Plan para Pueblos Indígenas Proyecto de Apoyo al Sector Salud minsal- banco Mundial Santiago, Marzo de 2017 Objetivo de Desarrollo del Proyecto



Descargar 135.36 Kb.
Página1/3
Fecha de conversión31.05.2018
Tamaño135.36 Kb.
  1   2   3


SFG3161 REV


http://www.radiodelmar.cl/rdm_2012/images/stories/logos/logo_minsal.jpg

Plan para Pueblos Indígenas

Proyecto de Apoyo al Sector Salud

MINSAL- Banco Mundial

Santiago, Marzo de 2017
Objetivo de Desarrollo del Proyecto

El objetivo del proyecto es mejorar: (i) la eficiencia del sector para la atención de la salud pública y (ii) mejorar la calidad de los servicios de atención a la salud relacionados con enfermedades no transmisibles.


Descripción del Proyecto
Componentes del Proyecto:
Componente 1.Mejorar la eficiencia de las redes para la provisión de servicios de salud con focalización en una mejor integración de los servicios de atención a la salud. Ganancias en mayor eficiencia pueden derivarse de mejoras en la gestión clínica, de la calidad y efectividad de los servicios de atención a la salud a pacientes con enfermedades no transmisibles y especialmente pacientes frágiles y complejos. Este componente tiene dos subcomponentes.
Subcomponente 1.A. Mejorar la integración de los servicios de atención a la salud pública para pacientes con enfermedades no transmisibles y condiciones crónicas. Este subcomponente incluirá actividades para: (a) desarrollar e implementar la estrategia para una estratificación de riesgos a la salud en pacientes con enfermedades no transmisibles para identificar usuarios frecuentes en hospitales y otros niveles de atención a la salud pública; y (b) desarrollar unidades para la gestión de casos y entrenar al personal en atención a la salud para gestionar mejor la atención a los pacientes frágiles crónicos identificados a través del análisis de la estratificación de riesgos. A nivel de la atención al cuidado de la salud, el subcomponente apoyará las siguientes actividades: (c.i.) usar el análisis de la estratificación de riesgos para asegurar la continuidad de la atención y el cumplimiento del tratamiento, previniendo el avance de la enfermedad en pacientes con enfermedades no transmisibles; (c.ii.) introducir innovaciones en tecnologías de la información y medidas de educación para una gestión proactiva e la salud de la población para mejorar la autogestión de los pacientes con enfermedades no transmisibles en las etapas iniciales de su condición; y (c.iii.) promover los chequeos para la detección temprana del cáncer, con focalización especial en canceres altamente prevalentes en mujeres (cervical, senos y colon); (d) expandir el uso de nuevos procesos e instrumentos para mejorar la integración de los servicios para enfermedades no transmisibles mediante una mejor coordinación de la atención a lo largo de diferentes niveles incluyendo: (d.i.) actividades de divulgación de tercer nivel; (d.ii.) el fortalecimiento de los mecanismos de derivación y contra-derivación; (d.iii.) el uso de telemedicina para la consulta con especialistas virtuales; (d.iv.) el uso de tecnologías de la información y comunicación para monitorear y hacer seguimiento a la atención ambulatoria para pacientes crónicos; (d.v.) actividades de capacitación para el staff médico en la atención primaria y secundaria; y (d.vi.) construir capacidad para usar información para mejoras clínicas mediante el análisis comparativo (benchmarking).
Subcomponente 1.B. Mejorar la capacidad gerencial a nivel de hospitales. Este subcomponente apoyará la introducción de herramientas gerenciales que buscan resolver los problemas actuales en la gerencia de la atención hospitalaria a nivel de las redes de hospitales. Las actividades a ser incluidas son: (a) posterior expansión de la implementación de sistemas de Grupos Relacionados al Diagnostico en los hospitales y (b) el desarrollo de lineamientos y actividades de capacitación que buscan: (b.i.) reducir la duración de la estadía en atención aguda y reducir las listas de espera para procedimientos seleccionados; (b.ii.) prevenir el sobre tratamiento en hospitales y reducir la atención de bajo valor e inapropiada; (b.iii.) expandir el uso de cirugía en el mismo día; (b.iv.) reducir las tasas de hospitalizaciones y readmisiones evitables; (b.v.) reintroducir mecanismos de gobernanza clínica para auditar las prescripciones de alto costo; y (b.vi.) asegurar el estricto monitoreo financiero de los hospitales públicos.
Componente 2. Optimizar las adquisiciones y logística de medicinas e insumos médicos en el sector público. Este componente apoyará los resultados que surjan de la ejecución mejorada de la Estrategia Nacional de Salud, principalmente del Objetivo Estratégico No. 7, para el fortalecimiento del Sector Salud, (específicamente su financiamiento). Apoyará las ganancias de eficiencia a través de la implementación de actividades que persiguen la adopción de compras de medicinas mejor estructuradas y más centralizadas para los servicios de salud del sector público. Las actividades serían: (a) apoyar a la agencia de compras farmacéuticas (Central Nacional de Abastecimiento – CENABAST) en la implementación de mecanismos de adquisiciones más avanzados, entre otros, tales como el desarrollo y la implementación de acuerdos marco multi-anuales y otros métodos que podrían incrementar la efectividad de las compras centralizadas; (b) la introducción de una nomenclatura estandarizada para medicinas; (c) el desarrollo e implementación de un sistema de información para la gestión de inventarios en tiempo real en hospitales e instalaciones de atención primaria a la salud; (d) la implementación de auditorías regulares sobre procesos logísticos para la provisión de medicinas a los proveedores de atención a la salud; and (e) el refuerzo de los controles de calidad para los insumos médicos.
Componente 3. Asistencia Técnica, Coordinación y Monitoreo. Este componente proveerá actividades de asistencia técnica para generar información faltante, desarrollar herramientas de gestión y proporcionar capacitación a los gerentes y al personal de salud que son claves para apoyar la implementación de los Componentes 1 y 2. Este componente financiará servicios de consultoría y no consultoría, costos Operacionales y capacitación. Para el Componente 1 del proyecto, las actividades de asistencia técnica incluirán, entre otras: (a) una revisión de las estrategias de atención primaria a la salud para satisfacer mejor las necesidades de los pacientes con condiciones crónicas y factores de fragilidad asociados; (b) un taller de capacitación sobre el desempeño y eficiencia del sector de atención a la salud primaria; (c) estudios de gobernanza y financiamiento de la atención a la salud primaria incluyendo una revisión de los PRAPS; (d) estudios relacionados al Plan Nacional del Cáncer; (e) un estudio de adaptación y validación del instrumento de encuesta para Medidas de Resultados basadas en Reportes de Pacientes; (f) un análisis costo-efectividad para intervenciones a pacientes frágiles y complejos en el contexto de Chile; (g) una evaluación de los efectos de las unidades proactivas de gestión en la atención para pacientes frágiles y complejos; (h) una adaptación del currículo y el diseño de capacitación para la gestión y capacitación clínica en servicios regionales de salud, hospitales y atención primaria a la salud; (i) una evaluación de las principales intervenciones apoyadas por el proyecto; (j) actividades analíticas relacionadas a la introducción de DRGs para análisis y pagos de servicios hospitalarios ambulatorios; y (k) estudios sobre mecanismos de pago usando DRGs. Para el Componente 2 del proyecto, las actividades de asistencia técnica incluirían, entre otras: (l) una revisión de los procesos de provisión de medicinas e insumos médicos; (m) un estudio sobre la variación en los precios para medicinas similares compradas a través de CENABAST o directamente por hospitales y municipalidades; (n) un estudio sobre cómo mejorar el uso de marcos multi-anuales para compra de medicinas y dispositivos médicos; y (o) una revisión de la alineación entre los lineamientos de la práctica clínica y los formularios farmacéuticos.

Antecedentes y situación de los Pueblos Indígenas en Chile.

En Chile, la ley indígena nº 19.253 (1993) reconoce a los pueblos indígenas Alacalufe (Kawashkar), Atacameño, Aymara, Colla, Diaguita, Mapuche, Quechua, Rapa Nui, Yámana (yagán)1. En cuanto a su población, en los últimos 10 años se experimenta una sostenida auto identificación de la población indígena en el país, desde un 6,6% del total (692.192 habitantes) en 2002, a un 9,1 % del total (1.565.915 habitantes) de la población declara pertenecer a un pueblo indígena en 2013, siendo el pueblo mapuche el mayoritario con un 84,4 % del total seguido por los pueblos Aymara (7%) y Diaguita (3,2%) en el norte del país (Ministerio Desarrollo Social, 2013). Del total de la población indígena del país, un 74% de la población corresponde a población urbana y un 26% rural, reforzando la tendencia regional (Banco Mundial, 2015).


Según distribución geográfica, la mayor cantidad de población indígena se concentra en las regiones Metropolitana de Santiago (29,9%), Araucanía (19,8%) y Los Lagos (13,4%) siendo la presencia más significativa según región en La Araucanía (32% del total) en el sur y Arica Parinacota en el norte (31,5% del total), seguidos por la regiones de Aysen (26,5%), Los Lagos (25,8) y Los Ríos (22%) (Ministerio de Desarrollo Social, op.cit)
Respecto del nivel socioeconómico, las últimas cuatro versiones de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN) demuestran un descenso sostenido en la pobreza en la población indígena, aunque las brechas entre indígena y no indígena persistan. Por ejemplo, para 2006 la incidencia de la pobreza era un 60% más elevada entre la población indígena (44%) que entre la no indígena (28%); y, en 2013, fue un 70% mayor, siendo una incidencia de un 23,4% para la población indígena y un 13,5% para la población no indígena. Respecto de la pobreza multidimensional (Educación, Salud, Trabajo y Seguridad Social, y Vivienda), mientras que un 31% de la población indígena se encuentra en dicha situación de pobreza, ésta alcanza a 19,3% en los no indígenas.
Respecto de la dimensión educacional, si bien Chile tiene tasas de analfabetismo de las más bajas de la región (4,2% / 2002), las brechas se evidencian según composición étnica. Mientras para la población indígena encontramos un 5,0% de analfabetismo, esta proporción se reduce a un 3,6% para la población no indígena. La cobertura de los servicios de salud para la población indígena es en su mayoría pública por medio del Fondo Nacional de Salud (FONASA) donde se inscriben la mayoría de la población (87,3 por ciento), concentrándose en los grupos A y B (65,6%), quienes corresponden a personas sin ingresos corrientes e ingreso mínimo respectivamente.
Según la encuesta CASEN correspondiente año 2013, el porcentaje de hogares con presencia de niñas, niños y adolescentes (0 a 17 años) es de un 57,2% para hogares con presencia indígena, mientras que no indígenas la presencia de NNyA es de 48,5% para el mismo año, situación que se invierte para presencia de adultos mayores sobre 60 años, siendo un 39,2% para hogares no indígenas y un 34,1% de hogares indígenas mantienen presencia de adulto mayor, es decir, que la población indígena posee una estructura poblacional más joven y menos envejecida que la no indígena2.
Legislación nacional en materia de salud y pueblos indígenas.

En Chile, se promulga el año 1993 la Ley nº 19.253 sobre “Protección, fomento y desarrollo de los indígenas y crea la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena” que reconoce la existencia de los nueve principales “etnias” indígenas antes señaladas y establece en su artículo 1° que “Es deber de la sociedad en general y del Estado en particular, a través de sus instituciones respetar, proteger y promover el desarrollo de los indígenas, sus culturas, familias y comunidades, adoptando las medidas adecuadas para tales fines y proteger las tierras indígenas, velar por su adecuada explotación, por su equilibrio ecológico y propender a su ampliación”. Sobre la participación social indígena señala en particular en su artículo N° 34 que “los servicios de la administración del Estado y las organizaciones de carácter territorial, cuando traten materias que tengan injerencia o relación con cuestiones indígenas, deberán escuchar y considerar la opinión de las organizaciones indígenas que reconoce esta ley” (MIDEPLAN, op. cit).


En términos generales en Chile entró en vigencia desde el año 2009 por ley el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes donde entre otros se establece el derecho a consulta de los pueblos indígenas cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente (art. 6) y en particular en su artículo 25 establece en el campo de la salud:
1. Los gobiernos deberán velar porque se pongan a disposición de los pueblos interesados servicios de salud adecuados o proporcionar a dichos pueblos los medios que les permitan organizar y prestar tales servicios bajo su propia responsabilidad y control, a fin de que puedan gozar del máximo nivel posible de salud física y mental.

2. Los servicios de salud deberán organizarse, en la medida de lo posible, a nivel comunitario. Estos servicios deberán planearse y administrarse en cooperación con los pueblos interesados y tener en cuenta sus condiciones económicas, geográficas, sociales y culturales, así como sus métodos de prevención, prácticas curativas y medicamentos tradicionales.

3. El sistema de asistencia sanitaria deberá dar la preferencia a la formación y al empleo de personal sanitario de la comunidad local y centrarse en los cuidados primarios de salud, manteniendo al mismo tiempo estrechos vínculos con los demás niveles de asistencia sanitaria.

4. La prestación de tales servicios de salud deberá coordinarse con las demás medidas sociales, económicas y culturales que se tomen en el país3.


Asimismo Chile posee legislación y normativa específica en el campo de la salud que establece derechos de los pueblos indígenas a participación y pertinencia cultural en la provisión de servicios de atención, prevención y promoción de salud en particular para dicha población y que son aplicables a la programación nacional y local en salud:
1. La Ley 20.584 (2012), que Regula los Derechos y los Deberes que tienen las Personas en relación con acciones vinculadas a su atención de salud, establece, en su artículo 7, la obligación de los prestadores institucionales públicos en los territorios de alta concentración de población indígena a ”asegurar el derecho de las personas pertenecientes a los pueblos originarios a recibir una atención de salud con pertinencia cultural, lo cual se expresará en la aplicación de un modelo de salud intercultural validado ante las comunidades indígenas, el cual deberá contener, a lo menos, el reconocimiento, protección y fortalecimiento de los conocimientos y las prácticas de los sistemas de sanación de los pueblos originarios; la existencia de facilitadores interculturales y señalización en idioma español y del pueblo originario que corresponda al territorio, y el derecho a recibir asistencia religiosa propia de su cultura”.
2. La “Ley de Autoridad Sanitaria Nº 19.937” (2004), en su art. 4, establece que “El Ministerio de Salud tendrá, entre otras, las siguientes funciones: N° 16 “Formular políticas que permitan incorporar un enfoque de salud intercultural en los programas de salud en aquellas comunas con alta concentración indígena”.
3. El “Reglamento Orgánico del Ministerio de Salud” (2005), en el art. 21, señala entre las funciones del Ministerio de Salud, “formular políticas que permitan incorporar un enfoque de salud intercultural en los programas de salud, permitiendo y favoreciendo la colaboración y complementariedad en salud para obtener resolución integral y oportuna de sus necesidades de salud en su contexto cultural”.
4. El “Reglamento Orgánico de los Servicios de Salud” (2005), en el artículo 8 letra (e), establece facultades del Director del Servicio, quien: “deberá programar, ejecutar y evaluar en conjunto con los integrantes de la Red y con participación de representantes de las comunidades indígenas, estrategias, planes y actividades que incorporen en el modelo de atención y en los programas de salud, el enfoque intercultural en salud”.
Situación de salud de los pueblos indígenas en Chile.

A pesar que a partir de 2007 el MINSAL instruye la incorporación de una pregunta de autoidentificación étnica en los registros de egresos hospitalarios este dispositivo aún no se implementa efectivamente en los registros regulares, lo cual redunda en ausencia de información sistemática disponible para la planeación en los niveles nacional, regional y local. Ante esto, el Ministerio de Salud se ha planteado como desafío incluir en los registros regulares de ingreso y diagnósticos de situación de salud la desagregación de datos según género, grupo etario y pertenencia a pueblo indígena.


No obstante, desde el año 2003 el Ministerio de Salud ha implementado una serie de investigaciones epidemiológicas en las regiones de Tarapacá, Arica Parinacota, Antofagasta, Los Ríos, Bio Bio, Araucanía, Los Lagos y Magallanes (MINSAL, 2006, 2007, 2009 a, b y c, 2010; MINSAL, 2011 y 2012; MINSAL, 2012 a y b, 2013) las que han arrojado diversas inequidades en los niveles locales y de servicios donde el Ministerio de Salud reconoce no haber impactado aún en programaciones de acciones de prevención y atención de salud para reducir las brechas a pesar de la existencia de normativas vigentes (Minsal, 2015)4. Estos estudios encargados por el MINSAL han identificado brechas regionales en los niveles de Servicios de Salud en indicadores clave como mortalidad infantil, donde por ejemplo el riesgo de morir antes de cumplir un año en niños mapuche cuadruplica el de los no mapuche en la Provincia de Chiloé y lo septuplica en el área de cobertura del Servicio de Salud del Reloncaví (2013). En el caso de las niñas, niños mapuche residentes en el área de cobertura del Servicio de Salud Bío Bío tenían un 140% más de riesgo de morir antes de cumplir un año que los no mapuche durante el trienio 2002-2003; y, en el trienio 2004-2006, los niños mapuche tenían un riesgo 310% mayor, respecto a los no mapuche (2011), en tanto en la Región de La Araucanía, especialmente en las comunas de la zona costera se constata que los niños indígenas tienen un 250% más riesgo de morir antes de cumplir un año que los niños no mapuche (RR 3.5) (Minsal, op.cit:12).
Un estudio comparado sobre la situación de salud de los pueblos indígenas en Chile (Minsal, 2016a) en base a la serie de investigaciones epidemiológicas antes señaladas que abarca muestras en 11 Servicios de Salud identifica indicadores seleccionados tales como mortalidad general por grupos de edad donde identifica que las niñas y niños indígenas menores de 5 años tienen 2,6 veces más riesgo de morir que los niños no indígena5; riesgo que aumenta a 3,6 entre los 5-9 años; y que alcanza los niveles más críticos entre los 20-24, estrato de edad en que los indígenas tienen un riesgo 3,4 veces más elevado (ibíd).
La situación global de Chile en la denominada transición epidemiológica involucra también a los indígenas en el aumento de mortalidad por causas del Sistema Circulatorio, así como por Cáncer en segundo lugar, y las muertes por causas externas donde la población indígena obtiene mayores índices, al menos en los 11 servicios bajo estudio6. “En el área estudiada -tal como ocurre con la mortalidad general- son los hombres pertenecientes a pueblos indígenas los que presentan el mayor riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares (ECV), alcanzando una tasa de 247,8 por 100.000. Aunque muy por debajo de esta cifra, las mujeres indígenas exhiben la segunda tasa más alta (177,2 por 100.000); se sitúa, luego, la tasa en hombres no indígenas (172,4 por 100.000); y, por último las mujeres no indígenas con la tasa más baja (119,4 por 100.000). En términos de riesgo relativo, esto implica que los hombres indígenas tienen un 40% más riesgo de morir por esta causa que sus congéneres no indígenas; brecha que se amplía entre las mujeres” (ibídem).
En términos específicos, dentro de la mortalidad por ECV, para los no indígenas la mayor cantidad de muertes por esta causa se debe a Isquemias Cardíacas (34,7%), para los indígenas 4 de cada 10 muertes por ECV se debe en particular a Enfermedades Cerebrovasculares, encontrándose las tasas más altas en la población bajo influencia de los Servicios de Salud del Reloncaví y Bío Bío en el sur del país (ver gráfico N° 1). Las enfermedades hipertensivas, en tanto causan el 11,8% de estas defunciones en no indígenas; y, el 13,0% en indígenas.

Gráfico № 1

Servicios de Salud Focalizados. Tasas ajustada de mortalidad por Enfermedades Cerebrovasculares en población indígena y no indígena (Trienio 2004-2006).


Fuente: MINSAL, 2016.
De acuerdo a las cifras aportadas por el gráfico N°1, las y los indígenas residentes en el área de cobertura del Servicio de Salud Chiloé tienen un riesgo 250% más elevado de morir por causas asociadas a ECV que los no indígenas, siendo entre estos últimos donde se verificó la menor tasa en el área estudiada; una brecha similar se verificó en el SS Reloncaví (RR: 3,2).
Respecto de la mortalidad por cáncer, durante el trienio 2004-2006, se verificó una sobre mortalidad por cáncer entre los pueblos indígenas, quienes registraron un riesgo de morir 50% más elevado que el resto de la población7. Para las causas externas, el mismo estudio identificó una tasa de 148,7 por 100.000 para la población indígena y de 50,8 por 100.000 para población no indígena; es decir, que el riesgo de morir por estas causas entre los indígenas triplica el de los no originarios (ibíd.). Respecto de las tasas de suicidio se ha identificado para trienio 2004-2006 el riesgo de suicidio entre los pueblos indígenas es 2,4 veces mayor que en población no indígena (RR 2,4).
En términos de morbilidad es importante señalar la persistencia de enfermedades infecciosas transmisibles como las tuberculosis (TBC) que en términos relativos afecta mayoritariamente a población indígena, siendo la tasa promedio de incidencia de TBC para la población indígena fue 37,3 casos por 100.000 habitantes y de 12,9 por 100.000 en población no indígena; es decir que el riesgo entre los pueblos originarios triplica el del resto de la población en el país (ibíd.).
De cara a los estudios realizados, el Ministerio de Salud afirma que existen antecedentes certeros sobre la prevalencia de enfermedades fuertemente asociadas a determinantes sociales de la salud que afectan especialmente a indígenas tales como la “tuberculosis, alcoholismo, las enfermedades parasitarias e infecciosas, además de los problemas asociados al trabajo por las deficientes condiciones en que desarrollan su actividad laboral y problemas de salud mental, expresado en altas tasas de suicidio” (Minsal, 2016b).
Acceso y uso de los servicios de salud por parte de los pueblos indígenas

Según el Minsal, existen mayores desigualdades en acceso a la atención en territorios donde residen los pueblos originarios, dando cuenta que los logros desarrollados en salud no alcanzan en igual medida a toda la población, y que permanecen segmentos con importantes rezagos, que corresponden a comunidades indígenas (ibíd.). Las comunidades y territorios indígenas que han sido estudiadas presentan un perfil epidemiológico complejo asociado a una posición de marginalidad en la estructura social sumado a patrones de riesgo/protección diferenciales de acuerdo al modo de vida. La información disponible muestra mayores desigualdades en situación de salud y acceso a la atención en territorios donde residen los pueblos originarios, el desafío será elaborar estrategias regionales que focalicen las acciones en las comunas con indicadores de mayor vulnerabilidad (Minsal, 2015:14).


De acuerdo al Minsal, el común denominador de las poblaciones indígenas estudiadas a la fecha es la sobre mortalidad, en todos los grupos de edad, asociada a un patrón epidemiológico de transición prolongada y polarizada, en que persisten simultáneamente altos niveles de infecciones comunes con enfermedades degenerativas- crónicas y lesiones (ibíd.).
En el caso de las Enfermedades crónicas y degenerativas no transmisibles el efecto sobre las poblaciones indígenas es similar el resto de la población no indígena en tanto fenómeno epidémico en alza; son la principal causa de muerte y las cardiovasculares junto con los tumores malignos dan cuenta de más de la mitad de las muertes con 27,1% y 25,8% (2011). De hecho en Chile, el 84% de los años de vida saludables perdidos (AVISA) corresponde a las enfermedades crónicas, es decir, se pierden más años de vida por discapacidad que por muerte prematura. En particular la hipertensión arterial (HTA) ha ido en aumento los últimos 20 años así como las tasas de mortalidad por enfermedad hipertensiva del corazón; mientras que la diabetes mellitus del tipo 2 (DMII) ha aumentado desde una tasa de 16,8 a 19,7 por 100.000 habs. (17%) siendo mayor en hombres en todas las edades. En general en Chile, sobre el 78% de la población que tienen diabetes conoce su condición, sin embargo, sólo un 34,3% se mantiene en control según la Encuesta Nacional de Salud (2009-2010), lo cual es preocupante en tanto determinante de otras ECNT como la enfermedad renal crónica. En el caso de la hipertensión arterial, el 65% de la población que padece esta enfermedad conoce su condición y sólo un 16,5% se mantiene en control (ENS, 2009-2010).

Compartir con tus amigos:
  1   2   3


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal