Paper El adiós europeo al Estado del Bienestar: la “sociedad participativa”, el “gasto social privado”, la “gran sociedad”, y demás experimentos de laboratorio



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Paper - El adiós europeo al Estado del Bienestar: la “sociedad participativa”, el “gasto social privado”, la “gran sociedad”, y demás experimentos de laboratorio (¿otra vez el triunfo de la ideología sobre la razón?) (Parte II)

3 - Enfermos de esperar

sala de operaciones del hospital jackson de missisipi

En Febrero, de 2005, publiqué el Paper titulado: El “fusilamiento” del Estado del Bienestar

En el Apartado: - La felicidad nacional bruta

Decía:


Los economistas siguen buscando un baremo para medir la felicidad. Para el utilitarista Bentham el objetivo de la política económica era “dar la mayor felicidad al mayor número de personas”.

Pese a que el crecimiento económico es la prioridad de todo gobierno, no está claro que los aumentos de la riqueza económica -el archicitado PIB- conlleven más felicidad.

En EEUU, la duplicación del PIB per cápita desde 1995 ha coincidido con una reducción del 20% de los que dicen ser muy felices.

Una encuesta poblacional en China revela que aunque la mayoría ha mejorado su situación económica en los últimos años, en general, no se consideran más satisfechos con sus vidas.

El sondeo, realizado por la empresa internacional Gallup, muestra que el ingreso promedio en China es dos veces y media mayor que el registrado en 1994.

Sin embargo, la proporción de la población que expresa satisfacción con respecto a los que dicen ser infelices es menor que hace una década.

¿Cómo se mide algo tan subjetivo como la felicidad?

Hace pocos días (durante la primera quincena del mes de enero de 2005) en Filadelfia, el premio Nobel de Economía Daniel Kahneman se ha juntado con neuropsicólogos en la conferencia de la Asociación Americana de Economistas, para investigar la viabilidad de elaborar un indicador cuantificable de la felicidad, un complemento de indicadores como el producto interior bruto (PIB) que mide el volumen de una economía dada, o los salarios. Hasta la revista Time anuncia la nueva “ciencia” de la felicidad en su última portada.

Kahneman, en colaboración con Alan Krueger, de la Universidad de Princeton, y el neuropsicólogo de la Universidad de Illinois Ed Diener -conocido como el “Doctor de la Felicidad”, está a punto de estrenar un índice de la felicidad. “Estamos avanzando hacia la creación del indicador fiable de bienestar”, explicó Alan Krueger a “La Vanguardia” (14/01/05)

“Los aumentos de la renta en los países en los últimos 50 años no han producido ninguna mejora en el grado de satisfacción”, explica Kahneman.

Kahneman ha descubierto lo mismo en sus estudios “micro” de la satisfacción en la vida cotidiana en EEUU. En sus llamados métodos de “reconstrucción del día”, hace una serie de preguntas sobre el estado anímico durante cada actividad, desde las llamadas telefónicas hasta el ejercicio físico, desde ver la tele hasta rezar. Concluye que factores como la calidad del sueño o el estado emocional “son mucho más importantes para su felicidad que circunstancias generales como su renta o educación.

“La renta real ha crecido tanto desde la Segunda Guerra Mundial que ahora tenemos que averiguar qué más hay en el bienestar”, dice Andrew Oswald, el economista británico que participó en la conferencia de la AEA. En los próximos años “vamos a ver un indicador de felicidad nacional bruta”

Pero, en otras áreas, la economía sí incide directamente en la felicidad. Oswald ha descubierto que mientras los niveles absolutos de la renta no influyen demasiado en la satisfacción, los niveles relativos -el grado de desigualdad- son un factor crucial. Según sus estudios sobre EEUU, en los estados rurales -como Kansas- existe una mayor desigualdad de renta y por ello “el ciudadano medio es algo menos feliz que en las ciudades”. Es una conclusión que da que pensar dado el consenso ortodoxo actual en el que la optimización del crecimiento del PIB requiere un sistema tributario menos redistributivo.

Es más, según David Leibser, economista de la Universidad de Harvard, “muchos estadounidenses incluso los de renta alta, trabajan mucho y no son felices”. Pero, según la ortodoxia económica, es precisamente el mayor número de horas que se trabaja en EEUU lo que explica su superioridad frente a Europa en crecimiento y riqueza.

Uno de los pensadores sociales más populares de nuestro tiempo, Jeremy Rifkin, autor de best-sellers como “El siglo de la biotecnología”, “El fin del trabajo”, “La era del acceso”, y “La economía del hidrógeno”, Profesor del Executive Education Program de la Wharton School, en la Universidad de Pensilvania, y presidente de la Foundation on Economic Trends, con sede en Washington, DC., presenta su último libro “El sueño europeo” (Cómo la visión europea del futuro está eclipsando el sueño americano), con la siguiente síntesis (de la solapa de la edición en castellano):

“Cada vez se hace más difícil reconocer el sueño americano. Cada vez son más los estadounidenses saturados de trabajo, mal pagados, sin tiempo para nada, e inseguros respecto a sus posibilidades de mejorar en la vida. Un tercio de los americanos dice que ya ni siquiera cree en el sueño americano. Al tiempo que se produce esta situación, asegura Rifkin, un nuevo sueño europeo comienza a captar la atención y la imaginación del mundo. Veinticinco países, en representación de casi quinientos millones de personas, se han unido para crear unos Estados Unidos de Europa.

El PIB de la Unión Europea eclipsa actualmente el de EEUU, convirtiendo aquella en la más potente economía del mundo. La UE es ya el principal exportador y el mayor mercado comercial interno. Es más, buena parte de Europa disfruta de una mayor expectativa de vida, un menor índice de pobreza y criminalidad, así como de deterioro urbano, unas vacaciones más largas y unos desplazamientos más cortos para llegar al trabajo que en EEUU. Si uno considera lo que hace grande a un pueblo, su calidad de vida, observa Rifkin, Europa comienza a estar por delante de América.

Es más, Europa se ha convertido en un gigantesco laboratorio para repensar el futuro de la humanidad. En muchos sentidos, el sueño europeo es el reflejo invertido del sueño americano. Si éste pone énfasis en el crecimiento económico incontrolado, la riqueza personal y la persecución del interés individual, aquél se centra más bien en el desarrollo sostenible, la calidad de vida y el cultivo de los lazos comunitarios.

