura en rojo- que es el de la deuda neta, en el cual a la deuda pública le sustraemos los activos financieros del sector público.

Es decir, hay dos mediciones, y la diferencia entre ellas no tiene que ver con la deuda bruta, la que es igual en ambas mediciones. La diferencia está en qué activos consideramos para llegar a la deuda neta y cuáles son los activos del sector público.

Si consideremos estrictamente los otros activos del Tesoro Público, tenemos una medida. Pero dejamos de considerar los activos del Tesoro Público, los activos financieros, por ejemplo, como participaciones accionarias minoritarias en empresas que son del sector público; participaciones mayoritarias; inversiones y otro tipo de activos, como créditos otorgados por el sector público.

Cuando consideramos una medida financiera más amplia -no digo de otro tipo-, nos encontramos con lo siguiente.

Primero que nada, el sector público chileno es un acreedor neto y no un deudor neto.

Qué pasó entre el primer trimestre del 2010 y el segundo trimestre del 2013, que es el último dato que tenemos. Lo que pasó -está en la primera fila- es que el activo financiero neto -es decir, la posición acreedora neta del sector público- se redujo. Como esa cifra está en pesos, para ponerla en dólares, en términos fáciles, se multiplica por 2, con un tipo de cambio de 500 pesos. Y así estamos hablando de una cifra superior a los 18.500 millones de dólares.

Si se observa la primera fila, el activo financiero neto se reduce en una cantidad del orden de poco más de 500 mil millones de pesos. Esto es, al día de hoy, casi 1.000 millones de dólares en que se reduce el activo financiero neto.

Pero si se mira la fila 2, los señores parlamentarios se podrán dar cuenta que, si midiéramos la cifra al tipo de cambio de cierre del primer trimestre de 2010, habríamos tenido un aumento de los activos netos del sector público. La diferencia está en el tipo de cambio, y esa diferencia de poco más de 1.100 millones de dólares se debe a la diferencia cambiaria.

¿Por qué ocurre esto? Porque el sector público tiene más activos que pasivos en dólares. Por lo tanto, cuando hay una caída del tipo de cambio eso hace caer más los activos que los pasivos, lo que conduce a un deterioro en la posición acreedora neta.

Entonces, porque esto se planteado en la discusión pública, quiero darles, en primer lugar, mucha tranquilidad, pues el sector público chileno sigue teniendo una posición fuerte y muy sana en términos de que sigue siendo acreedor neto. No estamos hablando de acreedor del resto del mundo, sino que tiene una posición acreedora o deudora del sector público.

Si bien es cierto que ha habido un pequeño deterioro en este período, ese deterioro se debe más que nada al tipo de cambio. Por tanto, en esta materia, yo no puedo más que dar tranquilidad, a pesar de que, si se toma la medida que considera solo los otros activos del Tesoro Público, los números son algo distintos a estos. Pero eso deja de considerar activos importantes del sector público.

Respecto de esta medida, nosotros no hemos hecho ningún cambio metodológico en los cálculos. Eso se puede ver en la página web del Ministerio de Hacienda, en Oficina de Deuda Pública, pinchando la “caluguita” Oficina de Deuda Pública, donde se puede encontrar toda esta información, que se ha calculado desde 1990 con la misma metodología.

Ese es un primer punto, que me parece importante respecto de la deuda pública.



El segundo tema se refiere al Ahorro Público.

Otra información que no corresponde, no se aviene con los números ni con la realidad, es que no ha habido ahorro importante durante este período.

El promedio del ahorro público, según la metodología tradicional para calcularlo, se obtiene al reducir del ingreso el consumo de Gobierno. Eso es el ahorro público. Para determinar el ahorro, no se puede igualar el ahorro al déficit o superávit del Gobierno. Ese es un error conceptual.

Con esa metodología, hubo en el período 2006-2009 efectivamente algo más de ahorro público (ya me referiré a por qué ocurrió eso en esos años). Con todo, el promedio anual de ahorro público en el período 2010-2012 es de casi 11 mil 200 millones de dólares.

Al comparar ambos indicadores, nos damos cuenta de que hubo una caída del ahorro de mil 700 millones de dólares. Voy a explicar en un momento más a qué se debe tal diferencia.



Otra preocupación frecuente se da respecto del déficit de cuenta corriente, el cual, señor Presidente, se ha tendido a estabilizar en alrededor de 4 puntos del producto interno bruto. En efecto, si tomamos una “ventana móvil” -por llamarla de algún modo- de cuatro trimestres (considera el último y los tres anteriores), en los últimos dos se registra un déficit de más o menos 4 puntos del PIB.

La pregunta es: ¿a qué se debe eso?

Podríamos hablar largamente de un tema que, en lo personal, me parece apasionante: la cuenta corriente y las causas de dicho déficit. Pero bastará decir solo algunas cosas.

En primer lugar, que el sector público ha contribuido a atenuar el déficit de cuenta corriente, que es, fundamentalmente, un déficit provocado por el sector privado.

