Primer seminario regional



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Otra cuestión de orden igualmente importante: sin desconocer su existencia, sostenemos que los factores naturales, los condicionamientos físicos heredados, la tecnología, tienen un papel subordinado respecto a la más amplia y productiva determinación económica, política y social. Sin embargo, comenzaremos en este documento (Cap. I 1.1) por exponer el tratamiento de las bases físico-técnicas de las sociedades nacionales, aunque posteriormente quedará evidenciada la relación que aquella guarda con los procesos sociales, centro de nuestro interés.

En ambos casos –al anteponer lo nacional a lo regional y mundial, y al anteponer lo físico-técnico a lo socio-político-, hemos creído conveniente seguir un orden que respondiera más a un proceso de investigación, que partiendo de elementos relativamente simples, fuera luego complejizando la concepción de nuestras realidades. Sin embargo, en cada momento de la investigación deberá estar presente la guía de una visión anticipada de la globalidad social contemporánea, para no caer en un análisis sin fin de cuestiones secundarias para los propósitos de este proyecto.

Dada la imposibilidad de trabajar con un marco teórico que tenga como objeto la totalidad del sistema mundial, la expresión teórica más adecuada para esa visión de la globalidad que mencionamos es, a nuestro juicio, la provista por la tópica de la reproducción social. Por tal entendemos no solamente la reproducción/transformación de las bases materiales de la sociedad actualmente existente, sino también la de las estructuras políticas e ideológicas. De hecho sin embargo, nos hemos concentrado en los aspectos que hacen más a la Sociedad Civil, incorporando al Estado como una instancia fundamental de la misma reproducción material de la sociedad, pero sin asignarle a los procesos políticos y a las ideologías, el peso que realmente tienen. Esto debe entenderse como una opción obligada por la necesidad de ajustar las metas de la investigación a los escasos recursos de que disponemos, y no como una cuestión de reduccionismo economicista.

En el capítulo II 1, intentaríamos entonces construir una visión analítica de las estructuras de la Sociedad Civil, así como de sus articulaciones económicas con el Estado. En esto diferenciamos dos momentos principales: el análisis y reconstrucción de la economía, entendida como aparato de producción y circulación material y social, regulado por relaciones económicas donde se definen los sectores sociales fundamentales, y el análisis más en profundidad de estos sectores como segmentos o elementos de la estructura social. El campo de sustentación y constitución de los intereses particulares, pero también del interés del “capital en general”, lo recortamos aplicando un operador teórico-metodológico que desarrollamos con alguna extensión en el capítulo I 1. Nos referimos a los subsistemas de producción y circulación. Con este recorte se intenta obtener una visión de las unidades orgánicas reales de funcionamiento actual o potencial de la economía, a la vez que dramatizar la escasa interdependencia de las actividades económicas nacionales y la notable apertura de las mismas hacia el exterior. Estos subsistemas pueden ser vistos, particularmente en el caso de los de agro-exportación, como tramos de cadenas o circuitos que se cierran relativamente sólo a nivel mundial. Este enfoque se complementa por el de ramas de homogeneidad relativa, permitiendo así obtener un cuadro bastante ajustado de los determinantes de la valorización del capital en nuestros países. A la vez, estos subsistemas son unidades apropiadas para captar las diversas modalidades de articulación de las formas de producción no capitalista, subordinadas al capital a través de la circulación. Las estrategias de los capitales particulares son analizadas también por relación a su ubicación en estos subsistemas y ramas, y la política del Estado es parcialmente referida a los mismos, al analizar en detalle la instrumentación que se hace de ella. Esto sienta a la vez bases más sólidas para el planteamiento de propuestas de amplio alcance acerca de la acción del Estado, de las organizaciones de masas y de las organizaciones políticas, en tanto la realidad socio-económica no es fragmentada inorgánicamente como suele hacerse en los análisis que caen o bien en lo microeconómico o bien en los grandes agregados que imposibilitan visiones operativas. Las bases económico-sociales, son así reconstruidas mediante la articulación de los subsistemas que cubren el grueso de la actividad económica, y para ello se consideran no sólo sus determinaciones estrictamente económico-sociales, sino también las dimensiones territoriales y dinámicas que permiten una concreción efectiva del conjunto.

El objetivo general de este proyecto, de contribuir a sustentar científicamente los movimientos populares, hace necesario trascender un análisis donde la economía es vista como “operaciones” o “actividades” que interactúan, se acoplan y entran en contradicción entre sí, para acceder a una visión de la estructura de relaciones sociales protagonizadas por sujetos sociales concretos. Una primera aproximación a ello implica deslindar los principales grupos y clases sociales y sus organizaciones que, por la naturaleza de la investigación, no pueden ser definidos apriorística ni teóricamente, sino que podrán variar según los objetivos más concretos que se persigan en cada coyuntura nacional. Desde esta perspectiva, se propone explorar a-dogmáticamente las diversas variantes de delimitación social que puedan ser significativas en tal sentido, y se avanza algunos elementos a fin de suscitar un intercambio con los participantes en el seminario más que como toma de posición definitiva respecto al problema.

Es en el capítulo II 2 donde intentaremos plantear la arriba mencionada necesidad de una tópica de la reproducción social. Los elementos más generales se encuentran en el acápite 2.3, donde se intenta plantear los componentes de un modelo de acumulación y sus diferencias con la tópica más amplia aquí propuesta. Pero la propuesta que consideramos más importante a ser discutida en el seminario es la relativa a los modelos de “estrategia” de reproducción de los grupos populares, sobre cuyo alcance teórico-operativo se intenta avanzar algunos elementos en el capítulo I 2. Aunque estamos lejos de haber logrado una presentación satisfactoria del tema y de sus aspectos más concretos, creemos haber ilustrado suficientemente sobre su eficacia para un análisis particularizado de las condiciones de vida, es decir: de trabajo y de consumo, de los sectores populares.

¿Cómo aprehender las formas concretas que adoptan los comportamientos reproductivos de los sectores populares?, ¿cuáles son las unidades más significativas en que se definen tales pautas?, ¿cómo articular las necesidades insatisfechas y las reivindicaciones con la organización específica más eficaz para las diversas situaciones? La identificación de las combinaciones de acceso a medios de consumo que históricamente han ido cristalizándose en verdaderos “modelos” de supervivencia y la aprehensión de su lógica, es a lo que apunta nuestra propuesta, sin pretensión de agotar todas las situaciones, concentrándonos en los modelos más significativos por su peso social. Éste es también un componente fundamental para plantear una estrategia de reproducción de las mayorías desde la perspectiva de un Estado basado sobre el poder popular.

En lo que respecta a la reproducción/transformación de la burguesía y sus diversas fracciones, nos referimos a dos dimensiones: i) la del desarrollo contradictorio de los capitales particulares y los grupos económicos, por un lado, y del capital en general por el otro, y ii) la del consumo suntuario, en tanto entendemos que no pueden desligarse las determinaciones estructurales (posición en las relaciones de producción) de las que hacen al estatuto social definido en la esfera de consumo. Un sector social cuya problematización desde la perspectiva del consumo debe preocupar profundamente a los movimientos populares es el de los denominados sectores medios urbanos. Una inadecuada apreciación de lo que para la conciencia y actitudes de estos sectores implica la problemática ideológico-cultural ligada a los niveles y formas de consumo suntuario, impediría prever sus reacciones y también dificultaría la elaboración de posibles alianzas en un proyecto popular prolongado. Sin embargo, no hemos alcanzado a esbozar siquiera los elementos de esta cuestión que deberá ser analizada con cuidado en el contexto del proyecto y de esta propuesta metodológica.

Para finalizar, quisiéramos enfatizar que esta propuesta se basa en un análisis de la realidad vista como sistema de relaciones contradictorias, donde la armonía es un estado pasajero y nunca la situación a la cual se tiende naturalmente. En tal sentido, hubiéramos podido intercalar referencias abundantes a las innumerables contradicciones que lógicamente pueden darse en cada nivel estudiado de la sociedad, pero hemos evitado hacerlo porque lo fundamental es producir un cuadro articulado y jerarquizado de las contradicciones más productivas desde el punto de vista de un proyecto social popular en pugna con el imperialismo y la burguesía. El cuadro de contradicciones y sus posibilidades de generar situaciones de conflicto que permitan acumular fuerzas al campo popular, sólo podrá ser construido a partir del análisis concreto de cada sociedad concreta, y esa es una de nuestras tareas fundamentales.