Nada de esto pretende sugerir que la utopía se haya hecho realidad de repente en Europa. Sus problemas, advierte Rifkin, son complejos y sus debilidades patentes. Y por supuesto la elevación del espíritu de los europeos está a menudo, cargado de hipocresía. La cuestión sin embargo, no es si los europeos están a la altura de su sueño. Los estadounidenses no han estado nunca del todo a la altura del sueño americano. La cuestión crucial es más bien, según Rifkin, que Europa comienza a articular un audaz proyecto para el futuro de la humanidad que difiere en muchos aspectos fundamentales del americano”

Si todo lo dicho anteriormente resulta creíble, pueden ustedes explicarse o consentir:



- que los dos principales programas del Estado del Bienestar -pensiones y sanidad- son dos bombas de relojería en el corazón de la economía nacional

- que el sistema de pensiones se encamina a la bancarrota

- que el actual sistema avanza hacia un iceberg

- que si no se hace nada, esa gigantesca transferencia de rentas de las clases activas a las pasivas reducirá el crecimiento y el nivel de vida de las generaciones futuras

- que al tiempo pondrá las bases para un conflicto intergeneracional de consecuencias imprevisibles

- que mantener el actual sistema de pensiones y el inevitable incremento de la carga fiscal necesario para financiarlo reducirá los incentivos de los individuos para incorporarse a la vida laboral

- que la subida de la imposición sobre el factor trabajo deprimiría la tasa de ahorro privado y la acumulación de capital que alimenta el crecimiento económico y de la productividad en el medio y largo plazo…

Si todo lo dicho anteriormente resulta creíble, pueden ustedes consentir una insinuación (o manipulación) tan flagrante:



- la pregunta es (según los falsificadores) qué sucederá cuando las jóvenes generaciones se nieguen a sacrificar su nivel de vida para pagar las pensiones y/o sanidad de los viejos o se rebelen contra una situación de trabajos forzados en beneficio de los mayores

- un escenario como éste (agregan, con premeditación y alevosía) no es improbable sino muy posible (¿o muy deseable?, según los artistas del mangoneo), y constituirá un serio problema social y político en un horizonte no muy lejano

- es la “guerra civil fría”…

Desde que la democracia moderna puso la ciudadanía como raíz de la legitimidad política han existido tensiones entre la libertad y la igualdad. En toda sociedad democrática, la libertad para todos entra en conflicto con la igualdad para todos, y viceversa. Pero no importa con qué frecuencia proclamemos que “todos hemos nacido libres e iguales en dignidad y derechos”, este choque de principios no ha disminuido.

Desde la profunda melancolía que produce comprobar las frágiles bases o “el fusilamiento” que están infligiendo al Estado del Bienestar, en el siguiente apartado, se presentan “pruebas” (espero que suficientes) sobre la desigualdad, la indiferencia, el odio y, por encima de todo, el egoísmo, con que se tratan los asuntos del sistema de protección social…

(Octubre 2013) Perdonen ustedes que mezcle un poco los asuntos de “sanidad” (que corresponden a este Apartado), con los de “pensiones” (que se tratarán en el siguiente Apartado), pero no quiero alterar el relato original, correspondiente al Paper publicado en el año 2005. Como podrán “comprobar”, desde bastante antes que estallara la crisis de las hipotecas subprime, ya “se les veía el plumero” a muchos “creadores de opinión”.

En el Apartado - Los jíbaros

Resumía:


(Jíbaros: indios sudamericanos del curso superior del Marañón. Sedentarios, cultivan diversas plantas, entre ellas las medicinales y de diversas aplicaciones y “poseen el secreto de momificar cabezas humanas que sin perder sus rasgos particulares, en su proceso de desecación quedan reducidas a unos 90 mm. de diámetro y que denominan tsantas)

A continuación se resumen algunos estudios presentados por los impulsores de la aplastante tragedia que es el “pensamiento único”. Los críticos especializados (¿arancelados?), encargados de convencer a los lectores. Los propulsores de las fuerzas dinámicas deshumanizadoras: el dinero y la razón. La feligresía del progreso. Los profetas del vértigo.



World Economic Outlook - Chapter III - IMF - 2004

How will demographic change affect the global economy?

(Traducción no literal)

La transición demográfica global, 1700 - 2050

(interpretación de gráficos, valores aproximados)

Expectativa de vida (años desde el nacimiento): 1700: < 30; 2050: > 75

Ratio de fertilidad total (nacimientos por mujer): 1700: 6; 2050: 2

Crecimiento de la población total (porcentaje): 1700: 0,5; 2050: <0,25

Población entre 15-65 (% s/total de población): 1700: 60; 2050: < 65

Población debajo de 15 (% s/total de población): 1700: >35; 2050: 20

Población sobre 65 (% s/total de población): 1700: <5; 2050: >15

Donde vive la población mundial

(en porcentaje)

Año Países Desarrollados En desarrollo Bajo desarrollo

1950 32,9 59,8 8,0

2000 19,7 69,3 11,0

2050 13,7 67,6 18,8

Impacto macroeconómico del cambio demográfico: panel instrumental de regresión variable

Proporción de población trabajadora Proporción de población retirada

(15 a 65 años) (mayor de 65 años)

Impacto en:

Crecimiento en

PIB real per

cápita 0,08 -0,041

Ahorro/PIB 0,72 -0,75

Inversión/PIB 0,31 -0,14

Bal. cta.cte./PIB 0,05 -0,25

Bal. presup./PIB 0,06 -0,46

Resultados econométricos

De un panel de datos, correspondiente a 115 países, durante el período 1960 - 2000, utilizados para investigar la relación entre las variables demográficas y el crecimiento del Producto Interior Bruto per cápita, ahorro, inversión, balance por cuenta corriente, y balance fiscal, el FMI establece los siguientes resultados “claves”:



. El crecimiento del PIB per cápita está correlacionado positivamente con los cambios en el tamaño relativo de la población en edad de trabajar, y correlacionado negativamente con los cambios en la participación de la población mayor de edad.

. Estadísticamente hay una asociación significativa entre las variables demográficas y el ahorro.

. El porcentaje de la población en edad de trabajar se correlaciona también con la inversión.

. El balance por cuenta corriente se incrementa con el tamaño relativo de la población en edad de trabajar, y disminuye cuando el ratio de población mayor de edad crece.

. Los factores demográficos también afectan el balance fiscal.

. En los países desarrollados, el impacto de un cambio demográfico en el crecimiento puede ser substancial.

. El impacto sobre el crecimiento en los países en desarrollo puede variar según la región.

. Los futuros cambios demográficos pueden encabezar grandes cambios en el balance por cuenta corriente.

Impacto del cambio demográfico en un Modelo Multipaís (INGENUE)

El Modelo INGENUE desagrega el mundo económico en seis regiones: Norte América y Oceanía; Europa, Japón, y tres regiones de países en desarrollo (países de desarrollo rápido, como China, Rusia o Corea; países en transición demográfica, como India y algunos de Latinoamérica; y finalmente, algunas economías que están iniciando una transición demográfica, incluidos algunos de África y Pakistán).

Los resultados que surgen de la aplicación del modelo de cambio demográfico proyectado sobre los próximos 50 años presentan un bajo crecimiento en todas las regiones, seguido de un bajo crecimiento de la población mundial, por lo que el impacto en el crecimiento del ratio per cápita no tendría grandes variaciones. El crecimiento de los ratios per cápita decrecería de los niveles corrientes en las economías avanzadas, mientras crecería inicialmente en los países en desarrollo por el estímulo del cambio de trabajo.

Algunas políticas para responder a la declinación de la fuerza laboral en las economías avanzadas

Para muchas economías avanzadas, mantener un ratio constante de fuerza laboral para los próximos 50 años requeriría importantes incrementos de los ratios de participación y edad del retiro y/o un substancial aumento de la inmigración…

Implicaciones del cambio demográfico en los sistemas de salud

¿Hacen uso los mayores de más asistencia médica?

En los países industriales, la población mayor de edad -sobre 65 años- provoca gastos médicos mayores que los menores de 65 años.

¿En cuánto contribuye al incremento del gasto médico?

Recientes estudios (OCDE y UE) sugieren que el factor demográfico puede incrementar el gasto médico entre un 2 - 3 por ciento de PIB entre los años 2000 y 2050. Inclusive el cuidado de enfermedades crónicas puede incrementar ese porcentaje.

Desafíos en la contención del costo médico en sociedades envejecidas

Hay límites sobre cuanto gasto sobre el PIB puede ser asumido para el cuidado médico y concierne cuanto de dicho gasto puede ser financiado y cuan equitativo debe ser su acceso.

Los países industrializados están luchando con la contención del crecimiento del costo asistencial.

Inicialmente, estableciendo limitaciones presupuestarias al gasto sanitario.

En una segunda fase, modificando los incentivos entre productores y usuarios de la sanidad.

Impacto del envejecimiento en los planes públicos de pensiones

Los planes públicos de pensiones juegan un rol crítico al tener que soportar el retiro y envejecimiento. En una gran cantidad de países europeos, el sistema público de pensiones provee a un alto porcentaje de los ingresos de los retirados. En EEUU, la seguridad social provee a un bajo porcentaje de los ingresos de los retirados, pero este no resulta importante para millones de retirados norteamericanos…

Un incremento del ratio activos/pasivos, resulta necesario, a falta de una elevación de la edad de retiro, o del incremento de la retención sobre la nómina de los activos, para mantener el balance entre ingresos y pagos...

Opciones de reforma al sistema público de pensiones



. Una vía es posponer la edad normal de retiro, una opción que puede resultar atendible en función de la prolongación del estado saludable de la población.

. Una segunda opción es indexar la pensión inicial (el primer año de retiro) al incremento del precio al consumidor en lugar del salario de los activos, tal como se hace en el Reino Unido.

. Una tercera alternativa es reducir el factor de acumulación (el equivalente del promedio salarial que se recibirá como pasivo)…

Reformado el sistema de pensiones en los países avanzados

La financiación del sistema de pensiones actual en muchos países avanzados requiere un sustancial incremento en el ratio de contribución para el futuro…

El impacto potencial de dos posibles reformas del sistema europeo de pensiones fue calculado utilizando el modelo INGENUE.



. En el primer escenario, el ratio de reposición por jubilaciones se reduce al 50 por ciento para el año 2050 (del 70 por ciento del año 2000) y el ratio de contribución se mantiene al nivel del año 2000

. En el segundo escenario, la edad de retiro es gradualmente aumentada de 60 años a 65 años entre el año 2000 y el año 2020, pero el ratio de reposición no se modifica…

OCDE social, employment and migration working papers no. 12 - 19/08/03

Towards Sustainable Development: the Role of Social Protection

(Traducción no literal)

El gasto público per cápita dirigido a los mayores de edad representa de tres a cuatro veces el aplicado a las personas no mayores. En la mayoría de los países, la propensión al gasto social dirigido a los mayores de edad se ha incrementado desde 1990. En estos países, los altos gastos en pensiones, por encima de los demás gastos, se han financiado a través del incremento de las retenciones a las nóminas de los trabajadores, aumentando los costos laborales y disminuyendo las oportunidades de empleo de las personas en edad de trabajar.

Gasto público orientado a la edad sobre la protección social y educación

(algunos países miembros de la OCDE, interpretación de gráfico, valores aproximados)

País 1990 1998

Japón 5,30 4,75

España 4,15 4,25

Corea 3,25 5,80

Italia 5,40 5,55

Alemania 5,30 5,00

Francia 4,40 4,25

Reino Unido 4,55 5,25

EEUU 4,45 4,60

¿Está la globalización reduciendo la capacidad del sistema de protección social?

La globalización puede afectar la capacidad de los gobiernos para financiar el sistema de protección social por la necesidad de reducir los impuestos o reformar las estructuras. Un mejor sistema de transportes y comunicaciones incrementa la movilidad de los factores de producción, dificultando la traslación de mayores impuestos para financiar el sistema de protección social, dada la mayor posibilidad de escapar a los impuestos, buscando radicarse en las zonas con menores costos fiscales. Este efecto se aplica por igual a los diferentes factores de la producción (por ejemplo capital en relación al trabajo) y a diferentes tipos de trabajo (individuos altamente capacitados)… Mientras la gran competencia fiscal puede incrementar la eficiencia económica,… los efectos netos sobre las rentas fiscales resultan a priori difíciles de establecer…

De acuerdo con Tanzi (2000), una mayor presión resulta evidente, actualmente, a la hora de establecer competencias de fiscalidad entre países para el futuro. Estas incluyen:



. Incremento de las actividades e inversiones fuera del país de residencia, de los trabajadores altamente capacitados

. Crecimiento de la importancia de zonas off-shore y refugios fiscales para conducir las inversiones financieras.

. Crecimiento del uso del comercio electrónico por fuera del sistema impositivo.

. Crecimiento de nuevos instrumentos financieros con escapatoria fiscal.

. Crecimiento de la importancia del comercio interno de las multinacionales.

. Incremento de viajeros individuales, que realizan sus compras donde los impuestos son menores.

. Crecimiento de la incapacidad para aplicar impuestos al capital financiero y a los ingresos individuales con alta habilidad comercial.

. Sustitución de la “moneda real” por medios electrónicos para realizar las transacciones.

El desafío del futuro: adaptar la seguridad social al cambio de las circunstancias



  1. Cambios en el contexto demográfico desde que los programas sociales fueron inicialmente establecidos.

  2. Cambio en los roles familiares

  3. Cambios en el medio ambiente laboral

  4. Cambios en la distribución económica de los recursos y oportunidades…

¿Es la declinación del capital social una amenaza para el desarrollo sustentable?

La noción de capital social -“the networks together with shared norms, values and understanding that facilitate co-operation within and among groups” (OCDE, 2001b)- acentúa la importancia del compromiso de la comunidad para el progreso económico y social, con énfasis sobre la participación individual en grupos formales e informales y sobre la extensión de sus relaciones sociales…

Cambios en la distribución de recursos económicos

A pesar de la gran diferencia en los niveles de distribución de los ingresos, virtualmente en todos los países miembros de la OCDE cuya información está disponible han experimentado un ensanchamiento en la distribución de ingresos de mercado (la suma de ganancias, auto-empleo e ingresos del capital, antes de impuestos y transferencias gubernamentales) en la década desde mitad de 1980 a mitad de 1990. Los individuos en edad de trabajar han sido los más afectados por este ensanchamiento. El crecimiento de la inequidad en la distribución de las ganancias (el mayor componente del ingreso familiar) fue en todos los países el principal determinante del ensanchamiento en la distribución de los ingresos de mercado. Esto reflejó además grandes inequidades en los ingresos entre trabajadores; en un mismo país los trabajos se polarizaron entre trabajos-ricos y trabajos-pobres. La mayor importancia de los ingresos del capital continúa acentuando dicha tendencia…

De todos los países reseñados (Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Holanda, Alemania, Bélgica, Francia, Reino Unido, Canadá, Italia, Austria, Grecia, EEUU y OCDE) sólo en el caso de Alemania disminuye la participación en los ingresos del mercado y mejora el ingreso individual; Canadá, Dinamarca y Austria mejoran el ingreso del mercado e individual; en el resto de países, y la OCDE en conjunto, mejora el ingreso de mercado y empeora el ingreso individual…

