Que presenta el candidato gaspar jaen I urban, doctor arquitecto en el concurso para la provision



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1.- CONCEPTO DE LA DISCIPLINA DIBUJO ARQUITECTONICO: FUNDAMENTOS CIENTIFICOS

En este apartado presentaremos los puntos más importantes de la situación actual de la disciplina Dibujo Arquitectónico, así como diversos aspectos del debate planteado alrededor de la misma, los cuales serán de utilidad posterior para centrar nuestra práctica docente e investigadora.


En primer lugar expondremos la definición e ideas básicas acerca del Dibujo Arquitectónico, discutiendo su especificidad disciplinar y analizando su etimología y desarrollo histórico.
A continuación trataremos algunos aspectos de la relación entre Dibujo Arquitectónico y arquitectura, considerando el primero, en relación a la segunda, bien como una práctica autónoma, bien como una práctica eminentemente instrumental y estudiando la consideración del Dibujo Arquitectónico como metalenguaje y como medio de comunicación.
También, por lo que se refiere a los problemas de fronteras disciplinares, plantearemos la interacción del Dibujo Arquitectónico con las demás disciplinas gráficas que se cursan en la carrera de arquitectura técnica, así como con otros aspectos disciplinares de la arquitectura, tales como la construcción, los materiales, la proyectación o el uso de gráficos, esquemas y tablas en procesos de medición, previsión y ejecución de obras, etc.
Finalmente, trataremos de cuestiones intradisciplinares, tales como la representación de las formas de la arquitectura y las unidades gráficas utilizadas para ello.

1.01 DEFINICION, OBJETO, AMBITO Y PROBLEMATICA: EL DIBUJO ARQUITECTONICO COMO EXPRESION GRAFICA DEL PENSAMIENTO HUMANO

Nos referiremos en este apartado a las ideas básicas acerca de la materia Dibujo Arquitectónico, tanto las más comunes o consensuadas como las más primitivas y las que consideramos más acertadas. A partir de esta referencia consideraremos los problemas que el concepto de la materia implica, planteando la situación en que se encuentra el Dibujo Arquitectónico y sus principales problemas epistemológicos.


