Que presenta el candidato gaspar jaen I urban, doctor arquitecto en el concurso para la provision



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SEGUNDA PARTE: DISEÑO DE LA ENSEÑANZA

En esta segunda parte de nuestro Proyecto Docente plantearemos las cuestiones que nos han parecido fundamentales referentes a la enseñanza universitaria en general y de la disciplina Dibujo Arquitectónico en particular, considerando que la enseñanza de esta materia se debe impartir en concreto en la carrera de arquitectura técnica y en la Escuela Politécnica de Alicante.


A lo largo de los apartados que siguen tendremos como referencia el concepto, el método y las fuentes de la disciplina que acabamos de exponer en la primera parte del Proyecto Docente.

4.- CRITERIOS PARA LA ENSEÑANZA DEL DIBUJO ARQUITECTONICO

Este apartado se refiere a los criterios a seguir en la enseñanza del Dibujo Arquitectónico. En él expondremos, de forma justificada y argumentada, los principios en los que basaremos el desarrollo de nuestro programa de la asignatura y nuestra forma de enseñarla.


Los criterios que utilizaremos para ello serán de tres tipos: criterios relativos al contenido, criterios sociaoacadémicos y criterios psicopedagógicos.

4.01 CRITERIOS PARA ESTABLECER EL CONTENIDO

Los criterios para establecer el contenido del curso se deducen de las bases epistemológicas y de la estructuración de la disciplina que hemos visto en la primera parte del proyecto docente.


A partir de los mismos, en este apartado explicitaremos algunas pautas que sirvan de guía, tanto para que en el programa se pueda ofrecer una visión de conjunto de la disciplina como para que dicho programa quede estructurado en diferentes partes para su desarrollo.
Para ello, estableceremos la relación entre el Dibujo Arquitectónico y la práctica profesional del arquitecto técnico, mostrando la necesidad de que éste domine la expresión gráfica.
A continuación expondremos la necesaria vinculación que, a nuestro juicio, debe tener la enseñanza de nuestra disciplina en la universidad con el mundo de producción de la cultura, especialmente los libros y las actividades culturales.

A) DIBUJO ARQUITECTONICO Y PRACTICA PROFESIONAL DEL ARQUITECTO TECNICO

Como criterio básico para establecer el contenido de la enseñanza del Dibujo Arquitectónico, es fundamental tener en cuenta que este Proyecto Docente va encaminado a impartir la docencia de una asignatura que forma parte de una carrera, cuya finalidad es la de proporcionar a los alumnos una formación profesional cualificada, la de arquitecto técnico, de cara a un servicio social y en función de las necesidades y las demandas reales de la sociedad concreta en la que nos encontramos.


En primer lugar, por tanto, conviene analizar brevemente la historia y la situación actual de esta profesión.
La profesión de arquitecto técnico, nuevo nombre que designó al antiguo aparejador a partir de la Orden de 29-09-1966 (Raya 1991, 30), es una antigua profesión relacionada con la arquitectura, concretamente con la construcción y ejecución de obras y muy vinculada, como es obvio, en el ejercicio profesional de la misma, a la profesión de arquitecto.
La moderna profesión de aparejador surgió el año 1855, con la supresión de la de maestro de obras, título que otorgaba la Academia de San Fernando desde 1757, junto con el de maestro arquitecto. Con la reorganización del sistema de enseñanza español en su totalidad que hizo en 1857 la Ley Moyano se restableció el título de maestro de obras (desaparecido definitivamente en 1860), pero se mantuvo el de aparejador, promulgándose el primer reglamento sobre las atribuciones de los aparejadores, conjuntamente con las de los arquitectos y los maestros de obras en 1864 (Quitllet 1972, 50-51). Se institucionalizó así, a mediados del siglo XIX, la división entre carreras superiores y carreras profesionales en el campo de la arquitectura y la construcción que posteriormente originaría la actual estructura de grado superior y grado medio.
Pero a pesar de la modernidad de las fechas expuestas, la palabra catalana aparellador, para designar un tipo de maestro de obras, se encuentra documentada ya a principios del siglo XVI. Coromines (1986, 255) cita un texto donde se menciona que un tal "Jaume Solà, d'ofici piquer, és titulat en 1402 ... aparellador de la obra, y més tart mestre de la obra; ... 1407 ... paguí a 'N Jacme Solà, apparellador de la obra ...".
Coromines (1986, 253) hace derivar dicha palabra de 'par', equivalente a 'igual', 'semejante', 'parejo, conjunto de dos personas o cosas', a través de la locución 'a par de' con el significado de 'al mismo nivel que, a la altura de'. Este significado etimológico parece indicar ya desde el principio la función de los aparejadores (o quizá, en general, de todos los profesionales relacionados con la ejecución de obras) de cuidar la disposición de los elementos primarios constitutivos de los edificios, tales como sillares, ladrillos, vigas, tejas, huecos, puertas o ventanas, los cuales debían situarse en la forma u orden geométrico adecuados.
Esta relación se demuestra también en el papel que los aparajedarores han jugado históricamente en la construcción de la arquitectura. Así, para la construcción del monasterio de El Escorial, los aparejadores eran los encargados de trasmitir las instrucciones para hacer la obra por medio de modelos (o maquetas), actuando entre el arquitecto que definia la 'traça universal' y los canteros que labraban la piedra. Fray José de Sigüenza definía su función diciendo que
"apareja la materia, hace los cortes y divide las piezas para que labren bien, con igualdad y hermosura en toda la fábrica, y por él se trazan los modelos particulares por donde se gobiernan los destajeros" (cit. en Cabezas 1992, 107).
La insistencia en la geometría, el plomo y el nivel que se deduce de la etimología del término 'aparejador' y de la historia de su función es coincidente con la misión que según Raya (1991, 23) se encomienda al arquitecto técnico, esto es, "la correcta ordenación, reproducción y control geométrico de los elementos arquitectónicos que se disponen constructivamente en el espacio", función que comparte con el arquitecto superior.
Ahí precisamente, en la necesidad profesional de controlar la forma y la geometría de los elementos constructivos, radica la necesidad que tiene el arquitecto técnico de conocer el lenguaje gráfico para saber leerlo e interpretarlo y poder expresarse y comunicarse con dicho lenguaje.
Como indica Iranzo (1984, 7-8), dado el carácter de medio de comunicación del Dibujo Arquitectónico, en la docencia de las asignaturas gráficas se debe dotar al alumno del conocimiento de la operatividad de la expresión gráfica arquitectónica como tal medio de comunicación.
Así, el futuro profesional debe tomar conciencia del importante papel que la expresión gráfica juega en el proceso comunicativo de la edificación, toda vez que el arquitecto técnico ocupa un lugar intermedio en el proceso de construcción de la arquitectura, papel que le llevará, en su ejercicio profesional, a tareas de dirección y organización de las obras arquitectónicas.
Desde este punto de vista comunicacional, el arquitecto técnico debe contemplar la función de la expresión gráfica en el proyecto y en la construcción desde dos puntos de vista:
1, la creación arquitectónica en sí (proyecto y edificación), que se constituye como un mensaje propio de un proceso de comunicación;

2, la codificación del mensaje a través de los sistemas de representación arquitectónica en tanto que lenguajes visuales (Iranzo 1984, 7-8).


