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Comisión Especial Mixta de Presupuestos

Exposición M. de Hacienda

1.10.2013


--Se abrió la sesión a las 11:15.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En el nombre de Dios y de la Patria, se abre la sesión.



EXPOSICIÓN SOBRE ESTADO DE HACIENDA PÚBLICA EN MARCO DE ESTUDIO DE PROYECTO DE LEY DE PRESUPUESTOS 2014

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En primer lugar, declaro constituida la Comisión Especial Mixta para la tramitación del proyecto de ley de Presupuestos para el año 2014.

En segundo término, quiero recordarles a los miembros de esa Comisión los acuerdos generales que ya hemos adoptado:

-El quórum para sesionar y tomar acuerdos es de cinco Senadores y cinco Diputados.

-Las sesiones de la Comisión Especial Mixta tendrán el carácter de públicas y todas serán transmitidas por el canal de televisión del Senado.

-Esa Comisión, como sabemos, se rige por el Reglamento del Senado.

Tercero, someto al parecer de Sus Señorías que, como en años anteriores, el plazo para la presentación de indicaciones venza en el momento en que se inicie la discusión de cada Partida.

Si hubiera acuerdo, así se procedería.

Acordado.

Cuarto, los informes de las Subcomisiones deberán entregarse antes del 13 de noviembre. Por lo tanto, cada uno de sus Presidentes debe tomar nota de ello.

Como por todos es conocido, hemos resuelto el siguiente cronograma para el tratamiento del proyecto de ley de Presupuestos:

En esta sesión, el Ministro del ramo hará una exposición sobre el estado de la hacienda pública; mañana, la Directora de Presupuestos expondrá acerca de la situación de las finanzas públicas ante la Primera Subcomisión y, a partir de hoy, las Subcomisiones podrán trabajar en el análisis de las respectivas Partidas, hasta el día 17 de octubre.

El 19 de noviembre retomaremos la discusión del proyecto de ley de Presupuestos -en el entendido de que el 18, día siguiente a las elecciones, seguramente muchos Senadores y Diputados deberán estar en sus respectivas regiones (espero que se encuentren celebrando su reelección todos aquellos a quienes les corresponda)- y comenzaremos a trabajar en la Comisión Especial Mixta con los informes entregados por las Subcomisiones -con las Partidas aprobadas o no aprobadas-, donde trabajaremos hasta su despacho el 29 noviembre. Es el plazo fatal para el pronunciamiento del Congreso Nacional.

Puestos todos estos antecedentes en el conocimiento de Sus Señorías, le ofrezco la palabra al señor Ministro de Hacienda para que exponga sobre el estado de la hacienda pública correspondiente al año 2014.

El señor LARRAÍN (Ministro de Hacienda).- Muchas gracias, señor Presidente.

Siendo esta la última exposición de la hacienda pública que me corresponde efectuar como Ministro del Gobierno del Presidente Piñera, quiero aprovechar para decir que ha sido un honor servir en esta condición.

Y, además, quiero agradecer el trabajo que hemos efectuado junto con los Senadores, a veces con discrepancias pero al final casi siempre llegando a acuerdos. Así que les doy gracias por su disposición.

Respecto del estado de la hacienda pública, primero recorreremos la situación internacional, que, básicamente, nos habla de la existencia de debilidad en algunas economías desarrolladas y una desaceleración en el mundo emergente, pero con ciertas mejores perspectivas hacia el 2014, que es importante anotar.



En primer lugar -esto es bien sensible-, tal vez habría que destacar la situación de la distribución del PIB mundial.

La región más importante del mundo (todavía es Europa), que alcanzó en 2012, en dólares corrientes, a 23 por ciento del PIB mundial y que está en recesión, o lo estuvo hasta hace muy poco, presentará algunos síntomas de mejoría hacia el 2014.

Estados Unidos, registra un 22 por ciento del PIB mundial.

China ya casi llega a 12 por ciento del PIB mundial.

Y América Latina y el Caribe, solo alcanzan a 8 por ciento.



Respecto de la zona euro, luego de seis trimestres consecutivos de recesión pasa a tener en el segundo trimestre del año en curso un trimestre de crecimiento positivo muy leve, de solamente 0,3 por ciento, estadística que acabamos de conocer.

