Procesos de aprendizaje: desarrollo de habilidades comunicativas



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Procesos de aprendizaje: desarrollo de habilidades comunicativas

Grado en Magisterio de Educación Primaria (Univ. de Alcalá)

Profs. Rocío Díaz Moreno, Xosé A. Álvarez Pérez e Isabel Pérez Jiménez. Curso 2015/2016


Tema 4. Las destrezas lingüísticas

Tema 5. Estrategias de aprendizaje para el desarrollo de las destrezas


Esquema de contenidos

  1. Las destrezas/habilidades comunicativas.

1.1. Tipos de destreza. Las microdestrezas.

1.2. Diferencias entre la lengua oral y la escrita

  1. Estrategias de aprendizaje para el desarrollo de destrezas lingüísticas.

  2. Bibliografía.



1. Las destrezas/habilidades comunicativas



El término destreza se aplica de forma general a cualquier habilidad para desarrollar una acción (en ocasiones también se emplea capacidad o habilidad). Dentro del ámbito específico de la enseñanza/aprendizaje de lenguas y de la competencia comunicativa, se utiliza destreza para referirse al uso efectivo de la lengua (hablar, escribir, etc.), aunque en este sentido hay que hablar entonces de destrezas lingüísticas (existe también destreza matemática, motora, etc.). Recuerda también la diferencia entre destreza y actividad de la lengua (MCER). El primer término incluye al segundo. Por ejemplo, dentro de la destreza escrita, hay actividades de lengua como escribir una carta de presentación, redactar un informe, escribir un correo electrónico, describir (por escrito) un producto, etc.


Como hemos visto en los temas anteriores, un término crucial relacionado con la noción de competencia comunicativa y del enfoque comunicativo de la lengua orientado a la acción es el de destreza o habilidad lingüística que los hablantes han de poner en juego cuando se comunican.

Las destrezas básicas de la comunicación oral son hablar y entender. Paralelamente, las destrezas básicas de la comunicación escrita son escribir y leer. Estas cuatro destrezas o constituyen el eje central de toda actividad didáctica: enseñar la lengua oral es enseñar a hablar (la expresión oral) y a entender (la comprensión oral); enseñar la lengua escrita es enseñar a escribir (la expresión escrita) y a leer (la comprensión lectora).

Más recientemente, el MCER ha introducido la interacción y la mediación como actividades lingüísticas básicas; como son un poco menos conocidas o intuitivas que las anteriores, detengámonos un momento sobre ellas.



  • La interacción hace hincapié en el intercambio comunicativo, en el diálogo entre individuos. Aprender a interactuar es más que aprender a comprender y a producir oralmente. Hay que conocer los mecanismos de la conversación (p.ej. el respeto de los turnos de palabra y la regulación de la alternancia). Pero incluso cuando se respetan estrictamente los turnos de palabra, hay también interacción, porque el oyente ya está en cierto modo pronosticando el resto del mensaje del hablante y preparando una respuesta.

  • La mediación consiste en hacer posible la comunicación entre personas que son incapaces, por algún motivo, de comunicarse directamente entre sí. Un caso claro sucede cuando los interlocutores no comparten el mismo código lingüístico (no tienen que ser necesariamente hablantes de lenguas diferentes, pueden ser dialectos muy alejados o bien sociolectos/tecnolectos/jergas)... Por ejemplo, existe mediación en la adaptación que se haga de una obra literaria como El Quijote para que los niños de Primaria puedan trabajar con ella en el aula.

El mediador consigue el éxito de la comunicación mediante el procesado de un texto existente: traducción o interpretación, paráfrasis, resumen,... Casi nunca se trata de un simple transvase lingüístico, sino que suelen estar involucrados aspectos pragmáticos, culturales, discursivos,... Por ejemplo, explicar qué son los huesos de santo no se reduce a encontrar un equivalente lingüístico, ni siquiera a la descripción de los ingredientes, sino que hay que explicar qué simbolizan, por qué se encuentran sólo en determinadas fechas, etc. Del mismo modo, un profesor de español para extranjeros no podría limitarse a traducir a un grupo de estudiantes anglófonos Semana Santa como Easter o Holy Week, porque la distancia cultural es muy grande. Otro ejemplo, sin carga lingüística, es la solución de malentendidos que pueden lastrar la futura comunicación, como que un español salude a su interlocutora alemana, que conoce por primera vez, con un beso en las mejillas.


