Índice del Libro de Actas IV congreso seae córdoba septiembre de 2000



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Estudios energéticos y económicos realizados: : De todos los gastos de producción (gastos variables, impuestos, intereses, trabajo familiar, medioambientales, etc.) que se deben considerar en un análisis de costes energético y económico, nosotros sólo vamos hacer referencia a los gastos variables: maquinaria, combustible, fertilizantes, semillas y herbicidas. La mano de obra, no se considera por varias razones es prácticamente constante en todas las rotaciones (1,5 y 2 peonadas por hectárea), si la introdujéramos en los estudios económicos, lo benéficos siempre serian negativos y pensamos que al agricultor lo que más le puede interesar es si con los sistemas ecológicos va obtener mayores beneficios. Tampoco se tienen en cuenta operaciones posteriores a las labores realizadas en el campo como transporte, almacenamiento y conservación. El margen bruto o beneficio lo obtendremos de la diferencia entre el producto bruto (producción obtenida por el precio de venta) menos los gastos enumerados, sin considerar subvenciones ni precio superior para el producto ecológico. En las rotaciones convencionales se ha considerado como producción para el calculo del coste energético y económico la paja de los cereales recogida considerando como valor medio el 75 % de la producción de grano, el resto de la paja (75 % de la producción de grano) es el rastrojo que se incorpora al suelo; estas proporciones responden a una relación paja/grano de 1,5. En el caso de las rotaciones ecológicas toda la paja del cereal es incorporada al suelo como fuente fertilizante.
El consumo de energía y los costes de producción se han elaborado por cultivo, ya que así permite a cualquier persona elaborar los costes energéticos o económicos de su explotación en función de las rotaciones empleadas. La eficiencia energética y el margen bruto lo hemos elaborado en función de las rotaciones estudiadas por nosotros en los últimos años. El análisis estadístico sólo se realiza sobre las producciones, ya que es la única variable que tiene una distribución aleatoria. Las diferencias significativas entre los distintos tratamientos se mantienen en la eficiencia energética y en el margen bruto ya que estas dependen de los rendimientos para su obtención.

Resultados y Discusión
Consumos de energía y costes de producción: Como era de esperar el consumo energético en la agricultura convencional (Tabla 3), es dos o tres veces superior a la agricultura ecológica en todos los cultivos. La razón principalmente esta en los fertilizantes que se encuentran entre el 50 % y el 64 % del total de energía empleada. El combustible es el otro factor que más influye en los costes energéticos, estando entre el 19 % y el 40 % en la agricultura convencional. Estos resultados son semejantes a los obtenidos por Fernández-Quintanilla y Gómez Fernández-Montes (1984) y Hernanz et al., (1992),. En la agricultura ecológica es el combustible la mayor partida energética llegando en algunos cultivos (girasol) a ser el 90 %, pero en todos los casos supera el 50 %. La energía asociada a la fabricación y uso de maquinaria, semillas y herbicidas tienen muy poca incidencia en el balance final. El cultivo de cebada como se le asocia mayor cantidad de fertilización y labores es también el mayor consumidor de energía de todos los cultivos estudiados. La cebada sobre barbecho tiene también mayor consumo energético por ser mayor el número de labores.
Tabla 3.- Consumos medios de energía exógena por cultivo (Mj/ha)

Rotaciones

Maquinaria

Combustible

Semillas

Fertilizantes

Herbicidas

TOTAL






















ECOLÓGICAS



















Cebada sobre barbecho

244

3012

1950







5206

Cebada en rotación

220

2247

1950







4417

Veza forraje

131

1721

1000







2852

Veza enterrada

136

1338

1000







2474

Garbanzo

182

1864

1200







3246

Girasol

227

2247

45







2519






















CONVENCIONALES



















Cebada

240

2820

1950

9520

289

14819

Veza forraje

135

1912

1000

3120

289

6456

Garbanzo

172

2247

1200

3120

289

7028

Girasol

199

2629

45

3120

289

6282

Cuando analizamos los costes de producción, lo primero que observamos es la nula relación que hay entre los costes energéticos (Tabla 3) y los económicos (Tabla 4), en los últimos podemos ver la incidencia que tiene el coste de utilización de la maquinaria que esta situada entre un 40 % y un 61 %, cuando el coste energético era inapreciable y nunca superaba el 5 %. El combustible que en agricultura ecológica era el factor más importante de consumo energético, tiene en cambio escasa incidencia económica sólo un 12 %.


