Nutrición III: El Sistema respiratorio introducCiÓn



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NUTRICIÓN III: El Sistema respiratorio

1. introducCiÓn
El sistema respiratorio interviene en la nutrición al igual que el digestivo, el circulatorio, el excretor y todas las células con su metabolismo (conjunto de reacciones químicas) que permite la utilización de los nutrientes. Hay un nutriente esencial que no podemos tomar por el sistema digestivo; el oxígeno. Para su obtención tenemos el sistema respiratorio que funciona también como sistema excretor de otro gas; el dióxido de carbono.
Para obtener energía nuestras células recurren a la oxidación de la materia orgánica en el proceso llamado respiración celular que se realiza en el interior de las mitocondrias de cada célula. Para ello requieren materia orgánica (glúcidos, lípidos o proteínas) y oxígeno y se producen desechos como el CO2. La más conocida es la respiración celular de la glucosa:
Respiracion celular: C6H12O6 (Glucosa) + 6O2 → 6CO2 + 6H2O + Energía
La función del sistema respiratorio es obtener el oxígeno que necesitan nuestras mitocondrias para obtener energía y eliminar el dióxido de carbono producido en las mitocondrias, por tanto, nuestro sistema respiratorio realiza el intercambio de estos dos gases entre el aire y la sangre para que nuestras mitocondrias puedan realizar la respiración celular (respiramos en los pulmones por y para nuestras mitocondrias). El sistema circulatorio es el que recoge y transporta estos gases entre el aire de los pulmones y las células.
El aparato respiratorio está constituido por las vías respiratorias y por los pulmones. Las primeras conducen el aire a los pulmones y los pulmones son los dos órganos donde se produce el intercambio de gases entre el aire y la sangre, concretamente en los alvéolos pulmonares. Las vías respiratorias las podemos clasificar en vías respiratorias superiores que están situadas fuera de la cavidad torácica y en vías respiratorias inferiores situadas en el interior de la cavidad torácica. Las vías respiratorias superiores son las fosas nasales, la faringe y la laringe y las vías respiratorias inferiores son la tráquea (aunque parte de la tráquea se encuentra fuera de la cavidad torácica), los bronquios principales y bronquiolos (de distintos tipos). En las fosas nasales, tráquea y bronquios tenemos glándulas mucosas que segregan moco para atrapar partículas que puedan entrar con el aire y también presentan células ciliadas en el epitelio (tejido que recubre superficies), los cilios desplazan las partículas no deseadas fuera del respiratorio.

2. FOSAS NASALES
Son dos cavidades situadas en el interior de la nariz y separadas por el tabique nasal (formado por una parte ósea y otra cartilaginosa). Se comunican con el exterior por dos orificios llamados ventanas nasales y se comunica con la faringe a través de dos orificios llamados coanas. En su interior tenemos extensiones óseas llamadas cornetes (superior, medio e inferior) que hacen que la cavidad de las fosas nasales sea muy sinuosa. La parte más anterior de las fosas nasales está recubierta por piel, que incluye pelos que atrapan las partículas más voluminosas. El paladar separa la cavidad nasal de la oral, tiene una parte ósea (paladar duro) y otra blanda (paladar blando).
Las fosas nasales permiten el paso del aire en la inspiración, calentando y humidificándolo y filtrando las partículas de polvo, y a la vez permite su expulsión en la espiración. La membrana pituitaria es la membrana que cubre la cavidad ósea de la nariz, y se divide en dos, la parte superior se llama pituitaria amarilla, y es la parte de la membrana sensible al olfato, en la cual se encuentran multiples células olfativas (neuronas especiales) encargadas de procesar la información y enviarla al bulbo olfativo que detecta los olores y envía la información al cerebro. Por otro lado tenemos la parte inferior de la membrana, llamada pituitaria roja, que segrega moco y está muy vascularizada. Al ser muy vascularizada y debido al camino sinuoso que debe recorrer el aire por la existencia de los cornetes, permite que el aire que inspiramos se caliente y humedezca. De este modo, se evita que el aire reseque la garganta, o que llegue muy frío hasta los pulmones, lo que podría producir enfermedades.


En distintos huesos de cara y cráneo hay unas cavidades llenas de aire que comunican con las fosas nasales mediante unos conductos. Son los senos paranasales que proporcionan moco, el cual llega a las fosas nasales a través de los mencionados conductos y también sirven de cámara de resonancia durante la fonación.



3. LA FARINGE (garganta)
Conducto de unos 12 centímetros común al aparato digestivo y al respiratorio que comunica la cavidad nasal y la bucal con la laringe y el esófago respectivamente. En la parte superior desembocan las trompas de Eustaquio procedentes del oído. Aloja la epiglotis, una válvula que regula el tránsito del aire de la tráquea a la cavidad nasal o bucal y el tránsito del bolo alimentario al esófago durante la deglución. La faringe puede cerrarse por desplazamiento del paladar blando en reflejos como salivación, succión y producción de determinados sonidos. En sus proximidades se encuentran ganglios línfáticos, las anginas (las anginas situadas en la parte oral de la faringe se llaman amigdalas palatinas y las situadas en la parte superior justo donde las fosas nasales se unen con la boca se llaman amígdalas faríngeas o adenoides o vegetaciones), que sirven para proteger de infecciones en boca, cavidad nasal, esófago y tráquea. La faringe además participa en la deglución junto con la boca y el esófago.

