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CAPÍTULO 1: TEORÍA CONTEMPORÁNEA DE LA METÁFORA

El objetivo del primer capítulo es identificar las metáforas que se generan por la corporeización del pensamiento, para explicar cómo funcionan y elegir las categorías aplicables al análisis de un corpus visual. Así, se parte de la pregunta ¿cómo funcionan las metáforas conceptuales corporeizadas representadas en imágenes visuales? La hipótesis es que las metáforas primarias se crean a partir de la experiencia del propio cuerpo en el mundo y se pueden expresar visualmente.


En primer lugar, se describe de manera puntual la evolución de las teorías de la metáfora, desde la antigüedad clásica (Aristóteles), hasta la conformación de la Teoría Integrada de la Metáfora Primaria (Lakoff y Johnson). Dentro de la perspectiva de la lingüística cognitiva, se examina la teoría conceptual de la metáfora, para comprender el concepto de corporeización, donde se pone énfasis en el cuerpo como punto de referencia en la construcción metafórica. Asimismo, se aclaran los términos dominio origen, dominio destino y metáfora conceptual. Después, se describe la clasificación de las metáforas según las tipologías establecidas por Lakoff y Johnson (1980), Grady (1997), Lakoff y Turner (1999) y Grady (1999).
Todo lo anterior es la base para la segunda parte de este capítulo que acomete la definición de la metáfora visual. Finalmente, se seleccionan las categorías pertinentes que serán aplicadas al estudio de las imágenes elegidas en la película Anticristo, (2009), del director danés Lars von Trier.

Antes de comenzar, es necesario señalar que la revisión completa de las principales teorías de la metáfora sería una labor enorme que no es el objetivo de la presente investigación. Sólo se rescatan aquí algunas definiciones clásicas y se recupera el trabajo de compilación y reflexión que hizo María Jesús Ortiz Díaz (2009), para su tesis doctoral La metáfora visual incorporada.


1.1 Panorama de las teorías de la metáfora

En este primer apartado, se presenta un panorama de las teorías de la metáfora, desde Aristóteles, hasta las aportaciones de Lakoff y Johnson.


La palabra metáfora, en griego “… μεταφoρα, procede del verbo μεταφερω, que significa llevar a otra parte, transportar, trasladar, transferir, cambiar, mudar, trocar, confundir, enredar.” (Aguilar 2012 35) Tal vez la primera definición del término la encontramos en El Arte Poética de Aristóteles (siglo IV) “Metáfora es la traslación del nombre ajeno, ya del género, a la especie, ya de la especie al género, o de una a otra especie, o bien por analogía.” (Aristóteles 65) Así, la concepción aristotélica indica ese desplazamiento, movimiento, que señala la etimología; es decir, trasladar a una cosa un nombre que designa otra.
Para Quintiliano (35-96 DC), los tropos6 “… estriban en palabras trasladadas, no en las propias…” (Quintiliano 61) La expresión metafórica supone que la palabra que ha sido trasladada está en lugar de aquella palabra de uso habitual, y puede sustituirla porque hay entre ellas algún tipo de semejanza semántica.
Ahora bien, María Jesús Ortiz señala que “El ocaso de la retórica propició la idea de la metáfora como adorno del discurso cuya única función es procurar placer estético.” (Ortiz 2009 19) Entonces, en esta concepción clásica, para entender el mundo y referirnos a él, se utiliza el lenguaje referencial, de uso común, y para embellecer el lenguaje, se usan las figuras retóricas que pueden ser tropos de dicción o de palabra, como las metáforas.7
Esta idea (la apreciación de la metáfora como un adorno del lenguaje literal), señala Ortiz, surge a partir de Quintiliano y permea la Edad Media y la Moderna. Más adelante, Vico, en el siglo XVIII y Coleridge, en el XIX, se anticipan a la Teoría Cognitiva de la Metáfora al sugerir que es un suceso mental, antes que lingüístico. “Para este autor [Vico], las metáforas utilizadas en el lenguaje diario fueron originadas por percepciones vividas de las que no somos conscientes racionalmente”. (Ortiz 2009 19) A pesar de tales indicios de cambio en la concepción de la metáfora, el considerarla como un mero adorno prevalece hasta entrado el siglo XX, cuando I. A. Richards (1893-1979) postula su Teoría de la Interacción8 donde afirma que la metáfora no se relaciona con un desplazamiento de palabras sino con una relación entre pensamientos, un intercambio de ideas, contrario a lo que pensaba Aristóteles. El hito lo constituye la publicación, en 1980, del texto Metaphors we live by, de Lakoff y Johnson, ensayo que ha sido reconocido como el origen oficial de la Teoría Cognitiva de la Metáfora (Ortiz 2009 17).

