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B. ¿Fomenta la globalización financiera el crecimiento de los países en desarrollo?


En esta sección se resumirán las ventajas teóricas de la globalización financiera para el crecimiento económico y, posteriormente, se analizarán los datos empíricos. En principio, la globalización podría ayudar a elevar la tasa de crecimiento de los países en desarrollo a través de varios cauces, algunos que inciden directamente en los factores determinantes del crecimiento económico (aumento del ahorro interno, disminución del costo del capital, transferencia de tecnología de los países avanzados a los países en desarrollo y progreso del sector financiero interno) y otros que lo hacen indirectamente y que, en ciertos casos, podrían ser incluso más importantes que los directos, entre ellos un mayor grado de especialización de la producción gracias a una gestión más eficaz del riesgo y la mejora de la política macroeconómica y de las instituciones inducida por las presiones competitivas o el “efecto disciplina” de la globalización.

¿En qué medida se han materializado en el mundo en desarrollo las ventajas anunciadas del crecimiento económico? Este estudio revela que el ingreso medio per cápita correspondiente al grupo de economías (en desarrollo) de mayor apertura financiera efectivamente aumenta a mejor ritmo que el del grupo de economías menos abiertas. Sin embargo, queda por determinar si esto es verdaderamente señal de una relación causal y si tal correlación es suficientemente fuerte como para neutralizar otros factores. Los trabajos sobre el tema, a pesar de abundar, no dan un panorama nítido. Unos pocos estudios indican que la integración financiera tiene un efecto positivo en el crecimiento, pero la mayoría no revela efecto alguno o, en el mejor de los casos, un efecto híbrido. Por lo tanto, si se examina de manera objetiva la vasta labor de investigación realizada hasta la fecha, se observa que la hipótesis de que la globalización financiera de por sí genera una tasa más alta de crecimiento económico carece de un sustento firme, sólido y uniforme.

Quizás esto no debería llamar la atención. Tal como lo han señalado varios autores, la mayoría de las diferencias que hay entre el ingreso per cápita de los países no se derivan de desigualdades en la razón capital/trabajo, sino de las diferencias en la productividad total de los factores que podrían atribuirse a elementos “blandos”, como la gestión de gobierno y el Estado de derecho. En tal caso, la globalización financiera puede traducirse en mayores entradas de capital, pero no es probable que de por sí sola produzca una aceleración del crecimiento. Además, algunos de los países que han liberalizado la cuenta de capital han visto derrumbarse su producto en razón de los altos costos de las crisis bancarias o monetarias, aspecto sobre el cual se profundiza más adelante. Como ya se mencionó, otra posibilidad es que la globalización financiera sirva para fomentar mejores instituciones y políticas internas, pero que estas vías indirectas escapen a los marcos de regresión habituales.

En resumen, si bien la globalización financiera puede en teoría ayudar a estimular el crecimiento económico a través de varios canales, todavía no se ha obtenido una prueba empírica sólida que indique que esta relación causal tiene gran importancia cuantitativa, una observación que destaca un contraste interesante entre la apertura financiera y la apertura del comercio, dado que según una gran mayoría de las investigaciones, esta última influye positivamente en el crecimiento económico.


C. ¿Cuál es el efecto de la globalización financiera en la volatilidad macroeconómica?


En teoría, la globalización financiera puede ayudar a los países en desarrollo a controlar mejor la inestabilidad del producto y del consumo. Varias teorías afirman que la inestabilidad del consumo en relación con la del producto debería disminuir conforme aumenta el grado de integración financiera; la esencia misma de la diversificación financiera internacional es que un país pueda trasladar una parte del riesgo del ingreso a los mercados mundiales. En vista de que la estructura del producto y de la dotación de factores es más bien especializada en la mayoría de los países en desarrollo, estos podrían obtener ventajas incluso mayores que las de los países desarrollados mediante la distribución internacional del riesgo de consumo, es decir, en la práctica, vendiendo una participación de su producto interno a cambio de una participación en el producto mundial.

¿En qué medida se han materializado las posibles ventajas de un mejor control de la inestabilidad del consumo? Esta pregunta resulta muy oportuna para entender si la integración financiera ha protegido a los países en desarrollo contra la inestabilidad del consumo, a pesar de la inestabilidad del producto que se observa en aquellos que han atravesado crisis financieras. Las nuevas investigaciones recogidas en este estudio pintan un panorama preocupante. Concretamente, si bien la inestabilidad del aumento del producto disminuyó, en promedio, en los años noventa en comparación con las tres décadas anteriores, la inestabilidad del aumento del consumo en relación con la del aumento del ingreso se incrementó en promedio en las economías de mercados emergentes durante el mismo período, que fue precisamente cuando despegó la globalización financiera. En otras palabras, tal como se ahondará más adelante, puede decirse que el acceso procíclico a los mercados internacionales de capital parece haber tenido un efecto pernicioso en la inestabilidad relativa del consumo para las economías en desarrollo financieramente integradas.

Es interesante que, cuando se examinan los datos en busca de otros matices, se nota la posible presencia de un efecto umbral. Si la integración financiera es escasa, un aumento de esta va ligado a una mayor inestabilidad relativa del consumo. Sin embargo, una vez que el nivel de integración supera cierto umbral, se da la relación opuesta. Es decir, para los países que tienen suficiente apertura financiera, la inestabilidad relativa del consumo empieza a disminuir. Esta observación podría ser compatible con la idea de que la integración financiera internacional puede servir para fomentar el desarrollo del sector financiero interno, lo cual a su vez puede ayudar a moderar la volatilidad macroeconómica interna, pero hasta el momento estos beneficios parecen haber llegado principalmente a los países industriales.

En tal sentido, la proliferación de crisis financieras y monetarias en las economías en desarrollo suele considerarse como una consecuencia natural de los “dolores de crecimiento” que acompañan a la globalización financiera, y que pueden ser de distinto tipo. Primero, los inversionistas internacionales tienden a realizar transacciones siguiendo el efecto momentum y el efecto de manada que pueden ser desestabilizadoras para las economías en desarrollo. Segundo, es posible que los inversionistas internacionales (junto con los residentes) participen en ataques especulativos contra las monedas de los países en desarrollo, provocando una inestabilidad injustificada conforme a los factores básicos de la economía y de las políticas de dichos países. Tercero, el riesgo de contagio es una amenaza grave contra países que en todo otro sentido son sólidos, dado que los inversionistas internacionales podrían retirar su capital de estos países por razones ajenas a factores internos. Cuarto, puede que un gobierno, aun si fue elegido democráticamente, no asigne peso suficiente a los intereses de las generaciones futuras, lo cual se convierte en un problema cuando los intereses de las generaciones futuras y de las actuales son divergentes y hacen que el gobierno contraiga demasiadas deudas. Al facilitar el endeudamiento de los gobiernos, la globalización financiera podría agravar el problema de sobreendeudamiento. Estas cuatro hipótesis no son necesariamente independientes y pueden reforzarse entre sí.

Algunos datos empíricos corroboran estos efectos hipotéticos. Por ejemplo, se ha comprobado que los inversionistas internacionales efectivamente actúan conforme a los efectos momentum y de manada en los mercados emergentes, todavía más que en los países desarrollados. Investigaciones recientes también sugieren que hay un fenómeno de contagio en los mercados financieros internacionales. Además, algunos países en desarrollo que liberalizan sus mercados de capital aparentemente acumulan niveles insostenibles de deuda externa.

En síntesis, una de las ventajas teóricas de la globalización financiera, aparte de estimular el crecimiento, es que permite a los países en desarrollo controlar mejor la volatilidad macroeconómica, en especial mediante la reducción de la inestabilidad del consumo frente a la del producto. Pero en cambio, los datos parecen indicar que los países que se encuentran en las primeras etapas de la integración financiera han estado expuestos a riesgos apreciables en términos de mayor inestabilidad, tanto del producto como del consumo.




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