Primer seminario regional



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Otro tanto ocurre con las bases demográficas de la economía, donde la población es vista como portadora de capacidades de trabajo según su composición por edades, sexo, situación de salud, calificación, educación, etc., así como objeto de reproducción (consumo personal), y cuya dinámica futura puede ser proyectada con autonomía relativa bajo diversos supuestos. Los flujos recurrentes, cotidianos o estacionales, de la fuerza de trabajo, son asimismo analizados en relación a las operaciones incluidas en las cadenas productivas identificadas.

El “marco construido” de reproducción de la población, es decir, las instalaciones físicas relativamente permanentes colectivas o privadas que permiten su asentamiento en relación a las actividades productivas (vivienda en general, incluyendo las redes y servicios centrales de reproducción), serán asimismo incluidas en este análisis.


      1. Aspectos Dinámicos y Territoriales.

Este conjunto de operaciones de producción y circulación material, sus instalaciones y condiciones físicas y demográficas, así como los medios móviles de producción y circulación, y los flujos mismos de valores de uso, deben ser captados en sus rasgos principales, no sólo como “inventario” nacional, sino en sus determinaciones territoriales y dinámicas. Así, la configuración territorial de las diversas operaciones similares o bien de los conjuntos encadenados, los ámbitos territoriales de los flujos de producción y de población, los ritmos estacionales que adoptan las actividades y consiguientemente dichos flujos, son considerados en este primer capítulo.

      1. La Capacidad de Trabajo.

Identificados los elementos, los canales de circulación, los flujos materiales, se hace necesario cuantificar la capacidad de esta estructura físico-técnica. Indicadores sobre la capacidad de los principales elementos y su grado de utilización, con sus correspondientes variaciones regionales y temporales, serán construidos a tal fin. La evolución histórica de estos valores será un aspecto importante a tener en cuenta, pues contribuirá a establecer márgenes efectivos de funcionamiento potencial. En algunos casos, la evaluación de estas capacidades no puede realizarse efectivamente sin introducir consideraciones económicas que superan lo efectivamente físico-técnico. Tal es el caso de la tierra que, aún tipificada por suelo, clima, etc., no puede ser unívocamente asignada a tal o cual “vocación”, pues siempre permite usos alternativos, cuya definición depende de condiciones económicas y sociales concretas. Aquí deberá entonces contraponerse lo histórico o lo actual con lo “potencial”.

En el análisis de la base físico-técnica, deberá establecerse asimismo la maleabilidad de los diversos elementos del aparato de producción y circulación, así como de las condiciones naturales y demográficas.

Esto significa considerar las variaciones que las mismas fuerzas productivas han tenido en la mezcla de valores de uso producidos, así como los márgenes de reconversión productiva potenciales (ciertas tierras tienen un mayor margen de variabilidad en el uso que otras; las trilladoras de arroz pueden utilizarse también para el sorgo, pero las de algodón no tiene otros usos alternativos, etc.). Entra en esta consideración la capacidad técnica de las operaciones de recomponer “sectorial” o territorialmente sus eslabonamientos, constituyendo diversas cadenas productivas concretas sobre la misma base. Un caso límite sería el de un aparato productivo y de circulación absolutamente rígido, que solamente puede variar niveles de trabajo y circulación, y por ende, la mezcla de productos, pero no admite re-eslabonamientos.

El análisis de las capacidades productivas de la base físico-técnica de producción y circulación, deberá comprender evaluaciones de la eficiencia de los principales elementos de la misma, utilizando parámetros de rendimiento físico adecuados para ellos. Una caracterización de la tecnología utilizada en cada tipo de operaciones, estableciendo (cuando proceda) la coexistencia y peso relativo de niveles diferentes de desarrollo de las fuerzas productivas, será asimismo relevante (producción artesanal vs. fabril; tradicional vs. tecnificada, etc.)

Para cada tipo de operaciones entre las cuales existe un cierto grado de sustituibilidad en cuanto al tipo de funciones que cumplen en las cadenas productivas, se realizará un análisis de su concentración técnica (porcentaje de la masa de valores de uso o efectos útiles generados por un dado porcentaje de las unidades concretas de producción o circulación), así como de su concentración territorial.

Los principales flujos y acoplamientos entre cadenas productivas diferenciadas y los principales balances de distribución de condiciones para la producción entre cadenas (fuerza de trabajo, tierras, energía, etc.), serán asimismo registrados.