OECD health working papers no. 14

Income-related inequality in the use of medical care in 21 OECD countries

(Traducción no literal)

En la mayoría de los países, el estudio no presenta evidencias de inequidad en la distribución de visitas a los médicos generalistas (GP general practitioner), con una tendencia pro-pobres. Esta situación es muy diferente con respecto a las consultas a médicos especialistas (medical specialist). En todos los países, determinados por situaciones diferentes, los ricos son significativamente mayores usuarios de los especialistas que los pobres, y en muchos países con mayor frecuencia. Los datos que surgen de la utilización hospitalaria (hospital -inpatient- care utilisation) resultan equívocos. No está clara una tendencia de inequidad pro-ricos o pro-pobres a través de los diferentes países…

Seguros de salud privados

(Resumen de la Tabla A2 del trabajo original)

Australia 40% de la población tiene un sistema de salud privado

Austria 1% no está asegurado; 38% tiene un sistema de salud privado suplementario

Bélgica Muchos empleadores ofrecen seguro suplementario al sistema público de salud

Canadá Muchos empleadores ofrecen seguro suplementario al sistema público de salud

Dinamarca 30% de la población; con cobertura limitada a odontología y otros servicios

Finlandia El rol del seguro privado es en general modesto para la población adulta

Francia El sistema público de salud cubre cerca del 75% de los gastos sanitarios

Grecia 40% del gasto sanitario es pagado privadamente

Alemania Menos del 5% no están asegurados, un pequeño porcentaje tiene seguro privado

Hungría Menos del 1% no está asegurado, un pequeño porcentaje tiene seguro privado

Irlanda 44% de la población tiene seguro voluntario

Italia 5-10% de la población tiene seguro privado

México Menos del 3% de la población tiene seguro privado

Holanda Menos del 1% no está asegurado; 1/3 de la población tiene seguro privado

Noruega Muchos empleadores ofrecen seguro suplementario al sistema público de salud

Portugal 10% de la población tiene un sistema de salud privado

España Cerca del 10% de la población tiene un sistema de salud privado

Suecia Cerca del 1% de la población tiene un sistema de salud privado

Suiza El sistema privado suplementario provee servicios más confortables

Reino Unido Cerca del 10% de la población tiene un servicio privado de salud (duplicado)

EEUU El sistema privado de salud es provisto por el empleador. Para los mayores Medicare

(Comentario de pág. 9, en el trabajo original)

Mientras todos los países incluidos en el análisis sobre cuidado de la salud excepto México y EEUU tenían en el año 2000 un sistema universal de cobertura para su población para la mayoría de los servicios de salud, existían importantes diferencias con respecto a la equidad en la financiación y distribución del sistema…

Dos de los países incluidos en el estudio tienen un gran porcentaje de su población sin seguro de cobertura médica. En México, cerca de la mitad de la población (48 millones de personas) no tiene seguro de salud…, mientras que en EEUU un 14% de la población (sobre los 40 millones de personas) no están asegurados…

Índices de desigualdad e inequidad para distintas prestaciones

(Resumen de datos correspondientes a las Tablas A7, A8, A9, A10, y A11 del trabajo original)

CI: concentration index - valores positivos indican desigualdad, favorecimiento a los ricos, valores negativos indican lo contrario.

HI: horizontal inequity index - mide el grado de inequidad, valores positivos indican inequidad, favorecimiento a los ricos, valores negativos indican lo contrario.

Países España Italia Alemania

Índices CI HI CI HI CI HI

Médico -0.008 -0.006 0.008 0.010 -0.005 0.008

Generalista -0.027 -0.014 0.003 0.005 -0.018 -0.010

Especialista 0.022 0.061 0.071 0.087 0.019 0.034

Hospital -0.076 0.033 -0.024 0.028 -0.064 -0.033

Odontólogo 0.152 0.143 0.121 0.118 -- --

Francia Reino Unido EEUU

CI HI CI HI CI HI

Médico 0.005 0.007 -0.019 0.003 0.023 0.044

Generalista -0.027 -0.005 -0.023 0.001 -- --

Especialista 0.034 0.045 -0.038 0.011 -- --

Hospital -0.037 0.000 -0.093 0.013 -0.167 -0.038

Odontólogo 0.066 0.053 0.080 0.063 0.167 0.160



OECD health working papers no. 15

Private health insurance in OECD countries: The benefits and costs for individuals and health systems

(Traducción no literal)

Gastos en salud por fuente de financiación, 2000

(algunos países, en porcentaje, interpretación de gráfico)

Países/Gasto Público Seguro privado Otros fondos privados Pago directo

Japón 78 1 4 17

España 72 3.9 0.1 24

Italia 73 1.5 2.5 23

Alemania 75 12.6 2.4 11

Francia 76 12.7 1.3 10

EEUU 44 35.1 5.9 15

Población cubierta por seguro de salud privado y por sistema público de salud

(algunos países, en porcentaje de población total)

Países Gasto público en % Cobertura del sistema Seguro privado en % Población cubierta por

del gasto total en salud público de salud del gasto total en salud seguro privado (%)

Japón 78.3 100 0.3 despreciable

España 77.1 99.8 3.9 13

Corea 44 100 n.d. n.d.

Italia 73.4 100 0.9 15.6 (1)

Alemania 75 90.9 12.6 18.2 (2)

Francia 75.8 99.9 12.7 86.0 (1)

G. B. 80.9 100 3.3 10 (1)

EEUU 44.2 24.7 35.1 71.9 (3)





  1. Duplicada, complementaria, suplementaria

  2. 50% primaria (sustituta), 50% suplementaria, complementaria

  3. Primaria (principal), suplementaria, complementaria

Gasto público en salud per cápita como porcentaje del PIB per cápita y salud financiada por sistema de seguro privado

(algunos países, en porcentaje, interpretación de gráfico)

Países Gasto público en salud Gasto privado en salud Seguro privado de salud

(en % sobre PIB) (en % sobre PIB) (en % del gasto total en salud)

Japón 6 2 1

España 5.5 3 4

Italia 6.5 3 2

Alemania 8 3 12.5

Francia 7.5 3 12.5

EEUU 5.5 7.5 35

OECD 6 2.5 6.5

Conclusiones (en pág. 51 del trabajo original)

El sistema de seguro privado de salud presenta oportunidades y riesgos para el logro de las metas del sistema de salud. Por ejemplo en países donde el seguro privado de salud juega un rol prominente, pueden ser acreditados habiendo introducido recursos al sistema de salud, agregados a elección del consumidor, y ayudaron a que el sistema fuera más confiable. Sin embargo, esto también ha llevado a un mayor desafío de equidad que en muchos casos ha representado un mayor gasto en sanidad (total, y en muchos casos, público), en la mayoría de esos países…

En el Apartado - Aria di bravura

(Del Estado del Bienestar al Estado del Malestar)

Sostenía:

El lenguaje de los hechos.

Cuando no se puede negar lo obvio, torcer la realidad, ocultar la evidencia, demostrar lo indemostrable.

En las próximas páginas intentaré probar -ojalá lo logre- que los “neoecon” han pasado de la desigualdad a la indiferencia, de allí al odio, y por encima de todo al egoísmo…

Han logrado -y siguen- difundir el mensaje de que los dos principales programas del Estado del Bienestar -pensiones y salud- son dos bombas de relojería en el corazón de la economía de mercado (¿qué mercado?)

Según dicen… los gobiernos y las oposiciones practican con las pensiones la política del avestruz o, lo que es lo mismo, hacen suyo el viejo lema keynesiano “a largo plazo, todos muertos”. Los mayores constituyen una porción de votos cada vez mayor y lógicamente tienen pavor al cambio. Sin embargo, la pregunta es qué sucederá cuando las jóvenes generaciones se nieguen a sacrificar su nivel de vida para pagar las pensiones y/o la sanidad de los viejos o se rebelen contra una situación de trabajos forzados en beneficio de los mayores. Un escenario como éste no es improbable, sino muy posible, y constituirá un serio problema social y político en un horizonte no muy lejano. Es la “guerra civil fría” sugerida por Alain Madelin ante la resistencia de la derecha francesa a adoptar una reforma en serio de las pensiones.

Desde este enfoque, los países industrializados deberían plantearse la posibilidad de sustituir de manera progresiva el actual sistema de pensiones basado en el reparto por otro sustentado en la capitalización.

La razón (¿qué razón?) es que la cobertura pública del retiro está en crisis en todas partes.

Según dicen… cuando se creó en la mayoría de los países industrializados, el número de cotizantes era muy superior al de los que percibían prestaciones por jubilación y muy pocos vivían hasta la edad necesaria para percibir sus prestaciones, lo que garantizaba que pudiese cumplir sus promesas. A comienzos del siglo XXI la situación es distinta. La caída de la tasa de natalidad, unida al aumento de la esperanza de vida, implica que un número cada vez más reducido de jóvenes trabajadores no sólo tendrá que soportar una carga fiscal creciente para financiar las pensiones de sus mayores, sino que no recibirá los mismos beneficios. Si no se hace nada, esa gigantesca transferencia de rentas de las clases activas a las pasivas reducirá el crecimiento y el nivel de vida de las generaciones futuras, al tiempo que pondrá las bases para un conflicto intergeneracional de consecuencias imprevisibles.

¿Qué hacer?, se preguntan los “neoecon”, y se contestan -para continuar “colando” el mensaje-, “De entrada, un aumento de los impuestos y/o cotizaciones a la Seguridad Social para financiar el modelo de reparto tendría efectos económicos muy negativos. La oferta de trabajo no es inelástica. De hecho, responde a los cambios en los tipos impositivos. Desde esta perspectiva, mantener el actual sistema de pensiones y el inevitable incremento de la carga fiscal necesario para financiarlo reduciría los incentivos para incorporarse a la vida laboral. Esta caída o desaceleración de la tasa de actividad, que se producirá en todo caso por razones demográficas, tendría un impacto negativo sobre el PIB y acentuaría los desequilibrios estructurales del esquema de reparto. A la vez, la subida de la imposición sobre el factor trabajo deprimiría la tasa de ahorro privado y la acumulación de capital que alimenta el crecimiento económico y de la productividad en el medio y largo plazo”.

Otros -más cínicos, si cabe- sostienen que desde que la democracia moderna puso la ciudadanía como raíz de la legitimidad política han existido tensiones entre libertad e igualdad. En toda sociedad democrática -dicen-, la libertad para todos entra en conflicto con la igualdad para todos, y viceversa. Pero no importa con qué frecuencia proclamamos que todos “hemos nacido libres e iguales en dignidad y derechos”, este choque de principios no ha disminuido…

Y rematan, “la dimensión óptima del Estado de bienestar en un país desarrollado y próspero es aquélla que es sostenible en el tiempo y que crea unas reglas de juego estables y predecibles para los agentes que cubre las contingencias sin desincentivar decisiones de ahorro y trabajo”…

A todos estos “escribas” de la globalización, la privatización, la financierización y el librecambio, podría contestarles diciéndoles que han sido ellos -o sus mentores, o quienes le pagan la nómina- los que han propiciado y han logrado “tirar el agua de la palangana con el bebé adentro”…

Que no son los factores demográficos los que desbalancean -el lado de la demanda- el equilibrio de la cobertura pública del sistema de la seguridad social -pensiones, sanidad y subsidio de desempleo-, sino que es el bajo nivel de ocupación y remuneración de la población en edad de trabajar -el lado de la oferta-, el que provoca -con premeditación y alevosía- la insostenibilidad del Estado del bienestar.

Pero voy a dejar que les conteste Ernesto Sabato (“Antes del fin”): “Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de la globalización. La angustia es lo único que ha alcanzado niveles nunca vistos. Es un mundo que vive en la perversidad, donde unos pocos contabilizan sus logros sobre la amputación de la vida de la inmensa mayoría. Se ha hecho creer a algún pobre diablo que pertenece al Primer Mundo por acceder a los innumerables productos de un supermercado. Y mientras aquel pobre infeliz duerme tranquilo, encerrado en su fortaleza de aparatos y cachivaches, miles de familias deben sobrevivir con un dólar diario. Son millones los excluidos del gran banquete de los economicistas…

Ahora, el hombre está al borde de convertirse en un clon por encargo: ojos celestes, simpático, emprendedor, insensible al dolor o trágicamente, preparado para esclavo. Engranajes de una máquina, factores de un sistema, ¡qué lejos, Hölderlin, de cuando los hombres se sentían hijos de los Dioses!

Los jóvenes lo sufren: ya no quieren tener hijos. No cabe escepticismo mayor.

Así como los animales en cautiverio, nuestras jóvenes generaciones no se arriesgan a ser padres. Tal es el estado del mundo que les hemos entregado”…

También busco respuesta en Pascal Bruckner (“Miseria de la prosperidad”): “Nunca hasta ahora se habían dado desigualdades tan fuertes con un enriquecimiento tan espectacular de fondo…

Como ya sabemos, la nueva preponderancia de los mercados financieros, la revolución tecnológica, el paso de un capitalismo empresarial a un capitalismo donde los accionistas imponen la norma en detrimento de los trabajadores explican en gran medida esta situación. De esto se deriva la congelación de las rentas del trabajo, la desconexión entre el crecimiento económico y la evolución de los valores bursátiles, la disfunción de la movilidad social y el fin del contrato de trabajo establecido tras la segunda guerra mundial, garante de la estabilidad del empleo y la protección de los poderes públicos. Como si todas las conquistas posteriores a 1945 se hubieran borrado a favor de una sociedad más fría, hostil a los débiles y sonriente para los pudientes. Parece necesario volver a empezar, iniciar una nueva lucha por la vida y la dignidad. Es un retorno a la casilla de salida, a los albores del movimiento obrero, pero sin las ilusiones que movían a los militantes y agitadores de entonces. Es el regreso de un capitalismo duro, despiadado con los inútiles, generador de empleos de baja cualificación y escasa remuneración, un sistema brutal pues carece de perspectiva de un futuro mejor”…