Ahora, así y todo, esto anticipa que probablemente estamos, de no mediar algún acontecimiento de baja probabilidad, frente al fin de la recesión, pero no frente a una recuperación sólida de la economía europea, sino más bien de una economía que, en vez de decrecer poco, va a pasar a crecer poco en esta coyuntura.

Tal vez resulte conveniente mencionar que una de las principales dificultades de la zona euro es la de realizar ajustes fiscales en un contexto de elevada desocupación.

Si uno mira la tasa de desempleo total, observará que hay países con tasas de desempleo promedio cercanas al 30 por ciento, pero con tasas de desempleo juvenil todavía superiores. Así, existen tres naciones con tasas de desempleo juvenil superiores al 40 por ciento y otras, como España y Grecia, donde se eleva sobre el 50 por ciento.

En realidad, es una verdadera tragedia la situación de desempleo juvenil en Europa, considerando también que hay naciones como Portugal, con 37 por ciento; Irlanda, con 25, y Francia, con 25.

Frente a ello sobresalen dos hechos: la situación de Chile, que registra una tasa de desempleo juvenil más alta que el promedio, como en casi todas partes, pero, asimismo, una tasa de desempleo general bastante baja; y, tal vez lo más notable, la situación de Alemania, donde la tasa de desempleo juvenil supera muy poco a la tasa de desempleo promedio.

Un caso digno de estudio es el de Alemania, porque allí se ha logrado algo prácticamente no logrado por ningún país: alcanzar una brecha muy estrecha entre el desempleo total y el desempleo juvenil.



En Estados Unidos la situación se ve algo mejor, por supuesto, que en Europa. Eso sí, pongo una nota de cautela por una información conocida hoy: fue imposible que republicanos y demócratas llegaran a acuerdo y se ha generado el cierre parcial del gobierno norteamericano, una situación no inédita en Estados Unidos, porque hay precedentes.

Ahora, una cosa es que este cierre dure pocos días, como ha ocurrido anteriormente. Pero otra es si perdura por períodos más prolongados, como algunas semanas (hay un precedente en la época del Presidente Clinton, cuando Newt Gingrich era el líder de la Oposición republicana y se provocó un cierre del gobierno un poco más extenso).

En definitiva, hay preocupación, porque el crecimiento de la economía norteamericana no es sólido, robusto, sino más bien superior al de Europa, pero todavía relativamente débil.



En cuanto a la creación de empleo, hasta el momento hemos visto promedios inferiores a 200 mil puestos de trabajo mensuales. Ahora, quiero decir que esto es respecto del mes previo, no de doce meses, como medimos acá. O sea, existe una creación de 200 mil empleos mensuales, es decir, de 2 millones 400 mil empleos al año. Esa tasa es razonable, pero relativamente baja dentro de Estados Unidos.

Hay que recordar que otro tema -no tenemos tiempo de abordarlos todos- es el fin del relajamiento cuantitativo. Aunque quedó pospuesta en el mes de septiembre, es una realidad frente a la cual vamos a tener que lidiar en los meses de octubre o noviembre, con las repercusiones que esto va a traer sobre las tasas de interés de largo plazo y los tipos de cambio.

Tal vez una de las cosas más notables en la divergencia de trayectorias entre Estados Unidos y la zona euro es que las dos regiones llegan a tener un desempleo similar el año 2009, cuando les pega la crisis. Pero desde entonces se observa una trayectoria divergente. Y en Estados Unidos la tasa de desempleo es una de las condicionantes del fin del relajamiento cuantitativo, porque se ha establecido que a medida que la tasa de desempleo caiga se empezará a revertir este relajamiento, que alcanza a la friolera de 185 mil millones de dólares mensuales que se inyectan a la economía, a la base monetaria norteamericana.

Quiero recordar que cuando se veía que el fin del relajamiento cuantitativo comenzaría a empezar en septiembre -cosa que no ocurrió-, las tasas de interés comenzaron a subir, los tipos de cambio comenzaron a depreciarse. Y esa situación la vamos a volver a vivir.