La escuela clásica del dibujo entiende esta actividad como la posesión de una habilidad para representar el natural hasta obtener una imagen que sea idéntica a ese natural tomado como modelo (Baquero 1983, 17). En efecto, es habitual cuando se habla de dibujo pensar en una actividad humana que reproduce, habitualmente mediante el procedimiento de subrayar sus contornos, es decir utilizando el trazo o la línea como procedimiento gráfico, el mundo exterior que percibimos con nuestro sentido de la vista.
Pero en ocasiones, también es habitual considerar que mediante el dibujo se puede avanzar como va a ser una parte de ese mundo exterior, cuando es proyectado por la mente, o bien expresar gráficamente mediante el mismo un sentimiento o idea de la persona humana. Estariamos así en lo que Seguí (1988b) define como 'dibujo de concepción', siguiendo la idea de raiz humanista originada en el Renacimiento según la cual el dibujo tiene asignado el papel primario de técnica universal de ideación, anterior a cualquier realización artística.
Así, como indican Sánchez y Villanueva (1991, 9) el dibujo es en su acepción más amplia, tanto la acción como el efecto de representar objetos en una superficie mediante líneas y sombras, entendiendo por objeto todo lo que puede ser materia de conocinmiento intelectual o sensible.
En todo caso, el resultado de dicha actividad será un material gráfico, palpable y generalmente móvil, que, por lo que respecta a sus cualidades técnicas, debe estar 'bien hecho', además de ser 'claro' o 'limpio', como condición sine qua non para ser, además, 'bello'.
Desde esta óptica elemental que venimos comentando, la utilidad de los resultados del dibujo sería secundaria, frente al 'placer' de la expresión gráfica como algo innato al hombre.
Esta sería la idea más común que podríamos ofrecer del dibujo. Si a ella le añadimos que el objeto que se representa es la arquitectura, a ese dibujo se le podrá calificar como 'dibujo de arquitectura' o 'dibujo arquitectónico'.
Desde este punto de vista genérico podemos considerar con Vagnetti (1958, 134), que "el dibujo es uno y solo uno, y su subdivisión en muchos aspectos elementales se efectua por comodidad didáctica de significado y de valor explicativo, pero no puede ni debe anular el concepto fundamental del carácter unitario del fenómeno del dibujo".
Otra idea elemental sobre el concepto de dibujo es que la idea base que origina cualquier tipo de dibujo más o menos 'naturalista' (es decir, excluyendo gráficos, esquemas y otras representaciones con un mayor carácter de abstracción) es trasladar mediante una representación a un soporte de dos dimensiones una realidad que tiene tres dimensiones, ya sea el perfil de aquel muchacho que dibujó su amada al ausentarse, originándose así el dibujo según la mitologia griega (Sainz 1990a, 45), ya sean los planos del más complejo cohete espacial del siglo XX.
Pero tanto en un caso como en otro podemos observar que si una de las características relevantes del dibujo es la representación esquemática (abstracta, en última instancia) de un fragmento de la realidad, otra de sus características es la necesidad de obtener dicha representación porque la realidad representada se halla o se hallará ausente (aunque exista en otro sitio o aunque no exista más que en la mente de quien la imagina). Así, podemos ver que el dibujo ofrece desde un principio un valor eminentemente informativo, documental, sobre la realidad natural o artificial que nos rodea o sobre el pensamiento y la ideación humanos.
De una forma acertada Garcíarramos (1976, ed. 1981, 16) ha planteado que "el dibujo como técnica es un sistema de signos que tiene por objeto describir superficies y contornos, formas y espacios", distinguiendo tres aspectos del mismo: "el dibujo como descripción de una realidad existente (denotación o connotación de lo real), el dibujo como descripción de una realidad futura (diseño) y el dibujo como expresión abstracta (creación pura)".
Por lo que se refiere a los usos disciplinares, el dibujo puede considerarse epistemológicamente situado en una posición limítrofe con la técnica (ingenierías, construcción), las artes (escultura, pintura o arquitectura) y las ciencias (matemática, física, economía, biología o antropología), actividades a las que da y de las que recibe aportaciones.
Con ello el dibujo se convierte, genéricamente, en una manifestación gráfica del pensamiento (Baquero, cit. en R.B. 1992; Ramírez 1990, 12). Si, como se ha observado a menudo, la reflexión humana entrecruza constantemente aspectos conceptuales y aspectos figurativos (Muntañola 1981, 11), el dibujo es la expresión gráfica de estos últimos.
Desde el punto de vista técnico, según Maltese (1973, v. cast. 1972, 219), el dibujo se ha diferenciado de otras técnicas artísticas a lo largo de la historia por cuatro factores:
1, por el soporte, constituido generalmente por superficies planas y ligeras: papel o pergamino y, con anterioridad, tablillas de madera o terracota, hojas de palma y papiro, etc.;

2, por la técnica, generalmente basada en un uso limitado del color y en la incisión de puntas afiladas o estiletes sobre tablillas y en la mancha de lápices, plumas y plumillas empapadas en arcilla blanda fluída o en preparados vegetales o minerales sobre papel, pergamino o similar;

3, por su tiempo de ejecución, relativamente breve o rápido, sobre todo si lo comparamos con otras técnicas artísticas;

4, por sus dimensiones, generalmente reducidas.


