Primer seminario regional



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Hasta aquí nos concentramos en ciertos mecanismos de reproducción que se caracterizan por una forma de articular lo privado con lo social: a partir del propio trabajo, sea en actividades independientes para producir mercancías, sea mediante la venta previa de la fuerza de trabajo, se accedía a los medios de consumo. Otro mecanismo ya mencionado de provisión de dichos medios, es el denominado consumo colectivo. Se trata de que el Estado, a través de alguno de sus aparatos, se “hace cargo” total o parcialmente de la prestación de servicios o la distribución de la clase en su conjunto y no meramente de los trabajadores directos. Formalmente, este mecanismo no está ligado a la intensidad u oportunidad del trabajo de los receptores, aunque en una visión global del sistema de reproducción, se hace evidente que el llamado “salario social” u otras instituciones por el estilo, no son más que una manera que adopta el valor de la fuerza de trabajo para permitir la reproducción del capital en general, dificultada por las prácticas de explotación de los capitalistas individuales.

De una manera global, pueden ser dos los mecanismos que entran en esta categoría:



        1. a. El sistema público de mantenimiento de la fuerza de trabajo

El Estado pone en funcionamiento una serie de mecanismos que tienen como misión suplementar las formas mercantilizadas de la reproducción material.

La sistematización del conocimiento de esta función estatal dependerá de cada sociedad, ya que el Estado adquiere posiciones más o menos intervencionistas, más o menos populistas y, en consecuencia, surgen mecanismos diferentes. Pero como explicitación de los objetivos a conseguir en este punto, caben las siguientes posibles diferenciaciones.



  1. Formas en que se ofrece al consumo: servicios públicos gratuitos y subsidios a determinadas instituciones. Estudio especial de las políticas de subsidio a alimentos básicos.

  2. La política crediticia oficial a todos los niveles que pueden afectar a las condiciones de acceso a bienes de consumo duradero.

  3. La política estatal en materia de :



  • Salud

  • Educación básica

  • Vivienda

  • Empleo

  • Capacitación profesional

  • Transporte de pasajeros



  1. La cooperación del Estado con otras instituciones que favorecen el consumo colectivo. Su aporte real, políticas de potenciación o restricción.

En definitiva, se trata de poder determinar la incidencia real de la actuación del Estado en el tema específico de la reproducción material.

        1. b. Los sistemas de seguridad social

La seguridad social se ha convertido en los países desarrollados en el instrumento más poderoso, por lo menos a nivel del flujo monetario que supone su funcionamiento, de incidencia del aparato estatal en las condiciones de reproducción. Será necesario evaluar su peso y tendencias en los países de la región. La definición de la personalidad jurídica de la institución nacional que asume la gestión de la seguridad social, la composición de sus órganos directivos (viendo los intereses allí representados), las fuentes de financiamiento de su actividad, especialmente las cotizaciones de los trabajadores, etc., serán los elementos que permitan un primer retrato del carácter de la seguridad en el país.

Un aspecto decisivo para determinar su importancia en la reproducción será el conocimiento de sus alcances, que deberá medirse en función de:



  1. Ámbito de aplicación: sectores que se excluyen de sus beneficios, sectores con una participación incompleta, etc.

  2. Riesgos que cubre: laborales y no laborales

  3. Prestaciones económicas que otorga. Análisis de la eficacia de las mismas de cara a subvenir las necesidades reales: pensiones por accidente de trabajo, jubilaciones, etc.

  4. Prestaciones de servicios: asistencia médica y hospitalaria.

  5. Balances globales de la actividad de la seguridad social.



      1. Las formas de autoconsumo

Consideramos por autoconsumo toda producción de bienes o servicios realizada por los miembros de una unidad familiar que se destina al propio consumo sin mediación mercantil.

La complejidad y dificultad de alcanzar un conocimiento del funcionamiento de este mecanismo, sus tensiones, el porcentaje de necesidades de reproducción que abarca, etc., obliga a precisar los objetivos y el marco de la realidad que se va a considerar.



