Migración y desarrollo



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Los Desafíos del Desarrollo y la Migración /

The Challenges of Development and Migration



Inídice General

Introducción/Introduction: Perspectivas desde el Sur / Perspectives from the South (Stephen Castles y Raul Delgado Wise).



  1. El Nexo Entre Migración y Desarrollo: Hacia una Reconceptualización / The Nexus Between Migration and Development: Toward a reconceptualization

Teoría y Practica de la Relación Dialéctica de Desarrollo y Migración |Raul Delgado Wise y Humberto Márquez 6-37

Migración y Desarrollo ... y dónde quedó la  teoría? |Alejandro Canales 38-75

Una Redefinicion de la Migración Forzosa con Base en los Derechos Humanos |Susan Gzesh 76-100

  1. Evidencias empíricas/Empirical Evidence.

Seis Tesis para Desmistificar el Nexo entre la Migracion y el Desarrollo |Raul Delagado Wise y Humberto Marquez 132-167

Remesas y Desarrollo. Lecciones desde la experiencia Mexicana | Alejandro Canales 102-131

  1. Panorama Actual de los Estudios del Desarrollo/Current Panorama of Development Studies.

From One Paradigm to Another: A Synoptic of the Development Idea | Henry Veltmeyer 169-206
Critical Development Theory: Results and Prospects | Ronaldo Munk 207-244

  1.  Temas Crítico/ Critical Themes

In Times of Crisis: Re-accommodation among labor markets, the State, and migrant workers’ employment strategies in new destinations |Lourdes Gouveia 246-271

Globalizacion, Migración y Algunos Trabajos que no Tienen Fin |Elaine Levine

Migración Calificada/Highly-Skilled Migration |Fernando Lozano

El lugar de los Cuidados en la Agenda Sobre Migración y Desarrollo | Gioconda Herrera

Geopolítica de la Frontera Sur de México y la Migración Centroamericana Hacia Estados Unidos | Daniel Villafuerte 272-292

Políticas Migratorias y Control de Fronteras en el Norte y Sur de México | Maria Eugenia Anguiano 293-320

Migrant Organization and Hometown Impacts in Rural Mexico| Jonathan Fox and Xotchil Bada 321-344


  1. Políticas públicas/Public Policies.

Guestworkers in Europe: A Resurrection | Stephen Castles 347-368

Contract Worker System: Lessons from the Philippine Experience |Fabio Baggio 369-384

Migration and asymmetric integration of ex-communist countries into the EU: The case of Bosnia-Herzegovina |Branka Likić-Brborić 385-412

  1. Desafíos de la Migración y el Desarrollo Ante la Crisis/Challenges of Migration and Development in Face of the Crisis

La encrucijada del capitalismo mundial: Crisis, paradojas y respuestas |Humberto Marquez 415-444

El impacto de la crisis financiera internacional sobre la economía y las migraciones de América Latina |Rodolfo García Zamora y Juan Manuel Padilla 445-477

INTRODUCCIÓN

I. El Nexo Entre Migración y Desarrollo: Hacia una reconceptualización / The Nexus between Migration and Development: Toward a reconceptualization

Teoría y Práctica de la Relación Dialéctica entre

Desarrollo y Migración
Raúl Delgado Wise

Humberto Márquez Covarrubias



Resumen
En este artículo analizamos los elementos teóricos y prácticos que subyacen en la relación entre la problemática del desarrollo y la migración internacional, a partir de la perspectiva de los países subdesarrollados exportadores de fuerza de trabajo y desde de la economía política del desarrollo. Esta visión se postula como una alternativa teórica frente a la formulación unidireccional migración-desarrollo refrendada por los principales organismos internacionales, basada en la idea de que los migrantes y sus recursos constituyen la agencia y el instrumento del desarrollo, respectivamente. Nuestro propósito es evidenciar el papel conferido a los migrantes en los procesos de acumulación e integración regional comandados por los países desarrollados receptores de fuerza de trabajo migrante y, en contrapartida, desentrañar su contribución al sostenimiento de la precaria estabilidad social en sus países de origen. Como referente empírico, exploramos el caso de México, primer exportador mundial de migrantes y receptor de remesas.

