Índice del Libro de Actas IV congreso seae córdoba septiembre de 2000



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Figura 5: Comparación de costes económicos en las parcelas de cítricos estudiadas, separándolas por medias según su tipo de riego.
En el caso de las hortalizas (tabla V), los costes son superiores en todos los casos, variando entre un 8 y un 20% en precio por kg de producto, excepto en melón que se dispara al 35%. No obstante, son cifras obtenidas al comparar tan sólo una explotación de cada sistema, por lo cual habría seguir realizando cálculos posteriores. Este resultado se da no por un mayor consumo económico por unidad de superficie (el cual es similar, incluso menor en dos casos), sino por la menor producción en la campaña estudiada de los cultivos en cuestión, exceptuando las patatas, donde interviene el factor mano de obra.

CONCLUSIONES
El establecimiento de unos blances energéticos son la base del estudio de una parte de los problemas de nuestra agricultura. No obstante, no se ha de olvidar que la alimentación humana no consta tan sólo de la energía medida en calorías. Como expresan los autores consultados, se ha de medir también esta eficiencia energética para producir proteinas, aminoácidos esenciales, vitaminas o minerales. Estudios como el presente son tan sólo una aproximación a la cuestión.

Como hemos visto en los resultados, la agricultura ecológica se muestra mucho más eficiente en cuanto al uso de recursos energéticos que el actual modelo industrial imperante. Esto puede deberse, fundamentalmente a:



  • El menor coste energético por la reducción de abonos químicos y fitosanitarios de síntesis, ambos tremendamente despilfarradores de energía.

  • El uso de residuos orgánicos como fertilizantes, sin manipulación, y que exclusivamente poseen el coste energético del transporte hasta la finca (siendo así un coste proporcional a la distancia entre la granja y el establo).

  • El mantenimiento de la fertilidad natural del suelo y del ecosistema, en base a los tratamientos orgánicos y al aumento de la diversidad agrícola (con rotaciones y asociaciones), que de forma indirecta disminuye la necesidad de aportaciones energéticas externas (como el control de patógenos o el uso continuo de abonos).

La eficiencia energética de la agricultura ecológica podria mejorarse si tenemos en cuenta aquellos factores que más influyen en los balances, esto es, el riego con motor (casi un 80% del total del coste energético en cítricos), la aportación de fertilizante o el uso del plástico (sobre todo en hortalizas). El riego es un factor clave, puesto que se refleja realmente una disminución del consumo energético en el riego a pie. Se ha de tener en cuenta que si se elimina de los costes energéticos el riego con motor en los cítricos ecológicos, su Er sube hasta 7. Los cultivos que dependan de este tipo de riego serán mucho menos eficientes. Sería inteligente estudiar el uso de energías renovables para disminuir el consumo y, sobre todo, el despilfarro energético que se produce en los motores a gasolina o eléctricos conectados a la red pública (puesto que la eficiencia no pasa de un 33%).

El coste aportado por los fertilizantes orgánicos podría reducirse de acercar los establos a las fincas agrícolas, o mejor aún, integrarlos. Por otro lado, sería interesante potenciar el uso de cualquier tipo de residuos orgánicos generados en la propia finca o la siembra de abonos verdes y cubiertas permanentes para reducir el consumo en fertilizantes. Por último, el uso del plástico en una agricultura que quisiera ser sostenible, energéticamente hablando, debería ser el mínimo. Por tanto, se ha de recomendar acolchados como el compost o la paja, frente a los acolchados plásticos, o la investigación en materiales sustitutivos para tuberías y otras necesidades.

En algún cultivo ecológico, como la patata y algunas parcelas de cítricos, se observa una tendencia a aumentar en gran medida la mano de obra (para desherbado y otras técnicas culturales). Aunque no hay que analizar este hecho desde un punto de vista negativo, sino como una inversión social, la tendencia observada es a reducir este factor por su coste económico y esfuerzo demandado. De hecho, parece no existir grandes diferencias en general en la mano de obra utilizada en ambos sistemas.

Un comentario aparte merece la eficiencia energética en los cítricos químicos estudiados. Si en las hortalizas el menor índice energético Er lo tienen los tomates de invernadero (debido a su intensividad), el resultado por encima de la unidad se salva gracias a la alta producción de éstos (1,36), con lo cual aún es un sistema productor de energía. Sin embargo, la media obtenida en el cultivo de cítricos convencional está por debajo de la unidad. Esto es, es un sistema consumidor de energía, puesto que consume más de la que produce. En alguna de las fincas convenionales estudiadas se llegó a una Er de 0,55. En el cultivo ecológico, en fincas de mandarinos (de producción menor que lo naranjos), con riego de motor (altamente consumidor de energía), la mínima Er obtenida fue de 1,14 (siempre por encima de la unidad). Esto nos debe hacer pensar sobre la intensividad a la que estamos llegando en ciertos sistemas de cultivo.

Existen ligeras diferencias en cuanto a la división realizada entre energías renovables y no renovables. Hay una tendencia en la agricultura ecológica a utilizar más energías renovables que en la convencional; tendencia que podría aumentar si se tuviesen en cuenta insumos como los abonos orgánicos o residuos como los restos de poda (a los cuales no se les dió valor alguno).