La aserción más importante que hemos hecho hasta ahora es que la metáfora no es sólo un asunto del lenguaje, de meras palabras. Hemos de decir, por el contrario, que los procesos del pensamiento humano son en gran medida metafóricos. (Lakoff 2003 10)9


Este es un cambio de perspectiva, la metáfora no será ya más considerada solamente un fenómeno lingüístico o un simple adorno del lenguaje, sino un acontecimiento mental. Más aún, según este enfoque, los procesos mentales están determinados por nuestras experiencias físicas y culturales; es decir, dependen de nuestra experiencia del cuerpo y del mundo.
A partir de entonces, distintos autores han trasformado la teoría conceptual de la metáfora, y han hecho aportaciones para conformar lo que Lakoff y Jonhson (1999) describen como la Teoría Integrada de la Metáfora Primaria.
A la luz de la lingüística cognitiva, a continuación se revisa la teoría conceptual de la metáfora para esclarecer algunos conceptos clave.

1.2 Teoría conceptual de la metáfora



Casi dos décadas después de Metaphors We Live By
, Lakoff y
Johnson publicaron Philosophy in the Flesh, The Embodied Mind and Its Challenge to Western Thought (1999).
En la primera sección del libro (en particular los capítulos 3, 4 y 5) los autores elaboran la teoría de las metáforas de la vida cotidiana, recuperan y complementan su idea de que el pensamiento humano es metafórico. Sobre esta base proponen un enfoque diferente a la filosofía. Su planteamiento parte de la ciencia cognitiva10 y denominan a su propuesta “Philosophy in the flesh”; es decir, filosofía in-corporada (con cuerpo).

Lakoff y Johnson argumentan que no hay separación entre mundo y pensamiento (entre Res y Cogito), sino que el pensamiento es resultado de nuestra experiencia física del mundo,
… a través de la experiencia y la percepción sensomotora de lo físico y lo social, la cognición identifica y abstrae patrones o esquemas mentales que en lo sucesivo la estructurarán y cuya proyección metafórica hacia niveles cognitivos más complejos originará la elaboración de conceptos. (Aguilar 2012 49)
Es posible decir que la propuesta de Lakoff y Johnson fue, cuando menos, refrescante. Lo que para esta investigación debemos rescatar es que dependiendo de las peculiaridades de lo corpóreo, de la naturaleza, la forma, los movimientos y el funcionamiento del cuerpo de cada quien, es como se configurará la conceptualización. Entonces, los conceptos que generamos están conformados por nuestros cuerpos y cerebros, y, según los autores, especialmente por nuestro sistema sensomotor.
A continuación se explica con más detalle la noción de embodiment; es decir, corporeización.

1.2.1 Embodiment: corporeización

Como hemos visto, antes de las aportaciones de la lingüística cognitiva, la facultad de la razón para formular conceptos era considerada como una función completamente mental, aislada e independiente de la percepción; mientras que la percepción y el movimiento se habían calificado como corporales. Pero Lakoff y Johnson afirman que hay indicios de que no existe una dicotomía entre percepción y la formación y el uso de conceptos, "…[en algunos casos] la misma arquitectura neural que se usa para calcular la percepción y el movimiento del cuerpo, se utiliza para computar las inferencias racionales.” (Lakoff y Johnson 1999 18)


