Índice del Libro de Actas IV congreso seae córdoba septiembre de 2000



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Resumen

En las sociedades tradicionales cerca del 80 % de la transformación de energía inducida por el ser humano pasaba por los productos agrícolas y estos extraen su energía del sol acumulada en las plantas. En el transcurso de este siglo, la que fuera principal fuente de energía pasó a ser uno de los mayores valles energéticos. Hoy en día la agricultura moderna consume mucha más energía de lo que luego ingerimos en forma de calorías. La relación entre energía disponible en calorías alimenticias y la energía aplicada para obtenerla (combustible, fertilizantes, semillas, etc.), es una medida de la productividad energética. Antes era muy alta se acercaba 10:1. Actualmente, en el mundo occidental, esta relación se ha invertido y es de 1:10.



En nuestros ambientes semiáridos, la agricultura de secano, tiene una baja productividad que llega, escasamente, a los 2.500 kg./ha de cebada, debido a que la eficiencia de los agroquímicos es pequeña por la distribución y la escasez de las lluvias. Los resultados obtenidos demuestran que los manejos ecológicos en estos agrosistemas suponen un ahorro de más del 50 % de la energía empleada y permiten duplicar como mínimo los beneficios económicos obtenidos. El estudio se realizó sobre un experimento establecido en 1992 donde se ensayan la viabilidad de diferentes manejos ecológicos y convencionales. Se concluye que a parte de los beneficios medioambientales, el manejo ecológico del secano es la alternativa más rentable y una posibilidad de mantener la agricultura en estas regiones ya que permite diferenciar su producción de las zonas de ambientes más húmedos donde los agroquímicos si permiten un aumento de la productividad y un abaratamiento del coste de la unidad de producción.

Palabras clave: Leguminosas, girasol, rotaciones de cultivo y secano.

Introducción
Un país puede mejorar rápidamente sus cosechas de cereales, hasta que alcanza los limites ambientales y después ninguna cantidad de dinero, ingenio o fertilizante, logrará mejorar la producción. Tanto Francia como China fueron capaces de cuadriplicar sus rendimientos de cereales respecto al siglo pasado, pero EEUU, con toda su capacidad tecnológica, disponibilidad de fertilizantes y conocimientos agronómicos, no fue capaz de equiparar estos logros y en los últimos 13 años no ha conseguido mejorar los rendimientos (Brown, 1997). El mismo comportamiento ha tenido nuestros ambientes semiáridos. En la figura 1, reunimos los datos de rendimiento de un cultivo de cebada en rotación con otro cultivo (barbecho, girasol o leguminosas), en el mismo lugar y con un manejo parecido, recogidos en diferentes trabajos (Lacasta et al., 1988, Lacasta y Meco, 1996 y Meco et al., 2000). Para su elaboración hemos tomado los promedios de tres años, a fin de minimizar los efectos de las variaciones del tiempo. Por ejemplo el rendimiento de 1980 es un promedio del periodo 1979-1981 En la figura se observa que el rendimiento de esta zona está entre los 2000 y 3000 kg/ha, habiendo un pico en los años 80 que supera los 3000 kg/ha y un valle en los 90 que desciende por debajo de los 2000, ambas situaciones están relacionadas con las condiciones meteorológicas de esos años.
En una agricultura tan limitada por los factores ambientales, no podemos realizar el mismo tipo de agricultura que realizan nuestros vecinos del norte donde el potencial genético de las nuevas variedades se pueden expresar gracias a la eficiencia de los fertilizantes, al control de malas hierbas, plagas y enfermedades. Nuestras limitaciones ambientales para obtener mejores rendimientos, son también limitaciones para el desarrollo de plagas enfermedades, las rotaciones de cultivo limitan los problemas de malas hierbas, y los residuos de las cosechas se reciclan antes, permitiendo hacer una agricultura ecológica del secano español sin aplicación de ningún tipo de fertilización exógena, utilizando únicamente los residuos de las cosechas, que suponen más del 50% de la producción de biomasa del sistema. Diferentes resultados obtenidos en España (Meco et al. ,2000 y Zaragoza et al., 2000) demuestran que este tipo de agricultura sin aplicación de fertilización orgánica o inorgánica, producen unos rendimientos menores (10 al 20 %) pero los beneficios económicos, como mínimo, se duplican. Los rendimientos de este tipo de agricultura son también más estables (Fig. 1), cuando se comparan con la convencional ya que al tener una disponibilidad de nutrientes más escasa, no sufren tanto los vaivenes de los años secos y húmedos.