  1. ALGUNOS OPERADORES TEÓRICOS PROPUESTOS



  1. LOS SUBSISTEMAS DE PRODUCCIÓN Y CIRCULACIÓN



    1. El Sentido de esta propuesta.

Más arriba hemos caracterizado a las economías de la región como desarticuladas sectorial y socialmente. Esto tiene consecuencias sobre las opciones metodológicas que se abren para analizar su estructura económica. Visualizamos las economías nacionales como insertadas en subsistemas mundiales de acumulación que tienen en el territorio nacional elementos de producción y circulación, en los cuales se generan valores y valores de uso con tecnologías, formas sociales de producción, ritmos de desarrollo, etc., cuya lógica completa no puede aprehenderse sin tener en cuenta esa visión del sistema mundial. La cuestión de los términos del intercambio o la de la dependencia de mercados externos fluctuantes, etc., no pueden ser tratadas como algo exógeno a la economía nacional misma, que tendría unas leyes endógenamente determinadas. En estas economías el grado de apertura es tal, y las interdependencias internas tan débiles que –sin ser totalmente correcta- sería preferible adoptar la visión de que predomina la lógica de los circuitos de acumulación a escala mundial sobre la lógica de los procesos internos o “nacionales”, cuya autonomía es efectivamente relativa. El algún punto intermedio, dependiendo de cada historia y coyuntura particular, estará la caracterización correcta. Una matriz tradicional de insumo-producto sería más útil para señalar la ausencia que para precisar la presencia de interdependencias importantes en la base material de estas sociedades. Por otro lado, las relaciones de circulación, que adquieren una importancia muy grande, tanto en lo que hace a la distribución de los excedentes que capta la nación como en lo referente a la constitución de la estructura social, no pueden ser tratadas marginalmente, enfatizando lo que se denomina “trabajo productivo” o producción a secas. Finalmente, dados los objetivos de estas investigaciones, es de fundamental importancia establecer un nivel de análisis que permita identificar a los agentes sociales sobresalientes, superando una visión de actividades abstractas que interactúan entre sí, para ligar las bases objetivas de constitución de intereses contradictorios con los sujetos sociales y sus estrategias, en una sociedad altamente conflictuada por la presión adicional que la carga de la dependencia le impone.

Por todo lo dicho, consideramos que la aproximación analítica a la estructura económica por la vía de los denominados subsistemas de producción y circulación, es una vía válida y eficiente que debe ser enfatizada, sin perjuicio de otros enfoques complementarios, y extendida incluso a aquellos subsistemas que no comienzan y terminan en los mercados externos.



    1. El concepto de Subsistema de Producción y Circulación.

Para aclarar los alcances de este concepto operativo que se propone como ordenador de una parte sustantiva de la investigación, procederemos a establecer las principales diferencias del mismo con otros conceptos utilizados. Ellos son: la cadena productiva, el grupo económico y la rama.

a) Las Cadenas Productivas.

Están definidas a nivel del proceso de trabajo, como un conjunto de operaciones de producción encadenadas linealmente por relaciones de insumo-producto (unas proveen insumos necesarios para la producción realizada en otras). Estas operaciones se distinguen entre sí por su relativa autonomía de organización del trabajo (plantas, explotaciones agrarias) si bien están acopladas por un flujo de productos o servicios que pueden (o no) estar mediados mercantilmente (plantas encadenadas pertenecientes a una misma empresa no necesariamente dan a estos flujos la forma de una compra-venta). Responden entonces a una división técnica del trabajo, que adopta formas correspondientes al grado de división social del mismo. Pueden ser vistas como un mismo proceso continuo de trabajo, donde las tareas de una y otra operación están en una relación de interdependencia técnica.

Por extensión, estas cadenas pueden incluir las operaciones de circulación material (transporte y almacenamiento) que constituyen una “extensión de la producción en la circulación”.

Una cadena puede ser lineal:

GRÁFICO


O bien puede ser ramificada hacia adelante o hacia atrás (o ambas):

GRÁFICO


Como puede observarse en este caso, las interdependencias pueden ser lineales inmediatas (ejemplo: entre operación 1 y operación 2), lineales mediatas (ejemplo: entre 1 y 3, entre 6 y 8) o bien indirectas (ejemplo: entre 2 y 6, o entre 9 y 11) por depender ambas linealmente de una tercera en común.

Las flechas indican flujos de productos o servicios de una a otra operación, acopladas, cuya intensidad puede ser variable, pero que en principio guarda una estrecha relación con los niveles de trabajo de las operaciones acopladas, dada una cierta tecnología.

En un sistema de producción más complejo, se darían acoplamientos hacia atrás en la misma cadena (retroalimentaciones).