Para comprobar su hipótesis de que los conceptos que producimos están relacionados directamente con la experiencia corporal, Lakoff y Johnson revisan tres tipos de conceptos: de color, de nivel básico, y de relaciones espaciales. Estos últimos son los que nos interesan particularmente.
Recordemos que nuestro sistema cognitivo organiza el universo en conceptos y en categorías. Las categorías permiten diferenciar los objetos según diferentes grados de abstracción. Ahora bien, las categorías básicas corresponden a los objetos de nuestra percepción y contienen los atributos que muestran que este nivel es el más general. Nuestro sistema perceptual, dicen Lakoff y Johnson, no tiene problemas para “…distinguir vacas de caballos, cabras de gatos, o elefantes de jirafas…” (Lakoff y Johnson 1999 22) porque tienen “prioridad cognitiva”.11 Los miembros de una categoría básica son cognitivamente muy diferenciables de los de otra categoría. Según Lakoff y Johnson, en ese nivel se organiza la mayor parte de nuestro conocimiento y a partir de ahí se estructuran metafóricamente las categorías de nivel más abstracto. Pero lo más importante es que las cualidades de las cosas no están en el mundo, sino que nuestra experiencia y comprensión de dichas cualidades depende de “nuestro maquillaje neuronal, de nuestra interacción con ellas y de nuestros propósitos e intereses.” (Lakoff y Johnson 1999 22)
Así, señalan en primer lugar que el concepto del color se forma por nuestros cuerpos, por el cerebro. “El mundo está dado, nuestros cuerpos y cerebros han evolucionado para crear el color.” (Lakoff y Johnson 1999 20)
Después, afirman que “los conceptos de nivel básico dependen del movimiento, de la percepción Gestalt y de las imágenes mentales, que se llevan a cabo en el sistema visual del cerebro.” (Lakoff y Johnson 1999 26)
En tercer lugar, examinan los conceptos de las relaciones espaciales pues consideran que son los más claros ejemplos de la manera en que nuestros cuerpos configuran la estructura conceptual. Las proyecciones del cuerpo nos permiten funcionar en el espacio, así como conceptualizarlo y hablar de él. (Lakoff y Johnson 1999 25) Son, digamos, la manera en que nuestra mente piensa el espacio y la operación de nuestro cuerpo en él.
Los estudios de lingüística cognitiva revelan un grupo relativamente pequeño de esquemas de imagen básicos, que estructuran los sistemas de relaciones espaciales y que funciona para los diferentes idiomas. Este grupo consiste de, por ejemplo, esquemas de imagen como: “parte-todo, centro-periferia, vínculo, ciclo, iteración, contacto, adyacencia, movimiento forzado (empujar, jalar, impulsar), soporte, balance, derecho-curvo y cerca-lejos.” También se incluye la orientación vertical- horizontal, y delante-detrás. (Lakoff y Johnson 1999 25) Todos estos esquemas de imagen están basados en el cuerpo, sus posiciones y relaciones con el espacio. A partir de estos esquemas de imagen básicos, se puede construir un rango muy amplio de relaciones espaciales complejas.

Hasta ahora hemos establecido que en la perspectiva de la lingüística cognitiva el énfasis está en el cuerpo como punto de referencia en la construcción metafórica. También, hemos resaltado la naturaleza corpórea de los conceptos de relaciones espaciales por considerarlos fundamentales para los propósitos de esta investigación.

A continuación seguimos revisando las propuestas de la lingüística cognitiva de Lakoff y Johnson para esclarecer los conceptos dominio origen y dominio destino, que existen en la construcción metafórica.

1.2.2 Dominio origen y dominio destino

La teoría de la metáfora conceptual propuesta por Lakoff y Johnson (1980); Lakoff y Turner (1989) y Lakoff (1993), establece que la metáfora, ya no es solamente un elemento del lenguaje, sino una operación mental mediante la cual se estructuran conceptos a partir de otros. A esto se le llama proyección metafórica, porque es el movimiento, la “… proyección de elementos y estructuras cognitivas desde un dominio mental hacia otro.” (Aguilar 2012 54-55) Es decir, se establece una relación de correspondencia entre elementos que pertenecen a dominios diferentes. Sin embargo, la idea principal de su propuesta es que la forma en que realizamos este movimiento depende de la experiencia de nuestro propio cuerpo en el mundo.


Entonces, en la proyección metafórica hay al menos dos dominios mentales: uno más básico, llamado dominio origen, que es desde donde se proyectan los conceptos, y un dominio destino, el dominio conceptual, más abstracto hacia donde se proyectan dichos elementos.
El dominio origen está in-corporado, “Un dominio básico de experiencia es un todo estructurado dentro de nuestra experiencia que se conceptualiza como lo que hemos llamado una gestalt vivencial.” (Lakoff 2003 117)12 Esto es, una organización de las experiencias que son producto de nuestros aparatos perceptual y motor, de nuestras capacidades mentales, de nuestras emociones. Entonces, el autor determina que todo nuestro sistema conceptual se arraiga en nuestra experiencia del mundo, en la interacción con nuestro entorno físico y cultural, con otras personas o instituciones sociales, políticas, económicas y religiosas.
Por ejemplo, los conceptos ORIENTACIÓN FÍSICA, SUBSTANCIA, VER, VIAJES, GUERRA, LOCURA, COMIDA, CONSTRUCCIONES, etc. pueden definir otros conceptos. (Lakoff 2003 118) Así se estructura una experiencia en términos de otra.
Habiendo explicado los conceptos de dominio origen y dominio destino, es tiempo de establecer la definición de metáfora conceptual.

1.2.3 Metáfora conceptual

En virtud de lo anterior, podemos decir que las metáforas conceptuales son estructuras cognitivas que subyacen a las metáforas del lenguaje, o mejor, las metáforas lingüísticas son reflejo de esas complejas estructuras subyacentes, pre-lingüísticas.


En Metaphors We Live By, presentamos evidencias de que las metáforas conceptuales son mapeos que atraviesan los dominios conceptuales que estructuran nuestro razonamiento, nuestra experiencia y nuestro lenguaje cotidiano. (Lakoff y Johnson 1999 31)13
En este ensayo se sigue el modo de enunciación de Sullivan que escribe los nombres de las metáforas conceptuales en mayúsculas con el siguiente patrón: DOMINIO DESTINO ES DOMINIO ORIGEN. (Sullivan 2)

1.2.4 Clasificación de las metáforas según su tipología

Desde Metaphors We Live By se han hecho varios intentos de clasificación de las metáforas conceptuales. Lakoff y Johnson (1980) distinguen tres tipos de estructuras conceptuales metafóricas, según el dominio origen: estructurales, ontológicas y orientacionales. Después, en 1989 Lakoff y Turner agregaron una más: la metáfora de imagen. Ahora bien, Joseph E. Grady elabora en 1997 su Teoría de la Metáfora Primaria, a partir de lo cual Lakoff y Johnson crean, en 1999, otra clasificación, esta vez en metáforas primarias y metáforas complejas. Así, según estos autores, las metáforas orientacionales y estructurales (de la primera clasificación) pueden ser primarias o complejas, pero esta tipología no es aplicable a las ontológicas ni a las de imagen. Con el fin de solucionar esta controversia, Grady, en 1999, propone una nueva clasificación, que consiste en metáforas de correlación y metáforas de familiaridad. Dentro de las de correlación están las primarias (algunas estructurales y orientacionales) y dentro de las de familiaridad, las ontológicas y de imagen.




AUTOR

FECHA

TIPOLOGÍA

Lakoff y Johnson

1980

  • Estructurales

  • Orientacionales

  • Ontológicas

Lakoff y Turner

1989

  • De imagen

Grady

1997

  • Primarias

Lakoff y Johnson

1999

  • Primarias (estructurales y orientacionales)

  • Complejas

Grady 1999

1999

  • Correlación (incluye las primarias, o sea, estructurales y orientacionales)

  • Familiaridad (incluye ontológicas y de imagen)

A continuación presento cada una de estas clasificaciones.



1.2.4.1 Clasificación de Lakoff y Johnson, 1980 y Lakoff y Turner, 1989

En este apartado se explica la primera clasificación de las metáforas conceptuales, a saber: estructurales, orientacionales y ontológicas, según lo establecen Lakoff y Johnson en Metaphors We Live By, de 1980. Y las metáforas de imagen, agregadas por Lakoff y Turner en More Than Cool Reason. A Field Guide to Poetic Metaphor, de 1989. Naturalmente, la descripción de las orientacionales y las ontológicas es más extensa por ser las que interesan a esta investigación.


Las metáforas estructurales son aquellas en las que una experiencia se estructura en términos de otra, o un concepto en términos de otro. Por ejemplo, EL TIEMPO ES DINERO.
Por su parte, las orientacionales tienen que ver con la conformación de nuestros cuerpos y la forma en que estos se orientan en el entorno físico. “Las metáforas orientacionales le otorgan una orientación espacial a un concepto.” (Lakoff 2003 16) Como principales orientaciones espaciales tenemos: arriba-abajo, dentro-fuera, delante-detrás, profundo-superficial, central-periférico.
A continuación transcribo una lista (no exhaustiva) de ejemplos de metáforas orientacionales que tienen como dominio origen la orientación ARRIBA-ABAJO, según aparecen en la edición de 2003 de Metaphors We Live By. Todos estos ejemplos tienen un fundamento físico, una experiencia que sirve de base corporal para la construcción metafórica, pues según los autores, hay un “correlato sistemático” (Lakoff 2003 45) entre nuestras emociones y nuestras experiencias sensomotoras. Aquí sólo incluyo la base física de la primera metáfora, a modo de explicación.
FELIZ ES ARRIBA; TRISTE ES ABAJO

Base física: La postura decadente del cuerpo, es decir, orientada hacia abajo, acompaña la tristeza y la depresión, mientras que una postura erguida se relaciona con un estado emocional positivo.

CONSCIENTE ES ARRIBA; INCONSCIENTE ES ABAJO

SALUD Y VIDA SON ARRIBA; ENFERMEDAD Y MUERTE SON ABAJO

TENER CONTROL ES ARRIBA; ESTAR SUJETO A CONTROL ES ABAJO

MÁS ES ARRIBA; MENOS ES ABAJO

EVENTOS FUTUROS SON ARRIBA (Y DELANTE aunque esta metáfora varía según las culturas, para los mayas, por ejemplo, el futuro está a su espalda, pues no lo pueden ver.)

ESTATUS ELEVADO ES ARRIBA; BAJO ESTATUS ES ABAJO

BUENO ES ARRIBA; MALO ES ABAJO

VIRTUD ES ARRIBA; DEPRAVACIÓN ES ABAJO

RACIONAL ES ARRIBA; EMOCIONAL ES ABAJO (Lakoff 2003 17)

De este modo, las metáforas orientacionales que creamos nos permiten conceptualizar nuestras emociones y mediante esta operación, comprender conceptos abstractos en términos de otros más elementales.


El tercer tipo son las metáforas ontológicas, que surgen de nuestra experiencia con objetos físicos, especialmente con nuestro propio cuerpo. Son maneras de ver fenómenos, ideas, emociones, actividades o eventos como entidades y substancias. (Lakoff 2003 23)
Las metáforas ontológicas conceptualizan algo no físico como si fuera físico y esto nos permite racionalizar nuestras experiencias. Por ejemplo, LA MENTE (algo no físico) ES UNA ENTIDAD (algo físico): ES UNA MÁQUINA, ES FRÁGIL. (Lakoff 2003 25)
Dentro de las ontológicas se distinguen las metáforas de contenedor o de recipiente. La estructura básica del recipiente consiste de un límite entre un interior y un exterior. Como ejemplo, los autores explican la metáfora EL CUERPO ES UN RECIPIENTE. De acuerdo con su propuesta, percibimos nuestros cuerpos como contenedores o como entidades que están en contenedores, ya que LAS CASAS Y LAS HABITACIONES SON CONTENEDORES y en ellos nos desplazamos hacia adentro o hacia afuera, accedemos o ingresamos a los espacios.
Asimismo, un lugar especial dentro de las metáforas ontológicas lo tiene la personificación, que consiste en atribuir características humanas a los objetos físicos, para conceptualizarlos. De esta manera podemos comprender los fenómenos del mundo físico en términos humanos, accesibles a nuestro entendimiento por estar basados en “…motivaciones, metas, acciones y características.” (Lakoff 2003 29)
Hemos señalado la primera clasificación de metáforas conceptuales, a saber: estructurales, orientacionales y ontológicas. Pues bien, George Lakoff y Mark Turner en 1989 proponen un tipo de más que llaman metáfora de imagen, el cual consiste en proyectar estructuras de una imagen mental en otra, de acuerdo con características que tienen en común. Esta correspondencia entre imágenes funciona igual que la correspondencia entre conceptos, pero, afirman los autores, no estructura la cognición, no es convencional ni se usa en el razonamiento diario y tampoco hay una experiencia corporal que las determine.
Llegados a este punto, conviene subrayar que en la edición de 2003 del texto Metaphors We Live By, Lakoff y Johnson incluyen una sección de correcciones y aclaraciones, donde informan a los lectores que la división de las metáforas en los tres tipos que hemos visto (estructurales, orientacionales y ontológicas) es una división artificial pues, de hecho, todas las metáforas son estructurales (en tanto mapean estructuras con estructuras); todas son ontológicas (pues crean entidades de dominio destino); y muchas metáforas son orientacionales (porque mapean esquemas de imagen orientacionales). (Lakoff 2003 184) Aquí hemos incluido la división previa pues ayuda a precisar las diferencias en la manera en la que las metáforas se forman y en la que operan.
Hemos examinado la importancia del fundamento físico y corporal en la formación de metáforas. Entonces, podemos decir que, según la propuesta de la lingüística cognitiva, conceptualizamos lo no físico en términos físicos, y de esta manera nos relacionamos con los conceptos y los comprendemos.

1.2.4.2 Aportación de Grady, 1997

Joseph E. Grady de la Universidad de California, Berkeley, trabajó de cerca con Lakoff en el campo de la lingüística cognitiva. Su tesis doctoral Foundations of meaning: Primary Metaphors and Primary Scenes (1997) elabora su Teoría de la Metáfora Primaria que considera y reformula la Teoría Conceptual de la Metáfora de Lakoff y Johnson para convertirla en lo que se ha llamado La Teoría Integrada de la Metáfora Primaria.


Según Grady, las metáforas primarias se forman en la correlación entre la experiencia del aparato sensomotor y el dominio de los juicios subjetivos. Las experiencias sensoriales se representan cognitivamente mediante una imagen, esta imagen constituye el dominio origen de la metáfora primaria. Por su parte, el dominio destino es un término más abstracto y se refiere a unidades cognitivas que sí son conscientes y no tienen una imagen que las represente. Por eso es que para Grady las metáforas primarias son tan importantes, pues nos es más fácil manejar conceptos representados en imágenes. Grady (1997) propone las siguientes metáforas primarias:


DOMINIO DESTINO

ES

DOMINIO ORIGEN

DESEO

ES

La correspondencia estructural entre ambos dominios se denomina “mapeo”. El mapeo se efectúa del dominio más básico al más abstracto.



HAMBRE

AFECTO

CALIDEZ

IMPORTANTE

GRANDE

SIMILAR

CERCANÍA

CONOCIDO

VISIBLE

ENTENDER

AGARRAR

ACEPTAR

TRAGAR

Término abstracto, unidad cognitiva consciente




IMAGEN

Representación cognitiva de la experiencia sensorial



La Teoría de la Metáfora Primaria de Grady arroja luz a la naturaleza de nuestra experiencia mental, las metáforas primarias para este autor son los ladrillos de la experiencia fenomenológica, porque son el vínculo cognitivo entre nuestras experiencias corporales del entorno en que vivimos y nuestras respuestas subjetivas a ese entorno. (Lakoff 2003 178)14
El estudiar y reconocer las metáforas primarias nos permite observar qué elementos del dominio origen se proyectan al de destino y nos ayuda a identificar el origen de las metáforas, encarnado en la experiencia sensorial.

1.2.4.3 Nueva aportación de Lakoff y Johnson, 1999

Lakoff y Johnson en su libro Philosophy in the Flesh, The Embodied Mind and Its Challenge to Western Thought, (1999) recuperan la propuesta de Grady y elaboran una nueva distinción entre metáforas primarias y metáforas complejas.


Afirman que las metáforas primarias pueden ser universales porque las experiencias corporales son universales, pues los seres humanos tenemos cuerpos y cerebros conformados de manera similar y nos desenvolvemos en los mismos tipos de ambientes. En su libro, presentan varios ejemplos de lo que llaman “lingüística universal” (Lakoff y Johnson 1999 31) Pero, señalan que no se nace con metáforas primarias, sino que se adquieren de manera automática en el proceso neural de aprendizaje normal.

Por ello, dicen los autores que las metáforas primarias están encarnadas de tres formas: “…1) a través de la experiencia del cuerpo en el mundo, que empareja la experiencia sensomotriz con la experiencia subjetiva. 2) La lógica del dominio origen emerge de la estructura inferencial del sistema sensomotor. Y 3) se externaliza neuralmente en los pesos sinápticos asociados con conexiones neurales.”15 (Lakoff y Johnson 1999 41)


Hay metáforas primarias para las diferentes áreas del pensamiento humano como el tiempo o las emociones, por ejemplo. Y de acuerdo con Lakoff y Johnson, sirven como una superestructura para un pensamiento y un lenguaje metafórico más complejo. (Lakoff 2003 179)
Ahora bien, si la proyección metafórica se extiende a niveles más abstractos produce lo que Lakoff y Johnson denominan metáfora compleja, la cual se forma a partir de metáforas primarias y puede, a su vez, formar otras metáforas complejas. La metáfora primaria es la célula, el ladrillo que sirve para construir metáforas complejas mediante un ensamble conceptual. Esta nueva clasificación es aplicable a las metáforas orientacionales y estructurales que pueden ser así, primarias o complejas.

1.2.4.4 Clasificación de Grady, 1999

Ante la dificultad de no poder ubicar las metáforas ontológicas y de imagen en la tipología de simples o complejas, de nuevo surgió Grady, ahora con su ensayo de 1999 “A typology of motivation for conceptual metaphor: Correlation vs resemblance”, donde propone una nueva clasificación, para incluir todos los tipos de metáforas conceptuales identificados desde 1980.


Según su propuesta, hay dos tipos de metáforas que se contraponen entre sí:

de correlación

> <

de familiaridad

Las de correlación dependen de las experiencias sensoriales; es decir, su dominio origen es sensorial. Pero son unidireccionales porque los objetos del dominio de origen y de destino son distintos. En las metáforas de correlación se vinculan aspectos diferentes que aparecieron unidos como una experiencia en la infancia. Un ejemplo de metáfora de correlación sería AFECTO ES CALIDEZ porque el concepto AFECTO se relaciona con el dominio sensomotor TEMPERATURA CÁLIDA, cuando la madre acuna a su bebé y lo alimenta.


Las metáforas de familiaridad16, por su parte, asocian conceptos que comparten alguna característica, por ejemplo cuando decimos JAVIER ES UN TORO, porque comparte con el toro su fuerza, pero no comparten una experiencia sensorial. “Las resemblance metaphors se crean por una percepción física o conceptual común en los dominios. (…) entidades separadas que poseen, por alguna razón, características que los une.” (Ortiz 2011 60) Los objetos del dominio origen y los del destino son similares. Y por ello son bidireccionales, pero no se constriñen a las experiencias sensoriales.17 La vieja controversia quedó así resuelta: dentro de las metáforas de correlación están las primarias (algunas estructurales y orientacionales) y dentro de las de familiaridad, las ontológicas y de imagen.
Los tipos de metáfora identificados por Lakoff, Johnson, Turner y Grady son la base a partir de la cual se generan las categorías de análisis aplicables al estudio de la película Anticristo. Empero, todavía hace falta dirigir el enfoque de la teoría contemporánea de la metáfora a un corpus audiovisual.



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