Representaciones historicas



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UNIDAD I: IMPORTANCIA SOBRE LAS



REPRESENTACIONES HISTORICAS


Origen de la palabra Historia
Hay que hacer notar que la palabra historia tiene un origen claro y atestiguado; deriva del griego ιστορειν (historein) que significa inquirir, preguntar. El primero en utilizarla, derivando ya su sentido hacia el actual, fue Heródoto de Halicarnasso (considerado por ello como Padre de la Historia) quien en el siglo V antes de Cristo realizó un viaje por el Mediterráneo y Grecia “preguntando” a los lugareños acerca de sus tradiciones y de sus relatos sobre las Guerras Médicas, es decir, hizo una investigación. Justamente ese fue el nombre que le dió a su obra escrita: “Historias”, término que valía tanto como decir “Investigaciones”; de hecho comienza su escrito diciendo que son las “historesai ouk Herodotos” = “investigaciones de Heródoto”.

Es con el paso del tiempo que el sentido original fue desvaneciéndose y la palabra Historia tomó carta de ciudadanía; helénica, primero, universal después. ¿Y el verbo ιστορειν? ¿de donde viene?

Conviene saber que su origen proviene de ιστωρ (hístor) que designa a quien es capaz de juzgar o de atestiguar algo, a quien sabe alguna cosa… y puede ser que ιστωρ misma provenga del Indoeuropeo widtor el que sabe, “sabio o conocedor”.
La Historia en el discurso científico
La Historia tiene como objetivo central el estudio de los hechos y los procesos desarrollados por la humanidad a través del tiempo (pasado). Este estudio también responde a una serie de métodos (científico) y de técnicas de modo que las informaciones que obtiene y las afirmaciones que hace puedan ser comprobadas y demostradas. En este sentido es posible afirmar que la historia es una ciencia.

A la Historia no le interesa conocer el pasado de un hombre aislado del conjunto; por el contrario, estudia el pasado de los seres humanos actuando en el conjunto de la sociedad.

A lo largo de ese estudio, la historia establece el orden de esos sucesos en el tiempo –su orden cronológico– y su ubicación geográfica; y, además, trata de comprender también por qué se produjeron esos hechos.

Como disciplina, la historia se propone reconstruir los acontecimientos ocurridos en el pasado. Sin embargo, los historiadores no se ocupan de la totalidad del pasado: realizan una selección de lo que les resulta más interesante o importante.

Para determinar qué acontecimientos del pasado son importantes, se debe tomar en cuenta si ayudan a comprender mejor el presente. Entonces, en este sentido son las preocupaciones actuales las que impulsan a los hombres a querer conocer y entender los hechos históricos.

La historia se escribe a partir de motivaciones que están en el presente. Además, los individuos y las sociedades tienen inquietudes diferentes, por lo que los relatos históricos son, inevitablemente, también diferentes entre sí.

Hay que distinguir entre dos sentidos que tiene la palabra historia: la Historia como sucesión de acontecimientos ocurridos en el pasado que es estudiada de manera científica y la historia como el relato de ese pasado reconstruido por un historiador. Además, hay que considerar que sobre un mismo pasado se pueden hacer distintos relatos y sobre un mismo acontecimiento o hecho, o sea distintas historias.

Tradicionalmente se ha planteado que la Historia para pasar a formar parte de la categoría de científica, el conocimiento que cree, debería buscar como fin en su procedimiento el intentar de ser objetiva, es decir, la capacidad de prescindir de cualquier tipo de interpretación o de la parcialidad de una ideologías que relativice la veracidad de la producción historiográfica. En esta susodicha objetividad de la producción historiográfica, es más bien un “índice de confianza” o de “calidad” de los conocimientos y representaciones.

La objetividad para la historiografía tradicional es sinónimo de fidelidad al objeto de estudio (“fiel a la realidad”).

Dentro del debate historiográfico contemporáneo, se ha puesto a prueba la categoría de científica de la Historia, en el sentido que no es posible crear conocimiento histórico, sin que la persona que investiga tenga una posición preestablecida respecto al tema que investiga. Es en este contexto que la categoría de objetividad ha sido refutada por la propia comunidad de la historia y de las ciencias sociales, en el sentido que no existe la historia objetiva, sino que cada narración histórica es una interpretación personal o grupal de aquellas y aquellos que desarrollan investigación en torno a la Historia. Por ello no existe “una sola historia o la verdadera historia” sino distintas interpretaciones de la historia o distintas posiciones sobre esta, por ella la historia no es única, lo cual es característico de la historiografía positivista y conservadora que intenta imponer una sola manera de ver los hechos históricos, sin matices, anulando la polifonía de voces y fuentes.


¿Cómo trabajan las personas que investigan la Historia?
El hecho que la Historia sea una ciencia, significa que sus resultados son comprobables al aplicar un método científico, de la siguiente manera:


  1. Planteamiento de un problema: Es necesario delimitar con precisión qué se quiere averiguar, cuál es el problema que se intenta resolver. Para esto es necesario hacer preguntas. Las más habituales son por qué y cómo sucedieron los hechos. Se opta por un proceso histórico en especial. Lo fundamental de éste es que sea relevante, es decir, su estudio sirva para explicar algo.




  1. Hipótesis: Por lo general el historiador, al comenzar su investigación, tiene algunas suposiciones o sospechas sobre el resultado final de su tarea: a estas suposiciones se les llama hipótesis.




  1. Recopilación de información: El historiador obtiene información del pasado a través de las fuentes, desde donde intentará extraer la información requerida, haciéndole preguntas y tomando notas de todo aquello que se considere importante para el tema de la investigación. A partir de este estudio, el historiador realizará su análisis histórico y establecerá las conclusiones de su trabajo. Las fuentes constituyen la base del trabajo del historiador. Estas podrían definirse como todo documento, material o testimonio que permite al historiador obtener datos que aportan elementos para la reconstrucción del pasado.

Dentro de las fuentes es posible encontrar las Primarias, Secundarias y Terciarias.




  1. Fuentes primarias o directas: Son aquellas fuentes que poseen una relación directa con el problema estudiado. Por ejemplo: el diario de vida de Adolfo Hitler para reconstruir lo ocurrido en la Alemania Nazi. Por lo regular, las fuentes primarias son directas y no están sometidas a ningún tipo de interpretación. Dentro de ellas se encuentran las orales, escritas, gráficas, restos arqueológicos y monumentos, que no han sido sometidas a ningún tipo de interpretación.




  1. Fuentes secundarias o indirectas: Son creaciones intelectuales que se realizan tomando como base a las fuentes primarias. Entre éstas consideramos; los libros históricos sobre un proceso relevante, que ya consultó las fuentes directas. Por ejemplo: el libro “Historia contemporánea de Chile” de Gabriel Salazar y Julio Pinto, se considera como de segunda mano. Por lo regular, estas son fuentes indirectas, porque cuando las leemos no nos entregan lo que planteaban originalmente las fuentes directas, sino la visión del autor sobre ellas y el periodo.




