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Artículo 28º: Las sanciones enumeradas serán aplicadas independientemente de cualquier otro tipo de responsabilidad que pueda imputársele al infractor.
Artículo 29º: La Autoridad de Aplicación determinará los montos correspondientes de las multas y para ello deberá tener en cuenta:


  1. Gravedad del incumplimiento.

  2. Reincidencia del mismo.

Artículo 30º: Se considera sujeto reincidente al que, dentro del término de dos (2) años anteriores a la fecha de comisión de la infracción, haya sido penado por otra infracción, sea de similar o idéntica causa.
Artículo 31º: Todo colocador o fabricante que no acepte y/o no retorne las pilas o baterías a su lugar de disposición final pagará una tasa cuyo monto será fijado reglamentariamente.
Artículo 32º: Los fondos que se surjan gracias al cobro de las tasas se utilizarán en adecuación de infraestructura, inversión tecnológica y el correcto tratamiento y la disposición final de los residuos que son objeto de la presente ley.
Artículo 33º: Cuando se suspendan o cancelen las inscripciones en los registros, se procederá al cese de las actividades y la clausura del establecimiento o local. Se efectuarán las denuncias penales según corresponda.
Artículo 34º: Toda acción que impone sanciones mediante la siguiente ley prescribirá a los cinco (5) años contados a partir de la fecha en que la Autoridad de Aplicación hubiese tomado conocimiento de ella.
Artículo 35º: En los casos en que el infractor sea una persona jurídica, quienes tengan a su cargo la dirección, administración o gerencia, serán responsables solidariamente de las sanciones establecidas en el artículo 27º.
Artículo 36º: Corresponde a la autoridad de aplicación establecer los montos, alícuotas, recargos y plazo, de las tasas y sanciones que prescribe la presente ley.
Artículo 37º: El control e inspección estará indistintamente a cargo de las Municipalidades en el ámbito de sus respectivas jurisdicciones, y de la Autoridad de Aplicación, debiendo las primeras brindar en su caso, los informes que pueda exigirle la Autoridad de Aplicación.
Capítulo IX: Condiciones para la Comercialización
Artículo 38º: La Provincia alentará la prohibición de importación, producción y comercialización de las pilas de oxido de mercurio y las alcalinas con agregado de mercurio, por existir sustitutos tecnológicos menos agresivos o no agresivos al medio ambiente.
Artículo 39º: Al año de la promulgación de la presente ley, los agentes económicos encargados de la comercialización de pilas y baterías dentro del territorio provincial, deberán contar con la aprobación por parte de la Autoridad de Aplicación del sistema de tratamiento que utilicen para la manipulación, reciclado, tratamiento y disposición de residuos de acumuladores energéticos portátiles e industriales que consten en el Plan de Gestión.
Artículo 40°: Al año de la promulgación de la presente ley, los distribuidores, productores de acumuladores energéticos, importadores, los fabricantes de productos en cuyo interior contengan pilas o baterías –sean destinados a uso doméstico, industrial o a automoción–, abonarán una tasa de habilitación para poder operar en el mercado provincial.
Artículo 41º: Al Año de la promulgación de la presente ley todos los agentes económicos deberán volcar en los envoltorios de las pilas y acumuladores energéticos las siguientes indicaciones en concordancia con la normativa internacional:


  1. Símbolo, leyenda o isólogo que indique que el acumulador es retornable.

  2. Símbolo, leyenda o isólogo que indique que el acumulador es reciclable.

  3. Símbolo, leyenda o isólogo que indique que el acumulador no debe ser eliminado con el resto de los residuos domiciliarios.

  4. Símbolo, leyenda o isólogo que indique el nombre químico de la pila que se trate.

Artículo 42º: Todo aparato que contenga acumuladores energéticos portátiles o baterías, así como sus instructivos de usos, deberán incluir información sobre la cantidad, tipo de pila o batería que contiene y su adecuado método de eliminación.
Artículo 43º: Los acumuladores energéticos presentes en aparatos deberán ser de fácil remoción y acceso. Quedarán exceptuados de esta condición aquellos que, de acuerdo con sus características técnicas y de uso, así lo aconseje la Autoridad de Aplicación.

