Marco teórico-conceptual



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MARCO TEÓRICO-CONCEPTUAL

1. SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

En este documento se da cuenta de algunos de los conceptos que definen y caracterizan la sociedad de la información, de los debates teóricos y políticos de los principales autores y de las instituciones que vienen trazando políticas en este campo. Así mismo, se plantea cual es la posición bajo la cual se orienta la investigación.


El desarrollo de la ciencia y la tecnología ha conducido a pensar en un nuevo modelo de sociedad, basado hoy en día en las telecomunicaciones y la informática, principalmente. Sin embargo, debemos recordar que el desarrollo tecnológico es un proceso social en constante evolución, el cual da cuenta de las diferentes etapas de la sociedad.
Es por esto, que hoy se habla de “la sociedad de la información”, para caracterizar un momento histórico identificado por el peso de la información y el conocimiento. Pero como lo plantea Aguadero, la sociedad de la información no alcanzará su madurez hasta que un número considerable de sus ciudadanos no obtenga el acceso a la información en cualquier momento, desde cualquier lugar y en cualquier forma que está se encuentre: voz, texto, imágenes. (Aguadero, 1997)
1.1. UN NUEVO MODELO DE SOCIEDAD

Como podemos ver en este tránsito hacia una nueva sociedad, la información es el elemento dinamizador y la comunicación el nexo que permite la relación entre las personas. Pero además la producción y la economía en general, son cada vez más dependientes del conocimiento y de la información, es decir, que hoy tienen mayor incidencia que antes.



1.1.1. Características generales

Según Aguadero esta nueva sociedad tiene 10 rasgos que la van caracterizando:


- Es un nuevo orden social, en el cual se puede recoger, procesar, almacenar, recuperar y comunicar gran cantidad de información

- La información se convierte en base de la economía: en los años 60 la economía estaba basada en el petróleo como fuente de energía, hoy es la información.

- La vida esta globalizada, en el sentido del aspecto extensivo de la sociedad de la información, facilitada por los medios de comunicación. Se trasciende cualquier ámbito geográfico.

- Dualidad compleja, porque se establece una especie de división social entre aquellos que están “enganchados” a la red y quienes no lo están.

- Es una sociedad de redes y flujos. La articulación en redes aplicado a todo: la tecnología, a la comunicación, a la organización, a la gestión, a la producción, al poder y a la sociedad en general. Por tanto, es una sociedad interactiva.

- Un mundo digitalizado. Referido al hecho de que cualquier tipo de información es convertida a secuencias binarias de cero/uno, o sea, conversión en dígitos.

- Se presenta la eliminación de fronteras y los límites son difusos. Es una sociedad compleja, pues se desdibujan las fronteras entre sectores, áreas, negocios, poderes, etc. Se da lugar a la extraterritorialidad. Sumado a ello, la simultaneidad y rapidez con que se producen los cambios.

- Es un oxigeno para el planeta, en tanto parece que estas tecnologías no son contaminantes, ni depredadoras.

- El dinero electrónico es el medio de circulación. La tarjeta será el actor en la vida cotidiana.

- El principal escenario de esta sociedad son los servicios, o sea que el sector terciario de la economía será el protagonista. Por supuesto en las sociedades cultural y económicamente avanzadas.


1.1.2. Proceso de transformación – Transición social

En este momento del desarrollo histórico social, el componente tecnológico es la característica más significativa de la sociedad de la información. La revolución industrial basó su empuje en tres invenciones: la maquina de hilar, la maquina de vapor y la utilización del carbón en la industria del hierro. La sociedad de la información camino al tercer milenio está basada en un nuevo entorno tecnológico.