La necesidad de dominio de la expresión y la representación gráfica por el arquitecto técnico se confirma si consideramos las competencias profesionales que el mismo tiene en la actualidad en España, competencias que fueron definidas mediante la ley 12/1986 de 1 de abril, sobre regulación de las atribuciones profesionales de los arquitectos e ingenieros técnicos (B.O.E. núm. 79 del 02-04-1986), modificada por la ley 33/1992, de 9 de diciembre (B.O.E. núm. 296 del 10-12-1992).
En el preámbulo de dicha ley, el legislador advertía que se había ido sentando como cuerpo de doctrina jurisprudencial el criterio de que las atribuciones profesionales de estos técnicos debían ser "plenas en el ámbito de su especialidad respectiva, sin otra limitación cualitativa que la que se derive de la formación y los conocimientos de la técnica de su propia titulación y sin que, por tanto, puedan válidamente imponérseles limitaciones cuantitativas o establecerse situaciones de dependencia en su ejercicio profesional respecto de otros técnicos universitarios".
Consecuentemente con tal declaración de principios, para los arquitectos técnicos se especificaron cinco atribuciones profesionales concretas (art. 2.2), todas ellas "en relación a su especialidad de ejecución de obras," atribución profesional genérica que les reconocía expresamente la ley. Estas atribuciones fueron las siguientes:
1. Redacción y firma de proyectos que tuvieren por objeto la construcción, reforma, reparación, conservación, demolición, fabricación, instalación, montaje o explotación de bienes muebles o inmuebles, siempre que quedaren comprendidos por su naturaleza y características en la técnica propia de la titulación y siempre que se tratare de obras y construcciones que, según la legislación del sector de la edificación, no precisaren de proyecto arquitectónico, se limitaren a intervenciones parciales en edificios construidos sin alterar su configuración arquitectónica o fueren de demolición, organización, seguridad, control y economía de obras de edificación de cualquier naturaleza.
2. Dirección de las actividades objeto de los proyectos indicados en el apartado anterior, incluso cuando hubieren sido elaborados por un tercero.
3. Realización de mediciones, cálculos, valoraciones, tasaciones, peritaciones, estudios, informes, planos de labores y otros trabajos análogos.
4. Ejercicio de la docencia en los términos previstos en la legislación, en especial en la Ley de Reforma Universitaria.
5. Dirección de toda clase de industrias o explotaciones y ejercicio respecto de ellas de las actividades a que se refieren los apartados anteriores.
Un esquema similar al que acabamos de ver se expone también en la Guia de la Universidad de Alicante cuando se informa a los alumnos que van a optar por cursar estudios universitarios de las características y las competencias (o 'salidas' en el lenguaje juvenil) que se ofrecen en cada carrera.
Cabe indicar, sin embargo, que en el caso del arquitecto técnico, tal exposición está quizá excesivamente orientada hacia la vertiente 'constructiva' de la profesión, consecuencia directa del título de la especialidad de la carrera: "arquitecto técnico en ejecución de obra", a pesar de los múltiples campos que, como veremos más adelante, tiene abiertos en la actualidad esta titulación para su ejercicio profesional.
Así, de forma concisa, se le plantea al alumno que desea cursar esta carrera, que los estudios de arquitectura técnica
"tratan de preparar convenientemente a los titulados que intervendrán posteriormente en el proceso técnico de construcción de edificios, controlando la calidad de los materiales que se disponen en la obra, evitando desviaciones en el tiempo y estableciendo las medidas correctoras precisas para la finalización de la obra en la fecha establecida, verificando las certificaciones que el constructor efectua a la propiedad sobre los volúmenes construidos en cada una de las partidas o conceptos, responsabilizándose del cumplimiento de las medidas de seguridad para evitar accidentes y, fundamentalmente, proporcionando la solución técnica de cuantos problemas constructivos se produzcan en la obra de conformidad con el arquitecto autor del proyecto" (Mirasierras 1992, 74).
Dentro de este contexto normativo general, podemos observar que la práctica del Dibujo Arquitectónico tiene una relación directa con la totalidad de la práctica profesional del arquitecto técnico, ya que los planos son los principales documentos con los que contamos en nuestra práctica profesional todos los que trabajamos en los campos de la arquitectura, la construcción y la urbanística, por lo que todo profesional relacionado con la práctica de tales disciplinas debe ser capaz de dibujar al menos con precisión, deseablemente con destreza y en ocasiones con virtuosismo.
En particular, el plano es un documento fundamental en todo el ejercicio profesional del arquitecto técnico, ya que, dentro del contexto legal indicado más arriba y debido a la progresiva complejización de la estructura productiva española, su campo de actuación ha devenido en la práctica sumamente extenso, de acuerdo con el carácter generalista de la carrera.
Así, ya sea en un estudio privado propio, en el estudio de otros profesionales o en colaboración con ellos, en la administración pública o en la empresa privada, podemos distinguir cuatro grandes áreas para la intervención profesional del arquitecto técnico, teniendo todas ellas una estrecha relación con la expresión gráfica arquitectónica:
1. Colaboración en la proyectación de edificios de nueva planta o de intervención en edificaciones existentes, en cuyo caso toda la actividad desarrollada se basa en documentos gráficos, ya se trate de idear detalles constructivos, cálcular, hacer mediciones, valoraciones o presupuestos, etc.
2. Colaboración en la redacción de planeamiento urbanístico y proyectos de urbanización o jardinería, donde la mayor parte de los datos recabados y de las propuestas normativas o de obra se contiene también en documentos gráficos.
3. Informes y peritajes de todo tipo relacionados con la arquitectura, construcción o urbanística tanto para la administración pública como para los particulares, donde tiene una importancia capital la capacidad de saber leer planos de edificios, territorio y planeamiento, así como saber dibujar croquis, esquemas o planos de inmuebles, espacios urbanos, solares o terrenos rústicos.
4. Dirección de la ejecución de todo tipo de obras, donde será necesario no solo saber leer un plano, sinó también tener una visión espacial clara e inmediata de la edificación proyectada, además de saber dibujar detalles constructivos o de puesta en obra de la misma. Tengamos en cuenta que en este campo específico, como señala Garcíarramos (1991, 519), el arquitecto técnico comparte la responsabilidad de una correcta ejecución de las construcciones o espacios proyectados por el arquitecto o el ingeniero superiores, debiendo evitar que una mala interpretación convierta un proyecto en una mala realidad.
Observemos, finalmente que, de cuanto llevamos expuesto, se deduce que inicialmente no existen diferencias de orden práctico entre el dibujo del arquitecto superior y el dibujo del arquitecto técnico, ya que se trata de profesiones que coinciden en el objeto último de su trabajo, la arquitectura, la construcción y la urbanística, que son, a la vez, el objeto del Dibujo Arquitectónico, disciplina que deviene así unitaria para ambas profesiones.
Existen, en todo caso, diferencias históricas entre la formación de unos y otros profesionales y, consecuentemente, un diferente nivel de exigencia en la profundidad o extensión de los conocimientos necesarios.
Es dentro de este contexto real de la profesión en España y en una situación de gran demanda de titulados medios, en el que planteamos la enseñanza de Dibujo Arquitectónico en la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica de Alicante.
El contenido principal de nuestra docencia debe ser la metodología básica experimental de la arquitectura, la adecuación de los procesos gráficos a la consecución de una solución formal. Como indican Sánchez y Villanueva (1991, 89), en esta misión se complementan la geometría descriptiva y el dibujo propios de la arquitectura, los contenidos docentes de las cuales no tienen fronteras definidas. En todo caso la primera disciplina se caracteriza por la abstracción geométrica y la segunda por la concreción de la copia del natural o conocimiento de un tema arquitectónico mediante procesos de croquis, medida, puesta a escala y visualizaciones en esbozos preparatorios.