Palabras clave: migración y desarrollo, economía política del desarrollo, migración forzada, transformación social, migración México-Estados Unidos.

Introducción

La mayor parte de los estudios que abordan la relación entre migración y desarrollo giran en torno al primer factor, como si la migración fuese una variable independiente y las posibilidades o no de desarrollo estuviesen supeditadas a los recursos e iniciativas de los migrantes. No obstante, dada la complejidad analítica que reviste esa relación, se advierte la necesidad de emprender estudios que se salgan de los linderos de ese esquema analítico, que tiene como punto de partida el fenómeno migratorio (ver figura 1), para colocarse justamente del otro lado de la ecuación, es decir, de los macroprocesos de desarrollo. Esta nueva perspectiva analítica considera a la migración como un aspecto de la problemática del desarrollo y visualiza al desarrollo como un campo analítico cuyas dinámicas estructurales y prácticas estratégicas tienen como escenario los planos global, regional, nacional y local. Asimismo, ante el predominio de la visión teórica y política de los países desarrollados receptores de inmigrantes, es necesario trastocar esa hegemonía e incorporar la visión de los países subdesarrollados exportadores de migrantes. Y ante el predominio de perspectivas de corte nacionalista o localista, conviene impulsar el análisis comparativo de corte internacional que rescate las experiencias en materia tanto de desarrollo y migración, como de la relación entre ambos.

Figura 1. Visión unidireccional del nexo migración y desarrollo

Desde nuestra óptica, es preciso situar el problema de la migración internacional en el ámbito de los estudios del desarrollo y, en consecuencia, asumir como premisa explicativa la problemática del desarrollo sobre la dinámica migratoria (ver figura 2). Para ello es necesario también generar objetos teóricos desde una perspectiva interdisciplinaria, es decir, conceptos y proposiciones sobre el contexto, agentes y procesos esenciales que operan en un ámbito multiespacial. Adicionalmente, es preciso problematizar y contextualizar la noción de desarrollo, para rebasar los marcos normativos que se constriñen a enunciar en términos abstractos el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas de la población, sin contemplar la necesidad de generar cambios estructurales e institucionales. Más aún, el problema del desarrollo en condiciones de alta migración agrega otros desafíos, tales como las asimetrías entre países, la reconfiguración de las cadenas productivas y la concomitante reestructuración y precarización de los mercados laborales, las desigualdades sociales en el horizonte transterritorial y, más específicamente, el deterioro de las bases materiales y subjetivas de arraigo de la población en los países de origen, aunado a la problemática de integración a las sociedades receptoras y el mantenimiento de vínculos transnacionales.


Figura 2. Una visión alternativa del nexo migración y desarrollo

A nivel teórico y conceptual, el desafío inicial para la investigación de la relación entre migración y desarrollo deviene del hecho de que no se ha teorizado con propiedad el problema y que previamente no se ha realizado una operación que permita la adecuada incorporación del tema migratorio en los estudios del desarrollo. Sin desconocer los aportes de la amplia constelación de estudios, autores y temas de debate, consideramos que para construir una visión integral de la relación entre desarrollo y migración, es necesario incorporar, en un marco analítico más comprehensivo, una perspectiva del contexto de integración socioeconómica regional y de la problemática del desarrollo en el país emisor de migrantes para poder establecer a nivel teórico y práctico la específica conexión entre migración y desarrollo.