  1. Fuentes terciarias: Son los documentos más alejados de los testimonios originales. Regularmente son revistas de divulgación, reportajes y/o crónicas periodísticas o críticas literario-históricas escritas sobre la base de un texto o documento creado previamente. Este tipo de fuente nos entrega una visión muy amplia y –por lo mismo- demasiado general sobre un proceso.




  1. Conclusión: Las conclusiones son el paso final de la investigación. Se trata de ordenar toda la información obtenida y expresar en forma clara las respuestas a las preguntas planteadas al comienzo y a lo largo del trabajo. Las conclusiones deberán ser abiertas, es decir, podrán ser revisadas y analizadas todas las veces que se considere necesario. Así, nuevos datos o hipótesis podrán llegar a modificar los resultados alcanzados anteriormente.


LA MULTICAUSALIDAD Y LOS NIVELES DE ANÁLISIS HISTÓRICO
Para el desarrollo de la investigación histórica se utilizarán diversos criterios de estudio como de diversos niveles de análisis.

Un buen análisis histórico debería considerar diversos niveles para intentar una explicación completa de un problema, dando cuenta así de lo que se ha llamado la multicasualidad de la historia. Aunque la realidad histórica es un todo complejo e interrelacionado, para poder analizarla se hace necesario dividir las actividades humanas en diferentes áreas o niveles: Económico, social, político, cultural.




  • Lo económico:

Incluye el estudio de todos los aspectos de la actividad humana relacionados con la producción, circulación y consumo de bienes y servicios, así como de las relaciones que los hombres establecen entre si para desarrollar estas prácticas.


  • Lo social:

Corresponde al análisis de las formas en que las personas se organizan en grupos dentro de la sociedad. Si el criterio de organización es económico, daría lugar a clases sociales. Pero se pueden usar además otros criterios de organización, como los religiosos, nacionales, étnicos o profesionales.


  • Lo político:

Es el estudio de las relaciones de poder establecidas entre las personas o grupos sociales: los tipos de gobierno, el modo en que los grupos se construyen y consolidan su poder, los mecanismos mediante los cuales buscan su legitimación frente a los gobernados, las luchas por el poder, los mecanismos de exclusión y de participación.


  • Lo cultural:

Estudia todas las representaciones simbólicas que los grupos sociales hacen de su realidad y que expresan sus valores, sentimientos e ideas de una comunidad. Estas representaciones son las que dan origen a las llamadas visiones de mundo.
Delimitación de los periodos históricos
Todos los estudios históricos organizan sus investigaciones tomando en cuenta criterios espaciales y temporales.
A) Criterios espaciales:

Se refiere al contexto geográfico o espacial, de donde proviene el objeto de estudio. Por ej:



  • Historia de Latinoamérica o Europa (Historia regional)

  • Historia de Chile o de Estados Unidos (Historia nacional)

  • Historia de una localidad específica como mi barrio, familia, población, etc. (Historia local)


B) Criterios temporales.

Entre las de mayor relevancia encontramos a la Cronología, periodizaciones y la línea de tiempo.




  • La cronología:

Sirve para registrar esquemáticamente los datos y tener una visión ordenada de los acontecimientos.


  • La periodización:

Para los historiadores, dividir la historia en periodos es una necesidad constante. Por ello la periodización es una división del pasado en periodos. Sin embargo la periodización no existe en la realidad, ya que la historia no ocurre dividida en periodos, sólo se utiliza con un fin de fijar procesos en la historia.
Algunas periodizaciones más conocidas para nosotros son:

  • Historia de Occidente; Prehistoria, Edad antigua, Edad Media, Edad moderna y Edad Contemporánea.

  • Concepción Marxista; Comunidad Primitiva, Sociedad esclavista, Sociedad Feudal y Sociedad capitalista.

  • Historia Prehispánica de América; Paleoindio, Arcaico, Formativo, Clásico y Posclásico.

  • Historia de Chile; Construcción de una identidad mestiza, La creación de una nación, La sociedad finisecular: auge y crisis del liberalismo, El siglo XX: la búsqueda del desarrollo económico y de la justicia social.




  • La línea de tiempo:

Es un instrumento que permite apreciar las periodizaciones y acontecimientos destacados en forma visual. La línea de tiempo es un gráfico lineal que presenta hechos, situaciones o períodos ubicados en orden cronológico y a escala.

Creación Primera Junta Nacional

Golpe de Estado




1810 1973







1891


Guerra Civil




¿Para que estudiamos Historia?
Todas las sociedades humanas aspiran a mejorar las condiciones de vida del presente, para eso, indudablemente es necesario comprender cómo llegaron a configurarse esas condiciones. La historia, a través del análisis del pasado, permite comprender el presente, situarse en el marco de la conciencia colectiva y adquirir una capacidad de análisis crítico de la sociedad en que estamos insertos. De este modo, las sociedades, especialmente sus generaciones más jóvenes, adquirirán más herramientas para construir el futuro en forma activa y protagonista; y poder así transformar la sociedad para perfeccionar las condiciones de vida de sus integrantes.

La historia tiene, por lo tanto, una función pedagógica, ya que a través de su estudio, la humanidad puede identificar sus errores y reflexionar sobre ellos, reconocer sus limitaciones y tomar como modelo sus conductas positivas, éxitos y aciertos. El estudio de la historia, como actividad intelectual, nos permite además desarrollar las habilidades necesarias para un aprendizaje activo y crítico, para la expresión y fundamentación de nuestros conocimientos y opiniones y para la adquisición de métodos y técnicas de estudio y trabajo.


Visión global de los periodos de la Historia de Chile; Periodización de la historia de Chile.
La historia de nuestro país se inicia con la llegada y asentamiento en nuestro territorio de comunidades indígenas originarias que habitaban el continente, hace unos 25.000 años. Las experiencias que estos pueblos tuvieron con los españoles y los inmigrantes aportan elementos importantes que forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad como nación.

La distinción de cuatro grandes períodos en la Historia de Chile permite ubicar los acontecimientos más relevantes en el tiempo histórico e identificar sus procesos. Lo que interesa es aprehender un marco cronológico y temático general que permita tener una visión global, que opere como una referencia para luego integrar otros conocimientos, tal vez más específicos.


GRANDES PERÍODOS DE LA HISTORIA DE CHILE


  • Construcción de una identidad mestiza

  • La construcción de una nación

  • La sociedad finisecular; auge y crisis del liberalismo

  • El siglo XX, la búsqueda del desarrollo económico y la justicia social.

Lo común en estos cuatro períodos es que cada uno de ellos busca dar cuenta del curso histórico seguido por los chilenos, en nuestro objetivo de constituir una sociedad que nos satisfaga espiritual y materialmente. Un país en que todos nos sintamos parte integrante de una comunidad.




  • CONSTRUCCIÓN DE UNA IDENTIDAD MESTIZA: Se inicia aproximadamente en el año 33.000 a. C., que corresponde a los vestigios de los primeros pobladores, cazadores de grandes mamíferos en América del Norte y finaliza en 1810, que señala el comienzo del Proceso de Emancipación de América y Chile. Abarca los períodos de la América y Chile Precolombino, El Descubrimiento y la Conquista Española y el Período Colonial.




  • LA CREACIÓN DE UNA NACIÓN: Se inicia en 1810 y finaliza en 1883, fecha que señala la incorporación definitiva de la Araucanía y el fin de la Guerra del Pacífico o del Salitre. Contempla los períodos de la Independencia, la Organización de la República y la Hegemonía Liberal.




  • LA SOCIEDAD FINISECULAR; AUGE Y CRISIS DEL LIBERALISMO: Se inicia en 1883 con el inicio del ciclo salitrero como una etapa de crecimiento económico para el país y finaliza en el año 1920, cuando termina el Período Parlamentario al triunfar Arturo Alessandri Palma en las elecciones presidenciales de 1920. Integra los períodos del Apogeo del Orden Liberal y la Crisis del Régimen Parlamentario y la Cuestión Social.




  • EL SIGLO XX, LA BÚSQUEDA DEL DESARROLLO ECONÓMICO Y DE LA JUSTCIA SOCIAL: Se inicia en el año de 1920 con el gobierno de Arturo Alessandri Palma, que promulgó la Constitución de 1925, que organizó un Régimen Presidencial de gobierno en nuestro país, que se mantiene hasta hoy. Comprende los períodos de los Orígenes del Estado Benefactor, de los Cambios Estructurales (1958 – 1973) y del Régimen Militar y de la Transición a la Democracia (1973 – 2000).


EL TIEMPO Y PROCESO HISTÓRICO
El tiempo histórico
El tiempo histórico es un fenómeno complejo, ya que los hechos pueden ocurrir en forma sucesiva o simultánea, con distintos ritmos o duraciones. El tiempo histórico corresponde al proceso por la que se ha desarrollado la humanidad, el cual se ha encontrado marcado por sucesos en distintos periodos temporales.

El historiador francés Fernand Braudel aportó un marco de análisis del tiempo histórico a partir del cual es posible distinguir tres dimensiones:




DIMENSIÓN TEMPORAL

CARACTERIZACIÓN

EJEMPLOS EN LA HISTORIA

Tiempo Corto o Acontecimiento

Corresponde a un hecho puntual desarrollado por el hombre en un tiempo – espacio definido, o a la vida de las personas (precisión)

-La fundación de Santiago en 1541.

-La firma de declaración de Independencia en 1810.

-El plebiscito de 1988


Tiempo Medio o de Coyuntura

Corresponde a las condiciones que caracterizan un momento global, de mayor amplitud que un acontecimiento único, por lo general duran varios años o décadas.

-La conquista de Chile

-La guerra de la Independencia

-La transición a la democracia


Tiempo Largo o de Estructura

Corresponde a los fenómenos que permanecen más allá de los acontecimientos o cambios coyunturales, caracterizándose en términos temporales por durar siglos.

-La instalación de las tradiciones cristiano – occidentales en Chile y América.

-El desarrollo del capitalismo en el mundo.


Las estructuras, generalmente son un factor de continuidad en la historia, aunque en ocasiones existen cambios tan profundos que son capaces de modificarlas; entonces hablamos de cambios estructurales, estos cambios se manifiestan por medio de una crisis.


El proceso histórico
Es una sucesión de acciones de los seres humanos que se relacionan lógica y coherentemente en un contexto temporal de larga duración (por lo regular en varios años) y que produce como resultado modificaciones en distintos ámbitos de la realidad. Estas modificaciones no siempre ocurren a voluntad de los actores, no siempre responden a objetivos formulados explícitamente y muchas veces sus resultados son inesperados. No son los acontecimientos los importantes sino más bien la totalidad de ellos que establecen los antecedentes, las características y las consecuencias.

Los acontecimientos y procesos que se desarrollan a través del tiempo van provocando modificaciones en la sociedad y en las relaciones que se establecen dentro de ella. Pero no todas las cosas cambian como consecuencia de un acontecimiento o coyuntura. Junto a los puntos de ruptura, que dan origen a cambios profundos en una o varias de las áreas de la actividad humana en la historia, hay continuidades. De esta forma, a pesar de producirse cambios importantes en muchos aspectos a partir de una determinada situación, existen características de la sociedad que muchas veces se mantienen. Por ejemplo, el proceso de la Independencia de Chile significó cambios muy importantes en el aspecto político y otros menos relevantes en el aspecto económico; la sociedad y la cultura, en cambio, evolucionaron mucho más lentamente.


LA MEMORIA HISTÓRICA
La memoria como expresión del acontecer histórico
Todas las personas pensamos en nuestro pasado y tomamos contacto con el mediante las narraciones, fotografías u objetos que conserva nuestra familia o la comunidad a la que pertenecemos.

Sin embargo, no solo los historiadores profesionales recrean la historia, otras personas e instituciones elaboran y difunden interpretaciones históricas: como los periodistas, escritores, el mismo Estado, y particularmente el cine y la televisión, continúan ofreciendo visiones del pasado.

El estudio de la memoria ha interesado a los historiadores, sociólogos y antropólogos desde 1920; ellos han aportado sus particulares enfoques, aunque todos coinciden en que su preocupación por el tema parte de los dramáticos hechos que caracterizaron la historia del siglo XX. Las Guerras mundiales y los sobrevivientes de la masacre atómica, el genocidio y el Holocausto, se convirtieron en la memoria de acontecimientos que la Humanidad esperaba que no se volvieran a repetir. En América Latina, los estudios sobre la memoria se inician en la década de los1980, ante las secuelas que provocaron los golpes de estado y las violaciones masivas y sistemáticas de los DD.HH.

La memoria es una actividad simbólica que supone ciertos marcos sociales, de los cuales las personas se sirven para fijar y recuperar sus recuerdos. En otras palabras la memoria esta condicionada por el contexto socio-cultural de los individuos. En esta mirada, el lenguaje se convierte en un elemento clave para que el pasado adquiera significado y sentido. Es posible que esta distinción se comprenda mejor, si nos referimos ha acontecimientos históricos que son recordados por la memoria colectiva con denominaciones diferentes, lo cual indica, evidentemente, que se les otorga significados distintos. Los acontecimientos del 11 de Septiembre de 1973 en Chile, son referidos por la sociedad como pronunciamiento militar y golpe de estado, dando cuenta también de miradas e intereses distintos.

Este último aspecto nos conecta con otra característica clave al momento de definir la memoria como expresión de la realidad socio-cultural: la existencia de distintos marcos sociales, produce también una pluralidad de memorias sobre idénticos sucesos, la que se incrementa al recordar aquellos sucesos más dramáticos y que significaron mayores quiebres en la sociedad, porque en esas condiciones la lucha por la preservación o la imposición de memorias se hace más fuerte.
La memoria como significación
El enfoque que enfatiza en la significación, plantea que la memoria otorga sentido en el pasado, por lo que es muy importante el como se construye la memoria, que es ocultado, que es lo que se recuerda y que significación se le atribuye a los recuerdos. Estas distinciones dan cuenta de que la memoria es un proceso de producción de sentido que pertenece al campo de lo político, en la medida que se le otorga una importancia variable a los hechos. En otras palabras, puede transformarse en una fuente de poder en la lucha por la dominación del recuerdo y la tradición, o de manipulación, cuando la memoria se transforma en un conocimiento monopolizado por grupos específicos para la defensa de los intereses, que podrían hasta organizar el olvido.

Muchas veces en la construcción de las memorias históricas se hace una diferenciación de ésta con el olvido, el cual más que una acción inconsciente, se presenta más que nada como una política, puede ser una negación del pasado con carácter traumático de acontecimientos vividos, pero que de todos modos vuelve en forma de destellos o lapsus efímeros, que dan miedo, vergüenza, pena e inclusive ansiedad ante el temor de recordar, por eso se genera la necesidad consciente de omitirlo.

Sin embargo, el olvido es una parte del relato de la memoria, entonces esta presente con su ausencia, pero sobretodo en una omisión negociada, consensuada y reconocida y hasta comprometedor en momentos dramáticos y vuelto a su estado original en el Space of, o a su rincón.

El olvido no es la antítesis de la memoria, no es la otra parte de la dicotomía, el olvido es un rostro de la memoria, es decir los recuerdos, la capacidad de recordar se encuentra a su vez repleta de olvidos, para poder recordar se hace necesario olvidar ciertos hechos.

Un segundo aspecto es que la memoria como producción de sentido, nos lleva necesariamente a preguntarnos por el problema de hacer inteligible, comprensible, la memoria, e igual que en el enfoque anterior nos encontramos aquí con el análisis del lenguaje, porque la memoria colectiva es mucho más que el conjunto de hechos del pasado, es sobretodo un código semántico de memorización, de retención de hechos del pasado.
Memoria e Historia ¿Una relación posible?
Esta realidad llevó a que las ciencias sociales se interrogaran por los vínculos entre memoria e historia. Si aceptamos que la memoria es una práctica social realizada por individuos o grupos sociales que elaboran recuerdos a partir de vivencias individuales o colectivas, podríamos preguntarnos: ¿Es la memoria una fuente o un objeto de estudio de la historia? O por el contrario, ¿Es la historia una forma más de memoria?

Esta postura representada por los historiadores franceses Pierre Nora y Jacques Le Goff, en síntesis, sostiene que hasta 1930 los conceptos de historia y memoria eran complementarios formaban parte de una historia oficial que recogía la tradición y la memoria.

Sin embargo, con posterioridad a ese periodo, la nueva relación, entre el Estado y la sociedad, tuvo como efecto que los conceptos de memoria e historia se volvieran antagónicos, comenzando a percibirse las diferencias entre ambos.

Otros investigadores, en una crítica a las posturas anteriores, plantean que la historia sería una versión de la memoria, cuestión que permitiría distinguir entre la memoria histórica y la memoria colectiva. El tiempo de la memoria sería fluido y vinculado de una manera más personal con el pasado y a lo cotidiano, en tanto que el tiempo de los historiadores es lineal y tiende a ser explicado por una causalidad mecanicista.

Por otra parte la memoria colectiva sería un producto de la experiencia, de los recuerdos compartidos por la familia, grupo religioso, las clases sociales o por un grupo político.

La memoria histórica, en cambio, sería una representación de la experiencia sobre lo contado, que asume la forma de narrativa histórica.




Una relación de interdependencia
Por último una posición intermedia sostiene que la memoria se ve afectada por los contextos políticos, sociales, económicos y culturales de quien recuerda o construye la historia, de la misma forma que lo hace la disciplina histórica. Según el historiador francés Henry Rousso, entre historia y memoria habría una interacción provocada por la existencia de distintos recuerdos, cada uno de los cuales guarda una memoria diferente, Los historiadores representarían un tipo de recuerdo privilegiado, que puede modificar las representaciones del pasado de las personas comunes y difundir con mayores posibilidades su visión del pasado.

El investigador B. Jewsiewicki, en tanto, plantea que la historia, la memoria y la tradición, son tres formas de comprender, relacionar el pasado con el presente y otorgarle un significado, pero que ha sido la historia escrita la que ha dominado a las otras dos.

De acuerdo a su análisis, es posible hacer las siguientes distinciones entre memoria e historia.

A pesar de estas diferencias, historia y memoria deben tener una relación de complementariedad, ya que la primera permite entender a la segunda y esta le otorga datos y visiones a los historiadores que enriquecen su trabajo de reconstrucción histórica.




HISTORIA

MEMORIA

  • Es practicada por especialistas al servicio de una institución.

  • Es una facultad de los individuos y de los grupos sociales.

  • Son discursos producidos y reproducidos por especialistas.

  • Potencialidad y referente de discursos alternativos y diversos sobre el pasado.

  • Debe responder a los requerimientos de quienes fijan las normas sobre como hacerla.

  • Se hace consciente a partir del presente, información y recuerdos del pasado.



UNIDAD II: CONSTRUCCIÓN DE UNA IDENTIDAD MESTIZA






Las principales tesis que se han barajado respecto del poblamiento americano son:
I-. AUTÓCTONA:
A) Tesis de Florentino Ameghino (1880): El estudioso Paleontólogo argentino planteó la idea Autoctonista, afirmando que el hombre había nacido en las pampas meridionales argentinas, y desde allí se habría expandido hacia el resto del mundo. Para sostener su teoría, se basó en lo que aparentemente eran antiquísimos restos humanos, lo que fue refutado por Alex Hardlicka al demostrarse el error de las dataciones.
II-. ALOCTONAS:
B) Tesis de Alex Hardlicka: Planteó que los primitivos habitantes del continente habían ingresado por el puente de Bering procedentes de Asia. En dicho lugar como consecuencia de los desplazamientos de los glaciares (glaciaciones) quedó emergida cierta parte de la plataforma continental, lo que hizo posible que hace unos 30.000 años, grupos de esquimales y mongoloides pasaran desde el continente Asiático al nuestro tras los animales, que constituían parte fundamental de su dieta alimenticia.
C) Tesis de Paul Rivet: Este americanista francés acepta la ruta de Bering como la ruta principal de acceso de los inmigrantes asiáticos, sin embargo, considera que el poblamiento de América es el resultado de varios movimientos migratorios distintos y en ese sentido defiende la idea de que a los grupos mongoloides se suman los elementos australoides y malayo polinésicos llegados por vía transpacífica a las costas sudamericanas. Apoya su teoría en elementos raciales, culturales y lingüísticos.
D) Tesis de Mendes Correa:

Postuló que entre los 6.000 y 2.000 años A.C., el retroceso de importantes masas de hielo antártico dejó emergidas algunas islas australes y tierras antárticas, dando paso a una migración de elementos australoides y tasmanoides, que con una navegación primitiva de isla en isla y orillando las costas antárticas, arribaron a las islas patagónicas del extremo austral de América del Sur, dando origen a algunos grupos raciales de esta zona.


Etapas de la evolución cultural los (as) americanos (as)
A) Etapa Paleoindia: (30.000 a.c. – 7.000 a.c.)

Etapa más temprana del poblamiento americano. Fue el periodo de los grandes hielos, caracterizada por la existencia de grupos cazadores-recolectores, organizados en bandas (20 a 30 personas) y eran nómades.


B) Etapa Arcaica: (7.000 a.c. – 2.500 a.c.)

Durante esta época, las condiciones climáticas cambiaron y por ello las formas de vida. El habitante americano aparece organizado en grupos con caracteres sedentarios estacionales; sus actividades continúan siendo la caza, la recolección de moluscos, pesca y frutos silvestres. Aparecen las primeras formas de agricultura elemental; calabazas, pimientos, y mas tarde, maíz.

De esta forma el hombre debió crear herramientas y técnicas para adaptarse a los grandes cambios climáticos de este período, al término del cual se nacieron las primeras experiencias agrícolas vinculadas al maíz del continente.
C) Etapa Formativa: (2.500 a.c. – 750 d.c.)

En este periodo el hombre domina completamente LA AGRICULTURA, por lo cual se produce la sedentarización (instalación), surgiendo de esta manera las primeras aldeas y son capaces de producir su propio alimento. Se cultiva el ají, la papa, los porotos, el cacao y el algodón. Así mismo, al tener mayor tiempo de ocio, se desarrollan otras técnicas como el tejido, la cerámica y la cestería, las que se difunden y perfeccionan.


D) Etapa Clásica: (750 d.c. – 1.250 d.c.)

Este estadio cultural sólo fue alcanzado por pocos pueblos americanos en las regiones Mesoamericana y los Andes Centrales. La característica fundamental de esta etapa fue la aparición del patrón de asentamiento urbano, donde se distinguía un espacio cívico, uno religioso y uno económico, organizados. Las ciudades presentaban calles, plazas, templos y palacios. Su economía se basaba en la agricultura del maíz y era de carácter intensiva, lo que permitía generar excedentes y división del trabajo. Ello posibilito el surgimiento de la industria textil, de la cerámica y de la metalurgia. Es propio de este momento cultural algunos inventos como los primeros calendarios.


E) Etapa Post-Clásica: (1.250 d.c. – Hasta la llegada de los españoles)

Este periodo cultural lo alcanzaron civilizaciones como los mayas, los aztecas y los incas. Se caracterizo este periodo en primera instancia por el nacimiento de los estados, de carácter burocrático y expansionista. Gobernados por autoridades centralizadas y con una sociedad fuertemente jerarquizada. Poseían avances materiales de gran envergadura que incluían técnicas de construcción monumental en piedra, sistemas de medición del tiempo y sistemas de registro y de escritura. Este período culmina con la llegada del conquistador español.


CULTURAS PREHISPÁNICAS: LAS CIVILIZACIONES MAYA, AZTECA E INCA.
LOS MAYAS
El ambiente geográfico
La civilización Maya, surgida en el primer siglo de la era cristiana, se divide en dos períodos: el clásico, representado por la actividad en las ciudades dispersas desarrolladas en el sur de México, Guatemala, Honduras y El Salvador, sectores donde encontramos las Ciudades Estados de Copán, Palenque y Tikal por ejemplo y donde una buena parte del paisaje es la selva; y el postclásico, centralizado en la península de Yucatán donde brillaron Mayapán y Chichén Itzá, paisaje más seco donde los cenotes constituyeron fuente proveedora del agua tan necesaria.
La ciudad, economía, gobierno y administración
El área donde se desenvolvía la vida de estos pueblos poseía una producción diversificada, lo que permitió a los Mayas mantener activas redes de intercambio. Pedernal, obsidiana, ámbar, lava volcánica, incienso, copal, pieles, plumas y sal eran llevados a todos los rincones por mercaderes especializados, los polomes. Junto a las mercaderías se traspasaba tecnología, creencias y adelantos científicos. De ahí deriva la gran unidad cultural del área Maya. Las transacciones se efectuaban con semillas de cacao y pequeñas plaquitas de oro. Los Mayas clásicos fueron habitantes de las selvas tropicales. Practicaban la agricultura de roza, siendo el maíz uno de sus principales productos. Sin embargo, se construyeron núcleos urbanos, llamados centros ceremoniales, verdaderas polis donde residían los dirigentes, sacerdotes, artesanos y mercaderes. El núcleo de la ciudad era imponente: enormes pirámides sostenían en su cumbre templos a los cuales se accedía por una estrecha escalinata central. Tenían al frente altares de piedra donde ofrendaban sangre a sus dioses, y por doquier se hallaban estelas que representaban a las diferentes divinidades. Grandes palacios cobijaban al grupo dirigente. Los habitantes urbanos no constituían gran número. A ellos, les competía proveer a los campesinos de todos aquellos elementos que no producían en sus campos o milpas. Estos vivían diseminados en pequeños parajes o rancheríos, agrupados en tres o cuatro chozas. Cada urbe tenía un gobierno independiente conformando una ciudad-estado. Al frente se hallaba el Halach Uinic, monarca, quien recibía el cargo de su padre. Su persona era considerada divina. Le asesoraba un Gran Consejo, integrado por sacerdotes. En conjunto administraban, dictaban las leyes y ejercían justicia. Los Batabes representaban al Rey en los parajes y se encargaban de proveer el trabajo tributario y el servicio militar requerido por la urbe.
Religión y Cultura
Los dioses regían gran parte de las actividades mayas. Cada unidad de tiempo era un dios al que debían reverencia. El más importante era Hunab Ku, creador del mundo y padre de todos los dioses; su hijo Itzamná era el señor de la vida; su esposa Ixchel, diosa de la Luna e inventora del arte de tejer. Chaac era patrono de la lluvia y de la fertilidad; Yum Kax, del maíz y los cultivos; Ex Chuah protegía a los mercaderes y Ah Puch señoreaba las tinieblas y la muerte. Creían en una vida extraterrenal. Los espíritus de los sacerdotes, dignatarios y personas de buen comportamiento iban al paraíso de Yax Che, la selva frondosa. El resto lo hacía al infierno o Yum Kimil.

Los Mayas calcularon en 365 días y 6 horas el movimiento de traslación de la Tierra, y ese conocimiento era la base de su calendario civil o Haab, regulador de las actividades agrícolas y civiles. Poseían además un calendario religioso o Tzolkin de 260 días utilizado para elaborar los horóscopos y establecer los ritos. Ambos calendarios se combinaban como ruedas dentadas. Por su diferente duración, sólo coincidían los mismos días y meses cada 52 años, lapso que cerraba un ciclo. A partir de entonces los acontecimientos volvían a repetirse.

Poseían un sistema vigesimal, es decir, contaban en unidades de 20. Para representar los números utilizaban tres signos: una concha equivalía a 0, un punto a 1 y una barra a 5. Conocían las cuatro operaciones básicas. Destacan las observaciones astronómicas que les permitieron calcular con admirable exactitud el movimiento de traslación de la Tierra, el de la Luna en torno a la Tierra y el del planeta Venus. También desarrollaron un sistema de escritura. Mediante jeroglíficos representaban sonidos e ideas, combinación que ha impedido, hasta ahora, descifrarlos. Los libros mayas o códices, eran largas tiras de corteza bañadas con cal. Sobre ellas se pintaban signos coloreados.


La escritura maya era un sistema logo silábico. Los símbolos individuales ("glifos") podían representar bien una palabra (normalmente un morfema) o una sílaba; a decir verdad, el mismo glifo con frecuencia podía usarse de las dos formas.

Cada símbolo podría representar un ente o concepto, como "pescado" o "jaguar".



El fin del esplendor clásico

En el transcurso del siglo IX d.C., las ciudades-estados de la selva fueron abandonadas. Se cree que un aumento poblacional obligó a reutilizar las tierras antes de que se cumpliera el ciclo de descanso. La productividad disminuyó, problema que no pudo ser resuelto por los sacerdotes dirigentes. Los campesinos se rebelaron, dejando de prestar servicios y tributar al centro ceremonial. La difícil situación interna fue aprovechada por otros grupos para invadir el área maya, obligando a sus habitantes a dispersarse y emigrar.


Los Mayas del Yucatán (Período Postclásico)
Algunos grupos emigraron al norte, a Yucatán, donde se mezclaron con pueblos que vivían alrededor de los cenotes. Luego llegaron también pueblos provenientes del centro de México. La unión de ellos posibilitó el renacimiento de la civilización Maya, alrededor del siglo XII d. C. Aparecieron nuevos elementos en la arquitectura, adoptaron el culto a la serpiente emplumada o Kukulcán, se incrementaron los sacrificios humanos y se observó entre el siglo XI y XIII el desarrolló de Chichén Itzá. Después de un breve período de hegemonía de Mayapán sobre una liga de ciudades de la península comenzó hacia 1450 una desintegración que culminó con la ocupación y conquista de los españoles.
LOS AZTECAS
Orígenes, el escenario geográfico, la ciudad, el imperio.
Los mexicas o aztecas arribaron a comienzos del siglo XIV al valle de México, buscando el lugar señalado en una profecía de Huitzilopochtli: allí donde un águila, parada sobre un nopal, devorase a una serpiente. Recibida la señal, en medio del lago Texcoco, luego de haber vivido sangrientos capítulos con otros pueblos que habitaban la zona, emprendieron la edificación de un templo a su dios tribal, eligieron un rey y organizaron las tareas para desecar el pantano y construir diques, canales y chinampas para el cultivo. La ciudad fue planificada en torno a ellos y fue conectada a tierra firme por medio de cinco amplios diques. Fue Tenochtitlán, la famosa capital de Imperio, sobre la cual se yergue hoy Ciudad de México.

El centro de la urbe era el recinto sagrado, rodeado por un muro esculpido con figuras de serpientes. En su interior se alzaban cuatro pirámides con sus respectivos templos dedicados a importantes dioses. Canchas de juego de pelota, muros de calaveras humanas, albergues para los sacerdotes y guerreros, altares y otras construcciones menores completaban el conjunto. Más allá estaban los palacios reales, las casas de los nobles, y el mercado.

Los sacrificios se realizaban sobre la plataforma del templo, a la vista del pueblo. Los aztecas comenzaron a conquistar los reinos vecinos con dos objetivos principales: tomar prisioneros de guerra para sacrificarlos a los dioses, y adquirir bienes que no podían producir, mediante la vía de los tributos.

La educación tendía a formar buenos guerreros para mantener la posición de privilegio frente a los otros pueblos. A los 14 años participaban en las Guerras Floridas; el prestigio del soldado dependía de la cantidad de enemigos que apresaba. Los más destacados integraban órdenes militares, como la de los Caballeros Tigres o Águilas, portando uniformes e insignias que los distinguían. Muchos eran ricos pues recibían tierras y esclavos en las regiones conquistadas o eran compensados con mujeres y adornos de oro, plata y plumas.



La organización sociopolítica
A la cabeza de la jerarquía se hallaba el Tlacatecutli o emperador que acumulaba en sus manos la suma del poder civil, militar y religioso. Era asesorado por un Gran Consejo integrado por los miembros del Calpulli real. Sólo de su familia podían salir el emperador y los máximos jefes civiles, militares y religiosos. Al fallecer, el Consejo se encargaba de designar sucesor eligiendo entre sus parientes a quien consideraban apto para desempeñar el cargo. En el campo militar representaban al Emperador, el Cihuacóatl, jefe de los ejércitos en lucha, y en el religioso los supremos sacerdotes de Huitzilopochtli y Tlálec. El Calpulli era la base de su estructura social. Reunía a linajes con ascendencia patrilineal que creían descender de algún dios, sin embargo no todos sus miembros era de igual rango o riqueza. El Calpulli era propietario de las tierras del linaje, las que se distribuían anualmente entre las diversas familias. La tarea recaía en el jefe del Calpulli, que era el más anciano, a quien también competía presidir las ceremonias en honor a los espíritus de sus antepasados. Todo hombre podía ascender en las diversas jerarquías de acuerdo a sus méritos. Así se creó una nobleza, los Pilli, que componían la corte real. Vivían en casas de dos pisos, podían tener más de una esposa, poseer tierras y esclavos, y enviar a sus hijos a escuelas especiales, el Calmenac, donde se les formaba en religión, ciencia, artes y oficios militares. La condición de noble no era heredada por los hijos, para ascender a ella debían destacarse en sus respectivas actividades. El estrato intermedio eran los mayeques, artesanos independientes que trabajaban en sus talleres el oro, la plata, las plumas, las piedras semipreciosas y la madera. Los macehuales o gente común eran aquellos que no habían logrado distinguirse y trabajaban las tierras de sus respectivos Calpullis; algunos eran muy pobres y se vendían como esclavos a los pillis. La esclavitud era individual y no afectaba al resto de la familia. La mayor parte de los esclavos provenía, sin embargo, de las mujeres y niños capturados durante las conquistas. Un segmento que poseía privilegios eran los comerciantes o Pochtecas. Vivían en una de las islas del lago Texcoco mucho antes de que se fundase Tenochtitlán.
Economía, agricultura y comercio.
Los campesinos aztecas practicaban la agricultura en chinampas sobre las aguas del lago, y obtenían tres o cuatro cosechas al año lo que permitía abastecer a la población especialmente de maíz; sin embargo, la gran influencia que ejercía Tenochtitlán sobre vastas regiones hacía que fluyeran al Imperio mercaderías de la más variada naturaleza, las que junto con las fabricadas por los artesanos locales y las traídas por los pochtecas eran transadas en los mercados para lo cual se utilizaban monedas consistentes en semillas de cacao o discos de oro repujados.



Ilustración sobre el tipo de agricultura Azteca en Chinampas o islas flotantes.


Religión y Cultura
Los Aztecas creían que sus divinidades bienhechoras estaban en permanente lucha contra las tinieblas, por lo cual para vitalizarlas debían ofrecerles sangre humana, de allí la práctica de los sacrificios humanos, que en el caso de los prisioneros de guerra tenía una connotación práctica, cual era la de entregar el cuerpo del sacrificado a quien lo había apresado para que comiéndolo en familia mejorara la dieta, carente en general, de proteínas. A veces cuando no disponían de cautivos, iniciaban las Guerras Floridas con el único propósito de apresar víctimas para los dioses. En otras, los propios aztecas aceptaban la inmolación. Sus principales dioses eran: Huitzilopochtli (dios de la guerra), Ometioti (principio creador), Tezcatlipoca (dios de las tinieblas) y Quetzalcoatl (benefactor de la humanidad). Su compleja religión, comprendía entre sus principales deidades a Huitzilopochtli, el sol; Tláloc que representaba a la lluvia; Xipe Tótec, el desollado patrono de la primavera y la agricultura; y, Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que anunciaba el amanecer. En la cultura los aztecas desarrollaron una herencia maya y como ellos conocieron el sistema vigesimal, sin embargo no conocieron el 0. El calendario sagrado azteca con excepción del cambio de nombre de los días funcionaba exactamente como el Tzolkin de los mayas. Su escritura era pictográfica y con gran colorido plasmaron una cantidad de libros en los que se referían a su historia, leyendas, ceremonias, censos, tributos, etc. Creían que todas las actividades estaban regidas por los dioses, que determinaban el destino de los hombres.
Ilustración del área conocida como Mesoamérica, lugar donde se desarrollaron las civilizaciones Maya y Azteca.




LOS INCAS
La diversidad geográfica en el antiguo Perú.
Debido a las diferencias geográficas en la zona donde se formó el imperio Incaico, ninguna región puede ser autosuficiente. El mar proporciona peces y mariscos, de las costas se obtiene el guano fertilizante, en los valles desérticos maíz, calabazas y porotos y en las alturas la quinoa, el cereal andino y la papa. En la estepa fría cordillerana domina la paja brava, para alimento de auquénidos, hacia el oriente en la yunga (selva) calurosa y húmeda se da la coca. La variedad de paisajes y recursos obligó al hombre andino a una permanente búsqueda de mecanismos que le permitieran tener acceso a todos los recursos; a unir la costa con los valles intermedios, la sierra y las yungas. Los incas no estuvieron ajenos a esa necesidad y cuando iniciaron su expansión incorporaron al imperio sociedades localizadas en las diversas regiones. Ellas tenían una rica tradición cultural que fue adoptada por los conquistadores. Así el Tahuantinsuyu pasó a ser un mosaico de culturas y civilizaciones que sintetizaban el pasado de los Andes Centrales. Los incas aportaron un sistema organizativo que permitió la integración de tantos pueblos distintos.

Origen legendario e historia
Los Incas contaban que el Dios Sol, Inti apiadado de la vida casi animal que llevaban los hombres decidió enviar a dos de sus hijos, Manco Cápac y Mama Ocllo, para que los “civilizasen”. Los colocó, premunidos de una vara de oro, en la isla del sol en el lago Titicaca, ordenándoles que fundasen una ciudad en el sitio donde aquélla se hundiese en la tierra. Caminaron hasta llegar al valle del Cuzco, donde se cumplió el anuncio del dios padre. Ambos hermanos contrajeron matrimonio, fundando un linaje del cual deberían salir los futuros gobernantes de la urbe. Los datos arqueológicos parecen demostrar que los Incas eran una tribu procedente de algún lugar cercano al lago Titicaca, que arribó al valle del Cuzco, quizás en busca de tierras cultivables a comienzos del siglo XIII. Compartieron el territorio con otras tribus que vivían allí. Hubo frecuentes luchas entre ellas por tierras fértiles hasta que el noveno rey, Pachacute Inca Yupanqui, y sus sucesores, Topa Inca Yupanqui y Huayna Cápac lograron delinear las fronteras del imperio, que abarcó desde Quito en Ecuador hasta el río Maule en Chile y desde la costa a la cordillera andina.

Fue Cuzco el orgullo de los Incas. La ciudad estaba protegida de ataques enemigos por una inmensa fortaleza, la de Sacsayhuamán y otras fortificaciones menores. Las callejuelas, convergían en una gran plaza. En torno a ella, se hallaban los palacios de los reyes y los templos. El más importante estaba dedicado al Sol y se le conocía como Corincancha. Desde la capital cuatro caminos se dirigían hacia los puntos cardinales donde se ubicaban los suyus o provincias: el Chinchaysuyu (norte), el Collasuyu (sur), el Antisuyu (este) y el Contisuyu (oeste). De allí deriva el nombre de Tahuantinsuyu, que significaba el imperio de los cuatro Suyus.


La expansión incaica: sus motivaciones
El Monarca sólo heredaba el cargo; todas las riquezas, que pertenecían a su padre eran heredadas por el resto de sus hermanos. De tal modo que su preocupación fundamental al asumir el mando era procurarse aquéllas en zonas cada vez más alejadas del Cuzco. Para tal efecto hacía uso de emisarios a fin de que convencieran al pueblo elegido para que se incorporara al Imperio, ante la negativa se enviaba al ejército de conquista. Todos los miembros del imperio debían prestar servicio o mita militar.

Por ese motivo los ejércitos imperiales estaban conformados por guerreros no Incas, sólo la oficialidad pertenecía a este pueblo. Las armas y el vestuario de los soldados eran proporcionadas por el Estado. El alimento se obtenía de las bodegas o Tambos que el propio Estado mantenía a lo largo de los caminos imperiales. Incorporado un pueblo, debía entregar su territorio al emperador, quien procedía a dividirlo en tres partes: una para la comunidad, otra para el Estado y el emperador y otra para la Iglesia. Los tamaños eran variables, dependiendo de su calidad y fertilidad. Como el monarca permitía que el pueblo siguiese usufructuando de una superficie cultivable, sus habitantes estaban obligados a devolver ese favor trabajando las otras tierras.


Economía incaica.
a) La agricultura: Las tierras de la comunidad eran repartidas por el jefe o Curaca, anualmente, entre las diversas familias.

