Programación Tesela Historia de España 2º Bach. Cantabria



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PROYECTO TESELA

HISTORIA DE ESPAÑA

SEGUNDO CURSO DE

BACHILLERATO
(MATERIA COMÚN)

CANTABRIA







ÍNDICE



1. INTRODUCCIÓN


2

2. METODOLOGÍA


5

3. ACTIVIDADES


9

4. CURRÍCULO OFICIAL

11

Objetivos de la etapa

11

Objetivos de la materia

12

Contenidos

12

Criterios de evaluación


14

5. PROGRAMACIÓN DE LAS UNIDADES

17

Unidad 1. Prehistoria y romanización.

17

Unidad 2. La diversidad medieval: al-Ándalus

20

Unidad 3. La diversidad medieval: los reinos cristianos

22

Unidad 4. La unidad dinástica: los Reyes Católicos

25

Unidad 5. La España del siglo XVI

28

Unidad 6. El siglo XVII

31

Unidad 7. El siglo XVIII: los primeros Borbones

33

Unidad 8. Guerra y revolución liberal

36

Unidad 9. La construcción del Estado liberal

38

Unidad 10. Cambios sociales y culturales. La Restauración

40

Unidad 11. Alfonso XIII: la crisis de la monarquía

42

Unidad 12. La Segunda República

44

Unidad 13. La Guerra Civil

46

Unidad 14. La Dictadura franquista

48

Unidad 15. La España democrática

50

1. INTRODUCCIÓN
El Real Decreto 1467/2007, de 2 de noviembre, aprobado por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) y que establece la estructura y las enseñanzas mínimas de Bachillerato como consecuencia de la implantación de la Ley Orgánica de Educación (LOE), ha sido desarrollado en la Comunidad Autónoma de Cantabria por el Decreto 74/2008, de 31 de julio, por el que se establece el currículo de Bachillerato para esta comunidad. El presente documento se refiere a la programación de la materia común de Historia de España en el segundo curso de Bachillerato.
Según establece la LOE en su artículo 32, esta etapa educativa postobligatoria ha de cumplir diferentes finalidades educativas, que no son otras que proporcionar a los alumnos formación, madurez intelectual y humana; conocimientos y habilidades que les permitan desarrollar funciones sociales e incorporarse a la vida activa con responsabilidad y competencia, así como capacitarles para acceder a la educación superior (estudios universitarios y de formación profesional de grado superior, entre otros). De acuerdo con estos objetivos, el Bachillerato se organiza bajo los principios de unidad y diversidad, es decir, le dota al alumno de una formación intelectual general y de una preparación específica en la modalidad que esté cursando (a través de las materias comunes —como esta—, de modalidad y optativas), y en las que la labor orientadora del profesorado es fundamental para lograr esos objetivos. En consecuencia, la educación en conocimientos específicos de esta materia ha de incorporar también la enseñanza en los valores de una sociedad democrática, libre, tolerante, plural, etc. —los propios de la España actual—, en sus derechos y obligaciones para con la sociedad, una de las finalidades expresas del sistema educativo, tal y como se pone de manifiesto en los objetivos de esta etapa educativa (según el artículo 33 de la LOE, en su letra a), "ejercer la ciudadanía democrática, desde una perspectiva global, y adquirir una conciencia cívica responsable, inspirada por los valores de la Constitución española así como por los derechos humanos, que fomente la corresponsabilidad en la construcción de una sociedad justa y equitativa") y en los específicos de esta materia (desarrollados tanto en las enseñanzas mínimas como en el currículo autonómico). De hecho, la materia de Historia se caracteriza, como pocas, por el alto valor formativo que tiene para los alumnos, por su potencialidad educativa dado su componente socializador.
En este sentido, el currículo de Bachillerato ha de contribuir a la formación de una ciudadanía informada y crítica, y por ello debe incluir aspectos de formación cultural general. La materia común de Historia de España —como lo hizo también en el primer curso la optativa de Historia del mundo contemporáneo, de la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales— adquiere en este contexto una importancia decisiva para la formación de los alumnos —no deja de ser más que el contacto de la persona con su pasado colectivo—, en el sentido de que, dado el carácter globalizador de sus contenidos, mejora notablemente su comprensión científica del pasado histórico más inmediato de su país y de su entorno a partir del análisis del pasado y del presente, en el que cada hecho o fenómeno histórico es un elemento más de un largo y complejo proceso, caracterizado según nos aproximamos a la actualidad por lo acelerado y vertiginoso de sus cambios —el concepto de cambio histórico debe estar presente permanentemente en el análisis de cualquier hecho, acontecimiento, estructura...—. Parte de la importancia de esta materia radica también en que es la última oportunidad que tendrán muchos alumnos para estudiarla académicamente.