        1. Ámbito a considerar

Una primera delimitación será determinar la población que se va a analizar, ya que, evidentemente, de una u otra manera, toda persona desarrolla una cierta actividad de autoabastecimiento. Lo que interesa es detectar la incidencia de este mecanismo en cuanto elemento integrador de una estrategia de supervivencia, por lo que hay que fijar un nivel de ingresos familiares a partir del cual no se toma en consideración este mecanismo de reproducción.

Un segundo elemento delimitador será determinar qué áreas de la actividad propia del autoconsumo pueden entrar en el estudio.



  1. Vivienda y elementos de su infraestructura.

En este apartado se incluye todo el trabajo dedicado a la construcción de viviendas y al acondicionamiento de la misma: fabricación de muebles, utensilios, etc.

  1. Vestuario

Supone la elaboración de todo tipo de prendas que sirven para vestido de los miembros de la familia.

  1. Producción de alimentos

Se incluyen aquí los alimentos producidos para el consumo familiar, tanto agrícolas como ganaderos.

  1. Trabajo doméstico

En este punto se hace más difícil precisar su contenido, ya que es muy amplio su margen de actividades y, sin embargo, para poder analizar su funcionalidad, habrá que hacer operativa alguna medición del mismo. Tal vez sólo sea posible destacar algunas áreas que tengan especial importancia.

        1. Factores determinantes

Interesa poder relevar aquellos factores que inciden en este mecanismo de reproducción ampliando o restringiendo relativamente su cuota de cobertura de las necesidades.

Se proponen como fundamentales:



  1. Pautas culturales

Entendidas en un sentido amplio que comprenda tradiciones, contenidos ideológicos, religiosos, etc., determinantes de actitudes y conductas que inciden en el consumo y en las formas de acceder al consumo.

Hay que explicitar los niveles de satisfacción que se requieren ante determinadas exigencias reproductivas, las modalidades preferidas cuando existen disyuntivas, el porqué de determinados rechazos y preferencias que pueden resultar ilógicos. Este comportamiento consumista que es importante para todo el tema de la reproducción, viene a explicar efectos decisivos en la conducta del autoconsumo.

Dentro de este apartado, es fundamental considerar el rol de la mujer en la familia y en la sociedad, su papel clave como productora de productos con valor de uso para la familia, o su inserción como una pieza más en la fuerza de trabajo familiar que se lanza al mercado de la fuerza de trabajo a la producción de mercancías, etc.


  1. Nivel de ingresos

Partiendo del límite fijado, excluido de este análisis, se puede hacer una graduación hacia niveles más bajos y estimar la evolución de los ingresos percibidos.

  1. Tiempo “libre”

Esta es una categoría un tanto conceptual que puede servir para ordenar la investigación pero que, sobre todo en el caso del campesino, no es real. Se entiende por tiempo libre, aquel del que dispone el trabajador después de su aporte de fuerza de trabajo al mecanismo de reproducción al que se halla ligado. En el caso del campesino, serían las horas restantes de la jornada de trabajo que se han dedicado a las labores específicas del agro. Aunque precisamente no pueden llamarse horas libres porque de ocupar ese tiempo en actividades de autoconsumo va a depender su reproducción, sigue siendo válida la categoría para poder medir en las distintas actividades de los mecanismos de reproducción, el porqué en unos tiene mayor relevancia esta forma de autoabastecimiento.

Habrá que determinar en unos y otros sectores la evolución del autoconsumo en función de la jornada, utilización de los descansos establecidos, etc.



  1. El Estado

La política estatal puede influenciar directa o indirectamente en el desarrollo de este mecanismo de reproducción. A niveles de consumo colectivo, es claro que políticas de potenciación de guarderías infantiles, comedores populares, abaratamiento de productos básicos, créditos de bienes de consumo duraderos, etc., influyen decisivamente en la reducción del autoconsumo.

Por otro lado, medidas tendientes a gravar la publicidad, a reglamentar la utilización de la TV como elemento anunciador de productos mercantiles, políticas tributarias sobre bienes de consumo, etc., pueden potenciar indirectamente el autoconsumo.

Todos los factores deben ayudar a diagnosticar la posible evolución de este mecanismo, sus tendencias (referidas por sectores de población y por consumos específicos) hacia la satisfacción en el mercado de determinadas necesidades, las previsiones de sustitución por los mecanismos implementados gratuita o subsidiadamente por el Estado, sus rigideces para modificar comportamientos, etc.