  • Cada una de estas destrezas incluye a su vez un conjunto de microdestrezas. La noción de microdestreza es importantísima, puesto que sirve como base para diagnosticar dónde pueden estar los problemas de nuestros estudiantes al llevar a cabo sus actividades lingüísticas comunicativas.


    • Relación de algunas microdestrezas de la expresión oral, tomada de http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/diccionario/expresionoral.htm


  1. organizar y estructurar el discurso de modo coherente (p. ej., por orden cronológico);

  2. adecuarse a la situación en la que se desarrolla el discurso (tono, registro, tema, etc.);

  3. transmitir un mensaje con fluidez (sin excesivos titubeos, pausas, falsos comienzos, etc.), corrección (fonética, gramatical, léxica, etc.), precisión (conceptual, léxica, etc.) y un grado apropiado (según el nivel de los alumnos) de complejidad;

  4. dejar claro cuáles son las ideas principales y cuáles las complementarias;

  5. dejar claro qué es opinión, qué es conjetura y qué es información verificada o verificable;

  6. aclarar, matizar, ampliar, resumir, etc., según la retroalimentación que van recibiendo de los oyentes;

  7. hacer uso de las implicaturas;

  8. manejar el sentido figurado, el doble sentido, los juegos de palabras, la ironía, el humor en general, las falacias;

  9. transmitir el estado de ánimo y la actitud;

  10. conseguir el objetivo del discurso, p. ej., transmitir las emociones experimentadas en una aventura.


1.2. Diferencias entre la lengua oral y la escrita1
Puesto que se establece una diferencia entre destrezas orales y escritas, conviene conocer algunas diferencias entre la lengua oral y la lengua escrita.


1. Canal vocal-auditivo. El receptor comprende el texto a través del oído. Percibe sonidos articulados producidos por el aparato fonador, que utilizan como vía de transmisión el aire; el mensaje se codifica haciendo uso de las cualidades físicas del sonido: timbre, tono, intensidad, cantidad,...

1. Canal visual. El receptor lee el texto a través de la vista. El mensaje se construye con elementos lingüísticos (grafemas) o paralingüísticos (signos de puntuación, espacios, negrita, etc.). El canal visual tiene una capacidad de transmisión de información superior al auditivo.

2. El receptor percibe sucesivamente (uno tras otro: proceso serial) los diversos signos del texto

2. El receptor percibe los signos simultáneamente (todos a la vez: proceso holístico). Esto implica estrategias de comprensión distintas para cada canal.

3. Comunicación espontánea. El emisor puede rectificar, pero no borrar, lo que ha dicho. El receptor está obligado a comprender el texto en el momento de la emisión y tal como se emite.
Con frecuencia la planificación y organización son simultáneas a su producción. Existe, de todos modos, una gradación, entre niveles más informales: directos, espontáneos, descuidados,... (“oralidad primaria”, p.ej. conversaciones familiares) y niveles más formales: cuidados, planificados,...(“oralidad secundaria”: conferencias, defensas de trabajos, etc.)

3. Comunicación elaborada. El emisor puede corregir y rehacer el texto sin dejar rastros o huellas. El lector puede escoger cuándo y cómo quiere leer (orden, velocidad, etc.). Puede releer el texto.

Hay una planificación previa y una organización cuidadosa. Se programa no sólo lo que se va a decir y cómo, sino también cuál es el destinatario y cuál es la finalidad, lo que hace variar el género del escrito y ajustarse a unos formatos canónicos:

- Económico: informe, presupuesto,...

- Administrativo: instancia, certificado,...

- Médico: receta, informe, historia,...

- Etc.


4. Comunicación inmediata en el tiempo y el espacio. El código oral es más rápido y más ágil

4. Comunicación diferida en el tiempo y en el espacio.

5. Comunicación efímera (verba volant). Es evanescente. Los sonidos solamente son perceptibles durante el poco tiempo que duran en el aire

5. Comunicación duradera (scripta manent). Las letras se graban en un soporte estable y perduran. El canal escrito adquiere el valor social de ser testigo y registro de los hechos

6. Utiliza mucho los códigos no verbales: el movimiento del cuerpo, gestos, pausas, el espacio de la situación, etc. En una conversación normal, el significado social de los códigos no verbales es del 65% contra el 35% de los verbales

6. Apenas los utiliza: la disposición del espacio y del texto, la textura del soporte, etc. (aunque pueden incluirse fotos, esquemas, gráficos u otros recursos visuales).