Esta reconstrucción crítica del campo de estudios de migración y desarrollo significa, también, sobreponerse a la visión parcial de los países desarrollados importadores de migrantes basada en principios como la gestión de la migración, la agenda de seguridad, el codesarrollo y la criminalización de los inmigrantes. Por tanto, es imprescindible incorporar la visión de los países subdesarrollados exportadores de migrantes, a partir de una comprensión del contexto de desarrollo del capitalismo contemporáneo y el tipo de relaciones asimétricas entre países expulsores y receptores de migrantes. Cabe señalar que el esfuerzo de teorizar desde la perspectiva de los países subdesarrollados, que implica una visión comprehensiva del fenómeno, no es una tarea nueva. Desde la década de los cincuenta y hasta los setenta, las teorías del estructuralismo de la CEPAL y las teorías de la dependencia —estas últimas generadas, aunque con algunas variantes, bajo el paraguas de la economía política marxista— aportaron un sólido basamento para avanzar en esta dirección (Marini, 1974; Dos Santos, 1974; Furtado, 1969; Cardoso y Faletto, 1969; Frank, 1969; Bambirra, 1978). Se trata de concepciones que trascienden al nacionalismo metodológico con mucha antelación a la emergencia del enfoque transnacionalista que reivindica como su acto fundacional esa premisa. En términos generales, no deja de ser sintomático el grado de desconocimiento u omisión que teóricos y analistas de los países desarrollados hacen de las aportaciones de los teóricos latinoamericanos y del resto del mundo subdesarrollado.

Partiendo de estas grandes premisas, el presente trabajo se divide en dos grandes apartados y unas conclusiones generales. En el primero se delinea nuestra perspectiva teórica de cómo abordar el vínculo entre desarrollo y migración bajo un esquema analítico comprehensivo desde la visión de los países exportadores de fuerza de trabajo. En el segundo apartado se muestra la capacidad interpretativa del enfoque propuesto tomando como referente el caso de la migración México-Estados Unidos en el contexto actual de integración asimétrica de América del Norte.


La economía política del desarrollo y la migración: hacia un nuevo enfoque analítico
Heredera de la perspectiva estructuralista latinoamericana y particularmente de las teorías de la dependencia, la economía política del desarrollo provee de una caja de herramientas sine qua non para el abordaje de nuestro objeto de estudio, al considerar:


  1. el amplio espectro de relaciones que entraña la dinámica norte-sur o desarrollo-subdesarrollo, sin perder de vista los niveles de diferenciación existentes al interior de cada uno de los polos de la relación;

  2. la interacción entre diferentes niveles espaciales (local, nacional, regional y global) y dimensiones sociales (económica, política, cultural, ambiental).

  3. una visión transdisciplinaria que concita la unción crítica de varias disciplinas en la reconstrucción de la realidad y la reflexión teórica, contrariamente al estereotipo del “economicismo” y “estructuralismo” con el que se ha querido encasillar.

  4. una noción de desarrollo que rebasa las concepciones estrechamente normativas y descontextualizadas, al considerar la necesidad de la transformación social, que implica un cambio en el orden estructural, estratégico e institucional, en aras de generar mejores condiciones de vida para el conjunto de la población. Este proceso debe operar bajo la directriz de un proyecto transformador encausado por una amalgama de actores, movimientos, agentes e instituciones sociales que operan en distintos planos y niveles.

Bajo el prisma de la economía política del desarrollo y en el contexto actual de la globalización neoliberal, la relación entre la migración internacional y el desarrollo adquiere una interacción dialéctica que se despliega en varios planos analíticos que superan la visión dominante y unidireccional de migración-desarrollo. Con referencia específica a la migración sur-norte o de los países subdesarrollados a los desarrollados, podemos destacar los siguientes niveles del proceso dialéctico de la relación entre desarrollo y migración:




  1. El subdesarrollo produce migración forzada1 hacia los países desarrollados. En el contexto de la globalización neoliberal, los países desarrollados despliegan una estrategia imperialista de reestructuración que a la vez que internacionaliza los procesos productivos, comerciales y financieros, se apropian de recursos naturales, excedentes económicos y fuerza de trabajo barata de los países subdesarrollados. El tipo de relaciones que tensan los países centrales con los países periféricos y poscoloniales propicia la profundización de las condiciones de subdesarrollo de éstos últimos. En ese trance, los países subdesarrollados producen reservas de población redundante o sobrepoblación que no encuentra condiciones laborales que les permita la reproducción personal y familiar, debido a la existencia de procesos de acumulación disminuidos derivados de las relaciones asimétricas que establecen con los países desarrollados (intercambio desigual que se traduce en distintas formas de transferencia de excedentes). Estas condiciones de insustentabilidad social precipitan la migración forzada, entendida como la movilidad poblacional derivada de la cancelación de condiciones de vida y trabajo dignos y suficientemente remunerados o detonados por conflictos políticos y sociales que ponen en peligro la vida de la población. El exacerbamiento de la migración forzada genera, para los países de origen, una inapreciable pérdida poblacional, que en algunos casos se traduce en despoblamiento relativo, incluso absoluto. La sangría de fuerza de trabajo calificada y no calificada está asociada también al abandono de actividades productivas y a la pérdida de riqueza potencial.

  2. Los migrantes contribuyen al desarrollo del país receptor. Los países centrales demandan ingentes cantidades de fuerza de trabajo barata calificada y no calificada, incluso indocumentada para una mayor vulnerabilidad y desvalorización de esta mercancía humana. Esta demanda obedece, en primer término, a la capacidad ampliada de acumulación derivada de la inyección de recursos que perciben de la transferencia de recursos y excedentes de los países subdesarrollados y, en segundo término, en virtud de la existencia de procesos de transición demográfica y consecuente envejecimiento poblacional. En esas condiciones, los inmigrantes contribuyen al abaratamiento general de la fuerza de trabajo debido a que laboran en sectores productivos demandantes de trabajo intensivo, generadores de bienes salarios, en proceso de rescate o en sustitución de sectores laborales que perciben mayores salarios y detentan mejores prestaciones. La fuerza de trabajo inmigrante calificada, si bien se concibe como un sector de élite laboral, en términos relativos también es trabajo barato porque percibe un ingreso menor a sus pares con igual formación y capacidades pero con ciudadanía acreditada en el país receptor. Tanto en el caso de inmigrantes calificados como no calificados, el país receptor obtiene una gran ventaja puesto que no ha aportado prácticamente ningún recurso al fondo social destinado a su formación en el país de origen, por lo cual la migración también constituye una transferencia por partida doble: fuerza de trabajo barata y costos de formación. El aporte de los migrantes no sólo configura una ventaja comparativa estática derivada del abaratamiento de los costos de producción, sino que contribuye también al establecimiento de ventajas comparativas dinámicas derivadas de su colaboración en la aceleración de los procesos de innovación. En conjunto, los inmigrantes laborales y sus familiares contribuye al fortalecimiento del mercado interno del país receptor a través del consumo, incluso el llamado mercado nostálgico en el fondo constituye la organización de una demanda erigida por un sector de consumidores en constante crecimiento que fortifica la actividad económica interna; por otra parte, también abonan mediante el pago de impuestos a la formación del fondo fiscal, mismo que sin embargo no retribuyen en una proporción equiparable a otros sectores poblacionales con la prestación de servicios y bienes públicos, lo cual denota un criterio de exclusión social. Además, el aporte de los migrantes se aviene como una tabla de salvación para solventar el agudo problema de las pensiones que se presenta como resultado de un proceso masivo de jubilación de la llamada generación del baby boom. Estas contribuciones, que compensan algunos de los efectos del desmantelamiento del Estado de bienestar que acusan las economías desarrolladas, no constituyen obviamente una solución perdurable.2