      1. Identificación de Núcleos Destacados y Vulnerabilidad Técnica.

Finalmente, hasta donde lo permite el análisis a nivel del proceso social de trabajo, se identificarán aquellos núcleos destacados por su posición (núcleos de concentración o de difusión de flujos, etc.), o por su peso relativo en las cadenas, así como por constituir cuellos de botella para el conjunto. La vulnerabilidad técnica de las diversas cadenas productivas deberá asimismo ser evaluada, teniendo como caso límite el de una cadena muy rígida, cuyo funcionamiento global dependa de un eslabón a su vez altamente concentrado técnica y geográficamente (un puerto, una planta de cemento, una refinería, etc.)

1.2 Las Relaciones Económicas

1.2.1. Los Subsistemas de Producción y Circulación Social.

Sobre la base del esqueleto provisto por los elementos más destacados de la base físico-técnica de la producción (las cadenas productivas), se trata ahora de reconstruir el movimiento global de las economías nacionales, donde el análisis del proceso de trabajo previamente realizado, se ubica correctamente como subordinado al de las relaciones sociales de producción y circulación.

Se trata ahora de delimitar los subsistemas de producción y circulación más arriba explicados (ver I. 1). Esto implica establecer las modalidades y grados de organicidad social que sobre-determinan la articulación técnica de procesos de trabajo relativamente aislados, mediados por la circulación mercantil u otras formas de intercambio. Desde la perspectiva de un proyecto popular, interesa no sólo identificar las formas actualmente existentes de organicidad social (gran capital, acuerdos de mercado, propiedad estatal), sino también las potenciales (resultantes de nacionalizaciones futuras o del desarrollo de la planificación social, por ejemplo).

Un paso previo es establecer la naturaleza de los agentes económicos y de sus relaciones de producción en cada una de las etapas de una cadena productiva, así como sus comportamientos. La investigación sobre las formas de organicidad social de un subsistema superará entonces la visión físico-técnica de la cual se partió, para asumir ahora la visión de un conjunto donde se articulan agentes sociales heterogéneos, según patrones identificables y recurrentes, lo que lo constituye como un subsistema del más amplio sistema de relaciones sociales. Aquí nos concentraremos en las relaciones (y flujos económicos) recurrentes y de mayor peso, abstrayendo vinculaciones ocasionales o de escasa importancia para la captación de la lógica global de cada subsistema. La investigación deberá determinar los diversos “modelos” de articulación social, es decir, las modalidades más frecuentes de intercambio/subordinación que adoptan los diversos agentes sociales dentro de cada subsistema, dibujando al mismo tiempo un perfil de lo que denominaremos “personajes sociales”. Por tales, entendemos los sujetos concretos que dan soporte a las relaciones sociales, generalmente combinando diversas formas simultáneas de inserción en la trama social, y que no pueden ser caracterizados por un “rol” puro. Tal es el caso, por ejemplo, del semi-proletariado, del prestamista/acopiador/distribuidor, y también del “algodonero” con intereses en la formulación de agroquímicos, el desmote y la industria del aceite.

1.2.2. La Articulación de Formas Heterogéneas de Producción.

La articulación entre formas relativamente puras del capital (productivo agrario, industrial, bancario, comercial), o bien su interpenetración (capital financiero, etc.), así como la articulación social con el Estado (como empresa de capital estatal o bien como empresa pública sin fines de lucro), y con otras formas privadas de producción (campesinado, artesanal, sector “informal”) será analizada, prestando especial atención a las relaciones asimétricas que determinan subordinaciones o competencias que imprimen a cada subsistema una dinámica interna particular, donde ciertos sujetos tienden a imponer al resto condiciones económicas, tecnológicas, etc.

1.2.3. La Generación y Apropiación de Excedentes.

Una pieza fundamental de este análisis es la referida a las condiciones y niveles de generación y apropiación del excedente económico para el subsistema en su conjunto vis a vis el resto de la economía y también internamente, entre las diversas etapas y agentes sociales involucrados en su funcionamiento. Esto implica analizar los mecanismos concretos de explotación en los procesos de producción o circulación material, así como los mecanismos de transferencia de excedentes a través de la circulación social (renta capitalista, ganancias monopólicas).