7. Hay interacción durante la emisión del texto. Mientras habla, el emisor ve la reacción del receptor y puede modificar su discurso según ésta. El lenguaje oral es negociable entre los interlocutores

7. No existe interacción durante la composición. El escritor no puede conocer la reacción real del lector en tiempo real, y este tampoco puede pedir aclaraciones, ya que la relación entre emisor y receptor es indirecta y mediata. Por tanto, el texto escrito tiene que ser suficientemente explícito, tiene que poder interpretarse por lo que está contenido en él.

8. El contexto extralingüístico tiene un papel muy importante. El código oral se apoya en él: códigos no verbales, deixis, etc.

8. El contexto es poco importante. El canal escrito es autónomo del contexto. El autor crea el contexto a medida que escribe el texto.

9. En general, es más dinámica e innovadora que la lengua escrita, pues tolera más fácilmente el uso de neologismos, admite expresiones coloquiales

9. Más conservadora y menos dinámica que la lengua oral. Suele adecuarse más a la norma formal y eliminar opciones personales y variantes dialectales (no tanto en las obras literarias). Selecciona la información (elimina digresiones, redundancias, muletillas,...)

Algunos puntos de este esquema, sin embargo, tienen que matizarse en los tiempos actuales:



  • En la era digital se difumina la oposición entre el canal escrito y el canal vocal-auditivo. Existen textos [secuencias con valor comunicativo y sentido completo] esencialmente orales –u orales en su estructura profunda, si preferimos– que se teclean y reciben en pantalla (chats, whatsapps,...). Tienen un cierto carácter híbrido en lo que respecta a varias de las características aquí apuntadas. Por ejemplo, a pesar de ser escritos, la comunicación es casi inmediata, hay interacción, puede haber códigos no verbales (p.ej. emoticonos), etc.

  • Existe diálogo entre interlocutores sin necesidad de que se encuentren en el mismo lugar ni coincidan en el tiempo: radio, teléfono, televisión,...

  • La tecnología permite combatir la evanescencia: las conversaciones pueden grabarse en audio o en vídeo.

  • Cada vez es más fácil corregir los textos escritos. Hasta hace unos años los libros tenían que esperar a futuras ediciones, pero cuando se trata de páginas web o periódicos electrónicos, la corrección puede ser inmediata.

Conviene señalar también que las propiedades de un texto pueden no corresponder exactamente con el canal empleado. Esto se plasma, por ejemplo, en la existencia de textos dialogados escritos que se han escrito para ser leídos como si se tratara de una conversación (por ejemplo, el teatro), o textos hablados con muchas propiedades de textos escritos (por ejemplo, una conferencia). A pesar de producirse oralmente, tienen características discursivas propias, como que solo habla un locutor, que no intercambia turno ni es interrumpido por los receptores que coinciden con él en el espacio-tiempo (con la excepción de casos como el diálogo teatral).



Es importante conocer las diferencias entre lengua oral y lengua escrita porque determinan la aplicación de estrategias específicas para cada proceso de comunicación. Quien lee puede escoger cuándo desea leer el texto y de qué manera (dando un vistazo general en primer lugar, leyendo un capítulo después, repasando más de una vez algunos fragmentos, etc.); pero quien escucha está obligado a escuchar el discurso en el momento en que se pronuncia, no puede escucharlo más deprisa o más despacio ni volver a escucharlo, ni darle un “oidazo” general. Además, los emisores conocen estas características de ambos canales y construyen textos preparados para ser percibidos de una forma o de la otra. Quien escribe para ser leído es estructurado, escribe las cosas una sola vez y en el momento preciso. Quien habla, es redundante y repite las cosas más de una vez, introduce digresiones, hace paréntesis, repeticiones, porque sabe que el receptor no puede repasar el texto.
1.2. Tipos de habilidades lingüísticas
Las habilidades lingüísticas también pueden clasificarse según sean habilidades de recepción o habilidades de producción. Algunas diferencias básicas entre ambos tipos de habilidades son las siguientes:



HABILIDADES RECEPTIVAS

HABILIDADES PRODUCTIVAS

1. Dominio más amplio de la lengua. Se comprenden variedades dialectales diferentes de la propia, un repertorio mucho más amplio de registros, mayor número de palabras que las que se utilizan para expresarse.

1. Dominio limitado de la lengua. El usuario se expresa en su variedad dialectal y tiene un dominio más restringido de los registros. Solamente utiliza algunas de las palabras que domina receptivamente.