B) RECOMENDACIONES BIBLIOGRAFICAS

Con independencia del programa que veremos más adelante y como criterio para establecer el contenido de la enseñanza, debemos hacer una especial referencia a la importancia que en nuestro Proyecto Docente tienen las recomendaciones de libros en la formación del alumno, además de en nuestra propia y constante formación como profesores y como profesionales.


Es obvio que por las características de la disciplina y el planteamiento de la enseñanza, así como por el carácter de los contenidos y la madurez intelectual y grado de autonomía que se le supone al alumno universitario, no seguiremos ningún libro de texto.
A pesar de ello, digamos aunque sea de pasada, que pensamos que sería muy conveniente elaborar un libro de apuntes en donde podríamos desarrollar algunos aspectos de nuestro proyecto docente, así como de los cursos que venimos impartiendo en la escuela de Alicante. Este convencimiento hace que no descartemos que más adelante, y en caso de ganar la cátedra objeto de concurso, planteemos la conveniencia de redactar este libro de apuntes, en colaboración incluso con las cátedras de Dibujo Arquitectónico de otras escuelas de arquitectura técnica españolas.
Pero precisamente por los mismos motivos por los que no dispondremos de libros de texto, especialmente por la madurez y autonomía que es deseable en el estudiante universitario, es de interés advertir constantemente al alumno de la existencia de una extensa bibliografía que trata de la Expresión Gráfica Arquitectónica, del Dibujo Arquitectónico y de la arquitectura en general, la cual se puede y se debe utilizar. Muchas de estas obras se incluyen en las bibliografías específicas indicadas para cada lección, conforme se señala en el temario.
Así, el alumno debe acostumbrarse a ir de librerias y hojear libros y revistas, así como a identificar las editoriales especializadas en libros de dibujo, arquitectura y construcción, tales como CEAC, con libros elementales pero no exentos de interés; Gustavo Gili, la mejor editorial de libros técnicos y artísticos de España; la editorial Celeste que edita las obras de la desaparecida editorial Hermann Blume; la editorial Narcea; las diferentes revistas y periódicos especializados en temas de la profesión; las editoriales de las diferentes universidades y escuelas españolas, con libros y apuntes diversos, etc.
Pero además de libros, editoriales y revistas, también es conveniente que desde un primer momento los alumnos sean conocedores del interés de recopilar información técnica de las casas comerciales de productos utilizados en la construcción, donde es habitual que se incluyan dibujos de la puesta en obra, de los materiales o de cualquier otro aspecto de la construcción o de la arquitectura que puede ser de interés a los efectos del curso o de su formación genérica como arquitectos técnicos.
A fin de cuentas el alumno debe conseguir una formación universitaria, para lo cual es muy importante contar con una biblioteca y archivo propios, hecha de libros, pero también de apuntes, notas, recortes, revistas de arquitectura y de construcción, etc.
Quizá nunca insistiremos lo suficiente en la necesidad que tenemos los humanos del aprendizaje manual e intelectual ni en el papel que juegan los libros en el proceso de adquisición de todo conocimiento. A fin de cuentas, los libros nos lo pueden enseñar todo y los que aspiramos a avanzar continuamente, hemos de estar aprendiendo siempre. Y, ciertamente, esa tarea corresponde tanto al alumno como al profesor, quien, en el fondo, debe considerarse siempre un alumno dispuesto a aprender, aumentando y renovando día a día su bagaje cultural y formativo.

C) RECOMENDACIONES CULTURALES

Y ya a para acabar, señalemos la conveniencia de insistir a lo largo del curso en la necesidad de que el estudiante se acostumbre a conocer y visitar exposiciones de pintura, arquitectura y escultura, actuaciones teatrales o conciertos de música, pudiendo incluso llegar a hecerles una especie de agenda cotidiana donde se indiquen aquellas actividades culturales que se den en Alicante esa semana y nos parezcan de interés para su educación cultural.