Las tareas agrícolas se efectuaban comunitariamente. Filas de 10 o más hombres, provistos de un madero endurecido al fuego, con punta curva y un soporte en la parte inferior para impulsarlo con el pie, la taclla, avanzaban abriendo surcos en la tierra, tras ellos iban las mujeres que echaban las semillas y tapaban las sementeras.


b) El ganado, una propiedad estatal: En las vegas y bofedales andinos pastaban los auquénidos que pertenecían al Estado. Llamas y alpacas se hallaban domesticadas. Aportaban lana, que se distribuía entre la población, y servían como medio de transporte. Parte del ganado era también destinado al sacrificio en honor del dios Sol, ceremonia en la que también se quemaban enormes cantidades de mantas y frazadas bellamente tejidas. No era común matar estos animales para comerlos, pues las proteínas se obtenían de cuyes, perros, patos, pescados, mariscos y aves silvestres.
c) Comercio e Industria: El intercambio comercial no alcanzó las proporciones de Mesoamérica, pues el Estado era el dueño de todos los bienes de producción y, por lo tanto, se encargaba de distribuirlos. La nobleza era la única con capacidad de negociar. Trabajaron los metales, hicieron telas de algodón y lana, y fueron notables ceramistas.

Una amplia red de caminos facilitaba el traslado y las comunicaciones. Estas carreteras en la montaña llegaron a unir Cuzco con Quito. Los caminos eran cruzados constantemente por caravanas de auquénidos y por los Chasquis, mensajeros que mantenían al tanto de los sucesos ocurridos en los más apartados rincones del Imperio.


d) Sistemas de trabajo: El trabajo estaba regido por dos sistemas: la Minka y la Mita. En la Minka participaban hombres y mujeres a quienes en compensación por las labores prestadas se les festejaba con comidas y alimentos en medio de ruidosos cantos y bailes. Para la Mita, en cambio, se pedía al Curaca que organizara turnos de trabajo, generalmente muy cortos, a fin de ejecutar una tarea. De tal modo el imperio se aseguraba la continuidad de los trabajos sin afectar el normal desenvolvimiento de

las actividades de la comunidad. Al mitayo se le proporcionaban vestidos, alimentos y las herramientas necesarias. Para regular la mita se llevaban censos de población para lo cual se utilizaban los quipus un notable sistema de contabilidad formado por cuerdas de distintos colores.


La estructura sociopolítica.
La sociedad Inca estaba conformada por varios ayllus o linajes, que constituían la base de su organización social. Sus miembros estaban emparentados a través de la línea paterna, razón por la cual debían casarse con hombres o mujeres de otros ayllus. Todos tenían un antepasado mítico común: el Sol. El ayllu más destacado era el imperial. Sólo de entre sus miembros podía ser elegido el soberano. Para conservar la pureza de la sangre divina, éste debía contraer matrimonio con una hermana. Únicamente los hijos habidos en ella se consideraban legítimos. El ayllu poseía tierras claramente delimitadas y dentro de éstas las actividades se desempeñaban comunitariamente; los hombres estaban ligados a través de una serie de obligaciones recíprocas que los impulsaban a ayudarse mutuamente.

Al frente del gobierno se hallaba el Sapa-Inca, adorado como un verdadero dios, hijo de Inti. Le asesoraba un Consejo integrado por los gobernantes de los Suyus.

La sociedad incaica distinguía varios estratos. En el primero se encontraba la nobleza, conformada por todo el pueblo inca, los hijos del sol, encabezada por las familias de los diversos reyes; monopolizaba los altos cargos administrativos y la dirección del ejército. Los hijos se educaban en escuelas especiales, las Yachayhuasi, regidas por amautas u hombres sabios. Un segundo nivel lo ocupaban los “incas por privilegio”: Curacas o jefes de aldea, a quienes se otorgaba esta categoría a fin de incorporarlos a las funciones administrativas. Luego venían los hombres libres, purej, quienes debían tributar en mano de obra tan pronto como contraían matrimonio. Ello en razón de que a partir de ese momento recibían tierras en sus aldeas originales, “regalo” del soberano que debía ser retribuido.

En el último tramo se hallaban los sirvientes perpetuos o Yanaconas. Desarraigados de sus comunidades natales debían laborar para el Inca o la persona a quien éste los donaba. La condición de Yanacona era heredada por los hijos. A la misma categoría pertenecían las acllas o mujeres escogidas para el servicio del Emperador, a algunas de ellas, las mamacunas, se les destinaba eternamente al servicio de la Iglesia


Cultura y religión en los incas
Conocían con bastante exactitud la duración del año y mes lunar. Disponían de un calendario que regulaba las actividades agrícolas y religiosas, derivado de la combinación del año solar con los doce períodos lunares.

En medicina lograron acumular las experiencias adquiridas por las civilizaciones más antiguas. Practicaban riesgosas operaciones, como la trepanación de cráneos.

El mayor mérito de los Incas fue estructurar políticamente el imperio y homogeneizarlo. Para ello impusieron el runa-simi o quechua como lengua universal, sin prohibir las propias, y el culto al Sol conjuntamente con las deidades locales; mantuvieron en sus cargos a los Curacas que les juraban fidelidad, y no rompieron las estructuras de parentescos sociales imperantes en cada pueblo.

Utilizando sendas y caminos antiguos, construyeron, como ya se ha dicho, una extensa red vial que unía a todo el imperio. Puentes colgantes aseguraban la mantención del trazado recto de la ruta. Cada cierto trecho se situaban tambos o posadas donde los viajeros descansaban y se alimentaban; en ellos también se detenían los chasquis, rápidos mensajeros, que corrían llevando información y distribuyendo órdenes. Los Pucaras o fortalezas servían eficazmente a la defensa y al control.

A fin de enseñar las expresiones incaicas, el Estado trasladaba mitimaes hacia las regiones recién conquistadas. Estos mitimaes, a quienes se les confiaba la misión de civilización eran enviados, además, a zonas con baja densidad poblacional y ricas tierras, o eran asignados al resguardo de las fronteras que se iban extendiendo lentamente. Sin embargo, el imperio tuvo una corta duración (1438-1533); sus límites septentrionales y meridionales habían sido establecidos recién a comienzos del siglo XVI; poco, entonces, pudieron hacer para merecer el calificativo de “civilizadores” que tanto pregonan sus leyendas. Las evidencias señalan que tomaron las invenciones anteriores y las proyectaron a mayor escala, como sucedió, por ejemplo, con los famosos andenes o terrazas de cultivo, tan característicos del mundo andino.

Ilustración sobre las terrazas de cultivo. Esta fue la solución desarrollada por los Incas para utilizar el escarpado territorio andino.

Inti, el sol, padre de los incas, era la principal deidad. Junto a él se adoraba a un dios invisible, Viracocha, a quien se le consideraba creador del mundo y de los astros. Este, al igual que la Luna, Mamaquilla, fue adoptado de civilizaciones anteriores. Illapa, dios del rayo y de la lluvia; Pachamama, diosa de la tierra, y Mamacocha, diosa del agua, conformaban el grupo de divinidades adoradas en todo el imperio. Cada localidad estaba autorizada para rendir culto a los dioses ancestrales, cuyos ídolos estaban también presentes en el Cuzco.

Encabezaba la jerarquía religiosa el Sumo Pontífice o Villac Umu; de él dependían los sacerdotes que confesaban, interpretaban los oráculos, elaboraban horóscopos, vaticinaban presagios, celebraban sacrificios y sanaban a los enfermos.





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