Reflexiones en torno a la formacion



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REFLEXIONES EN TORNO A LA FORMACION

DEL ARQUITECTO


SEMINARIO NACIONAL DE TEORIA DE LA ARQUITECTURA
José Antonio Terán Bonilla

Dirección de Estudios Históricos - INAH

Prof. de la División de Estudios de Posgrado e

Investigación - Facultad de Arquitectura - UNAM


En la actualidad, en México se aprecian diversos problemas tanto en la producción arquitectónica como en los profesionistas que la ejecutan (sobre todo en las generaciones más jóvenes), mismos que son consecuencia, en gran medida, de la formación que dichos arquitectos han tenido o tuvieron durante su carrera profesional.

El objetivo de este trabajo es abordar algunos aspectos de la problemática actual en la formación del arquitecto en México, a través de la exposición de diversos mitos, realidades y equívocos que se han venido dado en la docencia de esta profesión (mismos que el autor ha detectado a través del ejercicio de la profesión y como docente en diversas universidades mexicanas), con el fin de hacer reflexionar a los docentes y profesionistas sobre dicha problemática, así como proponer alternativas que podrían contribuir a mejorar la formación del arquitecto en nuestro país.

Algunos de estos problemas o factores son antiguos, en cambio otros son más recientes; aquí sólo abordaremos algunos de ellos, los que al parecer son comunes a un buen número de escuelas y facultades de arquitectura existentes en el país.

Para entender la problemática actual de la formación del arquitecto en México se debe partir del conocimiento de su perfil profesional y analizar la manera en que se ha venido enseñando la arquitectura en nuestro país.



La arquitectura ha sido siempre una profesión que ha tenido gran demanda social. Al arquitecto mexicano se le ha formado para dedicarse al diseño, cálculo, construcción, dirección, supervisión y asesoría de una obra. En otros lugares del mundo los arquitectos únicamente se dedican a alguna de estas actividades, quedando varias de ellas exclusivamente en manos de otros profesionistas u oficios y de grandes empresas de la construcción.

La realidad en la enseñanza actual de la Arquitectura

Por las reuniones de ASINEA se sabe que en la República Mexicana existen más de cien escuelas o facultades donde se imparte la carrera de arquitectura, habiendo una diversidad en la calidad de la enseñanza, en muchos casos con grandes variantes entre unas y otras.

En los últimos años se ha dado el surgimiento y proliferación de Escuelas de Arquitectura tipo academias. A pesar de que muchas de ellas han conseguido el aval de alguna institución educativa o de la propia SEP, en su mayoría tienen bajo nivel académico, tanto por sus planes y programas de estudio, como por su planta docente, ocasionando el que sus egresados sean profesionistas ineptos o mediocres en el ejercicio de la arquitectura con todas sus consecuencias, entre las que están: la mala calidad en la arquitectura de sus egresados, el desempleo de algunos de ellos y el desprestigio de la profesión.

En la mayoría de las instituciones mexicanas en que se estudia la licenciatura de arquitectura los planes y programas de estudio están encaminados a formar profesionistas con el perfil profesional que se ha mencionado con anterioridad, sin embargo hay algunas que forman a sus alumnos con un perfil distinto, pues sus egresados únicamente están facultados para el diseño, acción con la que estos profesionales se enfrentan con un campo de trabajo mucho más reducido.

Comparado con el número de escuelas y facultades de Arquitectura, es escaso el número de ellas que ofrecen a sus pasantes y egresados cursos de actualización; también debe decirse que es una cantidad minoritaria de arquitectos que acuden a tomar estos cursos. También, en este mismo sentido comparativo son ínfimas las instituciones que ofrecen diplomados, especialidades, maestrías y doctorados ya sea, para ampliar los conocimientos sobre un determinado tema o para crear especialistas, críticos e investigadores en el campo de la arquitectura.

Como segundo aspecto se tiene la forma en que se ha venido enseñando la Arquitectura en México.


La enseñanza de la arquitectura, en la mayoría de las instituciones, no es integral, habiendo una falta de vinculación entre las diversos cursos (teóricos, técnicos, humanísticos, históricos y urbanos, así como su aplicación y vínculo con el proyecto o diseño). Así se presenta un divorcio entre el diseño, con el cálculo estructural, instalaciones y organización de obras, y de estos cursos con el de materiales y sistemas constructivos, o la falta de relación entre la teoría y la Historia de la arquitectura y el urbanismo.