Sin embargo, a pesar de esto, quiero decir que, tomando datos de consenso, para el año 2014 se observa una situación algo mejor, en el sentido de que en la zona euro se proyecta un crecimiento levemente inferior al uno por ciento; en Estados Unidos, una recuperación de crecimiento de más de un punto, desde 1,5 a 2,6; y en Japón, una caída.



Ahora, una de las preocupaciones, por supuesto, es China.

En China tenemos una desaceleración que -por así decirlo- se ha asentado en una tasa de crecimiento en torno a 7,5 por ciento. Ciertamente, una tasa de crecimiento cercano a 7,5 por ciento no es una debacle, desde el punto de vista del mundo, pero sí una desaceleración significativa comparada con las tasas del orden de 2 puntos más arriba que se registraron en los años previos e, incluso, superiores al 10 por ciento hace algunos años.

En América Latina la situación es bastante disímil. Hay velocidades distintas de crecimiento en Perú, Chile, Colombia, México. Estas economías de la Alianza del Pacífico tienden a crecer más que el resto de la región.

Así y todo, hay una desaceleración algo menor para el promedio de la región. Las economías como Brasil y Argentina están creciendo menos. Hay una discusión respecto a las cifras de crecimiento del segundo trimestre en Argentina, que han gatillado amortizaciones extraordinarias de deuda externa y que hablan de un crecimiento superior al 8 por ciento, lo que es debatido.

Tal situación de desaceleración, particularmente de China, ha impactado el precio del cobre. Hoy día, este bordea los 3,27 dólares, ha caído algo bajo eso y se ha estabilizado en torno a los 3,25 dólares en las últimas semanas. Pero, por supuesto, esto es bastante inferior a los precios sobre 4 dólares que vivimos en algunos momentos en el año 2011.



Pasando a la coyuntura macroeconómica nacional, Chile sigue creciendo, pero como hemos dicho hace tiempo, se desacelera. El crecimiento promedio 2010-2012 es de 5,8 por ciento. El crecimiento que proyectamos para 2013 es de 4,5 por ciento, que corresponde exactamente al de los primeros 7 meses del año. Este es justo de 4,5 por ciento, con agosto algo más bajo, con septiembre algo más alto y, en general, con compensaciones, pero terminando con un crecimiento en torno a esa cifra.



Es importante entender qué se encuentra detrás del crecimiento económico de nuestro país en los últimos años. Y, claramente, aquí el factor principal ha sido la formación bruta de capital fijo, es decir, la inversión en construcciones, maquinarias y equipos.

La formación bruta de capital fijo ha crecido a tasas superiores al 13 por ciento, en términos reales, en este período; seguido, en segundo lugar, por el consumo privado, que ha crecido a tasas promedio de 8,6; en tercer término, por el consumo del Gobierno, que ha crecido 3,9; y, en cuarto lugar, por las exportaciones, afectadas por la situación recesiva de algunos de nuestros principales mercados.

Hay que recordar que las exportaciones a Europa son el 20 por ciento del total de exportaciones de Chile y, por tanto, una situación recesiva en Europa nos impacta. Y así lo estamos viendo, a pesar de alguna recuperación que observaremos en las exportaciones en el último trimestre.



En segundo lugar, uno podría pensar que esto tiene que ver con la minería, porque se ha planteado en términos coloquiales que esto tendría que ver con el boom minero. Las cifras dicen otra cosa: que en promedio, en el período 2010-2012, el sector minero es el menor de todos los sectores, se ha expandido 0,5 por ciento, y la expansión más fuerte viene en comercio, servicio financiero, electricidad, gas y agua, comunicaciones, más relacionados con la demanda interna.

Ahora, por supuesto, la minería tiene efectos en otros sectores. Eso es así. Hay una conexión entre estos sectores a través de una matriz de insumo-producto. Pero, en verdad, es el sector que menos crece en este período.

Una variante de este argumento es que el crecimiento de la economía chilena tiene que ver con el fuerte crecimiento de China. El período de mayor crecimiento de este país se dio en 2006-2009. China se expandió 11,4 por ciento y la economía chilena en ese período creció al 3,3. La economía pasó a crecer 5,8 en 2010-2012, es decir, existe una diferencia de 2,5 puntos, pero con una caída del crecimiento promedio chino de 2,2 puntos.

