Paper ¿Es la economía “disruptiva” una fábrica de “camareros”? (El lado oscuro de la economía “colaborativa”) Introducción: la sociopatía de la economía disruptiva



Descargar 2.25 Mb.
Página2/29
Fecha de conversión24.05.2018
Tamaño2.25 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   29
12/1/17)

La noticia buena es que España ha recuperado el 60% de la competitividad perdida con Alemania desde el euro. La mala, que ha sido a costa de los salarios y los despidos

(Por Carlos Sánchez)



La factura ha sido muy elevada. Tanto en términos de recortes salariales como de despidos. Pero lo cierto es que España ha logrado recuperar al acabar el año 2016 buena parte de la competitividad perdida durante los años de expansión económica. Al menos, desde el punto de vista de los costes laborales unitarios (CLU), uno de los indicadores clave para evaluar la competitividad de una economía.

En concreto, y frente a Alemania, la distancia se ha reducido en 21,5 puntos porcentuales. O lo que es lo mismo, si en el primer trimestre de 2008, el punto álgido del anterior ciclo expansivo, los costes laborales unitarios españoles eran un 33,9% superiores a los de Alemania -el ancla sobre el que gira la zona euro-, en el tercer trimestre de 2016 esa distancia se había reducido hasta el 12,4%. El año base que se utiliza para hacer las comparaciones es 1999, cuando se lanzó la unión monetaria.

La cara amarga de este significativo avance en competitividad exterior son los despidos y los bajos salarios. Desde entonces, y según la Encuesta de Población Activa (EPA), España ha destruido casi 2,1 millones de puestos de trabajo y los salarios han perdido poder adquisitivo.



Los costes laborales unitarios, como se sabe, se calculan como la ratio entre la remuneración por asalariado y la productividad del trabajo. Es decir, se trata de un indicador de competitividad que sirve para evaluar la capacidad de las empresas españolas para competir en los mercados internacionales. La productividad del trabajo, por su parte, se mide como el producto interior bruto (PIB) a precios constantes dividido entre el número total de personas empleadas utilizando las cuentas nacionales trimestrales publicadas por Eurostat.

Los datos proceden del Banco Central Europeo (BCE), y reflejan con nitidez cómo los duros ajustes han permitido a España ganar competitividad exterior. Tanto frente a la zona euro como respecto del resto de países de la UE que mantienen su propia moneda. Hasta el punto de que, desde el lanzamiento del euro, la competitividad en relación a los costes laborales unitarios es hoy superior a la de países como Francia y Bélgica. Alemania, por el contrario, sigue siendo un país extraordinariamente competitivo.

Solo Irlanda es más competitiva que el país de Angela Merkel, cuyos costes laborales han seguido comportándose de una forma muy moderada incluso durante los años de fuerte crecimiento. Ni siquiera el hecho de que Alemania tenga, en la práctica, pleno empleo (su tasa de paro es del 4,1%) parece afectar a la competitividad de las empresas germanas. No solo por la moderación salarial, sino, sobre todo, por los avances en productividad. En España, por el contrario, el PIB avanza por el empleo, pero no por la productividad, lo que hace muy vulnerable a la economía en función de la evolución del mercado laboral.

Grecia y la moneda única

Estonia es, con diferencia, el país que más competitividad ha perdido desde el nacimiento de la moneda única, aunque hay que destacar el caso de Grecia, que de ser uno de los países menos competitivos durante la década pasada, hoy está en mejores condiciones que España. En ambos casos, debido a los ajustes que se han producido tanto en salarios como en plantillas, lo que favorece la competitividad exterior de las empresas.

El último informe oficial sobre la competitividad de la economía española muestra que la tendencia continuó en 2016. Frente a los países de la eurozona, el indicador retrocedió un 0,7% interanual en el tercer trimestre de 2016, lo que significa que ya se han registrado 13 trimestres consecutivos en los que se mejora la competitividad frente a la zona euro. En concreto, desde el tercer trimestre de 2013. Este comportamiento, como sostiene Economía, se debió al descenso experimentado por los precios españoles frente a un incremento en media de los precios de los países de la zona euro.