Lo que diferencia a estas tecnologías de las del siglo pasado, es su alto factor multiplicador, o sea el potencial de transformación que conlleva la aplicación de la misma.“Dicho de otra forma: es el número de veces que una tecnología determinada es capaz de mejorar el proceso o la función a la que se aplica”. (Ibid).
Se ha considerado que las tecnologías de la información y la comunicación potencian la actividad del intelecto; de ahí que la sociedad de la información de paso a la sociedad del conocimiento. Nunca la tecnología se había acercado tanto a la persona, metiéndose hasta en su casa, en su trabajo, en su vida. Todo el mundo se verá afectado por estas tecnologías. Como principio básico se ha considerado que la información es materia prima sin la cual no podemos vivir, como seres sociales, dentro de la sociedad de la información. “La sociedad de la información aporta nuevos paradigmas culturales, organizativos, de relaciones” (Ibid).
El nacimiento de la sociedad de la información se origina en la transformación de la información digital en valor económico y social y en conocimiento útil, pues a partir de allí se crean nuevas industrias, por lo tanto, nuevos trabajos y mejora la forma de vida de la sociedad, a través de un desarrollo basado en el uso del conocimiento y en su retroalimentación. Podríamos decir con Jesús Barbero, que el procesamiento de símbolos se ha convertido en el ingrediente estratégico del nuevo modo de producción.
Es por esto, que para algunos autores los objetivos de la sociedad de la información deben ser: “garantizar un acceso igual y universal de los ciudadanos a las fuentes de la información. Evitar las disfunciones sociales suprimiendo las barreras que dificultan el acceso y uso masivo eficiente y de calidad de los ciudadanos a las fuentes de la información. Propiciar el aumento de la calidad de la comunicación entre las personas y aprovechar los beneficios que genera para evitar la fragmentación económica, social, cultural y geográfica” (Rengifo, 2002).
Sin embargo, como podemos ver muchos de estos objetivos habría que evaluarlos a la luz de los datos y del desarrollo desigual de los países y por tanto del nivel de acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación.

Las nuevas redes en la sociedad de la información no son un fenómeno puramente técnico, estamos ante un tipo de movimiento diferente. “No se trata de nuevos aparatos o maquinas, se trata de nuevos lenguajes, nuevas destrezas mentales, nuevas escrituras, nuevos textos y, por tanto, de nuevos modos de leer, de escribir, de aprender, de producir saber y de nuevos modos de apropiarse de esos saberes” (Barbero, 2000).


En este sentido, las redes de información configuran un nuevo ecosistema comunicativo, que incide en el desarrollo de los países y en las transformaciones socioculturales.

1.1.3. Debate conceptual

El concepto de “sociedad de la información”, se ha venido discutiendo por parte de diferentes autores, entre ellos, Nicolas Garnham, el cual considera que esta es más una ideología que un modelo real.


La teoría de la sociedad de la información fue formulada inicialmente por Manuel Castells. Este autor plantea que las innovaciones en materia de información y comunicación originadas en Silicon Valley en los años 70, tuvieron un fuerte impacto en la productividad y tres impactos en la economía: Primero, llevo a la creación de la empresa en red, con ciclos de producción más vertiginosos, a través de un proceso que él llama “conocimiento trabajando sobre conocimiento”. Segundo, a un nivel mayor de globalización, particularmente para el capital financiero. Esto fue posible por la capacidad de operar a nivel global en redes computarizadas de telecomunicaciones en tiempo real. El tercer impacto sería una nueva división del trabajo, polarizada entre “trabajadores del conocimiento” con habilidades y adaptabilidad para operar en redes y los cada vez más fragmentados e inseguros trabajadores industriales y de servicios, fijos a una locación particular al margen de estas redes. Estos cambios, a su vez, habrían dejado sus efectos en la cultura y la política con el fin de la lucha de clases, el despegue de los movimientos sociales y la creación de “una cultura de real virtualidad”.
En resumen, Castells plantea que estamos entrando en una nueva edad de la información caracterizada por un nuevo modo de producción, llamado capitalismo informacional y una nueva estructura social global, la sociedad en redes. Esta transformación estaría determinada en la base por un cambio en el modo de producción, desde un capitalismo industrial a uno informacional. Éste, a su vez, estaría determinado tecnológicamente por desarrollos en tecnologías de información y comunicación, que ejercerían su principal efecto mediante aumentos de productividad.
Pero aunque las cuatro virtudes cardinales de la sociedad de la información señaladas por Castells (descentralizar, globalizar, armonizar y dar plenos poderes para hacer-empowerment) están en vías de derribar al Estado-Nación, todavía se requiere un proceso mayor de desarrollo social y económico para cambiar las condiciones estructurales de la actual sociedad.
Al respecto Garnham hace las siguientes críticas:

En primer lugar afirma que las estadísticas de productividad no reflejan que los supuestos incrementos estén ocurriendo como consecuencia del impacto de la tecnología de la información y la comunicación en la economía. El fundamento del capitalismo es la acumulación a través de la competencia, es ella la que genera innovación y mayor productividad a lo largo de la economía como un todo.