Los cursos al dictarse o “prepararse” sin vincularlos con aquellos que son clave en la formación del arquitecto (diseño, proyectos o composición), y al no enfocarlos a la utilidad e importancia que tienen en el quehacer profesional, han sido considerados tanto por escuelas o facultades de arquitectura como por los profesores que los imparten, como “materias extras”, optativas, “de información cultural”, así como de cumplimiento de un requisito solicitado por la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública para tener el número de créditos estipulados para la licenciatura, y clasificados por los alumnos como cursos de relleno e inútiles, siendo todo lo contrario.

En algunas instituciones ciertos cursos, como la teoría de la Arquitectura y las historias, se imparten con un contenido muy distante y diferente al de su denominación. Así se han dado casos de cursos en donde en lugar de dictar teoría de la arquitectura se habla exclusivamente de la historia de las teorías, en lugar de historia de la arquitectura se den las biografías de los arquitectos afamados, por mencionar algunos.

En otros casos esta falta de vínculo entre los cursos ha traído como consecuencia el que materias de gran importancia en la formación profesional (como por ejemplo el cálculo estructural, el dibujo y la historia de la arquitectura) se eliminen de los planes y programas de estudio de ciertas instituciones, con la consecuente deficiencia en la formación del alumno.

En la mayoría de las instituciones educativas que imparten la licenciatura en Arquitectura no se fomenta el hábito de la lectura en sus alumnos.

El tipo de estudiantes de la carrera de arquitectura procede de grandes y pequeñas ciudades, así como de pequeños poblados, los de estos últimos sobre todo ingresan a instituciones de provincia. En general, a estos alumnos no se les entusiasma o motiva para que vean en sus comunidades un futuro campo de trabajo digno, al contrario, por la deformación que reciben o por la falta de motivación, adquieren un desprecio hacia las mismas, provocando únicamente el que dichos egresados se instalen en las grandes ciudades en las que estudiaron, contribuyendo con ello a la saturación del campo de trabajo.

En cuanto a los planes y programas de estudio de las licenciaturas en arquitectura debe mencionarse que:

Los de muchas escuelas y facultades carecen de ciertos cursos fundamentales para la enseñanza de la Arquitectura.

Otro problema es el relativo a que los planes y programas de estudio de la mayoría de las escuelas y facultades de arquitectura no contemplan la realidad mexicana, mucho menos la regional o local.

Los de ciertas universidades mexicanas plantean la formación de un tipo de profesional de la arquitectura no acorde con la realidad y necesidades nacionales.

En algunas instituciones educativas mexicanas se forma al arquitecto sólo como diseñador, y como es sabido, el proyectista en México tiene muchas limitaciones en el campo profesional de la Arquitectura.

En otras, al alumno no se le enseña a tomar en cuenta y analizar primero el medio social, geográfico, natural, histórico cultural, tecnológico y económico en el que se pretende erigir cierta arquitectura, dando como resultado obras, a veces estéticamente agradables, innovadoras y con aportación al diseño formal, pero antifuncionales, con graves problemas de mantenimiento, o que resultan un agravio para la población y los habitantes del lugar en que se realiza.

A veces a los estudiantes de arquitectura no se les prepara para satisfacer las necesidades de una sociedad diversa (clientela), saber emplear tanto materiales y sistemas constructivos tradicionales y regionales como tecnología de vanguardia, tomando en cuenta cada caso en particular. En algunas ocasiones, incluso al estudiante se le deforma al enseñarle a despreciar dichos materiales y sistemas constructivos tradicionales y de uso local.

En muchas escuelas y facultades de arquitectura no se da importancia al conocimiento y comprensión de la arquitectura regional; en otras ni siquiera existen cursos de historia de la arquitectura mexicana y regional, por lo que sus egresados, al carecer de dichos conocimientos generalmente desprecian, ignoran o no valoran el patrimonio arquitectónico y urbano de sus comunidades y de nuestro país.



