Paquete de Recursos: Bloqueadores Endocrinos



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Paquete de Recursos: Bloqueadores Endocrinos

A continuación les brindamos la primera edición de nuestro paquete informativo sobre bloqueadores endocrinos. Este paquete informativo esta compuesto de veintidos ejemplares anteriores de Salud Y Medio Ambiente. Han sido presentados en orden ascendente por la fecha de su aparición original.


Muy Atentamente,
Adrián Boutureira

Fundación para Investigaciones Ambientales.

Contenidos:
1) #264 Declaración Wingspread -parte 2: Gran Desafío a La Manera en que Normalmente se Hacen las Cosas, 18-Dec-91
2) #343 ¿Están Perdiendo los Hombres su Masculinidad Fundamental a Causa de los Químicos Ambientales?, 24-Jun-93
3) #365 Una Nueva Era en Toxicología Ambiental, 25-Nov-93
4 ) #446 Nuestro Futuro Incierto, 15-Jun-95
6) #475 La Historia de los Desechos de las Fábricas de Papel, 04-Jan-96
7) #477 Los Espermatozoides en las Noticias, 18-Jan-96
8) #487 Nuestro Futuro Robado -parte 2, 28-Mar-96
9) #490 Nuestro Futuro Robado -Parte 3: Volando a Ciegas, 19-Apr-96
10) #498 Los Peligros de las Combinaciones Químicas, 13-Jun-96
11) #499 Los Químicos y el Cerebro, Parte 1, 20-Jun-96
12) #501 Los Químicos y el Cerebro, Parte 2, 04-Jul-96
13) #512 Exposición a los PCB Relacionada con Bajos Coeficientes Intelectuales, 19-Sep-96
14) #521 El Círculo Vicioso de los Pesticidas, 21-Nov-96
15 ) #545 Hormonas Sexuales de los Peces, 08-May-97
16) #547 El Informe Weybridge, 22-May-97
17) #566 Las Niñas Estan Alcanzando la Pubertad Tempranamente, 02-Oct-97
18) #575 La Verdad Sobre el Cancer de Seno. Parte V, 04-Dec-97
19) #594 Niños Desaparecidos, 16-Apr-98
20) #603 Experimentando con Niños, 18-Jun-98
21) #648 Los Pesticidas y la Agresividad, 29-Apr-99
22) #665 La Razón de la Acción Preventiva, 26-Aug-99

SALUD Y MEDIO AMBIENTE

PUBLICACIÓN QUINCENAL, #264

PETER MONTAGUE, EDITOR

*

18 de diciembre de 1991


TITULAR:

LA DECLARACIÓN WINGSPREAD -PARTE 2: EL GRAN DESAFÍO A 'LA MANERA EN QUE NORMALMENTE SE HACEN LAS COSAS'


Un grupo internacional de 21 científicos [1] se reunieron en julio de 1991 en Wingspread en Racine, Wisconsin, para discutir evidencias de que los químicos en el medio ambiente están causando cambios en el desarrollo sexual de los animales silvestres y posiblemente también de los seres humanos. (Ver RHWN #263.) El grupo redactó una "declaración consenso" de cinco páginas.
El desarrollo sexual de los animales silvestres, al igual que el de los seres humanos, se encuentra controlado por el sistema endocrino: un grupo de órganos, tejidos y células que secretan hormonas; las hormonas interaccionan con otras células, iniciando reacciones químicas/biológicas que tienen consecuencias de largo alcance. Las hormonas masculinas se llaman andrógenos; las hormonas femeninas se llaman estrógenos.
Ahora se sabe que algunos químicos bloquean el sistema endocrino. La declaración Wingspread reconoce lo siguiente: "Los químicos que se sabe bloquean el sistema endocrino incluyen: el DDT y sus productos de degradación, el DEHP [di(2-etilhexil)ftalato], el dicofol, el HCB (hexachlorobenceno), el celtano, la cepona, el lindano y otros hexaclorociclohexanos, el metoxicloro, el octacloroestireno, los piretroides sintéticos, los herbicidas de triacina, los fungicidas EBDC, ciertos PCB; la 2,3,7,8-TCDD y otras dioxinas, el 2,3,7,8-TCDF y otros furanos, el cadmio, el plomo, el mercurio, el tributil estaño y otros compuestos orgánicos de estaño, los fenoles alquílicos (antioxidantes y detergentes no biodegradables presentes en el poliestireno y en los PVCs modificados), los dímeros y trímeros de estireno, los productos de la soya y los alimentos para animales de laboratorio y mascotas".
En los animales y en los seres humanos, las características sexuales se establecen en un momento particular durante el desarrollo en el útero o huevo. Por ejemplo, la Dra. Theodora Colborn, de la organización World Wildlife Fund (Washington, DC) señala que una sola dosis de dioxina, administrada a una rata preñada el día 15 de la preñez -cerca del momento en que se establece el género- resulta en el desmasculinismo y la feminización de las crías machos [2].
Muestras de gaviotas del arenque del Lago Ontario recogidas en 1975 y 1976 mostraron cambios celulares y anatómicos en los embriones y en los pollos recién nacidos, que causaron la feminización de los pollos machos y el superdesarrollo de órganos reproductivos femeninos. Se encontraron concentraciones elevadas de DDE [un subproducto de la descomposición del DDT] y otros residuos en huevos de la misma población. Para examinar si estos problemas sexuales pudieran estar relacionados con la presencia del DDT, se llevaron a cabo experimentos de laboratorio en los que se inyectaron huevos de gaviotas con concentraciones de DDT similares a aquellas encontradas en el medio ambiente de los Grandes Lagos. Los pollos machos resultaron feminizados, desarrollando tejidos ováricos y oviductos [3].
Lo que resulta claro es que la vieja visión de la toxicidad química subestima la cantidad y las clases de efectos que pueden tener los químicos en los peces, las aves y los mamíferos. Durante décadas, los oficiales reguladores de los E.U.A. han dirigido su atención casi exclusivamente al cáncer. Mientras tanto, muchos de los químicos que han sido vertidos en el medio ambiente y ahora están recorriendo las cadenas alimentarias, causan muchos otros efectos perjudiciales aparte del cáncer.
Por ejemplo, los pesticidas como el DDE, el dieldrin, el lindano, el mirex, el toxafeno y los PCB bloquean la comunicación entre las células. El metabolismo [uso de la energía] normal y el desarrollo de una célula pueden resultar bloqueados debido a que el movimiento de nutrientes, electrolitos y hormonas hacia adentro y hacia afuera de una célula es bloqueado por la presencia de estos venenos [4].
Los furanos, el benzo[a]pireno, la 2,3,7,8-TCDD [dioxina], el DDE, el dieldrin, el HCB [hexaclorobenceno], el lindano [beta-HCH], el mirex, el toxafeno y los PCB inducen la actividad enzimática. [Las enzimas son moléculas de proteína que promueven la actividad química en el cuerpo; la presencia de enzimas particulares hace posible que ocurran reacciones químicas particulares que no sucederían de otra manera.] Cuando se induce la actividad enzimática, los productos normales del sistema hormonal endocrino pueden ser liberados en el torrente sanguíneo. Esto puede bloquear el papel de las hormonas esteroídicas, afectando el crecimiento y la maduración sexual [4].
Las estructuras del DDT y del DDE son muy parecidas a las de los estrógenos, y de esta manera pueden imitar las hormonas femeninas. Además, el DDE induce las enzimas que descomponen las hormonas masculinas. En diferentes circunstancias, la dioxina actúa como un estrógeno, o puede actuar como un antiestrógeno (no se sabe qué hace que el mismo químico tenga efectos opuestos) [4].
En un sitio Superfund del que hay datos disponibles, los seres humanos están experimentando anomalías en el desarrollo sexual. En el sitio de Brio, al sur de Houston, Texas, donde se construyó un desarrollo habitacional sobre un basurero químico, niñas de 4 a 5 años desarrollaron vello púbico y crecimiento de los senos. Un bebé (ahora de cuatro años de edad) nació sin ningún órgano genital; exámenes cromosómicos revelaron que es un niño varón, a pesar de que tiene un canal para la salida de un feto. Esta información y otros datos del desarrollo sexual anormal de los niños del sitio de Brio, se encuentra en una base de datos producto de un sondeo sobre la salud de la comunidad, llevado a cabo por un grupo local (HELP) y por la Red de Salud Ambiental (Environmental Health Network, EHN) en Harvey, Louisiana [5]. Tales sondeos -que proporcionan una fuente de información inusualmente valiosa acerca de los problemas sanitarios cerca de los basureros químicos- están realizándose en varias comunidades Superfund, buscando pautas de problemas, incluyendo aquellos que nos advierte la declaración Wingspread.
La declaración Wingspread presenta un nuevo desafío importante para los defensores de "la manera en que normalmente se hacen las cosas". Los participantes en la conferencia representan 17 campos distintos de investigación científica. Tienen miles de datos en los cuales han basado sus conclusiones. Si están en lo cierto, todos nosotros estamos siendo expuestos, sobre una base diaria, a químicos que amenazan nuestra salud reproductiva y la salud de nuestros hijos.
Debido a que las hormonas y los bloqueadores hormonales funcionan a concentraciones extremadamente bajas, la única dosis "segura" de un bloqueador del sistema endocrino es cero. Así que todas las fuentes nuevas de estos químicos deberían ser agresivamente disuadidas mientras encontramos la manera de minimizar la exposición a las cantidades de estos químicos que ya están en el medio ambiente.
--Peter Montague
===============
[1] Los participantes en la conferencia de Wingspread fueron los siguientes individuos (cuya afiliación institucional se da sólo para propósitos de identificación): Dr. Howard A. Bern, Profesor (emérito) de Biología Integradora e Investigador Endocrinólogo, Universidad de California en Berkeley; Dra. Phyllis Blair, Profesora de Inmunología, Universidad de California en Berkeley; Sophie Brasseur, Biólogo Marino, Instituto de Investigación para el Manejo de la Naturaleza (Research Institute for Nature Management), Texel, Países Bajos; Dr. Theo Colborn, Senior Fellow, World Wildlife Fund, Washington, DC; Dr. Gerald R. Cunha, Biólogo del Desarrollo, Universidad de California en San Francisco; Dr. William Davis, Investigador Ecólogo, Laboratorio para Investigaciones Ambientales (Environmental Research Laboratory), Agencia de Protección Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection Agency), Sabine Island, FL; Dr. Klaus D. Dohler, Director, Investigaciones, Desarrollo & Producción, Pharma Bissendorf Peptide GmbH, Hannover, Alemania; Glen Fox, Evaluador de Contaminantes, Centro Nacional de Investigaciones de la Vida Silvestre (National Wildlife Research Center), Agencia Ambiental de Canadá (Environment Canada), Quebec, Canadá; Dr. Michael Fry, Profesor Investigador, Departamento de Ciencias de las Aves, Universidad de California en Davis; Dr. Earl Gray, Jefe de Sección, División de Toxicología Reproductiva y del Desarrollo, Laboratorio de Investigaciones de Efectos para la Salud, Agencia de Protección Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection Agency), Research Triangle Park, NC; Dr. Richard Green, Profesor Residente de Psiquiatría, Escuela de Medicina, Universidad de California en Los Ángeles; Dr. Melissa Hines, Profesor Asistente Residente, Escuela de Medicina, Universidad de California en Los Ángeles; Timothy J. Kubiak, Servicio Estadounidense de Peces y Animales Silvestres (U.S. Fish and Wildlife Service), East Lansing, MI; Dr. John McLachlan, Director, División de Investigaciones Intramuros, Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (National Institute of Environmental Health Sciences), Research Triangle Park, NC; Dr. J.P. Myers, Director, Fundación W. Alton Jones, Charlottesville, VA; Dr. Richard E. Peterson, Profesor de Toxicología y Farmacología, Escuela de Farmacia, Universidad de Wisconsin en Madison; Dr. P.J.H. Reijnders, Director, Sección de Mamíferos Marinos, Instituto de Investigación para el Manejo de la Naturaleza (Research Institute for Nature Management), Texel, Países Bajos; Dr. Ana Soto, Profesora Asociada, Escuela de Medicina de la Universidad de Tufts, Boston, MA; Dr. Glen Van Der Kraak; Profesor Asistente, Universidad de Guelph, Ontario, Canadá; Dr. Frederick vom Saal, Profesor, División de Ciencias Biológicas, Universidad de Missouri en Columbia; Dr. Pat Whitten, Profesor Asistente, Departamento de Antropología, Universidad de Emory, Atlanta, GA.
[2] David J. Hanson, "Dioxin Toxicity: New Studies Prompt Debate, Regulatory Action", C&EN [CHEMICAL & ENGINEERING NEWS] Agosto 12, 1991, pág. 13.
[3] Theodora E. Colborn y otros, GREAT LAKES GREAT LEGACY? (Washington, DC: Conservation Foundation, 1990), pág. 139.
[4] Theodora E. Colborn y otros, citada arriba, pág. 142.
[5] Para más información acerca del sitio Superfund de Brio, contacte a HELP: 10904 Scarsdale Boulevard, M263, Houston, TX 77089; teléfono (713) 992-1867. Para recibir asesoramiento sobre las encuestas de salud, contacte a Linda King, Environmental Health Network, P.O. Box 1628, Harvey, LA 70058; teléfono (504) 362-6574.
Palabras claves: bloqueadores endocrinos; racine, wi; wi; animales silvestres; desarrollo sexual; sistema endocrino; peces; aves; gaviotas del arenque; mamíferos; seres humanos; peligros para la reproducción; desórdenes reproductivos; ddt; des; pesticidas; herbicidas; insecticidas; fungicidas; theo colborn; world wildlife fund; superfund; brio; environmental health network; declaración wingspread;
SALUD Y MEDIO AMBIENTE

PUBLICACIÓN SEMANAL, #343

PETER MONTAGUE, EDITOR

*

24 de junio de 1993


TITULAR:
¿ESTÁN PERDIENDO LOS HOMBRES SU MASCULINIDAD FUNDAMENTAL A CAUSA DE LOS QUÍMICOS AMBIENTALES?

¿

¿Están haciendo los químicos ambientales que los hombres pierdan sus características masculinas?


Un estudio reciente en la revista BRITISH MEDICAL JOURNAL concluye que hoy en día en los países occidentales los hombres tienen cuentas espermáticas de menos de la mitad de las de sus abuelos a la misma edad [1]. Además de esto, la incidencia del cáncer de los testículos se ha multiplicado 3 a 4 veces durante los pasados 40 años; y varios defectos congénitos del sistema reproductor masculino se han multiplicado 2 a 4 veces durante el mismo lapso, incluyendo los testículos no descendidos (una afección llamada criptorquidismo) y un defecto de nacimiento llamado hipospadias, en el cual el canal urinario masculino está abierto a lo largo de una distancia variable en el lado inferior del pene [2].
Un artículo publicado el mes pasado en THE LANCET, otra prestigiosa revista médica británica, pregunta si todos estos fenómenos pueden ser rastreados hasta la misma causa; concretamente hasta la exposición de los varones desde muy temprano en la vida a las hormonas sexuales femeninas (estrógenos) o a los químicos ambientales que actúan igual que los estrógenos [3].
Esta hipótesis se está considerando seriamente dentro de la comunidad científica; tanto la revista SCIENCE como C&EN [CHEMICAL & ENGINEERING NEWS] publicaron reportajes en relación al artículo de LANCET [4, 5].
El artículo sobre las cuentas espermáticas, en la revista BRITISH MEDICAL JOURNAL, examinó 61 estudios distintos de cuentas espermáticas en hombres en muchos países, incluyendo los E.U.A., y concluyó que, entre los hombres que se encuentran en los países occidentales, ha habido 42 por ciento de disminución en la cuenta espermática promedio; desde 113 millones de espermatozoides por mililitro (ml) a 66 millones por ml desde 1940. (En una cucharilla hay 4,5 mililitros). Además, el volumen promedio de semen disminuyó desde 3,4 ml a 2,75 ml; una pérdida de 20 por ciento desde 1940. De manera que el hombre promedio ha perdido 53 por ciento de su producción de espermatozoides desde 1940.
Los investigadores estudiaron la posibilidad de que los métodos para hacer la cuenta espermática hayan cambiado durante los pasados 50 años, o que pudieran estar actuando factores raciales o geográficos. Luego de cuidadosos análisis, concluyeron que la reducción en la cuenta espermática de los hombres es real, se encuentra generalizada en todo el mundo occidental industrializado y afecta a los hombres de todas las razas.
Algunos de estos hechos han sido del conocimiento de algunos investigadores médicos durante casi una década, pero sólo recientemente se ha ofrecido la explicación de que todos estos problemas pudieran estar relacionados a las exposiciones de los varones a las hormonas femeninas (estrógenos) temprano en la vida.
La hipótesis propuesta el mes pasado en THE LANCET sugiere que los varones están siendo expuestos en el útero a hormonas sexuales femeninas que alteran permanentemente su desarrollo sexual, elevan su riesgo de tener testículos no descendidos, hipospadias y cáncer testicular, y reducen a la mitad la capacidad del hombre promedio para producir espermatozoides.
Se están considerando cinco fuentes que incrementan las exposiciones estrogénicas de los varones en el útero:
1) La dieta moderna puede aumentar los niveles de estrógeno natural en las mujeres. Hoy en día hay menos fibra en la dieta de lo que había 50 años atrás. (La fibra dietética es básicamente cualquier cosa que no puede digerirse). Los estrógenos naturales excretados en la bilis son reabsorbidos con mayor facilidad en el torrente sanguíneo cuando el intestino contiene poca fibra dietética. Por lo tanto, hoy en día un feto puede estar expuesto a niveles más altos de los propios estrógenos naturales de la madre, en comparación a un feto hace 50 años.
2) Unas 3 a 4 millones de mujeres fueron tratadas con una potente hormona sintética llamada dietilestilbestrol (conocida comúnmente como DES) desde 1950 hasta finales de la década de 1970. Las hijas de las mujeres tratadas con DES tienen un riesgo mayor de sufrir un cáncer vaginal poco común. Los hijos varones de las mujeres expuestas al DES tienen bajas cuentas espermáticas y un riesgo mayor de lo normal de sufrir malformaciones del tracto reproductivo tales como hipospadias y testículos no descendidos. Además, todos estos efectos pueden reproducirse en el laboratorio exponiendo ratones y ratas a DES. Así que existen evidencias convincentes, de seres humanos y de otros animales, que los machos expuestos a las hormonas femeninas en el útero pueden sufrir daños en el sistema reproductor, algunos de los cuales sólo resultan evidentes después de la pubertad, en forma de disminución en la cuenta espermática.
3) Los estrógenos sintéticos, incluyendo el DES, fueron suministrados al ganado en el alimento desde la década de 1950 hasta finales de los 70 para hacerlo producir más carne más rápido. Tales prácticas pueden haber aumentado la cantidad de estrógenos en las mujeres que comían carne y quizás, como contaminante, en el suministro de agua.
4) El uso de estrógenos sintéticos como píldoras anticonceptivas ha aumentado mucho durante los pasados 20 a 40 años. Uno de esos compuestos, el etinil estradiol, se ha detectado como contaminante en el suministro de agua, pero los datos son escasos.
5) Otra fuente de aumento de los estrógenos en las mujeres hoy en día son los muchos químicos orgánicos sintéticos y los metales pesados que han sido arrojados al medio ambiente en grandes cantidades desde la segunda Guerra Mundial. Se sabe que algunos de estos compuestos, como los PCB y las dioxinas, interfieren fuertemente en el sistema reproductor de peces, aves y mamíferos, incluyendo los seres humanos [6]. Una única y pequeña dosis oral [0,064 microgramos por kilogramo de peso corporal] de dioxina administrada a ratas el día 15 del embarazo no tiene efecto sobre la madre, pero aumenta la probabilidad de que sus crías machos sufran varios desórdenes reproductivos: testículos no descendidos, testículos de menor tamaño, niveles reducidos de hormona masculina circulando en su sangre y disminución en la cuenta espermática [7]. Nuevamente, vemos los efectos causados por las exposiciones en el útero, pero los mismos sólo se vuelven evidentes después de que las crías maduran.
Muchos químicos industriales comunes son poco estrogénicos [8], pero ahora están presentes en todos nuestros alimentos y en el agua, y están almacenados en los tejidos grasos de nuestros cuerpos, incluyendo la leche materna de las mujeres. Como un investigador observó: "Ahora los seres humanos viven en un medio ambiente que puede verse como un virtual mar de estrógenos" [9].
Estos hallazgos e hipótesis se suman al creciente cuerpo de conocimiento médico que indica que muchos químicos -especialmente los hidrocarburos clorados- imitan las hormonas e interfieren los sistemas endocrinos de peces, aves, animales silvestres y seres humanos. Estudios anteriores han relacionado los hidrocarburos clorados al cáncer femenino de seno [ver RHWN #279, #334] y vale la pena señalar que en las mujeres el cáncer de seno está asociado con un aumento en la probabilidad de que sus hijos sufran de cáncer testicular [10]. Otro factor de riesgo bien establecido para el cáncer testicular son los testículos no descendidos [11]. De manera que el cáncer de seno, el cáncer testicular y los defectos del sistema reproductor masculino, incluyendo la disminución en la cuenta espermática, parecen estar relacionados.
Tan sólo la disminución en la cuenta espermática es un problema potencialmente serio. Muchos animales producen hasta 1400 veces la cantidad de espermatozoides que se requiere para la fertilidad. A diferencia de esto, el varón humano promedio produce sólo 2 a 4 veces la cantidad de espermatozoides que se requiere para la fertilidad [12]. Los seres humanos no tienen muchos espermatozoides de sobra. Una reducción de 50 por ciento en la cuenta espermática humana puede reducir de esta manera la fertilidad humana y podría de esta manera quitarles a los hombres la única cosa que indiscutiblemente hacen bien: ayudar a las mujeres a propagar la especie.
--Peter Montague
===============
[1] Elisabeth Carlsen y otros, "Evidence for decreasing quality of semen during past 50 years", BRITISH MEDICAL JOURNAL Vol. 305 (1992), págs. 609-613.
[2] A. Giwercman y N.E. Skakkebaek, "The human testis--an organ at risk?" INTERNATIONAL JOURNAL OF ANDROLOGY Vol. 15 (1992), págs. 373-175. Y ver: A. Osterlind, "Diverging trends in incidence and mortality of testicular cancer in Denmark, 1943-1982", BRITISH JOURNAL OF CANCER Vol. 53 (1986), págs. 501-505.
[3] Richard M. Sharpe y Niels E. Skakkebaek, "Are oestrogens involved in falling sperm counts and disorders of the male reproductive tract?" THE LANCET Vol. 341 (May 29, 1993), págs. 1392-1395. Y ver: R. M. Sharpe, "Declining sperm counts in men --is there an endocrine cause?" JOURNAL OF ENDOCRINOLOGY, Vol. 136 (1993), págs. 357-360.
[4] Constance Holdren, "The Hazards of Estrogens", SCIENCE Vol. 260 (May 28, 1993), págs. 1238-1239.
[5] "Estrogenic Chemicals May Lower Sperm Counts", C&EN [CHEMICAL & ENGINEERING NEWS] June 7, 1993, pág. 28.
[6] Glen A. Fox, "Epidemiological and Pathobiological Evidence of Contaminant-Induced Alternations in Sexual Development of Free- Living Wildlife", en Theo Colborn y Coralie Clement, CHEMICALLY-INDUCED ALTERATIONS IN SEXUAL AND FUNCTIONAL DEVELOPMENT: THE WILDLIFE/HUMAN CONNECTION (Princeton, N.J.: Princeton Scientific Publishing Co., 1992), págs. 147-158. Y ver: Peter J.H. Reijnders y Sophie M.J.M. Brasseur, "Xenobiotic Induced Hormonal and Associated Developmental Disorders in Marine Organisms and Related Effects in Humans", en Theo Colborn y Coralie Clement, CHEMICALLY-INDUCED ALTERATIONS IN SEXUAL AND FUNCTIONAL DEVELOPMENT: THE WILDLIFE/HUMAN CONNECTION (Princeton, N.J.: Princeton Scientific Publishing Co., 1992), págs. 159-174.
[7] Thomas A. Mably y otros, "IN UTERO and Lactational Exposure of Male Rats to 2,3,7,8-Tetrachlorodibenzo-P-dioxin. 3. Effects on Spermatogenesis and Reproductive Capability." TOXICOLOGY AND APPLIED PHARMACOLOGY Vol. 114 (May, 1992), págs. 118-126.
[8] Theo Colborn y Coralie Clement, CHEMICALLY-INDUCED ALTERATIONS IN SEXUAL AND FUNCTIONAL DEVELOPMENT: THE WILDLIFE/HUMAN CONNECTION (Princeton, N.J.: Princeton Scientific Publishing Co., 1992), págs. 1-2, enumera los siguientes químicos "que se conoce bloquean el sistema endocrino": DDT y sus productos de degradación [DDE y DDD], DEHP (di(2-etilhexil)ftalato), dicofol, HCB (hexaclorobenceno), queltano, quepono, lindano y otros congéneres [formas] de los hexaclorociclohexanos, metoxicloro, octacloroestireno, piretroides sintéticos, herbicidas de triazina, fungicidas de EBDC, ciertos congéneres [formas] de los PCB; 2,3,7,8-TCDD y otras dioxinas; 2,3,7,8-TCDF y otros furanos, cadmio, plomo, mercurio, tributiltino y otros compuestos orgánicos del estaño, fenoles alquílicos (detergentes y antioxidantes no biodegradables presentes en el poliestireno y los PVC modificados), dímeros y trímeros de estireno, productos de soya y productos para animales de laboratorio y para alimentos de mascotas".


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