  3. Los migrantes contribuyen al sostenimiento de la precaria estabilidad socioeconómica del país de origen. Una fracción del salario devengado por los inmigrantes se destina, bajo la modalidad de remesa salarial,3 a la subsistencia de los miembros de la familia que radican en los lugares de origen. En menor medida, las remesas se destinan a financiar pequeños establecimientos inmersos en la economía de subsistencia. Las organizaciones de migrantes recaban recursos, la remesa participativa, que se canalizan a la realización de obra pública y proyectos sociales en sus lugares de origen. En casos como México esta práctica se ha institucionalizado en el Programa Tres por Uno, que ha sido replicado en otros países. En menor proporción, los migrantes ahorradores o empresarios canalizan sus recursos, remesas productivas, para financiar microproyectos en sus lugares de origen. Sin embargo, el componente más importante de las remesas son las salariales, dirigidas al consumo familiar, por lo que difícilmente los recursos enviados por los migrantes se inscriben en procesos de desarrollo abocados a la transformación social. En el entorno macroeconómico, la sumatoria de las remesas rinde buenos frutos a los gobiernos neoliberales, que sin preocuparse de generar alternativas de desarrollo, se sirven de las remesas como una fuente de divisas que coadyuva al sostenimiento de la endeble “estabilidad macroeconómica”, incluso se llega al punto de emplear el rubro de remesas como garantía para la contratación de deuda externa. Ante la ausencia de un proyecto de desarrollo, se ha llegado al cinismo de señalar a los migrantes como los “héroes del desarrollo”, lo cual significa realmente que se les achaca una responsabilidad en la promoción del desarrollo, en un escenario donde el Estado, bajo la consigna conservadora del Estado mínimo, se retira de las tareas propias de la gestión del desarrollo. Bajo el estratagema de la mano invisible del mercado que postula el fundamentalismo neoliberal, se adolece de la falta de un proyecto de desarrollo que involucre en otra tónica a los migrantes y otros sectores sociales y se anteponga la necesidad de impulsar procesos de transformación social. En el fondo, se mantiene la función de estos países como reservas laborales al tiempo en que se obstruyen deliberadamente las posibles alternativas en beneficio de los intereses de una cada vez más reducida élite asociada a los intereses de las muy exclusivas élites de los países desarrollados comandados preponderantemente por el gran capital estadounidense.

  4. La promoción del desarrollo como transformación social puede contener la migración forzada. En contraposición a la visión ideológica de la globalización y de la mercadocracia neoliberal que postulan la idea de su inevitabilidad, es imprescindible refrendar en términos teóricos y prácticos la factibilidad de impulsar cursos alternativos para detonar procesos de desarrollo en distintos niveles. En principio, es menester redefinir los términos de las relaciones asimétricas y de franca dominación que imponen los países desarrollados sobre el mundo subdesarrollado al amparo de principios vueltos fetiches como la democracia, la libertad y el libre comercio. Esto significa poner a la luz las prácticas imperialistas que sumen en el subdesarrollo a vastas regiones del mundo y generan océanos de desigualdad, marginación, pobreza, exclusión social y migración galopante. En este sentido, los gobiernos de estirpe neoliberal de los países de origen aducen que la migración es un proceso inevitable, y se conforman con hacer la sumatoria ascendente de la captación de remesas, incluso en tono triunfalista, en una lógica que parece invocar al dicho de “estirar la cuerda hasta que se rompa”. Empero, un verdadero proyecto de transformación social que haga participe a los sectores sociales migrantes y no migrantes no sólo está llamado a contener la caudalosa migración forzada sino también a revertir los procesos de degradación social propios del subdesarrollo que ponen en predicamento incluso la existencia humana (Harvey, 2007; Bello, 2006).

Partiendo de las consideraciones anteriores, el enfoque de la economía política del desarrollo considera que la migración internacional deviene de los problemas del desarrollo y que el fenómeno migratorio no puede estudiarse en sí mismo para dilucidar sus causas y efectos más profundos. Para abordar el estudio de la cuestión migratoria en su doble interrelación con la problemática del desarrollo —es decir como efecto y como causa—, y más aún para diseccionar los distintos momentos de la relación dialéctica entre desarrollo y migración, resulta fundamental considerar dos dimensiones analíticas fundamentales: prácticas estratégicas y dinámicas estructurales (ver figura 3).