Al no existir o contemplar una realidad nacional, regional o local, en ciertos planes y programas de estudio, a los alumnos no se les entusiasma o motiva para que vean en sus ciudades y poblados un campo de trabajo digno y como patrimonio construido que debe respetarse y conservarse. Al contrario, por una formación deficiente o por falta de motivación se le deforma creando en él una incomprensión de dicho patrimonio y en muchos casos el desprecio de los mismos, con lo que se contribuye a que, el alumno anhele y buque la forma de quedarse a vivir en las grandes ciudades o, si llega a ejercer la profesión en sus localidades, sus obras no siempre sean las adecuadas para satisfacer las necesidades de sus clientes, respetuosas del patrimonio arquitectónico de sus comunidades o no se integran al contexto edificado e incluso llegan a destruir y modificar sus poblados.

Muchas instituciones educativas no admiten efectuar cambios a sus planes y programas de estudio, ni siquiera una revisión crítica de ellos en vías de corregir las deficiencias que pudiera haber en ellos, actualizar la enseñanza u ofrecer al futuro arquitecto nuevos enfoques o conocimientos de vanguardia y/o acordes con las necesidades actuales de nuestro país, aspectos necesarios en el quehacer arquitectónico. En un buen número de dichas instituciones educativas los planes y programas de estudio no han variado en años o desde que se abrió en ellas la carrera de arquitecto o la licenciatura en Arquitectura, a pesar de ser obsoletos o insuficientes para la formación ejercicio de la profesión de arquitecto en la actualidad.

En otros casos las instituciones educativas han efectuado cambios en sus planes y programas de estudio con el fin de actualizarse y brindar una mejor formación a sus alumnos, sin embargo no hay una aceptación de ellos por parte de ciertos profesores que imparten los cursos, quienes no modifican sus actitudes y/o contenido de sus clases porque no quieren actualizar sus conocimientos en el área, razón por la que las transformaciones se quedan en proyectos de papel.

Son escasos los planes y programas de estudio que contemplan la manera en que sus alumnos deben enfrentarse, como profesionistas, a realidades mundiales como son el impacto y las consecuencias en nuestro país de la globalización, así como los relativos a los tratados de libre comercio entre México y otros países, sobre todo con los Estados Unidos de Norte América y Canadá (en donde los perfiles profesionales del arquitecto son distintos al del mexicano).



En cuanto al profesorado

Las instituciones educativas muchas veces contratan como maestros a los menos idóneos; dentro de su planta de profesores cuentan (en varias de ellas con plaza definitiva), con arquitectos, y en algunos casos aún con pasantes de licenciatura o recién egresados para que imparten clases como titulares (ni siquiera como adjuntos), que no han practicado la profesión, por lo que carecen de experiencia en el ramo de la construcción; además, no cumplen con el perfil de un académico, y/o carecen de experiencia o dominio en el tema del curso que imparten y, con frecuencia, no tienen una preparación como docentes, con el consecuente deterioro de la formación del alumno aspirante a arquitecto.

Es común que las instituciones no se preocupen por brindar a sus maestros una formación o capacitación docente (sobre todo cursos de didáctica) que les ayude a impartir mejor sus cursos.

Hay maestros que aceptan impartir determinado curso sin tener dominio en él (Esto es más frecuente en los cursos de teoría, historia de la arquitectura, organización de obras, y a veces incluso en el de diseño arquitectónico).

Todo lo anterior habla de una falta de ética académica en determinados profesores.

Muchos profesores carecen del perfil que debe tener un maestro: facilidad de palabra, claridad en la transmisión de los conocimientos, que tenga dominio del tema que impartirá, que sepa preparar un temario, que tenga claros los objetivos que persigue su curso, con conocimientos de didáctica, es decir de técnicas de enseñanza que motiven a sus alumnos, que le dedique el tiempo necesario a la preparación de su clase (se dice que, en términos generales, por cada hora impartida de clase deben dedicarse por lo menos dos horas en la preparación de la misma) y a la revisión de los trabajos de sus alumnos. Debe tenerse presente que, el ser un buen arquitecto o con renombre no garantiza ser buen profesor, y a la inversa.

Problemas que generan diversas actitudes de ciertos profesores.


Además hay ciertas actitudes de “profesores” que han repercutido en la formación deficiente de sus alumnos; entre ellas se tienen: el profesor que se dedica a dictar apuntes (los mismos que hace años, o lo que es peor, los que tomó tal cual de sus maestros); el que improvisa y nunca prepara su clase, ni siquiera cuenta con un temario de la misma; el que no se preocupa por vincular su curso con las otras asignaturas. El irresponsable, abúlico o desinteresado. El que no ve en sus alumnos a futuros profesionistas y no les enseña a ser profesionistas responsables. El que piensa que por tratarse su curso de Proyectos o Diseño, su trabajo es mínimo y no debe implementar ninguna metodología ni preparar enseñanza alguna.

Uno de los problemas que presentan varias instituciones educativas es el que sus profesores están mal pagados, ésto ha hecho que maestros con falta de ética académica se sientan sin la obligación de cumplir con los deberes adquiridos con dichos lugares de enseñanza, volviéndose irresponsables, faltistas, no preparando sus clases e impartiéndolas “al hay se va”, perjudicando con sus actitudes la formación de sus alumnos.

En el caso del curso de diseño (proyectos) hay profesores que no parten de enfrentar al alumno a una problemática real, lo que hace que en los trabajos de los estudiantes se omitan o carezcan de una serie de factores y condicionantes que deben de tomarse en cuenta en la vida profesional, lo que repercutirá de manera negativa en el ejercicio como arquitecto.

Entre los vicios, equívocos y mitos que se han dado en la enseñanza de la arquitectura se tienen:

· Tal vez el error más grande sea el no hacerles ver a los alumnos el que la profesión de la arquitectura, antes que cualquier cosa, debe estar al servicio y función de una sociedad determinada.

· Hacerles creer a los alumnos que la arquitectura es sólo para ejecutar grandes obras y como autores únicos (aeropuertos, estadios, centros comerciales)

· El permitir y estimular que los alumnos sean copistas de arquitectos de renombre, sin impulsar su propia creatividad.

· Hacerles creer a los alumnos que serán todos ellos arquitectos afamados.

· En ciertas instituciones de enseñanza, a los alumnos se les permite, como único medio de “inspiración” para el diseño arquitectónico, el empleo de revistas de Arquitectura como D´jourdi, Architectura Record, fuera de nuestras realidades económicas, geográficas, ideológicas, tecnológicas y funcionales.

· El crear una idea errónea de que el mejor arquitecto es el que más obras tiene, debe hacérseles ver que, en muchos casos la cantidad de obras de un arquitecto o de su despacho se debe principalmente a sus relaciones públicas o políticas o al equipo de profesionistas que colaboran con el arquitecto dueño de una constructora o despacho.



· La idea errónea con que se deforma al alumno en el sentido de que la única forma para llegar a ser un buen arquitecto o arquitecto de vanguardia es dominando y empleando los movimientos que están a la moda.

· El formar al alumno como un profesional egoísta en donde lo más importante es su “creación” y, como consecuencia de lo anterior, se le enseña a menospreciar o a ignorar tanto el entorno inmediato como el contexto en el que se insertará su obra. A este respecto el arquitecto Graziano Gasparini comenta: “La patraña del “arquitecto creador” inventada por el modernismo ha sido la que mayor daño ha hecho en la formación universitaria de los arquitectos. En lugar de enseñar respeto, modestia y buscar soluciones de integración con lo existente, se enseñó la soberbia y se ensalzó la importancia de la personalidad creadora. El “ego” del arquitecto debe dejar sentado que su intervención es una “creatividad arquitectónica”. Diseñar algo que no se destaque, aun cuando se trate de respetar un entorno de valor ambiental, resulta incompatible para la creatividad de nuestra época”. 1

Mención especial debe hacerse del curso de diseño o proyectos.

Aunque algunas escuelas y facultades de arquitectura contemplan como eje al taller de composición arquitectónica, diseño o proyectos, en muchos casos, los maestros que imparten estos talleres no se preocupan porque el alumno aplique los conocimientos adquiridos en las otras asignaturas a sus proyectos o trabajos.

En el curso de diseño o proyectos es donde se presentan los vicios más viejos por parte de algunos profesores que los imparten. En muchos lugares no se le da la importancia que debería tener como columna vertebral de la licenciatura. En algunos centros educativos los maestros improvisan, no preparan su clase, y ni siquiera su curso cuenta con un programa. Así, en varias instituciones de enseñanza, las asignaturas de diseño o proyectos se caracterizan por la falta de una metodología (solo se plantea el “búscale”) y en ellos no se le enseña al alumno a proyectar, solo se ve la inspiración espontanea (muchas veces implicando únicamente el gusto del profesor y los aspectos formales en boga), sin existir por parte del maestro un análisis crítico de los proyectos de sus alumnos, en los que se den las razones objetivas de los aciertos o desaciertos en los mismos. Lo anterior implica que muchos profesores vean en el diseño únicamente la “libre inspiración”.