4. La laringe
Órgano del conducto respiratorio de unos 5 cm, situado entre la tráquea y la faringe, con cinco cartílagos principales, el primero es la epiglotis y el mayor es el cartílago tiroides que constituye la protuberancia de la nuez (este cartílago es mayor en hombres que en mujeres). La epiglotis, aunque pertenece a la laringe, se sitúa a la altura de la faringe y se inserta por su base en el ángulo entrante del cartílago tiroides. En el momento de la deglución la epiglotis baja cerrando la abertura superior de la laringe. La laringe contiene las cuerdas vocales; sus principales funciones son la fonación (La fonación es el trabajo muscular realizado para emitir sonidos inteligibles, es decir, para que exista la comunicación oral) y proteger la entrada de las vías respiratorias inferiores actuando como una válvula que impide el paso de los elementos deglutidos y cuerpos extraños hacia el tracto respiratorio inferior.
Las cuerdas vocales no tienen forma de cuerda, sino que se trata de una serie de repliegues o labios membranosos por lo que es un error llamarlas cuerdas, el término anatómico es «pliegues vocales». Son cuatro, cada par son llamadas verdaderas y falsas. Las llamadas cuerdas vocales superiores o falsas no participan en la producción de sonidos. Las cuerdas vocales inferiores o verdaderas son las responsables de la producción de sonidos al efectuar la vibración. La glotis es la abertura superior de la laringe, delimitada por las dos cuerdas vocales, es la porción más estrecha de la luz laríngea y da paso a la tráquea.
La emisión de sonidos que darán lugar a la voz humana se debe a la vibración de las cuerdas vocales inferiores cuando el aire exhalado por los pulmones pasa por la laringe. Los movimientos de los cartílagos de la laringe permiten variar el grado de apertura entre las cuerdas vocales y producen cambios en la tensión y longitud de las cuerdas vocales que unido al ancho de la hendidura glótica e intensidad del esfuerzo espiratorio provocan variaciones en la intensidad y el tono de voz (el sonido puede ser grave o agudo en función de la tensión y longitud de las cuerdas). Este tono formado por la vibración de las cuerdas vocales en la laringe es modificado por los movimientos de la faringe, lengua y labios para formar el habla.




La laringe tiene importancia además en la producción de la tos y se cierra para impedir la salida de aire en ciertos esfuerzos.
Fonación
El aparato fonador es utilizado para comunicarnos, cantar, etc.; y para ello utiliza los órganos respiratorios para producir sonido. Por otra parte, nuestro oído ha evolucionado junto con el aparato fonador para ser más sensible a las frecuencias e intensidades emitidas por este último, algo que es lógico debido a que para emitir sonidos de forma correcta es imprescindible oír primero esos sonidos.

El aparato fonador es muy similar a un instrumento, ya que cuenta con un sistema de producción de energía, un sistema generador de sonido y un sistema modulador o de resonancia.



A. Sistema productor de energía para la fonación. Están implicados las vías respiratorias inferiores, el diafragma y los músculos del tórax. El sistema productor de energía genera un flujo de aire que se origina por el empuje mecánico que ejerce el diafragma y el tórax sobre los pulmones. Durante el proceso de fonación la inspiración es más profunda y más breve, el tiempo de espiración es hasta 10 veces mayor que el de la inspiración (durante la fonación la actividad muscular es mayor y más prolongada) y mientras que la respiración normal compromete aproximadamente un 10 % de la capacidad pulmonar la fonación requiere de hasta un 80% de dicha capacidad.
B. Sistema generador de sonido. Intervienen la laringe con sus cuerdas vocales, ubicadas en la laringe atravesándola de lado a lado. Su función es regular el paso del flujo de aire proveniente de los pulmones, cerrando y abriendo el espacio que existe entre ellas conocido como glotis. El flujo de aire hace vibrar las cuerdas, generando la señal acústica básica de los

sonidos emitidos en la fonación. La frecuencia de vibración de las cuerdas vocales depende principalmente de la tensión de las cuerdas (controlada por músculos de la laringe) y del flujo de aire (controlada por los músculos espiratorios, principalmente el diafragma y los músculos intercostales externos). Como la tensión y el flujo de aire varían voluntariamente podemos variar la frecuencia de emisión.


C. Sistema de resonancia. Están implicadas la faringe, cavidad bucal y cavidad nasal, que se comportan como un complejo sistema de resonancia al filtrar y reforzar el sonido original. Ocurre algo parecido a una guitarra que aunque vibren las cuerdas deben ser adosadas al instrumento para que generen sonido audible. Este sistema de resonancia modifica la frecuencia sonora original afectando a los sonidos emitidos y permitiendo la articulación de las palabras, en este complejo proceso interviene el área de Broca, una región cerebral que controla los músculos necesarios para la correcta fonación:

• Generadores (sist. productor de energía): diafragma, intercostales, abdominales

• Emisores (sist. generador de sonido): Músculos laríngeos

• Modulación (sist. resonancia): Paladar, lengua, labios, boca..



Para la fonación, nuestro cerebro primero piensa lo que quiere expresar, luego busca las palabras que necesita, a continuación el área de Wernicke (donde se genera el lenguaje) se ordenan las palabras con las reglas gramaticales correspondientes al idioma del hablante y finalmente el área de Broca regula los músculos que deben participar en la emisión de los sonidos.
Productos del aparato fonador: 1. Exclamaciones (gritos, llantos), 2. Habla o lenguaje verbal. Es una característica de la especie humana. Una de sus principales diferencias respecto a otras especies, 3. Canto. El canto es la emisión controlada de sonidos del aparato fonador, siguiendo una composición musical.
5. La tráquea
Se inicia a continuación de la laringe, atraviesa el cuello y, ya en el tórax, se bifurca al llegar a los pulmones para dar origen a los dos bronquios principales. En una persona adulta la tráquea mide entre 10 y 11 cm de longitud, mientras que su diámetro es de 2 a 2,5 cms. Está formada generalmente por veinte anillos de cartílago en forma de herradura, con la parte anterior de cartílago duro, y la parte posterior de músculo liso, ya que la vía digestiva esofágica pasa por detrás de este órgano. Estos anillos mantienen constantemente abierta la tráquea tanto en inspiraciones como en espiraciones. La tráquea se divide al llegar a los pulmones, quedando el lado izquierdo más pequeño que el derecho: el izquierdo mide 1,5 cm de diámetro y el derecho 2 cm debido a que el pulmón izquierdo posee solo dos lóbulos, mientras que el derecho, más voluminoso, posee tres. No interfiere con nuestros movimientos porque los anillos cartilaginosos le proporcionan flexibilidad.


Las glándulas mucosas segregan mucosidad donde quedan atrapados los cuerpos extraños, y los cilios que presentan las células epiteliales de la tráquea barren estas secreciones y los cuerpos extraños hacia la laringe y de ésta a la faringe donde serán deglutidos hacia el aparato digestivo.


6. bronquios
Son estructuras tubulares que conducen el aire desde la tráquea a los alvéolos pulmonares. Los bronquios son tubos con ramificaciones progresivas arboriformes y diámetro decreciente, cuya pared está formada por cartílagos y capas muscular, elástica y mucosa. Al disminuir el diámetro pierden los cartílagos, adelgazando las capas muscular y elástica. Los bronquiolos principales se ramifican primero en bronquios secundarios (3 en pulmón derecho y 2 en el izquierdo que es más pequeño por estar el corazón junto al pulmón izquierdo), después en bronquios terciarios cuyas sucesivas ramificaciones finas se llaman bronquiolos y los más pequeños de todos son los bronquiolos terminales que acaban en los alvéolos pulmonares que son sacos donde se produce el intercambio de gases entre el aire y la sangre.
Los bronquios de las personas asmáticas se encuentran inflamados. Esto significa que las vías aéreas se hinchan y producen grandes cantidades de mucosidad espesa. Además, los bronquios son demasiado sensibles, o reaccionan en forma exagerada, a determinados factores, como el ejercicio, el polvo o el humo del cigarrillo. Esto hace que los músculos que rodean los bronquios se contraigan. La combinación de la inflamación y la contracción de los músculos estrecha las vías aéreas y dificulta la respiración.
7. Pulmones

El conjunto de bronquio, bronquiolos, alveolos, venas, arterias, capilares sanguíneos y tejido conjuntivo que los une se denomina pulmón. Poseemos dos pulmones de diferente tamaño (el pulmón izquierdo es de menor tamaño como consecuencia de la localización del corazón) que rodean en su parte inferior e interna al corazón, situados dentro de la caja torácica, protegidos por las costillas. El espacio que hay entre los dos pulmones se denomina mediastino. La cara inferior de los pulmones se apoya en el diafragma que es el principal músculo respiratorio.


En los pulmones tenemos una especie de hendiduras apreciables a simple vista llamadas cisuras que los dividen en lóbulos. El pulmón derecho está dividido por dos cisuras en 3 lóbulos (superior, medio e inferior) y el pulmón izquierdo tiene dos lóbulos (superior e inferior) separados por una cisura. Esto se debe a que el corazón tiene una inclinación oblicua hacia la izquierda y de atrás hacia delante; reduciendo el volumen del pulmón izquierdo.
Están cubiertos por una doble membrana lubricada llamada pleura. La pleura sirve para amortiguar los movimientos respiratorios y evita que los pulmones rocen directamente con la pared interna de la caja torácica. La pleura tira del pulmón en los movimientos inspiratorios, expandiéndolo y permitiendo que entre el aire. Si se dañara la pleura y le entrara aire se colapsaría el pulmón (neumotórax). Posee dos capas, la pleura parietal o externa que recubre y se adhiere al diafragma y a la parte interior de la caja torácica, y la pleura visceral que recubre el exterior de los pulmones, introduciéndose en sus lóbulos a través de las cisuras. Entre ambas capas existe una pequeña cantidad (unos 15 cc) de líquido lubricante denominado líquido pleural.


8. el intercambio de gases: alvéolos pulmonares

El intercambio de gases sucede en los alvéolos pulmonares, diminutos sacos de aire con paredes muy finas y vascularizadas (con muchos vasos sanguíneos). Cuando el aire penetra en los pulmones y llega a los alvéolos pulmonares, el oxígeno atraviesa sus delgadas paredes y pasa a los capilares sanguíneos, que los rodean como una fina red, donde la hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos de la sangre, recoge el oxigeno. Y el CO2 lleva el sentido contrario, pasando de los capilares sanguíneos hacia el aire de los alvéolos. Este intercambio de gases entre el aire de los alvéolos pulmonares y la sangre es debido al proceso de difusión.



La difusión es el proceso de la repartición homogénea (uniforme) de las partículas de un fluido (gas o líquido) en el seno de otro fluido al ponerlos en contacto, siempre se reparten las partículas desde donde hay mayor concentración de partículas hasta donde hay menor concentración. Al final la difusión se detiene cuando se igualan las concentraciones de dichas partículas en ambos fluidos.


En el aire inspirado la concentración de oxígeno es mayor que en la sangre (la sangre que el corazón impulsa a los pulmones viene de haber pasado antes por los tejidos del cuerpo donde se gastó el oxígeno y se recogió el CO2 producido en las células) y la concentración de CO2 es menor que en la sangre, por eso el oxígeno difunde hacia la sangre y el CO2 difunde hacia el aire de los alvéolos (recuerda que siempre la difusión de partículas como los gases es hacia el lado menos concentrado). En los tejidos sucede al contrario que en el aire de los alvéolos, la cantidad de oxígeno es pequeña porque nuestras células lo gastan en la mitocondria para producir energía mediante la respiración celular y el CO2 está muy concentrado porque se produce en dicha respiración celular, entonces cuando llega la sangre que viene de los pulmones con mayor concentración de oxígeno y menor concentración de CO2 se produce la difusión de oxígeno hacia los tejidos y de CO2 hacia la sangre (la hemoglobina de los glóbulos rojos suelta el oxígeno y recoge CO2). Esta sangre ahora pobre en oxígeno y rica en CO2 vuelve al corazón donde será impulsada hacia los pulmones, donde la hemoglobina libera el CO2 en los alvéolos y recoge oxígeno repitiendo el proceso.


Los pulmones presentan una tendencia natural al rebote debido a su naturaleza elástica que los hacen estar en continua tendencia a entrar en colapso, dos factores producen este fenómeno. El primero son las fibras elásticas presentes en el tejido que se estiran al inflarse los pulmones, y por tanto intentan acortarlos, y el segundo es la tensión superficial del líquido que envuelve los alvéolos. El surfactante pulmonar es un complejo de lípidos y proteínas capaz de reducir significativamente la tensión superficial dentro de los alvéolos pulmonares evitando que estos colapsen durante la espiración. La deficiencia en la cantidad y/o calidad del surfactante conlleva a alteraciones importantes en la función pulmonar. Un ejemplo es el síndrome de distrés respiratorio que se produce en neonatos prematuros que al salir al exterior aún no tienen la suficiente cantidad de surfactante pulmonar en sus alvéolos, lo que aumenta enormemente el trabajo que deben realizar en cada inspiración para hacer entrar el aire; pudiéndoles causar la muerte por fatiga si no se trata a tiempo.


8. ventilación pulmonar
Como se ha explicado, el proceso fundamental de la respiración pulmonar es el intercambio de gases en los alvéolos pulmonares, proceso que permite que la sangre se oxigene y ceda el CO2. Pero para que este intercambio se pueda realizar se requiere que el aire entre y salga de los alvéolos. Entendemos por ventilación pulmonar la entrada y salida de aire en los pulmones. La entrada de aire se llama inspiración y la salida espiración.

La inspiración es un proceso activo ya que precisa la contracción muscular del diafragma y de los músculos intercostales externos, mientras que la espiración es un proceso pasivo, produciéndose como consecuencia de la relajación de los músculos anteriores (los pulmones son elásticos y al cesar la contracción del diafragma y de los músculos intercostales externos que producen la expansión pulmonar, los pulmones vuelven a su forma inicial). El diafragma es un músculo en forma de cúpula que separa la cavidad torácica (pulmones y corazón) de la cavidad abdominal (intestinos, estómago, hígado, etc.), el diafragma al contraerse desciende y al relajarse asciende.
La contracción muscular del diafragma (desciende el diafragma) y de los músculos intercostales externos (elevan las costillas) producen un aumento de la cavidad torácica arrastrando la pleura parietal. Esto hace que la pleura visceral se expanda, creándose en el interior de los pulmones una presión negativa que hace que el aire penetre en su interior. Otros músculos accesorios para la inspiración son el músculo escaleno, que eleva las dos primeras costillas, y el esternocleidomastoideo, que eleva el esternón.
En reposo, la espiración es un proceso pasivo. Durante la espiración, se produce la relajación de los músculos inspiratorios, mientras que los pulmones y la caja torácica son estructuras elásticas que tienden a volver a su posición de equilibrio tras la expansión producida durante la inspiración. La elasticidad torácica, combinada con la relajación del diafragma, reducen el volumen del tórax, produciendo una presión positiva que saca el aire de los pulmones. Con lo visto hasta ahora podemos definir dos tipos de respiración: abdominal y torácica. La respiración abdominal o diafrágmica es aquella en la que interviene principalmente el diafragma. En ella observamos como en la inspiración se abulta el abdomen al contraerse el diafragma, en la espiración sucede al contrario. La respiración torácica es la que interviene principalmente los músculos intercostales. En ella observamos como en la inspiración los músculos se tensan levantando las costillas, en la espiración sucede al contrario bajando las costillas. La respiración normal es mixta. Más importante la abdominal en reposo y aumenta la torácica en ejercicio intenso. La respiración abdominal produce relajación física y psíquica. Al parecer acelera la circulación venosa, produce un masaje continuo a los órganos abdominales y contribuye a dotar a la respiración de amplitud, relajación y ritmo.
En una espiración forzada un grupo de músculos abdominales empujan el diafragma hacia arriba muy poderosamente. Estos músculos también se contraen de manera forzada durante la tos, el vómito y la defecación. Simultáneamente, los músculos intercostales internos tiran de la parrilla costal hacia abajo y hacia dentro (a la inversa que los intercostales externos), disminuyendo el volumen torácico y endureciendo los espacios intercostales. De esta forma, estos músculos aplican presión contra los pulmones contribuyendo a la espiración forzada.



8. Volúmenes y capacidades pulmonares
Dependiendo de los diferentes niveles de profundidad de las fases inspiratoria y espiratoria de la respiración, se pueden diferenciar varios volúmenes de aire que se encuentran en nuestros pulmones en un momento determinado. Igualmente se puede hacer referencia a las diferentes capacidades pulmonares, cuando se suman varios valores.
Volumen de respiración pulmonar en reposo o volumen corriente: cantidad de aire que inspiramos (o espiramos) en cada respiración en condiciones de reposo (500 mL de aire, aproximadamente un 10 % de la capacidad pulmonar total).
Volumen de reserva inspiratorio: es el volumen de aire que entra de más en nuestros pulmones después de realizar una inspiración forzada (3.000 mL de aire).
Volumen de reserva espiratorio: es el volumen de aire que sale de más después de realizar una espiración forzada (1.100 mL de aire).
Volumen residual: cantidad de aire que se queda en los pulmones después de finalizar una espiración máxima y profunda (1.200 mL de aire).

Capacidad pulmonar total: cantidad de aire que se encuentra en nuestros pulmones después de realizar una inspiración máxima y profunda. La capacidad pulmonar total es el producto de la sumatoria de todos los volúmenes pulmonares (5.800 mL de aire).
Capacidad vital pulmonar: cantidad total de aire movilizado entre una inspiración y espiración máximas (4600 mL de aire). Incluye el volumen corriente y los volúmenes de reserva inspiratoria y espiratoria (es el resultado de la sumatoria de todos los volúmenes pulmonares, exceptuando el volumen residual, cantidad de aire que nunca abandonará nuestros pulmones por muy grande que sea nuestro esfuerzo espiratorio).
Capacidad inspiratoria: cantidad máxima de aire que podemos inspirar después de finalizar una espiración normal en reposo (3.500 mL de aire). Equivale a la sumatoria del volumen de ventilación pulmonar en reposo y del volumen de reserva inspiratorio.
Capacidad funcional residual: cantidad de aire que se encuentra en nuestros pulmones después de finalizar una espiración normal en reposo (2.300 mL de aire). Es la sumatoria del volumen de reserva espiratorio y del volumen residual. Todos los valores anteriores son aproximados para un varón adulto.
Para la Fisiología del Deporte o del Ejercicio Físico, la capacidad más importante es la Capacidad Vital Pulmonar (CVP), por cuanto es un índice, susceptible de ser mejorado mediante el entrenamiento; la CVP es un índice informativo del estado de entrenamiento en ciertos deportes, tales como la maratón y las distancias medias en atletismo, actividades o ejercicios físicos deportivos que demandan altas ventilaciones pulmonares durante tiempos prolongados. La capacidad vital pulmonar (CVP), depende en mucho del desarrollo de la musculatura respiratoria. Los nadadores, por ejemplo, obligados a realizar la espiración debajo del agua, poseen una poderosa musculatura respiratoria y por ende presentan, entre los diferentes deportistas, los valores más altos de la capacidad vital pulmonar. En una persona sana no deportista la CVP puede ser de alrededor de los 4200 mL de aire; en un deportista muy bien entrenado la CVP puede oscilar entre los 6500-7500 mL de aire. Los cantantes de ópera pueden presentar valores muy altos de la capacidad vital pulmonar.
9. Adaptaciones respiratorias al ejercicio físico
Durante el ejercicio aumenta la frecuencia respiratoria por ejemplo en descanso, tu ritmo respiratorio es aproximadamente de 14 respiraciones por minuto pero puede incrementarse hasta 32 por minuto durante el ejercicio. Con el entrenamiento aumenta la musculatura respiratoria y la capacidad vital pulmonar, por ejemplo en un individuo normal suele rondar los 4 litros siendo no fumador, y la capacidad pulmonar de un fumador no llega a un litro de aire, el volumen pulmonar que puede tener un deportista de élite suele ser de unos 7 litros. Esta adaptación del sistema respiratorio nos indica una mayor facilidad para el deportista en cuanto al intercambio respiratorio que mantiene con el medio que le rodea, lo que le facilita una mejora en sus capacidades para realizar el ejercicio físico, manifestado por una disminución de la frecuencia respiratoria en estado de reposo (al tener pulmones más grandes necesita hacer menos respiraciones). En conclusión, como respuesta al ejercicio físico de forma continuada, aumenta la capacidad (mayor número de alvéolos pulmonares y mayor tamaño de pulmones y tórax) y musculatura respiratoria de un modo tal que la persona tiene una mayor facilidad para realizar ejercicio.
10. Reflejos respiratorios

Estornudo

Su función es eliminar obstrucciones o impurezas en la cavidad nasal. Para ello se toma aire, se cierra la glotis mientras que se contraen los músculos espiratorios, se abre la glotis al mismo tiempo que la lengua bloquea la parte posterior de la boca y el aire sale violentamente por la nariz.
Tos

Su función es eliminar obstrucciones o impurezas en el árbol bronquial. Para ello se toma aire, se cierra la glotis mientras que se contraen los músculos espiratorios y se abre la glotis sacando aire a gran velocidad por la boca.


Broncoconstricción

Es la reducción de la luz de los bronquios (el interior, por donde circula el aire) ante una posible agresión (humo, alérgenos…). Las paredes de los bronquios posee musculatura que al contraerse se reduce la luz del tubo. Un caso extremo es el asma donde la broncoconstricción es tan grande que se dificulta enormemente la respiración.


11. habitos saludables: respiratorio y fonación
Los hábitos saludables pueden hacer que las afecciones respiratorias queden reducidas en gran medida. Destacamos:
No fumar (tanto fumadores activos como pasivos).
Ventilar a diario: Recambio del aire en espacios cerrados para evitar acumulación de tóxicos o microbios trasmisibles por el aire.
Evitar la contaminación: Evitar en lo posible la contaminación del aire que se produce sobre todo en ciudades y centros industriales como consecuencia del vertido de gases contaminantes. También es muy importante (en muchos casos más importante y menos conocida) la contaminación en interiores por humos, tabaco, disolventes o productos emitidos por máquinas o tejidos.
Alimentación adecuada (muy importante para el correcto funcionamiento del sistema y sus defensas). Toma agua con frecuencia, te ayudará a mantener las cuerdas vocales hidratadas, evita las cenas copiosas, éstas favorecen el reflujo del jugo gástrico hacia la laringe lo que produce irritación de la zona y provoca edema. Evita alimentos pesados o picantes que puedan producir reflujo gástrico, no abuses de alimentos ricos en grasas, favorecen la sequedad de boca, no tomes bebidas estimulantes como la cafeína, café o té porque son irritantes. Las personas que consumen por encima de tres tazas (o botellas en el caso de las bebidas con cola) son el doble de propensas a los trastornos de voz.
Respirar por la nariz (calienta el aire, lo humidifica, limpia de impurezas, elimina patógenos).
No forzar el aparato fonador: No gritar, elimina el carraspeo ya que el choque fuerte y repetido de las cuerdas vocales da lugar a su inflamación, intenta no hablar en ambientes muy ruidosos, si tienes problemas de garganta, minimiza el uso de la voz, mantén una postura corporal correcta: espalda, hombros y caderas bien alineados son fundamentales para amplificar la voz y no forzar la garganta, si tienes que hablar mucho, utiliza la regla 60/10: tras 60 minutos hablando, 10 minutos de silencio.
Protegerse de infecciones: Proteger las vías aéreas en caso de frío intenso (es recomendable utilizar bufandas o cubre bocas al salir a la calle). En caso de personas cercanas enfermas protegerse de toses y estornudos y lavarse las manos (la gente resfriada al toser o estornudar suelen poner la mano y esos microbios los dejan en todo lo que tocan como los pomos de las puertas, móviles…). Evita tocarte ojos, boca y nariz, ya que los gérmenes se diseminan cuando una persona toca algún objeto contaminado y luego se toca los ojos, boca o nariz. En casos especiales evitar aglomeraciones (posible fuente de microorganismos). Mantener reposo tras enfermedades.
• Cuidado con el exceso de aire acondicionado y calefacción (resecan mucho el ambiente y la mucosa de la garganta).
• Duerme de siete a ocho horas, el descanso nocturno mejorará su salud y favorecerá el reposo vocal.

12. principales patologías del respiratorio
Las enfermedades respiratorias son muy variadas y suelen ser frecuentes por el continuo intercambio de sustancias con el exterior, pudiendo entrar microorganismos y sustancias irritantes o alérgenos y porque los gases han de atravesar un epitelio muy delgado susceptible de sufrir infecciones y daños. Las podemos dividir en procesos inflamatorios (todas con el sufijo –itis que se refiere a inflamación) que su causa suele ser infecciosa, resto de enfermedades infecciosas comunes (resfriado, gripe, neumonía, tuberculosis), enfermedades crónicas, cánceres y otras. Especialmente en los dos primeros casos es frecuente que se produzca un exceso de mucosidad en las vías respiratorias, si el esputo es purulento de color amarillo o verdoso es indicativo de una infección bacteriana.
Procesos inflamatorios: Reciben el nombre de la parte afectada añadiendo el sufijo –itis. Suele ser por causa infecciosa (virus o bacterias principalmente y menos frecuentemente hongos) o irritativa (tabaco u otros humos o químicos o contaminantes o alérgenos). La aparición de fiebre es un indicador de una infección, aunque también hay casos de que las causas alérgicas cursen con fiebre (la fiebre es producida por nuestro sistema inmune cuando “lucha” contra un agente infeccioso o sustancias alérgicas). En muchos casos la inflamación se acompaña de mayor producción de moco, ambos pueden conllevar a dificultad respiratoria (disnea) puesto que al inflamarse la mucosa (superficie que recubre un órgano y que produce una secreción mucosa) queda menos espacio para el paso del aire agravado por una mayor producción de moco que obstruye más todavía el paso del aire. La mayoría de estas enfermedades son de corta duración (agudas) generalmente días o pocas semanas, aunque también hay casos en que puede ser crónica (generalmente durante años, apareciendo durante semanas o meses una o más veces cada año), es decir, de larga duración.
-Rinitis: Es una inflamación de la mucosa nasal, acompañada de gran producción de moco y cursa con obstrucción del flujo aéreo, normalmente es infecciosa acompañando a un resfriado por virus. La variante no infecciosa y de carácter alérgico se conoce como fiebre del heno.
-Sinusitis: Es una inflamación de la mucosa que recubre el interior de los senos paranasales, generalmente por infección vírica o bacteriana. La inflamación obstruye el conducto del seno que desagua en las fosas nasales. Al no salir ese moco, y estar aumentada su secreción, la presión dentro del seno se incrementa, causando dolor.
-Amigdalitis (anginas): Es una inflamación de las amígdalas palatinas, causa dolor al tragar, generalmente su causa es infecciosa.
-Faringitis: Es una inflamación de la faringe, en general cursa con dolor al tragar. Su causa puede ser infecciosa (virus o bacteria, se reconoce fácilmente por la fiebre) o irritativa (humo…). Hay una faringitis crónica de los fumadores.
-Laringitis: Es una inflamación de la laringe, de causa infecciosa o irritativa; puede cursar con alteraciones de la voz (disfonía, afonía).
-Traqueítis: Es una inflamación de la mucosa traqueal, puede ser infecciosa o irritativa, al igual que la laringitis y la laringotraqueítis (inflamación de laringe y tráquea a la vez) son más frecuentes en fumadores, por el efecto del humo del tabaco tanto en la irritación de la mucosa como en la disminución de los mecanismos de defensa (el humo del tabaco paraliza los cilios que impulsan hacia fuera el moco con las sustancias irritantes y posibles microbios).
-Bronquitis aguda (la crónica se ve más adelante con la EPOC): Es una inflamación de la mucosa bronquial, de causa infecciosa o irritativa; la bronquitis causa tos que en forma frecuente presenta mucosidad. También causa dificultad para respirar, jadeo y presión en el pecho. En las infecciosas (las más frecuentes) suele cursar con fiebre (usualmente baja) y dolor en el pecho al toser. A veces, puede ser difícil saber si se tiene neumonía o bronquitis. Si tiene neumonía, es más propenso a presentar fiebre alta y escalofríos, sentirse más enfermo o sentir mayor dificultad para respirar.
Enfermedades infecciosas comunes: Destacamos el resfriado, la gripe, la neumonía y la tuberculosis.
-Resfriado (catarro): El resfriado común, catarro o resfrío es una enfermedad infecciosa viral leve del sistema respiratorio superior que afecta a personas de todas las edades, altamente contagiosa. Los síntomas principales son estornudos, secreción nasal, dolor de cabeza, goteo y congestión nasal, ojos llorosos, picor, dolor o flema en la garganta, tos, cansancio y una sensación de malestar general. Es una de las enfermedades más comunes que, por lo general, dura entre 3 y 10 días. Muchas personas confunden gripe y resfriado. La gripe es una infección viral más grave del tracto respiratorio que muestra síntomas adicionales: fiebre en aumento, temblores y dolores musculares.
-Gripe (influenza): La gripe, gripa o influenza es una enfermedad infecciosa causada por un virus. Afecta a las vías respiratorias, inicialmente puede ser similar a un resfriado pero más grave. Con frecuencia se acompaña de síntomas generales como dolor de garganta, debilidad, dolores musculares (mialgias), dolor estomacal, articulares (artralgias) y de cabeza (cefalea), con tos (que generalmente es seca y sin mucosidad), malestar general y algunos signos como pueda ser la fiebre.
-Neumonía (pulmonía): Es una inflamación de los pulmones, en la neumonía se afecta el alvéolo; se irrita e inflama y se rellena de líquido y material infeccioso, lo que provoca que la respiración del afectado sea dolorosa. Es causada por la infección de un virus o una bacteria y se caracteriza por la presencia de fiebre alta, escalofríos, dolor intenso en el costado afectado del tórax y tos.
-Tuberculosis (tisis): Es una infección bacteriana contagiosa que afecta principalmente a los pulmones, pero puede propagarse a otros órganos. La especie de bacterias más importante y representativa causante de tuberculosis es Mycobacterium tuberculosis o bacilo de Koch. Los síntomas clásicos de la tuberculosis son una tos crónica, con esputo sanguinolento, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso. La infección de otros órganos causa una amplia variedad de síntomas. La tuberculosis se contagia por vía aérea, cuando las personas infectadas tosen, estornudan o escupen.
Enfermedades respiratorias crónicas: Destacamos el asma y la EPOC.
-Asma: El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio caracterizada por obstrucción de los bronquios y bronquiolos, y por lo tanto, dificultad para pasar el aire por contraerse su musculatura lisa o por ensanchamiento de su mucosa al inflamarse y producir mucosidad, por lo general en respuesta a uno o más factores desencadenantes como la exposición a un medio ambiente inadecuado (frío, húmedo o alergénico), el ejercicio o esfuerzo en pacientes hiper-reactivos, o el estrés emocional. En los niños los desencadenantes más frecuentes son las enfermedades comunes como aquellas que causan el resfriado común.

-EPOC: la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) es la cuarta causa de muerte en España y afecta al 2,5-3,5% de la población española adulta. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es el término para designar a los trastornos duraderos (crónicos) que producen obstrucción del flujo del aire a través de los conductos pulmonares (dificultad para respirar). El término se refiere generalmente a dos trastornos: bronquitis crónica y enfisema. Cualquiera de las dos condiciones se puede desarrollar de forma independiente, pero la mayoría de las personas con EPOC padecen ambas. La bronquitis crónica es la inflamación crónica del recubrimiento de los bronquios, lo que dificulta la respiración (los tubos por donde pasa el aire, es decir, el interior de los bronquios, se estrechan). La inflamación también hace que las glándulas de los bronquios produzcan cantidades excesivas de moco, lo que impide aún más la respiración. Por lo tanto, sus síntomas son tos con expectoración y dificultad respiratoria. En el enfisema, la pared de los alvéolos pulmonares se inflama, haciendo que pierda elasticidad, se estiren en exceso y se rompan. Al haber menos sacos elásticos (alvéolos) que ayuden a empujar el aire hacia fuera de los pulmones, se dificulta la exhalación del aire. El enfisema no produce síntomas hasta que la enfermedad está muy avanzada. Al progresar la enfermedad (más alvéolos dañados) tenemos como resultado que no se puede exhalar el aire antes de que se necesite inhalar de nuevo, produciendo la sensación de que no se puede respirar y el esfuerzo requerido para expulsar el aire de los pulmones mientras se espira puede ser agotador.


!La causa principal de la EPOC es el tabaquismo! De hecho, una de cada 4 o 6 personas que fuman durante mucho tiempo padece esta enfermedad. Aunque el tabaco es la causa más común de la EPOC, la exposición ocupacional a los vapores químicos o al polvo de cereales, algodón, madera, carbón... y la exposición continua a la contaminación atmosférica aumentan el riesgo de padecer la enfermedad, por eso, para diagnosticar la enfermedad el médico pregunta por el hábito de fumar y la exposición regular, actual o previa, a contaminantes como polvo o sustancias químicas. La EPOC fue durante un tiempo más común en hombres que en mujeres. Por desgracia, hay ahora más fumadoras, por lo que existe casi un igual número de mujeres y de hombres que presentan EPOC. Y la incidencia entre las mujeres va en aumento.
Cánceres: Son masas de células con crecimientos descontrolados que se van diseminando por los alrededores conforme crecen y pueden acabar propagándose a otras partes del cuerpo (metástasis). Reciben el nombre del órgano en el que se encuentra: cáncer de boca, cáncer de garganta, cáncer de laringe, cáncer de tráquea, cáncer de pulmón. La principal causa suele ser el tabaco. !Cerca del 90% de los enfermos de cáncer de pulmón son fumadores!
Otras patologías del respiratorio: Destacamos disfonía y afonía, pólipos y nódulos de las cuerdas vocales, apnea del sueño, neumotórax, reflujo gastroesofágico y atragantamiento.
La disfonía es el nombre que recibe todo trastorno de la voz cuando se altera la calidad de ésta en cualquier grado exceptuando el total, en cuyo caso se denomina afonía. Se debe a cambios en las cuerdas vocales. En el adulto, la mayoría de las disfonías son causadas por hiperfunción vocal (sobreesfuerzo) que puede producir nódulos o pólipos de las cuerdas vocales que son lesiones de las cuerdas vocales que dan lugar a disfonías. Se producen habitualmente en personas que fuerzan mucho la voz, como locutores, profesores y cantantes. Aparte del sobreesfuerzo, otras causas de disfonía pueden ser el tabaco, ambientes laborales contaminados, infecciones respiratorias, tos prolongada…
Las apneas obstructivas del sueño son interrupciones de la respiración durante el sueño, se deben fundamentalmente a que los músculos que normalmente mantienen las vías respiratorias abiertas se relajan y se abomban durante el sueño, haciendo que la lengua, las amígdalas, el paladar blando y la úvula bloqueen repetidamente la respiración. Una vez finalizada la apnea, los músculos recuperan su tono normal, se alivia la obstrucción y se reanuda la respiración, frecuentemente con un gran ronquido. Los pacientes que tienen apnea del sueño generalmente presentan ronquidos de gran intensidad y suelen ser obesos (especialmente en la zona del cuello). Estos episodios repetidos de interrupciones de la respiración impiden llegar a las fases del sueño profundo y restaurador, incidiendo negativamente sobre la actividad diaria del paciente. Las personas que la padecen suelen encontrarse somnolientas durante el día. También es frecuente que presenten deterioro intelectual, pérdida de memoria y alteraciones en la personalidad como irritabilidad.
El neumotórax consiste en la entrada de aire al espacio pleural, el aire viene bien del exterior (por una herida) o bien del interior del pulmón (rotura de la pleura visceral). Esto produce el colapso del pulmón afectado, dejando de funcionar.
En el reflujo gástrico el contenido estomacal vuelve hacia el esófago pudiendo dañar la laringe (incluidas las cuerdas vocales), faringe e incluso el árbol bronquial por su contenido ácido.
La obstrucción de la vía aérea o atragantamiento se produce cuando un cuerpo extraño (alimento, juguete, dentadura, etc.) se aloja en la vía aérea impidiendo el paso de aire. Es un accidente que puede provocar la parada cardiorrespiratoria de la víctima y su muerte en unos minutos si no se actúa con rapidez, afortunadamente esto ocurre en pocas ocasiones. En el adulto la causa más frecuente es el atragantamiento con alimentos, especialmente trozos de carne mal masticados. Por lo que se recomienda masticar adecuadamente la comida y no reír o hablar mientras se tengan alimentos en la boca. Normalmente el atragantamiento es liberado por el reflejo de la tos, sino se puede realizar la maniobra de Heimlich en la que al presionar el diafragma rápido hacia arriba vacía los pulmones de manera brusca liberando la obstrucción (el objeto suele salir disparado por la boca). Si el individuo está en el suelo también se puede hacer la maniobra, incluso te la puedes hacer tu mismo usando una silla o mesa.








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