También Sainz (1990a, 38), siguiendo a Bertin, ha establecido cinco condiciones que debe cumplir el dibujo:
1, que el tema se pueda representar o imprimir;

2, que se haga sobre una superficie, generalmente papel o similar, fácilmente transportable, y en su mayor parte blanca, transparente o con fondos de color claro;

3, que este soporte tenga un tamaño comprendido aproximadamente entre una hoja de cuaderno y un pliego de papel;

4, que permita una visión general del conjunto a la vez que un estudio de sus detalles;



5, que esté realizado por cualquier procedimiento gráfico.
Quedan excluidas así, en principio, del campo del dibujo obras como el relieve real, los espesores, los anáglifos y la estereoscopía, los procedimientos fotoquímicos y el movimiento real (vibración de la imagen, dibujos animados, cine, etc.). (Y decimos en principio porque con las aplicaciones de la informática y otras nuevas técnicas artísticas están cambiando muchos conceptos del mundo técnico y cultural. Citemos como ejemplo los grabados en 'bajorelieve' del catedrático de grabado de la Facultad de Bellas Artes de Salamanca José Fuentes)
Pero, centrándonos en el Dibujo Arquitectónico, cabe considerar que la definición de una disciplina, en tanto que rama autónoma del conocimiento, comporta el requisito de la especificidad de su objeto de estudio, es decir, de aquel aspecto de la realidad sobre el que proyecta su actividad cognoscitiva y que determina un ámbito discursivo propio. En efecto, como señala Russell (1949, v. cast. 1969, 8), la ciencia es, en primer lugar, conocimiento: conocimiento de un determinado género que busca leyes generales relacionando ciertos hechos particulares.
A nuestros efectos, consideramos fundamentada la autonomía disciplinar del Dibujo Arquitectónico en su especificidad como medio de conocimiento crítico de la arquitectura y como medio útil, alternativo o complementario respecto a otros, para la proyectación de nuevas arquitecturas, para la ideación de intervenciones en los edificios existentes y para la construcción o realización efectiva de tales arquitecturas o intervenciones en edificios.
Desde este punto de vista, mediante el Dibujo Arquitectónico, podemos investigar la realidad formal y comunicar dicha realidad mediante mensajes codificados, confeccionando discuros gráficos en donde se puede apreciar el nexo existente entre pensamiento y realidad, entre Dibujo Arquitectónico y la propia arquitectura.
Como remarca Sainz (1990a, 18, 43-44), el Dibujo Arquitectónico posee rasgos peculiares que lo hacen trascender de los simples aspectos técnicos o artísticos para alcanzar la categoría de un verdadero sistema gráfico específico de la arquitectura. Desde este punto de vista, un dibujo de arquitectura es una imagen arquitectónica realizada dentro de un determinado estilo gráfico y con una determinada finalidad arquitectónica, cosa que le da especificidad y lo distingue de un mero dibujo 'artístico' cuyo tema sea la arquitectura.
La especificidad de la disciplina como hoy se entiende se ha ido configurando en las últimas décadas, como lo recuerda García Lisón (1992, 2) al advertir que para la superación de la división clásica del dibujo en 'artístico' y 'técnico' o 'lineal' en las escuelas de arquitectura españolas fue necesario, por una parte, que Seguí de la Riva incorporara al 'corpus docente' del análisis de formas las nuevas teorías del lenguaje y la comunicación desarrolladas en los años setenta, bien como estrategias de análisis gráfico, bien como modos de ideación espacial (cfr. Seguí, Apuntes redactados para el curso 1974-75), y que, por otra parte, los trabajos de Viadurre, Baquero y el mismo García Lisón, conceptualizaran el dibujo de arquitectura como el lenguaje gráfico de la expresión arquitectónica.
Por otra parte, no olvidemos que el Dibujo Arquitectónico puede servir también para hacer muchas otras representaciones 'no naturalistas' de la arquitectura, tales como diagramas, perts, presupuestos, definiciones de la ejecución de las obras, mapificación de datos, etc. Desde ese punto de vista, podemos considerar con García Lisón que el Dibujo Arquitectónico es una metodología gráfica de modelos operativos de decisión.
Pero volviendo al dibujo como representación de la arquitectura, cabe recordar que, como indicaba Vallée en 1819 (Gentil 1988, 78), no todas las ideas del hombre pueden ser comunicadas con facilidad mediante el lenguaje escrito o hablado. Así, muchas de estas ideas necesitan para su transmisión de representaciones visuales. De una forma especial se encuentran en este caso las ideas que se refieren a formas y posiciones de los cuerpos en el espacio, ya que para transmitirlas es necesario ayudar al discurso con representaciones visuales.
Pero de los múltiples atributos de la forma que se perciben sensorialmente, sólo pueden expresarse mediante una elaboración gráfica los atributos visuales que, por si solos, o combinados entre si, definen la imagen: orientación, forma, tamaño, color, textura y luz.
Desde ese punto de vista, el Dibujo Arquitectónico puede definirse como una actividad humana cuyo resultado es un producto material que sirve para la representación, expresión y comunicación de ideas y hechos arquitectónicos, reales o imaginados, por medio de un sistema de símbolos gráficos.
Si en general el dibujo viene a representar gráficamente, sobre un soporte material o virtual, una realidad exterior o una idea formal o conceptual, en el caso concreto de la arquitectura, la dificultad técnica de esta representación aumenta, no sólo por la necesidad de representar en dos dimensiones una realidad que tiene tres dimensiones, además de tener un exterior y un interior, sino por la necesidad de hacer que esa representación sea mensurable y, por tanto, reproducible, construible o ejecutable.
De hecho, el Dibujo Arquitectónico, en tanto que disciplina académica, puede definirse también como la operación gráfica que resuelve la representación sobre un soporte bidimensional de un hecho arquitectónico, real o imaginado, generalmente tridimensional.
Por otra parte, como ya hemos indicado, el mismo carácter intermedio de la arquitectura, partícipe tanto del mundo de los valores artísticos como del de los científicos, hace que el Dibujo Arquitectónico constituya un campo diferenciado dentro del medio gráfico (Sainz 1990a, 59).
En efecto, el dibujo puede entenderse como la expresión gráfica del pensamiento arquitectónico que, mediante un proceso de aprendizaje, se transforma en un mecanismo de análisis a la vez que deviene un medio expresivo (Baquero 1991, 11).
Así, como ha indicado Bohigas (1991, 9), con el aprendizaje del Dibujo Arquitectónico, además de aprender a levantar una planta, un alzado y una sección, a transcribir unos croquis, a acotar de manera precisa, a utilizar correctamente los instrumentos de dibujo o a organizar una lámina con facilidad y claridad de lectura, se aprende a apreciar en cada elemento dibujado las esencias de su estructura, las referencias históricas de todas sus formas e incluso las bases de su credibilidad estética.