La creciente apertura de los mercados nacionales incrementará la competencia por algún tiempo, pero la competencia por el mercado global terminará generando oligopolios. Es decir, el sistema como un todo no será más competitivo a la larga. Este fenómeno se explica más bien por los crecientes retornos de escala y por la mayor captura de utilidades derivada de innovación en alta tecnología.
Reconoce que el auge del mercado financiero global, basado en redes de comunicación de alta velocidad, puede aumentar su productividad al acelerar el ritmo de rotación del capital y que estos avances han dificultado el ejercicio del poder económico por parte de los Estados-nación y otras instancias de poder políticamente fiscalizables.
El capital financiero se liberó del capital industrial y mercantil a través de un largo proceso histórico de creación de capital colectivo sin rostro, a través del sistema bancario y de crédito, sociedades anónimas, mercados de valores, de futuros y de seguros. Desde entonces, los flujos de capital han estado sujetos a turbulencias especulativas y a la apropiación de renta de intermediarios financieros. Pero hay que recordar que el capitalismo global siempre tiene que volver a aterrizar a la tierra. Es la permanente relación entre la “economía real y la economía irreal”, la que se tiene que revisar.
Otra de las criticas es que “no es la tecnología sino que las relaciones sociales de producción las que son determinantes. Esto quiere decir que el modo informacional de crecimiento está al servicio de un conjunto de relaciones de propiedad para objetivo final de la acumulación de ganancias, pero no al revés” (Garnham, 2000).
Este autor afirma que la producción, la distribución y la comercialización de bienes tangibles sigue siendo el sector dominante de la economía y que los cambios ocurridos en los servicios basados en personas y los basados en conocimiento han sido muy diferentes. El aumento del empleo se da más en los servicios basados en personas (sector salud, por ejemplo), que los basados en conocimiento.
En cuanto al tema de los procesos laborales y de la reestructuración de la división global del trabajo, plantea que el cambiante proceso cultural y político genera una polarización entre una elite cosmopolita global y una mano de obra local, arraigada, pero atrapada en el territorio y entre los espacios de flujos y lugares. La vieja lucha entre capital y trabajo es reemplazada por una oposición entre la lógica desnuda del capital y los valores culturales de la experiencia humana.
Son muy diversos los escenarios nacionales de tránsito hacia el mundo de la información y el conocimiento. “La naturaleza ubicua de las TIC y su alcance global está incidiendo sobre la organización de la actividad económica e industrial y los factores determinantes de las ventajas competitivas, la interacción entre compradores y vendedores, las formas de consumo, las características del empleo, así como sobre la manera de usar el tiempo libre y de acceder a la educación o a los servicios de salud. Este ritmo creciente del cambio tecnológico, y la conectividad de personas e instituciones a redes digitales están generando nuevos productos, nuevos mercados y nuevas estructuras de negocios, pero también elevan el nivel de incertidumbre y los riesgos de las decisiones económicas y personales, creando nuevos desafíos y preocupaciones para las sociedades “. (CEPAL, 2000).
Sin embargo, aunque las TIC constituyen la infraestructura de la economía basada en el conocimiento, no son condición suficiente para la transformación de la información en conocimiento y su incorporación al proceso productivo. Se requiere de inversiones en recursos humanos y en industrias de alta tecnología, en otras palabras, “la transición hacia la nueva economía requiere un gran esfuerzo de capacitación individual de trabajadores, empresarios y consumidores, así como la creación de un sector productivo basado en la ciencia y la tecnología”. (Ibid)
Así mismo, la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) plantea que para favorecer una mayor eficiencia y equidad en la transición hacia la sociedad de la información, se requieren medidas tendientes a prestar servicios de telecomunicaciones a más bajo costo y de fácil accesibilidad a las redes digitales, así como reducir costos y mejorar el acceso a la infraestructura computacional. Se deberá difundir los productos y servicios de las TIC en el aparato educativo, el sistema de salud pública y los centros comunitarios de nivel local, garantizando el acceso de los sectores de bajos ingresos a la sociedad de la información.

Es por esto, que un país puede disponer de una potente economía de la información sin que llegue a constituirse en una sociedad de la información, es decir, se requieren de las condiciones sociales y culturales para su realización. “No solo precisamos una masa laboral bien formada; precisamos ciudadanos informacionalmente cultos, hábiles, que aprendan a aprender. Necesitamos un sistema educativo que esté en el centro del desarrollo de la sociedad” (Cornella, 1999).



1.2. POSICIÓN-CONCEPCIÓN DEL GRUPO SOBRE LA S.I.

Lo que queda claro de este debate, es que el concepto de “sociedad de la información o sociedad red”, esta abierto. Pero sobretodo reconocer que es un período histórico por el que esta atravesando la sociedad y que requiere de su comprensión y análisis permanente. Es lo que se podría llamar una fase de transición social.


Para efectos de la investigación, el concepto es clave en cuanto permite caracterizar el contexto actual y tener un marco de referencia en el cual ubicar los diferentes elementos que hablan de un proceso y de unas condiciones objetivas y subjetivas determinadas, en construcción.
Asumir esta posición implica reconocer que el proceso de desarrollo hacia la sociedad de la información exige de la infraestructura y sobre todo de la transformación cultural en términos de educar para aprender a utilizar los medios y la información en función del desarrollo y del conocimiento.

En síntesis, es responder la ecuación:


Desarrollo equitativo y sostenible o socioestructura informacional +

Economía de la información o infraestructura informacional +

Cultura de la información o infoestructura informacional

=

Sociedad de la información y el conocimiento equitativa y sostenible.

Tipo de Desarrollo o Socioestructura informacional
En este punto, como ya lo indicamos, nos acogemos a un desarrollo con equidad y sostenibilidad. En el caso de América Latina durante las últimas décadas ha habido diferentes propuestas de desarrollo, especialmente apoyadas y dirigidas por la CEPAL, el BID y el Banco Mundial. Sin embargo esas propuestas y su interrelación con la aplicación que han hecho de ellas las élites nacionales e internacionales, hacen que la región no tenga actualmente un desarrollo equitativo y sostenible. Para conocer cómo nuestro continente está viviendo esta realidad social en esta nueva sociedad de la información y el conocimiento, es necesario por tanto tener una mirada general. Para ello, aunque se reconoce su poca profundidad (por utilizar sólo la faceta cuantitativa y no cualitativa), se utilizarán las más recientes estadísticas del Informe Mundial de Desarrollo Humano 2004 elaborado por la ONU, que permiten tener un acercamiento y visualización de la situación actual:

Tabla 1. Índice de Desarrollo Humano-Educación




PNUD. Informe de Desarrollo humano 2004

Tabla 2. Índice de Desarrollo Humano-Gasto Público




PNUD. Informe de Desarrollo humano 2004

Economía de la Información o Infraestructura Informacional

Antes de iniciar este apartado es necesario reiterar que la solución al problema de la brecha digital, es decir de la inclusión y participación activa de los ciudadanos y los países en la sociedad de la información y el conocimiento sólo se puede lograr con la interacción del Estado, la empresa privada, las organizaciones de la sociedad civil y las entidades educativas, según la concepción de desarrollo y su materialización en políticas gubernamentales e institucionales (Socioestructura Informacional) que debería ser compartida, pero que lamentablemente en América Latina cada uno ha pretendido y aplicado por caminos distintos. Es por ello que las políticas públicas en telecomunicaciones y las estrategias nacionales y regionales de conectividad son claves, al igual que la alfabetización informacional, (Cultura de la información o Infoestructura informacional) en los diferentes niveles educativos: primario, secundario, terciario, profesionalizante-actualizante, de formación de adultos; como veremos en otro apartado más adelante.



Tecnologías de la información y comunicación-Telecomunicaciones

Entidades del orden regional y nacional han realizado en los últimos años diferentes informes y estudios para conocer y analizar la situación de Colombia y América Latina con relación a todas estas incidencias y transformaciones económicas, políticas, sociales y tecnológicas que está generando la sociedad de la información y el conocimiento.

Dichos informes consideran habitualmente dos aspectos, los niveles de la industria de la información, de la economía de la información (industrias de contenidos de información, industrias de difusión de información, de tratamiento de información), y los niveles de acceso, de conectividad a las telecomunicaciones (líneas telefónicas, número de computadoras, etc.).

Entre esos informes y estudios, como un marco referencial de esta propuesta, que permita centralizar la atención en nuestro entorno más cercano, se destacan por su gran cobertura y respaldo institucional, abarcando con énfasis a América Latina, los de la CEPAL –Comisión Económica para América Latina y el Caribe– (América Latina y el Caribe en la transición hacia una sociedad del conocimiento 2000; Los caminos hacia una sociedad de la información en América Latina y el Caribe 2003), el BID (Programa de Estrategias Nacionales para la Sociedad de la Información ENSI/ALDEA), y la ALADI (La Brecha digital y sus repercusiones en los países miembros de la ALADI 2003), y en el caso colombiano, la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones (Informe Sectorial de Telecomunicaciones 2002) y la Agenda de Conectividad (Medición de las Tecnologías de la información y las comunicaciones – TIC 2000).1



De dichos informes, los aspectos más relevantes para identificar la situación mundial y específicamente la latinoamericana son:


  • “El ritmo de difusión de la Internet, comparado con el alcanzado por innovaciones previas del campo de la información y la electrónica, es sencillamente asombroso: los Estados Unidos tardaron 38 años para que 50 millones de personas estuvieran conectadas a la radio como sistema de transmisión de información, 13 años para que el mismo número de personas estuvieran conectadas a la televisión, 16 años para que 50 millones de consumidores tuvieran un computador personal y sólo cuatro años para que ese mismo número de personas estuvieran conectadas a la Internet, contando desde el momento en que se abrió al gran público (Meeker y Pearson, 1998)”.




  • “En marzo de 2000 se estimaba que el número total de usuarios de la red Internet rondaba los 304 millones, 45% de los cuales se ubicaban en los Estados Unidos y Canadá, 27% en Europa y 23% en Asia Pacífico, sumando así 95%. Sólo 3.5% de los usuarios de Internet correspondía a América Latina, aunque con una tasa de crecimiento elevada, y 1.5% se dividían entre los países de África y el Oriente Medio”.




  • “La Unión Internacional de Telecomunicaciones indica que Uruguay mantiene uno de los mejores índices de cobertura de la región, exceptuándose algunos países caribeños, o sea más de 27 líneas por cada 100 habitantes. Para fines del año 2000 la firma estatal uruguaya pretende llegar al millón de líneas instaladas —750.000 en septiembre de 1997—, lo cual significaría una densidad de 30 teléfonos cada 100 habitantes. Un panorama igualmente exitoso en el marco de la modernización sin privatización de los servicios de telefonía fija encontramos en el caso de Costa Rica, donde la teledensidad es equivalente a la de Chile y Argentina”.




  • “El comercio electrónico ha crecido rápidamente en la región. Según estimaciones del Centro Internacional de Datos, la demanda en línea de bienes y servicios en la región alcanza a unos 160 millones de dólares anuales. Brasil, por su tamaño y desarrollo industrial, es el país que exhibe mayores índices de conexión; ésta alcanzó cerca de 4 millones de usuarios en 1999, lo que constituye casi la mitad de la población conectada de la región. México sería el segundo en intensidad de conexiones con 18%, Argentina el tercero con 12%, y Chile reuniría aproximadamente el 4% del total de usuarios. En cuanto a la estructura del gasto efectuado a través de Internet, la información disponible indica que cerca de 80% del total se realiza en sólo seis grandes campos de actividad: supermercados, libros, computadoras y software, equipos electrónicos, música y servicios financieros”.