Figura 3. Dimensiones analíticas de la economía política del desarrollo



Prácticas estratégicas
Se refiere a la confrontación de proyectos portadores de intereses divergentes que subyacen en el entramado estructural del capitalismo contemporáneo y en los problemas del desarrollo que le son inherentes. Se pueden destacar dos grandes proyectos: 1) el hegemónico, que promueven las grandes corporaciones transnacionales junto con los gobiernos de los países desarrollados comandados por Estados Unidos —en alianza con algunas élites de los países subdesarrollados—, y bajo el paraguas de algunos organismos internacionales. No obstante, ante la pérdida de legitimidad del proyecto que entraña la globalización neoliberal, hoy en día, más que hablar de hegemonía, conviene emplear el término de dominación, porque el proyecto no se impone por el consenso, sino mediante la coacción militar y la imposición financista del Consenso y Posconsenso de Washington, y 2) el alternativo, referido a la acción sociopolítica que aglutina a movimientos y clases sociales, agentes y sujetos colectivos, de conformidad a un proyecto político concientemente diseñado en aras de transformar las dinámicas estructurales y el entorno político e institucional que obstaculiza la promoción de alternativas de desarrollo en los ámbitos global, regional, nacional y local.

Los principales agentes que comandan los procesos de desarrollo y migración son la corporaciones transnacionales, los gobiernos de los países desarrollados importadores de migrantes y los organismos internacionales, además del capital nacional asociado, cuyo ámbito de acción alcanza las dimensiones de la globalización neoliberal, la regionalización y el desarrollo nacional, incluso el desarrollo local. Los gobiernos de los países subdesarrollados exportadores de migrantes carecen, en el mayor de los casos, de un proyecto de nación y están subordinados a los intereses de los agentes clave. Su cobertura se limita a incidir, en algún grado, en las dimensiones del desarrollo nacional y local. No obstante, el dinamismo y madurez relativa de algunas diásporas, como la mexicana, da lugar a la emergencia de nuevos sujetos sociales, particularmente las organizaciones de migrantes, muchas de las cuales incursionan en procesos de desarrollo en sus lugares de origen, su margen de actuación es transnacional, entre los países de origen y destino, aunque no con la misma intensidad, pero destaca su participación en incipientes procesos de desarrollo local. Los migrantes, organizados o no, mantienen vínculos permanentes y dinámicos con sus lugares de origen y participan, sobre todo los organizados, en procesos locales situados en los espacios marginales que produce el nuevo orden mundial. Así, pues, los sujetos de la migración tienen su propio ámbito de acción, como se describió, algunos atraviesan todos o varios de los niveles, en tanto que otros se circunscriben a su propio nicho de acción sin influir mayormente en el desempeño e intereses de los otros actores.



Dinámicas estructurales
Se refiere a la forma desigual y asimétrica en que se articula el capitalismo contemporáneo en distintos planos y niveles. Tienen cabida aquí los elementos que dan cuerpo a las esferas dominantes que rigen las finanzas, el comercio, la producción y los mercados laborales. Asimismo, se articulan otros ámbitos como la innovación tecnológica en tanto elemento estratégico en el control de las esferas antes referidas, junto al uso y destino de los recursos naturales y sus impactos ambientales. Estas demarcaciones estructurales moldean la forma en que se establecen las relaciones entre i) los países desarrollados, ii) los países desarrollados y subdesarrollados, y iii) los países subdesarrollados; a su vez, dichas demarcaciones determinan los campos en que se desarrollan las relaciones entre sectores, grupos, movimientos y clases sociales. Todo esto tiene expresiones distintas y particulares en los niveles global, regional, nacional y local.

