Pintura mural



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Cultura Maya




Medio Geográfico

El pueblo Maya ocupó un vasto territorio: de norte a sur, desde la costa norte de Yucatán hasta la del Pacífico, y de noreste a suroeste, entre la desembocadura del río Usumacinta y el golfo de Honduras. Se distinguen, al menos, tres grandes zonas, cada una de ellas caracterizada por formas culturales específicas y una trayectoria histórica definida: las Tierras Altas de Guatemala y El Salvador, en la costa del Pacífico; las Tierras Bajas del Sur, en los actuales estados de Tabasco, noreste de Chiapas y sur de Campeche, y las Tierras Bajas del Norte, la actual península de Yucatán.

Orígenes Históricos


Hacia el año 2500 antes de nuestra era, el Maya llegó procedente del golfo de México y el valle de Pánuco. Por el 2000 comenzó el sedentarismo y la cultura agrícola del maíz. Hacia el año 1000 principió la consignación de fechas en madera o materiales perdidos.
Existen dos teorías acerca del nacimiento de la cultura Maya las cuales afirman lo siguiente: La cultura Maya nació en lo que hoy es el Estado de México, partes meridional del de Veracruz y zonas cercanas a Tabasco, Oaxaca y Chiapas. En cambio, según la otra teoría el origen está en Tikal y Uaxactum, donde se ha hallado unas de las fechas más antiguas, la escritura y los falsos arcos más primitivos, tres elementos que dan la clave de la cultura Maya. Las dos teorías presuponen, sin embargo, la existencia de un pueblo remalla, culturalmente hablando, cazador, recolector y pescador.

Historia


Cronológicamente, hubo dos grandes períodos: Viejo y Nuevo Imperio, aunque no pueda hablarse políticamente de imperio, pues su organización en ciudades no correspondía al sentido de esta palabra.
Durante el Período Antiguo (371-633) Del viejo Imperio, la primera ciudad Maya pudo ser Uaxactum o Tikal. Por lo demás, se han encontrado estelas determinativas de la fundación de otras ciudades hacia el final del período, como Tulum, Naranjo, Copán y El Encanto. Hacia al período 435-534, la cultura se expandió en todos las direcciones y aparecieron obras importantes en Copán, Piedras Negras, Palenque, Yaxchilán y otros lugares, como estelas con figuras y jeroglíficos, bóvedas escalonadas y cerámica. En ese período, el bienestar y la multiplicación demográfica determinaron la búsqueda de nuevos asentamientos.
El Período Medio (633-731) fue de consolidación de las formas culturales Mayas y se fundaron nuevas ciudades, como Etzná y El Palmar.
El Gran período (731-987) fue el del apogeo del viejo imperio y también el fin de su historia. La escultura adquirió formas clásicas (tableros, bajorrelieves de Palenque).
Nuevo imperio y Liga de Mayapán (878-1194) el nuevo imperio tuvo un prólogo emigratorio, que fue comienzo de un período de florecimiento. La historia Maya cambió por la presencia de mexicanos en Yucatán. Éstos habían llegado de Tula y se establecieron en Chakanpuctún, donde perdieron su lengua y adoptaron el Maya.
Otros, los compañeros de Kukulcán (caudillo identificado con la serpiente emplumada, divinidad tolteca), se instalaron en Chichén Itzá. Por su parte, los descendientes de Cocom ocuparon Mayapán y los Tutulxius o Xiues fundaron la ciudad de Uxmal a setenta kilómetros de la actual ciudad de Mérida.
Este período fue el de renacimiento y de plenitud de las formas Mayas. La organización política anterior (una ciudad cabeza de un distrito de aldeas) fue sustituida por las triarquías o asociaciones de tres ciudades, para asegurar su defensa. Así nació la Liga de Mayapán, formada por esta ciudad y las de Uxmal y Chichén Itzá. Esta etapa marcó el apogeo de la arquitectura de tipo mexicano, geométrico y de columnata.
Período Mexicano (1194-1441) Este período fue el de la disolución de la liga de Mayapán. El rapto de la esposa del cacique de Izamal por Chac Xib, cacique de Chichén Itzá, desencadenó la guerra entre los confederados. Uxmal quedó no obstante al margen de la lucha. Mayapán llamo como aliados a los mexicanos, y después de su triunfo reconstruyó en parte la liga, pero solo en su provecho. La ciudad vencedora adquirió la hegemonía, redujo a Chichén Itzá al vasallaje y obligó a los jefes Mayas de otras ciudades a enviar miembros de sus familias a Mayapán, en la calidad de rehenes, hasta una coalición de todos esos jefes, al mando de Ah Xupan Xiu, provocó la caída de la ciudad dominadora.

Tras la victoria, los coaligados se dispersaron y se entró de lleno en una fase de desintegración, durante la cual hubo hasta veinte Estados rivales.


Período de Desintegración (1441-1697) Este caos llegó acompañado de calamidades: huracán en 1464, pestes en 1480 y nuevas plagas en 1551. Las antiguas ciudades del Renacimiento yucateca fueron abandonadas. Los habitantes de Chichén Itzá se trasladaron a orillas del lago del Petén, los de Mayapán a Tecoh, etc... En ese momento hicieron su aparición los españoles, que intentaron en vano establecer su autoridad. Así fracasaron las expediciones de 1527 y 1531, aunque los Mayas no lograron unirse contra el invasor, devorados por sus luchas intestinas, las traiciones y los asesinatos, que favorecieran al conquistador, el cual dominó poco a poco a la península yucateca, hasta terminar con el reino de Itzá en 1697.

Estructura Social

La sociedad Maya era teocrática. Los Mayas estaban divididos en clases sociales muy bien definidas. En lo más alto de esta jerarquía se encontraba el gobernante, un representante de Dios en la tierra que gobernaba y que decidía cuándo había que hacer la guerra o pactar la paz; regía en el comercio y las alianzas maritales. Este gobernante era apoyado por la casta sacerdotal, la nobleza y sus guerreros. Sólo el gobernante o sus sacerdotes estaban autorizados para realizar las ceremonias religiosas en los templos.
Otro grupo en la estructura social eran los arquitectos, quienes estaban por encima de los escultores, los ceramistas y otros artesanos, los campesinos, sirvientes y esclavos, que eran los de menor categoría. Los soldados eran importantes en tiempos de conflicto, de otra manera estaban más abajo que los arquitectos y comerciantes en la escala social.
Estructura Política

La organización política de los Mayas estaba formada por el príncipe gobernante, los sacerdotes, los funcionarios civiles, el pueblo y los esclavos.
Príncipe: Considerado descendiente de los Dioses, quienes le dieron poder. El cargo era hereditario.

Sacerdotes: Formaban la clase dominante y más influyente. Los integrantes se reunían para asesorar al príncipe. Presidían las grandes ceremonias y, a través de la observación de los astros y de las entrañas de los animales, decidían si la guerra, debía realizarse o no, cómo y cuándo.

Funcionarios civiles: Eran empleados del gobierno y estaban formados por consejeros de estado, consultores políticos, jefes de explotación agrícola, alguaciles y jefes militares. Ellos pertenecían a la élite sacerdotal porque eran sus familiares o amigos. Estaban encargados de hacer la guerra y conseguir así víctimas para los sacrificios.

Pueblo: Representado por los hombres libres, vivían en los campos cultivando la tierra (maíz principalmente) y manteniendo a la nobleza con el pago de tributos. Formaban la mano de obra para construir caminos, canales y templos; además servían como soldados en caso de guerra.

Esclavos: La esclavitud era ejercida por los Mayas como un castigo contra quienes violaban la ley o eran prisioneros de guerra. Por ello no existía como clase social específica, era una situación temporal y eran destinados a los sacrificios humanos.

Estructura Económica

Los Mayas fueron básicamente agricultores, y su principal cultivo, el del maíz. La técnica empleada por los campesinos Mayas es la llamada "de roza", consistente en cortar y quemar el monte antes de sembrar.
También seguían siendo cazadores, hallando en selvas, montes, litorales y orillas de esteros gran cantidad de animales: Tapir, venado, jaguar, puma, pecari, mono, conejo, pizote, tepezcuintle, aguti, armadillo, quetzal, guacamaya, papagayo, loro, garza, tucán, pavo de monte, faisán, cojolito, perdiz, codorniz, paloma, pato, tortuga, manatí. Cazaban con lanzas, dardos arrojadizos, arcos y flechas en épocas tardías, cerbatanas, hondas y trampas. Utilizaban perros para ciertas cacerías, así como ardides de caza.

El Comercio De Los Mayas


Debido a las marcadas diferencias que presentan las distintas regiones del área Maya, los recursos naturales eran muy variados. Para las necesidades básicas de las poblaciones cada región sólo era parcialmente autosuficiente, pero ciertos productos sólo se obtenían en determinados medios geográficos. De ahí el nacimiento de un intenso comercio interior dentro del área global y de un comercio exterior con pueblos no Mayas. Este se realizaba por vías terrestres, fluviales y marítimas.
Gran parte del comercio se efectuaba por trueque, sobre todo el comercio local, en que eran los productores mismos los que se encontraban para intercambiar productos. Pero se usaban algunos artículos como moneda: en primer lugar, las almendras de cacao; luego, las cuentas de jade, ciertas conchas marinas de color rojo, y, en época tardía, cascabeles y hacheas planas de cobre.

La Religión

La religión jugaba un papel muy importante en la vida diaria y todas las actividades, ya fuera de mucha o poca importancia, estaban regidas por deidades. El sacerdote, guiaba la vida espiritual de la comunidad. Se representaban ritos específicos para llamar la atención de las deidades.
Las ceremonias rituales en honor de las deidades a veces se hacían a través de sacrificios humanos. Los cenotes, profundos pozos naturales donde fluía el agua, característicos de la península de Yucatán, eran también centros de sacrificio. Junto con los hombres o mujeres sacrificados, se depositaban en el pozo ofrendas de jade, oro, cerámica y otros objetos para honrar a los Dioses. Las creencias religiosas estaban íntimamente ligadas a los ritos funerarios, los cuales, en el caso de los gobernantes, eran muy elaborados.

Los Mayas usaban prácticas funerarias como las de los antiguos egipcios: enterraban a sus gobernantes dentro de pirámides construyendo falsas cámaras y sepultando objetos funerarios y sirvientes para que acompañaran al difunto en la vida ultraterrena.


Según los Mayas, los Dioses utilizaron una cuerda para poder fijar los cuatro vértices del universo. Cada punto cardinal lo relacionaban con un Dios, una hierba, un ave y un color.

Tenían también un Dios para cada número. La ceiba era considerada por los Mayas sagrada. Era el Árbol del Mundo, sus raíces estaban en el Mundo Inferior, su tronco en la tierra, y sus ramas llegaban al cielo.


Los principales Dioses que adoraban los Mayas:

  • Ah Puch-Dios de la muerte

  • Bacab-cuatro Dioses que sostenían el universo

  • Chac-Dios de la lluvia, del viento, etc...

  • Ek Chuan-Dios de la guerra

  • Hunab-Ku-Dios creador del mundo, creó al hombre a partir del maíz

  • Hunahau-señor de los muertos

  • Itzamná-señor de los cielos, del día y la noche, inventor de la escritura. Hijo de Hunab Ku

  • Ixchel-Diosa de las inundaciones, la luna y la fecundidad femenina

  • Ixtab-Diosa del suicidio

  • Kinich Ahau-Dios del sol

  • Kukulcán-Dios equivalente a Quetzalcóatl, el Dios civilizador

  • Tlaloc-Dios del trueno, la guerra y el viento



Calendario Maya

Entre los Mayas, la cronología se determinaba mediante un complejo sistema calendárico y matemático. El calendario de los Mayas, que se remonta probablemente al siglo I A.C., se basaba en una doble contabilidad: El ritual o tzolkin (de 260 días) y el solar o haab (de 365 días). En el calendario solar, el año comenzaba cuando el Sol cruzaba el cenit el 16 de julio; 364 días estaban agrupados en 28 semanas de 13 días cada una, y el Año Nuevo comenzaba el día 365. Además, 360 días del año se repartían en 18 meses de 20 días cada uno. Las semanas y los meses transcurrían de forma secuencial e independiente entre sí. Sin embargo, comenzaban siempre el mismo día, esto es, una vez cada 260 días, cifra múltiplo tanto de 13 (para la semana) como de 20 (para el mes). Un ciclo de 52 años solares o de 73 rituales sumaban 18.980 días y se denominaba “rueda calendárica”.
Para representar los números, los Mayas utilizaban un doble procedimiento: Usaban una combinación de barras y puntos propios de un sistema vigesimal, es decir, con base en el número 20, o figuraban cabezas humanas, cada una de las cuales representaban las cifras comprendidas del 1 al 13. En los dos sistemas se utilizaba el cero.

Arquitectura Maya

Ciudad Maya


El planeamiento urbano de las ciudades Mayas sigue patrones muy precisos y con escasas variaciones; plataformas y terrazas con bases, para levantar los edificios, pirámides o palacios que se ordenan generalmente en torno a plazas y patios en las que levantaron las primeras estelas, durante los siglos IV y V D.C. a veces dichas acrópolis o montículos eran naturales, en otros casos, cuando no existía ningún montículo natural en el sitio escogido para fundar una población, se levantaban uno o varios por medios artificiales. El medio ambiente influye relativamente en este ordenamiento; se trata de crear una atmósfera esotérica en el que la visión desde debajo de las grandes plataformas, pirámides y escalinatas proporciona una imagen para la masa, en que esta queda empequeñecida por la magnificencia de las obras arquitectónicas de la clase dominante.
Este planeamiento ofrece ciertas particularidades según las religiones. En las ciudades del Usumacinta, las plataformas y edificios se apoya en los cerros y en las faldas de las montañas, mientras la orientación de esos edificios no es tan rígida como en otras regiones. En estas ciudades las estelas se colocan generalmente en plataforma y escalinatas en vez de estar en las plazas y patios.

Las ciudades de área central presentan sus grupos arquitectónicos muy separados y aparentemente dispersos; es muy típico el uso de acrópolis en las que se concentran palacios, patios y pirámides como templos, mientras las estelas se suelen colocar en plazas. En el caso de las ciudades que se sitúan en las que estribaciones montañosas de chiapas, la orientación de los edificios en función de su adaptación al terreno no suele seguirse con escrupulosidad.


Finalmente, en las zonas de Puuc, no hay una especial organización en plazas ni es frecuente la construcción de acrópolis, siendo sustituido el efecto de estas acrópolis por los edificios de pisos y en grandes escalinatas apoyadas en los cerros. En estas ciudades es frecuente el ordenamiento en torno a la avenida, generalmente orientadas de Norte a Sur, al tiempo que las estelas se suelen agrupar en plataformas aparte.

