Recursos litúrgicos y pastorales tiempo de pentecostéS – octubre y noviembre 2017 (Ciclo A)



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RECURSOS LITÚRGICOS Y PASTORALES

TIEMPO DE PENTECOSTÉS – OCTUBRE Y NOVIEMBRE 2017 (Ciclo A)



Seguimos en el tiempo del año litúrgico después de la celebración de Pentecostés, o tiempo de la Iglesia, consagrado a la edificación de la vida cristiana por medio de la obra renovadora y vigorizante del Espíritu Santo. En estos últimos meses del año las lecturas del Evangelio se sitúan en los finales del ministerio de Jesús y también sobre los finales de los tiempos, cerrando el ciclo del año con la presentación del Reinado de Cristo, o Cristo el Rey del Universo, Siervo de Dios y Salvador de la humanidad.


Octubre 1 – Décimo séptimo domingo de Pentecostés (Verde)



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Cerezo Barredo

Evangelio de Mateo 21.23-32: Jesús expulsó a los mercaderes del templo. Y ahora los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo judío lo interpelan: “Con qué autoridad haces estas cosas? Jesús les cuenta de dos hijos, uno que dice que cumplirá lo que el padre le pide, pero no lo hace, y otro que dice que no lo va a hacer, pero que finalmente cumple.

Libro del Éxodo 17.1-7: Comenzando a caminar por el desierto, liberado de la esclavitud de Egipto, el pueblo sufre de sed y reclaman fuertemente a Moisés. Y el Señor le promete al líder que hará salir agua de una roca, aunque están probándolo a él.

Carta a los Filipenses 2.1-11: Si Cristo les ha dado el poder de animar, si participan del mismo Espíritu, muestren la misma manera de pensar de Cristo Jesús, el que no se aferró al ser igual a Dios, sino que se humilló a sí mismo, hasta la muerte.

Salmo 78.1-4, 12-16: Pueblo mío, atiende mi enseñanza, te lo diré con los refranes de nuestros antepasados: Dios hizo tantas maravillas entre nosotros: ¡hasta hizo brotar aguas de la peña!.




Recursos para la predicación:




  • Mateo 21.28-32

Este pasaje es propio del evangelio de Mateo y se sitúa después de la recepción hecha a Jesús por la gente cerca de Jerusalén (21.1-9). En ese episodio, las dos citas del Antiguo Testamento (Zacarías 9.9 y Salmo 118.25-26) conectan a Jesús con la dinastía davídica, y por tanto con las esperanzas mesiánicas. En la siguiente escena (21.10-17), una vez en la ciudad y entrado en el templo, Jesús echa a los ladrones y “limpia” la casa de Dios. La ciudad estaba conmovida y la gente se preguntaba quién era ese personaje, y se contestaba: “Éste es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”. Nadie esperaba un Mesías de Galilea. Pero el profeta de Nazaret era más conocido (ver 13.53-58 y 16.14). Y en el templo mismo cura a enfermos (v.14), como Elías o Eliseo. Además, la cita del v.16 es de un libro profético. Con todo, el grito de los niños en el templo (v.15) –una escena teatral y digna de verse con la imaginación– continúa en la instancia “davídica” como en la recepción anterior. Jesús, el profeta taumaturgo, pero también crítico, es el de toda su vida, pero como “hijo de David” empieza a ser dicho por la gente, con la aceptación del intérprete que es el autor mismo del texto (v.4).

La controversia por la autoridad, mientras enseñaba en el templo sin pedir permiso a nadie (vv.23-28) es atrasada por Mateo, y con este episodio engancha el texto de este domingo, la parábola de los dos hijos (vv.28-33). Cabe notar solamente –para terminar de construir el marco redaccional– que esta parábola y las dos siguientes, la de los viñadores homicidas (vv.33-46) y la del banquete nupcial (22.1-14) no fueron explicadas a los discípulos sino a los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, introducidos en 21.23. Saduceos y fariseos actuarán a partir de 22.15.23.34.41, y en 23.1 Jesús empieza a hablar, esta vez sí, a la gente y a sus discípulos, pero acerca de los escribas y fariseos.

Por tanto, debemos leer la parábola de hoy (21.28-32) como dicha, no a los discípulos sino a las autoridades religiosas del templo. Sólo así se puede entender. Jesús, usando una exquisita retórica, les hace tragar el anzuelo sin que se den cuenta. Como “conocedores de Dios”, les está señalando que representan el mal hijo que dice hacer la voluntad del padre (= Dios) pero que después no la cumple. Es tan claro el ejemplo propuesto, que ellos mismos contestan que quien hizo la voluntad de Dios era el hijo que primero dijo que no pero luego hizo lo mandado por su padre (v.31).

¿Cuál es entonces la aplicación a los sumos sacerdotes y ancianos? En el mismo orden que en la parábola, los publicanos y las rameras son quienes “hacen la voluntad del padre”, porque aceptan el mensaje de Jesús, aunque en su vida anterior parecían decirle que “no” a Dios. Por eso entrarán primero en el Reino de Dios (v.31). Ellos creyeron en Juan, cuando vino “en camino de justicia” (v.32). No así los interlocutores de Jesús, como subraya el final del relato (vv.32b-33). Menos iban a aceptar la enseñanza de Jesús, si a Juan no le creyeron.

Conviene ahora seguir leyendo. La parábola de los viñadores homicidas está dirigida a aquellas mismas autoridades del templo, y en el templo. El episodio del “hijo” del dueño de la viña (vv.37-39) es una indicación de lo que le pasará a Jesús mismo en pocos días. También en este caso, Jesús presenta la situación de una forma tan sutil, que sus interlocutores no pueden sino concluir: “A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores...”. Esto se confirma con la cita de Isaías sobre la piedra desechada (v.42), cita que termina nuevamente con el anuncio de un traspaso del Reino de Dios (“se os quitará...”, v.43).

Y ahora tenemos el final, que cierra todas las escenas con gran coherencia, aunque incluyendo esta vez a los fariseos, que no estaban en el v.23:

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que se estaba refiriendo a ellos” (v.45).

El plural “parábolas” se refiere a las dos anteriores, la primera de las cuales es la lectura dominical de hoy. La predicación de Jesús en el templo era efectivamente la de un profeta, como la misma gente había correctamente interpretado (v.46). La amenaza de muerte que señala el final del v.46 nos propone claramente el ejemplo de Jeremías, cuya predicación en la entrada del templo le ocasionó su prisión y juicio (Jeremías 7 y 26).

La pregunta que podemos hacernos es: ¿Cuál de los dos hijos representamos en nuestra relación con Dios? La otra pregunta que cabe también es: ¿Cómo las autoridades religiosas reciben la palabra crítica de los profetas de hoy?

Dr. Severino Croatto (ex sacerdote católico, argentino), Comentario Exegético-Homilético 30. ISEDET, septiembre 2002.



Recursos para la acción pastoral:



  • Este Jesús, siempre provocador

Este Jesús, siempre provocador, siempre sacudiéndonos, pone como ejemplo al hijo que le dice “no” al padre, pero que luego hace lo que el padre quiere. ¿Serán más aceptables a Dios aquellos que aparentemente no tienen fe, que no se reconocen como cristianos pero que andan en caminos de justicia?

  • Dios es bueno

Yo no sé si tú crees o no crees… No sé cómo vives por dentro. Hoy solo quiero decirte una cosa: Dios es bueno. Infinitamente mejor, más cercano, más amigo, más alegre y más grande que lo que tú y yo podemos imaginar. ¡Dios es Dios!

Nuestra gran equivocación es pensar que no necesitamos de Dios. Creer que nos basta con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, de salud, de suerte o de seguridad. Y luchamos por tenerlo todo. Todo menos Dios. A veces pienso que mucha gente no siente necesidad d Dios sencillamente porque no sabe cómo es.

No es que Dios “tenga” amor hacia nosotros. No es que “sienta” amor hacia ti o hacia mí. No. Dios es amor. De Dios solo puede brotar amor. Dios te quiere desde siempre y para siempre. Nadie le obliga a quererte. Él es así. El misterio de Dios consiste en “amar”. Nunca retira su amor a nadie.

Es fácil que de tu experiencia religiosa de niño te haya quedado la idea de que, para que Dios te acepte, te quiera y te bendiga, tú tienes que comportarte bien. Esta idea es falsa. Dios no te ama porque tú seas bueno; te ama porque es bueno él. Esta es una de esas cosas que no deberías olvidar nunca: Dios te ama tal como eres, te ama antes de que cambies, antes de que seas mejor.

Si un día te convences de que Dios es amor y, sobre todo, si un día le experimentas solo como amor, cambiarás por dentro, lo verás todo de otra manera, empezarás a crecer de otra manera.

Te han dicho que Dios es “omnipotente”. Lo decimos muchas veces. Sin embargo no es exactamente así. Dios no lo puede todo. No puede hacer contigo cualquier cosa. Solo puede y quiere hacerte el bien. No puede rechazarte, no puede odiarte, buscar tu mal, destruirte… Dios puede lo que puede el amor.



Tú puedes creer o no creer. Puedes vivir de una manera o de otra. Puedes enfrentarte a tu muerte de manera atea, solo, dispuesto a caer en la nada para siempre, o puedes morir confiando humildemente en ese Dios que es solo amor. Todo esto depende de ti. Dios no cambiará. Te estará amando siempre. Solo buscará tu bien.

José Antonio Pagola (Sacerdote católico, español), Creer, ¿para qué? Conversaciones con alejados, Edit. PPC, Madrid, 4ta ed., 2009, pp. 121-123, fragmento.

Recursos para la liturgia del culto comunitario:






Busco tu rostro y tu presencia.

Tan solo con el silencio,

en la ausencia de las palabras,

busco tu rostro y quisiera sentir tu aliento.

Te busco muchas veces por caminos poco transitados,

en los lugares improbables y alejados de la gente.

Te busco en mis conocimientos,

en la seguridad de mi entorno,

en las voces conocidas.

Te busco incesantemente más allá de las nubes,

en paredes de templos que pretenden encerrarte,

entre liturgias y celebraciones repetitivas;

te busco en el vacío de una religión que aísla.

¿Dónde podrías estar?

¿Cómo podría sentir la sensación de tenerte cerca?

Te busco de muchas maneras,

ya no encuentro ritos ni oraciones que te acerquen.

¿Cómo sentirte nuestro?

Quizás he estado buscando donde estás ausente,

he querido encontrarte en ceremonias y ritos,

de templos, religiones y altares,

en la elocuencia de un sermón cuidadoso,

de esos que se predican por encargo,

para arrancar elogios y aplausos.

Entonces me equivoco,

me he olvidado que no vives encerrado,

que no estás callado.
No eres cómplice del dolor humano,

Ni partidario de la injusticia.

No vives de ceremonias ni en las nubes de incienso;

vives en las calles luchando por el pan de cada día,

cansado de ponerle la otra mejilla a quien te explota.

Estas dormido debajo de un cartón convertido en casa,

borracho en las plazas y en las esquinas,

vendiendo por las calles tu cuerpo por unos centavos.

Vives en los niños y niñas abandonados en las calles,

vives en el dolor y en el grito del que sufre,

tu voz se escucha en el pregón de las noticias,

en el desespero de aquel empujado hacia el vicio,

por la fuerza de la publicidad que ofrece placer.

Tu rostro lo vi el mismo día por las calles de mi ciudad,

en la cara de la víctima y en la mirada vacía del asesino.

Por eso no puedo buscarte en el silencio aunque estés allí,

no puedo encontrarte por los caminos pocos transitados,

ni en las cuatro paredes exclusivas de mi religión.

Debo buscarte en medio de los que sufren injusticia,

en aquellos rostros de los que se perdieron en los vicios.

Tú estas en aquel cuerpo que se vende en las calles,

en los que sufren la soledad y olvido de la sociedad.

Es más fácil buscarte en las cárceles y hospitales,

que encontrarte en los templos y sus altares.

Te vemos todos los días con mayor claridad

en la mirada angustiada de los pobres y excluidos,

que en los ojos que se cierran indolentes en oración.

Te buscaré por las calles transitadas por mi gente,

Aquellos y aquellas que trabajan y se sacrifican,

por conseguir el sustento diario de sus hijos e hijas.

Te buscaré en el tormento y en dolor de los que sufren,

En la alegría y esperanza de las personas que luchan.

No dejaré de verte en los rostros atormentados,

de aquellos y aquellas que cayeron en el vicio.

¡Te buscaré ahora en otros sitios y de otra manera!

Obed Juan vizcaíno Nájera.


A pesar de las dificultades, nuestros antepasados se animaron a soñar los sueños de Dios.

Alabemos al Señor por los sueños de esperanza.

Te pedimos que lo vuelvas a hacer, Señor, que sueñes grandes sueños

hoy a través de nosotros.

Alabemos al Señor por los nuevos sueños de nuestra generación.

Dios invisible, te pedimos que te hagas visible hoy a través de nuestra fe.

Alabemos al Señor que nos anima con la fe para ver lo que otros no pueden ver.

¿Dejaremos de construir un futuro mejor por culpa del mal?

¡No! Nuestro Dios nos librará del mal.

¿Nos alejaremos de nuestro prójimo porque el mal camina por las calles?

¡No! Dios juzgará a los que proceden con maldad.

Ven ahora, Señor, y cumple tus sueños en nosotros, amén.

Rev. Dr. Kwasi I. Kena (Africa) en Discipleship Ministries, United Methodist Church (Tr: L. D’Angiola.)


  • Convocatoria a la alabanza (basada en el salmo 78.1-7)



Estamos reunidos aquí para recordar los hechos maravillosos de nuestro Dios,

que fueron registrados por las personas cuyas vidas fueron tocadas por la gracia divina,

para ser recordados para siempre.

Como pueblo de esperanza, afirmaron los grandes hechos de nuestro Dios

y la importancia de seguir sus mandamientos.

Somos herederos de su fidelidad

como testigos de la grandeza de los hechos de nuestro Dios.

Pidámosle al Señor que nuestro testimonio sea convincente

para que las generaciones venideras

continúen honrando el nombre sagrado de nuestro Dios.

Moira Laidlaw, en Resources and Reflections for Worship planners and leaders (Tr: L. D’Angiola)

Resources and reflections for worship planners and




Octubre 8 – Décimo octavo domingo de Pentecostés (Verde)




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Cerezo Barredo

Evangelio de Mateo 21.33-46: Una finca es alquilada, pero cuando el dueño pide lo que le corresponde de la cosecha, los inquilinos golpean y matan a sus representantes. Serán castigados y se les quitará la finca, y así también es como el reino de Dios será quitado a ustedes, para dárselo a gente que produzca los frutos que debe dar.

Libro del Éxodo 20.1-4, 7-9, 12-20: No tendrás otros dioses aparte de mí, no te harás ídolos para adorarlos, no uses mal mi nombre, dedícame un día a la semana, honra a tus padres, no mates ni cometas adulterio, no robes ni mientas, no codicies. Y no tengan miedo de nada, pero deberás temerme a mí, a fin de que no te pierdas.

Carta a los Filipenses 3.4b-9, 12-14: Yo tendría motivos para confiar en mi cumplimiento religioso, fanático y perseguidor de los cristianos. Pero ahora considero todo eso como basura. No me considero perfecto, pero sigo adelante, sigo a la meta…

Salmo 19.1-10: El cielo, toda la creación, los días, las noches y el mismo sol, sin palabras, proclaman la gloria de Dios. Y la enseñanza del Señor da nueva vida, da sabiduría, alegra el corazón…


Recursos para la predicación:


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