Nodos destacados en estas cadenas son aquellas actividades altamente ramificadas hacia atrás o hacia adelante, es decir que en ella confluyen una multiplicidad de etapas anteriores, o que tienen una gran difusión de su producto hacia adelante.

b) Los grupos económicos.

b. 1 Subsistemas de valorización. Estos agrupamientos de unidades de producción y circulación responden a un mismo comando capitalista concreto, sea éste una empresa multi-planta, un holding, un grupo financiero, etc. Al poner el ámbito de valorización de un capital particular o conglomerado de capitales con un sujeto común como criterio de delimitación, el aparato productivo y de circulación que comandan puede comprender a una o más cadenas productivas a las cuales pertenecen sus elementos. Si se da una situación en que el grupo económico abarca sólo los elementos de una cadena o sólo una parte de los mismos, este agrupamiento aparecerá como “interno” al anteriormente propuesto. En cambio, si los grupos económicos atraviesan las cadenas productivas con “bases” en diversas cadenas, esto implicará que la estrategia de valorización del capital excede la simple lógica de la integración vertical de actividades. Por otro lado, al hablar de un subsistema de valorización, no pueden incluirse solamente actividades propiamente productivas, como las previamente consideradas (producción, circulación material), sino que también se incluirán unidades de valorización del capital que pertenecen a la circulación social (bancos, compañías de seguros, comercializadoras, empresas de propaganda, etc.), las cuales no pueden ser tratadas de la misma manera que en las cadenas productivas. Los flujos entre actividades no necesariamente serán reales, pues pueden ser exclusivamente financieros, y por otro lado, podría no haber flujos mercantiles –ni directos ni indirectos- entre elementos del subsistema (es decir, ni transacciones financieras ni comerciales de ningún tipo ligaría a dos elementos), sino meramente la participación en un fondo común de acumulación al cual contribuirían y del cual obtendrían recursos transferidos.

b. 2 Subsistemas de control económico. Cabe, evidentemente, la posibilidad de establecer relaciones de poder económico (no necesariamente derivadas de la propiedad jurídica) entre elementos de una cadena productiva. Las diversas modalidades de esta relación (asimetría en el poder de mercado, dependencia tecnológica, combinación de relaciones mercantiles en/con un mismo agente, etc.) permiten establecer, dentro de una cadena productiva, ciertos nodos denominados núcleos que, por su articulación en la trama de relaciones y por su capacidad de imponer condiciones a otros elementos parcialmente autónomos, controlan directa o indirectamente un subconjunto de actividades. Aquí la propiedad jurídica se combina con otros mecanismos que la potencian y extienden su capacidad de regulación. Este tipo de relaciones asimétricas tiene altas probabilidades de ejercerse en actividades acopladas, mediata o inmediatamente al núcleo. Asimismo, es usual la existencia de grupos económicos que ejercen por estas vías una extensión de su poder económico sobre otras actividades similares o acopladas, asegurándose así un mayor control sobre las condiciones de reproducción de sus capitales, e incluso captando excedentes adicionales a través de las relaciones de circulación. Cuando en el interior de estos subsistemas de control económico o en los más limitados subsistemas de valoración se da asimismo el proceso de acumulación (captación y reinversión de excedentes), podemos denominarlos subsistemas de acumulación.

c) La Rama.

Las ramas de actividad económica (productiva o no) son definidas fundamentalmente agrupando unidades de producción que obtienen un mismo valor de uso (o efecto útil), o al menos un conjunto de valores de uso con un grado importante de substituibilidad (por ejemplo, alimentos básicos). Al criterio de substituibilidad mencionado se le pueden adicionar el de alta difusión tecnológica entre las unidades de la rama, así como el de una alta maleabilidad intra-rama del capital (es decir, la posibilidad del capital de pasar de uno a otro rubro o de una a otra variante tecnológica dentro de la rama). Este concepto no coincide necesariamente con el uso que empíricamente se da al término, al aplicarlo según las clasificaciones internacionales (CIIU) de la actividad económica, y que responden a criterios heterogéneos de clasificación. La rama, tal como la definimos, es básicamente un nivel de determinación relevante (pero no único) del proceso de valoración del capital, pues en ella concurren una multiplicad de capitales dentro de ciertos márgenes de competencia, donde tiene cierto contenido real el concepto de condiciones medias de producción (tiempo de trabajo socialmente necesario), así como la correspondiente tasa media (ramal) de ganancia, y por tanto, el análisis de la posibilidad de ganancias extraordinarias por parte de un subconjunto de empresas dentro de la misma. El análisis de la estructura de mercado de cada rama, es decir, su grado de concentración técnica y económica, las relaciones de liderazgo, las de oligopolio, etc., tienen también sentido para una rama definida por los criterios mencionados más arriba.

d) Los subsistemas de producción y circulación.