Diacronía y sincronía alcanzan todo su sentido cuando su interrelación sirve para afianzar y motivar el conocimiento histórico del alumno, es decir, diferenciar hechos de opiniones, algo que no siempre es fácil, ya que en muchas ocasiones viene condicionado por preconceptos erróneos e ideas previas difíciles de modificar (algo seguramente evitado en los alumnos que han cursado la de Historia del mundo contemporáneo en primer curso). Los procesos históricos serán objeto de diversas y plurales interpretaciones, para los que en muchas ocasiones se carecerá de suficientes instrumentos de análisis e interpretación —abarcan el estudio de muchas variables de difícil interrelación para los alumnos— y en otras se debatirán en diferentes y contrapuestas hipótesis de trabajo, y que los alumnos deben conocer desde la perspectiva que facilita el método científico propio de esta ciencia social.
Solo su capacidad crítica (fomentada gracias al estudio de esta materia, como también lo son también otras capacidades intelectuales que desarrolla, como la observación, el análisis, la inferencia, la interpretación, la memoria, el sentido crítico, etc.) y la actividad del profesor podrá dotar al alumno de instrumentos que le ayuden a conocer y comprender el pasado de su sociedad para comprender y poder intervenir en su sociedad actual. De este modo, se establece una relación dialéctica entre el conocimiento del pasado y del presente —la realidad actual es consecuencia de una trayectoria histórica construida a lo largo de los siglos—, se construyen ambos de forma simultánea, se implementan mutuamente, lo que puede facilitar la comprensión de la compleja realidad histórica de España desde una perspectiva temporal realidad que no se construye linealmente sino mediante avances y retrocesos, realidad que se ha ido conformando a través de un complejo evolutivo. Tampoco se debe olvidar la pluralidad de la evolución y desarrollo histórico de los diferentes pueblos de España, lo que pone de manifiesto su común riqueza histórica y cultural.
Además de ser el Bachillerato una etapa educativa terminal en sí misma, también tiene un carácter propedéutico, por lo que su currículo debe incluir los contenidos referidos a conceptos, procedimientos y actitudes, que permitirán abordar intelectualmente con garantías posteriores estudios, sean universitarios o técnico-profesionales. Por ello, en el estudio de esta materia adquiere un peso decisivo, a partir de la exposición de los hechos, la insistencia detallada en las causas, las relaciones y las consecuencias que se establecen en cada uno de los distintos acontecimientos que jalonan la historia de España, es decir, la argumentación de las causas que provocan los cambios y los fenómenos sociales en diferentes etapas, mediante la combinación de una perspectiva cronológica y de un enfoque globalizador (aunque en este primen los elementos político-institucionales).
Asimismo, el análisis e interpretación de datos estadísticos y de distintos tipos de documentos gráficos y textuales (legales, literarios, cinematográficos, fotográficos...) favorecerán en el alumno el afianzamiento del pensamiento formal abstracto y el desarrollo de capacidades de indagación, representación y contraste e interpretación crítica de fuentes (sobre todo, las procedentes de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación), aspectos todos ellos que son fundamentales para pensar históricamente y que aparecen recogidos en el bloque de contenidos comunes del currículo oficial (y cuyo desarrollo se debe efectuar en cada uno de los demás bloques), sin que ello suponga que se están formando historiadores potenciales. De este modo, y como se ha indicado anteriormente, el tratamiento científico que requiere esta disciplina le servirá al alumno para el análisis y la comprensión de la compleja realidad social en la que se desenvuelve.
Por último, la aproximación a las causas y desarrollo de los grandes problemas que han acuciado históricamente a la sociedad española facilitará la potenciación de una serie de valores como la tolerancia, la solidaridad, la oposición a cualquier tipo de discriminación por razón de sexo, raza o creencia, la resolución pacífica de los conflictos, etc., que facilitarán al alumno su integración en una sociedad democrática y que le permitirán actuar para mejorar su propio entorno social y configurar sus criterios personales respecto de toda una serie de fenómenos a los que habrá de enfrentarse como ciudadano.
El libro de texto utilizado es Historia de España 2º Bachillerato (Proyecto Tesela, de Oxford EDUCACIÓN, 2009), cuyo autor es Francisco Sánchez Pérez, libro que incluye un CD-ROM con actividades interactivas de autoevaluación organizadas en tres niveles de dificultad (incluyen documentos y presentaciones multimedia para repasar los principales contenidos de la unidad), animaciones para reforzar y ampliar los contenidos de la unidad, documentos para complementar la información del libro y PAU (pruebas relacionadas con las de acceso a la Universidad). El profesor cuenta con la Carpeta de recursos, con el Solucionario del libro del alumno y con un CD-ROM de recursos multimedia (presentaciones, animaciones, actividades interactivas, documentos, fotocopiables en pdf, generador de evaluaciones, actividades PAU...).