Arquitectura Civil

La Choza

Cuando las tribus primitivas, en el período arcaico o formativo entre 2.000 y 1.000 antes de nuestra era, construyeron los primeros conjuntos religiosos, consagrados a sus divinidades cósmicas, concibieron la morada de sus Dioses del mismo modo que la choza: paredes de caña y adobe, techumbre de hojas de palma. La planta es rectangular u ovalada, en cuyo caso los lados cortos de la choza son redondos, lo cual hace que las dos extremidades de la cubierta tengan forma cónica. Pero estos primeros templos se distinguen de las viviendas por la altura de las plataformas sobre las que se levantan.


Pero el interés de esta construcción, hecha con materiales perecederos, reside en el hecho de que constituye para los Mayas el tipo de toda obra arquitectónica. En este sentido, ha ejercido una influencia considerable sobre la arquitectura pétrea, tanto por sus formas externas (con cubierta a dos aguas) como por su espacio interno. El estudio de los edificios antiguos demuestra que las construcciones en el fondo no son más que una transposición, una «reconstrucción en piedra» de la primitiva cabaña. Ésta es la que inspira el aspecto interno de los palacios o de los templos que rematan las pirámides.

El palacio

La arquitectura pétrea de los Mayas está constituida por dos grandes categorías de edificios: Por una parte, las pirámides a menudo formadas por sucesivas superposiciones, y que son una especie de himno de piedra a los Dioses, hacia los que el hombre levanta grandes escalinatas por la que suben los sacerdotes, y por la otra las grandes construcciones, concebidas sobre un plano horizontal y de proporciones relativamente pequeñas, denominadas palacios.
Tanto los templos como los palacios estaban integrados generalmente por tres partes: la subestructura o base piramidal; la estructura, y la sobre estructura, que en algunos casos se levantaba atrás de la línea de la fachada, en forma de peineta, para constituir lo que se llama crestería o fachada volante. Por lo común, la mayor parte de los edificios estaba desprovista de decoración esculpida debajo de moldura medianera, concentrándose los adornos en la mitad superior de la fachada o sea en el cuerpo medio de la estructura.
El palacio era un edificio dividido en varias cámaras, en el centro de gravedad de las masas superiores descansaba sobre los muros externos, con el fin se asegurar su estabilidad. Los palacios estaban constituidos por un único piso de forma alargada, con dos secciones de cámaras interiores que se comunicaban entre si y que a veces tenían acceso por la parte posterior, pero a pesar de que los lineamientos generales de los edificios eran relativamente homogéneos en su interior, de acuerdo con la época en que fueron erigidos, no existe regla alguna respecto a la forma en que fueron divididas sus áreas superficiales.
Estas antecámaras que se abren en la fachada, mediante puertas cuadradas, tienen detrás una segunda fila de habitaciones. Estas últimas son más oscuras, ya que sólo reciben luz a través de las primeras.

Arquitectura Religiosa

El templo


La única diferencia entre el templo y el palacio está en la disposición de estas salas: en lo alto de la pirámide, la cella transversal puede ser única o doble, y tener detrás de la primera cámara una segunda idéntica, con la que se comunica a través de una puerta. En algunos casos, que ilustran los grandes templos de Tikal, puede existir incluso una tercera sala de culto, oscura y misteriosa.

Arquitectura de Entretenimiento

El juego de pelota


Además de las pirámides y los palacios, uno de los elementos arquitectónicos característicos de los centros urbanos de Mesoamérica es el juego de pelota

Desde el punto de vista arquitectónico, el campo para el juego de pelota se presenta como un espacio abierto, limitado lateralmente por dos planos paralelos, más o menos inclinados, y por unos muros que rodean la zona de enfrentamiento. En los dos extremos, unos espacios más anchos destinados a los equipos conforman, junto con la parte central, una planta en forma de «H» aplastada.

El juego de pelota representa, dentro del urbanismo de las ciudades Mayas, un elemento importante, que supera el aspecto meramente lúdico para adquirir un carácter religioso, inscribiéndose dentro del ritual de los sacrificios. Por este motivo la importancia de este espacio colectivo no debe ser infravalorada.
Otros tipos de edificios Mayas: observatorios, baños de vapor, aras para los sacrificios, etc., que completaban el escenario urbano. En las plazas, se erigen unas estelas que tienen la misma función que los altares al aire libre. Los Mayas unieron sus ciudades por medio de grandes calzadas rectilíneas y elevadas: Los sacbeob (plural de sacbé) o «carreteras blancas», que podían llegar a medir varias decenas de kilómetros de largo y parecen haber sido dedicadas tanto a manifestaciones religiosas como al despliegue del ceremonial. Estos caminos procesionales eran construidos y nivelados con la ayuda de pesados rodillos de piedra accionados por cuadrillas de obreros.