Acabamos de decir que, hoy día, cuando tomamos 2013-2014, el crecimiento chino va a estar en torno al 7,5 por ciento.

Otra discusión interesante respecto del crecimiento económico es qué parte de esta diferencia de crecimiento, de estos 2,5 puntos de mayor crecimiento económico en el período 2010-2012, respecto de 2006-2009, se debe a acumulación de capital, a mayor disponibilidad de trabajo, y qué parte se debe a productividad.

La razón por la cual no aparecen cifras de 2013 es que todavía no tenemos estadísticas finales, sino solo para dos trimestres. Con estadísticas definitivas, en el mayor crecimiento económico, en esa diferencia de 2,5 puntos, hay 1,4 puntos que se deben a mayor contribución de factores, es decir, capital y trabajo, y 1,1 puntos que se deben a mayor productividad. Es decir, para ser muy preciso, es productividad total de factores medida por el famoso Residuo de Solow.

Otra cosa importante respecto del crecimiento económico es la inversión en capital fijo. Y como parte de este proceso de desaceleración que hemos vivido en 2013, hay efectivamente una desaceleración importante, pero la inversión sigue creciendo a tasas robustas. Al menos en los dos primeros trimestres de este año la inversión en capital fijo creció algo sobre el 9 por ciento.



Y otro elemento relevante son las exportaciones, donde vemos desaceleración. Hay variantes entre trimestres: el primer trimestre fue negativo para las exportaciones, pero hay una recuperación en el segundo trimestre.

Lo interesante es que, desde el punto de vista de las cifras anuales, si ustedes ven 2011, las exportaciones se expandieron 5,2 por ciento, pero el 2012 apenas uno por ciento. Y el 2013 tenemos bastante volatilidad en el crecimiento entre trimestres.

El consumo, a su vez, está sostenido por un aumento en la masa salarial real. Para entenderlo: masa salarial es el resultado del crecimiento del empleo y el crecimiento de los salarios.

Y cuando uno ve estas dos curvas, la verdad es que se siguen muy estrechamente la una a la otra, a medida que el consumo privado sigue de cerca los cambios o las variaciones en la masa salarial real.

Otro elemento importante lo constituyen las expectativas de los consumidores, donde hemos visto expansiones y niveles más bien en el rango optimista. Es otro elemento que incide sobre el consumo.

Respecto de este crecimiento, también uno podría pensar hasta qué punto llega a todos los chilenos. Y en verdad está llegando, porque aquí tenemos creación de empleos.

Estoy tomando las últimas cifras. Las del trimestre junio-agosto acaban de salir. Hay 826 mil empleos creados en este período desde enero-marzo de 2010; o sea, desde el comienzo del actual Gobierno. Alrededor de 470 mil de mujeres, y poco menos de 360 mil empleos de hombres.

Tales empleos significan que se ha aumentado la tasa de participación laboral femenina. Adicionalmente tenemos alrededor de 57 por ciento de la creación de empleo en mujeres, y 43 por ciento en hombres, que es algo favorable, positivo.

Hay una discusión sobre la calidad de los empleos. Porque uno dice: “Bueno, aquí están las cifras de empleo”. Quiero expresar que los datos que estamos presentando son muy similares en términos de empleo o tasa de desempleo a los que arroja la Encuesta de la Universidad de Chile. Por lo tanto, no tenemos diferencias en términos de magnitud, de tasa, de encuestas y de cifras, aunque vienen de fuentes distintas.

Pero la pregunta, en términos de los empleos de calidad es esta: ¿Qué es lo que nos dicen los números?




Más allá de las opiniones que uno pueda tener, las cifras nos dicen que casi el 90 por ciento de los empleos tienen contrato escrito, previsión social, cotizaciones de salud y seguro de desempleo.

Esa es una forma de ver si estos son o no empleos de calidad. Las cifras nos informan que casi el 90 por ciento de estos empleos lo son.



Otra segunda mirada de calidad es si estos empleos corresponden a la realidad. Porque hay una categoría, que en un recuadro dice “Subempleo”. Se refiere a personas que trabajan involuntariamente menos de 30 horas semanales. Es decir, individuos que, queriendo trabajar más de 30 horas semanales, no lo hacen. Entonces, podría decirse que esa gente está restringida en el mercado laboral.