Tabla 4.- Costes medios de producción por cultivo (pts/ha)

Rotaciones

Maquinaria

Combustible

Semillas

Fertilizantes

Herbicidas

TOTAL

ECOLÓGICAS



















Cebada sobre barbecho

19734

4914

8250







32898

Cebada en rotación

15664

3666

8250







27580

Veza forraje

12426

2808

5400







20634

Veza enterrada

9020

2184

5400







16604

Garbanzo

14586

3042

16000







33628

Girasol

17600

3666

3750







25016






















CONVENCIONALES



















Cebada

16897

4602

8250

18400

5400

53549

Veza forraje

12866

3120

5400

9300




30686

Garbanzo

13222

3666

16000

9300

7400

49588

Girasol

15554

4290

3750

9300

7400

40294

El fertilizante y los herbicidas, siguen siendo un capitulo importante en los costes de producción en agricultura convencional con un 40 % sobre los costes finales, lo que significa que para que la agricultura convencional fuera más rentable que la ecológica, debería obtenerse una producción que fuera capaz de amortizar estos costes, al precio que tiene la cebada en estos momentos esto supondría que la agricultura convencional tendría que obtener más de 1.400 kg/ha que la ecológica.


Una queja bastante frecuente entre los agricultores es que los costes de producción han subido mucho mientras el precio del producto obtenido ha disminuido, por ello si se quiere mantener las rentas, no queda otra alternativa que, o bien disminuir los costes o revalorizar el producto. En la tabla 5, hemos estudiado la evolución de los costes de la cebada desde el inicio de la revolución verde en los años 60, basándonos en los trabajos de Benaiges (1964), y se han comparado con los costes de los años 90 (Hernanz et al., 1992), los obtenidos por nosotros, y los obtenidos en Francia (Hiron, 2000). Para hacerlo más didáctico hemos traducido los diferentes costes en kilos de cebada de cosecha y al precio del momento, que son necesarios para cubrir dicho gasto. En la columna de labores hemos integrado los costes de maquinaria y combustible, y en fungibles se ha sumado las partidas de semilla, fertilizante y herbicidas. Para obtener el coste del kilogramo de cosecha se ha considerado las siguientes producciones, 2.500 kg/ha para las cebadas convencionales españolas, 8.500 kg/ha para las francesas y 2.100 kg/ha para la cebada ecológica.
Se podría objetar que la productividad en 1960 era inferior a la actual, debemos decir que los estudios económicos de entonces están basado en rendimientos superiores a 2500 kg/ha, y recordar que ya en 1916 se obtenían en Valladolid rendimientos superiores a 2500 kg/ha de cereal cuando se fertilizaban y se rotaban con otros cultivos (Benaiges 1964). La revolución verde de los años 60, supuso principalmente para nuestros sistemas agrarios de cereales de secano la generalización del uso de fertilizantes y una mejora importante en la calidad de vida con la mecanización generalizada de la mayoría de los procesos de producción; pero los limites ambientales de producción de nuestro secano ya se habían alcanzado en algunos centros experimentales agrícolas españoles a principios de siglo. Mientras para las zonas húmedas de Europa la revolución verde supuso también que las nuevas variedades con un índice de cosecha superior al 50 % (0,5 de paja y 0,5 de grano), pudieran expresar el máximo su potencial genético gracias al agua y al control de plagas, enfermedades y malas hierbas.
Resulta bastante paradójico que después de cuarenta años el porcentaje de recursos que hay que destinar a las diferentes partidas en agricultura convencional sea prácticamente el mismo, un 40 % a las labores y un 60 % a la compra de semillas, abonos y herbicidas (Tabla 5), en Francia los fungibles, lógicamente, son algo superiores ya que allí la cantidad de agroquímicos utilizados está en consonancia con el mayor nivel de rendimientos obtenidos; indicándonos que en todo este tiempo no se ha cambiado el marco de referencia en la agricultura convencional a pesar de las investigaciones realizadas. Lo que cambia lógicamente es la cantidad de semilla que se necesita para cubrir los costes de producción, en 1960 era suficiente con 1.290 kg/ha y ahora necesitamos cerca de 3.000 kg/ha para la España semiárida y más de 5.000 kg/ha para Francia. En cambio si cultivamos el cereal ecológicamente utilizando los residuos de la paja del cereal y lo rotamos con leguminosas los costes se reducen a la mitad y aunque el rendimiento sea un 20 % menor que el convencional el coste del kilo de cosecha resulta competitivo incluso con los costes franceses.
Tabla 5.- Evolución de los costes de producción por hectárea, en kilogramos de cebada. Entre paréntesis costes relativos

Rotaciones

Precio venta cebada

Labores

Fungibles

Costes

sin subvención



Coste en pts

Kg


cereal

Cereal año 1960

4

480 (37)

810 (63)

1290

2,1

Cereal año 1990

22

1006 (42)

1400 (58)

2406

21,2

Cereal año 2000

18

1212 (40)

1780 (60)

2992

21,5

Cereal ecológico 2000

18

1091 (70)

458 (30)

1549

13,3

Cereal en Francia 2000

18

1689 (33)

3488 (67)

5177

11,0


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