        1. El autoconsumo en sus manifestaciones en la sociedad

Las categorizaciones realizadas en los apartados anteriores deben servir para poder descender a la realidad de la sociedad y comprender el autoconsumo en los diferentes grupos y clases sociales. Las mismas cuestiones que se han planteado en forma general deberán ser formuladas a los distintos entornos donde el autoconsumo es un mecanismo relevante.

Para llegar a esta concreción, hay una primera distinción según la relación con los demás mecanismos de reproducción; las unidades familiares vinculadas total o parcialmente a unidades de producción campesina (campesinado propiamente dicho y semi-proletariado), se diferencias como objeto de análisis de las unidades familiares vinculadas al régimen salarial. Dentro de este concepto caben toda otra serie de distinciones que ahora sería prolijo detallar.



      1. Las unidades reales de reproducción

La reproducción material de las clases o de cualquiera de los grupos o estamentos en que se agrupan las grandes mayorías, no se resuelve de forma única, conforme a uno de los mecanismos descritos. Por otro lado, la unidad real principal que opera a nivel de reproducción es la unidad familiar, en cuanto que a través de ella se organiza la obtención de los principales requerimientos para la satisfacción de necesidades7.

Por ello, siguiendo con los principios que guiaban nuestra investigación, es necesario acudir a la unidad familiar para entender la realidad de la reproducción. Esta unidad familiar habrá que definirla con una mayor precisión para poder manejarla operativamente con suficiente fluidez. Su determinación dependerá siempre de este punto de vista de la familia como unidad en el comportamiento reproductivo de los sectores populares.

Normalmente, para las grandes mayorías nacionales, es imposible que la unidad familiar pueda satisfacer sus necesidades teniendo una única fuente de ingresos. Ello implica una doble búsqueda de nuevas formas de supervivencia: por un lado, se amplía el número de perceptores de ingresos saliendo al mercado, hasta niños en edad escolar y ancianos; por otro lado, se diversifican los ingresos al utilizar una combinación de los varios mecanismos de reproducción antes citados.

Ello supone que los mecanismos de reproducción analizados no se dan de hecho en forma pura como mecanismos de reproducción, sino que la reproducción material se convierte en una red de relaciones diversas unificadas en la unidad familiar, que ahora es capaz de combinar las situaciones que se dan en cada uno de esos mecanismos y jugar, dentro de las posibilidades, con los espacios favorables que le abran unos cuando otros se los cierren.

Esta realidad palpable en los sectores populares de la región, nos lleva a proponer una visión que supere la de los mecanismos puros, que terminan por ser abstractos en estas sociedades, partiendo de la combinación de recursos con que opera la unidad familiar que nos permite hablar de una “estrategia” para la supervivencia, o la reproducción que engloba los mecanismos descritos y, sin que pierdan estos su propia dinámica, los interrelaciona especificando sin embargo, su eficacia y sus contradicciones.

En última instancia, no es posible comprender en su realidad los mecanismos antes presentados de reproducción sino se los ve integrados en estas estrategias globales de la reproducción, único escenario donde puede evaluarse su real alcance y sentido.

Las “estrategias” populares de reproducción pueden ser varias, desde una estrategia de mera supervivencia (realidad de la mayoría de la población) hasta “estrategias” capaces de generar excedentes por encima de la satisfacción de las necesidades básicas. El entrecomillado denota que aún cuando presentemos como acciones concientes estas combinaciones de articulación en el mercado, las condiciones objetivas del sistema de explotación capitalista atrasado no dejan demasiados márgenes de opción, de la misma manera que un proletario no puede “optar” por ser pequeño capitalista.

Nuestra hipótesis básica es que el tipo de combinación de inserciones que caracterizan uno u otro modelo de “estrategia“ de supervivencia, está asociado al nivel de resolución de las necesidades básicas ya alcanzado por una unidad familiar, aunque no se daría una relación exacta. Se intentará explorar la validez de esta hipótesis estableciendo escalas complejas de satisfacción de las necesidades. Otro punto crucial es la de terminación de los “modelos de estrategia”, de supervivencia, vigentes.