Capítulo X: Disposiciones generales
Artículo 44º: Las erogaciones que impliquen el funcionamiento del presente programa serán reguladas presupuestariamente por el Poder Ejecutivo Provincial.
Artículo 45º: Los fondos para el presente programa también estarán comprendidos por los recursos generados a partir de las tasas de permisión prescriptas y de las multas que pudieran ser aplicadas.
Artículo 46º: El Poder Ejecutivo deberá reglamentar la presente ley dentro de un plazo no mayor a los 90 días a partir de su promulgación.
Artículo 47º: Invítese a los municipios a adherir a la presente ley.
Artículo 48º: Comuníquese, etc.

FUNDAMENTOS
En el presente Programa Provincial de Gestión Integral de Acumuladores Energéticos vamos a tratar la recogida, reciclado y reutilización de los envases y remanentes tanto de los acumuladores portátiles de uso personal como de uso industrial.

Las pilas son, básicamente, “energía eléctrica envasada”. Una vez que se agotan queda como residuo el envase. Cada tipo de envase tiene características diferentes, que pueden afectar el medio ambiente.

Por las reacciones químicas que se producen en el interior, las pilas son capaces de acumular o proporcionar energía eléctrica. Su funcionamiento ocurre debido a un conjunto de reacciones químicas que proporcionan una cierta cantidad de electricidad, moderada, pero suficiente para activar dispositivos electrónicos o mover pequeños motores.

En su interior, las pilas contienen distintos metales pesados, que dependen del tipo de pila. En su mayor parte, son el mercurio, el litio, el cadmio y el níquel, entre otros. La cápsula exterior que las recubre aísla las sustancias químicas.

Está calculado que, en promedio, una pila contiene un 30% de elementos potencialmente nocivos, porcentaje que puede ser mayor, conforme a las condiciones de degradabilidad, al destino final y al proceso al que se sometan.

Según investigaciones científicas reconocidas internacionalmente:



  • El mercurio es un posible cancerígeno y es bioacumulable. Una alta exposición puede dañar el cerebro, los riñones y al feto, y muy probablemente provocar retraso mental, afectación en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones. El mercurio que se emite en los basureros contamina el agua y la tierra, con lo que puede llegar a la comida pues se acumula en los tejidos de peces.

  • El plomo puede dañar el sistema nervioso, los riñones y el sistema reproductivo. Como no se degrada, cuando se libera al aire puede ser transportado largas distancias antes de sedimentar. Se adhiere a partículas en el suelo y puede pasar a aguas subterráneas.

  • El litio es un neurotóxico y es nocivo para el riñón. La intoxicación por litio produce fallas respiratorias, depresión del miocardio, edema pulmonar y estupor profundo. Daña al sistema nervioso, hasta provocar estado de coma e incluso la muerte. El litio puede lixiviarse fácilmente y llegar a los mantos acuíferos.

  • El cadmio es una sustancia cancerígena que si se respira en altas concentraciones produce graves lesiones en los pulmones; ingerirlo provoca daños a los riñones. En dosis altas puede producir la muerte. Ingerir alimentos o tomar agua con cadmio irrita el estómago e induce vómitos y diarrea. El cadmio entra al aire y al agua desde vertederos o por derrames de desechos domésticos y puede viajar largas distancias.

  • El níquel tiene efectos sobre la piel. Respirar altas cantidades produce bronquitis crónica, cáncer del pulmón y de los senos nasales. Se libera a la atmósfera por la incineración de la basura. En el aire, se adhiere a partículas de polvo que se depositan en el suelo.

Asimismo, otras estadísticas comprueban que:

  • Una pila de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua;

  • Una alcalina, 167 mil litros de agua;

  • Una de óxido de plata, 14 mil litros;

  • Una de zinc-aire, 12 mil litros;

  • Una de carbón-zinc, 3 mil litros.

  • Fabricar una pila consume 50 veces más energía de la que ésta genera y se calcula que la corriente producida por cada pila es 450 veces más cara que la generada por la red eléctrica.

En el país, no existe actualmente la fabricación de pilas, micropilas (o pilas denominadas botón) o baterías de consumo masivo, ya que desde hace algunos años las grandes corporaciones que las fabricaban han cesado esa actividad. Hoy el mercado es abastecido por las mismas empresas e importadores menores de pilas de origen extranjero.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) no lleva un registro por importador o marca, sino por posición arancelaria, código que identifica el producto sin discriminar los diversos tipos de pilas. La ausencia de un verdadero registro público sobre el tipo de almacenadores consumido, cantidad, importador, distribuidor y destino final, implica que no empecemos a ordenar este problema para el ambiente y la salud de la población. Y es por ello que en este trabajo lo proponemos.