En cuanto a la valoración económica, frente a los datos obtenidos, se deben hacer una serie de reflexiones:


  • No está suficientemente valorado o internalizado el coste energético en el económico. Debería tenerse en cuenta que no es sostenible pagar un bajo precio por productos despilfarradores de energía (como abonos químicos o fitosanitarios), cuando además son contaminantes (cosa que tampoco se internaliza) y existen técnicas sustitutivas. Se deberían gravar ciertos abonos (los nitrogenados fundamentalmente) y ciertos fitosanitarios (los de mayor poder contaminante y uso energético).

  • No existen tantas diferencias como en un principio se preveía en cuanto a costes en los dos sistemas de cultivo, aunque el precio por kilo de producto resulta más barato en las hortalizas convencionales (no así en los cítricos, que como media son parecidas). Esto es debido, en principio, a una menor producción, que se ve compensada (y que es causada a su vez) por una menor inversión. No obstante, habría que realizar mayores esfuerzos en investigar si realmente es necesario aumentar en peso, como hasta ahora, o en calidad.

  • En aquellos cultivos en los que se tiene más experiencia y herramientas de trabajo, así como más datos consultados, como sucede en los cítricos de nuestra zona, los productores ecológicos igualan bastante sus producciones a los convencionales y ajustan los costes económicos (sobre todo si el mercado está abastecido).

Sería interesante destacar el hecho de que a mayor intensividad de cultivo (tomate de invernadero, cítricos) el consumo energético y económico es mayor, dando la razón a aquellos que relacionan el aumento de la producción por medios tecnológicos duros a un aumento del coste, que habrá de estudiarse bien la compensación.

Cabe pensar, pues, que los rendimientos productivos de la agricultura convencional se pueden mantener a base de una elevada aportación de insumos, y que está supeditada al proteccionismo estatal (en forma de subvenciones a los precios de carburantes o a la síntesis de agroquímicos) y a los vaivenes del petróleo y los precios de las energías no renovables. Esto no sólo es insostenible por el alto nivel de consumo energético, sino porque en épocas de crisis (como la de los años ’70) puede ser realmente peligroso, puesto que los precios de estos insumos tienen tendencia a subir. Este tipo de producción, basada en estos insumos, es además altamente insolidaria, ya que es en parte causante de la contaminación ambiental (efecto invernadero, residuos), legado para generaciones futuras y para sociedades que no están tan tecnificadas y que padecen los efectos.

La cuestión, tal como ya la planteaba Leach en los años ’70, es si el cálculo que se había hecho hasta ahora, con fundamentos económicos convencionales y su tendencia a no contabilizar factores importante como las externalidades comentadas o a no pensar en el futuro, está bien hecho. En estos momentos se están viendo las consecuencias de este tipo de desarrollo insostenible: la energía es una pieza clave dentro del modelo de desarrollo sostenible.



BIBLIOGRAFIA.

  • ARNAL, V.; BESNIER, F.; CÁNOVAS, J.; LUCINI, J.; MARTÍNEZ, P.F.; MELLADO, L.; 1983; Diez temas sobre ahorro de energía en agricultura; Publicaciones de extensión agraria, Ministerio de Agricultura y Pesca, Cap. II, pag. 27-41

  • BAYLISS-SMITH, T.P.; 1982; The Ecology of Agricultural Systems; Ed. Cambridge University Press

  • BEL, F.; MOLLARD, A. 1980; Agricultura, energía y reproducción de la naturaleza; Rev. Agricultura y sociedad, nº 15; Pág. 293-324.

  • CABALLERO, P. y otros; 1984; Los costes de producción del sector hortofrutícola en la región de Levante; Serie economia y sociologia agrarias, nº16, INIA

  • ELMADFA, I.; AIGN, W.; MUSKAT, E.; FRITZSCHE, D.; CREMER, H.-D.; 1998; La gran guía de la composición de los alimentos. Ed. Integral.

  • HERNANDEZ BENEDÍ, J.M.; 1984; Manual de nutrición y alimentación del ganado; Ministerio de Agricultura y Pesca.

  • LEACH, G.; 1981; Energia y producción de alimentos. Serie Estudios del Servicio de Publicaciones Agrarias, Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura y Pesca

  • NAREDO, J. M.; CAMPOS, P.; 1980, La energia en los sistemas agrarios, Agricultura y Sociedad, Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura y Pesca, nº 15. Pág.163-256.

  • PUNTÍ, A., 1982, Balance energético y costo ecológico de la agricultura española; Agricultura y Sociedad, Secretaría General Técnica del Ministerio de Agricultura.


ESTUDIO COMPARATIVO DE COSTES DE PRODUCCIÓN EN AGRICULTURA ECOLÓGICA Y CONVENCIONAL
M. D. Raigón, I. Navarro–Herrero, R. Pozuelo, D. Poveda.

Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola. Universidad Politécnica de Valencia.

Avda. Blasco Ibáñez, 21. 46010. Valencia. Teléfono: 96 3877347. Fax: 96 3877129.

mdraigon@qim.upv.es, innaher@euita.upv.es, rapope@euita.upv.es
Palabras clave: bróculi, lechuga, patata, cítricos, Comunidad Valenciana.

RESUMEN

Se comparan los costes de producción del sistema clásico de agricultura convencional frente a sistemas de agricultura ecológica, en bróculi, lechuga, patata y naranjas, todos ellos cultivados en la Comunidad Valenciana. Los resultados indican que la producción ecológica es inferior a la convencional. La gran mayoría de los costes económicos, a excepción de la materia prima son mayores en la agricultura ecológica. En promedio, el coste del producto ecológico sólo se vería incrementado en un 10% por kg de producto elaborado.



INTRODUCCIÓN

La agricultura clásica y convencional ha sido principalmente productivista, intentando conseguir altas producciones con bajos costes. Esta política ha provocado importantes excedentes de productos agroalimentarios, así como grandes problemas entre los que destacan entre otros, el alto coste energético (Narbona, 1999), la pérdida de fertilidad y aumento de la erosión del suelo, la pérdida de la calidad natural de los alimentos y la degradación del medio ambiente (Glaeser, 1995).

La agricultura ecológica se desarrolla en el marco de una agricultura sostenible, es decir, como una solución técnica a los problemas planteados por la agricultura convencional, ya que persigue una satisfactoria gestión de los recursos que cubra unas necesidades humanas cambiantes, a la vez que se conserva el medio ambiente.

En la Comunidad Valenciana, el movimiento agroecológico ha presentado una evolución en la década de los 90’ de un 400% aproximadamente en el número de agricultores y de un 650% en el número de industrias, siendo la actividad industrial más importante la manipulación y envasado de productos hortofrutícolas frescos. Además, la agricultura y producción ecológica es de vocación exportadora, teniendo poca conexión con los mercados locales. Entre los cultivos ecológicos más importantes destacan los frutos cítricos y hortalizas.

El estudio comparativo de costes productivos para los frutos cítricos y hortalizas en fresco es primordial para orientar y estimular el establecimiento de los sistemas productivos ecológicos en zonas de la Comunidad Valenciana. Así pues, el objetivo de este trabajo es realizar un estudio económico, concretamente de costes de producción, de diversas explotaciones ecológicas, tanto de cultivos hortícolas como de leñosos (cítricos), comparándolo con los costes de producción que estas explotaciones soportarían en un sistema convencional de agricultura.

MATERIAL Y MÉTODOS

Para llevar a cabo los objetivos planteados se han recopilado los datos facilitados por los agricultores que practican agricultura ecológica y se han contrastado con los costes existentes en bibliografía (Caballero et al., 1991). Todos los precios que se citan son en pesetas constantes de 1997.

Para el estudio del bróculi (Brassica oleracea var. botrytis subvar. cymosa), la explotación está situada en Onteniente (Valencia) y se encuentra convertida desde 1993. Para el cultivo de lechuga (Lactuca sativa), la explotación ecológica se encuentra situada en Benifaraig (Valencia), el tipo de lechuga cultivada fue romana y la rotación utilizada es de lechuga, rábanos redondos y patatas. Esta explotación está reconvertida desde 1992.

El cultivo de patata (Solanum tuberosum) ecológico se encuentra localizado en Moncada (Valencia) y entra dentro de la rotación de patatas, lechugas, melones y alcachofas. La conversión a la agricultura ecológica se realizó en 1994.

La explotación de cítricos está situada en Torrente (Valencia), se trata de un huerto de naranjos adultos de la variedad Navelina que se encuentra bajo los sistemas de agricultura ecológica desde 1993.

RESULTADOS
Comparación de costes en bróculi

La Tabla 1 muestra los niveles promedio de costes por hectárea para el cultivo del bróculi en agricultura convencional y en agricultura ecológica.


Tabla 1. Costes de bróculi en agricultura convencional y ecológica por hectárea de superficie.





A. CONVENCIONAL

A. ECOLÓGICA

COSTES

UNITARIO (Ptas)

PARCIAL (Ptas)

TOTAL (Ptas)

UNITARIO (Ptas)

PARCIAL (Ptas)

TOTAL (Ptas)

Costes variables de los factores de producción






1030516







1029471


Materias Primas




434444







379208




Agua de riego

79800







17900







Fertilizantes

157440







180000







Insecticidas, herbicidas, fungicidas

35924







19000








Plantas

161280







162308







Costes variables de la maquinaria propia



37148







37148





Mano de Obra




538718







613115




Riegos

29363







135000







Aplicación de fertilizantes

1587







178000








Aplicación de herbicidas

11110

















Aplicación insecticidas-fungicidas

26189







22000








Labores, transporte y otros

30157







74615








Plantación

107136







115000







Recolección

333176







210000







Interés del capital circulante (12% anual, 2 meses de duración de periodo medio)






20206







20589


Costes fijos







224572







242259

Total costes







1255088







1292319


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