Esas personas representan menos del 10 por ciento del total. Sobre el 90 por ciento de los empleos tienen jornada completa o parcial voluntaria.

Miremos como miremos, la gran mayoría de estos empleos -aquí coinciden las dos visiones-, equivalen al 90 por ciento. Son de calidad.

O sea, nos alegramos también de que haya una creación de empleos robusta, no solo en números, sino también porque la gran mayoría de ellos empleos tienen características de contrato y de seguridad social, y de que el subempleo sea una porción baja del total de empleo.

La otra buena noticia en la misma materia es que tenemos las tasas de desempleo más bajas en tres décadas. Y voy a ser preciso.

Para los trimestres junio-agosto y mayo-julio, tenemos la misma tasa de desempleo: 5,7 por ciento. Esto sorprende, de alguna manera, porque en los meses de invierno se dan mayores tasas de desempleo, por razones estacionales. Sin embargo, la tasa de desempleo ha caído a estos niveles que se aprecian, que son los menores desde que tenemos series estadísticas que lo miden -es decir, desde el año 1986- por trimestres móviles, como hoy día hacemos en la Nueva Encuesta Nacional de Empleo. Eso comenzó el año 1986.

No hay registros más bajos para iguales meses, tanto en el trimestre junio-agosto como en el mayo-julio, desde esa época.

Creo que también constituye una buena noticia el que, desde el punto de vista regional -porque hay una mirada global de país y otra de regiones-, no ha habido región de Chile que tenga una tasa de desempleo superior al 7 por ciento. De tal manera que la Región de Los Lagos tiene 3,5. La que más tiene y donde se ha registrado una caída, es la Región del Biobío.

Es una buena noticia que no solamente haya caído la tasa de desempleo nacional a los niveles más bajos en tres décadas, sino igualmente que no hay región con tasas superiores al 7 por ciento de desempleo.

Esto ha ido acompañado de aumento de los salarios. Si uno abriera un libro de texto, ¿qué sería lógico? Pensar “¿Qué esperaría yo de los salarios en un contexto de una economía que crece y de una tasa de desempleo que cae, con creación de empleo dinámica?”. Que los salarios crezcan. Es lo que ha pasado. En cifras anuales, hemos tenido crecimientos del 2,2, 2,5 y 3,3 en términos reales, por sobre los niveles de inflación.

Y este escenario se completa con una inflación que en agosto estuvo en 0,2. En doce meses es de 2,2, y la acumulada a 2013 es de 1,3.

Es importante también mencionar que, debido a las caídas de los precios de los combustibles en las últimas semanas, vamos a tener inflaciones contenidas para los meses de septiembre y octubre. Esto va a tener, sin duda, un efecto en la inflación.

Antes de pasar a analizar la situación fiscal desde el punto de vista macroeconómico, quiero decir que eso no quiere decir que no tengamos problemas. Por supuesto que tenemos desafíos importantes como país. Y no quiero oscurecerlos.

Pero tampoco sería justo dejar de mencionar que Chile es de los pocos países del mundo que puede mostrar una combinación de crecimiento dinámico, fuerte creación de empleo, tasas de desempleo que son las más bajas en tres décadas y, además, con salarios reales que crecen y una inflación contenida por bajo el rango meta del Banco Central de 3 por ciento. Estamos incluso más cerca del piso de ese rango de tolerancia, que es 2 por ciento.



Más que juicios de valor, quiero observar con ustedes las cifras y hacer un análisis de los antecedentes que tenemos respecto de la situación fiscal, más allá de las opiniones que podamos tener.



En primer lugar, sin duda, hemos tenido una recuperación fiscal en los últimos años.



Esta recuperación fiscal -aquí hay algunas novedades- se ha dado desde el año 2009. Nuestra cifra de partida fue de un déficit estructural de 3,1 puntos del PIB. No es un antecedente calculado por el Ministerio de Hacienda. Quiero recordar que esta cifra viene del informe de un comité independiente de expertos altamente respetados, que presidió Vittorio Corbo, el cual determinó que nuestro punto de partida es 3,1.



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