1.2.4. Las Condiciones de Reproducción de Cada Subsistema.

El análisis de los subsistemas de producción y circulación incluye no sólo las condiciones internamente controladas de su reproducción, sino la identificación de las condiciones externamente procuradas y sus agentes productores (otros subsistemas nacionales, el comercio internacional). Aquí se destacan tres tipos de condiciones materiales: las que denominaremos infraestructura física (edificios, caminos, redes, etc.), y las condiciones naturales (tierra, bosques, agua, etc.). Las referidas a los medios de producción (materias primas y medios de trabajo), y las referidas a la fuerza de trabajo en cantidades y calidades necesarias. En este capítulo nos concentraremos en el análisis de los procesos económicos de producción de estas condiciones materiales.

Sin embargo, existen condiciones para la reproducción de los subsistemas, que exceden las propiamente materiales. Tal es el caso del crédito, o el conjunto de regulaciones de política económica estatal, que tienen un papel determinante como condiciones sociales de la producción y circulación.

1.2.5. El Análisis de las Contradicciones.

Estos análisis deberán, en todos los casos, ir detectando las principales contradicciones sociales en el interior de los subsistemas, identificando agentes e instituciones concretas con intereses objetivamente contrapuestos entre sí, así como con las necesidades de desarrollo del subsistema en su conjunto.

Cómo se procesan en el interior de las estructuras actuales la reproducción/desintegración o el desarrollo/subdesarrollo de los subsistemas, es una de las principales preocupaciones que deberá enfrentar el análisis. Esto requerirá la remisión a un análisis histórico de tendencias recientes y a una prospectiva que detecte y valúe al potencial conflictivo en cada subsistema referido al contexto de la economía nacional y mundial.

1.2.6. Las Condiciones de Reproducción Vistas en Conjunto.

Pero la reproducción de los subsistemas –generalmente no garantizada por sus elementos internos, por lo cual no los hemos denominado “subsistemas de reproducción”-, sólo puede aprehenderse en sus posibilidades y dificultades, al nivel de la economía en su conjunto (y en muchos casos, sólo al nivel del sistema mundial). Esto implica que en el análisis mismo de cada subsistema deberá estar operando ya la visión (analíticamente posterior) del conjunto de subsistemas que componen básicamente el sistema económico nacional.

En este sentido, interesa establecer la posición de cada subsistema dentro del sistema global. Así, distinguiremos entre subsistemas que primordialmente producen: a) medios esenciales de consumo para la reproducción de los trabajadores, incluyendo esto tanto los medios de consumo privado (por ejemplo, granos básicos), como los medios de consumo colectivo (salud, educación, agua potable, etc.); b) medios necesarios para la reproducción de los trabajadores; c) medios de consumo prescindibles y suntuarios (generalmente consumidos por sectores de ingresos medios y altos); d) bienes o servicios exportables (generadores de divisas).

Al tratar estas actividades como subsistemas y no como unidades individuales, lógicamente incluiríamos una parte importante de actividades dedicadas a la producción de las condiciones directas e indirectas de producción y circulación, necesarias para la producción de cada una de las categorías anteriores de bienes.

Vemos aquí una diferencia con otros sistemas de clasificación que, por ejemplo, separarían al conjunto de actividades que producen medios de producción para producir medios de consumo, del conjunto de actividades que producen inmediatamente medios de consumo. En nuestra propuesta (que no excluye análisis complementarios con el otro enfoque) pueden aparecer agrupadas operaciones acopladas en una cadena, cuyo resultado final son dichos medios de consumo, incluyendo las que producen medio de producción a tal fin.

Cabe la posibilidad, sin embargo, de que ciertas condiciones sean provistas por otros subsistemas que no producen directamente ninguno de esos bienes, pero que han sido diferenciados como tales según los criterios arriba explicitados (por ejemplo, el subsistema de fabricación de implementos para la producción agraria), o que sean provistas por medio de importaciones. En esto diferenciaremos entre medios de trabajo (maquinarias, implementos, etc.) que, no teniendo el grado de cristalización de las construcciones de infraestructura física, tienen una función y una duración diversas; e insumos, que fluyen recurrentemente entre los elementos de la economía.

Asimismo, un capítulo especial es el referido a los subsistemas o actividades nacionales que proveen la infraestructura física productiva (transporte, energía) o social (vivienda, salud, educación) requerida para asegurar las condiciones colectivas de producción y circulación, o de la reproducción de la población respectivamente (nos referimos básicamente al subsistema de construcción).

1.2.7. La Estructura Económica en su Conjunto.

El conjunto articulado de estos subsistemas de producción y circulación constituye entonces la trama básica de la estructura económica nacional y de su vinculación con el mundo exterior2.

Tal como se propuso para el interior de cada subsistema, y siguiendo asimismo los entrelazamientos resultantes de los subsistemas de valorización, control económico y acumulación, así como ciertas relaciones que se definen a nivel de ramas (ver I. 1), se determinará cuáles son las principales contradicciones de la estructura económica, su carácter y jerarquización, así como sus manifestaciones conflictivas actuales o potenciales. En particular, interesa determinar aquellas contradicciones objetivas que puedan dar base a la organización de fuerzas alrededor de un proyecto popular transformador de la misma, así como aquellas que objetivamente constituyen un bloqueo al desarrollo de las fuerzas productivas en la dirección que requiere un proyecto social con hegemonía popular.

Dado que el enfoque por subsistemas puede implicar la fragmentación de algunos procesos fundamentales para la comprensión del funcionamiento y perspectivas de la economía en su conjunto, se considera necesario complementar este análisis con ciertos temas adicionales, que básicamente son: a) un análisis del sistema financiero en su conjunto, de sus instituciones, de sus articulaciones con los subsistemas de producción y circulación, con los subsistemas de acumulación y con las diversas fracciones del capital nacional e internacional; b ) un análisis de las redes de comercialización interna y externa, incluyendo el conjunto de servicios que la circulación social implica; c) un análisis de los principales balances de la economía y su evolución reciente: oferta y demanda globales; fiscal, financiero y externo; fuerza de trabajo; energético; tierras; y finalmente, d) un análisis global de la distribución de los ingresos y niveles de vida.

En la presentación de los balances arriba mencionados, se procurará mantener los subsistemas como unidad de registración. Así, para cada subsistema de producción y circulación se construirá un “balance de relaciones con el resto del mundo”, donde se consigue: (i) las entradas (exportaciones, venta de servicios de transporte y seguros, etc.) y salidas (importaciones de insumos, equipos, maquinarias y sus repuestos así como los pagos por servicios de transporte y seguros, etc.) de divisas por transacciones de comercio exterior; (ii) las entradas (inversiones directas, préstamos internacionales imputables a este subsistema, etc.) y salidas (amortizaciones, intereses, repatriación y/o fuga de capitales del subsistema, etc.) de divisas en concepto de movimientos de capital. Igualmente se intentará construir un cuadro de fuentes y usos de fondos, que muestre los movimientos internos a cada subsistema y los registrados con otros elementos de la economía.

1.3. La Estructura Social

1.3.1. Orientación Básica de la Propuesta.

La gran diversidad de situaciones y de modalidades de articulación de formas de producción en las diversas sociedades de Centroamérica y El Caribe –y dentro de cada sociedad, según subsistemas, ámbitos territoriales de actividad, etc.-, exige, como una opción metodológica de importancia fundamental, que la estrategia de investigación dedique una atención particularmente escrupulosa a la identificación y caracterización de las modalidades específicas de constitución de los diferentes agentes sociales de la producción y la circulación, lo que anteriormente hemos denominado “personajes sociales”.

Esto no significa tirar por la borda las discusiones conceptuales sobre la estructura de clases en la región, para recurrir a un empirismo abstracto que reduzca la realidad de las clases al formalismo de un conjunto estadístico que desempeña roles similares. No se pone en duda el aporte que el debate teórico-metodológico sobre las clases sociales plantea para nuestra investigación. Pero el problema que enfrentamos se ubica en otro nivel: dados los resultados, los avances y las limitaciones de ese debate, determinar de qué manera se puede articular de modo eficiente el carácter general y abstracto de esos conceptos, con la realidad histórica y estructural de las sociedades de la región.

Esta marcada diversidad de determinaciones concretas del perfil de clases de las sociedades de la región, se advierte asimismo cuando la investigación entra en el terreno político-ideológico. Es en este ámbito que las clases completan su proceso de constitución como sujetos de acción histórica, la correspondencia o contradicción entre su situación en la esfera de la producción/circulación, y su posición en las luchas sociales. Las tradiciones culturales, los factores étnicos, el origen histórico diferenciado, etc., parecen tener en muchas de las sociedades de la región, mayor gravitación que en otras partes del continente, acordando a la dialéctica étnica /clase proyecciones nítidas en el terreno político-social.