1) Contexto global. Los países desarrollados se encuentran inmersos en un amplio y complejo proceso de reestructuración del capitalismo a escala mundial. Aunado a estrategias como la innovación en tecnologías de la información y comunicación, la terciarización de las economías y la internacionalización de las finanzas, a nivel global se aplican dos estrategias cruciales: la internacionalización de la producción y la transnacionalización, diferenciación y precarización de los mercados laborales. En ese sentido, el capitalismo contemporáneo ha organizado un nuevo orden mundial cuyo entramado, la globalización neoliberal, reproduce las asimetrías socioeconómicas entre países desarrollados y subdesarrollados a una escala inusitada, además de que profundiza las desigualdades sociales, la pobreza y la marginación al interior de los países subdesarrollados exportadores de migrantes. En los países importadores y exportadores de migrantes, el Estado de bienestar, o la modalidad que se le asemeja, está siendo desmantelado, al tiempo en que los mercados laborales se flexibilizan y precarizan al extremo y el medio ambiente se deteriora irreversiblemente. En ese contexto, el desarrollo, aunque presente en el discurso de los organismos internacionales y en la agenda de los Estados, ha sido abandonado y sus objetivos se han convertido en letra muerta. Empero, el desarrollo, más que nunca, representan una asignatura pendiente y uno de los grandes desafíos de la humanidad en la actualidad.



2) Integración regional. Los países desarrollados configuran bloques económicos regionales para, entre otros fines, expandir territorialmente los linderos de su mercado interno, ampliar su plataforma productiva y garantizar sus abastos de fuerza de trabajo barata, recursos naturales y excedente económico. Lo anterior se puede ilustrar con el bloque de América del Norte y la Unión Europea. En ese ámbito, se configuran mercados laborales transnacionales que asignan un papel clave a la fuerza de trabajo barata en la reestructuración productiva, que tiene lugar luego de la crisis experimentada por el capitalismo mundial en los setenta, como parte de una estrategia competitiva para abaratar los costos de producción. Para los países subdesarrollados que participan directa o indirectamente en un esquema de integración regional comandado por las grandes potencias capitalistas, la exportación de fuerza de trabajo barata acentúa las relaciones de dependencia que mantiene con los países centrales. En la configuración del bloque regional descansa la forma particular en que se articulan las estrategias de transnacionalización de los mercados financieros, la reestructuración productiva y la internacionalización de la producción, entre otros procesos; pero también pone en marcha una estrategia permanente de abaratamiento y precarización de la fuerza de trabajo, como arma competitiva contra los otros bloques regionales a fin de aceitar la reestructuración productiva e incrementar los márgenes de ganancia. La economía del trabajo barato llevada a extremos hasta hace pocas décadas insospechados es, hoy por hoy, uno de los principios básicos mediante los cuales opera el sistema capitalista global y el modo como el trabajo inmigrante se introduce en los países centrales. En este contradictorio contexto, la migración internacional, particularmente la de carácter laboral, crece exponencialmente al punto en que es ya una pieza clave del nuevo engranaje mundial, en virtud de la contribución de los migrantes en distintos grados y niveles al desarrollo económico, social y cultural de los países importadores y exportadores de migrantes. Empero, en muchos países receptores, los migrantes son sometidos a ingentes procesos de explotación laboral, expuestos a un clima de xenofobia y racismo y responsabilizados de muchos problemas sociales, al grado en que luego son criminalizados y sus derechos humanos, laborales, sociales y políticos suelen ser escamoteados. Cuando bajo el armazón de un bloque económico regional un país subdesarrollado dirige el grueso de su flujo migratorio hacia el país central, no sólo se desarrollan fuertes lazos de dependencia, pues vulnera, entre otras cosas, su soberanía laboral, sino que también se articula un sistema migratorio consolidado. Esto no quiere decir que el país central pase a depender de la fuerza de trabajo barata del país proveedor, puesto que dispone de muchas otras regiones del mundo para recurrir a su abasto. En el caso particular de la integración económica regional de América del Norte, para México su integración con Estados Unidos adquiere un patrón asimétrico y subordinado. Es asimétrico en términos socioeconómicos porque las condiciones estructurales entre ambos países son completamente diferentes, mientras Estados Unidos es la primera potencia capitalista del orbe, México es un país subordinado y dependiente de su relación con Estados Unidos. Es subordinada en términos políticos y geoestratégicos dado que México supedita sus designios a las decisiones geoestratégicas de su vecino del norte y renuncia a una agenda política acorde a sus propios intereses.

Los procesos de integración regional no sólo se producen entre norte y sur sino que toman lugar también entre países del norte y entre países del sur con implicaciones diferenciadas. Estos procesos han dado lugar a una cierta reconfiguración de los flujos migratorios al convertir a países de emigración en países que simultáneamente son países de tránsito y de inmigración, así como a la formación de encadenamientos de procesos migratorios sur-norte y sur-sur.



3) Entorno nacional. La política neoliberal de ajuste estructural genera un ciclo depresivo en las economías subdesarrolladas, constriñe el mercado interno, debilita la capacidad de generar empleo formal bien remunerado y alienta el flujo migratorio hacia los países desarrollados, principalmente. El punto nodal es que libera fuerza de trabajo que se configura como una apreciable sobrepoblación, que es una reserva laboral a disposición del proceso de reestructuración productiva. Este proceso se da, por una parte, como un drástico proceso de destrucción de cadenas productivas y relaciones sociales de producción, y, por la otra, como la construcción de nuevos vínculos entre países desarrollados y subdesarrollados, lo cual recrudece las relaciones de dependencia y asigna una fuerte carga a los países subdesarrollados dentro de la estrategia regional y global de reestructuración productiva. Asimismo desmantela la institucionalidad del modelo anterior —desarrollista o de sustitución de importaciones en el caso de América Latina, que originó un cierto Estado de bienestar— para dar cabida a la nueva política social, que no es otra cosa sino la focalización de magros recursos hacia los sectores más vulnerables de la sociedad con el afán de conferirle un “rostro humano” al desastre social ocasionado por la política neoliberal. Si con el llamado Consenso de Washington, enunciado en la décadas de los ochenta, se impulsaban las políticas neoliberales de ajuste estructural, como liberalización comercial y financiera, privatización, entre otras, con el surgimiento en los años recientes del Posconsenso de Washington los organismos internacionales pretenden conferirle una especie de rostro humano al capitalismo neoliberal que han construido al invocar temas como combate a la pobreza, equidad e inclusión social. En la misma sintonía se encuentran las metas de desarrollo del milenio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sin procurar cambios estructurales e institucionales en la globalidad neoliberal.

4) Niveles intranacionales. En las localidades y regiones intranacionales exportadores de migrantes, y a nivel agregado en los países exportadores de migrantes, se ha desarrollado una dependencia respecto de las remesas para apuntalar el consumo y cubrir la subsistencia familiar y social. Más aún, se pretende que el uso de las remesas en obras públicas, proyectos sociales e inversión productiva detone el desarrollo local. En los países exportadores, los migrantes son concebidos institucional y socialmente como un sostén de la precaria estabilidad macroeconómica, política y social, agravada de por sí debido a los influjos de la globalización neoliberal. Por si fuera poco, en el ideario de los organismos internacionales y los gobiernos de los países exportadores, las remesas se conciben como un supuesto recurso estratégico para propiciar el desarrollo, sea a escala nacional, regional o local, sin que esas instancias se comprometan a dotar de recursos adicionales y en cuantía suficiente para detonar verdaderos procesos de desarrollo. En los hechos, las remesas fungen como un suplemento a los raquíticos presupuestos públicos orientados al desarrollo social, como lo postulan los programas de descentralización neoliberal.

En este nivel operan también reconfiguraciones de los espacios socioeconómicos, y asociadas a ello el encadenamiento de migraciones internas e internacionales y nuevos trazos de las rutas migratorias en general.




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