1.02 ANALISIS DIACRONICO

Una forma clásica de clarificar la identidad de una disciplina es mostrar su desarrollo a través del tiempo. Aunque en las últimas décadas este procedimiento haya sido cuestionado frente al empuje de los estudios sincrónicos, es decir, de la consideración de la disciplina desde el momento presente, cada vez vuelven a ser más numerosos en nuestra área disciplinar los estudios que se basan en aspectos históricos de la misma, tanto para estudiar sus orígenes y significados como para dilucidar la situación actual en que nos encontramos (cfr. Montes ed. 1992).


Así, desde el punto de vista diacrónico, trataremos a continuación del análisis etimológico de los términos 'dibujo' y 'dibujar' y presentaremos sucintamente la evolución histórica del Dibujo Arquitectónico, comprendiendo las fases por las que este saber ha discurrido desde sus orígenes hasta la actualidad.

A) ANALISIS ETIMOLOGICO

Por lo que se refiere a la definición y etimología del término, buena parte del significado disciplinar y conceptual del Dibujo Arquitectónico, sobre todo teniendo en cuenta la antigüedad de esta práctica, se encuentra en los orígenes de la palabra y en el contenido semántico de la misma, así como en el uso común que le da el lenguaje natural, aspectos que analizaremos a continuación.