Para el Ing. Alberto Gauna, «el Área Metropolitana de Buenos Aires es el 9º conglomerado humano del mundo en cantidad de habitantes y en él se disponen residuos industriales y domiciliarios con su gran aporte de contaminantes de toda naturaleza, al tiempo que se produce una gran variedad de alimentos cuya nobleza está en relación con la calidad de las aguas, suelo y atmósfera. Una manera de reducir la dispersión de contaminantes, en particular de metales pesados que son de altísima persistencia, con el objeto de disminuir riesgos potenciales, es la aplicación a fondo de la legislación vigente sobre desechos industriales, pero también el tratamiento de todo tipo de pilas, lámparas, tubos fluorescentes y otros componentes electrónicos para la valorización y reciclado de sus materiales constitutivos en otras industrias» (Ingeniero Químico, Esp. en Ing. Ambiental, Magíster en Gestión Ambiental del Desarrollo Urbano).

Para conocer cuál debe ser el destino final adecuado de las pilas debemos previamente conocer su composición interna, para luego instrumentar un sistema de disposición ambiental adecuado.

Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que analizó la seguridad y rendimiento de las pilas que se venden en el mercado local, arribó a dos conclusiones contrapuestas: mientras las alcalinas cumplen con todos los requisitos legales, una de cada tres de las de zinc-carbono (comunes) fallan en por lo menos dos de los parámetros controlados en el trabajo.

La Lic. Irene Alanis1, una de las autoras de la investigación, aserta: «En algunos casos, tenían menos carga; en otros, eran contaminantes, y en otros, las dos cosas». El estudio arrojó los siguientes datos: el 25% de las pilas de cinc-carbono analizadas no cumplieron con el tiempo de descarga establecido en la norma de referencia; el 17% presentó drenaje de la carcasa y el 29% contenía mercurio por encima de los límites fijados por la ley.

En este estudio los profesionales del INTI realizaron ensayos en veinticuatro modelos diferentes (AA, AAA y AA alta potencia) de pilas de cinc-carbono (o comunes) y veintiuno (AA y AAA) de pilas alcalinas, de distintas marcas en ambos casos, obtenidas en negocios de venta minorista y mayorista de la ciudad de Buenos Aires.

De acuerdo con la ley 26.184 se evaluaron los contaminantes (porcentaje de plomo, cadmio y mercurio en peso) y la duración y comportamiento en condiciones de uso de las pilas. Para las comunes de cinc-carbono se evaluó también el posible drenaje de la carcasa, ya que hay ocasiones en que ésta llega a perforarse y drenar líquidos internos que son cáusticos e irritantes para la piel, ojos y mucosas.

También se compararon las horas de servicio obtenidas durante el ensayo con el precio. Los técnicos encontraron que ciertas marcas llegan a presentar variaciones del orden de 5,6 veces (más caras a igualdad de prestación) para los diferentes modelos de pilas de cinc-carbono, y de hasta 2,4 veces para los diferentes tipos de pilas alcalinas.

Según explica Alanis, todas las pilas que se venden en el país son importadas. «Más allá de las de “marca”, hay infinidad de otros modelos, algunos de los cuales son fabricados a pedido de los importadores»2, asegura.

«A pesar de que se trata de una tecnología muy conocida, las pilas todavía siguen investigándose, particularmente en dos áreas: “En la performance, en busca de mayores grados de prestación, y en la reducción de su impacto ambiental -explica Alanis-. En los últimos veinte años se logró disminuir notablemente la cantidad de mercurio y cadmio que se empleaba y comenzaron a fabricarse las de cinc-carbón y las alcalinas”»3.

A su vez, en la misma nota se advierte:

«La ley 26.184 dispone la implementación de un sistema de certificación obligatoria que impide el ingreso al país de pilas que no cumplan con su normativa, por lo que de aquí en más se evitará la contaminación debido a residuos generados por la disposición de estos productos. Sin embargo, dado que otorga un plazo de tres años para la comercialización de las que ya están en el mercado, no se puede asegurar que todas las pilas que se venden en el país se encuentren dentro de los parámetros permitidos.

»En ese sentido, Alanis recomienda no olvidar que las "pilas botón" siguen teniendo mercurio, de modo que no pueden tirarse a la basura. “Dónde hay que tirarlas es un tema pendiente -afirma-. Deberían ir a un repositorio de residuos peligrosos. Una forma de deshacerse de ellas es dejándolas en el negocio en el que se compran, por ejemplo […]”»4

En base a las explicaciones brindadas ut supra sobre el bajo contenido de mercurio de las pilas comunes y alcalinas, realmente no se justifica su acumulación. Las pilas deben ser recolectadas y tratadas mediante un proceso que elimine sus características agresivas, para luego ser dispuestas en un lugar especialmente apto a fin de contener y aislar aquellos residuos que no son recuperables ni tratables por otros métodos. El tratamiento debe garantizar la total inocuidad del producto obtenido, ya que dentro de esta clase de pilas, hay distintas tipologías (diferente composición, usos, características, etc).



Las pilas son las causantes del 93 % del mercurio de las basuras, del 47 % del zinc, del 48 % del cadmio y del 22 % del níquel. Al dejar de proporcionar energía eléctrica, las pilas continúan produciendo reacciones químicas de las que resultan metales, todos ellos tóxicos para los seres vivos, en forma oxidada.

Estos iones metálicos tienen como vehículo de salida al exterior al agua que contienen todas las pilas en un importante porcentaje de su peso. A ese líquido viscoso con una alta concentración metálica se denomina lixiviado.



Cuando, incorrectamente, se tiran las pilas con el resto de los desechos, estas van a parar al vertedero municipal (que en nuestro medio es un vertedero incontrolado, puesto que no existe un control de los lixiviados generados "in situ").

Sin embargo, juntar pilas y baterías sin tener asegurado su destino final para evitar que contaminen es un error. Al concentrarlas, también su riesgo de degradación aumenta. Con una mayor concentración de los componentes no inocuos que puedan contener las pilas usadas, existe un mayor riesgo de que ocurran fallas en el sistema (fallas mecánicas y humanas; así como reacciones químicas anormales). En suma, al acumular todo ese material, sin una separación y almacenamiento adecuado, se corre un riesgo. Entonces, el mercurio y otros metales pesados tóxicos pueden llegar al medio y perjudicar a los seres vivos.

Las pilas de la basura que terminan en el vertedero acaban oxidándose y producen la corrosión de sus carcazas afectadas internamente por sus componentes y externamente por la acción climática y por el proceso de fermentación de la basura y, cuando se produce el derrame de electrolitos internos de las pilas, arrastra los metales pesados en forma de ánodo de la pila. Estos metales fluyen por los suelos y contaminan toda forma de vida (asimilación vegetal y animal).

El mecanismo de movilidad a través del suelo se ve favorecido al estar los metales en su forma oxidada; esto lo hace mucho más rápido en terrenos salinos o con pH muy ácido.

Los metales emitidos se hallan como cationes, (iones con carga positiva), que hacen que los suelos los absorban con mayor rapidez, no se degraden en forma espontánea, y que en su mayoría no sean biodisponibles.

En el caso de que ocurra la liberación de mercurio al ambiente se produce una mezcla a partir de los lixiviados con las aguas (residuales o subterráneas) y se descompondrá en metilmercurio que es un compuesto bioacumulable (que se concentra en toda la cadena trófica desde los pequeños seres vivos al hombre).

Consideramos prudente entonces el uso de métodos alternativos para el tratamiento de los remanentes de pilas y baterías, a saber:



  1. Disposición final en relleno de seguridad: ante la incertidumbre acerca del contenido de metales, y la variedad de pilas y baterías de origen dudoso no certificadas de acuerdo a la Ley 26.184.

Al respecto, en el artículo 12 de la Directiva 2006/66/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 6 de Septiembre de 2006, relativa a las pilas y acumuladores y a los residuos de pilas y acumuladores, se establece que, cuando no se disponga de un mercado final viable o cuando la base de una evaluación detallada del impacto medioambiental, económico y social, quede demostrado que el reciclado no constituye la mejor opción, los Estados miembros pueden enviar sus residuos de pilas y baterías a disposición final.

Actualmente, la Argentina cuenta con operadores habilitados en el Registro Nacional de Generadores y Operadores de Residuos Peligrosos que lleva la Dirección De Residuos Peligrosos de la SAyDS, para utilizar esta tecnología5.



