MetodologíA



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Foto portada: Cristina Aza


San Juan de Pasto, febrero 26 de 2009


INFORME FINAL CAPÍTULO II

- Aspectos metodológicos -



Contenido



Resumen ejecutivo 4

Capítulo II. Aspectos metodológicos 5

2. Generalidades 5

2.1 Glosario de términos 10

2.2 Vulnerabilidad en el marco conceptual y contexto de la amenaza y el riesgo 17

 Propuesta de UNDRO en conjunto de la UNESCO en reunión de expertos “"Desastres Naturales y Análisis de Vulnerabilidad" para unificar definiciones. 17

2.3 La aplicación y alcance de la evaluación de la vulnerabilidad 19

2.3.1 Medir, calcular, estimar 22

2.3.2 Modelamiento de la vulnerabilidad física y funcional 24

2.3.3 Definición de las matrices y/o funciones de vulnerabilidad 30

2.3.4 Determinación de las solicitaciones 32

2.3.5 Determinación de la vulnerabilidad física 33

Determinación del nivel de daño de un elemento expuesto 34

2.4 Determinación de la vulnerabilidad funcional 40

2.4.1 La matriz de interdependencia 41

2.4.2 Análisis estructural prospectivo de los elementos expuestos 42

2.5 Modelo para cálculo de la vulnerabilidad física de elementos expuestos a caída piroclástica (ceniza volcánica) 50

2.5.1 Determinación de la solicitación 50

2.8 Inventario de los elementos expuestos 71

2.8.1 Grupo A. Líneas Vitales 72

2.8.2 Grupo B. Edificaciones esenciales 74

2.8.3 Grupo C. Sectores de vivienda y población 74

2.8.4 Grupo D. Sector agrícola, pecuario e industrial 75

2.8.5 Grupo E. Áreas naturales y ecológicas 76

2.9 Elaboración de un ejemplo para la valoración del riesgo volcánico. 78

2.9.1 Antecedentes y estado del arte 78

2.9.2 Definición del modelo de riesgo 81


listado de figuras


Listado de tablas



















Resumen ejecutivo


En el marco del estudio de vulnerabilidad física y funcional a fenómenos volcánicos en el área de influencia del Volcán Galeras, en este documento se presentan los aspectos metodológicos generales que se utilizaron en el estudio: (i). la línea base a partir de datos e información institucionales disponibles y accesibles; (ii). el modelo conceptual en términos de la definición de los sistemas territoriales a evaluar y los atributos que permitieron evaluar su vulnerabilidad; (iii). los elementos para los inventarios, georreferenciación e integración en herramientas de SIG; (iv) los procedimientos para el análisis multivariado (aplicación de técnicas descriptivas con tipos de datos categóricos) y el análisis prospectivo aplicado a la identificación y priorización de acciones.

Para la evaluación de la vulnerabilidad física y funcional de los elementos expuestos, se desarrolló una metodología propia de este proyecto, sustentada en fuentes documentales de análisis similares desarrollados en otras regiones, con presencia de volcanes activos de diverso tipo y con poblaciones expuestas a los fenómenos propios de dicha actividad.

Capítulo II. Aspectos metodológicos

2. Generalidades


En la actualidad se considera que los desastres no son el resultado de acciones fortuitas e inesperadas sobre el ambiente, vidas y bienes, sino que en su lugar, se trata de procesos de acumulación de factores (vulnerabilidad) sobre los que finalmente un fenómeno (por ejemplo un terremoto o una erupción volcánica) desencadenan efectos adversos o pérdidas (desastre). Esto, debido a que el comportamiento y las acciones tanto de personas como instituciones antes (que pueden ser decenios de procesos de degradación ambiental y socioeconómica), durante y después de una situación de desastre dependen mucho de la disponibilidad de información (características del entorno, amenazas, vulnerabilidades, planes de emergencia, niveles de riesgo aceptados o aceptables) y su percepción frente al riesgo (imaginarios). De esto se desprende la necesidad de generar conocimiento sobre la vulnerabilidad, que al contrario de muchas amenazas, es lo único intervenible y modificable, puesto que es construida socialmente.

En el caso de ciudades consolidadas, la población no suele pensar en los criterios que se tuvieron para escoger su ubicación o cuáles fueron los factores que consideraron los fundadores para la escogencia del sitio inicial de asentamiento. Si bien, la experiencia demuestra las consecuencias que se derivan de esa decisión, en pocos casos se conocen sus implicaciones.

Los desastres tienen lugar en un escenario dado, por unas causas específicas, y las personas que tienen la probabilidad de ser afectadas por ellos pueden llegar a desempeñar un papel que trascienda al de víctimas. En ese sentido, el impacto negativo de un fenómeno físico o amenaza (por ejemplo una erupción volcánica, flujo de lodos, gases y cenizas), está relacionado con la susceptibilidad de la comunidad a sufrir daños ante su ocurrencia. Esta predisposición tiene que ver con la forma en que las personas actúen y se desarrollen, así como las implicaciones de transformar los hábitats naturales, con la consecuente reducción en las potencialidades de los ecosistemas básicos para la subsistencia. En otras palabras, las vulnerabilidades de un territorio son el resultado de prácticas culturales, sociales, económicas, productivas, ambientales y de decisiones políticas erróneas o debilidades administrativas institucionales, que se promueven a través de modelos y patrones de desarrollo.

El concepto de vulnerabilidad física aplicado en este estudio cubre también la funcionalidad, principalmente en aquellos elementos ó sistemas que son vitales para el normal desarrollo de las actividades en las poblaciones (relaciones productivas, comerciales, culturales, de prestación de servicios, etc.), como también los sistemas críticos para casos de emergencia (vías, servicios, etc.); es preciso aclarar que a pesar que la vulnerabilidad física suele contener la funcional, la funcional no necesariamente contiene a la física. Por tanto, para la toma de decisiones, la estimación de la vulnerabilidad debe hacerse en ambas vías, tanto en lo físico como en lo funcional, dependiendo del nivel de relevancia que tenga la una sobre la otra.

Es importante resaltar que la vulnerabilidad no es una propiedad intrínseca de los elementos expuestos; se define en relación con un tipo y severidad de impacto (amenaza) específico. Por la diversidad de fenómenos volcánicos (flujos piroclásticos, caídas de ceniza, gases, onda de presión, avalanchas, etc.) se requiere un conjunto de funciones de vulnerabilidad, para cada tipo de elemento vulnerable. En el diagrama siguiente se presenta el flujograma metodológico:

INDICADOR DE DAÑO

Sobre vida, Bienes, Funciones

(Severo) (Moderado)

(Leve) (Nulo)

INDICADOR DE EXPOSICIÓN

(Favorable = 0)

(Desfavorable = 1)

Caracterización Espacial y Funcional


  • Representación grafica (Punto, línea, área)

  • Tipología funcional (relativa a cada sistema)

  • Condición de exposición relativa al terreno

  • (Enterrado, semienterrado, elevado)

  • Condición de protección relativa a los fenómenos (aire libre, cubierto, parcialmente cubierto)

ANÁLISIS ESPACIAL

AMENAZA vs. EXPOSICIÓN

(Solicitación) (Resistencia)

Indicadores espaciales (cantidad de elementos, longitudes, áreas, distancias, topología, etc.) (SIGVUL)

INVENTARIO DE ELEMENTOS Revisión documental - Georeferenciación

AMENAZA VOLCÁNICA

  • FP

  • FL

  • CP

  • OCH

  • FLV

  • CP

  • PB

  • AGral

INDICADORES DE VULNERABILIDAD FÍSICA Y FUNCIONAL DE ELEMENTOS Y SISTEMAS, CUANTIFICACIÓN DE DAÑOS (Mapas, listados, graficas)

ELEMENTOS EXPUESTOS

Amenazas con Indicadores de Solicitación.

( Idaño vs Iexp)

INVENTARIO DE ELEMENTOS EXPUESTOS CON INDICADOR DE DAÑO FÍSICO

(Índice de Vulnerabilidad)
INDICADOR DE SOLICITACIÓN

(Alta)

(Media)

(Baja)

Figura . Flujograma metodológico

Como lo muestra el diagrama anterior, el proceso metodológico parte de los dos factores que tienen necesariamente que presentarse para que se configure un escenario de vulnerabilidad y posteriormente de riesgos:


  1. La amenaza como tal, representada en el Mapa de Amenaza Volcánica del Galeras (INGEOMINAS, 1997), y

  2. El Inventario de elementos expuestos acometidos por este estudio.

A cada uno de los componentes mencionados arriba, le fueron asignados Indicadores (cualitativos y cuantitativos) que permitieron caracterizarlos y relacionarlos lógica y topológicamente. Así, la componente Amenaza definida por INGEOMINAS partió de indicadores cualitativos de la severidad de la solicitación (Alta, Media, Baja). De la misma forma, a cada elemento expuesto se le asignaron indicadores cualitativos que dieran cuenta de su vulnerabilidad (relativa al fenómeno específico) en términos de su relación espacial con las amenazas, su disposición sobre el terreno o algún tipo de protección frente al fenómeno. Mediante los procesos normales de las herramientas de SIG conocidos como Análisis Espacial, se interrelacionaron la amenaza y sus fenómenos asociados con cada uno de los elementos expuestos a partir de un Indicador de Exposición binario que permitió determinar espacialmente a qué tipo fenómenos está expuesto y el nivel de severidad de los mismos. Los resultados de estos análisis arrojan nuevos datos de los elementos con atributos cualitativos, es decir, Indicadores de Daño en función de la severidad del fenómeno que los afecta (Severo, Moderado, Leve o Nulo) y cuantitativos, que se refiere a parámetros espaciales propios de los elementos georreferenciables (longitudes, áreas, cantidades unitarias, distancias, porcentajes, topología, etc.). Finalmente, el procedimiento metodológico permitió la producción de datos básicos en diferentes formatos de presentación (mapas temáticos, listados, tablas, gráficas, etc.) que son analizados por los expertos en las diversas áreas con el objetivo de generar la información útil para la toma de decisiones de los planificadores. En el siguiente numeral se presenta un glosario de términos útiles para comprender este Capítulo de aspectos metodológicos.




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