Este concepto hace referencia a un conjunto de actividades de producción y de circulación material y social que cumplan las siguientes condiciones:


  1. Articulación físico-técnica. Esto corresponde básicamente al concepto de cadenas productivas, pero extendido a ciertas condiciones de la producción que usualmente no son consideradas por quienes implementan ese concepto. Por ejemplo, la reproducción de la fuerza de trabajo, la de ciertos medios de producción (semillas o reparación de maquinarias), o la de la tierra misma en un sistema agropecuario, podrían estar incorporadas al subsistema. Tal como en el caso de las cadenas productivas, la resolución acerca de la inclusión o no de un elemento en determinado subsistema, dependerá, entre otros factores, de la intensidad cuantitativa y de la calidad de las relaciones con los restantes elementos del mismo.

  2. Organicidad social. Este criterio implica establecer un subconjunto de actividades (de prácticas técnico-económicas) cuyo movimiento de conjunto tenga rasgos orgánicos, es decir, que las partes tengan una unidad estructural al punto que el conjunto pueda paralizarse si alguno de sus elementos no responde al movimiento general, o que la falta de sincronización o adaptación cuantitativa y cualitativa de las actividades acopladas, pueda generar fuertes problemas de funcionamiento del conjunto. No sólo la circulación material y financiera, sino las redes de información y control permiten asegurar diversos grados de organicidad de estos subconjuntos. Dentro de cada unidad particular (privada) de organización del trabajo, la organicidad de tareas en su interior está asegurada por sus planes de producción, etc. De lo que hablamos aquí es de una organicidad social de conjunto. Tal organicidad puede lograrse de diversas maneras:

ii.1 Por la propiedad jurídica común. Este es el caso de los arriba mencionados grupos económicos, siempre sujeto al criterio previo de articulación físico-técnica. Pero es también el caso de la propiedad estatal, ya sea como capital estatal o como empresa sin fines de lucro. Estamos presuponiendo que la propiedad común es una condición de posibilidad de la organicidad, pero no es suficiente. En efecto, un conjunto de empresas acopladas en una cadena productiva, pertenecientes a un Estado que no programa adecuadamente el conjunto, no garantiza la organicidad.

ii. 2 Por mecanismos del mercado. En la realidad, las relaciones de mercado, que globalmente pueden ser calificadas como anárquicas, encierran “bolsones de organización” dado por relaciones estables, cristalizadas, entre unidades autónomas (en lo que hace a la propiedad jurídica) que pueden asegurar la condición planteada de movimiento armónico del conjunto. Esto se refuerza cuando se establecen relaciones asimétricas como las analizadas en el punto (c), que incluso pueden tomar formas jurídicas (subcontratación recurrente, etc.). Máxime cuando las relaciones establecidas entre agentes a cargo de actividades acopladas son múltiples y “sobre-determinan” el vínculo económico (como puede ser el caso entre productores campesinos en granos y los acopiadores-comerciantes, o entre una empresa líder y sus empresas satélites).

ii. 3 Por una programación social del conjunto. Cuando, aún manteniéndose la autonomía formal de las unidades componentes del subsistema, éste está (o se prevé que estará) regido por un programa común, concertado o impuesto jurídicamente o mediante el uso coherente de instrumentos eficaces de política estatal, puede lograrse la organicidad puesta como premisa. Formas jurídicas, como los convenios de producción entre Estado y sector privado, pueden expresar este tipo de organicidad.

Por todo lo dicho, se advierte que estos subsistemas pueden abarcar no sólo actividades de producción y circulación material, sino también unidades de regulación y control, incluidos los sistemas de información a tal efecto.

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El núcleo de regulación y control puede ser un ministerio estatal, un banco (por ejemplo, un Banco Hipotecario respecto al subsistema de construcción de vivienda), o bien una empresa directamente incorporada al subsistema. También puede no existir tal grado de organicidad y por tanto no existir estas actividades de control, aún cuando una parte relevante de las condiciones de reproducción de las actividades individuales del conjunto son resueltas por otras actividades del mismo conjunto. De la misma manera, a pesar de tener cierta autonomía relativa, las unidades componentes y el subsistema en su conjunto pueden estar sujetos a niveles exógenos de regulación y control, todo lo cual destaca su carácter de sistemas abiertos.



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