Técnicas Arquitectónicas


El origen de su técnica arquitectónica arranca de las primeras construcciones en barro, las cuales dejan como huellas permanentes las estructura piramidal y los muros de talud. La zona en que se inició el uso de la piedra en las construcciones fue el centro norte del Petén, probamente en Tikal o Uaxactún (tercer periodo, pre-maya III), pues el ejemplar más antiguo de arquitectura pétrea de que se tiene noticia cierta, es la pirámide interior.
Edad de Oro, las técnicas arquitectónicas, sobre todo las relacionadas con la decoración exterior de los edificios, alcanzaron insospechados niveles. Cada ciudad, utilizando los materiales que estaban al alcance, introdujo variantes que permitieron distinguir sus obras a primera vista.
El problema que entraña los techados fue resuelto al principio en Uaxactún por medio de un sistema de bóvedas construidas con piedras saledizas pulidas en faz exterior, y no fue sino hasta el primer tercio del siglo IV d. c. que se introdujo el de bóvedas voladizas o falso arco. Fuera de las bóvedas saledizas los arquitectos Mayas conocieron otro tipo de techo, el plano, fabricado con vigas de madera y concreto de cal. Los tipos de bóvedas utilizadas por los Mayas son las siguiente:

  • Bóveda de botella (Uaxactun)

  • Bóveda escalonada

  • Bóveda clásica

  • Bóveda de paramento encajonado

  • Bóveda con sostenes ( palenque)

  • Bóveda trilobulada (palenque)

  • Bóveda convexa (Uxmal)

El falso arco es otro de los elementos característicos de la arquitectura Maya. Su principio es siempre el mismo, pero en su construcción, a través de los años, fue objeto de algunas variantes que podrían resumirse de la manera siguiente: arco ordinario, coronado con planos, costados de piedra labrada; arco ordinario, con coronamiento de planos y sofitos curvos en declive; y arco trifoliado.


Los materiales básicos utilizados por el arquitecto Maya fueron la madera y la piedra, junto con mezclas arcillosas, cemento y estucos. La madera, que debió utilizarse para andamios y construcciones campesinas, sirvió en las grandes construcciones de lo centro ceremoniales paras ser utilizada como vigas, arquitrabes, dinteles de puertas o nichos, etc.
Entre las mezclas más comunes, hay que mencionar la de arcilla, arena, hierba y piedra. El cemento, sin embargo, es un compacto muy común compuesto de cal mezclada con arena o con marga y piedra que sirve para rellenar los muros. Finalmente los estucos, tan comunes en muchas ciudades Mayas, son el resultado de la mezclar cal pura con agua y una goma vegetal que se endurece. Los procedimientos para obtener la cal que siguen en la actualidad los albañiles Mayas es la misma que se utilizaba en la época prehispánica.
Las técnicas de transporte de los monolitos destinados a la construcción de estelas esculpidas. El desplazamiento se llevaba a cabo, como en el Egipto faraónico, con la ayuda de cuerdas y de rodillos o trineos, que cuadrillas de peones hacían deslizarse por un camino arcilloso, durante la estación seca. Aunque los materiales se encontraban en el emplazamiento, las obras exigían una importante infraestructura, tanto para la alimentación como para la organización del trabajo.
Respecto a la mampostería al principio, los canteros Mayas hacían muros de piedra tallada y con verdaderas bóvedas abocinadas de piedra. Posteriormente, cuando empezó a imponerse el hormigón, las cubiertas se concibieron como estructuras «monolíticas» hechas vertiendo el hormigón sobre unos paramentos de bloques bien tallados que formaban un encofrado fijo. En efecto, la genialidad de los Mayas consistió en concebir un sistema gracias al cual los bloques de revestimiento, cuidadosamente aparejados en seco, podían contener hormigón líquido mezclado con piedras: por tanto, no era necesario ningún encofrado de madera.
Para fabricar el hormigón Maya había que tener un mortero de calidad. En la región yucateca, donde abunda la caliza, esta técnica alcanzó su apogeo. El mortero de cal se conseguía colocando piedra machacada sobre un montón de madera seca a la que se hacía arder. La hoguera «cocía» la piedra obteniendo así la cal viva.

La Ornamentación


La concepción de la arquitectura Maya no permite separar las estructuras de su ornamentación. Resulta patente en lo que respecta a la técnica del hormigón, en la que el paramento que está constituido generalmente por un ornamento en relieve forma parte integrante de la construcción. Esta solución permite, sobre todo en el estilo Puuc, estandarizar la producción de cientos de bloques parecidos que entran en la composición de motivos repetitivos: mascarones, celosías talladas, etc. Dicha fórmula conduce a una verdadera anticipación de la producción en serie, y constituye una de las características técnicas más originales dentro del arte Maya.

En las construcciones de estilo Chenes (Yucatán, Campeche y Quintana Roo) toda la fachada representa una enorme máscara del monstruo cósmico. Este ornamento transforma una pared en escultura, y borra la frontera entre arquitectura y decoración. La construcción se transforma en una terrible boca de serpiente, dispuesta a engullir al visitante. El efecto que produce este motivo simbólico, tratado con un vigoroso esquematismo geométrico, es sobrecogedor. Demuestra la maestría del arquitecto, que trabaja también como escultor.


Este arte del yeso esculpido, con su rica policromía, hoy parcialmente borrada, se aplica sobre una «osamenta» de albañilería: hay unos bloques salientes que forman una «armadura», que es la que sostiene los elementos en relieve, como la nariz o el tocado del Dios.
En la época arcaica, los elementos ornamentales, situados sobre las superficies inclinadas de las pirámides, están hechos con la ayuda de motivos de estuco en altorrelieve, como ocurre con los enormes mascarones de divinidades que cubren el zócalo de una serie de edificios que se remontan a la época preclásica.
La decoración de edificios durante las décadas iniciales del Viejo Imperio fue sobria y adecuada al estilo prevaleciente en las edificaciones. Los frisos, cornisas y basamentos eran cubiertos con molduras se simple argamasa. Mas tarde, los espacios superiores de los frentes se principiaron a decorar con estuco. La piedra no fue utilizada para decoración durante el Viejo Imperio, pero en ese mismo periodo se principió a colocar esculturas en los patios, en los tableros murales y en las rampas, al lado de las escalinatas.
A lo largo de las centurias que comprende el Nuevo Imperio la arquitectura Maya alcanzó alturas no igualadas por ningún pueblo de la América prehispánica. Durante ese lapso los elementos decorativos se multiplicaron con motivos de una desorbitada y sorprendente fantasía, en cuya factura concurren la piedra, los modelados en estuco, los mosaicos y las pinturas. Muros, zócalos, pórticos, taludes, alfardas, arquitrabes, escaleras y tableros se cubren de relieves que dan impresión de ricas encajarías. La escultura pierde toda su dignidad para convertirse en un arte secundario, sin ímpetu ni grandeza, dedicado a la fabricación de pequeñas y no muy perfectas imágenes.
Para la decoración de sus construcciones los arquitectos Mayas utilizaron algunas figuras de la flora y fauna de Mesoamérica, entre las cuales pueden citarse: serpiente, quetzal, jaguar, rana, tapir, murciélago, mono, búho, mariposa, hojas y flor de milpa, ciertas variedades de lirios acuáticos y otros elementos.

Artes

Pintura


Sus primeros intentos de esas artes se inspiraron en sentimientos religiosos y triviales; circunstancia que las animo a través de todas las épocas de su evolución con características y finalidades simbolistas.
El artista Maya, al tratar de representar una divinidad, despreciaba con frecuencia lo corpóreo que en esa representación pudiera caber, con el fin de dar mayor énfasis a los atributos y a los emblemas de los poderes sobrenaturales que, según sus creencias, asistían a dicha divinidad, razón por la cual generalmente esas representaciones aparecen sobrecargadas de elementos en los que el simbolismo desempeña funciones de cardinalidad importancia. Entre esos elementos figuran en primera líneas los signos astronómicos, los tocados de plumas, las mascaras rituales, la serpiente, las hojas y la flor del maíz, y los cartuchos glifico, que se utilizaban para llenar los fondos o equilibrar las masas.
El artista Maya no carecía de sensibilidad estética ni de originalidad; pero su impulso creativo estaba coartado por las exigencias del culto religioso y la tradición. El artista no estaba obligado a ceñirse a determinados cánones, su creación se manifestaba en forma espontánea, llena de seguro instinto, vitalidad y animación.

Pintura mural

La técnica de la pintura utilizada por los Mayas era sencilla. Trazados un bosquejo preliminar, en rojo generalmente, se rellenaba luego con los colores decididos y finalmente se volvían a pintar los bordes. Los colores se reducían a polvo y eran mezclados con líquidos, algunos muy aglutinantes aun de naturaleza viscosa, y otros tan claros que eran casi como agua. Estos c olores se empleaban, una veces puros y otras efectuando mezclas entre ellos para obtener compuestos.
Los colores utilizados eran varios, tonos de rojo, naranja brillante, púrpura opaco, varios tonos de amarillo, marrón oscuro, azul prusia y azul cerúleo, verdes variados y negro. Guardaban un simbolismo en el empleo de los colores que ayudaba a dar expresión a las pinturas.

Escultura


El bajorrelieve y la escultura Maya se caracteriza por los grandes monolíticos prismáticos hasta de seis metros de altura que representan figuras humanas con cabezas tocadas con plumas y flecos y una complicadísima ornamentación jeroglífica alrededor

Las técnicas que usaron para la talla en piedra son las de choque y pulimento; los Mayas perfeccionaron de tal manera los métodos empleados en sus trabajos, que bien puede asegurarse que rayaron en lo genial. Con un cordel como conductor y un poco de jade en polvo como abrasivo, hacían los cortes en las piedras de jade y para grabarlas utilizaban una astilla de madera dura o el polvo del mismo jade.


El valor plástico en esas esculturas potrea es el dibujo rítmico y sensual, expresado con finas curvas enmarcadas entre cuadrilongos, que por lo común señalan los limites dominantes en la composición. También es típico tratar el volumen con poca profundidad, manteniendo el carácter de la forma tectónica cuadrilonga del bloque o sea la forma que se le dio al extraerlo de la cantera.
Características de la figura humana en la gran escultura son las actividades hieráticas y rituales, y por consiguientes, simbólicos-decorativas. Casi siempre en las estelas los cuerpos están tratados de perfil o de frente. Es raro encontrar figuras en perspectiva de tres cuartos. Muchas veces el torso esta de frente y los miembros de perfil. La altura de los cuerpos, tomando como medida la cabeza, resulta de seis y media cabezas. Los cráneos son alargados, haciendo énfasis en el ideal que los Mayas buscaban en sus propias cabezas, al prolongarlas artificialmente durante la primera infancia.
Otra de las características de la escultura Maya fue la de trabajar las figuras humanas de las estelas correspondientes al Primer Periodo (328-438 después de J. C.), en postura de pie y de perfil. Mas tarde, siempre de perfil, los pies se superponen ligeramente (Uaxactún). Al final de este periodo formativo los pies se abren y surgen las caras de frente ( Tikal), pudiendo asegurarse que años después fue esa la postura ritual adoptada en Quiriguá, Copán y Toniná.
Piedras Negras, las características fueron otras: los escultores lograron colocar a la figura humana sentada de frente, con las piernas cruzadas. 135 años después, los artistas de ese lugar, introdujeron la innovación de combinar figuras sentadas de frente, con otras de pie, de perfil, mezclando el alto y el bajorrelieve. En las postrimerías de la Edad de Oro, los cánones nuevos se multiplicaron y los signos convencionales, ceremoniales (jeroglíficos), los geométrico-decorativos y los realistas se perfeccionaron. Con la abundancia “ barroca” de representaciones zoomorfas, fitomrofas y antropomorfas, en las que siempre predominan las serpientes, las espumas de quetzal y las hojas de milpa, en forma de encajaría, la belleza del hombre Maya se destaca como figura central. La imagine rió Maya se policromaba con rojos, azules amarillos, verdes ocres y sepias.

Artes Menores

Cerámica


Como su escultura, la cerámica de los Maya se distingue por la originalidad y primitivismo aparente de sus concepciones. Muy a menudo los cuerpos de los vasos o incensarios, asumen formas de seres y animales fabulosos o están finamente decorados con figuras pintadas, incisas, o con alto relieves de complicadas líneas, pudiendo decirse que, si en algunas partes quedo evidencias del poder creador de los pulgares del artífice Maya fue en las sorprendentes muestras de esa maravillosa cerámica.

La cerámica Maya esta dividida en cinco periodos o fases:



Primera: Fase Mamon


Con manifestaciones sencillas pesadas rudimentarias: objetos modelados en pasta arcillosa de color gris o malva mostrando crudos adornados hechos por incisión, ranura o modelada, que representan figuras casi siempre femeninas, cuyos ojos fueron hechos con una punzada; vasos simples y globulares con tosco engobe y cuello o bordes ensanchados, cajetes, platos y escudillas. Los ejemplares con decoración “batic” o aplicada, son aún muy raros en esa fase.

Segunda: Fase Chicanel


(Clásica Temprana: 300 a 500 D. C.) Piezas policromadas. En ese período las formas pierden un tanto su rigidez y uniformidad iniciales, apareciendo en los contornos de los vasos, generalmente cilíndricos, los primeros intentos de decoración pintada en negro. En esta fase el mordiente de calcita reemplazó al de cenizas volcánicas y al de tiestos (fragmentos de vasijas) usados con anterioridad casi exclusivamente.

Tercera: Fase Tzakol


(Clásica: 500 a 700 D. C.) En este período la alfarería Maya acusa, junto con otras artes, un visible avance en las técnicas empleadas en su noble ejercicio. La decoración geométrica, pintada, modelada, grabada o estampadas, depura sus motivos sobre piezas policromadas llenas de dignidad y belleza, en las que predominan los fondos amarillos o anaranjados. Las variedad de estilos se manifiesta en mil formas originales, que caracterizan a las piezas producidas en esa época. Durante ese período se fabricaron, además, muchos jarros sin glaseado exterior, que a veces eran decorados usando la técnica del camafeo, o sea la que recorta incisivamente los diseños sobre los fondos para darle mas vista y resalte a los adornos.

Cuarta: Fase Tepeu


(Clásica Tardía: 700 a 900 D. C.) En este período el arte de la alfarería alcanza su mayor apogeo. Vasos y otros recipientes ostentan figuras dibujadas o labradas con gran maestría, las cuales por lo común eran decoradas con pigmentos blancos, rojos, negros y amarillos; escenas realíticas, históricas o religiosas en cuyos márgenes hay cartuchos o franjas llenas de jeroglíficos, que no solo suministran datos respecto a la escena representada, sino también son elementos decorativos muy usados en esa fase con gran efecto.
Durante e transcurso del Clásico Tardío surgió un tipo de cerámica llamada Plumbate o Plomiza. Dichos ejemplares se caracterizan por su brillo exterior, originalidad de formas, rara dureza y un acabado o enlucido que se aproximaba al vidriado, el cual se lograba probablemente con un baño o engobe que contenía partículas de hierro y aluminio.
Al Clásico Tardío pertenece también otra clase de cerámica notable que es conocida con el nombre de “anaranjada delgada” (fase Puuc). A las fases Clásicas y Post-Clásica corresponde la manufactura en gran escala de los quemadores o incensarios. En el período Tepeu hay un tipo de cerámica conocido con el nombre de “pico vuelto hacia dentro”, por la suma frecuencia con que el se presenta a los finales del Viejo Imperio.
Sus ejemplares, que son bella muestras de obstinada artesanía, se distinguen por la elegancia de sus formas, por el fino acabado de sus engobes y por la limpidez de los colores que ostentan en vistosas de ocres, rojos y anaranjados, sobre fondo crema o rozado.
Periodo Mexicano o de Absorción Mexicana

(Post-Clásico: 900 a 1450 D. C.) Restos de las ultimas manifestaciones de cerámica Maya policromada, objetos manuales decorados con dibujos rojos sobre fondo crema o rojo, negro sobre crema. En ese periodo abundan los incensarios adornados con aplicaciones exteriores, el estilo que aun perdura en los que fabrican los Mayas-lacandones.


La cerámica modelada durante las fases iniciales del Viejo Imperio es pobre en calidad técnicas, pero en cambio, en las últimas fases, muy rica en su acabado y decoración. En esas últimas fases el artífice no buscaba durabilidad sino belleza, y así fue como, sacrificando la primera en beneficio de la segunda, logró crear ejemplares de relucientes superficies y vivos coloridos.
En general la cerámica Maya es notable por la gran diversidad de sus productos, por la original estilización de sus formas y por la variada cantidad de técnicas decorativas, que la distinguen y engalanan a través de todas sus fases: técnicas decorativas que comprenden las de vaciado, punteado, calado, incisión, modelado, aplicado y perforado, con alardes en los que el instinto plástico de sus creadores, hizo verdadero derroche de gracias y fantasía. Algunas veces sus muestras, adornadas con frías líneas geométricas nos parecen muy sencillas, casi infantiles, a fuerza de ser elementales; otras, cuando las figuras modeladas o pintadas asumen actitudes hieráticas, trágicas, feroces o de burlona hilaridad, nos hacen pensar en objetos llegados de un mundo exótico y remoto.
Según la pasta y su cocción se pueden clasificar como la topología de cerámica, en café, gris, crema fino y anaranjado fino; según su procedimiento de producción, cabe ordenarlos en moldeadas, modeladas y modelado-moldeado, siendo la primeras mucho más expresivas, libres y realistas que las segundas, las cuales resultan más convencionales y rígidas.


En las figurillas encontramos representaciones masculinas, femeninas y de animales, las cuales a veces se combinan para dar parejas: hombres y mujer, animal y mujer; a través de ellas, se pueden observar individuos de estilo muy realista, en actitudes relacionadas con actividades cotidianas, seres asociados a la religión, animales representativas de la fauna de área, objetos abstractos o no humanos, conceptos esotéricos, etc. que hacen más difícil el establecimiento de una tipología de figurillas.


Piña Chán estableció una tipología en cincos grupos:
Tipo I: Figurillas modeladas, representando personajes con gran dinamismo y libertad en escenas de la vida cotidiana, y en las que suelen encontrarse restos de pintura azul, blanca, amarrillo o rojo cinabrio.
Tipo II: Incluye figurillas moldeadas huecas, masculinas o femeninas, con tendencia a la rigidez y al hieratismo propio del sistema de fabricación con molde.
Tipo III: Corresponde al mismo sistema de fabricación (moldeado) pero se representando exclusivamente imágenes de animales: monos, tortugas, lechuzas, armadillos, iguanas, lagartijas, guajolotes, jaguares, loros, murciélagos, etc.

Tipo IV: se refiere a “parejas” realizadas mediante molde.


Tipo V: Comprende a “figurillas moldeadas, huecas, en barro anaranjado fino o crema fino, generalmente con un baño de pintura blanca, completa o con miembros articulados.

Códices


Los diseños de los códices, en los que abundan figuras de Dioses y divinidades menores, son representativos de esa tendencia a castigar la forma en beneficio de lo simbólico, en el que lo plástico jugaba un papel secundario, los perfectos establecidos por la ciencia esotérica y ritualista, resolviendo a veces en forma extraordinaria las dificultades relacionadas con la falta de espacio, el dibujo, la conjugación de matices, y otros problemas menores de orden puramente técnico.






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