En segundo término -no tengo un gráfico sobre la materia-, que tal déficit se origina en un aumento de la inversión, no en una caída del ahorro. Asumir esto último implicaría suponer que en Chile se celebra una suerte de fiesta del consumo, y no es así. El ahorro, pese a una pequeña caída, se ha mostrado bastante estable en los últimos tres años.

Los déficits de cuenta corriente ocurren porque se produce una baja en el ahorro o porque se registra un aumento en la inversión. La explicación del caso actual chileno se encuentra, fundamentalmente, en un incremento significativo de la inversión.

Y el tercer elemento importante que deseo destacar es cómo se financia el déficit de cuenta corriente.

Ello se contabiliza de la siguiente forma: toda la utilidad de las empresas extranjeras se considera remesada desde el punto de vista de la cuenta corriente, y la parte reinvertida se contempla como inversión extranjera directa en la cuenta de capitales.

Cuando se toma la inversión extranjera directa por la parte reinvertida de las utilidades y se la compara con el déficit de cuenta corriente, se aprecia que casi el cien por ciento de este se halla financiado por la reinversión de utilidades.

Digo esto porque es bien distinto financiar el déficit mencionado con créditos de corto plazo que hacerlo con inversión extranjera directa; o sea, con reinversión de utilidades.

Creo que el siguiente tema es importante para el debate. Me refiero al relativo al precio y costo unitario del cobre.

No se puede hacer un análisis del sector público y de los ingresos fiscales considerando solo lo concerniente al precio (este afecta a los ingresos). Para realizar un estudio correcto y completo, también hay que contemplar lo atinente a los costos.

¿Qué revela el gráfico en pantalla? Que desde 2005 el precio ha aumentado, pero el incremento de los costos ha sido mucho mayor.

Ello reduce los márgenes. Y, como ustedes saben, el margen es la base sobre la cual se aplica el impuesto a la renta y se generan las remesas de utilidades, respecto de las que se cobra un tributo adicional. También sobre esa base se calculan los excedentes de CODELCO y se aplica el impuesto de primera categoría.

El royalty a la minería no opera sobre el valor de la venta, como en otros lugares, sino sobre el margen operacional minero. Por lo tanto, cuando hay aumento de costos, cobramos menos royalty. Eso es así. De ese modo quedó establecido en la Ley del Royalty, luego de discutir el asunto largamente cuando analizamos el proyecto respectivo.



En consecuencia, si uno mira la trayectoria de los ingresos fiscales por la minería -entiéndase por tales, fundamentalmente, los provenientes del cobre-, nota que la idea de estar viviendo un período de gran bonanza minera se revierte un poco, justamente por el hecho de que los precios del cobre han aumentado menos que los costos. Ello ha restringido los márgenes y, por lo mismo, la recaudación.

La gran bonanza de recaudación por la minería -esto no es una opinión; son los datos- ocurrió en los años 2006 y 2007, cuando el sector público recibió, entre la contribución de la tributación de minería privada y los aportes de CODELCO, más de 8 puntos del PIB. En plata de hoy, ello equivale a 22 mil millones de dólares.

¿Cuál es la realidad de este año? Nuestra proyección es de 2,4 por ciento del PIB en recaudación (aportes de CODELCO más tributación de minería privada).

Como verán, la caída de un período a otro es superior a 5 puntos y medio del PIB. Sin embargo, cuando miremos la recaudación total, notaremos bastante estabilidad. Esto se debe al mayor crecimiento económico, a la reducción de la evasión y a la reforma tributaria que aplicamos. Así logramos revertir la disminución de recaudación por efectos del cobre.

Entonces, cuando conversemos sobre el tema del cobre, los invito a revisar las cifras, que son las que ustedes tienen a la vista.



Otra manera de mirar los ahorros del sector público -el esfuerzo que hemos hecho- son los recursos que están invertidos en el exterior: en el Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES) y el Fondo de Reserva de Pensiones (FRP)

Si ustedes miran el gráfico, apreciarán que a fines de 2008 ambos fondos sumaban 22.700 millones de dólares. Este fue el peak previo a la utilización de casi 9 mil millones de dólares el año 2009 para hacer frente a la recesión que vivió nuestro país.

Desde ese período hemos hecho contribuciones, año a año, tanto al Fondo de Reserva de Pensiones como al Fondo de Estabilización Económica y Social. Al FRP debemos efectuar un aporte obligatorio por ley, cuyo mínimo es 0,2 puntos del PIB y el máximo, 0,5. Esto último solo si el superávit fiscal permite llegar a 0,5. O sea, si el superávit es de 0,5, se va a contribuir 0,5 al Fondo de Reserva de Pensiones y no hay obligación legal de aportar al FEES. Con un superávit superior a 0,5 puntos del PIB, tal diferencia debe ser contribuida al Fondo de Estabilización Económica y Social.

Señor Presidente, nosotros hemos efectuado aportes extraordinarios voluntarios a este último fondo, de tal manera que podemos decir que nuestra proyección, para fines de este año -no del 2014-, es de un monto cercano a los 22 mil 900 millones de dólares. La última cifra (julio de 2013) indica una cantidad de 22 mil 500 millones de dólares.

Por lo tanto, dejo constancia de que hemos experimentado una significativa recuperación de los fondos soberanos. Da tranquilidad al próximo Gobierno, sea de quien sea, tener una base de fondos soberanos de esa magnitud.



Lo expuesto constituye un análisis de las cifras de nuestra realidad. Aquí todo es información pública. Pero también resulta interesante conocer las opiniones externas respecto de la situación chilena.

A mi juicio, no hay una opinión que uno siga con mayor interés, por razones obvias, que la de los clasificadores extranjeros.

Nuestro país ha logrado una mejora en la clasificación de riesgo respecto de la deuda soberana todos los años, desde 2010.

En 2010 fue Moody’s; en 2011, Fitch; en 2012, Standard & Poor’Senador, y en 2013, Dominion Bond Rating Service (DBRS). Las cuatro principales empresas clasificadoras del mundo han mejorado su opinión sobre Chile.

Ustedes pueden examinar los comunicados de prensa de cada una de las clasificadoras mencionadas.

Insisto: esto no lo dice el Gobierno, sino las clasificadoras externas.

No quiero leerles completamente tales comunicados. Puedo enviárselos a quien tenga curiosidad. Son realmente muy interesantes.

Tales opiniones hacen referencia a dos puntos fundamentales.

Primero, a la resiliencia de la economía chilena frente a los shocks externos, es decir, al hecho de que nuestra economía haya logrado crecer y continúe creciendo en un entorno internacional bastante desfavorable, con recesión en algunos de nuestros principales socios.

Casi todos los comunicados señalan eso. Como se aprecia en la pantalla, el de Standard & Poor’s parte con lo de la resiliencia. En todos los otros -también el de Fitch habla de resiliencia-, se resalta la calidad de la política fiscal chilena. Hay un reconocimiento internacional a dicha política. Nos alegramos de ello.

Y eso no solo es un honor como país, sino que también genera efectos prácticos.



En el cuadro que se proyecta ustedes pueden apreciar lo que dice DBRS: en el comunicado de prensa de febrero de 2013 se habla de un balance del sector público excepcionalmente fuerte. Son palabras de DBRS.

Por su parte, en la consulta del artículo IV del Fondo Monetario Internacional se hace un reconocimiento a la política fiscal chilena.

Todas las entidades externas que nos han evaluado -organismos de prestigio- han alabado nuestra política fiscal.

Dicho sea de paso, no solo es la política del actual Gobierno, también es la de los anteriores. Porque hay muchas cosas que compartimos. Una de ellas es la regla fiscal.

El Diputado señor MONTES.- ¡Muchas gracias, Ministro, por reconocerlo!

El señor LARRAÍN (Ministro de Hacienda).- ¡Estaba seguro de que usted iba agradecerlo...!

Siempre he sostenido que ese es un activo que compartimos. La regla fiscal comenzó a aplicarse el año 2001. La Ley de Responsabilidad Fiscal es del 2006. El Consejo Fiscal Asesor y lo hecho en materia de transparencia de política fiscal son obras de nuestro Gobierno. En consecuencia, este es un trabajo conjunto. Espero que la otra parte también lo reconozca.



¿En qué se traduce eso en términos prácticos para nuestro país? En que el sector público chileno (la deuda soberana) ha obtenido las mejores condiciones de la historia. Para los amantes de los datos históricos, el gráfico que se presenta debe ser apasionante, porque parte en 1822. La primera emisión de deuda pública de la naciente república de Chile, del nuevo país independiente -entonces se acudió al mercado de Londres-, logró colocar una tasa de interés cercana al 10 por ciento.

En 2012 -el punto más grueso en el gráfico no es un error de diseño, sino para destacar lo que logramos el año pasado-, tuvimos una tasa de interés de 2,38 por ciento. En realidad fue de 2,379.

El Diputado señor AUTH.- ¡Histórica!

El señor LARRAÍN (Ministro de Hacienda).- ¡Efectivamente!

Ha sido la más baja que ha obtenido Chile en su historia, la más baja que ha obtenido cualquier país latinoamericano o emisor emergente (no solo emisor soberano). Y va a ser muy difícil -si saliéramos este año- que se mantenga, porque han subido las tasas afuera. Nosotros aprovechamos también una coyuntura favorable en los mercados internacionales.

La tasa se colocó al 2,38 por ciento. Hoy la tasa a diez años del bono del tesoro norteamericano está en 2,6 a 2,7 por ciento. En ese momento tuvimos un spread de 55 puntos base, también el más bajo que hemos logrado nunca. Hemos mejorado, pero no lograríamos colocar un spread negativo sobre los bonos del tesoro norteamericano. Eso sería pedirnos mucho.

Señor Presidente, quiero entrar a analizar algunos elementos del Presupuesto para 2014 -no los expondré completamente-, en especial los que consideramos que forman parte del legado institucional de este período.



Lo primero es -esto ya lo hemos visto- que la estimación del crecimiento del PIB tendencial tiene una ligera caída de 5 a 4,8 por ciento. Este porcentaje todavía es bastante superior al 4,2 por ciento, que era la estimación del 2010. Con todo, es un tema pendiente. Debemos seguir trabajando para mejorar este indicador.



El grafico que ahora se proyecta es muy importante.



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