Fig. 1.- Evolución de los rendimientos de cebada en rotación con otro cultivo en Santa Olalla, Toledo.





En las sociedades tradicionales cerca del 80 % de la transformación de energía inducida por el ser humano pasaba por los productos agrícolas y estos extraen su energía del sol acumulada en las plantas. En el transcurso de este siglo, la que fuera principal fuente de energía pasó a ser uno de los mayores valles energéticos. Hoy en día la agricultura moderna consume mucha más energía de lo que luego ingerimos en forma de calorías. La relación entre energía disponible en calorías alimenticias y la energía aplicada para obtenerla (combustible, fertilizantes, semillas, etc.), es una medida de la productividad energética. Antes era muy alta se acercaba 10:1. Actualmente, en el mundo occidental, esta relación se ha invertido y es de 1:10. ( Ulrich et al, 1996). Esta relación es la que determina la sustentabilidad del sistema. En los ecosistemas, naturales o intervenidos, la energía se dispersa o se degrada y será perdurable el sistema que se base en la degradación de energías renovables (Pajarón, 2000)
Diferentes estudios realizados en todo el mundo y citados Fernández-Quintanilla y Gómez Fernández-Montes (1984), muestran claramente como la evolución hacia una agricultura más tecnificada y productiva ha llevado asociada una notable reducción en su eficiencia en el uso de la energía, aunque esta dependía más de los niveles de rendimientos, que de los niveles de energía invertidos.
La viabilidad de un sistema de producción no depende únicamente de sus niveles de rendimientos sino también de su eficiencia en la utilización de los recursos disponibles. En estos momentos la agricultura depende intensamente del consumo de energía no renovable, que procede fundamentalmente de los fertilizantes (50% - 60%), el gasoil (25% - 40%), los productos fitosanitarios (8%) y la maquinaria (2%) (Fernández-Quintanilla, 1999).
El objetivo de este trabajo es realizar un estudio comparativo de los consumos de energía y de los costes de producción de diferentes rotaciones y cultivos de los agrosistemas cerealisticos, sometidos a manejos convencionales y ecológicos.
Material y Métodos
Para la realización de este trabajo hemos contado principalmente con el experimento de agricultura ecológica descrito en el trabajo de Meco et al (2000), donde se ensayan 6 rotaciones de dos hojas y que tiene una antigüedad de 7 años y con otros experimentos que se realizan en la misma parcela y que son manejados convencionalmente.
Suelo y Clima: El suelo es arcilloso uniforme, profundo, con una gran capacidad de retención de agua, difícil de trabajar dado su dispar consistencia en los grados extremos de humedad, la velocidad de infiltración es pequeña y los mecanismos de expansión y contracción superan las posibles consecuencias de la suela de labor. Las características químicas son: pH alrededor de 7, materia orgánica, 1,4 %, carbonato cálcico 2,5 %, fósforo 20 ppm y potasio 180 ppm.
Costes unitarios: Para él calculo de los costes energéticos unitarios hemos utilizado los obtenidos por Fernández-Quintanilla y Gómez Fernández-Montes (1984), Hernanz et al., (1992) y que se basaban en procesos, métodos y cálculos obtenidos por diferentes autores (Tabla 1).