Además, agrego algunas palabras de Zygmunt Bauman (“Comunidad”): “En resumen: se ha acabado la mayoría de los puntos de referencia constantes y sólidamente establecidos que sugerían un entorno social más duradero, más seguro y más digno de confianza que el tiempo que duraba una vida individual. Se ha acabado la certeza de que “volveremos a vernos”, de que estaremos viéndonos repetidamente y durante un largo tiempo futuro, y de que, por tanto, puede suponerse que la sociedad tiene una larga memoria y que lo que nos hagamos mutuamente nos confortará o atormentará en el futuro; de que lo que nos hagamos recíprocamente tendrá una importancia algo más episódica, puesto que las consecuencias de nuestras acciones nos acompañarán mucho tiempo después de que nuestras acciones, en apariencia, hayan finalizado, sobreviviendo en la mente y en los hechos de testigos que no van a desaparecer… Es esta experiencia la que hoy se echa de menos, y su ausencia se describe como “decadencia”, “muerte” o “eclipse” de la comunidad… Los lazos comunitarios se hacen cada vez más prescindibles… Las lealtades personales disminuyen su alcance a través del sucesivo debilitamiento de los lazos nacionales, los lazos regionales, los lazos comunitarios, los lazos con el vecindario, los lazos familiares y, finalmente, los lazos con una imagen coherente de la propia identidad…

La percepción de la injusticia y de los agravios que suscita, como tantas otras cosas en la época de desvinculación que define el estado “liquido” de la modernidad, ha sufrido un proceso de “individualización”. Se supone que los problemas se sufren y solucionan en solitario y son singularmente inadecuados para acumularse en una comunidad de intereses que busca soluciones colectivas a problemas individuales”…

En otro de sus libros (“Modernidad líquida”), el mismo Bauman, sostiene: “No obstante, si la idea de progreso en su forma actual nos resulta tan poco familiar que cada uno se pregunta si aún está entre nosotros, es porque el progreso, como tantos otros parámetros de la vida moderna, ha sido “individualizado”; lo que es más: “desregulado” y “privatizado”. Está desregulado porque la oferta de opciones para “mejorar” las realidades presentes es muy diversa, y porque el tema de si una novedad en particular significa verdaderamente una mejora respecto de otra ha quedado librado, antes y después de su aparición, a la libre competencia entre ambas, competencia que perdura incluso después de que ya hemos elegido una de ellas. Y el progreso está privatizado porque el mejoramiento ya no es una empresa colectiva sino individual: se espera que los hombres y mujeres individuales usen, por sí mismos e individualmente, su propio ingenio, recursos y laboriosidad para elevar su condición a otra más satisfactoria y dejar atrás todo aquello de su condición presente que les repugne. Como apuntara Ulrico Beck en su esclarecedor estudio sobre la “Risikogesellschaft” contemporánea, “la tendencia es hacia la aparición de formas y condiciones de existencia individualizadas que impulsan a las personas -en nombre de su propia supervivencia material- a transformarse en el centro de su propia planificación y conducta de vida… De hecho, uno debe optar y cambiar su identidad social y a la vez aceptar el riesgo que esto implica… El individuo en sí mismo se transforma en la unidad reproductiva de lo social en el mundo vital”…

El enfoque predominante, basado en el mercado y la competencia han contribuido considerablemente a la actual deprimida situación económica y social, poniéndose de manifiesto la dificultad de atraer a los ciudadanos hacia un sistema económico hostil a la provisión del bienestar y la solidaridad social.

En mi -modesta- opinión, la mejor manera de superar los actuales problemas consiste en promover un modelo de desarrollo para toda Europa cuyas piedras angulares estén constituidas por el pleno empleo, un alto nivel de bienestar, equidad social, sostenibilidad ecológica y una amplia cooperación internacional. Este modelo social podría convertirse en una alternativa muy atractiva y poderosa al modelo de Estados Unidos de poder militar con pobres estándares sociales. Pero no es en absoluto el resultado automático ni el fruto de los mercados liberalizados y la competencia. Su puesta en práctica deberá hacer frente a la resistencia de aquellos grupos y poderes que se benefician de la actual situación, y requiere, por tanto, una intervención política enérgica. La calidad de dicha intervención depende en su desarrollo de un amplio movimiento social y un debate público abierto, es decir, de su carácter democrático.

Las actuales estrategias de la globalización de mercado y del capital están dando lugar a la concentración de sectores de gran riqueza, junto a grandes masas de miseria y a un gran número de población superflua y desprovista de derechos. Hasta 1960 había en el mundo un rico por cada 30 pobres; hoy la proporción es de un rico por cada 80 pobres.

La ideología neoliberal del mercado reduce la vida humana a un mero análisis de costes y beneficios que desemboca en un individualismo sistemático basado en el cálculo de las ventajas individuales obtenidas dentro de un grupo social. Todo ello encamina a los seres humanos hacia un neoindividualismo posesivo y consumista que configura la base antropológica y social de nuestra época.

Esta ideología se transforma en un factor poderoso de desintegración y descohesión social, ya que ha dejado carente de vínculos sociales a un amplio sector de la población mundial, que pasa a convertirse en una especie de nuevos “parias” de la civilización global. Los nuevos excluidos del mercado global tienen una característica en común: su falta de capacidad económica para el consumo, su imposibilidad de llegar a ser una especie de “consumidor universal” o transnacional; en una palabra, su “prescindibilidad” para el sistema. El consumo o, mejor dicho, la capacidad económica para consumir -basada en una lógica individualista y competitiva-, se convierte actualmente en el criterio más importante de inclusión o exclusión social. El neoindividualismo consumista quiebra la conciencia de clase social, fragmenta la sociedad e incluso “privatiza” el propio vínculo social. La desigualdad ya no representa sólo un mecanismo ideológico de relación jerarquizada que se integra socialmente mediante la existencia de derechos de contenido redistributivo y mediante la aspiración al “interés general” de las relaciones de producción capitalistas. Ahora el neoliberalismo la ha convertido en un factor determinante de la exclusión social. Quien no resulta competitivo en la lucha económica es eliminado definitivamente de ella.

Practicamos ahora un individualismo sin mala conciencia que acaba desembocando en un nihilismo destructivo, donde los objetos nos marcan exteriormente y donde se premia la posesión de riqueza, se “criminaliza” la pobreza y la ganancia privada se eleva a valor supremo. Este neoindividualismo posesivo se desdobla, a su vez, en lo que, paradójicamente, se podría denominar como “individualismo de la desposesión”, que es aquel que deriva de los efectos negativos que la sociedad global arroja sobre la mayoría de las personas: ausencia de trabajo, precarización del mismo, incultura, inseguridad y desprotección institucional. Tras ello lo que existe es una ética de la desesperanza y del “sálvese quien pueda”. Aunque, dado el caso, tal vez, tampoco alcance.

Una vez más, volviendo a Sabato (“España en los diarios de mi vejez”): “Porque esta crisis, que tanta desolación está ocasionando, tiene también su contrapartida: ya no hay posibilidades para los pueblos ni para las personas de jugarse por sí mismos. El “sálvese quien pueda” no sólo es inmoral, sino que tampoco alcanza. Es ésta una hora decisiva. Sobre nuestra generación pesa el destino, y es ésta nuestra responsabilidad histórica”.

Lo más preocupante es que el neoindividualismo privatista aspira a convertirse en una nueva ética universal y homogénea, perfectamente difundida por los monopolios mediáticos. Su universalidad moral se difunde frente a cualquiera de las éticas. Estamos ahora ante la universalización de un individualismo que se basa en el criterio del imperio de la ley del más fuerte y abandona a los seres humanos a su insegura gestión de los riesgos de alimentación, salud, educación, vivienda, trabajo y condiciones del mismo, vejez, enfermedades, discapacidad y seguridad. El neoindividualismo destruye la dimensión colectiva, solidaria y democrática de las relaciones sociales, rompe los vínculos de integración e instala a los seres humanos en una cultura de la satisfacción y del consumo inmediato. Asimismo sacraliza la competitividad como base antropológica de las relaciones entre individuos y produce una incomunicación o una especie de “autismo” social entre los seres humanos de consecuencias hasta ahora imprevisibles.

Es el triunfo de la privacidad sobre la colectividad. Según esta lógica, la gestión de las consecuencias sociales “perversas” de la globalización (paro estructural permanente, falta de cobertura social de las situaciones carenciales o de riesgo, conflictividad y violencia social, pobreza, repliegue cultural, analfabetismo, enfermedad, radicalización étnica, inseguridad) se traslada del ámbito público al ámbito de responsabilidad individual y, consecuentemente, a la gestión individual o, en el mejor de los casos, a la ayuda familiar. La sociedad deja de ofrecer mecanismos institucionales y universales de integración social, seguridad y solidaridad y, consecuentemente, abandona a las personas a su solitario, inseguro y “mercantilizado” destino. Las soluciones colectivas y solidarias no parecen factibles. La competitividad individual dentro del mercado es la única salvación posible.

Del libro “Desigualdad y cambio industrial”, de James K. Galbraith y Maureen Berner - Akal - 2004, deseo resaltar algunos párrafos y datos que pueden ayudar a esclarecer el tema, o aumentar la información para el debate de ideas.

“La demanda de inversión crea desigualdades, mientras que la demanda de consumo es igualadora…

En nuestra opinión, los teóricos que consideran que la evolución de la desigualdad está dominada por la educación y por el cambio en los niveles de cualificación corren el riesgo de situar el carro delante de los bueyes…

Ninguna política pública consigue reducir tan fielmente la desigualdad como un esfuerzo deliberado y simultáneo para combinar el pleno empleo con los derechos de negociación colectiva y los incrementos en los niveles salariales…

La desigualdad creció vertiginosamente en los años setenta y ochenta, alcanzando niveles bastante más altos que los reinantes durante la Gran Depresión (EEUU). La recuperación después de 1994 hace descender de nuevo la desigualdad, pero sólo hasta niveles que se encuentran justo por debajo de los correspondientes a los peores años en la década de los treinta…

La desigualdad mantiene una relación lineal con el desempleo…

Existe una interpretación extendida de que el desempleo en Europa es atribuible a estructuras salariales rígidas, salarios mínimos altos y sistemas de bienestar generosos. Sin embargo, de hecho, los países que disfrutan de una desigualdad baja producida por esos sistemas suelen experimentar menos desempleo que aquellos que padecen una desigualdad alta. (En este capítulo) mostraremos que la desigualdad y el desempleo están relacionados positivamente en el continente europeo, dentro de cada país, entre los distintos países y a lo largo del tiempo. Las grandes desigualdades existentes entre los países europeos también parecen agravar el problema continental del desempleo, y hallamos evidencia de que, cuando estas desigualdades se toman en cuenta, la desigualdad es mayor en Europa que en Estados Unidos. Por tanto sugerimos que la llave para la reducción del desempleo en Europa consiste en medidas que reduzcan, y no incrementen, las desigualdades en la estructura de remuneración -aplicadas a nivel continental-. Esta es una característica duradera y a menudo ignorada de la política de bienestar social en Estados Unidos…

El tipo de explicaciones basadas en las “instituciones fijadoras de salarios” pone mucho más énfasis en los cambios institucionales que delimitan la fijación de los salarios, puesto que esas instituciones pueden anular las fuerzas competitivas en la evolución dinámica de la renta asociada al incremento de la desigualdad. Estos cambios institucionales incluyen el debilitamiento de los sindicatos -que erosiona el poder de negociación de los trabajadores peor pagados-, los cambios en las normas de remuneración (empleo y remuneración más contingente), y el descenso en el valor real del salario mínimo, que según argumenta Freeman (1996), puede constituir una importante herramienta distributiva.

Una clasificación convencional de los países industrializados, en función de estas dos clases de explicaciones, sitúa a EEUU, y también al Reino Unido de los años ochenta, en el ámbito del mercado laboral, mientras que se considera que los salarios del resto de los países de la OCDE están determinados institucionalmente (Blau y Kahn, 1996). La razón para esta división, se argumenta, es que el mercado laboral de EEUU, y en el Reino Unido después de los años ochenta, está caracterizado por sindicatos más débiles y por modelos de negociación colectiva menos centralizados que en los países no anglosajones de la OCDE. Sin embargo, incluso para los países de la OCDE diferentes de EEUU y del Reino Unido, la hipótesis de la oferta y demanda de cualificación ha ido ganando terreno…

Hay que enfrentarse al hecho de que la desigualdad ha crecido en los últimos años, y de forma muy pronunciada en los países más ricos…

Los países en desarrollo que se liberalizaron y globalizaron han estado sometidos a mayores oscilaciones de la desigualdad que los países que no lo hicieron… En la mayoría de los casos, las liberalizaciones más reseñables fueron seguidas por un crecimiento de la desigualdad salarial (India, Argentina, Filipinas). Sólo unos pocos países liberalizadores fueron capaces de compensar el incremento en los diferenciales de los salarios brutos con incrementos mayores de empleo de salarios relativos altos Malasia, Indonesia, Corea).

Teniendo en cuenta que la desigualdad estaba creciendo en todo el mundo, este resultado no puede sorprendernos: los países liberalizadores se vieron forzados a adaptarse a la pauta global. Esto nos conduce a una profunda reflexión. Parece que la modernización basada en las exportaciones es inherentemente un juego de suma cero para la distribución de la renta en los países en desarrollo. Esto es, la mejora de las distribuciones en el empleo en un país conduce a una destrucción que no es especialmente creativa y a un empeoramiento de la desigualdad en el resto de los países, a través de la redistribución de los puestos de trabajo. En una economía mundial liberalizada y globalizada, sólo una compresión en las estructuras de los ingresos puede crear un contexto adecuado para que la igualación se imponga en la escena de desarrollo global. Pero esta situación se desconoce en la economía mundial desde los años setenta…

Aunque los países ricos y otros países concretos logran mantener el control de sus estructuras salariales, nuestro análisis muestra que la tendencia que predomina en el mundo actual es hacia el aumento de la desigualdad. Las liberalizaciones han provocado casi siempre un empeoramiento y sólo unos pocos países en desarrollo han escapado a este efecto mediante la mejora de sus estructuras de empleo, lo cual es una proeza que sólo algunos pueden lograr. La experiencia de los años sesenta y principios de los setenta fue bastante diferente; en aquellos años, un buen número de países redujeron la desigualdad y muchos más mantuvieron estables sus estructuras salariales…

No podemos responder la pregunta habitual de si la igualdad es buena para el crecimiento. Sin embargo, la evidencia nos permite, aunque no firmemente, ofrecer una respuesta a la pregunta contraria. En la mayoría de los países, el crecimiento es bueno para la igualdad; de hecho, el crecimiento rápido parece ser un requisito indispensable para la igualación salarial. Por el contrario, el crecimiento débil en la mayoría de los países en desarrollo en los años ochenta fue un desastre para la igualdad.

No parece que importe en exceso si el crecimiento se logra mediante la sustitución de las importaciones o mediante el crecimiento rápido de los sectores exportadores de salarios altos. El problema es que el crecimiento rápido de esos exportadores es una solución a la desigualdad sólo al alcance de pocos países. Por tanto, una reducción de la desigualdad a nivel global requerirá una vuelta a la sustitución de importaciones y unas estructuras salariales con base nacional, o bien un ritmo de crecimiento económico mundial sustancialmente más alto…

En nuestra opinión, una condición institucional interna crucial para el desarrollo social y económico subyacente a todas las demás características institucionales deseables, tales como la educación y la esperanza de vida y la democracia, es una distribución de la remuneración justa y razonablemente estable…

La estructura de la remuneración afecta a la capacidad y a la voluntad de ahorrar e invertir. En las sociedades muy desiguales, los pobres no tienen ahorros y la clase media, siempre expuesta a la imagen de los estilos de vida bastante más opulentos que los suyos propios, consume hasta su último dólar. Esto deja únicamente a los ricos con capacidad para ahorrar. Pero los ricos en este tipo de sociedades raramente son ahorradores al viejo estilo victoriano; no son laboriosas abejas que acumulan y acumulan, que no consumen para ellos. Por el contrario, satisfacen sus propias necesidades y rehúsan confiar en los mecanismos de Seguridad Social del Estado. Por tanto, se resisten a pagar impuestos para cubrir objetivos sociales, excepto (como en el caso de las universidades públicas en muchos países de renta media) cuando los beneficios están estrechamente dirigidos a las propias elites. A menudo, los excedentes se trasladan al extranjero para escapar al alcance potencial de la hacienda pública. El resultado suele ser una deficiencia crónica de la inversión pública y de la demanda efectiva, un fuerte alejamiento de la población respecto de la política y una subversión de las formas de democracia por los intereses mercantiles.

Por el contrario, las sociedades igualitarias operan sobre la base de la carga compartida y el beneficio común. Suelen funcionar mediante grandes instituciones sociales -sindicatos y gobiernos- y confían ampliamente en las medidas colectivas de la Seguridad Social, la educación pública y los servicios públicos como el transporte y la salud. Dado que las instituciones públicas y los presupuestos suelen ser estables, las economías de los países igualitarios también suelen ser estables. Con menos disparidades internas, estamos menos consumidos por la envidia. Por tanto, los ahorros pueden ser mayores y las cargas de la deuda menores. Y dado que una fracción mayor de la ciudadanía tiene algo de tiempo y energía restante para emplear en fines públicos, las sociedades estables e igualitarias también suelen ser más democráticas…

Ciertamente, existe una economía global. Pero es de un tipo que favorece a los fuertes, los ricos, los estables, los industrialmente diversificados y los democráticos. Los países más pequeños y más pobres “vuelan” con los vientos globales, con los precios de sus mercancías, la demanda de sus exportaciones y el tipo de interés. Y cuanto más pequeñas y menos equilibradas sean sus economías, más lejos estarán de los centros de decisión y más violentamente soplarán aquellos vientos”…



Algunas explicaciones alternativas (a mi cuenta y riesgo)

Del INGENUE (modelo del FMI) al “iceberg” (modelo de Bush)

Nunca los “plumíferos” del FMI habían puesto un nombre más elocuente y significativo a uno de sus “modelos” económicos. Y eso que ya habían rondado el surrealismo en el caso del Multimod, que he denominado Multi-mad (por las que se traía y lo desacertado de sus proyecciones).

Nunca habían utilizado un sarcasmo semejante (al menos en su fonética española) para calificar a los mayores en su modelo de “exterminio” (¿acaso buscando una forma “solución final”, como aquella otra de tan triste recuerdo?).

INGENUE (ingenuo): (algunos de los sinónimos, al efecto) cándido, inocente, infantil, inofensivo, incauto, infeliz, iluso, crédulo, insensato, inconsciente…

(algunos de los antónimos, al efecto) astuto, incrédulo, malicioso, desconfiado, experimentado, ingenioso…

¿Acaso no es “malicioso” decir que esa gigantesca (¿qué gigantesca?) transferencia de rentas de las clases activas a las clases pasivas reducirá el crecimiento y el nivel de vida de las generaciones futuras, al tiempo que pondrá las bases para un “conflicto intergeneracional de consecuencias imprevisibles” (¿qué conflicto intergeneracional? ¿qué consecuencias imprevisibles?)?

¿Acaso no es “astuto” decir que el actual sistema de pensiones “avanza hacia un iceberg”, que la “crisis es ahora”?

¿Acaso no resulta “siniestro” insinuar siquiera (aunque sólo sea eso) que los dos principales programas del Estado del Bienestar -pensiones y sanidad- son dos “bombas de relojería en el corazón de la economía nacional”?

Y por si todo esto no resultara suficiente “amenaza” y “manipulación” (al uso), agregan una pregunta (nunca los “cínicos”, habían llegado tan lejos; nunca los “hipócritas”, habían manipulado más la realidad): “la pregunta es qué sucederá cuando las jóvenes generaciones se nieguen a sacrificar su nivel de vida para pagar las pensiones y/o la sanidad de los viejos o se rebelen contra una situación de trabajos forzados en beneficio de los mayores”. Agregando (por si el “miedo” o el “odio” insinuado, no alcanzaran): “un escenario como este no es improbable, sino muy posible, y constituirá un serio problema social y político en un horizonte no muy lejano”. “Es la guerra civil fría”.

Lo dicho. La “solución final”. Haga patria, mate a un viejo (la guerra civil fría). Para poder seguir “consumiendo” los jóvenes deben negarse a continuar con el modelo de reparto. Para poder seguir manteniendo el nivel de vida, las generaciones futuras, deben apostar por la “sociedad de propietarios”…

“Bombas de relojería”… “Guerra civil fría”… “Rebelión contra una situación de trabajos forzados”… “Negarse a sacrificar su nivel de vida para pagar las pensiones y/o sanidad de los viejos”…

Por mucho menos que esto, Hitler ha sido calificado como el “monstruo” mayor de la historia… Todavía se sigue pidiendo “perdón” por la llamada “solución final”… Todavía se siguen “pagando” las deudas de guerra, caliente o fría, pero siempre guerra…

Al menos, Hitler no provocó el odio entre generaciones de la misma nación. Al menos, Hitler no convocó al “parricidio” ritual… Ahora se lo “insinúa”, se lo “motiva”, se lo “induce”. Jóvenes contra viejos. Eliminar la jubilación (no sé por qué, pienso en la “respiración asistida”). Eliminar la sanidad universal. Luego, eliminar a los pobres…La “solución final”. O sea.



Explicaciones alternativas del incremento de la desigualdad (a mi cuenta y riesgo, aunque no estoy solo)

(La desigualdad no está -justamente- en el gasto del Estado del Bienestar)




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