En muchos casos a los estudiantes se les deja efectuar proyectos en terrenos hipotéticos imaginarios, es decir casos irreales. Hay profesores que no parten de enfrentar al estudiante a una problemática real, en sus clases no involucran a sus discípulos en problemas o necesidades nacionales, regionales o semejantes al de las comunidades y poblados de donde proceden los alumnos y que serán los casos a los que se enfrentará como profesional, lo que hace que en los trabajos de los estudiantes se omitan una serie de factores y condicionantes que deben de tomarse en cuenta en la vida profesional, lo que repercutirá de manera negativa en el ejercicio como arquitecto.

En diversas academias, escuelas y facultades de arquitectura es común que en estos cursos los alumnos no tomen en cuenta los conocimientos adquiridos en otras asignaturas, reflejándose en sus proyectos. Tampoco se les enseña a investigar los siguientes aspectos para realizar sus diseños: los problemas de cálculo, instalaciones, el medio ambiente, legislación, realidades socio - económicas y culturales, (es decir, el medio económico, geográfico, social y cultural, su entorno: arquitectura y urbanismo), las necesidades y espacios que requiere cada uno de sus clientes, actitud que, en su vida profesional, repercutirá en soluciones inadecuadas.

Se dan casos en donde los profesores permiten que sus alumnos diseñen sin tener conocimiento del significado, identidad, funcionamiento y carácter de cada género de edificio, lo que traerá como resultado construcciones con problemas funcionales, sin carácter y carentes de simbolismo. Por ejemplo, no es lo mismo proyectar un templo católico que uno judío o protestante; el desconociendo de su funcionamiento, así como sus aspectos simbólicos y de identidad harán que dicho “templo” se confunda con otro género de edificios (salones de convenciones o de fiestas) o sea poco funcional para la liturgia o ritos que ahí se efectúen.



Expectativas o propuestas.

Después de haber expuesto algunos de los problemas que se dan en la enseñanza de la arquitectura se pretende que exista una actitud reflexiva por parte de los profesores de los daños que pueden provocar en los alumnos (en ocasiones irreversibles) si tienen actitudes poco éticas. Y a la vez se busca que, después de que cada profesor haga una autocrítica de su labor como docente, surja en cada uno de ellos propuestas para el mejoramiento de la enseñanza para que las aplique en sus cursos.

A continuación presentamos algunas ideas que consideramos pudieran contribuir a dicho propósito:

· El que exista un cambio de actitud en la conducta arquitectónica y didáctica del profesor.

· Que los maestros tomen conciencia de la responsabilidad académica ante los alumnos.

· El que los profesores tomen conciencia de la necesidad de actualizarse y superarse en beneficio tanto para su vida profesional como en su actividad docente. Los profesores serán más competitivos si se capacitan, preparan y actualizan constantemente.

· El que las instituciones de enseñanza de arquitectura estén conscientes de la necesidad de que su planta docente se actualice y brinden los medios para hacerlo.

· La actualización del profesorado puede efectuarse de muy diversas formas: asistiendo a conferencias, cursillos, cursos de actualización, diplomados o efectuando algún Posgrado.

· El fomentar la inquietud de investigar, tanto en los maestros como en los estudiantes.

· Preparar al personal docente en la investigación de la arquitectura y el que se transmitan sus resultados tanto a través de la cátedra como de publicaciones.

· Contemplar dentro de la enseñanza la realidad mexicana a la que el futuro arquitecto se enfrentará.

· La revisión constante de los planes y programas de estudios con el fin de actualizarlos y adecuarlos a las necesidades propias de cada región y del país.

· Buscar los mecanismos para explotar en el alumno la creatividad e imaginación, el interés, la motivación, la investigación, siempre partiendo de la realidad.

· Las instituciones de enseñanza deben capacitar a sus profesores mediante cursos de didáctica.