Las malas noticias, sin embargo, comienzan a observarse desde el lado de la inflación. Como refleja el Observatorio de BBVA Research, el indicador adelantado de IPC señala que la inflación general se ha acelerado en ocho décimas, hasta el 1,5% interanual. Básicamente, por el aumento de los precios de la energía, y solo moderadamente por el empuje de la inflación subyacente (sin energía ni alimentos no elaborados). En todo caso, el diferencial de inflación favorable respecto a la zona del euro se ha moderado hasta los -0,1 puntos porcentuales, lo que significa 0,4 puntos menos que hace dos años. Es decir, esas ganancias de competitividad se van suavizando.

- OIT alerta: el tiempo parcial no es antesala de un empleo mejor (Cinco Días - 13/1/17)

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) duda de la capacidad de la economía mundial para mantener la creación de empleo. Y alerta sobre el estancamiento de la ocupación en Europa.

(Por R. Pascual)



La Organización Internacional del Trabajo (OIT) espera que 2017 no sea un año especialmente bueno para el empleo y el paro en el mundo. A pesar de que sus expertos esperan que el crecimiento económico mundial “repunte moderadamente”, desde el 3,1% de 2016 al 3,4%, se mantiene el riesgo de revisión a la baja; y “persiste una elevada incertidumbre sobre la economía mundial.
Estas previsiones, “generan preocupación” en la OIT sobre la capacidad de la economía de crear una cantidad suficiente de empleos y para mejorar la calidad del empleo de los que ya tienen trabajo y de los que accederán este año al mercado laboral, según precisa esta organización en su último informe sobre Perspectivas sociales y del empleo en el mundo, hecho ayer público.

empleo a tiempo parcialato

La OIT estima que el crecimiento seguirá desacelerándose en Europa hasta el 1,5% este año (dos décimas menos que en 2016). Si bien destaca excepciones como España y Grecia, donde la actividad podría crecer un 2,2% y 2,7%, respectivamente. En consecuencia de esta desaceleración generalizada, dicho informe las expectativas de creación de empleo son muy débiles en Europa en general. De hecho, los expertos de la OIT prevén un “modesto” avance de la ocupación en los países europeos del 0,3% de media frente a tasas anuales cercanas al 1% entre 2014 y 2016.


En esta línea, la tasa de paro en el continente europeo apenas descenderá también dos décimas este año, quedándose en el 9,1%, desde el 9,3% del ejercicio anterior. Aunque también en este punto, la OIT precisa que sí espera “reducción significativas” del desempleo en “unos pocos” países como España, Portugal, Irlanda, Croacia y Holanda. Y solo en Reino Unido, este organismo espera una mayor desaceleración económica (del 2,3% en 2016 al 1,1% este año) como consecuencia del brexit; y, por ende, un aumento del número de desempleados.
Pero al margen de este estancamiento del empleo en Europa en términos generales, el último informe de la OIT llama especialmente la atención sobre cierto cambio en el patrón de creación de puestos de trabajo, en los que claramente gana terreno el empleo a tiempo parcial.
Este informe llama la atención sobre que los contratos con jornadas inferiores a las ocho horas diarias han pasado de representar el 18,2% del total del empleo en 2008 en la UE-28 al 22% en 2015.
En los países del centro de la Unión Europea el peso de este tipo de trabajos es mucho mayor. Así es el caso de Austria (28,5%); Alemania (28%); Holanda (51%) o Suecia (26%). Pero donde el porcentaje de empleo a tiempo parcial ha crecido más de cuatro puntos porcentuales entre 2008 y 2015 ha sido en Italia y España, donde llega ya a representar el 18,5% y el 15,7% del total, respectivamente.
Por el contrario el empleo temporal parece haberse estabilizado en Europa, donde representa el 14,3% de toda la ocupación. Aunque en España ha escalado hasta casi el 27% y otros países como Portugal y Holanda también superan tasas de temporalidad del 20%.
En cualquier caso, la OIT asegura que el crecimiento de estas modalidades de empleo “ha obligado a muchos empleados a aceptarlos de forma involuntaria, porque no han encontrado nada mejor”. La organización critica esta circunstancia, al constatar que “estas formas de empleo casi nunca representan una oportunidad de transición a un empleo más estable y mejor pagado”. En concreto, cifra la tasa de empleo a tiempo parcial involuntario en la UE-28 en el 27,5%; mientras que los temporales forzosos se elevan al 62,1%. Nuevamente, en ambos casos España supera con creces ambos porcentajes, rondando el 90% de los trabajadores eventuales forzosos y el 60%, lo que trabajan a tiempo parcial por no encontrar un empleo a tiempo completo.
- La solución para Europa, según Davos: tenéis que vivir peor (El Confidencial - 21/1/17)
Las declaraciones de Jamie Dimon, CEO de JP Morgan en el Foro son buena muestra del consenso de las élites sobre nuestro continente: vivimos demasiado bien
(Por Esteban Hernández)
Europa está bajo amenaza. Pero no de los populismos, ni de las tentaciones nacionalistas, ni del proteccionismo. El mayor peligro para la UE proviene del ataque de las élites, y en este sentido, Davos no deja de ser una excelente muestra de su alejamiento de la realidad y de la persistencia en sus errores.
Gran parte de estas élites, parte de las cuales no son europeas, no tienen en mucha estima a la UE. En particular, desagrada a los multimillonarios estadounidenses que están detrás del gobierno de Trump, que insisten en que la unión va camino de romperse, y que estaría bien que así fuera; el mismo Trump cree que debilitar a Alemania es necesario, y que, para ese propósito, una Europa dividida es una buena idea.
Enemigos de Europa
La UE puede ser un excelente instrumento para mejorar la vida colectiva de los europeos, pero lo cierto es que no lo está siendo, por lo que no es extraño que se multipliquen las tensiones internas, y los enemigos de la UE aprovechan para hurgar en la herida. Lo curioso es la forma en que lo hacen.
Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, es uno de sus portavoces, y señala que a los europeos nos espera un futuro negro. En una entrevista concedida en Davos, aseguró que “lo que va mal, va mal para todo el mundo, no sólo para Reino Unido, y ahora va a multiplicarse por dos”. Según Dimon, los líderes van a tener que ocuparse de solventar unos cuantos problemas “sobre la inmigración, las leyes del país y la cantidad de poder que se delega en Bruselas”.
Las tensiones en Europa son una preocupación insistente en el entorno de Davos. El panel celebrado sobre la clase media, en el que estuvieron presentes el economista Larry Summers, la directora del FMI, Christine Lagarde, el ministro de finanzas italiano, Pier Carlo Padoan y Ray Dalio, el multimillonario que dirige Blackwater, el hedge fund más importante del mundo, fue una buena muestra de los asuntos que realmente les preocupan.
Las capas medias, que fundamentalmente se desarrollaron en Europa y en EEUU tras la segunda guerra mundial, y que son un sector clave en nuestra sociedad, atraviesan un mal momento. El panel debería haber servido sobre cómo ayudarlas en su tarea de recuperación, pero su intención estaba lejos de eso. Lagarde insistió en la redistribución, pero tanto Summers como Dalio se centraron en lo que de verdad constituye su problema: las clases medias están enfadadas y están alentando las propuestas populistas, algo que les viene especialmente mal. Como afirmó Dalio, “el populismo es una gran amenaza para las empresas multinacionales, para el globalismo y para los países emergentes”.
El problema real de Europa
Esa es la perspectiva que adopta también Dimon, para quien el mayor obstáculo no es que las clases medias vivan peor, sino que están viviendo todavía demasiado bien. El problema de fondo de Europa, el que lo explica todo, es que no es suficientemente competitiva. “Dicho sea con todo el respeto para los europeos, pero eso tiene que cambiar. Pueden forzar a ello los políticos, o un nuevo tipo de liderazgo”.
El error de Europa, según Dimon y la mayoría de los asistentes el Foro Económico Mundial, es que el nivel de vida europeo es demasiado elevado; que los salarios de sus trabajadores son demasiado altos si quieren competir con otros países; que sus pensiones y, en general, las prestaciones que reciben del Estado son excesivas, y van a tener que ajustarse; que querer conservar el nivel de vida favorecido del que disfrutan es una entelequia.
¿Liderazgo responsable?
Lo peculiar es que ambas afirmaciones van juntas, como si Dimon quisiera pasar por alto que no se puede querer una cosa y su contraria a la vez. El populismo está cobrando tanta fuerza social precisamente porque el deterioro material, ese que Dimon promueve, ha empezado, y lógicamente trata de combatirlo. Lo que las élites de Davos pretenden, y por eso el lema del Foro de este año es el liderazgo responsable, es que todo siga igual a pesar de lo que ha llovido: cuando invocan a la necesidad de nuevos liderazgos, lo que quieren señalar es que necesitan personas capaces de enfocar a las poblaciones hacia los objetivos que ellos desean pero sin tener que sufrir el descontento social que inevitablemente las acompaña.
Tiene su lógica, porque Trump lo ha hecho. Ha logrado canalizar el descontento de esas capas en declive hacia un gobierno de nuevo cuño en el que está medio Goldman Sachs y en el que los multimillonarios son la norma. Incluso algunos de ellos, que no están en el gobierno, y con los que ha discutido con frecuencia, como Warren Buffet, han manifestado su actual apoyo al presidente.
Las excusas de los acomodados
Quizá, como señala el New York Times, todo esto no sea más que el producto de conversar sobre desigualdad en salones bien abastecidos con bandejas de canapés y vinos caros. Para ninguno de ellos los temas materiales, las menores posibilidades económicas, el declive de la clase media, el empobrecimiento de las clases trabajadoras y las menores opciones vitales de la mayoría de la gente constituye un problema real. Más bien, esconden las excusas de gente que quiere seguir viviendo por encima de sus posibilidades, y que en el fondo no son más que unos racistas que temen que los inmigrantes les quiten el puesto. Algo así venía a decir Larry Summers, el economista que nos llevó a la crisis: en el fondo, esto del populismo puede explicarse como el producto del choque cultural de personas acomodadas que eligen como presidente a alguien como Trump, el ejemplo más claro de consumo conspicuo.
Para luchar contra esta comodidad instalada en las clases medias, y contra la indignación resultante cuando se les saca de ellas, Davos ha encontrado una receta: es necesario que la gente tenga más mentalidad emprendedora, más entrenamiento en mindfulness y más educación orientada a la tecnología. Luchar contra la desigualdad material, contra el declive europeo y contra un entorno de deterioro es sencillo: hay que ayudarles a que sean emprendedores, a que manejen su ira a través del pensamiento positivo y a que se focalicen en aquellas disciplinas que realmente demanda el mercado.
La opción de Dimon
El ataque a la UE por parte de Trump tiene motivaciones estratégicas ligadas a esa recomposición del mapa político mundial que pretende el nuevo presidente estadounidense, pero también hay bastante de asalto al único espacio en el que todavía el estado del bienestar se conserva. El populismo, en este sentido, posee dos vertientes. Davos ofrece una, como es la reconducción hacia las prioridades de las élites de esta clase de movimientos, y Trump, según muchos de los millonarios ligados al sector financiero presentes en la 'montaña mágica', es más una oportunidad que un riesgo, como se nota en la composición de su gabinete. Es también la opción defendida por gente como Dimon, quien en 2016 ganó 28 millones de dólares, un 3,7% más que el año anterior.
- El fin de los empleados de nómina (The Wall Street Journal - 6/2/17)