2. METODOLOGÍA
En el desarrollo de esta materia tienen gran importancia los elementos metodológicos y epistemológicos —es una disciplina con sus propios métodos de análisis, métodos que deben tener en cuenta las posibilidades de aprendizaje de los alumnos—. La exposición de contenidos combina la perspectiva cronológica —grandes períodos históricos, especialmente los siglos XIX y XX, es decir, prima la contemporaneidad— con lo temático —grandes problemas históricos desde una óptica político-institucional combinada con aspectos económicos, sociales y culturales—, primando siempre las ideas fundamentales que ayudan a explicar la causalidad de los acontecimientos y fenómenos históricos y sociales sobre el mero relato descriptivo de personajes, fechas y hechos puntuales sin ningún sentido, que pueden convertir el estudio de la Historia en algo árido y escasamente atractivo para el alumno.
La importancia historiográfica y social que han alcanzado en los últimos años aspectos como la historia de la mujer, el ecologismo o los nuevos movimientos sociales pueden convertirse en un privilegiado instrumento para el análisis de procesos históricos en los que estos fenómenos se insertan transversalmente. El conocimiento de la realidad histórica de España —¿por qué hemos llegado a ser lo que somos como sociedad?— debe tener en cuenta otros campos de las ciencias sociales y de las humanidades: el estudio del arte, de la literatura, del pensamiento (filosófico, político, económico...), etc., por lo que todos ellos se convierten en importantes recursos metodológicos para el conocimiento histórico, máxime cuando la Historia ha dejado de ser el mero estudio de hechos políticos y toma como objeto de análisis la compleja realidad social (de ahí su relación con otras materias comunes de este curso, como Historia de la Filosofía, Lengua castellana y Literatura, y con otras de modalidad y optativas, como pueden ser Economía de la empresa, Geografía...). Su globalidad e interdependencia, como materia capaz de integrar contenidos de otras disciplinas —sobre todo, vertebradora de las ciencias sociales—, es garantía de conocimiento.
Dentro del marco cronológico prescrito —que parte de las raíces de la España contemporánea y finaliza en los más recientes acontecimientos, aunque hemos incluido un repaso de la prehistoria española— se ha concedido especial relevancia al estudio de la historia contemporánea, lo que puede motivar más al alumno porque le facilita su conocimiento, le resulta más significativo, más funcional, porque le sirve para conocer e interpretar el mundo en que vive y porque lo construye desde la base del conocimiento que posee. Aunque el marco geográfico es España —complementado por las referencias a la historia de la comunidad autónoma en el contexto de la de España—, no se pierde de vista el marco internacional, ya que solo desde la integración, la internacionalización y la interdependencia se pueden comprender los procesos históricos nacionales.
Como criterio metodológico básico, hemos de resaltar que en Bachillerato se ha de facilitar y de impulsar el trabajo autónomo del alumno y, simultáneamente, estimular sus capacidades para el trabajo en equipo, potenciar las técnicas de indagación e investigación (ahí están las posibilidades de las tecnologías de la información y la comunicación, aunque no solo, ya que el alumno podrá acceder a fuentes primarias en bibliotecas, hemerotecas...) y las aplicaciones y transferencias de lo aprendido a la vida real, en línea con la orientación competencial que están adquiriendo los currículos, aspectos todos ellos que también están presentes en los criterios de evaluación que se deben aplicar. No debemos olvidar que esta materia adquiere todo su sentido cuando le sirve al alumno para entender el mundo y la compleja y cambiante sociedad en la que vive —por un lado, mediante la interrelación de los diversos factores políticos, económicos, sociales, culturales, etc., que influyen en cualquier hecho histórico; y por otro, mediante la interacción del proceso histórico nacional o autonómico con el internacional o con el nacional, respectivamente—, aunque en muchos momentos no disponga de respuestas adecuadas para ello.
No se ha olvidado en ningún momento que el sujeto activo es un alumno adolescente, por lo que se ha adaptado el lenguaje y la didáctica a sus necesidades y a las condiciones en que se desarrolla el proceso educativo en el aula. El mismo criterio rige para las actividades y textos sugeridos en el libro de texto elegido (Historia de España 2.º Bachillerato, Proyecto Tesela, de Oxford EDUCACIÓN) y para la gran cantidad de material gráfico que se ha empleado, de modo que el mensaje es de extremada claridad expositiva, sin caer en la simplificación, y todo concepto científico es explicado y aclarado, sin considerar que nada es sabido previamente por el alumno, independientemente de que durante el curso anterior —si ha cursado la optativa de Historia del mundo contemporáneo por ser alumno de la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales—, y con sus características propias, haya estudiado parte de estos contenidos en su vertiente mundial y se haya familiarizado con las técnicas de investigación histórica. Consideramos que para lograr esta serie de objetivos puede ser de ayuda el trabajo con los ejes cronológicos que figuran a pie de página.
A modo de resumen, las principales características metodológicas en las que se basan los distintos materiales puestos a disposición del alumno y que orientarán la práctica educativa en el aula son las siguientes:

  • Acontecimientos y procesos históricos expuestos mediante el análisis crítico y reflexivo de las transformaciones políticas, sociales, económicas, culturales, etc., experimentadas durante largos períodos de tiempo.

  • Organización de los contenidos en torno a la interdependencia y multicausalidad de los procesos históricos, lejos de planteamientos reduccionistas y/o historicistas.

  • Conocimiento de los fenómenos históricos para que los alumnos comprendan la globalidad y la complejidad de las sociedades humanas, así como para que adquieran una memoria histórica que les permita el desarrollo de actitudes tolerantes y solidarias.

  • Conocimiento histórico como instrumento privilegiado para fomentar en los alumnos los valores y las actitudes sociales en que basa nuestro modelo socio-político, a lo que no es ajeno el sentido crítico y la defensa de comportamientos democráticos.

  • Rigor conceptual, desarrollo armónico y equilibrado de conceptos y de procedimientos, presencia de abundantes documentos históricos e historiográficos, propuesta de actividades de síntesis de los contenidos de la unidad, son algunos de los elementos que, integradamente, podrán servir a los alumnos para que analicen crítica y reflexivamente la realidad del pasado, única forma de que lleguen a comprender la sociedad actual.

  • Equilibrio entre el desarrollo de contenidos conceptuales y el aprendizaje de técnicas de trabajo histórico que permitan a los alumnos la ampliación autónoma de sus conocimientos y la investigación histórica.

  • Transformación de la información adquirida mediante el uso de fuentes históricas e historiográficas en diversos soportes (escritos, orales, procedentes de las tecnologías de la información y la comunicación...) en conocimiento.

  • Desarrollo del hábito lector y mejora de su expresión escrita y oral, gracias a la lectura de documentos, al manejo de un vocabulario histórico, a la exposición de trabajos, a los debates...

El libro de Historia de España organiza los contenidos en cinco grandes bloques y en 15 unidades:



  1. Raíces históricas de la España contemporánea (unidades 1-6), bloque que parte de la Prehistoria y que finaliza en el siglo XVII, y que estudia los procesos históricos más significativos desde la Prehistoria y pasando por la Edad Media y parte de la Edad Moderna, de forma que el alumno pueda conocer y comprender su pervivencia en la España actual, sin olvidar la importancia y las particularidades del modelo de Estado moderno que se construyó así como el significado de la conquista y colonización de las tierras americanas y sus repercusiones en la sociedad española.

  2. Crisis del Antiguo Régimen (unidades 7 y 8), que analiza el siglo XVIII y los inicios del siglo XIX hasta la emancipación de las colonias americanas y el fin del absolutismo encarnado en Fernando VII, lo que le permitirá al alumno, entre otros muchos conocimientos, comprender el significado de la Constitución de 1812 y el enfrentamiento de dos modelos sociales y políticos que planteaban diferentes alternativas para el desarrollo histórico de nuestro país

  3. Construcción y consolidación del Estado liberal (unidades 9 y 10), que aborda el resto del siglo XIX, es decir, el régimen liberal que representa Isabel II y el régimen de la Restauración borbónica hasta la pérdida total del imperio colonial, lo que permitirá analizar las dificultades internas con que la sociedad española se encontró para instaurar un capitalismo moderno.

  4. Crisis del Estado liberal (unidades 11-13), bloque en el que se estudia la historia española del primer tercio del siglo XX, bruscamente finalizada con la Guerra Civil, es decir, lo que supuso el intento del régimen republicano para la modernización de la sociedad española y los obstáculos con que se encontró.

  5. El largo camino a la democracia (unidades 14 y 15), que abarca, por un lado, la Dictadura del general Franco, y por otro, el proceso que históricamente se ha dado en llamar transición, y que continúa con la instauración de la democracia en España hasta llegar a los cambios que actualmente la caracterizan.

  6. Al final del libro, los Anexos incluyen una serie de técnicas de trabajo e investigación que orientan al alumno en la realización de actividades y en la adquisición de procedimientos: elaboración de un esquema, comentario histórico de una imagen y de un texto histórico, interpretación de un mapa histórico, composición sobre un tema histórico a partir del análisis de diversos materiales, así como un índice analítico.

Todas las consideraciones metodológicas enunciadas anteriormente tienen su reflejo en la organización interna del libro del alumno, de modo que las unidades didácticas mantienen la siguiente estructura:



  1. Una página inicial de presentación de la unidad para contextualizar los contenidos a partir de un texto y de una imagen alusiva, y que incluye unas preguntas que proporcionarán información acerca de los conocimientos previos del alumno.

  2. Un bloque central de Desarrollo, que explica detalladamente los contenidos de la unidad, y con abundantes actividades de aplicación. En muchos de sus epígrafes se indica, mediante un icono, que ese contenido puede ser ampliado en el CD-ROM del alumno.

  3. Abundante material de apoyo en forma de ilustraciones, mapas, gráficos, textos, esquemas, fichas biográficas, ampliaciones y vocabulario para aclarar algunos conceptos y practicar procedimientos historiográficos, así como una línea cronológica para situar y contextualizar temporalmente los principales acontecimientos históricos españoles y mundiales. Este material va acompañado, en muchos casos, de preguntas o ejercicios que promueven la intervención del alumno. Tanto los textos como las ilustraciones o los gráficos sugieren la realización de comentarios más elaborados o para la evaluación.

  4. Dos páginas finales de Actividades, con textos, gráficos, imágenes, mapas, etc., que permiten responder a todos los contenidos de la unidad (conceptos y procedimientos, principalmente), y que también pueden servir para la evaluación de la unidad (independientemente de las que, como material fotocopiable, figuran en la Carpeta de recursos del profesor). Muchas de estas actividades están identificadas con el icono PAU, lo que indica que su relación con el tipo de actividades que el alumno deberá responder en la prueba de acceso a la universidad.

3. ACTIVIDADES
Tal y como se deduce de los planteamientos metodológicos expuestos, el desarrollo de los contenidos exige la realización permanente de diversas actividades de comprobación de conocimientos, y que son, fundamentalmente, aunque no solo, las que se derivan de los comentarios de texto, de imágenes, de mapas, etc., que jalonan las unidades del libro de texto utilizado, es decir, un proceso de enseñanza-aprendizaje activo y participativo, de modo que las actividades no son un mero complemento sino el eje a partir del cual se desarrollan y trabajan los contenidos de las distintas unidades. Para ello es fundamental trabajar las diferentes técnicas de trabajo e investigación propuestas en el anexo de dicho libro (elaboración de esquemas, interpretación de mapas históricos, comentario histórico de una imagen y comentario de un texto histórico...). En consecuencia, comentarios de textos; lectura, manejo e interpretación de mapas históricos; elaboración de esquemas y resúmenes; ordenación cronológica de acontecimientos históricos; análisis de obras artísticas; búsqueda de información, etc., son actividades y procedimientos que el alumno debe realizar y conocer en profundidad y con destreza porque los utilizará también en otras materias de este mismo curso y, si es el caso, en sus posteriores estudios universitarios (independientemente de los que sean), y que también le acostumbran a los modelos de pruebas que se plantean en las de acceso a la universidad (debidamente identificadas mediante un icono).
La profundización que puede lograrse en cada una de estas actividades estará en función de los conocimientos previos que el profesor haya detectado en los alumnos mediante las actividades / preguntas de diagnóstico inicial, y que parten de aspectos muy generales pero imprescindibles para regular la profundización que debe marcar el proceso de aprendizaje del alumno y para establecer estrategias de enseñanza. Al inicio del curso, y para comprobar el punto de partida inicial del alumno, se realizará una evaluación previa (inicial), de la misma forma que habrá una final (sumativa) que permita valorar integradamente la consecución de los objetivos / capacidades generales de curso, además de la continua a lo largo de todo el curso. El hecho de que el alumno ya haya estudiado la materia de Historia en ESO y en primero de Bachillerato, aunque parcialmente y con otro marco temporal y espacial —no todos los alumnos, dado su carácter de materia de modalidad—, facilitará el desarrollo del currículo.
En un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en la identificación de las necesidades individuales del alumno (atención a la diversidad), y que se conocen por los resultados de cursos anteriores, es fundamental ofrecer a cada uno de ellos cuantos recursos educativos sean necesarios para que su formación se ajuste a sus posibilidades, en unos casos porque estas son mayores que las de su grupo de clase, en otras porque necesita reajustar sus ritmos de aprendizaje. Para atender a la diversidad de niveles de conocimiento y de posibilidades de aprendizaje, se proponen en cada unidad nuevas actividades que figuran en los materiales didácticos de uso del profesor, y que por su propio carácter dependen del aprendizaje del alumno para decidir cuáles y en qué momento se van a desarrollar.
La atención a la diversidad, uno de los grandes retos del proceso educativo, se aborda en el Proyecto Tesela mediante estrategias orientadas a ofrecer diferentes niveles de actuación con el alumno:

  1. Por un lado, en el Libro del alumno, y con el fin de detectar sus conocimientos previos, se presentan, en el inicio de cada unidad didáctica, unas actividades de diagnóstico previo, que se pueden utilizar para realizar una evaluación inicial de los alumnos antes de abordar los contenidos propios de la unidad.

Los contenidos más conceptuales del Desarrollo se ven reforzados con textos de ampliación que se distribuyen tanto en la columna lateral como en la de texto central, y que inciden en aspectos destacados del epígrafe con el que se relacionan.


El material multimedia presenta una serie de actividades organizadas por bloques de contenidos y diseñadas mediante itinerarios pedagógicos y diversa tipología (actividades, animaciones y documentos). En el grupo de actividades interactivas, las respuestas que el alumno dé a las preguntas que se formulan (arrastrar cajas, interrelacionar mediante flechas, rellenar huecos de texto, responder verdadero o falso, etc.) las corrige la propia aplicación, de forma que el alumno puede autoevaluarse, y cuando todas las actividades han sido realizadas correctamente se puede pasar al siguiente nivel. En las animaciones se presenta información complementaria, que combina información gráfica con información textual. En los documentos, actividades en formato fotocopiable a partir de textos y con actividades de desarrollo refuerzan o amplían los contenidos más relevantes de la unidad.
Asimismo, en el título de determinado epígrafes del Libro del alumno aparece un icono identificativo que indica que en el CD-ROM del alumno hay una serie de contenidos / actividades que los desarrollan, así como nuevos documentos y actividades interactivas de ampliación y/o refuerzo, pruebas PAU.


  1. Por otra parte, en la Carpeta de recursos del profesor se incluyen páginas fotocopiables en todas las unidades con propuestas concretas y diferenciadas de refuerzo y de ampliación de contenidos, fundamentalmente orientadas a practicar las diferentes Técnicas de trabajo e investigación, así como análisis de textos, análisis de datos estadísticos, interpretación de mapas históricos, comentario histórico de imágenes, pruebas de evaluación, pruebas PAU, recursos bibliográficos y audiovisuales...




  1. Asimismo, el profesor dispone del CD-ROM de recursos multimedia con presentaciones, animaciones, actividades interactivas, documentos, fotocopiables, actividades PAU, generador de evaluaciones... En estos recursos multimedia, la búsqueda de información y la investigación tienen una gran relevancia y suponen un importante instrumento para adecuar el proceso educativo a las distintas posibilidades individuales de aprendizaje.


4. CURRÍCULO

En este apartado reproducimos el marco legal del currículo en esta comunidad autónoma (Decreto 74/2008, de 31 de julio), tal y como ha sido aprobado por su Administración educativa y publicado en su Boletín Oficial (12 de agosto de 2008).





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