  1. Reciclado de componentes:

  1. Método hidrometalúrgico: consiste en la disolución parcial o total de metales en agua con ácidos o bases fuertes y extracción selectiva de metales para uso como materia prima en la industria metalúrgica. El proceso cuenta con sistemas de colecta, tratamiento o recuperación del mercurio que se volatiliza durante las distintas etapas. Las etapas son: molienda (trituración de la masa de pilas previa selección y limpieza), separación (tamizado que separa el polvo fino, separación magnética de materiales ferromagnéticos como la carcaza de hierro y de no ferromagnéticos como las piezas de zinc y separación neumática del papel y plástico), lixiviación (separación de los metales en la fracción de polvos finos, mediante tratamiento ácido y posterior neutralización para separar sales metálicas) y cementación (formación de amalgama de cadmio y mercurio con Zinc).

  2. Destilación: las pilas son trituradas a una granulometría adecuada mediante un aparato de trituración, y luego sometidas al tratamiento térmico, que permite condensar el mercurio en un recipiente herméticamente cerrado saturado de agua.

  1. Tecnologías para la inmovilización de los constituyentes peligrosos (“Encapsulamiento”): procesos físico-químicos para disminuir significativamente la movilidad de los metales pesados. Involucra tres métodos de inmovilización:

    1. Vitrificación6: consiste en realizar un tratamiento térmico de pilas a fin de eliminar mediante calor sustancias combustibles (carbón, plástico, papel), para luego separar los metales que componen la carcasa y los electrodos internos. Los metales se llevan a óxidos en polvo y se mezclan con vidrio para formar bloques.

    2. Uso de secuestrantes (“complejante”): Su utilización logra evitar la formación del lixiviado de las pilas, ya que forma una sustancia sólida a su alrededor que lo contiene. El complejante no es tóxico, con lo cual fomenta aún más la protección ambiental.

Esta sustancia presenta las siguientes características:

      • Alto poder de solidificación: retiene físicamente las fugas del electrolito y lo transforma en sólido. De esta forma no se puede difundir y queda secuestrado en el lugar.

      • Neutraliza y normaliza el pH de las posibles fugas, tanto en pilas ácidas como en alcalinas.

      • Inhibe y detiene los procesos de dispersión de los contaminantes (formación de gases, corrosión del claustro, etc.).

    1. Uso de agentes químicos estabilizantes: su función es neutralizar los compuestos peligrosos que se formen, a través de la utilización de tres químicos estabilizantes en partes iguales. El uso de los tres agentes químicos nos evitará la realización de la clasificación previa del tipo de pila, que en ocasiones resulta difícil por el deterioro de su cubierta y por los riesgos de su manipulación. De acuerdo a estudios realizados por el Centro de Investigación de Ingeniería Ambiental de Argentina, se encontraron tres agentes estabilizantes para neutralizar el plomo, mercurio, ácido sulfúrico y el cadmio. Ellos son:

      • Sulfuro de Sodio, que actúa como neutralizador para los elementos plomo y mercurio7.

      • Hidróxido de Sodio, se emplea como neutralizador del ácido sulfúrico.

  • Carbonato de Sodio: el agente estabilizador para el Cadmio.

El Instituto de Tecnología Industrial (INTI)8, no recomienda la práctica de confinar pilas y baterías agotadas en elementos constructivos ya que, aún cuando se utilicen productos químicos para “inmovilizarlas”, los procesos químicos pueden continuar y fisurar tales elementos. Asimismo, estos últimos pueden fisurarse durante un accidente, por ejemplo, y dejar al descubierto el contenido peligroso. Un antecedente conocido es el de los caños de cemento que contenían pilas usadas, que estallaron en un gimnasio en Mendoza (La Nación 02/11/2001)9. Los mismos contenían botellas de P.E.T. rellenas de pilas, que se fisuraron y se produjo el lixiviado de los líquidos interiores. Es por ello que este procedimiento no es recomendable de aplicar.

  1. Exportación: opción para el tratamiento, disposición final y/o reciclado en países que dispongan de tecnologías no existentes en Argentina. Es de aplicación el Convenio de Basilea que regula estrictamente el movimiento transfronterizo de los residuos peligrosos, al mismo tiempo que establece obligaciones que aseguren el control de los mismos, y en especial de su disposición.

