Oralidad y Escritura Walter Ong



Descargar 266.53 Kb.
Página1/4
Fecha de conversión24.05.2018
Tamaño266.53 Kb.
  1   2   3   4

Lengua I

Oralidad y Escritura – Walter Ong.

Ferdinand de Saussure (1857-1913), el padre de la lingüística moderna, llamó la atención sobre la primacía del habla oral, que apuntala toda comunicación verbal, así como la tendencia persistente; aún entre hombres de letras, de considerar la escritura como la base del lenguaje. La escritura, apuntó, posee simultáneamente “utilidad, defectos y peligros”. Con todo, concibió a la escritura como un complemento del habla oral, no como transformadora de la articulación.

La oralidad primaria, la de las culturas a las cuales no ha llegado la escritura.

Henry Sweet (1845-1912), había insistido previamente en que las palabras se componen no de letras sino de unidades funcionales de sonidos o fonemas.

¿Por qué el mundo erudito tuvo que volver a despertar al carácter oral del lenguaje?: Porque el lenguaje de por sí es un fenómeno oral. Los seres humanos se comunican de innumerables maneras, utilizando todos sus sentidos: el tacto, el gusto, el olfato, la vista y el oído. Cierta comunicación no verbal es sumamente rica: la gesticulación. Sin embargo en un sentido profundo del lenguaje, el sonido articulado, es capital. No solo la comunicación, sino el pensamiento mismo, se relacionan de un modo enteramente propio con el sonido.

Dondequiera que haya seres humanos, tendrán un lenguaje, y en cada caso uno que existe básicamente como hablado y oído en el mundo del sonido (Siertsema, 1955).

Las reglas del lenguaje de computadora (su “gramática”) se formulan primero y se utilizan después. Las “reglas” gramaticales de los lenguajes humanos naturales se emplean primero y sólo pueden ser formuladas a partir del uso y establecidas explícitamente en palabras con dificultad y nunca de manera íntegra.

La escritura, consignación de la palabra en el espacio, extiende la potencialidad del lenguaje casi ilimitadamente; da una nueva estructura al pensamiento y en el proceso convierte ciertos dialectos en “grafolectos”. Un grafolecto es una lengua transdialectal formada por una profunda dedicación a la escritura. Esta otorga a un grafolecto un poder muy por encima del de cualquier dialecto meramente oral.

Todos los textos escritos tiene que estar relacionados con el mundo del sino para transmitir sus significados. “Leer” un texto quiere decir convertirlo en sonidos, con un tipo de lectura acostumbrada en las culturas altamente tecnológicas. La escritura no puede prescindir de la oralidad.

Juri Lotman llama a la escritura como un “sistema secundario de modelado”, que depende de un sistema primario anterior: la lengua hablada. La expresión oral es capaz de existir, y casi siempre ha existido, sin ninguna escritura en absoluto; empero, nunca ha habido escritura sin oralidad.

Los seres humanos de las culturas orales primarias, aquellas que no conocen la escritura en ninguna forma, aprenden mucho, poseen y practican gran sabiduría, pero no “estudian”. Aprenden por medio del entrenamiento – acompañando a cazadores experimentados, por ejemplo-; por discipulado, que es un especie de aprendizaje; escuchando; por repetición de lo que oyen; mediante el dominio de los proverbios y de las maneras de combinarlos y reunirlos; por asimilación de otros elementos formularios; por participación en una especie de memoria corporativa; y no mediante el estudio en sentido estricto.

Cuando el estudio, en la acepción rigurosa de un extenso análisis consecutivo, se hace posible con la incorporación de la escritura, a menudo una de las primeras cosas que examinan los que saben leer es la lengua misma y sus usos. En Occidente, entre los antiguos griegos, la retórica, el “arte de hablar”, en esencia se refería al discurso oral, aunque siendo un “arte” o ciencia sistematizado o reflexivo – por ejemplo, en el “Arte Retórica” de Aristóteles - , la retórica era y tuvo que ser un producto de la escritura. Retórica significaba básicamente el discurso público o la oratoria que, aun en las culturas tipográficas y con escritura, durante siglos siguió siendo irreflexivamente en la mayoría de los casos, el paradigma de todo discurso, incluso el de la escritura. Así pues, desde el principio la escritura no redujo la oralidad sino que la intensificó, posibilitando la organización de los “principios” o componente de la oratoria en un “arte” científico, un cuerpo de explicación ordenado en forma consecutiva que mostraba cómo y por qué la oratoria lograba y podía ser dirigida a obtener sus diversos efectos específicos.

En el mundo antiguo nadie, salvo los oradores vergonzosamente incompetentes, solía hablar con base en n texto preparado de antemano palabra por palabra; de esta manera, aun los discursos compuestos oralmente se estudiaban no como tales, sino como textos escritos.

La “Literatura Oral” es considerada como un concepto monstruoso y absurdo ya que no organiza los confines de las diferencias marcadas entre la literatura oral y la literatura escrita. La etimología de la palabra texto es “coser”, por lo tanto se asocia al tejido de conceptos que originan la escritura vinculada más hacia la literatura. Por lo tanto la oralidad además de cumplir su función básica, está destinada a producir la escritura.

La cuestión homérica es una crítica que se hace en el siglo XIX, por parte de los hombres de letras, donde en cierto punto desvirtúa a las creaciones textuales de Homero. Por lo general, se consideraba al relato homérico como “ideogramas toscos”. Uno de los portadores que demostraba su discrepancia con dicho autor fue Josego, que comentó ofensivamente que Homero no sabía escribir, catalogando a la cultura hebrea como superior de la griega puesto que la hebrea poseía el saber de la escritura antes que las obras homéricas. La “Ilíada” y la “Odisea” son considerados como los poemas más inspiradores del Occidente. Por otra parte, Milman Parry llegó a encontrar el lado positivo de las obras homéricas, atribuyéndolas como “una poesía primitiva pero con cualidades atractivas”.

Las palabras son tomadas en cuenta como la guía que enmarcan los hechos y acontecimientos de nuestra vida. Ong alude a la existencia del sonido cuando éste auto abandona el mensaje emitido. Malinowski dice que los pueblos orales se organizan por medio del lenguaje sonoro, constituyéndose como herramientas meramente poderosas y dinámicas. El pensamiento se mantiene sostenido en las culturas orales por medio de la comunicación por lo tanto para retener la información recibida e interiorizarlo para generar un nuevo saber, el proceso que se emplea deberá continuar un sistema de pautas mnemotécnicas que se formulan en las mismas tradiciones orales con la experiencia acumulada.

Las culturas orales y letradas son intelectuales a su forma experiencial y las principales características que abordan son la diferencia en el pensamiento y la expresión por sus condiciones orales, caligráficas y tipográficas.

Las culturas orales que no tenían conocimiento de la escritura. Sin la escritura, las palabras como tales no tienen una presencia visual, aunque los objetos que presentan sean visuales. Las palabras son sonidos. Las palabras son acontecimientos, hechos. Para averiguar qué es una cultura oral primaria, es necesario reflexionar primero sobre la naturaleza del sonido mismo como tal. El sonido guarda una relación especial con el tiempo, distinta de la de los demás campos que se registran en la percepción humana. El sonido sólo existe cuando abandona la existencia. No es simplemente perecedero sino, en esencia, evanescente, y se le percibe de esta manera. Cuando pronuncio la palabra “permanencia”, para cuando llego a “-nencia”, “perma” ha dejado de existir y forzosamente se ha perdido.

No existe manera de detener el sonido y contenerlo. Si paralizo el movimiento del sonido no tengo nada; sólo el silencio. Toda sensación tiene lugar en el tiempo, pero ningún otro campo sensorial se resiste totalmente a una acción inmovilizadora, una estabilización, en esta forma precisa.

Malinowski ha comprobado que entre los pueblos “primitivos” (orales) la lengua es por lo general un modo de acción. La enunciación oral es “dinámica”.

Los pueblos orales comúnmente consideran que los nombres (una clase de palabras) confieren poder sobre las cosas. Los nombres efectivamente dan poder a los seres humanos sobre lo que están nominando. La gente caligráfica y tipográfica tiende a pensar en los nombres como marbetes, etiquetas escritas o impresas imaginariamente, adheridas a un objeto nominado. La gente oral no tiene sentido de un nombre como una etiqueta, pues no tiene noción de un nombre como algo que puede visualizarse.

En una cultura oral, la restricción de las palabras al sonido determina no sólo los modos de expresión sino también los procesos de pensamiento. Uno sabe lo que puede recordar. ¿Cómo recuerdan las personas en una cultura oral? Una cultura oral no dispone de textos. En una cultura oral, el pensamiento sostenido está vinculado con la comunicación.

¿Cómo se hace posible traer a la memoria aquello que se ha preparado tan cuidadosamente? La única respuesta es: pensar cosas memorables. El proceso habrá de seguir las pautas mnemotécnicas, formuladas para la pronta repetición oral. El pensamiento debe originarse según pautas equilibradas e intensamente rítmicas, con repeticiones o antítesis, alteraciones y asonancias, expresiones calificativas y de tipo formulario, marcos temáticos comunes (la asamblea, el banquete, el duelo, el “ayudante” del héroe, y así sucesivamente), proverbios que todo mundo escuche constantemente, de manera que vengan a la mente con facilidad, y que ellos mismos sean modelados para la retención y la pronta repetición, o con otra forma mnemotécnica. El pensamiento serio está entrelazado con sistemas de memoria. Las necesidades mnemotécnicas determinan incluso la sintaxis.

Las fórmulas ayudan a aplicar el discurso rítmico y también sirven de recurso mnemotécnico. Las expresiones fijas, a menudo rítmicamente equilibradas, en las culturas orales, son incesantes, donde el pensamiento en ellas consiste.



Psicodinámicas

En una cultura oral, la experiencia es intelectualizada mnemotécnicamente. Expresar la experiencia con palabras puede producir su recuerdo. En una cultura oral primaria, el pensamiento y la expresión tienden a ser de las siguientes clases:



  1. Acumulativas antes que subordinadas: Estilo oral aditivo. Las estructuras caligráficas están más pendientes de la sintaxis (la organización del discurso mismo). Las personas que pertenecen a culturas orales o a culturas con huellas muy marcadas de la tradición oral, incluso la que produjo la Biblia, no aprecian este tipo de expresión como tan arcaico o pintoresco. Lo perciben como natural y normal.

  2. Acumulativas antes que analíticas: La dependencia de las fórmulas para practicar la memoria. Los elementos del pensamiento y de la expresión de condición oral no tienden tanto a ser entidades simples sino grupos de entidades, tales como términos, locuciones u oraciones paralelos; términos, locuciones u oraciones antitéticos, o epítetos. La tradición popular oral prefiere, especialmente en el discurso formal, no al soldado, sino al valiente soldado. De esta manera, la expresión oral lleva una carga de epítetos y otro bagaje formulario que el alta escritura rechaza por pesada y tediosamente redundante, debido a su peso acumulativo. Es muy posible que una cultura oral pregunte en un acertijo por qué los robles son fuertes, pero lo hace a fin de asegurar que así son, para guardar intacto el agregado, y realmente no para poner en tela de juicio o en duda el atributo. Las expresiones tradicionales en las culturas orales no deben ser desarmadas. Lo establecido por los epítetos también se aplica a otras fórmulas. Una vez que se ha cristalizado una expresión formularia, más vale mantenerla intacta. Sin un sistema de escritura, el pensamiento que divide en partes – es decir, el análisis – representa un procedimiento muy arriesgado. Como Lévi-Strauss lo expresó atinadamente en una aserción sumaria, “el pensamiento salvaje [oral] totaliza”.

  3. Redundantes o “copiosos”: El pensamiento requiere cierta continuidad, un “línea” que sirve de camino fuera de la mente. La vuelta atrás puede ser del todo fortuita. Fuera de la mente no hay nada a qué volver pues el enunciado oral desaparece en cuanto es articulado. Por lo tanto, la mente debe avanzar con mayor lentitud, conservando cerca del foco de atención mucho de lo que ya ha tratado. La redundancia, la repetición de lo apenas dicho, mantiene eficazmente tanto al hablante como al oyente en la misma sintonía. Dado que la redundancia caracteriza el pensamiento y las lenguas orales, en un sentido profundo resulta más natural a éstos que el carácter lineal escueto. Con la escritura, la mente está obligada a entrar en una pauta más lenta, que la de la oportunidad de interrumpir y reorganizar sus procesos más normales y redundantes. En ciertos tipos de sustitutos acústicos de la comunicación verbal oral, la redundancia alcanza dimensiones fantásticas, como sucede en el lenguaje africado de tambores. La necesidad del orador de seguir adelante mientras busca en la mente qué decir a continuación, también propicia la redundancia. En la recitación oral, aunque una pausa puede ser efectiva, la vacilación siempre resulta torpe. Por lo tanto es mejor repetir algo, si es posible con habilidad, antes que simplemente dejar de hablar mientras se busca la siguiente idea. Las culturas orales estimulan la fluidez, el exceso, la verbosidad.

  4. Conservadoras y tradicionalistas: Dado que en una cultura oral primaria el conocimiento conceptuado que no se repite en voz alta desaparece pronto, las sociedades orales deben dedicar gran energía a repetir una y otra vez lo que se ha aprendido arduamente a través de los siglos. Esta necesidad establece una configuración altamente tradicionalista o conservadora de la mente que, con buena razón, reprime la experimentación intelectual. El conocimiento es precioso y difícil de obtener, y la sociedad respeta mucho a aquellos ancianos y ancianas sabios que se especializan en conservarlo, que conocen y pueden contar las historias de los días de antaño. Al amanecer el saber fuera de la mente, la escritura y aún más la impresión degradan las figuras de sabiduría de los ancianos, repetidores del pasado, en provecho de los descubridores más jóvenes de algo nuevo. La escritura en conservadores de sus propios estilos. Poco después de su primera aparición, sirvió para congela los códigos jurídicos de la Sumeria temprana. Sin embargo, al asumir funciones tradicionalistas, el texto libera la mente de las tareas conservadoras, es decir, de su trabajo de memoria, y así le permite ocuparse de la especulación nueva. Las culturas orales no carecen de una originalidad de carácter propio. La originalidad narrativa no radica en inventar historias nuevas, sino en lograr una reciprocidad particular con este público en este momento; en cada narración, el relato debe introducirse de manera singular en una situación única, pues en las culturas orales debe persuadirse, a menudo enérgicamente, a un público a responder.

  5. Cerca del mundo humano vital: Las culturas orales deben conceptualizar y expresar en forma verbal todos sus conocimientos, con referencia más o menos estrecha con el mundo vital humano, asimilando el mundo objetivo ajeno a la acción recíproca, conocida y más inmediata, de los seres humanos. Una cultura caligráfica (de escritura) y, aún más, una cultura tipográfica (de impresión) pueden apartar y en cierto modo incluso desnaturalizar al hombre, especificando tales cosas como los nombres de los líderes y las divisiones políticas en una lista abstracta y neutra enteramente desprovista de un contexto de acción humana. Una cultura oral no dispone de vehículo alguno tan neutro como una lista. Las culturas orales conocen unas cuantas estadísticas o hechos divorciados de la actividad humana o cuasi humana. Asimismo, una cultura oral no posee nada que corresponda a manuales de operación para los oficios, los cuales se adquirían por aprendizaje, o sea a partir de la observación y la práctica, con sólo una mínima explicación verbal. La cultura oral primaria se preocupa poco por conservar el conocimiento de las artes como un cuerpo autosuficiente y abstracto.

  6. De matices agonísticos: todas las culturas orales o que conservan regustos orales dan a los instruidos una impresión extraordinariamente agonística en su expresión verbal y de hecho en su estilo de vida. La escritura propicia abstracciones que sepan el saber del lugar donde los seres humanos luchan unos con otros. Aparta al que sabe de lo sabido. No sólo en el uso dado al saber, sino también en la celebración de la conducta física, las culturas orales se revelan como agonísticamente programadas. La descripción entusiasta de violencia física a menudo caracteriza la narración oral. La violencia en las manifestaciones artísticas orales también está relacionada con la estructura de la oralidad misma. Cuando toda comunicación verbal debe ser por palabras directas, participantes en la dinámica de ida y vuelta del sonido, las relaciones interpersonales ocupan un lugar destacado en lo referente a la atracción y, aún más, a los antagonismos. La dinámica agonística de los procesos de pensamiento y la expresión orales ha sido esencial para el desarrollo de la cultura occidental, donde fue institucionalizada por el “arte” retórica y por su prima hermana: la dialéctica de Sócrates y Platón que proporcionaron a la articulación verbal oral agonística una base científica elaborada con ayuda de la escritura.

  7. Empáticas y participantes antes que objetivamente apartadas: Según Havelock, para una cultura oral, aprender o saber significa lograr una identificación comunitaria, empática y estrecha con lo sabido, identificarse con él. La escritura separa al que sabe de lo sabido y así establece las condiciones para la “objetividad” en el sentido de una disociación o alejamiento personales. La reacción del individuo no se expresa simplemente como individual o “subjetiva”, sino como encasillada en la reacción, el “alma” comunitaria.

  8. Homeostáticas: Las sociedades orales viven intensamente en un presente que guarda el equilibrio u homeostasis desprendiéndose de los recuerdos que ya no tienen pertinencia actual. Las culturas de la imprenta con la elaboración de sus diccionarios, señalan las discrepancias semánticas entre significados. Las culturas orales no cuentan con diccionarios y tienen pocas discrepancias semánticas. Las palabras sólo adquieren sus significados de su siempre presente ambiente real, que no consiste simplemente, como en un diccionario, en otras palabras, sino que también incluye gestos, modulaciones vocales, expresión facial y todo el marco humano y existencial dentro del cual se produce siempre la palabra real y hablada. Las culturas orales estimulan el triunfalismo, que en la actualidad por lo regular tiende un poco a desaparecer a medida que las sociedades que alguna vez fueron orales se vuelven más y más dadas a la palabra escrita.

  9. Situacionales antes que abstractas: Todo pensamiento conceptual es hasta cierto punto abstracto. Un término tan “concreto” como “árbol” no se refiere simplemente a un árbol “concreto” único, sino que es una abstracción, tomada, arrancada de la realidad individual y perceptible; alude a un concepto que no es ni este ni aquel árbol, sino que puede aplicarse a cualquier árbol. Cada objeto individual que llamamos “árbol” es de hecho “concreto”, simplemente él mismo, no “abstracto” es absoluto, aunque el término que empleamos para el objeto aislado es abstracto en sí mismo. No obstante, si todo pensamiento conceptual es hasta cierto punto abstracto, algunos usos de los conceptos son más abstractos que otros. Las culturas orales tienden a utilizar los conceptos en marcos de referencia situacionales y operacionales abstractos en el sentido de que se mantienen cerca del mundo humano vital.

La memorización oral

Es más valiosa en las culturas orales. El modo de cómo funciona la memoria verbal en las formas artísticas es bastante diferente de lo que se pensaba. La obra de Milman Parry y Albert Lord resultó revolucionaria. Parry mostró que la Ilíada y la Odisea eran creaciones orales. A primera vista, este descubrimiento parecía confirmar la suposición del aprendizaje de memoria palabra por palabra. Además mostró que las fórmulas métricamente dispuestas gobernaban la composición de la antigua epopeya griega. Los hallazgos de Goody, ponen de manifiesto que los pueblos orales en ocasiones sí procuran la repetición palabra por palabra de poemas u otras formas de artes orales. Shezer, muestra la reproducción palabra por palabra de elementos orales fomentada por un marco ritual, sino por restricciones lingüísticas o musicales especiales. La memorización está sujeta a la variación producida por presiones sociales directas. Los narradores cuentan lo que pide o va a tolerar el público. La interacción en vivo con el público puede interferir dinámicamente en la estabilidad verbal: las expectativas del público ayudan a fijar los temas y las fórmulas. La memoria oral difiere significativamente de la memoria textual en el sentido de que la memoria oral tiene un gran componente somático.

La palabra oral nunca existe dentro de un contexto simplemente verbal, como sucede con la palabra escrita. Las palabras habladas siempre constituyen modificaciones de una situación existencial integral que invariablemente envuelve el cuerpo. La actividad corporal, más allá de la simple articulación vocal, no es gratuita ni ideada por medio de la comunicación oral, sino natural e incluso inevitable. En la articulación verbal oral, particularmente en público, la inmovilidad absolutas en sí misma un gesto poderoso. La tradición oral, presta a la palabra (antes que a los objetos) una atención considerable en un contexto de interacción personal (el contexto de tipo oral). Por supuesto, debe advertirse que las palabras y los objetos nunca están separados del todo; las palabras representan los objetos, y la percepción de los objetos está en parte condicionada por las reservas de palabras en las cuales se encrestan las percepciones. Las culturas que aquí llamamos verbo motoras probablemente den la impresión al hombre tecnológico de conceder demasiada importancia al habla misma, de sobrevaluar la retórica e indudablemente de practicarla en exceso. Antes bien, consiste en una serie de maniobras verbales (y somáticas), un duelo cortés, una contienda de ingenio, una operación de agonística real. En las culturas orales, pedir información por lo común se interpreta como una interacción, como agonística y en lugar de dar una respuesta directa con frecuencia se evade. La oralidad primaria propicia estructuras de personalidad que en ciertos aspectos son más comunitarias y exteriorizadas, también menos introspectivas de las comunes entre los escolarizados. La comunicación oral une a la gente en grupos. Escribir y leer son actividades solitarias que hacen a la psique concentrarse sobre sí misma. Sobre estas bases, un ejemplo del contraste entre la oralidad y la escritura es aportado por Carother (1959) cuando afirma que los pueblos orales por lo general exteriorizan un comportamiento esquizoide, mientras los escolarizados lo interiorizan y a menudo manifiestan sus tendencias (pérdida de contacto con el entorno) mediante el ensimismamiento psíquico en un mundo de sueños personal (sistematización alucinatoria esquizofrénica); la gente oral regularmente expresa sus tendencias esquizoides mediante una extrema confusión externa, la cual con frecuencia conduce a acciones violentas, incluyendo la mutilación de sí mismo y de otros.

El papel intelectual de las grandes figuras heroicas y de lo fantástico

La memoria oral funciona eficazmente con los grandes personajes cuyas proezas sean gloriosas, memorables y, por lo común, públicas. Así la estructura intelectual de su naturaleza engendra figuras de dimensiones extraordinarias, es decir, figuras heroicas. Las personalidades incoloras no pueden sobrevivir a la mnemotécnica oral. La misma estructura mnemotécnica o intelectual se impone aún ahí donde los marcos orales persisten en las culturas que conocen la escritura. En una escritura intelectual oral, la utilidad mnemotécnica adecuada de la articulación verbal, las figuras no sobrevivirán. La narración se basa cada vez menos en las grandes figuras hasta que unos tres siglos después de la invención de la imprenta puede fluir fácilmente en el mundo vital humano ordinario que caracteriza a la novela. Aquí, en lugar del héroe, con el tiempo encontramos incluso al antihéroe. Lo heroico y lo maravilloso desempeñaron una función específica en la organización del conocimiento en el mundo oral. Con el control de la información y la memoria establecido por la escritura y de manera más intensa, por la imprenta no se necesita un héroe en la antigua acepción para plasmar el conocimiento en una historia.



La interioridad del sonido

Se estudia su fugacidad. El sonido cobra vida sólo cuando está dejando de existir. Cuando se analiza el interior físico de un objeto, como interior ningún sentido funciona de manera tan directa como el oído. El tacto sí, aunque éste destruye parcialmente la interioridad en el proceso de percibirla. El oído puede registrar la interioridad sin violarla. Todos los sonidos registran las estructuras interiores de lo que los produce. La vista aísla; el oído une. La vista sitúa pero el sonido envuelve al oyente.



La oralidad, la comunidad y lo sagrado

Cuando un orador se dirige a un público, sus oyentes por lo regular forman una unidad entre sí y con el orador. Si este le pide al auditorio leer un volante que se les haya entregado, la unión de los presentes se verá destruida al entrar cada lector en su propio mundo privado de lectura, para restablecerse sólo cuando se reanude nuevamente el discurso oral. La escritura y lo impreso aíslan. La lectura “colectiva” representa una abstracción muy forzada. La fuerza de la palabra oral para interiorizar se relaciona de una manera especial con lo sagrado, con las preocupaciones fundamentales de la existencia.



Las palabras no son signos

Jacques Derrida ha señalado que “no hay signo lingüístico anterior a la escritura”. Si se advierte la referencia oral del texto escrito, tampoco existe un “signo lingüístico después de la escritura”. Aunque desencadena potenciales imaginados de la palabra, una representación textual, visual, de una palabra no es una verdadera palabra, sino un “sistema secundario de modelado”. El pensamiento está integrado en el habla y no en los textos, todos los cuales adquieren su significado mediante la referencia del símbolo visible con el mundo del sonido. Lo que el lector ve sobre esta página no son palabras reales, sino símbolos codificados por medio de los cuales un ser humano apropiadamente informado puede evocar en su conciencia palabras reales, con sonido real o imaginario. A la gente de una cultura caligráfica y tipográfica le parece convincente pensar en la palabra, en esencia un sonido como un “signo” porque “signo” se refiere fundamentalmente a algo percibido de manera visual. El empleo de nombres escritos con letras como marbetes o títulos tardó mucho en difundirse, pues siguieron conservándose las huellas de la oralidad primaria, como se verá durante siglos después de la invención de la escritura e incluso de la imprenta. En el Renacimiento europeo, los alquimistas que sabían leer y que utilizaban etiquetas para sus frascos y cajas, tendían a poner en los marbetes no un nombre escrito, sino signos iconográficos, como los diversos signos del zodiaco. Los nombres todavía eran palabras que avanzaban a través del tiempo, asimismo, estos símbolos inmóviles, no articulados, eran algo distinto, eran “signos”, y las palabras no lo son. No es tan probable que el hombre oral piense en las palabras como “signos”, fenómenos visuales inmóviles. Homero se refiere a ellas regularmente como “palabras aladas”, lo cual sugiere fugacidad, poder y libertad: las palabras están en constante movimiento pero volando, lo cual constituye una manifestación poderosa del movimiento y que eleva del mundo ordinario, burdo, pesado y “objetivo” al que vuela. Rousseau manifiesta que Derrida rechaza la creencia de que la escritura no es más que una eventualidad de la palabra hablada. Sin embargo, tratar de construir una lógica de la escritura sin investigar a fondo la oralidad a partir de la cual surgió y en la cual está basada permanentemente e inevitablemente, significa limitar la comprensión, aunque al mismo tiempo produzca efectos extraordinariamente interesantes y también, a veces, psicodélicos o sea producidos por deformaciones sensorias.



Las persistencias de la oralidad

Como indican las relaciones paradójicas de la oralidad y la escritura en la retórica y el latín culto, la transición de la oralidad a la escritura fue lenta.



Marcas de oralidad en producciones escritas de alumnos del Ciclo Básico Único de Enseñanza Secundaria.

Según Givon, el lenguaje humano se caracteriza por los principios comunicativos con relación a la estructura del discurso, clasificándose en un modo sintáctico (MS) y un modo pragmático (MP)



Modo Sintáctico

  • Estructuras de tipo Tópico – Comento

  • Construcciones paratácticas

  • Ritmo lento de realización

  • Orden de las palabras gobernado por un principio pragmático fundado en que aparece primero la información conocida frente a la nueva

  • Relación uno a uno verbo-nombre

  • No uso de la morfología gramatical

Modo Pragmático

  • Estructura Sujeto – Predicado

  • Sintactización marcada por la subordinación

  • Ritmo de realización rápido

  • Orden de las palabras relacionado con la organización semántica del discurso

  • Varios nombres por verbo

  • Verbos semánticamente complejos

  • Uso de una morfología gramatical elaborada

Elinor Ochs sigue el criterio de Silverstein sobre el uso del discurso lingüístico, el cual se compone por la denominada “función referencial”; siempre para referir y el uso del lenguaje para no referir es lo que se llama “función no referencial”. Menciona por lo tanto que ninguna de estas funciones se dan puras en ningún discurso. La referencia se cumple indirectamente. Para Ochs, un discurso puede ser planificado con respecto a una de sus funciones y no planificado con respecto a otras. Se puede haber planificado para referir y predicar; por ejemplo un emisor puede planificar las secuencias narrativas e incluso los tiempos de dichas secuencias con sumo cuidado, pero descuidar los presupuestos que se deben explicitar en una comunicación diferida. Desde esta perspectiva dos o más secuencias pueden ir construyendo el discurso produciendo repeticiones, contradicciones y ausencias que van siendo corregidas y completadas con el otro. El discurso formal planificado supone un tiempo de planificación mientras que el discurso informal no planificado se organiza en el “aquí” y en el “ahora”. La caracterización del discurso informal no planificado supone los siguientes ítems:

  • Una tendencia marcada a construcciones topicalizadas (dislocación a la izquierda)

  • Uso de la coordinación indefinida y de la yuxtaposición (nexos indefinidos)

  • Predominio de la redundancia (hesitación del discurso)

  • Reducción de la gramática y de la morfología

  • Tendencia a cero de la anáfora

  • Presencia de frases verbales cortas con pocos argumentos nominales por verbo (el verbo tiende a una forma reducida)

  • Aparición del tópico en lugar del sujeto gramatical; esta sería la primera etapa de un proceso en el que posteriormente ambos elementos coinciden y finalmente se especializan discursivamente.

Behares y Erramouspe plantean con respecto a la adquisición y desarrollo de la habilidades de lectura y escritura la necesidad de estudiar al individuo “como sujeto cognitivo y de aprendizaje, los aprendizajes sociales externos a la escuela, las características de lo que llamamos lengua escrita, el lugar real de lo que tradicionalmente se concibe como lectura y escritura como procesos diferentes, los modelos de observación de aprendizaje no pautado de la lengua escrita y las implicancias culturales y pedagógicas de estos descubrimientos”. La investigación de la lengua escrita, debe partir del estudio de los hábitos sociales para los cuales el individuo las utiliza. La escritura no aparece como un código sino como un continuo funcional en una cultura dada. Behares y Erramouspe consideran además, que los usos y las funciones de la escritura no pueden describirse en forma simple, ya que existen producciones escritas que es posible asignar a distintos momentos del continuo polo pragmático – polo sintáctico, es decir que existen manifestaciones escritas “más típicamente pragmáticas y formas de la escritura más cercanas al polo sintáctico”. Un análisis que parta de estos presupuestos exige estudiar las operatividades cognitivas del emisor y del receptor, las ubicaciones sociales de los individuos y sus experiencias en los grupos a los que pertenecen. El modelo socio cognitivo propuesto por Behares y Erramouspe caracteriza al sujeto “letrado”, como aquel que sabe “producir o recepcionar un mensaje escrito en la naturalidad de las relaciones sociales”. Se impone considerar las estrategias socio cognitivas que muestran el desarrollo de la actividad escrita en una determinada red de relaciones sociales y los recursos psicofisiológicos que son necesarios para llevarla a su fin. Solamente si el individuo participa en esas redes sociales serán activados los mecanismos psicofisiológicos que se irán adaptando a las funciones que el medio le proponga.

Benveniste en su artículo “El aparato formal de la enunciación” define a esta última como el “poner a funcionar la lengua en un acto individual de utilización” y agrega que “la relación entre el locutor y la lengua determina los caracteres lingüísticos de la enunciación. En la enunciación consideramos sucesivamente el acto mismo, las situaciones donde se realiza, los instrumentos que la consuman”. Asimismo considera que el locutor al enunciar realiza un proceso por el cual se apropia de la lengua y señala su posición a través de los instrumentos del lenguaje. Comenta que el locutor no solo refiere sino que confiere con el otro, reconociendo implícitamente el proceso interactivo que cumple el discurso. La enunciación tiene por tiempo el presente por estar relacionado con el YO, instaurado en el “aquí” y en el “ahora”.



Ortografía

La ortografía es un conjunto de normas que determinan el valor y el uso correcto de los elementos que componen el sistema de escritura de una lengua y es convencional. En la escritura alfabética, la relación entre las unidades fónicas y su representación gráfica es arbitraria.



  • /ñ/ como <ñ>, , o

  • Uso de las mayúsculas

  • Posibilidad de modificar las normas ortográficas

Ortografía y Reglas

  • Reglas ortográficas generales: afectan a todo un ámbito de la escritura y suelen formar parte del núcleo constitutivo del alguno de los subsistemas (por ejemplo: “todas las palabras esdrújulas se escriben con tilde”)

  • Reglas particulares: se aplican a la escritura de palabras concretas (por ejemplo: “el pronombre él se escribe con tilde”); estas se presentan de manera implícita en los diccionarios, puesto que la forma gráfica del lema indica cual es la escritura correcta de la palabra.

  • La dialéctica de la ortografía ha hecho generalizaciones inductivas a partir de reglas particulares, se trata de regularidades en la escritura de las palabras que suelen presentar numerosas excepciones. Estas pautas son Normas Orientadoras, no reglas.

Criterios

  • Adecuación entre grafía y pronunciación

  • Correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas

  • Etimología

  • Uso constante

  • Diferenciación de homónimos

  • Analogía

  • Unidad ortográfica

Adecuación entre grafía y pronunciación

En la escritura de las palabras, deben representarse todos los fonemas que se articulan en su pronunciación y recíprocamente se emitirán a través de lectura todos los grafemas que aparecen representados por escrito. Siempre debe tomarse como referencia la pronunciación culta estándar. Ejemplo: simplificación en la escritura de ciertos grupos consonánticos etimológicos, que se articulan con una de las consonantes, se escribe “salmo” en vez de “psalmo”; eliminación y en algunos casos de la “h muda”.



Correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas

El criterio de correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas establece que cada grafema represente un solo fonema y a la inversa, cada fonema sea representado por un único grafema. Aunque existen desajustes en relación con este criterio, este ideal ha estado muy presente en la configuración de nuestro sistema ortográfico y ha servido para tomar decisiones importantes.



Etimología

El criterio etimológico indica que en ña escritura de una palabra debe representarse en alguna medida la forma gráfica de su étimo (el término del cual deriva). Este criterio se opone en muchos casos al criterio fonológico, lo que explica porque la forma escrita de algunas palabras contradice el criterio de adecuación entre grafía y pronunciación. Se explican por este criterio también las excepciones a las reglas generales. Es también este principio el que causa las desviaciones del ideal de correspondencia biunívoca entre grafemas y fonemas.



Uso constante

El criterio de uso constante avala la grafía consolidada a lo largo del tiempo por la mayoría de los habitantes.



Diferenciación de homónimos

Este criterio establece o mantiene diferencias graficas con el fin de evitar casos de homonimia (palabras que se escriben del mismo modo, pero tienen diferente significado). Como el contexto, en general, permite superar la situación, no se han hecho demasiados esfuerzos por evitar la homonimia. Sin embargo, argumentos de este tipo se han unido a otros a fin de fundamentar algunas decisiones. Un ejemplo que se vincula al criterio antihomonímico es el empleo de la tilde diacrítica.



Analogía

El criterio de analogía establece que las variantes flexivas de una misma palabra, así como aquellas que forman parte de la misma familia o que presentan la misma raíz léxica deben presentar una misma grafía en los segmentos compartidos. Se alteran las grafías de las formas flexivas, derivadas o compuestas cuando corresponde aplicar alguna de las reglas generales de correspondencia contextual entre grafemas y fonemas (blanco/blanquear, comenzar/comencé…).



Unidad ortográfica

Todos los criterios anteriores se supeditan al criterio de unidad ortográfica. Según este principio, la representación gráfica de una lengua, ha de ser la misma para todos los hablantes y en todo su territorio. Esto explica que en español se representen fonemas que existen en unas variedades, pero no en otras. El límite del criterio fonológico está en la uniformidad de representación, aun habiendo diferencias de pronunciación. Este criterio limita la existencia de variantes gráficas. En el caso de que estas existan, la ortografía debe indicar cuales son las preferibles.



Signos y recursos gráficos

  • Abecedario: veintisiete grafemas diferentes cuya función es representar los fonemas.

  • Minúsculas y mayúsculas: tienen diferenciados su función y su contexto de uso.

  • Signos diacríticos supra escritos: la tilde (´) que indica la sílaba en la que se encuentra la vocal que lleva el acento prosódico de la palabra; la diéresis (¨) señalando que la u sobre la cual se escribe debe pronunciarse, es decir, que forma parte del dígrafo gu.

  • Signos de puntuación: delimitan las unidades del sentido.

  • Signos auxiliares: guion, barra, llave, apostrofo, asterisco…

  • Espacio en blanco: límites de la palabra gráfica, separación de otras unidades lingüísticas mayores.

Usos de la tilde

  1. Clases de las palabras

Las palabras se dividen en:

    • Agudas: acento en la última sílaba: café, calor.

    • Llanas o graves: acento en la penúltima sílaba: ángel, casa.

    • Esdrújulas: acento en la antepenúltima sílaba: músico, matemáticas.

    • Sobreesdrújulas: acento en la sílaba anterior a la antepenúltima

Las palabras, según el número de sílabas, pueden ser:

    • Monosílabas: una sola sílaba: fe, sol, Dios.

    • Bisílabas: dos sílabas: río, duende, cuerpo.

    • Trisílabas: tres sílabas: música, lámpara, ventana.

    • Polisílabas: más de tres sílabas: cenicero, cocodrilo.

  1. Diptongo, triptongo y hiato

    • Diptongo: es cuando dos vocales se pronuncian en la misma sílaba. Ejemplos: fuego, Diego, aire.

    • Triptongo: es cuando hay tres vocales juntas que forman una sola sílaba. Ejemplos: buey, despreciéis.

    • Hiato: son dos vocales juntas que forman dos sílabas distintas. Ejemplos: rí-o, Ra-úl, re-o.

  1. Reglas básicas de acentuación

Se acentúan:

  • Las palabras agudas acabadas en n, s y vocal: están, después, café.

  • Las palabras graves no acabadas en n, s o vocal: ángel, carácter.

  • Todas las palabras esdrújulas se acentúan: música, Málaga, Córdoba.

  • Los monosílabos no se acentúan. Sólo lo hacen aquellos que pueden ser confundidos. A ellos se les coloca la llamada tilde diacrítica. Ejemplos: El niño | Él es listo; Tu padre |  eres mi amigo; Mi coche | Eso es para ; Te lo dije ayer | Ayer tomé . Otros monosílabos nunca se acentúan: fe, dios, ti, vi, fui, fue, dio, etc.

  • Las mayúsculas también se acentúan: ÁvilaMÁLAGA

  1. La acentuación en diptongos, triptongos y hiatos

Sigue las normas de acentuación:

  • Palabras agudasleón (hiato), colección (diptongo).

  • Palabras llanashuésped (diptongo), cafeína (hiato).

  • Palabras esdrújulashomogéneo (hiato), farmacéutico (diptongo).

  • En diptongos y triptongos se acentuará:

    1. si el acento recae sobre la vocal abierta: abriódieciséisInduráin...

    2. si hay dos vocales cerradas, la tilde se colocará sobre la segunda vocal: cuídate

  • El diptongo UI no se acentúa nunca: huida; pero sí lo hace siguiendo las reglas ortográficas normales: huí.

  1. Los signos de interrogación y exclamación

Los signos de interrogación sirven para reproducir una pregunta, bien de manera directa (¿Cómo estás?), bien indirecta (Y no quién va a mandármelo).

Los signos de interrogación se escriben abriendo y cerrando la oración. Esto es, son dos signos y sólo dos:



    • ¿Cuánto vale?

    • ¿Quién viene a la fiesta?

    • ¿Querría ayudarme?

Los signos de exclamación sirven para reproducir una exclamación, o también expresar sorpresa, emoción, dolor, perplejidad, etc.

    • ¡Qué calor!

    • ¡Qué bien!

    • ¡Cuánto tiempo!

    • ¡Qué pena!

    • ¡Ojalá!

Tilde en los adverbios (-mente)

Adjetivo (base)

Común


Difícil

Último


Ferviente

Relativo


Adverbio derivado

Comúnmente

Difícilmente

Últimamente

Fervientemente

Relativamente



Funciones de las mayúsculas

  • Para delimitación de unidades textuales

  • Para marcar nombres propios y expresiones denominativas

  • Para formar siglas

  • Para favorecer la legibilidad

Mayúscula condicionada por la puntuación

  • Se escribe con mayúscula inicial la primera palabra de un escrito o la que aparece después de un punto.

  • La palabra que sigue a los puntos suspensivos si estos cierran el enunciado.

  • Después de los dos puntos que aparecen en el encabezamiento de una carta. En otros casos después de los dos puntos.

En nombres propios y expresiones denominativas

  • Los sustantivos que designan los días de la semana, los meses y estaciones se escriben con minúscula inicial.

  • Los gentilicios (uruguayo, montevideano) se escriben con minúscula inicial.

Cohesión Textual – Halliday

Texto

Existe una diferencia entre una secuencia no unificada de oraciones y un texto. La palabra texto se usa en lingüística para referirse a un pasaje, hablado o escrito, de extensión indistinta que conforma un todo unificado. Como hablantes de una lengua, conocemos de manera general por nuestro propio conocimiento del lenguaje, qué es un texto y qué no lo es. Esto no significa que no haya en algún momento dudas al respecto. Entre una serie no conectada de oraciones y un texto existen grados. Pero esto no invalida nuestra sensibilidad para reconocerlos. Esto sugiere que hay factores objetivos involucrados al texto que lo caracterizan. Son los que identificaremos para establecer sus propiedades. Un texto puede ser oral o escrito, prosa o verso, dialogo o monologo. Puede ser cualquier cosa desde un simple proverbio hasta una obra completa, desde un grito momentáneo hasta una discusión en un comité. Es una unidad del lenguaje en uso. No es una unidad gramatical, como una oración y no se define por su tamaño. Es una unidad semántica y no por su forma sino por su significado. No es una construcción de oraciones, sino que se realiza en oraciones. No vamos a encontrar en el texto una conexión estructural del mismo rango que la que encontramos en la oración, pues la conexión de sus partes pertenece a otra naturaleza.



Textura

El concepto de textura es el apropiado para expresar el hecho de “ser un texto”. El texto posee textura y esto lo distingue de lo que no es un texto. La textura se deriva del hecho de que funciona como una unidad respecto de las circunstancias en las que este se involucra. Entre dos elementos que tienen cohesión en un texto se establece un lazo cohesivo. La cohesión entre dos ítems de un texto permite desambiguar el significado de uno en relación al significado del otro. En un texto no solo se establecen lazos cohesivos sino que se forman cadenas cohesivas que nos permiten observar relaciones semánticas que hay entre los distintos enunciados de un texto. Un texto está atravesado por varias cadenas cohesivas que permiten su textura.



Gramática de un texto: coherencia y cohesión

  • Un texto es una unidad cohesiva y coherente. Es cohesiva porque es una unidad semántica en la que se pueden establecer relaciones internas entre las partes que la componen. Es coherente porque es una unidad pragmática en la que se pueden establecer relaciones con el contexto en el que ocurre para explotar así su potencial comunicativo.” Menéndez

  • Según Gharolles (1987), la coherencia está ligada a la posibilidad de dar sentido, es lo que hace que un texto tenga sentido para los usuarios debiendo por tanto entenderse como un principio para interpretar el texto, en una situación de comunicación que tiene que ver con la capacidad del receptor para decodificar y construir su sentido.” De Gregorio de Mac, Ma. I y Ma. C. Rébola de Welti.

  • La cohesión tiene que ver con el modo en que los componentes de la superficie textual se conectan entre sí, en una secuencia lineal, por medio de señales de dependencia de diferentes clases. Entre coherencia y cohesión se establecen relaciones.”


Compartir con tus amigos:
  1   2   3   4


La base de datos está protegida por derechos de autor ©composi.info 2017
enviar mensaje

    Página principal