Aunque hablar de un modelo de “estrategia de supervivencia” no quiere decir que éste tenga exactamente las mismas características para todas las unidades de reproducción que representa, es evidente que pueden plantearse diferenciaciones de tipo cualitativo permanentes entre las unidades adscritas a uno y otro modelo.


  1. Un punto de partida para una clasificación que oriente la individualización de estructuras diferenciales, es caracterizar las unidades de reproducción en función de la actividad de obtención de medios de consumo, es decir, de aquella que por su monto y/o estabilidad sirve de pilar a la economía de la unidad, que fundamentalmente coincidirá con el que proviene del jefe de familia, pero que puede definirse por el de cualquiera de los perceptores.

De acuerdo al criterio del ingreso dominante podríamos clasificar las unidades de reproducción de la siguiente manera:

  1. Unidad campesina: caracterizada por una combinación del autoabastecimiento con la venta de mercancías, y que se acompaña de ingresos diferentes secundarios como venta ocasional de fuerza de trabajo, servicio doméstico por parte de algunas de las hijas, etc.

  2. Unidad semi-proletaria: que tiene como ingreso dominante la venta de fuerza de trabajo estacional, pero recurrente, conjugada con el autoabastecimiento que se complementa muy marginalmente con la venta de productos excedentes y, a veces, hasta ingresos provenientes del sector informal.

  3. Unidad urbana: que podemos subdividirla en:

c.1 unidad asalariada: el ingreso dominante es la venta de fuerza de trabajo que se complementa con ingresos del sector informal y sub-proletariado.

c.2 unidad de trabajo independiente: vende principalmente sus propios productos, y se combina con ingresos salariales.

c.3 unidad informal: depende de los ingresos del sector informal, secundariamente le llegan ingresos salariales.

Este enfoque nos permite destacar el análisis de la relación directa entre los mecanismos puros de reproducción y las estrategias de las unidades familiares, que puede que lleguen a tipificar modelos específicos de estrategia.



  1. Sin pretender establecer una tipología, que más bien debe ser el resultado de la investigación, sí se resalta la preocupación de que en el señalamiento de las unidades reales de reproducción y de la subsunción de las mismas en modelos de estrategia, se consideren la mayoría de elementos que pueden ser decisivos.

La cuestión de la vivienda puede ser un dato que se convierta en determinante de los comportamientos de la unidad de reproducción, hasta el punto de que sea uno de los criterios base para deslindar la clasificación. Las familias urbanas se enfrentan con un cuadro radicalmente distinto al de las familias rurales por el hecho de que la satisfacción de esta necesidad tiene requerimientos sustancialmente diferentes. Incluso, dentro de las unidades urbanas, las distintas situaciones que enfrentan en relación con este problema, pueden originar estrategias diferentes (como puede ser la diferencia en la estrategia de supervivencia entre una familia con la vivienda propia y libre de cargas, y otra familia con una deuda por amortizar, originada por la compra de vivienda, o por otra que se halla satisfaciendo la mismo por el autoconsumo, etc.)

Parecida relevancia tiene en el campo la distinta relación con que el campesino posee la tierra, desde las fórmulas en que debe pagar un canon o rendir parte de su producción por la explotación de la misma, hasta las que le ofrecen la tierra sin carga alguna, son elementos también diferenciadores de posibles modelos de estrategia.

La estabilidad del ingreso será otro de los factores que obligará a diferenciar las situaciones estacionales y, dentro de ellas, diversos grados; en las unidades del sector informal será un punto que obligue a diversificar estrategias.

El peso que el consumo colectivo tenga para las distintas unidades (qué sectores resultan más beneficiados por los sistemas públicos de satisfacción de necesidades), el porcentaje del autoconsumo en el total del consumo familiar, son otros factores fundamentales.

De la interrelación de todos estos factores, conjugando los diversos niveles en que puedan presentarse, resultarán los modelos de estrategia y las unidades de reproducción que funcionan en la realidad, de los cuales la investigación debe descubrir la tipificación y el mecanismo de los más significativos.