No sólo estas consideraciones generales fundamentan la opción metodológica por el estudio de las determinaciones concretas de la estructura social. Existen asimismo razones que se derivan del enfoque metodológico propuesto para el estudio de las bases materiales. En efecto: la identificación y estudio de los subsistemas de producción y circulación, habrán de detectar la existencia y el dinamismo de las clases sociales como agentes sociales concretos que se insertan en momentos específicos de los circuitos económicos y de acuerdo a modalidades concretas. Por ejemplo: el concepto general de “burguesía algodonera” engloba, en la determinación concreta de la práctica social, un espectro bastante amplio de situaciones referidas al tamaño del capital (capitalistas grandes o medianos de tierras), o a su relación con los medios de producción (propietarios, grandes arrendatarios/propietarios de importantes inversiones en capital fijo o usuarios de empresas de servicios productivos).

Estas determinaciones específicas condicionan a su vez las posibilidades de desarrollo de las contradicciones comunes a la clase: por ejemplo, mientras que el algodonero con fuerzas propias y una importante dotación de instalaciones y equipos no puede “liquidar” su capital más que por la vía del endeudamiento, el que sólo tiene capital circulante goza de una mayor movilidad económica. Esto, sin embargo, debe cruzarse con la intensidad variable en los comportamientos políticos en relación al proyecto popular. Otro ejemplo: en momentos de indefinición (o de definición tendencialmente negativa) respecto al futuro de la burguesía, puede esperarse que aquellos capitalistas con alta maleabilidad de su capital, se dediquen a actividades productivas de rápida rotación y bajo riesgo de recuperación (sorgo mejor que algodón), o bien, actividades directamente especulativas (comercialización de artículos escasos, etc.), mientras que aquellos cuyo capital adopta formas fijas altamente especializadas no tienen tal posibilidad.

Del mismo modo, el concepto de “semi-proletariado” cubre una diversidad de situaciones, modalidades de venta de la fuerza de trabajo, formas de sobrevivencia, vinculaciones con un fondo doméstico de reproducción. Sobre estas bases objetivas, pero no como mera “expresión” de ellas, se darán asimismo tendencias diversas (conscientes en muchos casos) hacia la proletarización definitiva, o bien, hacia una re-campesinización.

Las complicaciones aumentan cuando partimos del concepto de “pequeña burguesía”, y así en todos los casos. Si esta enorme riqueza de situaciones no es recuperada por el análisis, el concepto se convierte en un rótulo, y la preocupación científica orientada hacia una acción eficaz, cede terreno frente al esquematismo que meramente “ilustra” definiciones teóricas.

Pero nuestro enfoque no se limita tampoco a una mera enunciación descriptiva de la multiplicidad de situaciones específicas que ofrece, dentro de los límites de cada clase (o en los “intersticios” entre clases), la compleja realidad de las sociedades de la región. Por un lado, porque la idea de los “límites” de una clase se convierte en sí misma en una tarea de la investigación a causa de la riqueza y los matices que están presentes en la dimensión material de la estructura social, y de la específica gravitación de los factores étnicos, culturales y similares. Por otro lado, porque el enfoque propuesto permitirá, en un segundo momento, una recomposición teórica del concepto de “proletariado”, “campesinado”, “burguesía”, etc., mucho más rica y mejor fundada en la práctica social de la región, que la que existe hasta el presente.

Finalmente, existe en nuestro enfoque metodológico del tema, un argumento político que creemos conveniente reiterar. El proyecto de investigación cuya metodología este documento intenta fundamentar, tiene como objetivo principal servir de base para la elaboración de estrategias políticas viables y eficaces de transformación social con hegemonía popular. Un proyecto de este tipo –en realidad, todo tipo de proyecto político-, debe tomar en cuenta la pluralidad de intereses y orientaciones, de congruencias y contradicciones, de enfrentamientos y de alianzas, tanto entre las clases fundamentales de cada sociedad, como de las fracciones, capas y grupos en que cada una de dichas clases se diferencia internamente. Estas clases fundamentales protagonizan, sin duda alguna, la contradicción principal de la sociedad. Pero en determinadas coyunturas, o en ciertas etapas, las contradicciones en el seno de alguna de ellas, pueden aparecer conduciendo el movimiento general de la matriz de antagonismos y de alianzas; es decir, pueden aparecer como el “aspecto principal de la contradicción fundamental”. Son contradicciones “secundarias”, de naturaleza no antagónica, pero no por ello menos reales y significativas.



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