· Al alumno debe enseñársele la importancia que cada curso de su licenciatura tiene para su formación y vida profesional, para lo cual se le hará ver la relación que los cursos guardan entre sí y la aplicación de todos ellos en la asignatura de diseño o proyectos, vista como columna vertebral del quehacer arquitectónico.

· Al alumno debe preparársele para que realice investigación en su propio campo de trabajo, para que reflexiones sobre ciertas expectativas de su vida profesional, para entusiasmarlo y animarlo a resolver problemáticas de acuerdo con su realidad, aunque no por ello dejará de enseñársele a solucionar cualquier otra problemática de edificios relevantes.

· Enseñarles a los alumnos a conocer y valorar el patrimonio construido, a respetarlo, así como verlo como un libro abierto para aprender aciertos y errores, retomando de él las aportaciones que nos dan para aplicarlo en el quehacer arquitectónico.

· A los alumnos se les debe preparar para que estén facultados para diseñar y ejecutar tanto grandes obras como pequeñas y sencillas.

· Entusiasmar, motivar y estimular a los alumnos para que vean en sus poblados un campo de trabajo digno, acorde con las necesidades de cada población.

· Contemplar dentro de los planes y programas de estudios materias acordes con la realidad mexicana como pueden ser: diseño de nuevas arquitecturas en contextos históricos, adecuación de arquitecturas construidas para nuevos usos (con lo que se evitaría el despilfarro arquitectónico), empleo de materiales y sistemas constructivos tradicionales y regionales, como una alternativa más en la arquitectura contemporánea con nuevas formas de uso.

· Los profesores de diseño arquitectónico deberán enseñar una metodología para el proyecto, así como deberían de ubicar los casos a resolver en sitios reales, así como fomentar el que en sus proyectos los estudiantes tomen en cuenta los conocimientos adquiridos en los otros cursos, el entorno, la problemática del lugar en donde se va a construir y diseñar, las condiciones geográficas, socio - económicas y culturales, investiguen las necesidades de sus clientes y futuros usuarios de cada género de edificio.


· Hacerles ver a los estudiantes que algunos de ellos trabajarán como arquitectos en las ciudades (grandes, pequeñas, con centro histórico, zona industrial, etc.), poblados, incluso posiblemente en zonas rurales de nuestro país. Algunos de ellos (lo más seguro sea una minoría) en el extranjero, por lo que se podrán enfrentar a diversas realidades socio - económicas, culturales y condiciones geográficas (zona sísmica, costera, boscosa, calurosa, montañosa, fangosa, con temperaturas extremas, tropical, etc.)

· Se debe enseñar al alumno a investigar y a que adquiera una conciencia crítica constructiva y propositiva.

Notas:

1 Graciano Gasparini, “Centros históricos patrimonio construido, recuperación y estética urbana” en Historia y Futuro de la Ciudad Iberoamericana, p. 139.


Bibliografía:

· DAVILA RIOS, Juan Manuel, “Hacia una ubicación académica del diseño arquitectónico” en Cuadernos Arquitectura Docencia, Núm. 1, México, Facultad de Arquitectura, UNAM, septiembre 1985, pp. 21 - 23.

· GASPARINI, Graziano, “Centros históricos patrimonio construido, recuperación y estética urbana” en Historia y Futuro de la Ciudad Iberoamericana, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1986, pp. 132-145.

· SANCHEZ DE CARMONA, Manuel, “Reutilización de edificios” en Entorno, México, Núm. 7, Vol. 2, Año 2, Otoño 1983, pp. 16-20.

· TERAN BONILLA, José Antonio, “Diseño de Arquitectura Contemporánea para su integración en centros históricos” en Hábitat, Revista de la Facultad del Hábitat, año 4, núm. 4, San Luis Potosí, Otoño de 1996, pp. 8-12.

· TERAN BONILLA, José Antonio, “Reutilización e integración: dos aspectos para la conservación del patrimonio de los centros históricos” en Coloquio sobre arquitectura contemporánea y conservación del patrimonio, Guadalajara, Jal., H. Ayuntamiento de Guadalajara, 2000. PP. 49-60.



· TOCA, Antonio, “La memoria olvidada: la enseñanza del diseño” en Cuadernos Arquitectura Docencia, Núm. 2, México, Facultad de Arquitectura, UNAM, octubre 1986, pp. 29 - 32.







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