  • “Más allá del alto costo de la telefonía local y del mayor o menor grado de competencia que media entre los agentes que conforman la Internet, incide también sobre el ritmo de conectividad el precio aún elevado de los equipos de computación, la incompleta universalización de la red de telecomunicaciones y diversos temas relacionados con la seguridad del consumidor en sus transacciones electrónicas. Lo anterior explica que, teniendo América Latina el 8% de la población mundial, sólo tiene 3.5% de los navegantes en Internet y menos del 1% del comercio electrónico que se registra en el mundo. Sin embargo, en 1999, los computadores huéspedes de Internet en la región aumentaron más rápidamente que en cualquier otra región del mundo y los usuarios se multiplicaron 14 veces entre 1995 y 1999 (UIT, 2000, p.19)”.

Algunos gráficos que evidencian esta situación son los siguientes:

Tabla 3. Indicadores TIC América Latina

Tabla 4. Indicadores de Adelanto Tecnológico




PNUD. Informe de Desarrollo humano 2001

Figura 3: Tasa de penetración de Internet



Figura 4: Computadores por ingreso per cápita



Tabla 5. Costo de acceso a Internet en América Latina



En cuanto a la situación colombiana se destacan los siguientes aspectos:



  • “El aumento de los ingresos de las empresas de valor agregado en Colombia se basa en la tendencia al crecimiento del mercado de Internet. Lo anterior se evidencia en el hecho que el número de usuarios de la red se duplicó en los últimos dos años, así como también en un crecimiento del tráfico nacional superior al 400% en el mismo período. A pesar de este avance, esta penetración sigue siendo baja con relación a los principales países latinoamericanos, y en mayor medida, en comparación con las naciones desarrolladas”.

Figura No.5 Estadísticas Internet en Colombia









  • “La única forma de lograr penetraciones importantes de Internet para las poblaciones de escasos recursos en un país como Colombia, es a través de centros de acceso comunitario donde la población de menores recursos pueda acceder a las tecnologías de la información y comunicación. A mediados de 2003, el país contaba con 940 de estos centros que permitían que la penetración de Internet en el país se encaminara a superar ampliamente el nivel de 4,5%. Estos 940 centros comunitarios permiten obtener un cubrimiento de aproximadamente el 84% de los municipios del territorio nacional. En cuanto al acceso de los colombianos a Internet de banda ancha, el cual permite obtener servicios de datos con velocidad y calidad mayores que con acceso conmutado, aunque se ha venido presentando un crecimiento importante en los últimos años como se mencionó anteriormente, es importante generar incentivos para aumentar la penetración de este servicio en el sector corporativo”.

Figura No.6 Estadísticas. Internet en Colombia-Centros de Acceso Comunitario





  • “El país ha realizado grandes esfuerzos en materia de penetración de servicios de telefonía básica. La diferenciación tarifaria en telefonía local que obliga a los operadores a subsidiar la tarifa de los usuarios de escasos recursos financiado a través de mayores tarifas a los usuarios de mayor poder adquisitivo explica en parte el nivel de penetración alcanzado, el cual ubica a Colombia por encima de países como México y Perú y a pocos puntos porcentuales de alcanzar a Chile. Sin embargo, aunque el esquema ha permitido a muchos hogares contar con el servicio, el modelo debe ser revisado de tal manera que se maximice el acceso a la población como parte de una política estatal.

De igual manera, las tarifas promedio del país en telefonía básica son muy bajas en comparación con los países que aparecen en la tabla, debido principalmente al rezago tarifario anotado anteriormente en el presente informe. El país debe realizar un mayor esfuerzo para lograr tasas de penetración, similares a las de otros países vecinos, en los servicios que constituyen el boleto de entrada a la sociedad global de la información, como son la telefonía móvil y el acceso a Internet. Esto, con el fin de disminuir la brecha que separa a la población con acceso a la información de aquella que no lo tiene, lo que se conoce como la brecha digital”.


Tabla No.6 Estadísticas. Internet en Colombia y América Latina






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