Pensamos que esta es la única manera de educar la sensibilidad artística necesaria para adquirir una formación universitaria adecuada, especialmente en la profesión de arquitecto técnico que debe conllevar un componente importante de formación cultural y artística.
Como corolario de cuanto llevamos expuesto, concluyamos en la necesidad de hacer presente ya desde primer curso y precisamente en nuestra asignatura, por las características expresivas y 'artísticas' que tiene la disciplina Dibujo Arquitectónico, la importante carga cultural que debe conllevar la práctica arquitectónica y, por tanto, la íntima relación existente entre la arquitectura y el arte y también entre la arquitectura y la historia, planteamiento que demasiado a menudo se olvida entre los profesores y los estudiantes de las carreras técnicas.

4.02 CRITERIOS SOCIOACADEMICOS

Los criterios sociaocadémicos para la enseñanza del Dibujo Arquitectónico se basan en las condiciones concretas en que va a ser impartida la disciplina y que afectan al tipo de programa y de enseñanza.


Por lo tanto, incluiremos en este apartado cuestiones relativas al tipo de universidad, tipo de centro y tipo de estudios que se cursan, cuestiones departamentales, formación previa de los alumnos en relación con el Dibujo Arquitectónico, etc.

A) PRESENTACION DEL CURSO ACADEMICO. DISTRIBUCION DEL TIEMPO

El Dibujo Arquitectónico es una materia que tradicionalmente se ha impartido en los primeros cursos de la carrera de arquitectura técnica. Ello se debe a que, como vimos en el esquema de su evolución histórica, el dibujo se ha venido considerardo como un lenguaje de iniciación del futuro profesional en la arquitectura, por lo que en tanto que asignatura se situa habitualmente en los primeros años de formación, tanto del arquitecto técnico como del arquitecto superior.


Tres motivos se han señalado para tal opción: en primer lugar, la condición del dibujo de ser el sistema más habitual de presentación y representación de la arquitectura, lo cual permite al estudiante comprender los planos o proyectos que se muestran; en segundo lugar, el hecho de ser un medio privilegiado para la simulación de arquitecturas no construidas y en tercer lugar, su carácter de 'test' de capacidad que refuerza la visión espacial del alumno o lo enfrenta a la conveniencia de reconsiderar su elección académica (Ramos 1991, 6).
Por lo que se refiere a tiempo destinado a esta disciplina, o créditos, la dedicación recomendada de la asignatura Dibujo Arquitectónico en ningún caso debe ser inferior a las 5 horas semanales (1 teórica y 4 prácticas), tal como se contempla en la actualidad en el plan de estudios (Raya 1991, 44-45) y tal como se acordó en las Conclusiones de las I Jornadas de Expresión Gráfica aplicada a la Edificación, elaboradas en Segovia el 01-02-1992.
Cabe esperar, por lo tanto, que vayan en tal dirección las prescripciones de los planes de estudios que se encuentran actualmente en proceso de elaboración. En cualquier caso, la programación de la asignatura que presentamos en este Proyecto Docente parte del número de créditos indicados, sin olvidar tampoco que muchos de los aspectos disciplinares que se presentan en esa programación podrían ser objeto de asignaturas más concretas o especializadas, bien obligatorias, bien optativas.
Así, la distribución del tiempo en el curso hipotético y general que planteamos será la siguiente: según el calendario escolar de la Universidad de Alicante, las clases suelen comenzar a mediados de octubre, finalizando a finales de mayo.
El curso está claramente dividido por las vacaciones de Navidad y de Semana Santa-Pascua, cada vez más potenciadas como períodos de 'ocio-descanso' en el ritmo de las actividades productivas de la sociedad postindustrial y la cultura de masas de final del siglo XX. Hay que tener en cuenta, además, que en la Comunidad Valenciana, la semana de Pascua es festiva y enlaza con las fiestas locales de San Vicente y la Santa Faz y, en ocasiones, incluso, con la fiesta nacional del Primero de Mayo, llegando a totalizar en ocasiones, en términos reales, dos semanas y media no lectivas en este período de vacaciones.


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