Tabla 1.- Energía asociada a la utilización de diferentes aperos y material fungible, y costes unitarios






Energía asociada

MJ/ha


Coste

en pts








Energía asociada

MJ/kg y MJ/l



Coste

en pts


Mano de obra

2,3

10.000




FUNGIBLE



















Semillas







MAQUINARIA







Cebada

13

55

Grada de disco

44,8

3.014




Veza

10

54

Cultivador

17,4

2.134




Girasol

15

1.250

Sembradora

28,4

1.738




Garbanzo

12

160

Abonadora

3,7

440




Heno de veza

9

17

Pulverizador

3,5

330




Paja

14

5

Desbrozador

27,6

2.332




Fertilizantes







Cosechadora

83,9

4.312




8-15-15

10,4

31

Barra de corte

21,7

2.760




NO3 33,5%

26,8

30

Rastrillo

8,4

1.305




Herbicidas

96,2

850-3600

Empacadora

37,7

2.355




Combustible

47,8

78

En los costes económicos hemos considerado interesante sustituir en algunos casos, la unidad monetaria (peseta) por los kilogramos equivalentes de producción necesarios en cada cultivo para hacer frente a dicho coste, teniendo en cuenta los precios pagados al agricultor convencional en cada momento. Los precios de los productos agrícolas considerados para los diferentes cálculos han sido, los pagados al agricultor en 2000, menos cuando se reseña otra fecha. Estos han sido: cebada, 4 pts/kg (1960), 22 pts/kg (1990) 18 pts/kg (2000); garbanzo, 100 pts/kg; girasol, 33 pts/kg; paja, 5 pts/kg; heno de veza, 17 pts/kg.


El consumo de combustible va depender del tractor, del apero y de las condiciones del suelo, por ello el consumo dependerá de cada circunstancia. Considerando diversos estudios realizados en España (Arnal (1990), Bello y Lacasta (1990), Hernanz et al., (1992)) hemos utilizado para los diferentes aperos, los siguientes valores medios de tiempo y consumo por hectárea; para cultivador, gradas, empacadora y desbrozadora una hora y un consumo de gasoil de 8 litros; para la sembradora, abonadora, pulverizador, barra de corte, rastrillo, el tiempo empleado para realizar una hectárea es de 0,5 horas y de 4 litros de gasoil y para la cosechadora es de 0,5 horas y de 11 litros de gasoil. Las diferencias más destacadas en utilización de aperos entre la agricultura ecológica y la convencional (Tabla 2) son que en la primera se utiliza más las gradas y el desbrozador para poder utilizar los residuos como fuente fertilizante, mientras en la convencional se utiliza empacadora para la paja, abonadora y pulverizador.
Tabla 2.- Aperos, y material fungible empleado por hectárea y cultivo.

Rotaciones

Aperos utilizados, entre paréntesis el número de pases.

Fungibles







ECOLÓGICAS




Cebada

sobre barbecho



Gradas (1), cultivador (5), sembradora (1), cosechadora (1)

Cebada: 150 kg

Cebada

Cultivador (2), sembradora (1), cosechadora (1), desbrozador (1) gradas (1),

Cebada: 150 kg

Veza forraje

Cultivador (2), sembradora (1), barra de corte (1), rastrillo (1), empacadora (1)

Cebada: 300 kg

Veza enterrada

Cultivador (2), sembradora (1), desbrozador (1) gradas (1)

Veza: 100 kg

Garbanzo

Cultivador (3), sembradora (1), cultivador escarda (1) cosechadora (1)

Garbanzo: 100 kg

Girasol

Cultivador (3), sembradora (1), cultivador escarda (1) cosechadora (1), gradas (1)

Girasol: 3 kg







CONVENCIONALES




Cebada

Cultivador (2), sembradora (1), abonadora (2), pulverizador (1), cosechadora (1), empacadora (1), Gradas (1)

Cebada: 150 kg

Fertilizante: (8-15-15): 400 kg

Nitrato 33,5%: 200 kg

Herbicidas: 3 litros



Veza forraje

Cultivador (2), sembradora (1), abonadora (1), barra de corte (1), rastrillo (1), empacadora (1)

Veza: 100 kg

Fertilizante: (8-15-15): 300 kg



Garbanzo

Cultivador (3), sembradora (1), abonadora (1), pulverizador (1), cosechadora (1)

Garbanzo: 100 kg

Fertilizante: (8-15-15): 300 kg

Herbicidas: 3 litros


Girasol

Cultivador (3), sembradora (1), abonadora (1), pulverizador (1), cosechadora (1), desbrozador (1)

Girasol: 3 kg

Fertilizante: (8-15-15): 300 kg



Herbicidas: 3 litros


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