2. El usuario no tiene control sobre el lenguaje que se utiliza en los mensajes que comprende.

2. El usuario controla los mensajes que produce: escoge las formas lingüísticas.

3. Se aprenden y desarrollan antes.

3. Dependen de las receptivas en lo que respecta al aprendizaje. Solamente se puede decir o escribir lo que se ha comprendido anteriormente,

4. Las microhabilidades de la comprensión oral o escrita tienen ciertas afinidades (anticipación, inferencia de información, formulación de hipótesis de significado, uso de la información contextual, etc.) que difieren sustancialmente de las habilidades productivas.

4. Las microhabilidades de la expresión también presentan afinidades: análisis de la comunicación, búsqueda de información, selección lingüística, adecuación a la audiencia, etc.

[Tomado de Cassany et al. (1994): 93]





Puedes leer más sobre comprensión auditiva, comprensión lectora, expresión oral, expresión escrita en: http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/diccio_ele/indice.htm



2. Estrategias de aprendizaje para el desarrollo de las destrezas lingüísticas
Las destrezas lingüísticas se pueden aprender y desarrollar por medio de estrategias.


  • Una estrategia es un conjunto secuenciado de acciones que son conscientes, aprendibles, usadas reflexivamente por el individuo y que le permiten alcanzar un fin.

  • Con los talleres que realizaremos en este tema vamos a aprender estrategias de mejora de las destrezas de comprensión lectora y expresión escrita.


3. Bibliografía

Abascal, M.ª Dolores (2005): Retórica clásica y oralidad. Málaga: Universidad de Málaga.

Badía Armengol, Dolors & Montserrat Vilá Santasusanna (2002): Juegos de expresión oral y escrita. Barcelona: Graó. Cañas, José (1997): Hablamos juntos. Guía didáctica para practicar la expresión oral en el aula. Barcelona: Octaedro. Cassany, Daniel. (1987): Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir. Barcelona: Paidós.

Cassany, Daniel. (1993): Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito. Barcelona: Graó. Cassany, Daniel. (1995) [1996]: La cocina de la escritura. Barcelona: Anagrama.

Conquet, André (1983): Cómo aprender a escuchar. Barcelona: Hogar del libro.

Cuervo, Marina & Jesús Diéguez (1998): Mejorar la expresión oral. Madrid: Narcea Ediciones.

García Plata, Ignasi; Montserrat Villa, Dolors Badía & Montserrat Llobet (1986): Expresión oral Barcelona: Alhambra.

Gasol, Ana; Toni Moras & Ana Aller (asesores) (2004): Los hábitos de lectura. Aprendizaje y motivación. Barcelona: Ceac Educación primaria.

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Martín Vegas, Rosa Ana (2009): Manual de didáctica de la lengua y la literatura. Madrid: Síntesis.

Mateos, Mar (2011): “Enseñar a leer textos complejos”. En U. Ruiz Bikandi (coord.) Didáctica de la lengua castellana y la literatura. Barcelona: Graó & Ediciones del MEC, Secretaría de Estado de Educación y FP, Instituto Superior de Formación del Profesorado, págs. 101-117.

Millán, Marta (2011): “La enseñanza de la composición escrita”. En U. Ruiz Bikandi (coord.) Didáctica de la lengua castellana y la literatura. Barcelona: Graó & Ediciones del MEC, Secretaría de Estado de Educación y FP, Instituto Superior de Formación del Profesorado, págs. 117-138.

Pérez Esteve, Pilar & Felipe Zayas (2007): Competencia en comunicación lingüística. Madrid: Alianza Editorial.

Pérez Tapia, M.ª Teresa (2008): La reescritura como método para aprender a escribir: ortografía y ortotipografía. Alcalá de Henares: Ediciones de la Universidad de Alcalá.

Recasens, Margarita (2003): Comprensión y expresión oral. Actividades para niños de 6 a 12 años. Barcelona: Ceac. Reyzábal, Mª Victoria (1993): La comunicación oral y su didáctica. Madrid: La muralla.

Rueda, Rafael (1994) [1999]: Recrear la lectura. Actividades para perder el miedo a la lectura. Madrid: Narcea. Sánchez, Emilio (1998): Comprensión y redacción de textos. Barcelona: Edebé.



Sánchez, Emilio; Ricardo García Pérez & Javier Rosales Pardo (2010): La lectura en el aula. Qué se hace, qué se debe hacer y qué se puede hacer. Barcelona: Graó.


1 Tomado de Cassany et al. (1994) pág. 90-91 y de Escandell 2014: 71-77.




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