En EEUU, las empresas están optando por subcontratar trabajadores en lugar de tenerlos en plantilla



(Por Lauren Weber) 

No hay ninguna aerolínea estadounidense que pueda siquiera acercarse a Virgin America Inc. en un indicador de eficiencia conocido como ingresos por empleado. La razón es que actividades como la entrega de equipaje, el mantenimiento pesado y las reservaciones no son hechas por empleados de Virgin America. El operador utiliza contratistas.

“Vamos a tercerizar cualquier trabajo que no trate directamente con el cliente”, prometió David Cush, el ex presidente ejecutivo de la aerolínea a un grupo de inversionistas en marzo. Cush ayudó a orquestar la venta de Virgin America a Alaska Air Group en abril por unos US$ 2.600 millones, más del doble de su valor en 2014. El ejecutivo dejó la empresa en diciembre, tras completarse el acuerdo.
Nunca antes las compañías estadounidenses habían hecho tanto para contratar tan pocos empleados. El fenómeno de la externalización que trasladó empleos textiles a China y operaciones de centros de llamados a India ahora se desarrolla al interior de las empresas estadounidenses de prácticamente todos los rubros.

Los trabajadores que descargan contenedores en los depósitos de Wal-Mart Stores Inc. son de la filial de logística de Schneider National Inc., que a su vez subcontrata a agencias de empleo temporal. Contratistas hicieron la mayor parte de las pruebas clínicas de la farmacéutica Pfizer Inc. en 2016.
El modelo es tan prevalente que Alphabet Inc., la matriz de Google, tiene cerca de la misma cantidad de empleados a tiempo completo y tercerizados, según fuentes cercanas. Unos 70.000 empleados temporales, proveedores de servicios y contratistas prueban los autos de conducción autónoma de Google en las carreteras, revisan documentos judiciales y gestionan proyectos de datos y marketing, entre muchas otras actividades. Usan identificaciones rojas en el trabajo, mientras que los trabajadores de Alphabet usan blancas.
El cambio está alterando en forma radical el sentido de empresa y trabajador. La mayor flexibilidad de las compañías para reducir su número de empleados, remuneración y prestaciones aumenta la inseguridad laboral de los trabajadores. Hacer una carrera desde el cuarto de correspondencia hasta la presidencia ejecutiva se ha vuelto más difícil ahora que los empleos tercerizados no son parte de la fuerza laboral.

Para las compañías, el principal atractivo de sustituir empleados con contratistas es un mayor control sobre los costos. Para los trabajadores, los cambios a menudo se traducen en una reducción de sus salarios. Algunos economistas señalan que el surgimiento de una fuerza laboral paralela ante el auge de la subcontratación fomenta la desigualdad de ingresos entre personas que realizan el mismo trabajo.

Nadie sabe a ciencia cierta cuantos estadounidenses trabajan como contratistas, pero algunas estimaciones varían desde 3% a 14% de la fuerza laboral, es decir hasta unos 20 millones de personas.

Las empresas, que revelan pocos detalles sobre la tercerización, están aumentando la cantidad y los tipos de trabajo que consideran aptos para ser hechos por contratistas. Entre 20% y 50% del total de los empleados de las compañías más grandes es tercerizado, según ejecutivos de personal. Bank of America Corp., Procter & Gamble Co. y FedEx Corp. tienen miles de trabajadores subcontratados. En el caso de las farmacéuticas y las firmas de hidrocarburos, los empleados subcontratados a veces superan a los de la plantilla en una proporción de dos a uno, afirma Arun Srinivasan, director de estrategia y operaciones con clientes de SAP Fieldglass, una filial del coloso alemán de software SAP SE.
“No he conocido un presidente ejecutivo que no se haya sorprendido por la cantidad de personas que tocan sus productos que no son sus empleados”, dice Carl Camden, presidente de la agencia de personal Kelly Services Inc. La tercerización y la consultoría representaron 14% de los ingresos de la empresa en 2016.
A la larga, algunas empresas grandes podrían tercerizar la gran mayoría de sus empleados, salvo los más esenciales. La consultora Accenture PLC predijo el año pasado que dentro de una década una de las 2.000 mayores empresas del mundo “no tendrá empleados a tiempo completo más allá de la plana ejecutiva”.
Accenture es uno de los mayores proveedores del mundo de trabajadores subcontratados. Junto a numerosos rivales, trata de convencer a los presidentes ejecutivos que su negocio principal es más pequeño de lo que creen.

https://si.wsj.net/public/resources/images/oa-bd267_dcontr_ns_20170205164356.jpg

“Hemos demostrado que podemos hacer partes de su negocio mejor que ellos mismos”, dice Mike Salvino, quien estuvo a cargo de la filial de tercerización de la consultora durante siete años hasta que abandonó la empresa en 2016.

Steven Barker cuenta que las empresas a menudo ofrecen la posibilidad de un empleo a tiempo completo, pero rara vez cumplen. Barker, de 36 años, ha trabajado como contratista en Amazon.com Inc., donde en las sesiones de orientación era habitual que alguien preguntara si el empleo podía pasar a ser permanente. “Veremos. Todo es posible”, era la respuesta más frecuente, recuerda.


Barker se postuló a un empleo de tiempo completo en Amazon en X-Ray, un servicio que permite a los usuarios acceder a biografías de los actores y otra información mientras miran películas y programas de televisión. Trabajó como contratista en X-Ray desde su etapa de desarrollo, relata, pero no le ofrecieron una entrevista y la empresa al final lo rechazó. Amazon declinó referirse al tema.

Hay empresas que intentan tercerizar operaciones y luego cambian de parecer. Alrededor de 70% de los empleos de tecnología de la información de la cadena minorista Target Corp. eran subcontratados cuando Mike McNamara asumió como director de informática en 2015. Ahora, cerca de 70% de esos empleos son hechos por empleados de Target. “Soy un convencido de que si se puede obtener una ventaja competitiva de algo, se tiene que hacer dentro de la empresa”, señala el ejecutivo. “Es muy importante que cuente con mejores algoritmos de cadena de suministro que mis competidores”.


Pocas empresas, consultores o economistas anticipan que la tendencia se revierta. Al dejar actividades consideradas no prioritarias en manos de un contratista, una empresa puede dedicar más tiempo y energía a lo que mejor hace. Cuando una firma externa está a cargo del personal, asume la tarea cotidiana de programar turnos, contratar y despedir trabajadores. Los empleados son rápidamente sustituidos en caso de ser necesario y la empresa sólo se preocupa del producto final.

Steven Berkenfeld, un banquero de inversión que ha dedicado su carrera a evaluar estrategias corporativas, cuenta que toda clase de empresas piensan en automatizar, externalizar y subcontratar. Incorporar a un empleado es un recurso de última instancia. “Muy pocos empleos superan esa carrera de obstáculos”, recalca.

Cuando el fabricante de motores de aviones Pratt & Whitney no quería seguir coordinando las entregas a sus plantas, contrató los servicios de United Parcel Service Inc., que cuenta con miles de expertos en logística y se especializa en tecnologías de automatización.
UPS construyó una instalación de más de 55.000 metros cuadrados en Londonberry, estado de New Hampshire. Alrededor de 200 empleados de Pratt tuvieron la oportunidad de seguir cursos de capacitación para trabajar en la nueva instalación. Algunos lo hicieron y otros dejaron la empresa o se jubilaron. UPS contrató a unos 200 empleados a los que les pagaba por hora.

En un inicio, los trabajadores eran inexpertos y las empresas tuvieron problemas para sincronizar los sistemas de informática, incluyendo software de manejo de depósito que UPS tercerizó a otra compañías. El resultado de este y otros problemas fue una caída de 33% en las entregas de motores de Pratt, una filial de United Technologies Corp. en el tercer trimestre de 2015, equivalente a unos US$ 500 millones en ventas.


La situación se normalizó en el siguiente trimestre y ahora la planta funciona bien, dice Earl Exum, vicepresidente de materiales globales y logística de Pratt. Los 200 empleados de UPS pueden hacer el trabajo para cinco fábricas que realizaban 150 trabajadores de Pratt para dos. Los empleados de Pratt estaban sindicalizados, los de UPS no.

- “Nos convencen de que tener trabajo es tan raro que no deberíamos querer un sueldo” (El Confidencial -



Compartir con tus amigos:
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   29


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal