Marco de Asistencia de Naciones Unidas para el Desarrollo, manud ciclo programático: 2014-2018 eje temático



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Marco de Asistencia de Naciones Unidas para el Desarrollo, MANUD

Ciclo programático: 2014-2018
EJE TEMÁTICO

MEDIO AMBIENTE Y CAMBIO CLIMÁTICO, INCLUYENDO LA PREVENCIÓN DE RIESGOS DE DESASTRES”


CUBA: INFORME SITUACIONAL DE PAÍS


UN CONCEPTO ESENCIAL: LA INTEGRACION DE LA ECONOMIA, LA SOCIEDAD Y EL MEDIO AMBIENTE ES LA BASE DE LA SOSTENIBILIDAD DEL DESARROLLO.


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(Versión 7 de junio de 2012)
EJE TEMÁTICO

MEDIO AMBIENTE Y CAMBIO CLIMÁTICO, INCLUYENDO LA PREVENCIÓN DE RIESGOS DE DESASTRES”


CUBA: INFORME SITUACIONAL DE PAÍS

INTRODUCCIÓN
A partir de la introducción en 1992 en la Constitución cubana del concepto del desarrollo económico y social sostenible, la aprobación de diversas legislaciones sobre recursos naturales en 1993 y la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en 1994, se fortalece la política y la gestión ambiental nacional y se hace evidente la necesidad de estructurar los elementos claves de esa política ambiental en un marco estratégico basado en una clara y concisa definición de los principales problemas ambientales del país y las acciones para enfrentarlos.
Se aprueba así por el Gobierno en 1997, la Estrategia Ambiental Nacional (EAN). Este documento rector de la política ambiental del país, en su primera etapa 1997-2006, constituyó una herramienta clave del quehacer ambiental, y contribuyó a estructurar y proyectar importantes avances de la gestión ambiental nacional y a fortalecer el concepto del desarrollo económico y social sostenible entronizado en la Constitución de la República de Cuba.
En base a los resultados de la implementación de la primera etapa de la EAN y en consonancia con contexto económico y social presente entonces, se elabora y comienza a implementarse la segunda etapa de la EAN, que abarcaría el período 2007-2010, la que al igual que su antecesora, constituyó una importante herramienta para la instrumentación de la política ambiental. El cumplimiento de sus objetivos y acciones, representan una significativa contribución a las metas del desarrollo económico y social sostenible en Cuba.
En su edición actual, proyectada para el período 2011-2015, se retoman los principales presupuestos del ciclo anterior, se aprovechan las experiencias adquiridas y se fortalece la Estrategia con un nuevo enfoque, que combina una aproximación política a las bases de la política ambiental cubana, con la existencia de un programa anual a partir del cual se implementan la metas y acciones de la Estrategia.

Un importantísimo elemento a destacar es como la Estrategia en su etapa actual se fundamenta en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que dictan las vías para la renovación del modelo económico del país en un complejo y dinámico proceso que involucra a todos los sectores de la economía y la sociedad cubanas.


No pueden dejar de mencionarse como fundamentos para esta etapa los resultados en la instrumentación de otros marcos estratégicos específicos, como es el caso de la Estrategia Nacional de Educación Ambiental; la Estrategia Nacional para la Diversidad Biológica y su Plan de Acción 2006 - 2010; el Plan de Acción de Lucha contra la Desertificación y la Sequía; el Programa de Conservación y Mejoramiento de Suelos; el Programa Nacional de Ahorro y Uso Racional del Agua; el Programa Forestal; el Programa Nacional de Lucha contra la Contaminación del Medio Ambiente, el Plan del Sistema Nacional de Áreas Protegidas 2003 – 2008; entre otros.
De igual forma han sentado bases para este período las experiencias y resultados alcanzados en el trabajo nacional y territorial de las Comisiones del Plan Turquino, del Sistema Nacional de Reforestación y de los Consejos Nacional, Territoriales y Específicos de Cuencas Hidrográficas; las experiencias en la aplicación del sistema regulatorio ambiental, incluido las áreas de la seguridad biológica, radiológica y química, así como las evaluaciones periódicas del estado del medio ambiente cubano, en particular el GEO Cuba 2008.
Con relación al enfrentamiento al cambio climático, los resultados del estudio de las manifestaciones de la variabilidad climática y el cambio climático, de la aplicación de acciones de adaptación y mitigación, así como de los estudios de peligros, vulnerabilidad y riesgos han constituido un valioso fundamento para el desarrollo de la EAN 2011-2015.
LOS PRINCIPALES PROBLEMAS AMBIENTALES IDENTIFICADOS EN LA ESTRATEGIA AMBIENTAL NACIONAL.
EAN 1997 – 2006


  • Degradación de los suelos

  • Deforestación

  • Contaminación de las aguas terrestres y marinas

  • Deterioro de las condiciones sanitarias y ambientales en los asentamientos humanos

  • Pérdida de la diversidad biológica


EAN 2007 – 2010


  • Degradación de los suelos

  • Afectaciones a la cobertura forestal

  • Contaminación: líquidos, sólidos, atmosférica, productos químicos y desechos peligrosos

  • Pérdida de la diversidad biológica

  • Carencia de agua


EAN 2011-2015


  • Degradación de los suelos.

  • Afectaciones a la cobertura forestal.

  • Contaminación: residuales líquidos; residuos sólidos; emisiones a la atmósfera y contaminación sónica; productos químicos y desechos peligrosos.

  • Pérdida de diversidad biológica.  

  • Carencia y dificultades con la disponibilidad y calidad del agua.

  • Impactos del cambio climático.

Estos problemas tienen una compleja interrelación con el cambio climático, que los intensifica y agrava, afectando la calidad de vida de la población y los recursos vinculados directamente con el desarrollo económico y social.


SITUACIÓN ACTUAL Y LÍNEAS ESTRATÉGICAS TRAZADAS PARA SU PREVENCIÓN, SOLUCIÓN O MINIMIZACIÓN
DEGRADACIÓN DE LOS SUELOS
El territorio nacional de Cuba abarca un área de 10 988 600 hectáreas, de las cuales la superficie agrícola equivale al 60,2% (6 619 500 hectáreas). Al cierre del año 2009 la superficie cultivada alcanzaba los 2 988 500 hectáreas (45,1% de la superficie agrícola). En la actualidad, el 65% del total de los suelos de Cuba presenta afectaciones por diferentes procesos degradativos y alrededor de un 76,8% posee factores limitantes para producir alimentos, consecuencia de casi 5 siglos de explotación irracional e insostenible. Más del 40% de los suelos cubanos presentan afectaciones por erosión y si se refiere a la erosión potencial, ese porcentaje se eleva hasta el 56%.
La degradación de los suelos es la última fase de causas y factores que han influido en su deterioro, siendo los factores antrópicos de mal uso y manejo de las tierras, entendiendo como todos los recursos naturales asociados que dieron lugar a la formación natural de los suelos, así el primer factor desencadenante de su degradación fueron la deforestación intensiva, la pérdida de la diversidad biológica, el uso inadecuado para producción agrícola y pecuaria en suelos que no tenían la vocación apropiada, la contaminación que provocan el uso y abuso de fertilizantes químicos y agrotóxicos, los desechos de industrias, el uso de aguas contaminadas con productos tóxicos y con aguas de elevada mineralización, el abuso de la maquinaria pesada, el uso de implementos agrícolas inapropiados, la introducción de prácticas agrícolas desarrolladas para otros contextos climáticos y sociales diferentes, y la falta de conocimientos apropiados de productores, decisores y población en general en la explotación de los recursos naturales presentes en los ecosistemas productivos.
Es escaso el seguimiento, la evaluación, la actualización y el control del monitoreo de los factores limitantes. Se ha descapitalización de la Red Nacional de Laboratorios para el análisis de los suelos.
Es fundamental garantizar los sistemas de monitoreo biofísico de los recursos naturales asociados a las agroecosistemas. Son insuficientes aun las acciones y esfuerzos para la recuperación y conservación de los suelos, la recuperación y preservación de la diversidad biológica asociada, el incremento del patrimonio forestal, la sensibilización de las poblaciones locales y de los decisores, y para el desarrollo de los sistemas de comunicación, todo lo cual requiere de cantidades importantes de recursos financieros.
Es por tanto necesario continuar desarrollando e implementando una agricultura sostenible, que propicie el uso eficiente de los recursos fito y zoogenéticos, incluyendo las semillas, las variedades, y que potencie la producción y el uso de los abonos orgánicos, biofertilizantes y biopesticidas, entre otros aspectos, como vía para contribuir a alcanzar la seguridad alimentaria del país.
Se debe incrementar la superficie de suelo bajo un enfoque de trabajo centrado en el manejo sostenible de tierras.
En nuestras condiciones, resulta imprescindible potenciar medidas de adaptación y mitigación al cambio climático en el desarrollo de la agricultura.
Con relación al elemento educativo, puede afirmarse que hay una limitada participación de la población beneficiaria en los procesos de planificación y ordenamiento de la tierra y del hábitat, así como una limitada cultura, conocimiento y concientización acerca de los beneficios del uso adecuado de los suelos. Resulta baja la percepción de los riesgos ambientales que implica la incorrecta explotación y utilización de los suelos y su impacto en la economía nacional.
Para superar estas dificultades, el país cuenta con un marco institucional y legal para asumir los desafíos planteados, que en la actualidad se perfecciona, así como con otras fortalezas, entre las que se destaca la existencia en el país de un sistema de ciencia e innovación tecnológica, con capital humano calificado, dedicado al estudio, evaluación de los suelos y a la implementación de medidas técnicas de recuperación, conservación y protección de los mismos.
AFECTACIONES A LA COBETURA FORESTAL
Aunque en el país se manifiesta anualmente un incremento de la cobertura forestal (el año 2011 cerró con un índice de boscosidad de un 27.7%), existen diferentes causas que traen aparejadas afectaciones de los bosques.
La estructura y composición de especies de los bosques naturales actualmente es inadecuada, como consecuencia del manejo y la explotación a que han sido sometidos; existen problemas con la organización de la actividad de semillas, que afectan sus niveles de producción y la calidad del producto; es limitado el cumplimiento de indicadores claves en la marcha de los procesos de la reforestación (selección de especies, supervivencia y logro de la plantación) y existe manejo inadecuado de determinadas especies que fueron y están siendo utilizadas en la reforestación en sitios o ambientes que no deben ubicarse.
Para el período 2011-2015, además de la atención a los problemas señalados con anterioridad, requerirá un esfuerzo significativo elevar la cobertura forestal del país hasta un 29,4% del territorio nacional, incluyendo la reforestación en fajas hidroreguladoras, así como la actualización de la ordenación forestal y de los planes de manejo forestal en las áreas que lo requieren.
Los incendios forestales y rurales, junto a la extracción no controlada de recursos de los bosques, continúan siendo las mayores causas de la afectación a los bosques del país.
Dada la evolución de los paisajes cubanos hacia ecosistemas más áridos y más susceptibles a los procesos de desertificación, deberá prestarse atención al impacto negativo que estos fenómenos causan sobre los bosques y plantaciones forestales. De igual manera, constituirán una prioridad las acciones de manejo de manglares y bosques semicaducifolios, los que sufrirán el efecto combinado del aumento de la aridez y del ascenso del nivel del mar producto del cambio climático.
Los bosques costeros y en particular los manglares, constituyen la única barrera física terrestre del país ante el aumento sostenido del nivel medio del mar y el consiguiente aumento horizontal y vertical de la intrusión salina en los acuíferos subterráneos, con las consecuencias esperables sobre los rendimientos agrícolas, la seguridad y la soberanía alimentaria.
El enfoque estratégico necesario para alcanzar la cobertura forestal prevista para el país, deberá considerar, entre otros muchos aspectos, el uso de una adecuada composición y proporción de especies en el proceso de reforestación, según ecosistemas, ambientes y objetivos, priorizándose el fomento de plantaciones protectoras las franjas hidroreguladoras de las cuencas. Con vista al enfrentamiento al cambio climático, es fundamental la reforestación adecuada de la zona costera.
Fortalecimiento de la actividad de producción de semillas en correspondencia con los planes de Insuficiente infraestructura, insumos y recursos humanos calificados para el monitoreo ambiental.
La existencia un Programa Forestal Nacional con sus derivaciones provinciales y municipales, así como de Comisiones Nacional, Provinciales y Municipales de Reforestación, para el control y seguimiento de los programas de reforestación, constituyen fortalezas para alcanzar las metas establecidas en la EAN.

CONTAMINACIÓN POR VERTIMIENTO DE RESIDUALES LÍQUIDOS, SÓLIDOS, EMISIONES A LA ATMÓSFERA Y POR PRODUCTOS QUÍMICOS Y DESECHOS PELIGROSOS.
Si bien se ha mantenido una reducción estable de la carga contaminante de origen orgánico en los últimos tres años, aun persiste un deficiente manejo y vertimiento de residuales líquidos. Es también inadecuado el manejo de residuos sólidos en muchas localidades del país. Se requiere un tratamiento más riguroso sobre las emisiones a la atmosfera y la contaminación sónica y profundizar en la gestión adecuada de los productos químicos tóxicos y los desechos peligrosos.
El deficiente manejo de los residuales líquidos se debe, entre otros factores, al uso ineficiente del agua, materias primas e insumos; uso de materias primas sin la calidad requerida; existencia de tecnologías obsoletas e indisciplinas tecnológicas; bajo nivel de aprovechamiento de las potencialidades existentes para el reuso de efluentes y baja cobertura de tratamiento adecuado.
A pesar de ciertos avances, la gestión de los residuos sólidos en el país presenta grandes dificultades en cada una de sus etapas: recolección, almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición final.
Algunas de estas dificultades radican en la insuficiente disponibilidad de depósitos adecuados para la colección y almacenamiento, de equipamiento especializado para el manejo de los residuos sólidos y de rellenos sanitarios con condiciones adecuadas para la disposición final. A ello se suma la inestabilidad y deficiente calidad de la recogida y transportación de los residuos; el mal estado técnico del equipamiento especializado; la indisciplina por parte de la población; el incremento de la generación de residuos por múltiples razones; la no segregación en la fuente de origen y la insuficiente infraestructura y tecnología para el reciclaje.
La situación nacional se caracteriza por la generación anual de más de un millón de toneladas de desechos peligrosos, una buena parte de los cuales no reciben un tratamiento adecuado. También existen existencias de productos químicos ociosos en las entidades, que requieren de aprovechamiento para evitar que al deteriorarse se conviertan en desechos peligrosos.
Existen toda una serie de dificultades que conllevan a un inadecuado manejo de los productos químicos y desechos peligrosos a nivel nacional. El grado de obsolescencia tecnológica, la insuficiente aplicación de enfoques preventivos, la deficiente cobertura de tratamiento y disposición final y el insuficiente nivel de aprovechamiento de los desechos, inciden significativamente en el aumento de los volúmenes y peligrosidad de estos contaminantes.
Por otra parte, la carencia de una infraestructura nacional para llevar a cabo servicios centralizados de tratamiento y disposición final de estos desechos constituye una importante limitación para la aplicación de posibles alternativas de solución a los diferentes problemas identificados en el país.
Otros factores que inciden negativamente son los limitados recursos materiales y financieros para la ejecución de acciones encaminadas a la solución de esta problemática, así como la insuficiente disponibilidad de recursos humanos debidamente capacitados para desarrollar las actividades vinculadas al manejo de productos químicos y desechos peligrosos, lo que puede conllevar a cometer indisciplinas tecnológicas conducentes a situaciones de alto riesgo.
En el caso de Cuba, las principales causas de contaminación atmosférica en la actualidad, están asociadas a emisiones de gases de efecto invernadero, de compuestos de azufre y nitrógeno, del transporte, sustancias agotadoras de la capa de ozono, polvo y material particulado. Cabe señalar que si bien los niveles de emisiones de Cuba de los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático no son comparables con los del mundo industrializado, inferior al 0,02%, nada nos exime para el no accionar en la mitigación de este grave problema global.
Con relación a las fuentes que generan la contaminación atmosférica en las condiciones actuales, se cuenta con pocos recursos para asumir un monitoreo adecuado que permita cuantificar y conocer a fondo las emisiones y las concentraciones, para a partir de ello determinar con exactitud la presión a que está sometido el medio ambiente y los efectos de estos gases en nuestra atmósfera.
Las afectaciones por ruido continúan siendo hoy una de las principales causas de quejas de nuestra población. Las principales fuentes generadoras de ruido son las industrias, el transporte, las entidades de servicios y el sector domiciliario.
Dentro de la oportunidades para disminuir los diferentes tipos de contaminación ambiental existentes en el país, además del marco institucional y legal, se cuenta con el Programa Nacional de Lucha contra la Contaminación del Medio Ambiente, Programa Nacional de Consumo y Producción Sostenibles y Eficiencia en el Uso de los Recursos, Programa de Enfrentamiento al Cambio Climático, Plan de Aplicación Nacional para la Gestión de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), y el Perfil Nacional sobre manejo de Sustancias Químicas.
Se cuenta además con el Inventario Nacional de las Principales Fuentes Contaminantes generadoras de residuales líquidos de origen orgánico e inorgánico, el Inventario Nacional de Productos Químicos Ociosos y Caducados, el Inventario Nacional de Desechos Peligrosos, y Inventario Nacional de Plaguicidas COPs, así como el Inventario Nacional de Fuentes y Liberación de Dioxinas y Furanos.
Es de destacar el trabajo de estructuras creadas para la prevención, reducción y control de la contaminación, tales como la Comisión Nacional de Desechos Peligrosos y las Comisiones Provinciales, el Grupo Nacional de Bahías, el Grupo Nacional de Consumo y Producción Sostenibles, el Comité Técnico de Evaluación de Normas Ambientales y el Grupo Nacional de Indicadores Ambientales.
Un aspecto a tener muy en cuanta es la posibilidad de reducir emisiones a la atmósfera mediante el incremento del uso potencial de energías renovables y la de reducir emisiones de GEI a partir de los residuales sólidos y líquidos mediante la implementación de proyectos de Mecanismos para un Desarrollo Limpio (MDL).
PÉRDIDA DE DIVERSIDAD BIOLÓGICA.
La diversidad biológica del archipiélago cubano se caracteriza por los notables valores de su medio natural, la gran diversidad de ecosistemas presentes y el alto grado de endemismo de sus recursos bióticos. Por esta razón, el territorio nacional es un exponente representativo y singular del patrimonio regional y mundial.
Hay avances en el sistema de Áreas Protegidas que hoy comprende el 13,68% del territorio nacional, incluyendo la plataforma insular marina, sin embargo la biodiversidad cubana continua estando amenazada por la sobrexplotación, las alteraciones, fragmentación o destrucción de hábitat, ecosistemas y paisajes, el uso de técnicas productivas dañinas para la diversidad biológica, la degradación y contaminación del suelo, las aguas y la atmósfera, la introducción y manejo inadecuado de especies exóticas, los incendios rurales y forestales, las actividades ilícitas de caza y pesca furtivas, así como el comercio de especies amenazadas, raras, carismáticas o de poblaciones reducidas.
El tema de la diversidad biológica no se ve identificado con claridad en los planes sectoriales de desarrollo, de ordenamiento territorial y en el propio proceso de Evaluación de Impacto Ambiental. Existe una escasa o nula participación de las comunidades locales en la protección de los recursos naturales, falta de compromiso y sentido de pertenencia.
Dificultades adicionales para la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica en el país lo constituyen la falta de infraestructura para la conservación adecuada del germoplasma y el establecimiento de bancos de germoplasma vivo y de colecciones ex situ tanto de las especies de importancia agrícola como del resto de los recursos genéticos vegetales, la obsolescencia en el equipamiento de laboratorios y carencia de reactivos y otros medios para efectuar los análisis fundamentales en las instituciones nacionales vinculadas a la investigación, monitoreo, docencia y gestión de la diversidad biológica, los vacíos de conocimiento en importantes grupos taxonómicos y la carencia de metodologías para cuantificar o estimar el valor de los bienes y servicios que brinda la diversidad biológica cubana.
No faltan las oportunidades para superar estas deficiencias, entre las que se destacan el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, con 103 áreas protegidas que ocupan el 16,92% de la superficie terrestre y marina del país, la Estrategia Nacional sobre la Diversidad Biológica y su Plan de Acción, el Mecanismo de Facilitación Cubano (CHM Cuba), que ha continuado recopilando y actualizando los datos aportados por las instituciones nacionales y territoriales que estudian o gestionan la diversidad biológica, el Programa Forestal Nacional, la Estrategia Nacional de Gestión y Manejo del Fuego en los Bosques, el Programa de Diversidad Biológica en Cuencas Priorizadas; Plan de Acción Nacional de Bioseguridad y la Estrategia Nacional de Educación Ambiental; entre otros.
CARENCIA Y DIFICULTADES CON LA DISPONIBILIDAD Y CALIDAD DEL AGUA
En materia de agua han sido grandes los logros en este periodo revolucionario, desde el radical aumento en las aguas embalsadas, pasando por la gestión de las cuencas hidrográficas y los altos indicadores de agua potable y saneamiento, hasta las recientes obras de trasvase, cruciales para el desarrollo perspectivo del país.
Al cierre del 2010 se contaba con una capacidad de embalse de agua hasta 9 670 millones de m3. La infraestructura hidráulica actual consta de 239 embalses con más de 3 millones de m3 de capacidad, a lo que se unen: 61 derivadoras, 805 micropresas, 759,63 km de canales magistrales, 8 grandes estaciones de bombeo y 1 300,38 km de diques, así como 1 009,14 km de canales para la protección contra inundaciones.
En el 2011, a partir de la ejecución de las inversiones aprobadas, se incrementa la calidad de servicio de agua potable beneficiándose un total de 10,5 miles de habitantes más que al cierre 2010, con 5 sistemas de acueducto más. Se rehabilitaron 602,6 km de redes y conductoras, instalándose un total de 47826 acometidas, beneficiando a 110,9 miles de personas.
Persisten sin embargo problemas con las disponibilidades de agua para suplir todas las necesidades económicas, sociales y ambientales, agravado por la ocurrencia de fenómenos naturales y otros inducidos por causas antrópicas. Continúa siendo escaso el reuso y reciclaje del agua y el mal estado en diversos puntos de las redes hidráulicas de distribución provoca importantes pérdidas de este recurso esencial.
Otras dificultades están presentes, entre las que se encuentran la incorrecta aplicación de la norma de índice de consumo, una insuficiente cultura de ahorro y uso racional y en consecuencia, la no participación sostenida de la población en este objetivo, la insuficiente medición del agua suministrada, el insuficiente monitoreo de la calidad del agua, la falta de capacidades para la medición y monitoreo de vertimientos, la limitada gestión del agua a nivel local,
Para enfrentar estas dificultades, el país cuenta con un balance de agua como instrumento de planificación con el objetivo de medir la eficiencia en el consumo estatal y privado, respecto a la disponibilidad del recurso, la ejecución de inversiones de largo alcance para enfrentar los problemas de la sequía y del uso racional del agua en todo el país, el trabajo del Consejo nacional de Cuencas, elespacioPrograma de Ahorro y Uso Racional del Agua – PAURA, el Programa de enfrentamiento al cambio climático, el proceso de elaboración de la Política Hidráulica Nacional como un instrumento fundamental de la actualización del modelo económico cubano, así como con la activa participación en el Programa Hidrológico internacional (PHI) de la UNESCO y sostenido trabajo del Comité Nacional Cubano del PHI.
IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO.
El archipiélago cubano es altamente vulnerable al cambio climático global, dada su condición de pequeño estado insular situado en la región tropical del planeta. Los peligros y riesgos a mediano y largo plazo están directamente asociados al incremento paulatino de la temperatura y el nivel medio del mar, los regímenes cambiantes en las precipitaciones (sequías prolongadas y/o períodos de intensas lluvias) y el aumento de la intensidad de eventos meteorológicos extremos.
Desde comienzo de la década de los 90, Cuba ha prestado atención al tema del cambio climático, incorporándolo desde entonces en su agenda ambiental. La situación actual obliga a que todos los sectores nacionales, en particular aquellos más vulnerables a los impactos del cambio climático, incluyan en sus estrategias ambientales y desarrollen de manera efectiva, todas las acciones que permitan una mejor adaptación a los efectos de este grave problema ambiental, minimizando sus impactos. Importante impulso a este propósito, lo constituye sin dudas el “Programa de enfrentamiento al Cambio Climático de la Sociedad Cubana” (2007).
Mención especial requiere la afectación sobre la zona costera y las actividades socio económicas que en ella se desarrollan. Este desarrollo socio-económico, más el incremento de la presión demográfica, aumenta la vulnerabilidad de la zona costera, y por ello los impactos del cambio climático en esta región pueden ser notables. La afectación producto del incremento del nivel del mar, se combina, además, con la influencia de otros procesos que no están explícitamente relacionados con el cambio climático como son: la extracción de agua subterránea, la construcción de embalses y los cambios en el escurrimiento superficial, entre otros.
Algunos de los impactos proyectados y que requieren un accionar temprano para la adaptación, lo constituyen el retroceso de la línea de costa con pérdida de territorio en la Isla de Cuba y en las cayerías; el daño a los arrecifes coralinos debido al incremento de la temperatura, con la consecuente amenaza para las especies que en ellos habitan; la modificación paulatina de las características físico-geográficas, hidrográficas e hidroclimáticas del país; la afectación de las instalaciones socioeconómicas costeras ubicadas por debajo de la cota de un metro y de la actividad pesquera, entre otros.
Relevantes resultan los avances logrados por el país en los estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgos, importante herramienta de adaptación temprana a los efectos del cambio climático y a la ocurrencia de eventos climatológicos extremos en general. Estos estudios, tendrán un efecto real en la adaptación temprana a los impactos del cambio climático si son debidamente integrados en los Planes de Ordenamiento de cada territorio.
Deberán proseguirse los esfuerzos relativos al logro de una cada vez mayor eficiencia energética y al desarrollo y utilización de las fuentes renovables de energía. Ello, además de contribuir a la independencia energética del país, constituye un claro mensaje de la voluntad política de Cuba de contribuir a la mitigación del cambio climático.
Es esencial continuar con el esfuerzo iniciado en el ordenamiento del territorio, la introducción de medidas, acciones, regulaciones, e inversiones, según sea el caso, para lograr la mejor adaptación al cambio climático y la prevención ante los eventos hidrometeorológicos severos, la Introducción de nuevas medidas que contribuyan a minimizar los daños a la salud por los impactos del cambio climático y el perfeccionamiento de los mecanismos de alerta temprana a la población y a la economía.
Se deberán estrechar aún más los vínculos e incrementar la articulación entre los estudios de riesgos de desastre y el cambio climático, dado que las medidas que se tomen ahora, contribuirán a la adaptación temprana al cambio climático.
Resulta imprescindible extender y fortalecer el manejo integrado de la zona costera en el país. El uso Sistema Nacional de Áreas Protegidas como polígono para el monitoreo y la detección de señales de cambio en los principales indicadores de cambio climático, así como en el estudio de su impacto en la diversidad biológica puede constituir una importante fortaleza.


REDUCCION DE RIESGOS DE DESASTRES (RRD)
RIESGOS HIDRO-METEOROLÓGICOS
Cuba es afectada por huracanes con una alta frecuencia, desde junio hasta noviembre, la mayor frecuencia se concentra en agosto, septiembre y octubre, con sus respectivos impactos como son la combinación de las inundaciones debidas a la ocurrencia de intensas lluvias, las afectaciones debidas a los fuertes vientos y las inundaciones costeras por las penetraciones del mar. A su paso los huracanes dejan importantes daños materiales, ascendentes a decenas de millones de dólares, como sucedió en el año 2008.
Desde finales de los noventas se ha observado un incremento en el azote de ciclones, además de un predominio de huracanes de alta intensidad. Para los próximos años es probable un incremento de la frecuencia e intensidad de los huracanes, como resultado de los impactos del Cambio Climático.
La región del país más susceptible al impacto de los huracanes se extiende desde Pinar del Río hasta Villa Clara y en los últimos años el peligro se ha incrementado para la zona oriental del país y el resto de las provincias.
En la segunda mitad del siglo XX, el clima en Cuba ha transitado hacia condiciones caracterizadas por el incremento de la temperatura superficial del aire y una mayor influencia del evento El Niño /Oscilación del Sur (ENOS), pudiendo apreciarse el aumento de la frecuencia e intensidad de eventos hidrometeorológicos extremos.
Otros fenómenos hidrometeorológicos que afectan a todo el territorio son las tormentas locales severas (tornados, trombas marinas, granizos y vientos fuertes superiores a 95 km/h) que se producen a escala local y causan gran daño material y a la población.
Persistentes y significativos eventos de sequía de corto y largo periodo que provocan tensiones sobre los recursos hídricos, ocupan ya más del 70% del territorio nacional, impactando negativamente a los suelos, la agricultura, el alimento del ganado y los acuíferos subterráneos.
Como resultado de uno de los impactos del cambio climático se espera un incremento de la sequía, haciéndose más intensas y prolongadas.
Entre los principales impactos del cambio climático en Cuba está la sobreelevación del nivel medio del mar, que ha provocado un desplazamiento de la línea de costa, esto pudiera conllevar a una mayor vulnerabilidad en la zona costera y mayor población e instalaciones económicas y sociales expuestas al peligro de inundación costera por penetración del mar, sin contar con un incremento en la salinización de los suelos que pudiera conllevar a la desertificación.
Existe peligro en el país de ocurrencia de inundaciones pluviales y fluviales debido a intensas lluvias que pueden estar asociadas a fenómenos meteorológicos súbitos o difíciles de pronosticar. Las inundaciones por intensas lluvias, también se pueden incrementar como un resultado de los impactos del cambio climático y los cambios en la pluviosidad. Existe además el peligro de ocurrencia de deslizamientos de tierra asociados generalmente a la ocurrencia de intensas lluvias, aunque pueden ocurrir también, pero con menor probabilidad debidos a terremotos.
RIESGO SISMICO
Cuba es un archipiélago con un marcado peligro sísmico, siendo la zona con mayor valor de este parámetro, la zona sur de las provincias orientales por su cercanía a la zona sismogénica Oriente, límite de las placas Caribe y Norteamericana. En particular, se destacan en ella los sectores de Chivirico – Baconao en la provincia Santiago de Cuba, de Cabo Cruz – Pilón en la provincia Granma y en menor orden, Guantánamo. En la zona oriental pueden ocurrir sismos de magnitud de hasta 8.0 en la escala de Richter, de hecho ya han ocurrido 2 eventos de IX grados de intensidad, estando expuestos en esta región más de 600 000 habitantes.

Otras regiones del país pueden sufrir sismos con una intensidad menor por estar ubicadas en zonas de interior de placas, esto es, asociado a fallas de una menor categoría. Se destacan los terremotos de San Cristóbal de VIII grados de intensidad; los sismos de Jagüey Grande, de Morón, de Trinidad, de Camagüey y de Moa con VI grados; así como los de Remedios – Caibarién, de Gibara y de Manzanillo con VII grados, y de Bayamo y Pilón con VIII grados.


Algunas zonas del país tienen la posibilidad de ser afectadas por la ocurrencia de tsunamis.
RIESGO TECNOLÓGICO
El manejo de sustancias químicas y materiales peligrosos (uso, procesamiento, almacenamiento y disposición final) en empresas industriales y de servicios, puede originar desastres tecnológicos: incendios de grandes proporciones, fugas de gases, explosiones y derrames de hidrocarburos y otras sustancias peligrosas. De especial atención es el hecho de que uno de estos eventos puede ser el iniciador de otro.
Los eventos naturales como los ciclones, tsunamis, las inundaciones, los sismos y los incendios forestales, los incendios en edificaciones y accidentes catastróficos del transporte pueden constituir eventos iniciadores de desastres tecnológicos.
RIESGO SANITARIO
Viene dado por la posible entrada de enfermedades emergentes y re-emergentes graves en humanos (Epidemias y pandemias), enfermedades emergentes y re-emergentes graves en animales (Epizootias y pandemias) y plagas graves en plantas (Epifitias).
Este riesgo sanitario está asociado al tránsito de aves migratorias, además las inundaciones, la sequía, los sismos y los incendios agravan las situaciones sanitarias propiciando la aparición de vectores, el comercio, turismo, intercambio científico-técnico, las introducciones de especies exóticas, la violación de disposiciones aduaneras, los peligros de inundación, sequía, los sismos y los incendios, entre otras.
Funciona además el sistema de vigilancia sanitaria y epidemiológica del MINSAP, el sistema de vigilancia del Instituto de Medicina Veterinaria y del sistema de vigilancia de la sanidad vegetal, tanto para la primera barrera (externa, o sea país) como la segunda (interna), así como la infraestructura de los organismos regulatorios (MINSAP, Instituto de Medicina Veterinaria, Aduanas, entre otras).
Es necesario llevar a escalas más detallas las investigaciones, lo que permitirá establecer con mayor certidumbre el orden de prioridades en la búsqueda de soluciones. Es aun limitada la transferencia y aplicación de los resultados de investigaciones al proceso de ordenamiento territorial y urbano. Se debe incrementar aún más la sinergia entre el enfrentamiento al cambio climático y la reducción de riesgo de desastres.
Un problema pendiente de solución es el deterioro y la falta de mantenimiento del fondo habitacional del país. Se hace además imprescindible el diseño de asentamientos humanos y vivienda seguros y saludables.
Los centros de gestión de riesgo en algunas provincias son aún insuficientes y es muy limitada la consideración de las vulnerabilidades sociales y su interacción con los riesgos de desastres, lo que afecta la toma de medidas al respecto.
Se deben incrementar los materiales didácticos, explicativos y de divulgación científica con alcance popular, al ser la gestión del conocimiento aun limitada y estar presenta la necesaria preparación de los actores de la sociedad para conducir los procesos de Reducción de Riesgo de Desastre. Se debe focalizar el tema de los riesgos desde la visión integrada del asentamiento humano.
Para la prevención de estos riesgos el país cuenta con la organización de la Defensa Civil en Cuba y la Voluntad Política del Gobierno de encarar por todas las vías posibles la Reducción de Riesgos de Desastres de toda índole, la prioridad estatal que se brinda en los enfrentamientos a los peligros para salvaguardar el recurso humano, el trabajo del Grupo Nacional de evaluación de peligros, vulnerabilidad y riesgos y la existencia de los grupos multidisciplinarios y multisectoriales para la realización de los estudios territoriales de cada peligro en cada provincia.
Existe un cuerpo legal que respalda todas las acciones encaminadas a la reducción de los desastres (Decreto Ley 170 del Sistema de Medidas de la Defensa Civil, Ley 81, Ley de Medio Ambiente, de fecha 11 de julio de 1997 en los artículos del 129 al 131, Directiva No.1 del Presidente del Consejo de Defensa Nacional 2005 y 2010, que tiene como objetivo principal organizar el proceso de reducción de desastres.
Se cuenta además con un potencial científico poseedor de un gran cúmulo de conocimientos y de resultados de alcance nacional y local.

TRANSVERSALIDAD DE LOS DESAFIOS, BARRERAS, NICHOS Y OPORTUNIDADES PARA LA PRESERVACION DEL MEDIO AMBIENTE, EL ENFRENTAMIENTO AL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA PREVENCIÓN DE RIESGO DE DESASTRES EN CUBA.
Desafíos:


  • Sostener y desarrollar investigaciones integrales para proteger, conservar y rehabilitar el medio ambiente y adecuar la política ambiental a las nuevas proyecciones del entorno económico y social. Priorizar estudios encaminados al enfrentamiento al cambio climático y, en general, a la sostenibilidad del desarrollo del país. Enfatizar la conservación y uso racional de recursos naturales como los suelos, el agua, las playas, la atmósfera, los bosques y la biodiversidad, así como el fomento de la educación ambiental.

  • Actualizar y ejecutar programas dirigidos a la preservación y rehabilitación de los recursos naturales que se utilizan: suelos, agua, bosques, animales y plantas, capacitando a los productores en gestión ambiental y aplicando con mayor rigor las regulaciones establecidas y la penalización por sus violaciones.

  • Contribuir con el esfuerzo iniciado en el ordenamiento del territorio, de introducir medidas, acciones, regulaciones, e inversiones, según sea el caso, para lograr la mejor adaptación al cambio climático y prevención a eventos hidrometeorológicos severos de la actualidad.

  • Prestar mayor atención en la formación y capacitación continuas del personal técnico y cuadros calificados que respondan y se anticipen al desarrollo científico tecnológico en las principales áreas de la producción y los servicios, así como a la prevención y mitigación de impactos sociales y medioambientales


Barreras:


  • La política de bloqueo y hostilidad económica, impuesta al país y la exclusión de Cuba en importantes mecanismos financieros internacionales, lo cual impide el acceso a determinados recursos lo que nos ubica en una situación muy desventajosa, pues en éstos se concentra una buena parte de los recursos que hoy se ponen en función del medio ambiente mundial.

  • Dificultades con el acceso a recursos materiales y financieros

  • Insuficiente grado de sensibilización y educación ambiental a todos los niveles de la sociedad con relación a los temas ambientales.

  • Baja jerarquización de la dimensión ambiental por parte de los gobiernos locales.

  • Insuficiente disponibilidad de recursos humanos capacitados en los temas ambientales.

  • Bajo acceso a la transferencia de las mejores tecnologías disponibles.

  • Falta sinergia entre las convenciones de Diversidad Biológica, Lucha contra la Desertificación y la Sequía y la de Cambio Climático.

  • Insuficiente utilización de la fuerza femenina en acciones de carácter ambiental.

  • Obsolescencia en el equipamiento de laboratorios y carencia de reactivos y otros medios para efectuar los análisis fundamentales, en las instituciones nacionales vinculadas a la investigación, monitoreo, docencia y gestión. Descapitalización de la Red Nacional de Laboratorios.

  • Papel de las normas técnicas y su integración en la legislación.

  • Falta de integralidad en el desarrollo de las investigaciones para proteger, conservar y rehabilitar el medio ambiente y adecuar la política ambiental a las nuevas proyecciones del entorno económico y social.

  • Obsolescencia en el equipamiento informático para el mantenimiento, acceso y divulgación de la información ambiental.

  • Insuficiente sinergia para la actualización y ejecución de programas dirigidos a la preservación y rehabilitación de los recursos naturales.

  • Actualización del marco institucional y legal para asumir los desafíos planteados.

  • Insuficientes mecanismos e incentivos económicos que compulsen el uso y protección de los recursos naturales.

  • Carencia de una gestión integrada de los problemas ambientales en los diferentes ecosistemas.

  • Insuficiente integración de la dimensión ambiental en los proceso de ordenamiento territorial-


Nichos y oportunidades:


  • Voluntad política y alta sensibilidad del Estado y Gobierno cubanos respecto al tema.

  • Existencia de una Estrategia Ambiental Nacional y otros documentos programáticos.

  • Marco institucional y legal para asumir los desafíos planteados.

  • La presencia de la colaboración internacional que propicia la canalización de diversas fuentes de recursos financieros que puedan apoyar una mejor gestión ambiental para la prevención, reducción y control de la contaminación.

  • Firma y ratificación de convenios o instrumentos ambientales internacionales (ver anexo).

  • Mecanismo creado para la gestión integrada en la zona costera.

  • Promover la colaboración por la vía multilateral, en especial con instituciones del sistema de las Naciones Unidas, que canalicen a nuestro país recursos financieros y tecnología, de acuerdo con las prioridades de desarrollo nacionales.


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