Si se tiene en cuenta que la utilidad de los acumuladores energéticos portátiles para la vida cotidiana es invaluable, es necesario además insistir con la erradicación de las pilas comunes y profesar su reemplazo por aquellas recargables. Aunque éstas sean mucho más caras en principio, a posteriori resultarán más económicas (al poderse recargar miles de veces) y son más amigables con la ecología ya que producen menos residuos. Esta idea de usar pilas desechables se complementa con la necesidad de utilizar aquellas denominadas “de toda la vida”, compuestas por carbón y cinc, que además de ser las más económicas contienen una parte insignificante de mercurio y si llegasen a la basura contaminarían como cualquier otro objeto metálico. Si necesitamos pilas botón de mercurio podemos sustituirlas por las de "zinc-aire" que tienen un bajo contenido en mercurio.

En definitiva, debemos tener en cuenta que a todos los acumuladores hay que devolverlos por su alto nivel contaminante (especialmente del agua) para que las autoridades competentes se hagan cargo de su posterior reciclaje. En este sentido, seguimos las recomendaciones del especialista de la Universidad Nacional de La Plata, Andrés Porta, y de la Ing. Roxana Banda Noriega, Profesora en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.



En consonancia con esta tendencia de tratamientos alternativos de residuos de pilas y baterías, la Unión Europea se ha pronunciado al respecto, según Directiva 2008/12/CE, que modifica la Directiva 2006/66/CE del Parlamento Europeo y del Consejo. En dicha norma, se establecieron los siguientes parámetros para el tratamiento y reciclado de los acumuladores energéticos portátiles, de automoción e industriales. Dichos parámetros, que sólo comentaremos los que tomamos para este proyecto, consistieron en:

  • El establecimiento de una metodología común para el cálculo de las ventas anuales de pilas y acumuladores portátiles a usuarios finales con un plazo determinado.

  • La garantía por parte de los Estados Miembros a que todos los productores estén registrados. El registro deberá cumplir los mismos requisitos de procedimiento en todos los Estados miembros.

  • Garantía por parte de los Estados Miembros para que, con un plazo establecido, la capacidad de todas las pilas y acumuladores portátiles y de automoción aparezca indicada en los mismos de manera visible, legible e indeleble. Se establecieron, a dos años, normas detalladas para la aplicación del presente requisito, incluidos los métodos armonizados para determinar la capacidad y el uso adecuado.

Del mismo modo, la Directiva 2006/66/CE establece:

  • De aplicación completa. Con el fin de impedir que los residuos de pilas y acumuladores sean desechados de manera que contaminen el medio ambiente, y para evitar la confusión de los usuarios finales en relación con las distintas normas de gestión de residuos vigentes para los diferentes tipos de pilas y acumuladores, la presente Directiva se aplica a todas las pilas y acumuladores puestos en el mercado dentro de la Comunidad.

  • Prohibición de la eliminación de pilas y acumuladores industriales y de automoción en lugares de vertido o mediante incineración.

  • Necesidad de recoger los residuos de pilas y acumuladores. Para ello insta a instaurar unos sistemas de recogida de manera que los consumidores finales puedan desechar de forma conveniente y gratuita todos los residuos de pilas y acumuladores portátiles.

  • Fija objetivos mínimos de recogida y reciclado para los Estados miembros. Para ello calcula el índice de recogida sobre la base de las ventas medias anuales en los años anteriores para disponer así de objetivos comparables para todos los Estados miembros que guarden proporción con el nivel nacional de consumo de pilas y acumuladores.

  • Participación de todas las partes interesadas en los sistemas de recogida, tratamiento y reciclado.

  • Reducción al mínimo de los costes y la repercusión medioambiental negativa del transporte.

  • Exigencia de proporcionar al consumidor final información sobre lo deseable de la recogida selectiva, sobre los sistemas de recogida disponibles y sobre el papel que el consumidor final puede desempeñar en la gestión de residuos de pilas y acumuladores. Prescribe que es necesario precisar detalladamente el sistema de etiquetado, que debe proporcionar al consumidor final una información transparente, fiable y clara acerca de las pilas y acumuladores y de todos los metales pesados que contienen.

  • Los productores de pilas y acumuladores y los productores de otros productos que contengan una pila o acumulador son responsables de la gestión de los residuos de pilas y acumuladores que pongan en el mercado. Mantiene un enfoque flexible para permitir planes de financiación que se hagan eco de las diferentes circunstancias nacionales.

  • Permisión al usuario final para desechar los residuos de pilas o acumuladores portátiles en un punto de recogida accesible y cercano, teniendo en cuenta la densidad de la población.

  • Obligación de los distribuidores a que acepten la devolución de los residuos de pilas o acumuladores portátiles, sin cargo alguno, cuando suministren pilas o acumuladores portátiles, salvo que se demuestre mediante evaluación que los sistemas alternativos existentes son al menos igual de efectivos para alcanzar los objetivos medioambientales.

  • Los costos de la recogida no tiene carga alguna o nueva compra para el usuario final.

  • La exigencia a que se participe de los sistemas de recogida es obligatoria tanto para los productores, como para los distintos operadores económicos que participen en estos sistemas.

  • Índices mínimos de recogida: en 6 años, 25%; en 10 años, 45 %. Son los Estados Miembros los encargados de velar por el cumplimiento de estos índices.

  • Se obliga a que los productores o terceros instauren, utilizando las mejores técnicas disponibles, en términos de protección de la salud y del medio ambiente, sistemas de tratamiento y reciclado de los residuos de pilas y acumuladores, y a que todas las pilas y acumuladores identificables recogidos sean sometidos a tratamiento y reciclado mediante sistemas que respeten la legislación comunitaria, en especial por lo que se refiere a la salud, la seguridad y la gestión de residuos.

  • Eliminación de las pilas o acumuladores portátiles que contengan cadmio, mercurio o plomo que hayan recogido en vertederos terrestres o almacenes subterráneos, como parte de una estrategia encaminada a la supresión progresiva de los metales pesados en la que, sobre la base de una evaluación detallada del impacto medioambiental, económico y social, quede demostrado que la eliminación es una opción preferible al reciclado.

  • Evolución periódica de los niveles, métodos e índices de reciclado.

  • Fomento del desarrollo de nuevas tecnologías de reciclado y tratamiento, y promoverán la investigación de métodos de reciclado rentables y no perjudiciales para el medio ambiente para todos los tipos de pilas y acumuladores.

  • Los Estados miembros obligan a los productores, o a un tercero que actúe en su nombre, a financiar todo coste neto resultante de las campañas de información pública sobre la recogida, el tratamiento y el reciclado de todos los residuos de pilas y acumuladores portátiles.

  • Los costes de recogida, tratamiento y reciclado no se indican por separado a los usuarios finales en el momento de la venta de pilas o acumuladores portátiles nuevos.

  • Información al usuario final. Las campañas están basadas en los efectos potenciales de las sustancias empleadas en pilas y acumuladores sobre el medio ambiente y la salud humana; la conveniencia de no eliminar los residuos de pilas y acumuladores como residuos urbanos sin clasificar y de participar en su recogida selectiva con objeto de facilitar su tratamiento y reciclado; los sistemas de recogida y reciclado de que disponen; el papel que deben desempeñar en el reciclado de los residuos de pilas y acumuladores; el significado del símbolo gráfico del contenedor de basura tachado y de los símbolos químicos Hg, Cd y Pb.

  • Los Estados miembros podrán exigir que los operadores económicos proporcionen toda o parte de la información referida a los índices de recogida y tratamiento de los productos desechados.

  • Se debe velar por que dichos distribuidores informen a los usuarios finales sobre la posibilidad de desechar los residuos de pilas o acumuladores portátiles en sus puntos de venta.

  • Se debe velar por la marcación de todas las pilas y acumuladores con los símbolos establecidos de modo visible, legible e indeleble. Marca sobre composición, capacidad y daños sobre la salud y el ambiente.

  • Se permite: mercurio (hasta 0.0005 %), cadmio (0.0002%) y plomo hasta 0.004%.

  • Se obliga a los Estados miembros a informar sobre toda medida que adopten en pos de fomentar los desarrollos que afecten al impacto medioambiental de las pilas y acumuladores, fundamentalmente, en innovaciones, nuevas técnicas de reciclado y tratamiento, en la participación de los operadores económicos en la gestión medioambiental, la investigación y la prevención de residuos.

Por su parte, a nivel nacional se ha sancionado el régimen de desechos peligrosos de la Nación, ley 24501, la cual define:

«La generación, manipulación, transporte, tratamiento y disposición final de residuos peligrosos quedarán sujetos a las disposiciones de la presente ley, cuando se tratare de residuos generados o ubicados en lugares sometidos a jurisdicción nacional o, aunque ubicados en territorio de una provincia estuvieren destinados al transporte fuera de ella, o cuando, a criterio de la autoridad de aplicación, dichos residuos pudieren afectar a las personas o el ambiente más allá de la frontera de la provincia en que se hubiesen generado, o cuando las medidas higiénicas o de seguridad que a su respecto fuere conveniente disponer, tuvieren una repercusión económica sensible tal, que tornare aconsejable uniformarlas en todo el territorio de la Nación, a fin de garantizar la efectiva competencia de las empresas que debieran soportar la carga de dichas medidas» (art. 1).

Y luego especifica:

«Será considerado peligroso, a los efectos de esta ley, todo residuo que pueda causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general […] (art. 2)».

Sobre el tratamiento de los residuos, la misma ley establece:

«La naturaleza y cantidad de los residuos generados, su origen, transferencia del generador al transportista, y de éste a la planta de tratamiento o disposición final, así como los procesos de tratamiento y eliminación a los que fueren sometidos, y cualquier otra operación que respecto de los mismos se realizare, quedará documentada en un instrumento que llevará la denominación de "manifiesto" (art. 12)».

Al abordar quién es generador de productos peligrosos, precisa que será generador toda persona física o jurídica que, como resultado de sus actos o de cualquier proceso, operación o actividad, produzca residuos calificados como peligrosos en los términos del artículo 2 de la ley (art. 14).

Entre las responsabilidades de los generadores, cabe mencionar aquella que, pertinente al caso de las pilas, los obliga a envasar los residuos, identificar los recipientes y su contenido, numerarlos y fecharlos, conforme lo disponga la autoridad de aplicación (art. 17).

Toda actividad que tienda a eliminar o reducir los riesgos de nocividad o toxicidad de un producto, será realizada en las plantas de tratamiento. Es decir, aquellas en las que se modifican las características físicas, la composición química o la actividad biológica de cualquier residuo peligroso, de modo tal que se eliminen sus propiedades nocivas, o se recupere energía y/o recursos materiales, o se obtenga un residuo menos peligroso, o se lo haga susceptible de recuperación, o más seguro para su transporte o disposición final. Son plantas de disposición final los lugares especialmente acondicionados para el depósito permanente de residuos peligrosos en condiciones exigibles de seguridad ambiental (art. 33).

Para la inscripción de dichas plantas de tratamiento, es necesario presentar una declaración en la que se describa los procedimientos a utilizar para el tratamiento, el almacenamiento transitorio, las operaciones de carga y descarga y los de disposición final, y la capacidad de diseño de cada uno de ellos, el tipo de residuos peligrosos a ser tratados o dispuestos, y estimación de la cantidad anual y análisis previstos para determinar la factibilidad de su tratamiento y/o disposición en la planta, en forma segura y a perpetuidad, el manual de higiene y seguridad, entre otras responsabilidades.

Además, se norman las condiciones que deben reunir los lugares en los que se instalen dichos establecimientos (art. 36):


  1. Una permeabilidad del suelo no mayor de 10-7 cm/seg. hasta una profundidad no menor de ciento cincuenta (150) centímetros tomando como nivel cero (0) la base del relleno de seguridad; o un sistema análogo, en cuanto a su estanqueidad o velocidad de penetración;

  2. Una profundidad del nivel freático de por lo menos dos (2) metros, a contar desde la base del relleno de seguridad;

  3. Una distancia de la periferia de los centros urbanos no menor que la que determine la autoridad de aplicación;

  4. El proyecto deberá comprender una franja perimetral cuyas dimensiones determinará la reglamentación, destinada exclusivamente a la forestación.

A su vez, en su anexo A, esta ley contiene los distintos componentes considerados peligrosos; muchos de ellos utilizados en los acumuladores energéticos portátiles (pilas) porque los distintos tipos de productos que actualmente circulan deben ser considerados “peligrosos”10.

Por su parte, la ley de Energía Eléctrica Portátil, 26.184, prohíbe en todo el territorio de la Nación la fabricación —como también la comercialización—, ensamblado e importación de pilas y baterías primarias con las características de forma cilíndrica o de prisma, comunes de carbón zinc y alcalinas de manganeso, cuyo contenido de mercurio, cadmio y plomo sea superior al:




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