Conviene advertir, sin embargo, que en nuestra exposición evitaremos tratar de las semejanzas y diferencias que se dan habitualmente en el significado de las palabras 'dibujar', 'diseñar' y 'proyectar' (y, por consiguiente, entre 'dibujo', 'diseño' y 'proyecto') y que con frecuencia pueden originar confusiones, especialmente en algunas versiones castellanas de textos escritos originalmente en italiano o en inglés que han sido objeto de traducciones no lo bastante adecuadas (sobre la diferencia entre dibujo y diseño en castellano y catalán, cfr. Baquero 1983, 9).
Así, centrándonos en el verbo 'dibujar' y en el sustantivo 'dibujo', el Diccionario de la lengua española (ed. 1970, 474) define el primero como 'delinear en una superficie, y sombrear imitando la figura de un cuerpo'. Respecto a 'dibujo' se dan dos acepciones que nos interesan aquí: en primer lugar 'dibujo' puede ser la 'proporción que debe tener en sus partes y medidas la figura del objeto que se dibuja o pinta' y en segundo lugar, la 'delineación, figura o imagen ejecutada en claro y obscuro, que toma nombre del material con que se hace'.
También en el Diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares (1975, 294), se define el verbo 'dibujar' como 'representar en una superficie la figura de un cuerpo por medio de líneas y sombras' y el 'dibujo' como la 'acción y efecto de dibujar', además de significar la 'proporción que debe tener en sus partes y medidas la figura del objeto que se dibuja o pinta'.
Por su parte, en su conocido Diccionario de uso del español, María Moliner (1986, 990-991), considera el verbo 'dibujar' como sinónimo de 'diseñar', definiéndolo como la acción de 'trazar sobre una superficie con lápiz, pluma, carboncillo o cualquier utensilio capaz de dejar huella, la figura de una cosa copiada o inventada'. La misma autora, de forma más genérica, en la definición de 'dibujo' indica que es 'una figura formada por líneas en cualquier clase de cosas, naturales o artificiales'.
También en el Diccionari general de la llengua catalana de Pompeu Fabra (1974, 603) se define 'dibuixar' como 'traçar sobre una superfície la imatge (d'un objecte) amb l'ajut del llapis, de la ploma, del pinzell'. El significado de la palabra se amplía a los aspectos subsidiarios del dibujo respecto a otras actividades, tales como 'traçar els contorns de les figures d'una pintura, fer el dibuix o el pla d'un jardí, construcció, etc., d'una obra musical, literaria'. Finalmente se dice que 'dibuixar' es también 'fer aparents el contorns'.
Por lo que se refiere al idioma italiano, el diccionario Zingarelli (1985, 326-327) da cuatro acepciones distintas para la palabra 'disegnare', que son las siguientes: 'rappresentare figure per mezzo di linee', 'progettare nella mente un lavoro prima di eseguirlo', 'descrivere con le parole' y 'avere in animo di fare qualche cosa'. Asímismo, el 'disegno' se define como la 'rappresentazione con linee e segni di figure immaginate o di oggetti reali'.
Por su parte, el idioma inglés entiende que 'draw' significa, entre otras muchas acepciones, 'to depict or sketch (a figure, picture, etc.) in lines, as with a pencil or pen'. Asímismo, se define 'drawing' como 'a picture or plan made by means of lines on a surface, esp. one made with a pencil or pen' (McLeod 1982, 338).
Como podemos observar, en todas las definiciones que hemos expuesto se subraya el hecho de que en la práctica del dibujo, se traza o representa una figura, o su contorno, perímetro o perfil, utilizando líneas, sombras o signos o una combinación de estos elementos, mediante la utilización de un instrumento que mancha, punza o deja cualquier otra señal, ya sea varilla, estilete, lápiz, pluma o pincel o materias como el carbón o el yeso.
También es destacable que la cosa representada pueda ser real o imaginada, figurativa o abstracta, con la ampliación del campo semántico que ello supone a la ideación previa de un edificio, una obra literaria o una pieza musical. Y, finalmente, destaquemos el significado de 'dibujo' como 'proporción de la figura dibujada' que se le da a la palabra en castellano.
Como conclusión de las definiciones del término 'dibujo' podemos decir, con Fernando Garcíarramos (1991b, 119), que cuando dibujamos, definimos, delimitamos, describimos de una manera gráfica el mundo que nos rodea, mientras que al desdibujar, difuminamos, no definimos, perdemos la claridad y el contorno de las cosas.
Por lo que se refiere a la etimología de la palabra, el linguista Joan Coromines (o Corominas) en sus monumentales obras Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana (1954, pp. 166-167) y Diccionari etimològic i complementari de la llengua catalana (1982, pp. 125-127), señala que el verbo 'dibujar' ('dibuixar' en catalán) es una palabra común a las tres lenguas románicas de la península ibérica y a las lenguas medievales de Francia que en un principio significó 'representar gráficamente (esculpiendo, pintando o dibujando)' y también 'fer obra de talla, obrar fusta artísticament'.
Coromines considera que es probable que las lenguas hispánicas tomaran la palabra del francés antiguo deboissier, voz corriente ya en el siglo XII que significaba 'entallar, labrar en madera, representar gráficamente', pero también 'pintar en colores'. Para Coromines deboissier derivaría de bois, 'madera', del mismo origen que 'bosque' y 'bosc', puesto que el entallado consiste justamente en sacar una parte de este material, ahondándolo con una gubia o instrumento análogo.
Así, 'dibujar' y 'dibuixar' constituirían uno de tantos galicismos artesanos que encontraron aceptación en gran parte de Europa. En cualquier caso, Coromines demuestra con razones morfológicas y semánticas la inverosimilitud de la relación aducida por algunos autores con el término 'boj' o 'boix' (una madera que quizá se utilizó para pintar, grabar o escribir).
Por lo que se refiere a la historia de la palabra en castellano y catalán, la primera documentación en castellano, debuxar, se encuentra en Historia del señor San Millan de Gonzalo de Berceo, escrita entre 1220 y 1250, mientras que en catalán, deboxar, se remonta al final del siglo XIII.
Coromines cita ejemplos de gran interés del uso de esta palabra tanto en textos catalanes como castellanos, destacando el hecho de que hasta el siglo XVII no se diera la acepción moderna de 'delinear en una superficie, representando de claro y oscuro la figura de un cuerpo'.
Por el contrario, en toda la edad media el significado era más amplio y comprendía toda clase de representación gráfica artística, refiriéndose igualmente a representaciones en colores o de relieve, pinturas, mosaicos o esculturas de piedra, aunque lo más común y antiguo parece ser 'entallar o labrar', particularmente en madera, pero también en marfil, en piedra u otros materiales. En ocasiones el significado también podia generalizarse hasta llegar a ser incluso sinónimo de 'describir'.

B) UN ESQUEMA DE LA EVOLUCION HISTORICA DEL DIBUJO ARQUITECTONICO

Dos aspectos del Dibujo Arquitectónico nos interesa tratar aquí: en primer lugar, la evolución de los conocimientos de geometría, ya que, en tanto que generadora de formas, la geometría puede considerarse el auxiliar más valioso de la expresión gráfica arquitectónica. En segundo lugar, los distintos usos del dibujo propiamente dicho que, con diferentes técnicas gráficas y procedimientos científicos, se han dado a lo largo de la historia en la representación de la arquitectura.


Por lo que se refiere a la geometría, recordemos que éste es un término que significa 'medida de la tierra' y que puede definirse como la parte de la matemática basada en la intuición del espacio (Udina 1975).
Respecto a su origen, Baquero (1983, 15) ha propuesto una sugerente teoría, según la cual con la actividad formalizadora el hombre primitivo pretendía contar o describir su situación, propósito que le llevó a elaborar dos sistemas de representacion formal: la geometría y la palabra. Y fue con el primero de ellos que se establecieron el punto y la línea como principios fundamentales de la elaboración de formas abstractas, no naturales, independientes de la naturaleza y, por tanto, llenas de un significado plenamente humano. Recordemos que la abstracción ha sido considerada como el atributo definitivo del pensamiento humano y por tanto, vehículo esencial de la libertad y la comunicación humanas. Como indica Leroi-Gourhan, el hecho humano por excelencia es quizá menos la creación de herramientas que la domesticación del tiempo y del espacio, es decir la creación de un tiempo y un espacio humanos.


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