Maria del carmen patricia di nasso carrada



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Actividades de la Vida Diaria (AVD)
Son aquellas actividades que realizamos comúnmente como actos básicos en pro del cuidado de nosotros mismos. Este entrenamiento abarca un espectro muy amplio de contenidos, aunque tradicionalmente se refieren a las funciones más directas vinculadas a la higiene, presentación personal, alimentación, aseo y comportamiento social. A partir de ahí se enlaza con otros aspectos esenciales de la vida cotidiana como son el juego y la comunicación, que suponen el recurso de técnicas más ricas y complejas y la aspiración a niveles superiores de habilitación.
El buen desarrollo y adquisición de las mismas permitirá la habilitación y/o rehabilitación de la persona y así lograr una integración plena a la comunidad y sociedad en general, ya que poco a poco el individuo irá avanzando en aspectos personales tales como, la confianza, libertad, vida social e independencia.
El plan de intervención en esta área dependerá exclusivamente del diagnóstico médico clínico y pedagógico diferencial de cada alumno. Si bien existen técnicas específicas para el logro de cada actividad, estas deben ser adaptadas a las necesidades y comodidades de cada alumno.
Un aspecto importante a considerar en este ámbito, es la participación y compromiso de la familia, ya que nada de esto es posible si ellos no dan los tiempos, espacios y herramientas para que el alumno se desenvuelva normalmente, potenciando la autonomía vigilada del alumno evitando todo tipo intervención superflua o invasiva, cuyo único resultado es la protección patológica.
El aprendizaje de estos contenidos, debe ser necesariamente en el contexto habitual de desarrollo de cada actividad para el alumno, es decir en espacios y con instrumentos significativos para él o ella, lo cual posteriormente se debe ir desplazando a otros ambientes sistemáticamente.
Todo este proceso tiene un plazo indeterminado, de acuerdo a las necesidades específicas de cada alumno y la cantidad de contenidos que él o ella vaya adquiriendo en función de sus posibilidades.
Con la finalidad de determinar cuáles son los objetivos apropiados para los niños, debemos reconocer las conductas base que poseen y además conocer exhaustivamente el desarrollo del ser humano, especialmente, conocer cómo es el desarrollo evolutivo del niño sin discapacidad.
Las Conductas Base son aquellas que el niño posee antes de iniciar cualquier instrucción. Esto nos permite conocer y determinar dónde vamos a comenzar la formación. Todo niño que llega a la institución educativa ya ha recorrido un camino.
Primeros pasos a seguir
• Relacionarnos empáticamente con el niño con multidiscapacidad

• Observar y anotar las conductas que realiza el niño/a.

• Conocer y observar sus rutinas y la información sobre el ámbito familiar.

• Leer los informes anteriores (del médico, psicólogo, docentes y otros profesionales).

• Comunicarme con los profesionales a fin de armar un equipo interdisciplinario

• Hablar o conversar con todas las personas que tienen algún tipo de relación con el niño: hermanos, tíos, abuelos, personal de la movilidad, auxiliar de educación, docente, amigos, empleada, etc. todos aquellos que de una u otra forma tienen contacto con el niño/a, pero primordialmente ambos padres.


La teoría nos muestra la existencia de varios programas referidos a niños /as y jóvenes con necesidades educativas múltiples que intenta alentar a cada profesional para ir hacia la búsqueda del perfeccionamiento que se adecue a su actual praxis o formación educativa.
El Método van Dijk, del Dr. Jan van Dijk en la década del ´60 y sus colegas holandeses consiste en una serie de estrategias para la valoración y para observar los procesos por medio de los cuales aprendían lo niños, antes que las habilidades individuales y discretas.
Tales procesos incluyen:

_ La habilidad para mantener y modular estados.

_ Canales de aprendizaje preferidos.

_ Capacidad para acomodar nuevas experiencias con esquemas existentes.

_ Método para resolver problemas.

_ Capacidad para formar relaciones sociales e interactuar con otros.

_ Modos de comunicación.
Características del Método:

_ Las técnicas para obtener información sobre el niño son guiadas por ellos mismos, evitando situaciones frustrantes.

_ Se logra construir una buena relación y una base firme entre el niño y el educador.

_ Se les da tiempo necesario para explorar y sentirse confortables en sus nuevos ambientes.

_ Los intereses del niño determinan qué materiales se utilizan y la dirección que toma la evaluación.

_ El docente es responsable de ajustar sus niveles emocionales y de comunicación a los del niño.



Programa Ecológico Funcional
El Programa Ecológico Funcional nacido a raíz de Programas Educativos de países en desarrollo encontró que "el principal énfasis se pone en el entrenamiento de habilidades académicas con poca instrucción en las habilidades necesarias para vivir" (Msengi, 1990). La situación es aún más seria en las áreas rurales, en las cuales, las materias que se enseñan tienen muy poco que ver con el medio que les rodea (Murkherjee y Singh, 1983).

Un modelo funcional significa que incluye todas las áreas de desarrollo referentes a las necesidades actuales y futuras del alumno. El término ecológico se refiere a la importancia de considerar el ambiente diario del individuo, su contexto, teniendo en cuenta sus necesidades, integrando escuela, casa, familia, comunidad, respetando el medio cultural, ambiental, social y económico del alumno.


Área de Auto-Ayuda

  • Destrezas para comer y beber (incluyendo la elección de alimentos sanos)

  • Bañarse (incluyendo la higiene bucal)

  • Cuidados personales (incluyendo la higiene bucal)

  • Vestirse

  • Uso del inodoro

Área de Comunidad

  • Realizar una compra

  • Participar en festivales y eventos especiales

  • Utilizar las instituciones comunitarias


Área Educativa / Vocacional

  • Asistir al colegio local

  • Actividades vocacionales


Área de Recreación / Esparcimiento


Área Doméstica

  • Preparar el área para dormir

  • Ayudar a poner la mesa y despejarla

  • Cuidar de los animales de la chacra

  • Barrer el área alrededor de la casa

  • Cocinar arroz

  • Lavar la ropa

  • Regar el jardín y recoger vegetales


Características del Programa Ecológico Funcional:

• Adquisición de habilidades académicas suficientes y de calidad que permita a los alumnos lograr el más alto nivel de entrenamiento académico del cual puedan hacer uso práctico y eficiente.

• Adquisición de habilidades básicas y vitales requeridas para funcionar con eficiencia en el hogar, la escuela, la comunidad y en los medios laborales, tanto en el presente como en el futuro.

• Adquisición de un amplio espectro de habilidades sociales, emocionales, recreativas, vocacionales y de comunicación.

• Adquisición de habilidades para adaptarse a los cambios ambientales.
Componentes de un Currículo funcional al Programa Ecológico Funcional

�� Independencia en actividades de la vida diaria (Cuidado de su salud)

�� Escuela

�� Recreo y distracciones

�� Vida Comunitaria

�� Trabajo


Todos los niños independientemente de su edad, deberían tener actividades en las áreas de dominio que acabamos de presentar, en cambio la modalidad y la cantidad de actividades se establecen teniendo en cuenta la edad cronológica. Cada institución escolar cuenta con la autonomía necesaria a la hora de implementar algún programa de abordaje para la Multidiscapacidad. Es necesario poder realizar un diagnóstico de las necesidades que el grupo de alumnos presenta y también un diagnóstico institucional en donde se deberán evaluar:
�� Los recursos físicos y materiales con que se cuenta y los que se deben solicitar administrativamente.

�� Los recursos humanos ( cantidad y calidad).

�� La capacitación docente necesaria para implementar el abordaje ( si no la tuvieran la forma en que se capacitarán en acción, instrumentando acuerdos interinstitucionales que den respuestas al abordaje específico que la Multidiscapacidad requiere).


Importancia de contar con un Docente Especial Capacitado

... los profesores son la llave del cambio educativo y de la mejora de la escuela”… Vlachou (1999, Pág. 235)


Al hablar del docente hablamos de toda aquella persona integrante de un equipo que dentro de un ámbito escolar o institucional tenga como objetivo y meta el desarrollo de las capacidades intelectuales, físicas o psíquicas del niño y del adolescente y su inserción en la sociedad.
Los docentes asumen una tarea difícil, amplia y compleja que requiere de una profesionalización adecuada para dar respuestas acordes a las diversas necesidades que los niños con multidiscapacidad plantean hoy en las instituciones.
Los niños con multidiscapacidad requieren, más que otros de la diversidad educativa, Castanedo (1997) expresa que las diferencias que caracterizan a las personas plurideficientes son mayores que las semejanzas.
Podemos identificar, algunos aspectos diferenciales, a los cuales se deben brindar respuestas:

Destrezas de auto cuidado,

• Interacción con los otros,

• Conductas estereotipadas,

• Conductas de automutilación,

• Desarrollo físico,

• Retraso motor,

• Discapacidades sensoriales

• Destrezas cognitivas.

9- Capítulo V:

Educación Especial y Salud
La educación especial es como un conjunto de acciones educativas, insertas dentro de un sistema educativo general, que tienden a la atención y sostén de las personas que presentan una dificultad para alcanzar con éxito, conductas básicas exigidas por el grupo social y cultural al que pertenecen (García Neira, S., 2009) .

Desde esta concepción, se desprende que el objetivo final de este tipo de atención educativa, será colaborar en el desarrollo máximo posible, de las diferentes posibilidades y capacidades de cada sujeto, atendiendo a las particularidades y subjetividades que atraviesan a este niño o adolescente.


Dentro de algunas corrientes pedagógicas actuales, se citan cuatro principios básicos sobre los cuales se enmarca la educación especial. Estos son:
La normalización implica que en lo posible el discapacitado debe tener los mismos derechos y obligaciones que los demás miembros de la sociedad; esto no significa negar la discapacidad, sino tender al desarrollo de las capacidades individuales de cada sujeto recibiendo atención particular a través de los servicios ordinarios y propios de la comunidad, teniendo presente que solo en los casos necesarios podrá recibirla en instituciones específicas ( escuelas diferenciales, centros de día, escuela domiciliaria, etc.)
La individualización que responde a criterios particulares en cuanto a la intervención profesional y terapéutica (curriculums adaptados, metodología especial, etc.)
La sectorización responde a que los servicios educativos especiales sean brindados en el lugar donde el discapacitado vive y se desarrolla. Es decir instrumentar los medios para que se preste servicio aún cuando no existan en el lugar instituciones específicas.
La integración que se desprende del principio de normalización, en cuanto a que en la utilización de los dispositivos de la técnica y de la organización de los servicios sociales, procurará que los discapacitados reciban la asistencia necesaria en el seno de los grupos normales y no de forma segregada (García Neira, S., 2009).
Tradicionalmente existieron dos grandes criterios a la hora de determinar quien es el destinatario de este tipo de atención.

Aún hoy, el discurso médico-psiquiátrico reduce a los síntomas somáticos la incorporación o no de una persona dentro de una categoría predeterminada de enfermedad. Aceptar este enfoque como único, para justificar la necesidad de una atención educativa especial, excluye una gran cantidad de situaciones, donde no hay ninguna alteración orgánica o biológica, y sin embargo el niño o adolescente no logra las conductas esperadas o manifiesta dificultades en su proceso de enseñanza aprendizaje.

Si bien, la opinión médica resulta fundamental en el proceso de despistaje, no debería ser el único parámetro a tener en cuenta, ya que resulta insuficiente para un adecuado diagnóstico diferencial.

El modelo puramente psicologista, se remite a parámetros psicométricos para determinar la conducta "normal" o "diferente", teniendo en cuenta aspectos estadísticos.


Desde esta visión se pretende establecer criterios o índices de medida ( el coeficiente intelectual particularmente) que fijan una barrera divisoria entre aquellos que necesitan de una educación especial de aquellos que no.

Considerar al Coeficiente Intelectual como criterio normativo excluye factores, como la personalidad o el factor socio-ambiental, provocando, en ocasiones, diagnósticos errados y generalmente discriminatorios. Es sabido, que existen sujetos con coeficiente intelectual medio (normal) y que sin embargo presentan deficiencias en otros aspectos, como la personalidad, el ajuste social, o dificultades en su proceso cognitivo, motivado por causas diferentes. Si se tomara el Coeficiente Intelectual como norma inamovible, estaríamos dejando afuera de la atención especial a una gran cantidad de grupos de población que requiere este tipo de atención, en alguno de los aspectos antes mencionados.


Por lo anteriormente citado, era necesario, un criterio más amplio, a la hora de determinar los destinatarios de la educación especial y de las acciones de salud.

Por lo cual, será preciso tomar una concepción integradora para definir hacia quién se dirige ésta e incorporar el COMO para que no sea el sujeto el que condiciones la planificación de las actividades. Los criterios diagnósticos no se explican exclusivamente desde un punto de vista médico o psicológico, sino que son de naturaleza socio-ambiental, como un criterio más en el momento de definir la atención educativa/sanitaria especial.


Ampliando de esta manera, el criterio diagnóstico, estamos considerando, no solo los diferentes factores que inciden en el desarrollo de los niños, sino también la temporalidad o permanencia de la dificultad, y en base a este análisis, establecer el tipo y duración de la atención especial. Es decir, considerar también el factor temporal, ya que en ocasiones, un diagnóstico médico condiciona en forma permanente la decisión de una escolarización diferencial; cuando puede ocurrir, que al modificarse ciertos factores, el panorama puede variar y el niño podría acceder a una escolaridad común, con el apoyo pedagógico adecuado.


Como ejemplo de esta postura socio ambiental, existen casos documentados de niños que presentan un retardo o deficiencia en las mediciones de inteligencia, sobre todo en lo que a pruebas verbales se refiere, y sin embargo se desempeñan de una forma adaptada dentro del contexto cultural propio, en general, pertenecientes a sectores marginales. Desde un criterio absolutista, dichos sujetos, presentan una deficiencia, que si bien existe, no refiere a una dificultad cognitiva o intelectual, sino más bien a una dificultad de orden social. Desde este punto de vista, estos niños, quedan catalogados muchas veces como deficientes (rotulo que solo en contados casos puede ser superado) cuando en realidad no lo son. Por lo cual, planificar en promoción de la salud a través de la educación implica una mirada del sujeto y su entorno, y no solamente de las dificultades que este sujeto manifiesta.

Es necesario, en consecuencia, que la comunidad educativa y la sociedad en general, abandone la postura de considerar el Coeficiente Intelectual como barrera divisoria entre quienes necesitan educación especial y quienes no o bien aquéllos que por sus características necesitan atención diferenciada de su salud cuando el problema es otro.

Se debe considerar que la conducta de los niños y adolescentes esta condicionada por tres aspectos: la maduración, el aprendizaje y el ajuste social.
Los tres influencias la Educación para la Salud, los saberes, la metodología a aplicar, etc. Estos aspectos pueden verse alterados por causas biológicas (genéticas o hereditarias), por factores biológicos actuales o por los factores psicológicos propios de cada sujeto, que hacen referencia a la subjetividad particular de cada niño/ adolescente. A dichos factores debemos incluir: las causas sociológicas o culturales que inciden en el desarrollo de conductas que pueden dificultar el satisfactorio desenvolvimiento social.

Por lo tanto el criterio que separa a los niños/adolescentes que necesitan atención educativa particular no debe ser solo la inteligencia, sino que debería sumársele otros aspectos; logrando una óptima integración de criterios médicos, psicológicos y socio-culturales.

Este planteo requiere que los profesionales encargados del diagnóstico amplíen la visión y se encaminen hacia una concepción interdisciplinaria, que no deje afuera a quien realmente necesita de nuestra ayuda (García Neira, S., 2009).

La visión, enfoque y paradigmas en los que la Educación Especial se apoya para la implementación de sus prácticas, en una educación integral e inclusiva, supone una mirada amplia y detallada de la temática, donde tanto sujetos como contextos se modifican mutuamente en procesos de construcción dinámica, en pro de cambios posibles que beneficien a TODOS, y nos coloquen en niveles de real participación y no de mera consulta.


Los principales desafíos de la Educación Argentina para el siglo XXI, según la realidad del país y las condiciones socio-políticas-económicas, que han contribuido a la configuración del sujeto actual de la educación, difieren diametralmente con el sujeto de la Escuela tradicional, mirada desde una perspectiva positivista y lineal.
La atención de la diversidad

La diversidad no solo implica pluralidad, heterogeneidad sino que en algunos casos también implica Necesidades Educativas y Sanitarias Especiales y discapacidad.

Al hablar de Instituciones Educativas y de Salud Inclusivas se habla dell planteamiento concreto de proyectos de ejecución sistemática de capacitación, perfeccionamiento, actualización e inclusive revisión de las formaciones académicas de los profesionales de la Educación y la Salud en su formación superior, que faciliten el cambio de mirada, descentrándose del sujeto como sujeto de dificultad, de no poder, etc., para pasar a la consideración del sistema educativo/sanitario en si mismo, puertas adentro con el propósito de replantear, plantear, evaluar, qué aspectos, modalidades, tradiciones etc, obstaculizan la posibilidad de mirar de modo interrogativo, ¿qué es necesario modificar y rever para encontrar respuestas educativas coherentes y oportunas para TODOS LOS ALUMNOS, desterrando el concepto de la homogeneización para atender a la singularidad de los sujetos, atendiendo los distintos ritmos, capacidades, posibilidades, etc., como alumnos y como pacientes, en la escuela y en el hospital, en el aula y en el consultorio.
La responsabilidad del estado como garante de salud y educación publicas y de calidad para todos, enfatiza su recuperación permitiendo la revalorización del rol docente desde sus incumbencias, acciones, lugar, profesionalización, entre otras, lo cual contribuiría al aumento de la calidad educativa, en todas sus dimensiones, y del rol del profesional de la salud con actividades externas a los muros de sus consultorios, compartiendo con otros y comprometiéndose por la salud de grupos de riesgo.

Partiendo del derecho que todo ser humano tiene a la educación y la salud y descontando los beneficios de la educación y la salud a todo aquel que accede a una formación académica, sabiendo que el acceso a ellas habilita a las personas a una conciencia ciudadana, el derecho a elegir, participar activamente como gestor de cambios, ejerciendo responsabilidad en cada cosa en la que participe y activando conceptos de justicia social y mejorar su calidad de vida.

El perfil de la figura del maestro, del médico, del odontólogo, etc., debería responder a la de un mediador, que atienda las diferencias, las capitalice, y las oriente al logro de los mejores resultados, que pueda utilizar los andamios que sean necesarios en el acceso a los distintos aprendizajes, sin perder de vista una mirada holística de los sujetos, que favorezcan también los distintos niveles de interacción entre pares, actores de los procesos de enseñanza – aprendizaje.

Con relación a este último punto es preciso no dejar de tener en cuenta la diversidad del sujeto de la educación, que aún visto desde una perspectiva de las necesidades educativas especiales o desde la discapacidad, pueda tener acceso a recorridos curriculares diferenciados que le aseguren su paso a otros sistemas educativos ya sean formales o no formales, de iniciación a la vida laboral, de transición a la vida adulta o inserción laboral, que le permita involucrarse en su propia autonomía y autocuidado, lo cual no implique por el solo hecho de ser distintos el ser contemplados con connotaciones peyorativas o de inferior calidad, o accesos a servicios deficitarios. De este modo se procedería a sostener, favorecer y propiciar, estructuras inclusivas en todos los ámbitos de la vida misma, logrando trascender los límites de la formalidad de un sistema.


Más allá de la organización de la oferta educativa que ofrece la provincia de Mendoza (de avanzada en algunos aspecto al resto de las provincias del país), es importante acotar la discusión a las características de la oferta educativa en relación a los niños de 0 a 4 años con necesidades especiales.

Por tanto es prioritario dentro de la educación especial ampliar los servicios de Atención Temprana. En principio corresponde conservar la inclusión de la población infantil en edad temprana que posea diagnóstico que determine el origen orgánico de la patología.

La responsabilidad del estado se centra en garantizar la oferta del servicio educativo y sanitario que corresponda a las necesidades detectadas, sobre todo en aquellas zonas donde no hay otras oportunidades de atención. Para esto se hace indispensable atender al mejoramiento y optimización de los recursos físicos, materiales y humanos; lo que implica un entrelazado interdisciplinario formado adecuadamente desde las Instituciones de Educación Superior.

El recurso humano con alta cualificación profesional es indicador de calidad de los servicios, se hace prioritario sobre todo para aquellos profesionales y educadores que se desempeñan en los servicios de atención temprana.

Desde el plano estratégico, para integrar a niños y niñas con necesidades educativas especiales, sería totalmente contradictorio plantearlo fuera del marco de atención a la diversidad, donde se debe asegurar la formación de docentes, médicos, odontólogos y otros profesionales del equipo de salud, desde conceptos, tales como: la concepción del sujeto de la educación, integración, inclusión, respuestas educativas, entornos comunitarios, singularidad, igualdad de posibilidades, derechos y obligaciones, diversidad, mediación, inteligencias múltiples, andamiaje, entre otros. Esto debe estar presente desde la formación de formadores y transversalizar de modo permanente el perfeccionamiento profesional en todos sus niveles. La integración ya no puede ser una opción de pocos, si el estado garantiza, el reconocimiento de esta labor, desde todos los actores implicados en estos procesos sociales. Por lo cual, es importante entender que el término necesidades especiales (educativas y de salud) es un término muy amplio, donde también se encuentran los alumnos con discapacidades, y no todos juntos son sujetos de la tratamiento especial por tanto enfatizar el respeto por la singularidad de los sujetos.
Esto lleva a que el Sistema Educativo considerar espacios curriculares diferenciados paralelos, donde los alumnos integrados con discapacidad, según sus posibilidades, puedan completar su formación en espacios de desarrollo de habilidades para la vida, en el concepto de diversidad como motor de calidad educativa. Atendiendo a cada alumno desde un enfoque integral , que desarrolle al máximo sus posibilidades.
La cultura del esfuerzo en las instituciones desde el trabajo sistemático por el respeto de las diferencias dentro de un entorno cooperativo, donde todos somos capaces y podemos participar, independientemente de las posibilidades particulares de cada sujeto, con el propósito de actuar en la transformación y construcción de una sociedad más justa, que valore la igualdad de oportunidades y el derecho a las diferencias.
En Educación para la Salud y en todo proceso de enseñanza- aprendizaje, la participación de las familias, sea, cual sea su conformación, históricamente ha resultado sumamente significativa, en el desarrollo integral. Por esto se considera fundamental incluir a las familias en estos procesos de cambio, donde se les acerquen recursos contextualizados a cada nivel socio-económico- cultural con el propósito de hacerlos accesibles, próximos, y por lo tanto procedimentales, para acompañar la calidad de vida de sus hijos.

Las formas de participación de los distintos actores sociales debe ser propulsada desde la construcción y sostenimiento de redes interinstitucionales, que contribuyan a una mirada pluralista, multifuncional, que de coherencia, y enriquezca la propuesta educativa, sin perder de vista el fin último de la educación, que es el brindar educación a los sujetos, sin permitir que las escuelas se conviertan simplemente en centros de contención social, o de abastecimiento alimenticio, que atienda a los emergentes sociales y económicos del país y reduciendo la acción docente a un mero sostenimiento social, que descuide de modo progresivo, el verdadero y trascendente rol de la educación, sino que también la escuela abra sus puertas a los efectores de salud y co-participar de acciones educativas en salud. Entendiendo que el concepto de participación real dista mucho del concepto de mera consulta, donde no están incluidos los verdaderos tiempos y espacios para la participación, puesto que los criterios y decisiones ya están tomados y simplemente están siendo informados. Aspectos estos que contradicen totalmente el enfoque de una educación para la democracia y desarrollo de una conciencia ciudadana plena y participativa (Reparaz, A., 2006).



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