      1. El grado de satisfacción de las necesidades

La determinación de las necesidades de la población en conjunto, por clases, fracciones de clase y unidades de reproducción, significa una difícil tarea. Sin embargo, ello no impide utilizar el concepto de grado de satisfacción como magnitud medible y operable en el análisis.

Una forma primaria y tradicional de medir este aspecto a niveles globales del conjunto de la sociedad, es a través de los:



        1. Índices globales de satisfacción

Aunque estos índices no reflejan la distribución del bienestar por clases o fracciones de clase, se puede concluir que plantea un marco básico que permite una primera aproximación. Índices tales como mortalidad, morbilidad, enfermedades congénitas, médicos y camas en los hospitales por habitantes, etc., ofrecen una base para entender el nivel de salud general de la población. Otros índices relativos a la educación como analfabetismo, número de maestros por habitante, número de escuelas por región y localidad, también pueden analizarse de la misma manera. Otros índices más específicos como calidad de las viviendas por región y número de habitantes, comodidades domésticas, artefactos eléctricos, electricidad, uso de agua potable, ingreso per cápita, etc., ayudarán a formar un cuadro más completo pero global del nivel de vida del conjunto de la población.

A través del análisis de estos índices, se podrán detectar nuevos aspectos del nivel global de satisfacción de necesidades de la población, tratando de concretarlas al máximo para los distintos sectores y clases sociales, pero no será posible a través de ellos llegar a una medición real y exacta del grado de satisfacción de las necesidades de las unidades familiares de reproducción, tal como hemos venido analizándolas. Es por esto que usaremos un instrumento como punto de referencia, que nos servirá para medir con mayor exactitud el grado de satisfacción.



        1. Canasta Básica

La canasta básica ha sido uno de los instrumentos más utilizados en el análisis del grado de satisfacción de las necesidades, y es válido siempre que en la determinación de su contenido no haya manipulaciones o intereses que hagan de ella un elemento obstaculizador del conocimiento de la realidad.

Se entiende como canasta básica el conjunto de bienes que satisfacen las necesidades primarias de supervivencia de una unidad familiar. Esta canasta básica deberá elaborarse de acuerdo con algunos criterios objetivos, pero también deberán considerarse algunos aspectos subjetivos históricos por formación social, región y localidad. Para mayor facilidad en el análisis se podrían determinar dos tipos de canasta básica:



  1. Canasta básica de supervivencia, que sólo contiene bienes alimenticios necesarios para la sobrevivencia familiar; y

  2. Canasta amplia que contiene el conjunto de bienes necesarios para la reproducción, es decir, incluye vivienda, educación, salud, transportes, etc.

Contando con esta canasta ideal para los diferentes tipos de unidades familiares de reproducción que hemos considerado, se podrían hacer comparaciones con la canasta básica real a la que estas unidades tienen acceso. Sin embargo, esta comparación no llegaría a ser lo suficientemente completa para ofrecer una idea global. Es por esto que se llevará cada una de estas canastas a valores monetarios, y se compararán con ella niveles de ingreso. Habrá un número de unidades familiares que contarán con niveles de ingreso inferiores a la canasta de supervivencia, otras contarán con ingresos superiores pero inferiores a la ampliada, y así sucesivamente, con lo cual se podrá construir un cuadro que contenga el grado de satisfacción por unidades familiares de reproducción a nivel del conjunto de la formación social.

  1. Ingresos menores a la canasta de supervivencia.

  2. Ingresos mayores a la canasta de supervivencia pero menores a la canasta ampliada.

Ambos casos expresan pobreza, pero a) es una situación crítica y b) una situación de no satisfacción.

  1. Ingresos suficientes para consumir la canasta ampliada, mostrarán un grado de satisfacción de necesidades.

Esto muestra un cuadro global, sin embargo, con este instrumento se podrán hacer infinitos recortes en la sociedad para mostrar grados de satisfacción por fracciones de clase, fracciones dentro de los distintos sectores populares, etc.

También se podrán hacer recortes en relación a la conformación de los niveles de ingreso por unidad familiar. Se podrá detectar la parte de esos ingresos correspondientes a salarios propiamente tales, la forma de obtener el conjunto del ingreso por unidad familiar, y también globalmente por regiones, localidad, ocupación, etc.



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